Nuestra Historia 11

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 11

—Te voy a odiar por esto…—Murmuro entre dientes.— Tú y yo metimos droga en las copas de cuatro chicas para conseguir que vinieran a acostarse con nosotros. Fue nuestra primera… orgía.—Cerró los ojos esperando el gritó y la colleja de su hermano.
—Tú y maldita polla.— Dijo molesto Bill.— Es que siempre piensas con tus partes nobles. No me puedo creer que hubieras hecho eso, para tener sexo con varias chicas a la vez.
—Hostia puta… Es el de verdad Gustav…—Dijo Georg mirando a su pareja completamente alucinado.
—Entonces… Vosotros dos estáis cometiendo incesto…—Dijo al percatarse de tal detalle.
—Ahora entiendo porque vuestra madre se ha puesto muy nerviosa, y se le notaba con enfado, el día que fuimos a vuestra casa a visitaros. Ese día Gordon nos dijo que habías regresado aquí, a Los Ángeles.— Explicó Georg a sus amigos.
—Es que mi madre se enteró de que yo era el verdadero Tom, después de que Bill proclamará lo nuestro en la fiesta de Fin de Año.— Explicó Tom.— Pero hasta esa noche no había recordado nada…
—¿Cómo fue eso?— Preguntó Gustav interesándose por su amigo.
—No quiero recordarlo, ha sido una experiencia traumática que viví en estos dos años, ahora los culpables están detenido y pendientes de juicio.— Dijo Tom a sus amigos.— Bill y yo hemos emprendido acciones legales contra ellos.
—No entiendo…— Dijo confundido Georg.
—Verás ellos fueron los encargados de atendernos cuando tuvimos en el accidente, y con Bill estuvieron haciendo experimentos…— Siguió explicando Tom.
—¿Qué tipo de experimentos?— Preguntó curiosamente Gustav.— Yo veo a Bill normal, sin nada cambiado.
—Estoy embarazado.— Soltó simplemente Bill haciendo que tanto Georg y Gustav abrieran la boca con incredulidad.
—Bill, el día de los santos inocentes ya ha pasado. Deja de hacernos bromas.— Se rió Georg.
—Estoy embarazado de Tom.— Volvió a repetir Bill.
—Joder…— Dijo Georg abriendo la boca aún más.
—¿Pero cómo?— Seguía desconcertado Gustav.
—Han hecho un horrendo experimento conmigo, me implantaron un aparato reproductor femenino mientras estaba ingresado en el hospital, por el accidente, me habían sedado tan fuerte y drogado que no me entere de nada.— Dijo Bill con tristeza.
—Vamos a ser tíos, Gustav.— Dijo feliz Georg.— Ese bebé será la alegría de todos nosotros.
—Sí, ya estoy pensando en comprarle ropita.— Dijo Gustav otra vez emocionado, que casi se le salían las lágrimas de emoción.
—Hey aún no hagáis nada.— Advirtió Tom a sus dos amigos.— Todavía está en los primeros meses de embarazo, y está en seguimiento médico, pero puede que el embarazo no vaya adelante por circunstancias ajenas a Bill. Aunque deseo con toda mi alma que ese bebé nazca sano y salvo.
—Tienes razón.—Dijo Georg.— ¿Habéis pensado que si sois hermanos el bebé puede salir con problemas?
—Ahora que lo dices… Pero no creo, el útero no es de Bill, era de alguna mujer. Pero hablaremos con nuestro medico.—Aseguró Tom.

Estuvieron hablando por más rato contando otros detalles mientras tomaban lo que Bill había preparado para esta visita. Georg y Gustav a pesar de las grandes noticias que les contaban con las cuales podrían escribir una buena novela de ciencia ficción contratar actores y ganar unos Oscars con los argumentos, les apoyaban. ¡Era tan irreal! Pero mirándolo desde el punto de vista de la ciencia era algo que podría pasar al cabo de los años, y ahora estaba sucediendo.

