Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 12
Después ambos se fueron a la cocina para preparar algo para cenar, y posteriormente irse a la cama para descansar. Al día siguiente sería un día ajetreado, ya que Bill tenía cita con el médico que llevaba su caso.
Los rayos del sol comenzaron a penetrar por la ventana de la habitación de los gemelos. Ambos dormían un profundo sueño, que se vio interrumpido cuando el despertador comenzó a sonar. Tenían que ir junto del médico a primera hora de la mañana, por eso había puesto el despertador.
Tom se giró sobre sí mismo para darle un golpe al despertador y apagarlo, haciendo que este se cayera al suelo, pero seguía sonando ya que no había apagado bien la alarma.
—Bill…—Llamó Tom sin abrir los ojos aún, tenía bastante sueño.— Hay que levantarse…
—No quiero alcachofas, no me gustan…— Murmuró en sueños, ya que estaba dormido profundamente.
—Bill… Anda…— Insistió de nuevo a su hermano, ahora ya con los ojos abiertos.— Será castigo de dios…
Como Bill no hacía caso a los llamados de su hermano mayor, Tom tuvo que acercarse a él y despertarlo a su método, una forma que era infalible, y haría al menor de los gemelos saltar de la cama en menos de lo que canta un gallo.
Se acercó a él y muy disimuladamente empezó a hacerle cosquillas por el lado de las costillas, haciendo que Bill rápidamente se empezará a retorcer por las cosquillas sentía en su cuerpo.
—¡Tom!— Gritó Bill frunciendo el ceño.— Estaba durmiendo muy a gusto
—Lo siento hermanito pero hay que ir a médico.— Dijo Tom con tono autoritario.
—Está bien…— Suspiró el embarazado levantándose de la cama, para luego coger una muda limpia de ropa interior y meterse en el baño que poseía la habitación.
—No tardes mucho.— Advirtió el gemelo mayor.—Y nada de ponerte seguridad.—Recordó, para que no hiciera alguna tontería, aún tenía ese miedo en el cuerpo.
—Ya lo sé, idiota.—Se metió Bill con su hermano para luego ir al baño y darse esa ducha refrescante que le haría sentirse persona a esa horas de mañana.
Minutos después el gemelo menor salió ya recién duchado del baño, Tom ya lo esperaba vestido y con la cama hecha. Bill solo tuvo que acabar de ponerse la restante ropa, para luego bajar juntos a la cocina y tomar un ligero desayuno, ya que iban muy justos de tiempo, porque Bill se había hecho el remolón en la cama.
Cuando acabaron de desayunar, accedieron al garaje de la casa por una puerta interior y se metieron en el coche, conduciendo Tom este mismo. No tardarán más de veinte minutos en llegar al consultorio del médico, que ya los estaba esperando.
—Hola—Saludo Tom.—Siento el retraso.
—No os preocupéis. Estoy aquí por y para vosotros, no importa la hora.—Sonrió tranquilizadoramente.—Si te parece Bill, puedes ir entrando, ya sabes lo que tienes que hacer. Cuando estés avísanos y haremos una ecografía.—Bill se marchó y Tom y el medico quedaron a solas unos minutos.—¿Tienes alguna duda verdad, Tom? Lo veo en tu rostro.
—Sí, bastantes. Ya sabes toda la historia mía y de mi hermano y nos preocupa, bueno me preocupa que el bebé pueda salir especial… ya me entiende, por lo de ser hermanos…—Confesó.
—No creo que pueda haber algún error físico o mental por ese hecho, el órgano de Bill era de una mujer, no tiene nada que ver con el ADN de tu hermano. Pero me gustaría pedirle el consentimiento para hacer algunas pruebas de eso.—Dijo con sinceridad.
—Claro. Yo te apoyo Doctor.—Dijo Tom. Bill avisó de que estaba listo y ambos entraron a la sala.
El Doctor encargado y discreto empezó a preparar los aparatos necesarios para la ecografía. Se puso unos guantes y se alisto para proceder a observar aquel maravilloso bebe.
