Nuestra Historia 15

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 15

Ya que estaba en su habitación aprovecho de quitarse su ropa y ponerse algo también más cómodo. Después de cambiarse cogió las ropas de Bill. Al salir al pasillo se acercó a la cajita de control de la calefacción y la subió unos grados. Seguidamente volvió al salón donde Bill veía la televisión aun tumbado.
—He subido un poco la calefacción, ahora que cae la noche.—Anunció Tom mientras le daba la ropa pedida.
—Calla que va a empezar la serie que me gusta.—Le regañó su hermano. Se levantó y empezó a desvestirse y a ponerse la ropa cómoda.— Voy a dejar esto a la habitación.
—¿Para eso me has hecho ir a por tu ropa?— Negó con la cabeza.
—Si.—Rió su hermano.
—Corre que va a empezar ya.—Dijo Tom al ver que la cuenta atrás del ultimo anunció empezaba.
—¡Voy, voy!—Gritó saliendo corriendo hacia su habitación. Dejo la ropa tirada sobre la cama y corrió de vuelta al salón.— ¿¡Me he perdido algo!?—Preguntó agitado.
—No, recién empieza.—Le dijo su hermano.
—Bien.—Volvió a tumbarse en el sofá.

Tom sentado de mala manera en el sillón y Bill a lo largo del sofá empezaron a ver la serie que tanto le gustaba.
—¿Enserio te gusta esto no lo entiendo?—Dijo Tom.
—Esta serie me la vi por Internet, pero ahora la vuelven a dar. Tú sigue mirando y veras como te va a gustar también.—Le aseguró. Unos minutos de la serie fueron avanzando y Tom se puso a alerta al ver cosas que empezaban a llamarle la atención.—Te lo dije, pero no te flipes mucho mirando.
—Oh dios, venditos sean los romanos. Debería de haber nacido en esa época.—Dijo Tom mirando atentamente.
—Sí, serias un muerto de hambre que le roba las sobras a los cerdos.—Comentó Bill riendo.
—Oh dios mío pero mira que tetas.—Dijo embobado Tom.
—Tiene sus partes peludas Tom, que asco.—Dijo Bill con una mueca de asco.
—¿Que te piensas que los tíos no tendrán los huevos peludos también?—Preguntó Tom.
—Te aseguro que salen depilados.—Dijo Bill.
—¡¿Le has mirado las pollas a otros tíos!?—Puso el grito en el cielo Tom celoso.
— Que ingenuo. Esta serie tiene más sexo y orgías que argumentos.—Explicó.
—No si eso ya lo he visto en el minuto número cinco de la serie.—Dijo con obviedad.
—Bien. Pues ahora cállate y déjame disfrutar de la serie.—Ordenó centrándose.

La serie fue avanzando y Bill estaba muy al pendiente de lo que sucedía. A Tom no le desagradaba esa serie tenía todo lo que un hombre podía pedir, sangre, violencia, chicas y sexo. Lo único malo eran los fatales efectos digitales, pero aun así le gustaba.
—¿Bill te has masturbado viendo esta serie alguna vez?—Preguntó curioso.
—No. Pero si lo hice pensando en el personaje principal.—Respondió sin vergüenza.
—¿Eres realmente gay?—Preguntó.
—Dejo que me des por detrás, creo que es obvio.—Dijo sinceramente.
—Ya, pero creía que solo te gustaba yo, y ahora me dices esto, significa que te gustan otros chicos.—Supuso.
—Bueno, solo me gustas tú, ningún otro chico. De momento…—Susurro.
—Resulta que ahora tendré que ponerme celoso de los demás tíos, tendré que implantarme más ojos en la cara, porque con las chicas ya no tenía suficientes, ahora también tíos.—Exagero dramáticamente.
—No seas bobo yo te quiero a ti, tonto.—Dijo Bill mirándolo de lejos.
—Ya bueno… Ahora quiero seguir viendo tetas, chochitos y culos, también sangre.—Le dijo bromeando para que le dejara tranquilo.

