Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 13

Ese día Bill se había levantado temprano, y se fue al jardín a la parte trasera sentándose en una silla junto a una mesa de cristal, tomando el sol de mañana, mientras escribía un par de líneas en su libreta.

Nuevamente le había llegado la inspiración de escribir letras de canciones, aunque llevaba tiempo sin hacerlo, en concreto desde la última vez que estuvo en el hospital ingresado.
—Bill…—Llamó Tom al chico accediendo al jardín.— ¿Qué haces? ¿No tienes frió?—Preguntó al ver al chico en el jardín.
—Estaba escribiendo un poco y no, no tengo frío, este sol es agradable.— Respondió dejando al lado la libreta. El sol era agradable, pero no calentaba lo suficiente, pero llevaba un abrigo puesto.
—¿Alguna posible letra de alguna canción?—Preguntó el gemelo mayor.
—Puede…— Sonrió el chico.— ¿Qué querías?
—El doctor ha venido a darnos los resultados de las pruebas que te hizo hace días.—Explicó Tom a su hermano.—Nos espera en el salón.
—Oh, estoy nervioso por saber los resultado.—Dijo Bill levantándose de la silla para luego entrar en el interior de la casa con su hermano.

Ambos hermanos se dirigieron al interior de su hogar, para luego entrar en el salón. El doctor estaba mirando a su alrededor, con mirada expectante.
—Buenos días, Bill.—Saludó el doctor ya que había saludado antes a su hermano cuando llegó.— ¿Cómo vas?
—Bien.—Respondió.— Ansioso por saber los resultados.
—A eso vengo.—Sonrió el doctor al chico.—Tenéis una casa muy bonita y espaciosa
—Sí, Bill y yo queríamos una casa muy amplía para nuestra familia.—Dijo Tom abrazando a su hermano por la cintura.—Tenemos expectativas de tener familia numerosa…
—Tom…— Se ruborizó un poco Bill al escuchar las palabras de su hermano.
—No quiero entreteneros más.—Dijo el doctor rebuscando unos papeles en su maletín.—Así que voy a daros los resultados. —De su maletín sacó algunas fotografías de las cadenas de ADN, pero por más que miraban no sabían que significaban así que esperaban alguna explicación del experto.
—¿Qué es todo esto?—Preguntó Bill.
—Esta es la cadena de ADN de Bill.—Señalo una de las imágenes—Esta es la tuya, Tom.—señalo otra. Y esta es la que extraje de los óvulos del útero.—Mostró una tercera.
—¿Y cuál es la diferencia? Yo las veo iguales.—Dijo Bill.
—Observar los colores de cada una de ellas, son diferentes, pero observar el del bebé.—Les pidió el Doctor.
—Tiene los colores de Bill y míos, pero tiene otros que no aparecen.—Dijo Tom.
—Exacto.—Sacó más papeles.—Los otros colores son del ADN de la chica. Vuestro bebé será una mezcla de tres ADN diferentes. Quiero decir, que tendrá rasgos diferentes. Tal vez tenga la nariz de Tom, la mirada de Bill y el cabello de la chica.
—¿Cómo que tendrá ADN de Bill? Se supone que el útero es de una mujer y que Bill es solo el cuerpo donde crece el bebé.—Preguntó desconcertado Tom.
—Eso es cierto, en teoría el bebé solo tendría tu ADN y el de la chica, pero el cuerpo de Bill atacó.—Bill frunció el ceño.— El cuerpo de Bill reaccionó cuando le fue implantado el órgano, y sus células, hormonas y cientos de cosas de su cuerpo hicieron que las células del útero empezaran a tener ADN de Bill.
—¿Eso es posible?—Dudó Tom.
—Lo es y está sucediendo.—Aseguró el Doctor.— Tal vez de aquí a un tiempo el cuerpo de Bill ha transformado por completo el ADN. Por ahora estos son los porcentajes que tienen los óvulos del ADN de Bill, exactamente un 60%.
—¿Y el bebé?—Preguntó Bill.—¿Qué porcentaje de cada uno de los tres tiene?
—No lo sé. No tomé pruebas del bebé, es pronto y podría hacerle daño. Para saberlo habría que esperar más meses, a que la piel y los órganos y todo él, este mejor formado.—Explicó.—Cuando haga esas pruebas, podré comprobar si padecerá algún síndrome, como podría ser el síndrome de Down, ya que vuestro ADN estará mezclado y sois hermanos.
—Está bien. ¿Cuándo creerá que podremos hacer esas pruebas?—Preguntó Tom, ya que Bill había quedado un poco en shock después de todas las explicaciones y sobre todo al saber que su cuerpo esta contra atacando a las células de aquella desconocida y que su hijo si podría padecer algún trastorno.
—Supongo que podré hacer la prueba cuando Bill esté de seis meses.— Dedujo el Doctor.— Pero no quiero que os angustiéis…
—Está bien.— Susurró Tom.
—Bueno, será mejor que me vaya.— Dijo el médico a los chicos.— Espero veros dentro de poco, para ver cómo sigue el bebé y tu Bill. Espero que tengáis un buen día y llamarme para cualquier cosa.
—Hasta luego, doctor.— Se despidió Tom acompañándolo a la puerta mientras que Bill permanecía sentado en el sofá pensativo.

