Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 18

Cansado de estar allí sentado volvió a empezar a caminar por las calles, observando las casas, los jardines y las personas que de vez en cuando veía por ahí. Caminó hasta llegar a un punto de la urbanización que no conocía sin darse cuenta. Cuando llegó allí se sintió algo perdido, no sabía dónde estaba así que se encontró en un parque de ese lugar. Había algunos niños de diferentes edades. Antes de sentarse a descansar un poco entro en una tienda que había justo al lado y compro un zumo de piña y uva que se le había antojado.

Una vez lo compró fue hacía el parque y se sentó a descansar. Debió de caminar bastante hasta llegar allí y ahora empezaba a notar sus piernas cansadas.

Dio un sorbo a su zumo y observó el parque. Un grupo de chicos de unos dieciséis o dieciocho años como mucho estaban sentados alrededor de la fuente riendo, hablando y otros jugando un partido de futbol entre ellos para pasar la tarde. Recordó que él y su hermano no podían hacer esas casas tan normales ya que se hicieron famosos y no tenían tiempo para nada que no fuera las giras, las fans y los discos.

Después observó a varios niños pequeños, en una zona donde había columpios. Varias madres estaban vigilando a los pequeños, para evitar que sufrieran algún golpe al caerse de los columpios. Bill se quedó durante unos minutos observándolos, hasta que se perdió en sus pensamientos, imaginándose como sería llevar a su hijo al parque a jugar mientras que Tom lo acompañaba, y cuidaban de su hijo pequeño.

Bill despertó de su fantasía cuando sintió una presión sobre sus rodillas. Miró hacía allí y se encontró una pequeña niña que le miraba con atención.

—Hola.—Saludó Bill.— ¿Y tu mamá?— Peguntó pero que idiota, era una niña ni siquiera sabría hablar aun o entenderle. Bill observó a su alrededor y vio a un hombre o chico, más bien, ya que era bastante joven.

—Lo siento.—Se disculpó al llegar y enseguida cogió a la niña en brazos.—Empezó a caminar hace poco y ahora corre, corre y no hay quien le atrape.

—¿Cuánto tiempo tiene?—Preguntó Bill.

—Un año y un mes.—Le respondió.

—Eres muy joven para ser padre.—Comentó Bill.

—Bueno, es lo que pasa cuando hay un fallo técnico.— Sonrió el chico.— Tengo veintidós años y esta pequeña es mi alegría.— Bill sonrió enternecido.

—Debió de ser una sorpresa enterarte del embarazo de tu novia.—Sin quererlo Bill había empezado una conversación.

—Bueno… no era mi novia, no lo es, pero cuidamos los dos juntos de Ivana.—El chico se sentó al lado de Bill con su hija en brazos.

—¿Vivís juntos?—Preguntó con curiosidad.

—Si, en casa de mis padres, somos buenos amigos y tenemos una hija en común. No podía dejarla sola con el bebé.—Sonrió.

—Debió de ser muy grande el cambio…—Imaginó.

—Sí, bastante. Pero todos los llantos, los vómitos, los biberones de madrugada y los cambios de pañales valen la pena.—Sonrió.— Después te ves recompensado con tiernas carcajadas, cuando corretean por la casa a gatas y las caídas cuando empiezan a caminar.

—Sí, sé lo que es sentirse así.— El chico le miró interrogante.— Oh no, no tengo hijos. Lo sé de cuando eran mis primos bebés.—Explicó.

—El día que tengas un hijo, será diferente, mucho mejor.—Aseguró el chico. De pronto su hija empezó a excitarse sobre el regazo de su padre queriendo ir al suelo.

—Es muy inquieta.— Sonrió Bill mirando a la niña que había empezado a caminar otra vez.

—Sí, bueno será mejor que me vaya detrás de este pequeño diablillo.— Sonrió el chico al ver su hija que se iba alejando un poco de él.— Ha sido un placer conocerte.

—Igualmente.— Dijo mientras veía como el chico daba una pequeña carrera para alcanzar a su pequeña hija.

Poco después Bill se levantó, y emprendió el camino hacia su nueva casa mientras seguía pensando en lo que le ocurría en los próximos meses, quizás el chico aquel del parque tenía razón, y su hijo llegaría a ser una bendición de dios. Pero tenía miedo de la opinión pública de los riesgos que correría él y el bebé, de su aumento de peso, su trabajo, de tantas cosas…

Estuvo caminando durante media hora hasta que por fin llegó a su nuevo hogar. Abrió la puerta encontrándose a Tom con cara de preocupación.

—¿Dónde estabas?—Preguntó.

—Necesitaba pensar, caminar.—Dijo como si nada.

—Estaba preocupado, te he llamado al móvil mil veces.—Le reprochó Tom.

—Bueno ya estoy aquí. No sé de qué tanto te preocupas.—Dejó sobre la mesa el zumo a medio consumir y el abrigo.

