Nuestra Historia 25

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 25

El calor del cuerpo de ambos, los delataba completamente, estaban tan excitados, tan necesitados de poderse sentir plenamente sin ninguna presión…
Tom procedió preparar a Bill con lubricante y luego procedió embestir al menor una vez sin ropa.

Se adentró por completo, después de prepararle. Su miembro se empezó a mover dentro de Bill con delicadeza, no quería ser brusco.
—Oh… Tomy…—Gimió Bill incorporándose un poco para atrás quedando casi sentado sobre el regazo de su hermanovio.
—Estás muy apretado hoy…—Dijo con voz completamente ronca.—Ahh…—Con su mano izquierda empezó a masturbar a su hermano jugando con la punta del miembro sabiendo que le enloquecía.
—¡Ah… si!—Gritó cegado de placer.—Así…—Bill guio su mano sobre la de Tom y le ayudó a guiar los movimientos sobre su pene.

El sudor se resbalaba por la cara de ambos haciendo que el pelo de Bill se pegará completamente a su rostro enrojecido, mientras que las trenzas del gemelo mayor también se pegaban a su cuello, mientras cerraba los ojos para mantener la concentración y seguir embistiendo a su gemelo con profundidad pero sin perder el amor y delicadeza lujuriosa.

Al poco rato, Bill empezó a mover más rápidamente sus caderas sobre el miembro de Tom ayudándole con las penetraciones, ya sentían que muy pronto se correrían.
Tom terminó dentro de su gemelo, y este en la mano de su pareja, ya que la masturbación había sido muy precisa.
El mayor salió con cuidado de su hermano, para luego tumbarse en la cama para coger aire, ambos estaban cansados, sudados, pero muy satisfechos del encuentro amoroso que habían tenido. Bill se sentía pleno, y muy dichoso al igual que Tom.

El trenzado se encargó de taparlos a ambos con las sabanas hasta la cintura, dejando al aire el vientre de Bill el cual se lo acariciaba y sonreía con los ojos cerrados. Tom se dio media vuelta quedando de perfil, apoyando su cabeza sobre su mano, y con la otra toco el vientre donde se hospedaba su pequeño hijo.
—Está muy inquieto ahora…—Anunció Bill abriendo los ojos y mirándose.
—¿No te hace daño?—Preguntó Tom al notar los movimientos bajo su mano.
—A veces. Cuando escucha algún ruido fuerte te asusta, entonces sí que duelen las patadas.—Dijo Bill.
—¿Y por las noches?—El padre del bebé puso su cabeza sobre el estómago de Bill y este empezó a jugar con sus trenzas.
—También se mueve, no tanto, pero lo hace.—Respondió sintiendo como Tom acariciaba el vientre con suavidad.
—Tengo ganas de que nazca…—Susurró para después besar el estómago.

