Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 16
Dejaron todas las bolsas en el coche y caminaron calle abajo en busca de otras tiendas.
—Vamos a entrar aquí ahora.—Anunció Tom cogiendo la muñeca de Bill y estirando de él.—Yo también quiero algo nuevo.
—Yo te ayudaré. Vas a ser mi bebé hoy.—Dijo Bill contento empezando a mirar entre los estantes y ropa que colgaba.—¡Tom ven!— Le llamó. Su hermano se acercó y un montón de prendas empezaron a caer sobre sus brazos.—Ve a probarte eso, miraré más cosas.— Tom obedeció si no su hermano sería capaz de arrancarle la cabeza.
Bill siguió buscando entre los estantes, esta vez, observando bandanas y gorras que pudiera ponerse con la ropa que tenía y la que ahora había elegido. Después de elegirlas se fue hacia los probadores y fue adentrando la cabeza entre las cortinas para ver a su hermano vestirse.
—No te quedan mal.—Comentó observando cómo se ponía la camiseta.—Debería de ser diseñador o estilista de verdad. ¡Soy bueno!—Sonrió orgulloso.— Te traje esto también.—Lo dejo sobre la montaña de ropa que tenía sobre la silla en una esquina del probador.
Bill esperó fuera y su hermanovio fue saliendo cada vez que se cambiaba de ropa por órdenes para que pudiera admirar la belleza de Tom con esas ropas.
Una vez ambos contesto pagaron las ropas del mayor y siguieron caminando por las manzanas de tiendas.
Encontraron una gran tienda de bebés y Bill no dudo en entrar casi corriendo. Al entrar se sintió como un niño pequeño observando el paraíso de los juguetes.
—Oh dios mira que cositas…—Cogió un pequeño body con un osito sobre una nube.
Estuvieron dando vueltas por la tienda, viendo algunas cosas de bebes, como baberos, patucos, y algún que otro juguete especialmente para bebés recién nacidos. Después se pasaron por la sección donde había ropa de 8 meses a 12 meses que era ropa ya de no tan bebé. Bill se quedó mirando embobado unos pequeños tenis de la marca Nike, cogiéndolos en la mano y enseñándoselos a su hermano.
—Mira que cositas.— Dijo Bill a su hermano gemelo mostrándole los pequeños tenis.
—Si, son graciosos. Sin duda compraré muchos de esos.— Sonrió Tom al imaginárselos en un futuro a su pequeño hijo vestido igual que él con esas deportivas.
—Oh mira…— Dijo emocionado Bill al ver un body de tacto suave de color verde kiwi—¿Podemos llevárnoslo? En honor a Kiwi…
—No sé Bill… Debemos esperar un poco, aún no sabemos si irá todo bien.—Trató de ser consciente Tom.
—El Doctor dijo que estaba todo bien, y hago reposo y como bien y me cuido. Porfis…—Puso ojos de cachorrito.
—Está bien.— Rodó los ojos Tom, ya que miraba que era un poco pronto comprar ropa de bebe si apenas había pasado del primer trimestre del embarazo—
—¡Yay!— Dijo emocionando yendo rápido hacia la caja a pagar el body del que se había enamorado.
Lo pagaron y Bill salió más contento que incluso se pondría a saltar y correr por la calle. De vuelta al coche para poder volver a casa, compraron más cosas, esta vez Tom compro un par de deportivas Nike para él y Bill también aprovecho y compro unas botas de estilo militar nuevas y unas deportivas también. Por ultimo entraron a una tienda de dulces y Bill compro kilos, le había entrado un ataque repentino de querer dulces.
A continuación volvieron al coche y dejaron más bolsas de compras, pero esta vez no siguieron comprando ni mirando más cosas, ya era hora de volver a casa, ordenar todo, comer y descansar.
Bill por el camino empezó a comer algunos de los dulces que había comprado saboreando el sabor dulce y acido de muchas de ellas.
—No sabía que lo antojos empezaban a los dos meses.—Comentó Tom observándolo por el rabillo del ojo.
—No tengo ni idea de cuando empiezan los antojos, pero mañana ya estaré de tres meses.—Comentó Bill tocando el vientre.
—Ya estamos a mediados de Marzo es cierto… tres meses ya…— Susurró Tom nostálgico.—Que rápido pasa el tiempo.— Ahora a finales de Marzo Bill cumpliría exactamente tres meses de embarazo.
—Sí…— Sonrió Bill mientras se tocaba el vientre.— Pronto tenemos que empezar a decorar la habitación del bebé.
—Es verdad.—Afirmó Tom a su hermano.—Pero será mejor esperar a saber el sexo para poder ya coger el color adecuado de todo.
—Bueno… Espero que se deje ver.—Confesó Bill mientras se acariciaba el vientre.
