Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 27
Poco después, entraron en la cocina los padres de los gemelos, y sus tres amigos ya que se estaban acabando de preparar. Cuando entraron en la cocina, se quedaron un poco descolocados a ver a Erik, ya que nunca lo habían visto en la casa, ni tampoco lo conocían. Bill se percató de eso, y decidió presentarles a sus padres y amigos, ya que este era su nuevo amigo.
—Mamá, papá… Este es Erik es un buen amigo que conocí estos meses atrás.— Explicó Bill a sus padres.
—Encantado.— Dijo Erik educadamente a los padres de los gemelos.
—Ellos son Georg y Gustav, son buenos amigos de mi hermano y mío.— Siguió presentando Bill a su amigo.
—Hola, ¿Qué tal?— Preguntó pareciendo que se había relajado un poco más.
—Bien, ¿Desde cuanto hace que conoces a Bill?— Preguntó Georg al chico.— No sabíamos de tu existencia.
—Lo conocí un día en el parque, mientras estaba llevando a mi hija a jugar.—Explicó el chico.— Mi pequeña, que es muy traviesa, y en aquella época comenzaba a caminar, se escapó hacia el banco donde estaba sentando Bill.
—Oh que tierno.— Dijo Tom irónicamente, mostrando su desagrado hacia el chico.
—Y comenzamos a hablar…— Siguió explicando Erik sin hacer caso a lo que había dicho Tom.— Y poco a poco nos fuimos haciendo amigos, pero de repente dejo de venir al parque y me preocupe, y fue cuando vi las noticias lo que le había sucedido a Bill me puse a buscar buzón por buzón de todas las casas, su nombre para saber qué casa era, hasta que llegué aquí.
—Debes de apreciar mucho a mi hijo, para hacer eso por él.— Dijo Simone emocionada viendo al chico.
—La verdad es que lo aprecio mucho, las conversaciones con él son amenas y me entretengo.— Explicó Erik.— Ya que solo comparto tiempo con mi hija, bueno… también con la madre de ella pero solo en cuestiones de ponernos de acuerdo con la crianza de la niña.
—Pues yo no le creo ninguna pizca.— Volvió a decir Tom.— Mi hermano está bien sin ninguna persona más, le sobra con nuestros amigos de siempre, no hace falta tener nuevos amigos.
—Tom hijo no seas cenizo.— Regañó Simone.— Sería estupendo que te quedarás a comer con nosotros, así podemos hablar de más cosas.
—Genial… no me esperéis para comer.— Dijo Tom cogiendo su móvil y las llaves de su coche.
—Tom, ¿A dónde vas?— Preguntó Bill angustiado.
Tom salió de la cocina sin contestar, para luego darle un gran portazo a la puerta que daba al exterior de la casa, todos se quedaron en silencio por la reacción que había tenido. Poco después volvieron a la normalidad, y siguieron hablando de otros temas.
En la casa de los gemelos todos comieron juntos comida que pidieron por encargo y se la llevaron hasta allí. Muy animados pasaron el tiempo, pero Tom seguía sin aparecer y no lo haría por el momento, Bill tampoco se molestó en llamarlo, no iba a darle importancia a sus celos sin fundamentos.
Erik se sentía muy bien la familia y amigos de Bill eran muy agradables y divertidos. Sobre todo le hacía mucha gracia el acento que tenían al hablar el inglés y los fallos gramaticales, pero no eran importantes solo divertidos para él, que era Americano de nacimiento.
Tom por su lado estuvo horas con el coche en carreteras donde no pasaba nadie en medio de la nada para desfogarse. Paró en un campo y allí se abrió la puerta de su lugar pero no bajo, simplemente te puso de perfil para observar el paisaje y mirar su teléfono móvil. No tenía ni una sola llamada o mensaje de Bill y eso lo enfurecía aún más.
Pasadas las horas Tom decidió de irse a casa ya, pensando y suponiendo que la garrapata de Erik ya se habría marchado de su casa. Su sorpresa fue ver que no era así. Al abrir la puerta escucho las voces de todos en el jardín y se dirigió hacia allí. Tal y como su buen oído predijo Erik estaba allí, conversando con su familia.
—Tom, ¿dónde has estado?— Preguntó Bill dirigiéndose hacia su hermano, pero Tom le ignoró y se fue junto a su perro.— Eres un inmaduro.—Le dijo su novio mientras anudaba la correa al cuello del perro.