Minutos después los padres de los gemelos regresaron a la casa, subieron a su habitación, Simone se metió dentro de su cuarto, estaba muy cansada, pero Gordon, antes fue a ver si sus hijos necesitaban algo. Como era bastante tarde, y no los vio en el salón dado que eran altas horas de la noche, se acercó a la habitación donde dormían sus hijos. Tocó la puerta y abrió, y se encontró con los gemelos tumbados en la cama, sin camiseta y tapados por la sabana. Tom tenía la cabeza apoyada sobre el vientre de su hijo menor, mientras Bill jugaba con las trenzas de este. Los gemelos se dieron cuenta de la presencia de su padre.
—¿Paso algo?— Preguntó Tom preocupado a su padre.
—No, disculparme solo vine a ver si necesitabais algo.— Respondió Gordon.— Pero veo que estáis perfectamente, así que ya me voy a dormir ya, que ha sido una noche movidita. Hasta mañana.
—No pasa nada, estábamos hablando del bebé. Hasta mañana.— Dijo Tom despidiéndose de su padrastro para que luego este cierre la puerta y se fuera a su habitación a dormir.
—Diez minutos antes y hubiera escuchado o visto algo que lo habría traumado de por vida.—Rio Bill. Se quedaron de nuevo solos en la habitación, respirando aliviados de que no los hubieran pillado minutos antes.
—¿Bill, has pensado algún nombre para el bebé?—Preguntó Tom.
—Sí, alguno ¿y tú? Cuales te gustan.—Pidió.
—Tom junior.—Bill rio pero él estaba serio, lo decía completamente convencido.
—No voy a llamar a mi hijo Tom —aseguró Bill.
—¿Y por qué? Es bonito.—Se indignó el padre.
—No quiero que lleve el nombre de nadie de la familia. No como papá que llevaba el mismo que su padre, el abuelo Jörg.— Explicó.
—Pues no sé Bastian, Yannick, Heiko o Sascha.—Dijo Tom los primeros nombres que se le ocurrieron.
—Son demasiado alemanes… Yo había pensado en algo más internacional; Dylan, Kyle o Diego.—Dijo Bill.
—Mmm… no sé.—Dudó.
—¡Los nombres que me has dicho ni siquiera te gustan! Los has nombrado por decir.—Le estiró de una de las trenzas.
—¡Au! Me conoces demasiado bien…—Sonrió Tom.— No sé tú eres quien va a tenerlo, yo solo he puesto la semillita. Elige tú el nombre.
—Si es cierto, me lo merezco, ya que soy yo el que sufre.—Silencio.—Se llamara Kyle entonces, es muy bonito, siempre me ha gustado ese nombre.
—Pues Kyle será el nombre de nuestro pequeño Kiwi.—Besó de nuevo la pancita.— ¿Has oído eso Kiwi? Ya tienes nombre oficial, serás el pequeño Kyle Kaulitz Trümper y para familia y amigos Kiwi.—Anunció Tom hablándole a la pancita de Bill.—No, no mejor Kiwi solo para Papi y yo, si alguien más lo hace se verá expuesto a la pérdida del músculo lenguar.
—¿El músculo lenguar?— Rio Bill.—¿Eso existe?— preguntó riendo.
—Oh si, en mi diccionario sí. Es eso que tanto te gusta que se meta en tu boquita y te acaricie el cuerpo húmedamente…—Tom se alzó un poco y besó los labios de Bill, cuando le respondió introdujo su lengua. Seguidamente lamió el cuello de Bill arrancándole un gemido agudo.

Siguió repartiendo besos y lamidas por su clavícula, hombro, pezones y el abultado estómago. Bill estaba tan sumamente sensible con el embarazo y las hormonas revolucionadas que se excitaba en cuestión de segundos y lo sentía el doble de placentero.
—Mhmm… Tomy…—Gimió Bill.
—Pero mira quien quiere saludarme…—Dijo Tom al ver el miembro erguido de Bill bajo la sabana, creando una especie de tienda de campaña. Retiró la sabana lentamente haciendo que la fricción de esta al rozarle excitara más a Bill haciendo que se mordiera los labios y alzará las caderas involuntariamente.
—¿Qué vas a hacer Tomy…? ¿Vamos a repetir?—Preguntó Bill.
—Haré algo mejor, algo que te encanta.—Dijo con el tono de voz provocativo.

Con la yema de su dedo índice delineó la punta del miembro rosado de su novio.
—Ahhm…—Se mordió los labios con fuerza. Tom volvió a repetir la acción varias veces, viendo cómo se humedecía y ponía más sonrosara de lo que ya estaba.
Tom torturó a Bill sabiendo perfectamente donde tocarle y cómo hacerlo. Al cabo de unos segundos substituyó los dedos por su húmeda lengua.
—Oh Dios… me encanta…—Dijo entrecortadamente el menor. Jamás ha tenido palabras para poderse describir esa sensación tan placentera que le hacía sentir Tom con tan maravillosas felaciones que le hacía.
Todas las chicas con las que había estado le habían practicado el sexo oral, y le había gustado, pero Tom era mucho mejor que todas esas chicas sin duda.

El gemelo mayor aumentó la velocidad con la que lamia el miembro de su hermano, mientras este apretaba con fuerza las sabanas entre sus manos completamente tenso de excitación, ya que el orgasmo era prácticamente previsible.
—Voy… Voy…—La lengua de Tom por última vez delineo la punta y terminó los últimos segundos de trabajo con la mano. Contempló como el líquido blanquecino salía con gran presión y algunas gotas se escurrían por el miembro aun erecto.
—Te quiero…—Susurró Tom a su gemelo acomodándose a su lado y tapándole de nuevo.
—Yo también te quiero.— Susurró Bill entrecortadamente intentando recuperar la respiración.

Minutos después los gemelos se habían tapado con las sabanas, para comenzar a dormir. Tom abrazó a su hermano por la cintura mientras que con los dedos pulgares cariñosamente, acariciaba el veinte abultado de su hermano, hasta que poco a poco se fueron quedando dormidos notando aun el leve movimiento del bebé, ya que el sexo entre los papás lo estimulaba.

