Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 28
Por suerte, el médico que atendía a Bill lo examinó bien, haciéndole algunas pruebas y para tranquilidad de todo el mundo el bebé estaba perfectamente y no había sufrido daño alguno.
Bill en cambio tenía una contusión en el cuello y una muñeca vendada. Esa noche se quedó ingresado en el hospital en observación, por si posteriormente pasaba algo. Al día siguiente le darían el alta si todo iba bien. A pesar de lo sucedido Tom se quedó al lado de su hermano, velando su sueño.
Pasó la noche, y al día siguiente los rayos del sol entraban intensamente en la habitación. Tom ya hacía un buen rato que se había despertado, y una enfermera había pasado para cambiarle el suero a Bill, que seguía plácidamente dormido. Después se marchó, dejándolos solos a los hermanos. Poco después el ingresado empezó a despertar lentamente.
—¿Dónde estoy?— Preguntó Bill despertándose desconcertado, al verse en una habitación que no era la suya en su casa.
—Bill… gracias a dios que ya has despertado.— Dijo aliviado Tom.
—Kiwi…—Susurró Bill inmediatamente tocándose el vientre.
—Tranquilo, Kiwi está bien.—Anunció Tom.
—No te me acerques…— Dijo Bill mientras que por sus mejillas comenzaban a mojarse por finas lágrimas que salían de sus ojos.
—Lo siento… nunca quise que te pasará eso.— Dijo Tom implorante, y muy triste.— Perdóname mi amor.
—Tú no me quieres… Vete.— Ordenó con tristeza al darse cuenta que la persona a la que amaba más que nadie en este mundo, le había hecho caerse por las escaleras, y poner en peligro la vida de ese bebé que seguía creciendo en sus entrañas.
—Sí que te quiero, mi vida. Más que a nada en el mundo.— Dijo Tom de nuevo acariciando la mejilla del gemelo menor, siendo su mano apartada por la mano de su hermano.
—Mientes…— Susurró Bill para luego quedarse en silencio. A Tom se encogió el corazón.— Vete a que esperas, no querías irte pues no voy a impedir que lo hagas… Tom eres libre para hacer lo que quieras. Solo no vuelvas a aparecer en mi vida, ni siquiera te molestes en venir a conocer y a buscar a mi hijo.
—También es mi hijo. No pienso irme.—Aseguró.
—Dejo de ser tuyo en el momento que dijiste que no te importaba. ¿Tengo que recordarte lo que dijiste?—Preguntó Bill.—“Me importa una mierda ese hijo“.— Repitió.—Eso dijiste Tom…—Empezó a llorar con algo más de fuerza.—No me importa que no me quieras a mí, pero que no le quieras a él…
—Claro que le quiero, Bill, os quiero a los dos, os amo…—Ahora Tom también empezaba a dejar caer lagrimas sin reprimirse.
—Si lo hicieras… si lo hicieras no actuarías así…—Bill le giró la cara, no quería verle.
—Estaba enfadado… Haré lo que me pidas, lo que quieras.—Dijo Tom.
—Acepta de una vez que Erik es mi amigo y lo será te guste o no.—Dijo seriamente dejando de llorar.
—Está bien me rindo, veo que no puedo competir contra ese niñato.— Dijo Tom con resignación.
—No es un niñato, tiene la misma edad que nosotros.— Se quejó Bill a su hermano.
—Me da igual, te doy permiso para que seas amigo de ese chico.— Dijo Tom a su hermano.— Pero cuidado, como vea que haces algo extraño con él, te juro que le estrangularé con mis propias manos.
—Para empezar no tienes por qué darme permiso para nada, para continuar deja de lado tus putos celos sin sentido y por ultimo Kiwi será amigo de su hija, su novio o lo que le dé la gana.—Dijo Bill. Tom frunció el ceño y tensó la mandíbula.
—¿Algo más?—Preguntó aceptando lo anterior.
—Sí, le pedirás perdón por tus espectáculos dramáticos y harás el esfuerzo de ser amable con él.—Puso otra condición.— Y ahora bésame.—Pidió.
—Oh sí, creo que es lo único coherente que acabas de pedirme.—Sonrió Tom y se acercó a Bill para besarle.
Acercó sus labios a los de su hermano pequeño y su mano hacia el abultado vientre donde estaba su pequeño hijo.
Fue un pequeño roce de labios ya que el ruido de la puerta al abrirse hizo que los hermanos y amantes de separaran bruscamente. El doctor entro en el interior de la habitación, y sonrió al ver la actitud de los hermanos que se habían ruborizado. En la mano derecha traía un papel, era la notificación del alta de Bill.
Ese día Bill permaneció en casa descansando el resto, teniendo cambios de humor muy notables, sin contar con los antojos. Gordon tuvo que ir a comprar dulces y poco después Tom se marchó a comprarle hamburguesas de carne y patatas fritas mientras Simone horneaba un pastel de chocolate blanco.