Tom estuvo unos minutos más hablando con el doctor en la puerta haciéndole algunas preguntas que tenía. Cuando termino de formularlas y recibir respuestas lo despidió hasta pronto, y volver junto a su hermano que seguía con la mirada perdida y pensativo.
—Bill, ¿Qué sucede?— Preguntó Tom.
—Estoy pensando que quizás nuestro Kiwi tal vez sea especial.— Susurró Bill a su hermano.— Y si eso sucediera necesitaría de cuidados especiales…
—Bill…— Susurró apoyando su mano sobre el hombro de su hermano.— Eso no va a pasar tranquilo.—Le abrazó.
—No, Tom…— Dijo con tristeza.— Tenemos que estar preparados para todo. Caben posibilidades que nuestro bebé salga normal, o salga especial… Un niño de esas características necesita muchos cuidados especiales, no quiero que mi hijo quede desatendido respecto a eso y que cuando la prensa se entere se metan con él o cuando sea más mayor y no tenga amigos. Ya suficiente tendrá con tener dos padres.
—Nada de eso pasará, yo no lo permitiré.— Aseguró.
—Aunque nuestro pequeño Kiwi salga especial, ¿lo vas a querer igual?— Preguntó Bill a su hermano.
—Eso no se pregunta Bill.— Dijo Tom un poco molesto.— Claro que lo voy a querer, es mi hijo ante todo. Cuidare de él, si es necesario con mi vida.
—Haces que me sienta muy orgulloso de ti.— Abrazó Bill a su hermano fuertemente— Los dos cuidaremos muy bien de nuestro Kiwi.

Tom correspondió el abrazo de su hermano, y estuvieron varios minutos abrazados entre sí, disfrutando del silencio y su compañía.
Después se separaron y se fueron al jardín. Bill siguió escribiendo en su libreta una vez más relajado, mientras observaba como Tom jugaba con los perros que estaban muy contentos correteando alrededor de él. Ya eran una autentica familia, solo faltaba el pequeño de la casa.

Intentó escribir algo, pero ahora no le salía gran cosa. Miraba a Tom jugando con los perros mientras jugaba con el lápiz entre sus dedos buscando algo de inspiración. Tom lanzaba palos y juguetes a los perros que corrían tras ellos buscándolos y corriendo de nuevo hacia Tom que los cogía y volvía a lanzarlos.

Pronto Bill salió de su ensimismamiento cuando su pequeña princesa demandaba su atención rascando las piernas de su dueño.
—Hola pequeña.—Acarició la cabeza de la perra y le quitó de entre sus mandíbulas la pelota de tenis que tenía y se la lanzó bien lejos para que fuera a por ella.
—¡Hey! ¡Scotty no!—Gritó Tom cuando vio que su perro seguía al pequeño Tripi que llevaba a rastras un pollo de juguete más grande que él en la boca.