Tardó algunos minutos en localizar la posición del bebé en estomagó de su padre, pero lo logró.
—Estás en la semana número ocho de gestación, lo que significa que tu bebé ahora tiene el tamaño de un kiwi, entre 3 y 5 centímetros. —Explicó el médico.—Esta justamente en este lado de tu cuerpo.—Dijo apretando un poco esta vez con su mano. La presión hizo que el feto en la pantalla se moviera un poco.—Tu aun no puedes notarlo, pero acaba de moverse al yo presionar.
—Impresionante.—Murmuró Tom.
—Ahora ha pasado de ser un embrión a un feto en todo su esplendor. Ya tiene párpados, labio superior, nariz y las orejas se están empezando a formar.—Explicó siendo escuchado con atención.—El cuerpo se está alargando, pueden reconocerse lo que serán brazos y piernas, y es posible ver el esqueleto a través de su piel, que es translúcida. El esqueleto está formado por un cartílago suave todavía, que aún no son huesos. Los órganos como el corazón y el hígado funcionan y siguen especializándose en sus funciones.—A través de la avanzada tecnología podían apreciar lo que el doctor les contaba.
—¡Es un pequeño kiwi con forma!—Dijo Bill sonriendo.
—Así es. Pero deberás de ir con cuidado a partir de ahora más que nunca.—Avisó.— Justo ahora es cuando la placenta asume la función de alimentarlo a través del cordón umbilical unido al útero.—empezó a relatar.— Ésta será ahora su forma de alimentación durante todo el embarazo. Recibirá comida, oxígeno y agua. Pero también otras sustancias que pueden ser nocivas. Así que no fumes, tomes alcohol y al ser posible consume la menor cafeína posible.—Le indicó.
Al finalizar la ecografía charlaron un rato y el Doctor le pidió a Bill permiso para hacerle las pruebas que tanto él como Tom querían saber los resultados. Tras algo de insistencia por parte de ambos tuvo que acceder, él también tenía curiosidad por saber si ese bebé sería hijo de los dos o solo de Tom.
Así que sin esperar más el Doctor anestesió levemente a Bill y con los aparatos necesarios extrajo unas pequeñas muestras del líquido amniótico, de tejido del útero y unos óvulos.
—Genial, ya tengo todo lo que necesito.— Dijo etiquetando cada pequeño recipiente.— empezaré a examinarlos en mi casa, tengo todo lo necesario. Tendréis los resultados en un par de días.—Bill no comas nada hasta dentro de dos horas y reposa ese rato, tal vez sientas algunas molestias.
—Gracias, esperaremos su llamada.—Dijeron y se despidieron para marcharse a casa.
Ambos hermanos salieron de la consulta del médico, y se montaron de nuevo en el coche para ir a su nueva casa. Durante el camino iban en silencio, cada uno pensando en sus cosas, y sobre todo el bebé que se estaba formando en el interior de Bill.
Las explicaciones del médico de cómo se estaba formando les habían dejado asombrados, nunca hubieran imaginado que crear un bebé llevará tanto proceso junto, para luego salir una pequeña personita perfectamente formada.
—Estás muy pensativo….— Afirmó susurrando Tom mientras que no quitaba la vista de la carretera.
—Bueno… es que estoy pensando en el pequeño kiwi.—Dijo Bill mientras se tocaba su vientre aún plano, pero algo más rellenito.
—¿Kiwi?—Preguntó Tom asombrado.
—Sí, nuestro pequeño kiwi.—Dijo convencido.
—¿Estás llamando a nuestro hijo, kiwi?—Preguntó Tom riéndose.
—Sí, el Doctor dijo que tenía el tamaño de un kiwi y será mi pequeño kiwi mientras no sepamos el sexo del bebé.—Dijo Bill alegremente.
—Está bien.—Asintió Tom metiendo el coche en el garaje, ya que no tenía mucho trayecto la consulta del médico.—Ya hemos llegado, melocotón.
—¿Melocotón?—Preguntó Bill alucinando.