—Y tu demasiado confiado.—Le dijo con fuego de ira en los ojos.—Recuerda que yo soy tu novio y este es mi hijo.—Puso la mano sobre el vientre abultado de su pareja.— Sois mi familia no la de él.—Dicho eso con su perro Scotty abandono la casa bajo la atenta mirada de todos los presentes que no sabían que acababa de suceder.
Bill volvió junto los demás y permaneció callado y distante la mayor parte del tiempo.
Tom por su lado estuvo paseando a su mascota por un largo rato por los alrededores de la urbanización donde vivían. Lo menos que quería hacer era estar bajo el techo donde se encontraba aquel duro rival. Era guapo y fuerte, con ojos verdes y numerosas pecas que le daban personalidad, pero carecía claramente de algo inexplicable. Fuera lo que fuera Tom no le caía bien y todo lo sucedido le hacía desconfiar más de la gente ya le era inevitable.
Al volver a casa para su desgracia aquel chico permanecía allí, esta vez con sus amigos.
Bill vio como Scotty aparecía de la nada y supo que Tom ya había llegado, pero no dio señales. Disculpándose con sus compañeros se marchó a buscar a su hermano.
Tras buscarlo por el salón, la cocina y su cuarto lo encontró en una habitación enorme, que era el sótano, en teoría, pero que era la sala de juegos y cine. Allí Tom jugaba a la PlayStation sin motivación.
—¿Podemos hablar?— Pregunto Bill pero su hermano lo ignoró.—¡Tom, te estoy hablando!
—Ya lo sé y yo no te estoy haciendo caso.—Le respondió sin mirarle.
—¿De verdad estas actuando así? Yo no te he dado ningún motivo para que estés celoso.—Le dijo y de nuevo fue ignorado— ¡Escúchame!—Apagó la play desconectando todos los cables.
—¡Lo hago!—Le gritó Tom enfadado.
—Pues responde.—Pidió.
—No tengo nada que decirte Bill. Esta es mi casa y me toca las pelotas que ese tío este aquí, no lo quiero ver.—Explicó.—Eso es todo. Ahora vete y sigue disfrutando.
—No me voy a ir. Quiero que aceptes que tengo derecho a conocer otras personas y hacer amigos.—Dijo.—No por eso significa que te vaya a abandonar ni nada.
—No me fío de él no sé porque quiere ser tu amigo.—Se sinceró Tom.
—¡¿Qué quieres decir?!— Le golpeó en el pecho.—¿Que no soy interesante y divertido? ¡¿Que solo quieren sexo conmigo todas las personas del mundo?! ¡No soy una puta! Para tu información no todo el mundo es como tú.
—Eso habría que verlo… — Dijo Tom insinuante a su hermano.
—¿Me estás diciendo que me comporto como una puta? – Dijo Bill sorprendido.
—Yo no estoy diciendo tal cosa, lo que me jode es que te vayas de arrastrado hacia Erik. – Dijo Tom con rabia y celos. – No es de fiar, y nunca me caerá bien por mucho que tú quieras que lo haga.
—Estás celoso hasta la médula. – Rio con ironía. – Pues sabes lo que te digo, piensa lo que quieras porque yo voy a seguir siendo amigo de Erik, y quizás nuestro hijo sea gran amigo de su hija.
—Eso será por encima de mi cadáver, no quiero que mi hijo tenga ninguna relación con la hija de ese. – Aseguró con enfado. – Ya me he hartado de discutir contigo. Haces que me entré dolor de cabeza.
Fue decir esas palabras, y Tom salió de la sala donde tenían el pequeño cine montado y la sala de videojuegos. Luego se fue a su habitación, y metió ropa en una bolsa deportiva, y se trasladó a una de las habitaciones de invitados. Le haría bien pasar unos días sin Bill, últimamente le sacaba de quicio.
Pasaron los días y la relación entre Bill y Tom se había enfriado. El mayor de los gemelos dormía desde hace días en la habitación de invitados, abandonando a Bill que ocupaba la habitación principal, donde habitualmente dormían los gemelos.