—Pues me preocupo porque estas embarazado y te puede pasar algo, o alguien enterarse y acosarte los paparazzi, yo que sé, son muchas cosas Bill.—Dijo desesperado.

—Tom cállate haces que me duela la cabeza. Estaba muy tranquilo y relajado, escucharte ahora me molesta.—Dijo cortantemente dejando a Tom sin saber que decir.

—Bueno si te interesa David cree que cuando Universal se entere de todo esto no querrá saber de nosotros.—Explicó Tom saliendo al jardín para dejar solo a su hermano que estaba de mal humor.

—¿Cómo es eso?— Preguntó Bill a su hermano con mal humor saliendo al jardín, donde se encontraba Tom fumando un cigarrillo ya que necesitaba quitarse todo el estrés de encima.

—No te lo voy a repetir.— Dijo Tom sin dar ningún tipo de detalles.

—Lo que me faltaba.— Suspiró Bill con hastío.— Me voy a acostar.— Anunció el gemelo menor, para luego entrar en el interior de la casa, e ir a su habitación.

Tom estuvo durante una hora más en el jardín, observando como paulatinamente las estrellas del cielo iban apareciendo, mientras pensaba en todo lo que se le venía encima.

Poco después decidió ir a hacer compañía a Bill que se encontraban ya en la habitación, seguramente dormido.

Entró en el interior de la casa y fue a la habitación tras poner las alarmas. Bill ya estaba completamente dormido, así que se desnudó y se metió en el interior de la cama cobijándose en las sábanas y mantas que poseía. Otro día vendría mejor, que este.

.

A la mañana siguiente Bill amaneció pronto ya que antes de irse a dormir en su estómago solo llevaba la mitad del zumo que compró.

Dejó a Tom en la cama y él se dirigió a cocinarse algo que llenara su estómago a las siete de la mañana. No sé complico mucho la vida, sacó un bol le puso leche y sacó cereales y unas tostadas para untar crema de queso.

Al terminar de comer volvió a la cama era demasiado pronto, solo despertó para saciar su estómago vacío, ahora era hora de volver a la cama y dormir.

Horas más tarde el que despertaba era Tom y dejaba descansar a su hermano. Salió al salón y luego fue a la cocina a preparar algo que desayunar, seguidamente te sentó en el sofá y se puso a ver la televisión mientras comía.

Una vez hubo desayunado dejo las cosas sobre la mesita de cristal y se volvió a acomodar en el sofá con los pies sobre la mesita. Cambió varias veces de canal hasta que encontró la retransmisión de las carreras de fórmula 1.

A la pausa para la publicidad se levantó y fue hacia las puertas del mueble donde estaba la televisión y sacó su ordenador portátil, para a la vez que escuchaba la retransmisión pudiera hacer otras cosas.

Pasaron varias horas y Bill seguía descansado, Tom prefirió no molestarlo.

Viendo que se acercaba la hora de la comida el gemelo mayor fue a la cocina y empezó a preparar algo de pasta, luego hizo puré de patatas y a continuación los espaguetis los fritó un poco en la sartén con unas verduras. Echó un vistazo al reloj colgado en la pared y vio que eran las dos de la tarde. Se limpió las manos con un paño y caminó hacia la habitación.

—Bill…—Susurró en su oído.— Es hora de comer. Despierta pequeño.

—¿Qué hay?—Preguntó adormilado.

—Comida.—Le vacilo Tom riendo.

—¿Comestible?— Preguntó Bill estirando sus extremidades

—Eso espero.—Contestó su hermano.

Bill se levantó sintiéndose pesado y cansado a pesar de haber dormido una buena cantidad de horas. Comieron mientras tenían conversaciones cortas, ya que Bill se sentía cansado hasta para hablar. Parecía que en cualquier momento fuera a caer dormido sobre el plato de comida.

Al terminar Tom se encargó de limpiar y ordenar todo mientras que Bill cogió una manta y se tumbó a lo largo del sofá a ver la tele. Cuando salió Tom lo vio nuevamente dormido. Se acercó y le dio un beso en la frente deseándole dulces sueños. Seguidamente lo dejo solo y fue al jardín a pasar un rato con sus cuatro perros.

Después de estar un ratos jugando con sus perros en el gran jardín decidió que tal vez podría ir a la casita que había allí donde se encontraba el estudio y así ver si podía grabar alguna pista para las siguientes canciones.

Estuvo en el estudio por un par de horas grabando los acordes de la guitarra y luego cortándolos y modificándolos un poco, al estar el solo le costaba más trabajo tener que hacerlo todo solo, pero así se entretenía.

Bill se despertó y se encontró que Tom no estaba por ningún lado de la casa, así que como estaba aburrido, vio a los dos perros pequeños de él, y se los llevó a dar una vuelta al parque que había ido el día anterior.

Caminó durante un buen rato, mientras observaba como los perros corrían y jugaban entre sí alegremente esperando llegar a algún lugar.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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