Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 19
Una vez que llegó al parque se sentó en uno de los bancos mientras vigila a sus pequeños perros para que no hicieran ninguna cosa indebida. Al poco rato, una niña pequeña se acercó a él, reconociéndola como la niña del día anterior.
La pequeña miraba embelesada a los perros como jugaban entre sí, hasta que Ivana se unió a ellos sentándose al lado. Los perros la miraron un poco confusos pero no hicieron nada por atacar a la pequeña, al poco rato la niña estaba con ellos jugando tranquilamente dándoles besos y acariciándolos.
—Le encantan los perros.— Informó el padre de la pequeña sentándose en el mismo banco que Bill.— Hola de nuevo, no creía que volvieras por aquí.
—Es un lugar tranquilo y apacible.— Sonrió Bill mirando a sus perros con la pequeña que parecía que se estaba divirtiendo bastante.
—Sí, y muy seguro para los niños que vienen aquí.— Sonrió el chico.— Hija te estás poniendo sucia de tierra. Anda ven aquí…— El chico cogió a su hija en brazos, para luego limpiarle las manos con una toallita húmeda.
—Guau Guau.— decía la niña llamando a los perros mientras los señalaba.— Aahhhh.— Emitió un pequeño gritito de excitación cuando los perros le respondieron haciendo que se echará a los brazos de Bill.
—Le has caído bien.— Sonrió el chico a Bill.— No suele ir a los brazos de otras personas.
—Ya veo…— Sonrió sosteniendo a la niña en sus brazos.— Eres una niña muy bonita.— Acarició Bill la carita de la niña mientras la pequeña jugada a meter uno de los dedos de la mano en la boca.
—Últimamente todo lo que ve se lo lleva a la boca.— Explicó el padre.— Supongo que es una forma de explorar en un mundo desconocido.
Bill siguió hablando con el chico de otras cosas que hacía su hija, que involuntariamente le estaba dando consejos para cuando él tuviera su bebé.
Tom había acabado de editar la canción, y decidió hacer un parón y volver otra vez al salón para ver cómo estaba su hermano, ya que cuando se había ido estaba durmiendo plácidamente, así que ahora posiblemente ya estaría despierto.
Cuando llegó se encontró con el sofá vacío, con la manta encima de este, pero pensó que igual su hermano había ido al baño.
Espero durante unos minutos, y al no escuchar ningún ruido proveniente del baño, se dirigió hacia el pasillo para luego irse a la habitación. Abrió la habitación, pensando que igual Bill se había ido a tumbar más cómodamente en la cama, pero la encontró vacía.
Miró por la ventana y observó que unas gotas débiles de lluvia comenzaban a caer, así que llamó al móvil a su hermano para preguntarle donde diablos estaba.
La primera llamada no le cogió el móvil, así que cogió las llaves de casa y de su coche, y se dirigió al garaje para luego salir a buscar a su hermano. Ya en el camino volvió a llamar a su hermano con desesperación para que le cogiera el teléfono.
—¿Dónde estás?—Preguntó cuándo la llamada fue aceptada.
—Salí a pasear.—Respondió Bill.
—Donde estas voy a buscarte.—Exigió saber.
—No hace falta que vengas, ya voy para casa.—Dijo.
—Estoy en el coche. ¡Dime donde estas, empieza a llover!—Gritó.
—No me alces la voz. Estoy en un parque.—Explicó.
—¿Dónde?—Preguntó Tom.
—Saliendo de casa a la izquierda, hasta la rotonda, y sigue más recto hasta la nueva urbanización, allí hay un parque.—Le indicó.
— Ya voy.—Tom colgó la llamada.
Al colgar comenzó a conducir en dirección a la zona que le había dicho Bill. Cuando llegó, miró desde el coche a su alrededor para ver si divisaba a Bill por algún lado. Muy pronto lo vio e hizo sonar el claxon del coche y poco después le vio venir con sus dos perros pequeños, acompañado con un chico que llevaba en brazos a una niña pequeña, que no debía tener más de un año de edad.
Los tres se acercaron al coche, para despedirse de Bill pero antes presentó al chico a su hermano.
—Hola Tom.— Saludó Bill a su hermano, pero su cara cambio un poco al ver la cara de pocas pulgas que tenía su hermano mayor.— Este es…
—Erik.— Se auto presentó el chico a Tom, ya que Bill no sabía su nombre, no se habían presentado.
—Esta niña tan bonita…— Sonrió Bill al ver la carita de la pequeña.— Se llama Ivana. Dile hola a Tom.
—Hola…— Dijo tímidamente, escondiéndose en el hombro de su padre.
—Bueno, gracias por todo.— Agradeció Bill sonriente despidiéndose del chico, haciendo que Tom se pusiera un poco celoso.— Ha sido una tarde muy interesante y entretenida.
—Hasta mañana.— Se despidió Erik.— Hasta la próxima Tom.— Se despidió el chico educadamente para luego desaparecer lentamente con su hija en brazos ya que empezaba a llover un poco más.
Bill abrió la puerta trasera del coche e hizo entrar a sus perros pequeños, para luego meterse en el coche y sentarse en el asiento del copiloto. Tom en todo momento estuvo callado y con cara de pocos amigos.
—Que sea la última vez que te vas sin decirme a donde.— Dijo seriamente Tom a su hermano.— Además estaba empezando a refrescar y a llover, y tú sin un abrigo adecuado, y por encima has caminado mucho.
—Tom, no empieces. A demás ni siquiera estabas en casa.— Dijo el gemelo menor sabiendo por donde iban los tiros.
—Estaba en el estudio. Quise empezar a grabar algo.—Explicó con mal humor.—¿Quién era ese chico?.— cambió de tema siguiendo con el interrogatorio.
—Un amigo nuevo que he hecho.— respondió sin dar explicaciones a su hermano.
Durante todo el camino, ambos hermanos no se dirigieron la palabra, estaban distantes. Tom estaba muy enfadado con su hermano y por encima había estado ligando, porque Tom no sé creía que en verdad fuera su amigo.
Llegaron a casa, y bajaron del coche, los dos chicos dieron un gran portazo a ambas puertas del coche, mostrando el humor de perros que traían ambos. Cada uno se fue a hacer sus cosas, sin estar cerca el uno del otro, sin dirigirse la palabra.
Continúa…