Al llegar la noche para sorpresa de todos menos de Bill, Erik se presentó en la casa. El gemelo menor le dio una mirada de advertencia a Tom y este suspiro sin más remedio.
—Biiiii…—Se escuchó la voz infantil de Ivana llamando a Bill el cual se levantó del sofá con esfuerzo aguantándose la abultada barriga e impulsándose con la otra mano del sofá, entonces camino hacia ellos.
—Hola pequeña.—Le sonrió.—No me dijiste que ibas a traerla.—Comentó Bill.
—Ya, lo siento. Lucia me dejo a cargo de ella para irse a divertir con sus amigas.—Explicó.
—Tom dile a mamá que ha traído a su hija, para que le preparé algo para ella.—Pidió Bill.
—No te preocupes come de todo como los mayores ya.—Dijo Erik.
—¿Seguro?— Preguntó Bill.
—Biiiii…—Le llamó la niña sin saber pronunciar su nombre completo lo que le hacía más tierna.
Bill cogió a la niña en brazos, para luego darle un beso en la mejilla haciendo que la pequeña se comenzará a reír, luego junto con Erik y Tom se sentaron en el sillón. Bill sentó a la niña sobre sus piernas mientras jugaba con la niña con sus manos, cantando canciones infantiles que se sabía, en alemán, en ingles no conocía ninguna.
Tom se quedó un poco serio, ya que no sabía cómo empezar a entablar conversación con el chico, finalmente rompió el hielo y comenzó a hablar con Erik de forma afectuosa para luego acabar pidiéndole perdón.
—No tienes por qué hacerlo.— Dijo Erik humildemente al ver como se humillaba el gemelo mayor.
—Me he comportado como un perfecto idiota.— Se volvió a disculpar Tom con el chico.— Me sentía un poco celoso, pero he visto que realmente no tienes malas intenciones. Has hecho que mi hermano vuelva a sonreír, y no veas como lo hace cuando está con Ivana.
—Bueno quizás mi hija sea una buena compañera de juegos para vuestro hijo.— Sonrió el chico a Tom.
—Sí, incluso pueden llegar a ser novios, según Bill. Sería una buena alianza entre las dos familias.— Dijo de nuevo Tom.
—Para el carro, que mi hija aún es una niña y lleva pañales…— Dijo Erik riéndose.— Eso ya lo veremos con el tiempo, en el amor no hay que forzar dejemos que la cosa salga sola.
—Biii…Biii…—Reía Ivana cuando Bill empezó a hacerle pedorretas en sus mofletes gorditos y sonrosados.
—Ivana cuidado.—Le llamó la atención a su hija al ver que empezaba a patalear mucho.— Vas a hacerle daño a Bill.
—No…—Dijo con los ojos muy abiertos y negando.
—No sé cómo lo hace que siempre esta con el no en la boca.—Negó Erik.
—Mira Ivana, yo tengo un bebé aquí dentro.—Dijo Bill señalando su estómago y la pequeña le miró.—Y hay que ir con cuidado de no hacerle pupa.—Le hablaba como si fuera a entenderle completamente. Al parecer la pequeña entendió y se sorprendió y abrazó el estomagó de Bill como si fuera una almohada haciéndole reír y que Erik y Tom miraran a la niña.
—¡Oh!—Se separó enseguida asustada haciendo reír de nuevo al embarazado.— Bibi…—Dijo llamando rápidamente a Bill dos veces, haciendo que ambos gemelos recordaran como le llamaba Tom cuando eran pequeños. De igual forma que Ivana no sabía decir el nombre de su hermano completo y le llamaba Bibi.
—Sí, se mueve el bebé…—Le dijo sonriendo.
—Si…—Volvió a ponerse sobre el estomagó de Bill escuchando y moviendo la mano sobre la superficie para captar también el movimiento causándole a Bill una sensación dulce de relajación.—Mueve…—Intentó expresar en palabras lo que sentía.
Simone llamo a los hombres de la casa para que le ayudaran de mientras Bill como necesitaba reposo se quedó con Ivana en el salón mientras los demás se encargaban de preparar la mesa. Cuando estuvieron preparados Bill cogió la mini mano de Ivana y con pasos torpes de la bebé caminaron hacia el jardín.
—No aguanto esta horrible calor…—Dijo sentándose en la mesa del exterior. Faltaba poco para empezar septiembre y con el avanzado estado de gestación y el calor veraniego Bill se sentía sofocado.
—Luego nos daremos un baño en la piscina.—Dijo Tom.
—Es de noche, como se va a bañar.—Se quejó su madre.
—Por la noche se hacen los mejores baños.—Dijo Erik dándole la razón a Tom.