—Seremos unos padres perfectos.—Dijo Tom orgulloso y con alegría.
Durante el camino estuvieron hablando de otras cosas que harían en su casa para la llegada del futuro bebé, el cual, sería la alegría de toda la casa.
Una vez que Tom metió el coche en el gran garaje que poseía su nueva casa, salieron de este, y cogieron entre los dos todas las bolsas de las compras realizadas, para luego meterse por la puerta interior que comunicaba el garaje con el resto de la casa. Subieron a la habitación, en donde ambos dormían, y comenzaron a sacar de las bolsas la ropa que se había comprado Bill y él, para colocarla perfectamente dentro del armario.
También guardaron el body de color verde kiwi, que le habían comprado a su futuro hijo, y lo guardaron en el interior de un cajón de la cómoda.
Después se dirigieron a la cocina, y entre los dos prepararon una suculenta comida, Bill comía últimamente por dos, así que tenía mucho apetito.
Cuando acabaron de comer, y metieron todo dentro del lavavajillas, se fueron a tumbarse un poco en la cama, y descansar un poco para relajarse de la mañana ajetreada que habían tenido de compras.
Estuvieron durante una hora descansando, después Tom se levantó de la cama y comenzó a rebuscar en el cajón, que había en la mesita al lado de su cama.
—¿Qué haces? — Preguntó intrigado Bill a su hermano, al ver que estaba revolviendo bastante el cajón haciendo ruido.
—Estaba buscando esto.—Dijo su hermano mayor mostrándole la cámara de fotos.
—¿Para qué quieres la cámara? —Preguntó Bill un poco confuso.
—Voy a hacerte un seguimiento de tu embarazo todos los meses.—explicó Tom a su gemelo.— Así que como ahora ya se nota un poquito tu tripita, quítate la camiseta y ponte de perfil allí.—Señalo el espacio libre de pared gris claro.
—¿Es necesario?—Preguntó Bill algo cansado.
—Sí, y no seas aguafiestas.—Ordenó Tom a su gemelo.—Así que ponte.
—Está bien…— Dijo levantándose de la cama para luego quitarse la camiseta, y mostrar su vientre ya abultado del final de los dos meses, para luego ponerse de perfil sobre la pared.
—Perfecto.—Sonrió Tom con una gran sonrisa, sacando la foto a su hermano, haciendo que el flash de la cámara iluminará la pared y a su hermano.— Siempre he creído que si no me dedicaba a la música, hubiera sido un gran paparazzi. Cuando estés al final del tercer mes el mismo día que hoy te haré otra.
—Serías un peligro como paparazzi.—Comentó girándose haciendo que su hermano le hiciera una foto de su cara.— ¡Tom!— Se quejó el menor al verse deslumbrado por el flash de la cámara.
—Esta foto sería ideal para colgar en Internet.—Sonrió con malicia Tom observando la foto.
—Ni se te ocurra.—Advirtió Bill a su hermano, mientras se dirigía hacia él para quitarle la cámara y así evitar que le sacará más fotos, haciendo que ambos gemelos comenzarán a correr por toda la habitación y el salón, ya que Tom no se dejaba coger por Bill.— Ya no puedo más…—Se quejó el menor.— Me cuesta respirar… Creo que los kilos de más que he cogido en estos últimos meses ya me están pasando factura sumado al asma.
—Tampoco has engordado tanto, lo que pasa que antes estabas demasiado delgado, ahora estas bien.—Dijo Tom.— ¿Cuánto has aumentado? ¿Cuatro kilos? En dos meses tampoco se sube mucho de peso.
—¡Cinco y medio!—Gritó Bill.
—No se te ve gordo, solo como antes pero rellenando más los pantalones.—Eso no ayudo mucho a Bill.
—Estoy gordo, y más me voy a poner. No sé si podré verme…—Se sentó con frustración.
—Bill esos quilos piensa que no son tuyos, son del bebé que está creciendo, se alimenta de lo que comes y crece.—Explicó.— Cuando nazca volverás a recuperar tu peso.
—Me gusta tener el bebé aquí dentro.—Se tocó.— Pero no quiero ponerme gordo…
—Yo pienso que te ves adorable con esta pequeña curva en tu bajo vientre.—Tom tocó la pequeña curvatura del vientre de su hermanovio.
—Eso lo dices porque me quieres…—Puso su mano sobre la de su hermano y se apoyó en su hombro.
—Lo digo porque es verdad y porque te amo. Y cada día que pase estarás más bonito y yo te querré más.—Aseguró.
La conversación la corto el teléfono de Bill. Corrió hasta la mesa grande del salón y aceptó la llamada. Se trataba de David su ex manager, con noticias…
Continúa…