Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 22
Días después, el gemelo mayor se encontraba en el estudio pequeño que tenían en casa creando unas melodías para unas canciones, que había escrito Bill los días anteriores. De repente, su móvil comenzó a sonar con insistencia, así que apoyó su guitarra sobre una silla, para luego ir a coger su móvil que estaba en el bolsillo de su pantalón. Observó la pantalla del teléfono y su corazón dio un vuelco cuando vio que era su padrastro quien le llamaba. ¿Habría pasado algo en Alemania para que este le llamará?. Tom descolgó el móvil.
—Hola…—Saludó Tom a su padrastro.
—Hola hijo.—Saludo también Gordon.—¿Cómo está todo?
—Bien, estoy componiendo música para algunas canciones que ha escrito Bill recientemente.—Explicó Tom.—Es que igual regresamos, otra vez como Tokio Hotel. Gustav y Georg están de acuerdo, incluso David, pero lo que nos preocupa es lo de Bill, que igual Universal se eché para atrás a causa de eso…
—Vaya…— Susurró triste Gordon.— No te preocupes, que seguro que si no es Universal será otra compañía discográfica quien os lance vuestro nuevo disco.
—Sí, habíamos pensado crear nuestra propia discográfica.—Dijo Tom a su padrastro.
—Eso sería una buena idea.—Sonrió Gordon.—Bueno, te llamaba para decirte que ya hablé con vuestra madre sobre el tema de Bill.
—¿Qué ha dicho?—Preguntó Tom temeroso.
—Bueno, quiere viajar a Los Ángeles lo antes posible.—Dijo Gordon a Tom.—Quiere estar todo el tiempo con vosotros, y con Bill, ayudarlo durante todo su embarazo y cuidar de él.
—¿Hablas en serio?—Preguntó Tom sin creérselo.
—Sí, pasado mañana sale nuestro vuelo.—Informó Gordon.—Los cuatro volveremos a ser una familia unida como siempre.
—Oh papá eso le hará muy feliz a Bill.—Dijo muy alegre Tom a su padrastro.
—Bueno, ahora voy a colgar. Espero que tengas un buen día.— Dijo Gordon.
—Claro que lo tendré, tu noticia me ha hecho muy feliz y a Bill también le hará.—Respondió Tom.— Adiós.
—Hasta pasado mañana, hijo. Cuando lleguemos os llamamos para que nos vengáis a buscar.—Se despidió Gordon de su hijo, para luego colgar el teléfono móvil.
Tom colgó su móvil y se lo metió de nuevo en el bolsillo de su pantalón, después salió del mini estudio de grabación que tenían, para ir en busca de su hermano, tenía que comunicarle lo que Gordon le había dicho y que su madre quería irse a vivir con ellos para cuidar de él. Llegó a la cocina, encontrándose a su hermano que en ese momento se encontraba tomando un vaso de leche con unas magdalenas. Bill lo vió demasiado contento.
—¿Y esa alegría? —Preguntó Bill a su hermano.
—¿Adivina quién ha llamado? — Dijo Tom haciéndose el interesante.
—Pues no sé, sino me lo dices tú.—Respondió sin saber quién era el que había llamado.
—Ha llamado Gordon.—Quitó su duda.
—¿Qué dijo?—Preguntó Bill asustadizo aunque a su hermano se le veía feliz.
—Mamá quiere venirse a vivir con nosotros a Los Ángeles para cuidar de ti.—Dijo alegre Tom.
—¿Hablas enserio?—Preguntó incrédulo.—Seguro que es una broma pesada de las tuyas.
—Llegan pasado mañana.—Informó Tom.—Oh Bill, estoy realmente feliz porque eso significa que mamá nos ha perdonado.
—Yo la verdad hasta que no la vea, no me lo creo…
Dos días después, ambos gemelos se encontraban en el aeropuerto, esperando a sus padres que llegaban en un vuelo proveniente de Alemania. No tuvieron que esperar mucho, ya que pronto los altavoces del aeropuerto anunciaron que el vuelo procedente de Hamburgo, Alemania había tomado tierra en la pista de aterrizaje.
A los veinte minutos, sus padres ya estaban saliendo por la puerta de embarque para luego dirigirse a sus hijos que estaban de pie esperándolos, bien tapados y alejados de la gente. Bill miraba a sus padres, con incredulidad, ya que no se podía creer que realmente estuvieran allí. Simone nada más acercarse a sus hijos, abrazó intensamente a Bill.