Comenzaron a comer mientras hablaban de cualquier cosa, temas triviales sin importancia. Ivana se puso un poco pesada y no quería que su padre le diera de comer, porque quería que Bibi fuera quien le diera, así que Bill le dijo a Ivana que fuera junto a él.
Muy pronto la niña corrió a los brazos del chico, y este con cuidado de no hacerse daño en su vientre abultado la sentó sobre su regazo y empezó a darle un poco de comer en cantidades pequeñas para que no se atragantara.
Tom observaba a Bill como daba de comer a la niña, imaginándose mentalmente como sería darle de comer a su hijo dentro de varios meses cuando ya tuviera la misma edad que Ivana ahora mismo tenía.
Poco después Tom también se animó a darle también de comer a la niña, que empezó a jugar haciendo ruidos extraños para captar la atención de los presentes. Entre risas, y hablando entre ellos la noche fue pasando, y a Erik le llegó la hora de irse a su casa, con su hija. Bill y Tom se despidieron de la niña, que había cogido también especial cariño hacia Tom dejando a todos un poco impresionados, ya que Ivana era una niña que tardaba bastante en coger confianza, aunque con Bill había sido la excepción.
Se despidieron de Erik, y después ayudaron a sus padres a recoger la mesa, poco después Gordon y Simone se fueron a dormir, y ellos se quedaron en el jardín contemplando la noche estrellada de verano, aunque ya estaban en septiembre pero quedaban día ya que el verano en Los Ángeles se alargaba.
Pocos después ambos hermanos decidieron darse un chapuzón en la piscina que poseía la casa, bajo el cielo estrellado de verano.
—Está buenísima el agua.— Dijo Tom acercándose a su hermano una vez salió a la superficie después de lanzarse de cabeza, mientras que Bill lo hacía lentamente por las escaleras.
—Sí…— Sonrió Bill apoyando su cabeza en el hombro de Tom, y quedándose unos minutos abrazados.— Tomi…
—Mmmm.— Emitió un sonido grave el nombrado.
—¿Me puedes besar?— Suplicó el menor mientras sus ojos comenzaban a resplandecer brillosos y emocionados.
—Claro que si, mimosín.— Dijo el chico para luego acercarse a su gemelo y besarle dulcemente los labios.
Poco después el beso era profundizado más por Bill. El gemelo menor alzó sus manos al cuello de su hermano mayor para así profundizar ese beso que tanto había deseado. Estuvieron besando intensamente durante varios minutos, hasta que decidieron parar si no acabarían excitándose.
—¿Bill me deshaces las trenzas por favor?—Pidió Tom.
—¿Ahora?— Preguntó Bill.
—Sí. Tienes que volver a hacérmelas, y así duermo con la cabeza descansada.—Rio Tom.
—Está bien.—Con la ayuda de Tom, Bill se sentó en el borde de la piscina con las piernas dentro del aguan. El gemelo mayor se colocó de espalda a él, con el agua más arriba de la cintura y apoyó los brazos en las piernas de su novio y la espalda sobre el estomagó del embarazado.
Los dedos de Bill empezaron a destrenzar el cabello de Tom en silencio, simplemente disfrutando de la compañía del otro. Los dedos del mayor se deslizaban por la rodilla del menor como entretenimiento, a la vez Bill movía los pies en el agua creando pequeñas ondas.
—Ya está.—Avisó Bill cuando hubo terminado de quitar todas las trenzas.—Pareces un negrito con ese pelo encrespado.—Se rio Bill. Enseguida Tom se dejó caer de cuerpo completo en el agua para que su cabello quedara liso.
—Ya está, ya no puedes reírte de mí.—Miró a su hermano y se acercó a él cogiéndolo en brazos y metiéndolo al agua. Bill rodeo la cintura de Tom con sus piernas. Bill empezó a mover el pelo de Tom de un lado para otro mientras este caminaba con Bill en brazos por la piscina.
—Así estas igualito a Georg, pero con el pelo negro—Rio. Le había peinado igual a su amigo.
—Yo no tengo ni punto de comparación con Georg.— Se quejó Tom a su hermano.— Soy más atractivo que él.
—Mmmm… no sé yo… Georg tiene más músculos. No me puedo imaginar lo que será estar entre esos brazos tan fuertes…—Dijo en tono morboso provocando celos a Tom en broma.
—Pues sigue sin imaginártelo si no se los arrancaré.—Dijo Tom abrazándolo fuerte. Bill sonrió y besó a Tom.
—Odio, pero a la vez amo tus celos.—Susurró Bill para luego volver a besarle.
—Son porque te quiero… solo para mi.—Tom salió por las escaleras con Bill aun colgando de su cuello y cintura.
Ambos salieron de la piscina, para luego secarse con unas toallas que había en un mueble con estanterías al lado de la zona de la piscina, y luego entraron en el interior de la casa, para luego irse a su respectivo dormitorio e irse a dormir.
Continúa…