Una vez que terminaron de contar su historia empezaron a hacer planes futuros. Tal vez en un tiempo, cuando todo estuviera solucionado, y el bebé que Bill esperaba naciera, cabía la posibilidad de que Tokio Hotel volviera, y si todo iba bien por este espectáculo mediático serian oídos y seria publicidad gratis para la nueva etapa que podría tener el grupo. No sonaba tan mal, pero que sucediera así era otra realidad completamente distinta, tal vez no funcionara y no tuvieran el éxito que estaban imaginando.

Después de que Georg y Gustav se fueran, Tom y Bill se sentaron en el sillón un poco relajados. De repente el móvil del mayor, comenzó a sonar con insistencia. Tom aceptó la llamada y comenzó a hablar, era la policía para decirle que ya habían llevados presos a Heather y a su hijo.
—¿Quién era?— Preguntó Bill curioso.
—La policía.— Respondió Tom.— Han detenido ya a Heather y a Kendo. Voy a ir a verlos, me van a tener que dar muchas explicaciones.
—Voy contigo.— Dijo Bill a su hermano.
—Será mejor que no vayas.— Negó Tom.— Estás en un estado delicado, y puede que no haga bien verlos.
—Qué no… Yo quiero ir también y verlos bien a la cara.— Dijo con cabezonería.
—Está bien.—Aceptó Tom con aire cansado.— Estoy bastante cansado para ponerme a discutir ahora contigo.
—Genial.— Sonrió Bill victorioso de haber conseguido lo que quería.— Iré a coger ropa de abrigo.

Cuando Bill volvió con su cazadora puesta, Tom ya estaba preparado esperándolo, con las llaves de su coche en las manos.
Salieron de la casa, y se dirigieron al garaje donde guardaba su coche, para luego montarse en él, y conducir hacía la comisaría de policía.
Durante todo el trayecto, ambos hermanos iban en silencio y pensativos.

Una vez que llegaron a la comisaría de policía, Tom se dirigió al mostrador para decirle a un policía que estaba en detrás de él, que venían a ver a unos detenidos, dándoles el nombre y que los habían llamado hace un rato.
El policía comprobó en el libro de registro quienes habían entrado en el calabozo, y comprobó el nombre de Tom, quien estaba asociado a los presos. Después llamó al inspector de policía, para que lo acompañara y les explicará cómo se había desarrollado la detención.

Caminaron por los largos pasillos, que llevaban al calabozo. El olor a humedad hizo que a Bill le dieran unas arcadas, y su respiración empezará a ser un poco dificultosa ya que era asmático.
Ambos gemelos siguieron caminando detrás del inspector hasta que llegaron a una puerta de barrotes de hierro. Heather y Kendo se encontraban en una celda, mugrosa y apestosa.

El inspector se alejó unos metros, hasta el final del pasillo para darles unos minutos de privacidad.
—Tom, sácanos de aquí, hay un error muy grande.—Dijo Heather. Tom rió ante su ocurrencia.
—Yo os he metido aquí. ¿Me tomáis por estúpido? Ya me habéis hecho suficiente daño estos dos años.—Respondió con rabia. Heather cambió su mirada a por una de superioridad sin miedo a nada.
—Supongo que has recuperado tu estúpida memoria.—Chasqueó la lengua con el paladar.
—¡Voy a matarte Heather me has destrozado la vida!—Dijo Bill con los dientes fuertemente apretados, para que ningún otro preso se enterara de las cosas.
—Por lo menos he podido confirmar mis sospechas de que estáis manteniendo una relación incestuosa.— Dijo Heather sin pelos en la lengua.— ¿Qué pasaría si vuestras ex fans se enterarán que los chicos buenos e idolatrados de Tokio Hotel son un par de maricones incestuosos?
—Eso es mentira. Jamás hemos tenido nada, éramos buenos amigos que trabajábamos juntos, sin saber que somos hermanos por tu puta mentira.— Dijo Bill encarándose a la mujer.
—No te creas tus propias mentiras.— Rió Heather volviendo a sus aires de superioridad.
—Espero que os pudráis muchos años en la cárcel por todo el daño que nos habéis hecho.—Dijo Tom enfadado.
—El tiempo ya se acabado.— Habló un policía acercándose a los gemelos, para que se fueran.— Es mejor que os vayáis ya.
—Descuida.— Dijo Tom.— Ya he acabado todo lo que tenía que decirles, ahora me puedo ir tranquilo. Nos veremos las caras en el juzgado.