—Mi pequeño…— Susurró Simone mientras abrazaba a su hijo pequeño.—Lo siento mucho.
—Mamá…— Susurró Bill abrazándose a su madre.—Te he extrañado tanto…
—Yo también hijo, siento mucho haberme comportado así.—Se disculpó Simone con su hijo.— Tom y tú sois lo más importante para mí, y ahora ese pequeño que viene en camino.—Sonrió Simone posando su mano sobre el vientre abultado de Bill.—Mamá ya está en casa, cuidaré de ti mi pequeño…
—Será mejor que nos vayamos a casa.—Sugirió Tom a sus padres.—Estoy deseando que la conozcáis.
Se fueron con los gemelos en dirección al parking del aeropuerto donde tenía su coche aparcado Tom. Una vez que metieron sus maletas, en el interior del maletero del coche de Tom, Simone y Gordon se subieron al coche, ocupando los asientos de atrás del coche, mientras que Bill estaba sentando en el asiento del copiloto, y Tom se encargaba de conducir.
—¡Qué casa más bonita!—Dijo Simone una vez que llegaron y Tom metió el coche en el interior del patio de la casa, para luego meterlo en el amplío garaje que esta poseía.—Es una casa muy lujosa.
—La ideal para criar a nuestro pequeño, sin estar rodeado de personas que nos molesten.—Explicó Bill a su madre.— Es un sitio tranquilo, poco frecuentado por paparazzi.
—Ya…—Susurró Gordon.
Salieron del coche, y los cuatro se dirigieron al interior de la casa, dejaron apoyadas las maletas en el salón, para luego ir a hacer un pequeño mini tour guiados por sus hijos.
Después los gemelos le enseñaron donde estaban la habitación de ellos, y estos fueron a dejar sus maletas, poco después se fueron a acostar un poco ya que estaban agotados por el viaje que habían hecho.
—¿Contento?—Preguntó Tom a su hermano, mientras le abrazaba una vez que ya estaban solos en el salón.
—Mucho…—Sonrió Bill acomodándose mejor en los brazos de su hermano.—Me alegra que mamá me haya perdonado, la echaba tanto de menos…
—Ahora seremos felices, mi pequeño.—Aseguró Tom cariñosamente.—Y cuando Heather y Kendo sean juzgados por lo que cometieron más felices aún.
Momentos más tarde ambos gemelos se fueron a su habitación a dormir. Mañana estarían con sus padres y podrían hablar con más calma una vez estuvieran todos descansados.
Bill durmió como nunca, completamente tranquilo, en completa calma, descansando al 100%. Tan profundamente estaba en sus sueños que no se enteró cuando a la mañana siguiente Tom despertaba y le dejaba solo en la cama, para que pudiera seguir descansando eso era bueno para él y para el bebé.
Poco tiempo después de despertar y salir de la habitación Tom pudo escuchar una puerta cerrarse del otro extremo de la casa, alguno de sus padres había despertado ya.
De mientras empezó a preparar un ajara de café, para no estar esperando sin hacer nada, puso unas laminar de pan de molde en la tostadora y sacó la mermelada, mantequilla y galletas de los armarios.
—Veo que sigues con la mala costumbre de ir medio desnudo por casa.—Se giró viendo a su madre.
—Llevó pantalón.—Dijo riendo.— A demás, con más razón lo seguiré haciendo es mi casa.
—Y cuando eras adolescente y estabas en mi casa decías lo mismo.—Dijo Simone seria. Tal vez había perdonado de cierta manera a Bill, pero a Tom le costaba mucho más. Seguramente fuera porque a él se lo imaginaba demasiado mujeriego y alocado por las mujeres, nunca creyó que pudiera gustar de un chico y menos de su hermano.
—Buenos días. ¿Qué pasa?— Preguntó Gordon a su mujer e hijo.
—Nada… Solo estábamos conversando.— Respondió Simone a su marido.— Solo le estaba diciendo a mi hijo Tom que no ha perdido la costumbre de ir medio desnudo por la casa.
—Eso tienes que asumirlo.— Dijo Gordon.