Durante varios días, la comunicación era nula entre Bill y Tom. El mayor se dedicaba a estar en el estudio grabando alguna maqueta con su guitarra, pero apenas hablaba con su gemelo, y las continuas visitas de Erik que hacía a la casa empeoraba la situación. Incluso los padres de los gemelos se habían dado cuenta del ambiente cortante que se respiraba desde hacía varios días en la casa.
Un día Bill cansado de que Tom le rehuyera y que pasará olímpicamente de él, decidió plantarle cara a su gemelo mayor.
Se dirigió hacia al pequeño estudio de grabación que poseía la casa, para plantarse allí. Al principio, Tom estuvo ignorándole todo el rato mientras se concentraba en tocar la guitarra como si Bill fuera invisible, pero el gemelo menor no soporto tal hecho y le arrancó de las manos la guitarra del gemelo mayor para luego tirarla al suelo, haciendo que se rayará un poco. Tom al ver ese acto entró en cólera.
—¡Eres un subnormal, has estropeado mi guitarra favorita!— Dijo Tom con enfado.
—Por lo menos así consigo que me prestes atención.— Replicó Bill mirando fijamente a los ojos de su gemelo.— Estoy harto de esta situación. ¿Qué coño te pasa, Tom?
—Creo que lo sabes muy bien desde hace varios días.— Respondió a su hermano.— No soporto al Erik ese, y tú no haces más que traerlo a casa, no me cae bien.
—Es mi mejor amigo.— Dijo Bill con angustia.
—Muy bien, si tanto te quieres quedar con tu mejor amigo, vete a vivir con él y que se haga cargo de tu hijo, porque yo no voy a hacerlo.— Dijo con enfado y sin pensar.— Ahora mismo me voy de esta casa, no te aguanto más, se acabó…
—¿Me estás dejando, sabiendo que llevo un hijo tuyo en mi vientre…?— Preguntó sin fuerzas.
—Me importa una mierda ese hijo.— Dijo Tom para luego salir del pequeño estudio de grabación, y dirigirse a la habitación de invitados, y comenzar a hacer una maleta con toda su ropa.
—¡No puedes abandonarme!— Gritó entrando nuevamente en la habitación que ocupaba su hermano.— No ahora…
—Tú mismo has elegido con quien quieres quedarte, así que yo me voy de aquí.— Dijo Tom con enfado.— Qué tengas una nueva vida con tu nuevo novio.
—¡No es mi novio!— Gritó cansinamente.— Te lo he dicho millones de veces, solo es mi amigo. Yo te quiero a ti a nadie más…
—Adiós.…— Dijo Tom cogiendo su maleta que había acabado de hacer.
—Tom…— Salió el chico detrás de su hermano para evitar que se marchará, para luego comenzar a bajar las escaleras detrás de él.— No te vayas…
—¡Déjame!— Forcejeo Tom con su hermano intentando quitarse del agarre de su brazo.
—Ahhh… No…— Un gritó de terror salió de los labios de Bill cuando a cámara lenta comenzó a rodar por las escalera, bajo la atenta mirada de su hermano que se había quedado estático sin moverse. Viendo luego a su hermano pequeño sin sentido en el suelo.
—¡Bill!— Gritó el gemelo mayor corriendo apresuradamente hacia donde yacía su hermano inerte, sin conocimiento.— Abre los ojos mi amor, por favor, lo siento…
—¿Qué ha pasado?— Entraron los padres de los gemelos asustados al escuchar los gritos de su hijo menor, para encontrarse con su pequeño hijo tirado en el suelo inconsciente.— ¡Dios! Hay que llamar una ambulancia… ¡Gordon!
Gordon cogió su móvil y llamó rápidamente a una ambulancia, y posteriormente se puso en contacto con el médico que llevaba el embarazado de Bill.
A los pocos minutos, ya había llegado la ambulancia inmovilizando a Bill con un collarín ya que había sufrido una leve contusión en su cuello. La madre de los gemelos acompañó a su hijo menor en la ambulancia, mientras que Gordon y Tom lo hacía en el coche del mayor.
Tom se sentía culpable por lo que había ocurrido, aunque estaba enfadado con Bill nunca quiso que el menor sufriera algún tipo de daño, y sobre todo tenía miedo que el bebé hubiera sufrido algún tipo de lesión, y lo peor de todo que el cuerpo de Bill abortará.
Continúa…
Porque Tom en todas eres un chakal 😡niegas a tu hijo y abandonas a Bill 🤦♀️