El momento de hacerle a Bill la prueba de la amniocentesis había llegado. Pronto sabrían cómo estaba su bebé.

En el hospital estaban sus familiares y amigos también, sus amigos Georg y Gustav, aunque esta vez ni siquiera Tom podría estar presente.

El medico de Bill le preparo y le explicó el procedimiento para que no tuviera miedo y supiera lo que le harían en todo momento. El Doctor se preparó y procedió. Hizo un escáner para saber en qué posición estaba el feto y la placenta, una vez echo insertó en el útero una especie de aguja muy larga y retiro unos 14cm cúbicos de la bolsa amniótica. Una vez extraído el líquido Bill pudo volver a alistarse con su ropa. De mientras el medico con una maquinaria especial puso el liquito en un aparato el cual desprendía las células del resto del líquido.

Ambos, médico y paciente salieron donde está la familia esperándoles.
—Bien. Ya he sacado las muestras.—Dijo el Doctor.
—¿Y el resultado?— Preguntó con nerviosismo Tom.
—No lo tendré hasta dentro de una semana. Antes había que dejar reposar las muestra entre 2 a 5 semanas para saber el resultado, pero con la avanzada tecnología ahora es en una semana.— Explicó el doctor.— En una semana iré a vuestra casa a daros la noticia.

Todos salieron del hospital silenciosos ya que esperaban poder tener una respuesta inmediata, pero no pudo ser así.
—¡Hey! Quitar esas caras de palo. Me muero de hambre, vamos a algún sitio.—Dijo Bill sorprendiendo a todos, los cuales se miraron los unos a los otros confusos, se suponía que él tendría que ser el más afectado. Seguramente sería cosas de las hormonas.
—¿Quieres algo especial, cariño?— Pregunto Tom.
—Sí, una hamburguesa enorme.—Pidió con ojos brillantes.
—Iremos a esa hamburguesería que tanto nos gusta a todos.—Dijo Georg deseoso de ir allí, amaba ese lugar.
—Bien, nos reunimos allí todos.— Cada uno se fue a su respectivo coche y condujeron hasta aquel restaurante especializado en hamburguesas.

Georg, Gustav y David fueron los primeros en llegar así que cogieron una mesa donde cupieran todos. Minutos después llegaban Tom y Bill junto sus padres. Empezaron a ojear las cartas para ver qué es lo que pedían.
—Yo ya sé lo que quiero.—Anuncio Georg al cual ya se le caía la baba.
—Y yo.—Siguió David. El resto también terminó de elegir y el camarero se acercó a tomar los pedidos.

Empezaron nombrando las bebidas que en su mayoría eran cervezas, como buenos alemanes y fans que eran de la cerveza, excepto Bill que no podía tomar alcohol, aunque la cerveza era buena para la lactancia, pero él no tenía leche en sus pechos, así que pidió agua mineral. A continuación empezaron pedir sus hamburguesas, patatas u otras cosas. Todos pidieron hamburguesas de carne excepto Tom.
—A nosotros ponnos dos hamburguesas vegetarianas y patatas con sal.—Dijo el hermano mayor pidiendo con Tom.— Y sin cebolla por favor.
—No.—Dijo Bill.— A mi ponme una hamburguesa normal, con todo y las patatas.—Pidió. El camarero se fue y Tom se le quedó mirando.
—¿Hamburguesa de carne? Bill, eres vegetariano.—Le recordó.
—Me apetece carne… No soy yo, es el bebé. Mira que dura tengo la barriga…—Cogió la mano de Tom y la puso sobre su vientre.— Es un antojo de esos, y está pidiendo carne.
—Está bien…— Dijo Tom no muy convencido.
—Tengo que satisfacer mis antojos sino el niño me saldrá con cara de hamburguesa.— Se quejó haciendo reír a sus amigos.
—Aun seria gracioso, que tuviera forma de hamburguesa.— Se rio Georg.— Pobre crío…
—Hagen, cállate.— Ordeno Tom frunciendo el ceño.— No consiento que te metas así con mi hijo, el pobre aún no ha nacido y ya te estás metiendo con él.
—Lo siento, no hay problema me meteré con su padre.— Sonrió Georg mirando a su amigo.— ¿Eh, que dices, trencitas?
—No me gusta que me llames así.— Se quejó nuevamente Tom.
—Es que ahora ya no te puedo llamar fregona.— Volvió a decir Georg mientras que Tom lo fulminaba con la mirada.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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