Siguieron viendo la serie en silenció observándose el uno al otro de vez en cuando para ver su reacción ante alguna escena sangrienta o porno.

Cuando termino la serie Tom se levantó sin decirle nada a Bill y se fue a la cocina para preparar un vaso de leche con algo de bollería. Esa sería su cena.
Su hermano menor se quedó aun en el salón viendo otra cosa que daban en la televisión.
Tom mientras tomaba su cena escucho las carcajadas de Bill, sabía que posiblemente estaría viendo ese programa de videos en los que siempre salía alguien cayéndose o haciendo alguna tontería que acababa en un golpe asegurado.
Termino y ordeno todo, luego salió de nuevo hacia el salón. Allí conectó la alarma y se aseguró que todo estuviera completamente cerrado. Luego fue hacia su hermano.
—Bill, voy a dormir, mañana madrugo.—Avisó. Se inclinó sobre Bill y le dio un beso del revés.— Buenas noches.
—Buenas noches.—Respondió.
—Come algo antes de irte a dormir.—Le avisó desapareciendo por el pasillo
—Lo haré.—Respondió riendo al ver la televisión.

Tom se marchó a la habitación, recogió la ropa que su hermano había lanzado sobre la cama y la dejo sobre la cómoda. Luego abrió las mantas y se quitó la ropa dejándola también en la cómoda, seguidamente te metió en la cama y se tapó para no coger frío.
Dio algunas vueltas en la cama buscando la posición en la que dormiría. Finalmente decidió sin duda que sería durmiendo bocabajo con los brazos bajo la almohada.

Una hora después Bill se aburría solo y empezaba a tener miedo de estar en el gran salón. Se dirigió a la cocina y de la nevera saco un yogurt para cenar. Lo termino rápido y apagó la luz del salón y se dirigió al pasillo donde se encontraba la habitación que compartía con su hermano y novio. Al llegar abrió la puerta con cuidado y la cerró de igual manera, se dirigió al baño y se preparó para irse a dormir. Continuamente apagó la luz y fuer hacía la cama. Se sentó en el borde y luego introdujo las piernas y se tapó. Inclinó su cuerpo y besó el hombro desnudo de Tom, para a continuación recostarse por completo y cerrar los ojos.

A la mañana siguiente Tom noto la vibración fuerte de su teléfono móvil cerca de su rostro. Alzó la mano y lo cogió de la mesita de noche donde estaba. Desactivo la incesante vibración y miro la hora. Permaneció unos minutos sobre la cama despertando lentamente. Cuando su cuerpo ya se quitó la pereza se sentó en el borde de la cama y se levantó. Giró sobre sí mismo y vio a Bill durmiendo tranquilamente. Acomodó las mantas bien para que no cogiera frío y luego cogió ropa del armario, para luego dirigirse al baño del final del pasillo y así no despertar el tranquilo sueño de su hermano.

Se duchó, vistió y perfumó antes de salir del baño. Seguidamente se dirigió al salón y abrió la cristalera corredera para que los perros salieran al jardín a estirarse y jugar un rato. A continuación entró en la cocina y se preparó un café cargado para terminar de despertarse por completo.

Al terminar fue de nuevo a su habitación abrió el armario y cogió un abrigo, luego las gafas de sol, sus guantes y la bufanda que estaba sobre la cómoda. Por ultimo cogió su teléfono móvil de la mesita y se inclinó en la cama.
—Voy a trabajar, te llamo luego. Os amo.—Susurró besando la frente de Bill.
Salió de la casa por la puerta principal y cogió esta vez el Audi Q7 blanco de su hermano porque a su Cadillac le quedaba poca gasolina.

Condujo hasta el estudio donde se haría la sesión de fotos y estaciono el coche de su hermano. Se adentró en el edificio y una mujer con americana y una agenda le guió hasta el estudio número cinco, dejándolo allí en manos de otros expertos.