—Además tengo que lucir mis músculos de gimnasio — dijo Tom mientras se ponía a hacer posturas raras son sus brazos para mostrar sus músculos.
—Deja de hacer el payaso Tom.— Pidió Simone a su hijo.— En fin…
—¿Dónde está Bill?—Preguntó Gordon.
—Aun duerme. Ayer no lo hizo pensando en cómo seria todo ahora.—Explicó.— A demás el médico le recetó reposo siempre que pueda.
—Creo que debería de venir a desayunar, no es bueno que se salte las comidas.—Le dijo Gordon.
—Iré a buscarle.—Dijo Tom y salió de la cocina para ir a su habitación. Al entrar vio a Bill aun durmiendo.—Cariño despierta. El desayuno está listo y papá y mamá despiertos.— Le susurró al oído.
—Mmm… huhum….—Se removió.
—Vamos no seas perezoso. ¿Quieres que te despierte con un besito como si fueras una princesita?—Volvió a susurrar pero de forma sugerente.
—Si…—Murmuro Bill y su hermano mayor emitió una carcajada.
—No tienes remedio. Estás despierto así que otra vez será.—Hizo ademán de separarse pero Bill le cogió y le hizo caer sobre él, el cual inmediatamente le encarcelo entre sus piernas.
—Quiero mi beso de mi príncipe, si no aquí te quedas.—Dijo aun con los ojos cerrados. Tom solo podía reírse de lo infantil que se le veía.
Simone y Gordon se quedaron en la cocina esperando a que sus hijos vinieran pero poco rato después de salir su hijo mayor se encamino detrás de su hijo sin escuchar a su marido que le decía que no fuera, que sería peor. Simone llegó a la puerta abierta y vio como su hijo menor aprisionaba al mayor pidiendo por un beso. Por un momento sintió como su corazón se aceleraba y sentía asco por sus hijos.
—Te amo, Bill…—Dijo Tom mientras se dejaba caer sobre el cuerpo de su hermano quedando sobre su pecho. En ese momento a Simone se le fueron todos los ascos al ver la bonita escena y las palabras sinceras de Tom. Jamás había escuchado ese tono de voz en su hijo y mucho menos salir esas palabras de sus labios.
Finalmente Tom le dio ese beso a Bill para no retrasarse más y que tuvieran que venir a por ellos. Enseguida Simone se marchó de allí para no ser descubierta. Tom se puso una camiseta y salieron para desayunar los cuatro juntos.
—Buenos días.—Saludó Bill para luego sentarse alrededor la mesa.
—Te he preparado un café.—Dijo Simone.
—Bill no puede tomar café.— Dijo Tom.— El medico dijo que no fumara, bebiera y cafeína la mínima.
—¿Y cumple todo eso?— Preguntó Gordon asombrado riendo.
—¡Sí! El alcohol no es un problema y la cafeína más o menos… pero el tabaco lo llevó fatal…—Respondió Bill.
—Siempre le veras con un chicle en la boca.—Rio Tom.
—Algo tendré que meterme en la boca.—Dijo Bill sin darse cuenta de que sus palabras fueron muy mal interpretadas por su madre, quien lo paso por alto a propósito. En ese rato Tom ya le había preparado un vaso de leche con un chorrito pequeño de café para darle algo de sabor.
—Habéis comprado algunas cosas para el bebé ya, supongo.—Habló Simone.
—No.—Dijo Bill.
—El Doctor nos recomendó que no lo hiciéramos hasta que entrara en el tercer mes por si había algún inconveniente.—Explicó el padre del bebé.
—Bueno, yo no pude resistirme y compramos una cosa para Kiwi.—Bill salió corriendo de la cocina muy emocionado.
—¡No corras!— Gritó Tom a todo pulmón. Bill se detuvo y caminó con rapidez.
—¿Kiwi?—Frunció el ceño Gordon.
—Así es como llamamos al bebé de forma cariñosa.—Explicó Tom. Bill entró de nuevo y les mostró el pequeño pijamita de color verde Kiwi.
—Es muy bonito.—Dijo Simone mirando.—Es suave y calentito.
—Sí, poco después de que nazca empezará a hacer frío así que le vendrá perfecto.—Sonrió Bill.
—Dame eso, lo guardaré, tú come.—Le ordenó Tom.