—Sí, melocotón. Tú llamas a nuestro hijo kiwi pues yo te llamo melocotón.—Explicó Tom a su hermano.—Tienes la piel suave y hueles igual que un melocotón.
—No me gusta.— Dijo Bill fingiendo enfado.
—Aún por encima que te doy un piropo.—Fingió indignación.
—Vamos pasa dentro.—Dijo Bill mientras le pegaba un suave colleja a su hermano, ya que se había parado en mitad de la puerta que accedía desde el garaje al interior de la casa.—Tengo mucha hambre.
—Eso es bueno.—Sonrió.—Pero aun no puedes comer.
—Quiero patatas con chocolate.—Dijo Bill caprichosamente.
—¡Oh dios mío! Ya empiezas con los antojos.—Se llevó una mano a la cabeza Tom poniendo los ojos en blanco.— Y eso suena asqueroso. ¿Patatas con chocolate?
—Pues yo lo veo apetitoso.—Se saboreó los labios sonriendo para luego irse a la cocina e ir a coger lo que quería comer.
Tom se sentó en el sofá del salón, aún era temprano para comer, pero Bill necesitaba tomarse un tentempié ya que al estar embarazado solía tener más hambre de lo habitual.
A los pocos minutos, Bill llevó con un gran bol de patatas fritas de bolsa y un gran cuenco con chocolate fundido. Tom lo vio con cara de asco, además que a Bill no le gustaba el chocolate.
—Todavía no me puede creer que vayas a tomar eso porquería.—Puso una mueca de asco mirando como su hermano mojaba una patata en el chocolate.—Además si no recuerdo mal, a ti no te gusta el chocolate.
—Mmm…— Escuchó a Bill sin mediar palabras mientras saboreaba lo que había metido en la boca.—Está delicioso
—Si tú lo dices.—Respondió Tom incrédulo.—Solo espero que mi hijo no salga con la forma de una patata frita.
—No saldrá. Eso es cuando no se cumple el antojo.—Dijo Bill mientras seguía comiendo sus patatas con chocolate.—¿Enserio que no quieres probar esto?
—No…— Dijo rotundamente a su hermano.
—Venga hazlo por mí y por kiwi.—Puso ojitos a la vez que estaba mojando otra patata en el chocolate y acercándose a su hermano.—Tienes que probarla. No puedes decir que una cosa no te gusta, sino lo has probado.
—Que no quiero comer eso.—Se negó Tom otra vez.—Cuantas veces tengo que decírtelo.
—Eres malo Tom Kaulitz, ahora nuestro hijo saldrá con forma de barra de chocolate.—Dijo Bill poniendo morritos, y con los labios manchados por el chocolate.
—No.—Negó Tom con la cabeza.— Yo no estoy embarazado, y eso no me afecta.
—Está bien.—Admitió.—Pero tienes que probarlo que es muy rico.
—Bueno, vale.—Por fin cedió Tom para luego coger una patata frita y untarla en el chocolate.
—¿Y bien?—Preguntó Bill arqueando su ceja derecha intrigado.
—Está rico, el contraste de lo salado de la patata con el dulce del chocolate le da un toque diferente.—Comento mientras se acababa de comer la patata para luego echar la mano al bol para coger otra.
—¡Son mías!—Dijo Bill en tono posesivo.—Solo te di la prueba, pero no para que te las comas todas.
—Venga solo una más.—Dijo Tom a su hermano.—Es que están muy buenas, no seas malo.
—¡Qué no! Que son mías.—Gritó infantilmente.
—Odio cuando te pones de esa forma.—Rió.—Eres tan infantil.
—Bueno, solo una más porque kiwi me lo ha pedido.—Dijo Bill acercándose a su hermano para darle otra patata.—Pero no más, el resto son para mí y para kiwi.
—Bueno entonces tendré que comerte los labios, para poder seguir comiendo de eso.—Sonó sexy mientras se acercaba a su hermano, y pasó la lengua por los labios del chico que guardaban el sabor de lo salado y dulce de lo que estaba comiendo.—Son tan apetitosos…
—Tom…—Gimió el chico dejando a un lado el bol de las patatas y el cuenco con el chocolate fundido.