Le ordenaron quitarse la ropa que llevaba y quedarse en ropa interior. Entonces empezaron a maquillarle el rostro, luego siguieron por el torso poniéndole un maquillaje líquido que hacía que su cuerpo brillara como si tuviera un poco de aceite corporal, hicieron lo mismo con brazos y piernas. Una vez terminado de maquillar completamente tuvo que esperar unos minutos a que se secara un poco. Entonces paso detrás de un biombo y empezó a ponerse la ropa interior y accesorios que luciría en esas fotos de revista de ropa interior masculina.

Enseguida procedieron a tomar fotos. Tom se movía y colocaba como él había visto que lo hacían en las revistas y anuncios otros modelos, también ejecutaba lo que el cámara le pedía. Cambio infinitas veces de boxers y complementos que lo acompañaban para poder posar, como cojines, alguna chaqueta que se colgará al hombro entre otras cosas, para poder hacer las fotos diferentes y más divertidas. Después de hacerse unas cuantas solos, entraron otros chicos y chicas con los que posaría grupalmente.

Después de acabar de hacer la sesión de fotos, se vistió con sus pertenencias de nuevo y salió del estudio dirigiéndose de nuevo al coche para ir a buscar a su hermano Bill, e irse de compras con él ya que la ropa que tenía le estaba empezando a no servir, así que necesitaba urgentemente alguna que le fuera más grande, así también evitarían más tiempo la noticia del posible embarazado.

No le llevo ni veinte minutos llegar a la nueva casa, donde residía con su hermano. Aparcó el coche en el amplio garaje, y después accedió a la casa por la puerta interior que había en el garaje. Una vez dentro buscó a su hermano.
—¡Bill! —Llamó Tom a su hermano que en estos momentos se encontraba en la cocina.
—Estoy en la cocina.— Anunció su gemelo.
—Hola cielo.— Saludó entrando en la cocina para luego darle un beso a su hermano en los labios.
—¡Hola! — Dijo Bill sonriente.— ¿Qué tal las fotos?
—Bien…— Respondió Tom.— Te he venido a buscar.
—¿Por?— Pregunto extrañado.
—Te voy a llevar de compras.— Informó Tom a su hermano.— Necesitas ropa nueva que te valga y no te venga justa.
—Oh eres el mejor hermano del mundo.— Dijo Bill abrazándose a su hermano gemelo.
—Prefiero que me digas que soy el mejor novio del mundo, lo de hermano ya no me gusta mucho.—Comentó Tom.
—Eres el mejor hermanovio del mundo.—Se inventó.
—Bueno eso está mejor. Arréglate y vámonos, te espero en el salón.

Bill fue a la habitación que ambos compartían y se vistió, luego cogió todo lo que necesitaba para cubrirse y salió donde su novio le esperaba.
Montaron al coche y Tom condujo hasta el lugar donde habían muchas tiendas que seguro a Bill le gustarían.

Nada más entrar en la primera tienda, Bill comenzó a dar vueltas de un lado para otro cogiendo prendas que le gustaban para luego irse al probador a probárselas. Una vez que se probó las prendas salió del probador y fue a caja a pagar lo que se llevaba. De la primera tienda, Bill salió con tres bolsas de ropa y aún no habían acabado de comprar.

Volvieron a entrar en otra tienda y Bill hizo lo mismo que con la primera. Tom miraba a su hermano con cara de pocos amigos ya que le había cargado con las bolsas de sus compras anteriores, y por encima le tenía que sujetar lo que estaba cogiendo en esa tienda para luego irse a probarla.
—Creo que ya tienes suficiente para tres años.— Dijo Tom con obviedad.
—Ahora quiero ir a una tienda de ropa de bebés.— Pidió Bill a su hermano.— Está bien que empecemos a ver algunas cosas.
—No creo que sea conveniente por el momento.— Advirtió Tom a su hermano, un poco temeroso.—Pueden pensar que hemos dejado embarazada a alguna chica y será el caos.
—¿No puede ser para el bebé de una prima? No me importa lo que digan, no me van a quitar la ilusión de ver y comprar ropita.—Aseguró.
—Diga, lo que diga, vas a acabar ganando tú, así que vamos.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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