Fue decir esas palabras, para luego Tom y Bill salir del calabozo, acompañados por el policía. Ambos chicos se sentían satisfechos, de ver a Heather y a su hijo entre rejas, pagarían cada daño que les hicieron durante muchos años de cárcel. No volverían a ver la luz del sol.

Una vez que ambos chicos salieron de la comisaría de policía, regresaron otra vez a su casa, para seguir intentando vivir una vida normal, sin preocupaciones, sin estrés. Heather y su hijo serían trasladados a las prisiones de alta seguridad, Heather a la femenina y su hijo a la masculina y no se verían hasta el día del juicio.

Ambos estuvieron muy callados bastante rato después de haber llegado de comisaría y mucho se temían de que sería así el resto de tarde.

Bill decidió que no aguantaba más con esa ropa puesta, así que prácticamente corrió hacia su habitación para ponerse su pantalón de chándal, ya que la cintura de este era elástica.
—¿Te encuentras bien?—Preguntó Tom entrando. Le siguió cuando vio que se iba corriendo.
—Sí, solo necesitaba quitarme los pantalones. Empiezan a irme pequeños de la cintura.—Dijo quitándose la camiseta para ponerse otra algo más ancha también.
—Eras sumamente delgado, y los pocos quilos que has cogido en estos dos meses se te notan.—Se acercó a él y antes de que se pusiera la camiseta toco su vientre, aun plano, pero más voluminoso que antes, que se le marcaban hasta las costillas.
—No me quiero ver dentro de unos meses…— Frunció el ceño Bill haciendo que Tom se riera por la actitud infantil que adoptó su hermano.— Parece una foca.
—Estarás muy guapo.— Aseguró Tom besándole la mejilla.— El embarazo te favorece.
—¿De verdad?—Preguntó Bill con voz de niño pequeño.
—Por supuesto que sí, ¿acaso lo dudas?—Preguntó mientras abrazaba a su hermano y le depositaba un beso en la mejilla derecha.— ¿Te apetece ver una película en plan relax?
—¿Romántica?—Preguntó esperanzado con sus ojos brillosos.
—Vale…— Dijo Tom sonriendo a su pesar, solo quería ver feliz a Bill.

Bill acabó de ponerse su camiseta, para luego bajar los dos al salón para ver la película. Prepararon unos refrescos y algo para comer si les daba hambre. Seguidamente se acomodaron en el gran y cómodo sillón, para luego Tom coger una de tantas películas que tenían para el dvd, pero de género romántico.
—Titanic. El diario de Noa. La última canción. ¿Enserio tienes la película de Miley Cyrus?— Preguntó sorprendido.
—Es una buena actriz, y esa película es preciosa. Quiero verla.—Dijo convencido.
—Está bien.—Aceptó.
—Creo que vas a tener que traerme la caja de pañuelos.—Respondió Bill sonriendo.—El embarazo me ha vuelto muy sensible.
—Vale…— Dijo Tom con resignación cogiendo la caja de pañuelos que estaba encima de uno de los muebles.
—¿Sabías que en esa peli se hicieron novios Miley y Liam y ahora se van a casar?—Le explicó Bill.
—Qué bonito.—Respondió aunque realmente no le importaba la vida de Miley, recordaba cuando la conocieron, era buena chica pero ya está.

Pasaron toda la tarde viendo la película. Bill al final tuvo que hacer uso de los pañuelos de papel, en varias escenas, ya sea por alegría o por pena, mientras que Tom lo abrazaba cariñosamente por los hombros y en su interior se reía, aunque tenía que reconocer que era una película muy bonita.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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