Scotty lo atrapo e intento morderle jugando, pero el perrito era tan pequeño que logró escapar entre las piernas del más grande, aprovechando la oportunidad para volver a correr con el pollo entre sus fauces e ir corriendo hacia Bill, escondiéndose debajo de la silla y entre los pies de su amo. Scotty empezó a ladrar intentando asustar a Bill o al pequeño Tripi para que saliera de su escondite. Tom observaba la escena desde lejos, viendo como su hermano ahuyentaba al perro más grande.
—Fuera chucho pulgoso.—Dijo sin malas intenciones.—Deja a Tripi grandullón.—Empujó al perro haciendo que retrocediera y cogió a Tripi que seguía con el juguete en la boca.—Dame esto enano, no ves que no puedes, que es más grande que tú.—Le regaño Bill riendo.—Toma todo para ti.—Le dijo a Scotty tendiéndoselo, enseguida mordió el pollo, pero Bill no lo soltó quería hacerlo rabiar. El can estiraba pero Bill también. Contra más fuerza hacia el perro más estiraba Bill, hasta que lo soltó de golpe, haciendo que el perro cayera al suelo quedando sentado y empezó a reírse a carcajada limpia por haber fastidiado al perro de Tom.

Tom lo vio desde lejos y se alegró de ver reír a su hermano con sus típicas y contagiosas carcajadas, pero sintió pena por su pobre perro que cayó al suelo y pudo jurar que puso cara de desconcierto. En ese momento se acercó a su hermano y se sentó a su lado.
—¿Has escrito algo?—Preguntó.
—Algo…—Respondió mientras jugaba con su perrita que estaba en su regazo.
—¿Puedo verlo?—Preguntó Tom dirigiendo la mirada al cuaderno.
—Sí. Tal vez a ti se te ocurra más.—Le dio permiso y Tom tomó la libreta y leyó el par de líneas que habían escritas, aunque también había algunos tachones.

Una vez termino de leer y descifrar los tachones de Bill, cogió el bolígrafo y empezó a escribir. Casi sin darse cuenta las palabras se escribían prácticamente solas sobre la hoja, a veces paraba, marcaba un ritmo con el bolígrafo sobre la mesa, cantaba interiormente y luego volvía a escribir, dejando a su hermano sorprendido por la rapidez en la que estaba escribiendo la letra de la canción.

Pasados unos quince minutos Tom había dado por finalizada la canción y sonrió satisfecho. Le pasó la libreta a Bill para que le diera su parecer sobre cómo había desarrollado la idea principal. Su hermano menos leyó y le dio el visto bueno.
—Creo que deberíamos de hablar con David, contarle todo y que Tokio Hotel volviera.—Comentó Bill.
—Yo también lo creo. Pero no sé si saldrá bien, tal vez haya impedimentos que la discográfica no quiera saber nada de nosotros.—Expuso la posibilidad.
—Entonces podríamos costearnos nosotros nuestro proyecto, no estar con la discográfica encima nuestro constantemente, ellos se encargarían de lo mínimo. Hay muchos cantantes o grupos que lo hacen por su cuenta y no les va mal.—Explicó Bill.
—Hablaremos, está bien. Por intentarlo no se pierde nada.—Aceptó.
—¡Bien! Ojala todo salga como queremos, lo deseo más que nada en el mundo. No me gusta mucho ser únicamente modelo.—Dijo Bill.
—Ni a mí. Pero se me da de lujo. Puedo imaginarme a jovencitas masturbándose viendo las revistas en las que salgo en calzoncillos, imaginándose que es el Tom Kaulitz real, porque no saben la verdad.—Rió Tom.
—¿Desde cuando haces sesiones de fotos en ropa interior?— Preguntó Bill.
—¿No te lo he dicho? Que cabeza la mía. Mañana tengo que trabajar, sesión de fotos en calzoncillos cariño.—Dijo con voz cantarina.
—Al final me vas a quitar a mi todo el trabajo, desde que llegamos de las vacaciones de navidad solo me han llamado para siete sesiones de fotos y dos pasarelas.—Se enfurruño Bill.
—Es que yo soy más guapo que tú.— Sonrió Tom a su hermano.— Soy tu versión mejorada.
—No digas tonterías, que soy igual de guapo que tu.— Se rió Bill siguiéndole en juego.
—Si tú lo dices, enano.— Cedió Tom haciendo levantar a su hermano de la silla y sentarlo en el regazo.— ¿Qué te parece si hoy por la tarde vamos hacerles una visita a nuestros queridos amigos Georg y Gustav?
—Estaría bien.— Sonrió Bill.— Así podríamos comentarle sobre lo que pensamos del grupo, y mostrarle lo que hemos hecho hoy.
—Si.— Asintió Tom para luego abrazarse cariñosamente entre ellos.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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