Al volver Tom terminaron de desayunar las tostadas, la leche y el café. El teléfono de la casa sonó y Tom fue a atender las llamadas. Unos minutos después informaba que eran los abogados que habían encontrado más pruebas incriminatorias hacia Heather. Sin duda pasaría una buena temporada a la sombra por todos los males que ha causado.
Los días iban pasando y Simone estaba cada vez más pendiente de su hijo Bill que poco a poco iba teniendo su vientre más abultado.
Un día mientras que Tom iba a hacer una sesión de fotos, para poder llevar dinero a casa, Simone aprovechó para llevarse a su hijo de compras, y empezar a comprar cosas para el bebé como la cuna, el cambiador para los pañales, ropita diversa para varios meses y estaciones del año.
Ese día madre e hijo llegaron con varias bolsas de ropa de bebe, pañales, cremas para el cuidado de la piel, la cuna y el cambiador que Gordon ayudó a sacar del coche.
—No creéis que os habéis pasado comprando cosas…— Dijo Gordon con preocupación de no recibir una patada en el culo por parte de Bill.
—No voy a dejar que mi nieto o nieta este desnudo.—Dijo Simone con cabezonería.—Además es recomendable que Bill tenga la maleta del bebé ya hecha para lo que pueda suceder.
—Pero mujer, si aún falta bastante para que Bill dé a luz.— Dijo Gordon con obviedad.
—Da igual, es mejor estar prevenidos.—Volvió a insistir Simone.
Por la tarde, Tom regresó de su sesión de fotos y se llevó una gran sorpresa al ver todas las cosas que habían comprado para su futuro hijo. Gordon se había encargado de montar la cuna y el cambiador, y ponerlo en la habitación que estaría destinada al bebé junto con las demás cosas que estaban en el armario que sería del pequeño miembro de la familia que estaba por nacer.
—¿Qué es todo eso que hay en la habitación que será de nuestro bebé?—Preguntó Tom al descubrir la cuna y el cambiador.
—Tu madre se ha empeñado en comprar cosas.—Explicó Gordon a su hijo.—Creo que ya te lo ha vestido para todas las temporadas de invierno, primavera, verano y otoño, y para muchos años.—Exageró dramáticamente.
—Mamá es un caso, y mira que dije no lo hiciera…— Dijo Tom refunfuñando.—Pero nada siempre tiene que salirse con la suya.
—Ya… Sois igual a ella de cabezonería.— Susurró Gordon.
—Bueno, voy a buscar a Bill que hoy por la tarde vamos a visitar a un amigo especial que está en el hospital desde hace mucho tiempo.— Dijo Tom saliendo de la habitación de su futuro hijo para ir a buscar a Bill que se encontraba en ese momento en la cocina.
—Hola cariño.— Saludó Bill a su hermano.— ¿Qué tal la sesión de fotos?
—Fue genial.— Sonrió Tom.—Por lo que veo tu mañana también ha sido productiva, he visto todo lo que habéis comprado tú y mamá para mi hijo. Estáis locos.
—Lo sé, pero no he podido resistirme a tanta ropita bonita.— Dijo Bill emocionado y con la mirada brillante.— Es que la hay de todos los colores…
—Lo sé. — contestó Tom a su hermano.— Hoy por la tarde te apetece ir a ver a Zac, llevamos tiempo sin ir a visitarlo…
—Claro que sí.— Aceptó emocionado.— Tengo ganas de ver a ese pequeño, y por lo menos que pase una tarde agradable con nosotros.
—Sí, la verdad es que sí.— Susurró con tristeza.— No sé cómo puede aguantar tanto tiempo en el hospital yo me volvería loco…
Minutos después ambos hermanos estaban camino al hospital, para visitar al pequeño Zac que se había convertido en el mejor amigo de los gemelos, a pesar de la edad que tenía, pero hacía que los gemelos fueran más tiernos y tuvieran mejor corazón.
Pasaron la tarde con Zac el cual estuvo enfadado con ellos por olvidarse de él por tantos días, pero después de las explicaciones que le dieron el pequeño lo entendió perfectamente. Al parecer el nuevo tratamiento que estaba pagando Tom a su pequeño amigo daba mejores resultados que los anteriores, y eso alegro profundamente a Tom, ojala fuera así y pudiera tener una vida normal pronto.
Continúa…