—Se me ha ocurrido otra forma de comer el chocolate.—Susurro provocativamente haciendo que su hermano arqueará una de sus cejas expectante.
—¿Qué se te ha ocurrido en tu mente pervertida, Tom Kaulitz?.—Preguntó Bill a su hermano.
—Muchas cosas…—Respondió jugando con el piercing de su labio.
Bill se quedó mirando a su hermano, mientras que este lo estrechaba más hacía él. Después sin previo aviso lo tumbó en el sofá para luego desabrocharle el botón del pantalón del chico, y bajarle la cremallera, ya que Bill había cogido un par de kilos y había prescindido en esos meses de usar cinturones.
Después Tom dejó libre el miembro de Bill mirándolo con ojos golosos. El menor se quedó mirando a su hermano con una sonrisa, cuando este se giró y metió su mano en el interior del cuenco, donde estaba el chocolate, manchado sus dedos. Luego se dirigió al miembro de su hermano, y lo delineó con los dedos impregnándolo del chocolate, mientras que Bill gemía un poco ya que el chocolate aunque había enfriado, se notaba un poco templado.
Tom detuvo sus dedos sobre la punta hinchada del miembro de Bill y dejo caer una gotita de chocolate. Seguidamente vio los ojos cerrados de su novio por el placer y paso su lengua por la largura del pene de Bill, limpiando el chocolate que estaba expandido por este, luego se detuvo sobre la punta comenzando a hacer círculos con su lengua saboreándolo con si de un chupa-chups se tratase.
Estuvo durante varios minutos, jugando con el miembro de su hermano, mientras que Bill gemía de placer, y enterraba sus uñas en el tapiz del sofá. Finalmente el sabor dulce del chocolate se mezcló con el sabor amargo del semen de su hermano menor, que había llegado a un gran orgasmo llenando a Tom con su esencia.
—Eso ha estado muy bien…—Susurró Bill entrecortadamente mientras intentaba recuperar la respiración.—Eres jodidamente pervertido y bueno haciéndolo.—Dijo Bill al ver como su hermano se tragaba su esencia sin ascos.
—Ya soy así de nacimiento.—Sonrió Tom mientras se acercaba a besar a su hermano a los labios.
Después ambos chicos se levantaron del sofá y se fueron a su habitación para darse un ducha refrescante ambos, y así limpiar un poco la suciedad del chocolate y el sudor. Más tarde cuando acabaron de ducharse y ponerse otra ropa limpia, se fueron a la cocina para comenzar a hacer la comida.
—¿Tú crees que a kiwi le molestará si tenemos sexo?—Preguntó Bill a su hermano mientras comía los espaguetis que habían preparado.— Ahora está más grande y tal vez siente esas cosas…
—No lo sé, Bill.—Dijo sinceramente Tom a su hermano.—Quizás eso deberíamos comentárselo al médico.
—Es que estar sin tener sexo hasta que dé a luz va a ser muy duro, sobre todo para ti…—Dijo Bill mordiéndose el labio inferior.— No quiero que me dejes por que no podamos hacerlo y te busques a otra persona. Tal vez podíamos cambiar los papeles.
—Ni hablar.—Dijo Tom tajantemente.—Ni hablar de ninguna de esas cosas. No te voy a dejar por otra persona, pero tampoco voy a cambiar los roles.
—No siempre voy a ser yo a quien le den por culo.—Dijo Bill un poco molesto.
—Bill… será mejor que lo dejemos para hablar más adelante.—Este tema de conversación le ponía nervioso.—Ahora estás muy sensible por el embarazo, y no quiero discutir contigo, por favor.
No volvieron a hablar del tema durante toda la comida, después recogieron los platos y los metieron en el lavavajillas. Luego subieron a su habitación para dormir un poco la siesta, y relajarse un poco ya que habían tenido una mañana muy alocada.
Los días fueron pasando y Bill continuaba con sus malestares y sus antojos de embarazado.
Continúa…