Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 30

Pocos minutos después hicieron entrar a Tom que previamente se tuvo que poner una ropa verde esterilizada para poder estar junto a su hermano. Nada más entrar corrió a su lado y le dio un beso sin importarle que algunos médicos pudieran verlos.
—¿Cómo te sientes?—Preguntó sabiendo la respuesta.
—Mal. Siento mucha presión, ahí abajo… ya sabes.—Los médicos pusieron una tela un poco más abajo del pecho de Bill para que no viera como cortaban su piel.
—Bill ya está todo listo, en poco procederemos.—Informó su Doctor.
—Me duele mucho. Es como si se estuviera abriendo paso para salir…—Lloraba Bill mezclando sus lágrimas con su sudor.
—Está buscando la salida natural de tu cuerpo, es normal, pero lo sacaremos antes de que eso suceda.—Dijo el Doctor. Una enfermera puso sobre el pecho de Bill un papel verde.
—¡Me duele mucho!—Gritó respirando con dificultad.
—Tranquilo Bill.—Una enfermera se acercó a él a ponerle una mascarilla de oxígeno.
—¡No quiero esto!—Se la quitó Bill.
—Debes ponértela, tu corazón va rápido, sufrirás una taquicardia severa, si no lo haces.—Dijo mirando el monitor con los latidos del corazón del chico.
—Póntela Bill…—Pidió con suavidad Tom poniéndosela el mismo, Bill cedió.
—Voy a proceder.—Avisó el Doctor.

Aplicó polividona yodada, más conocido como yodo o iodo, sobre la piel donde iba a cortas. Con un bisturí hizo un corte no muy grande, lo suficiente para sacar al bebé.

Una vez que lo hizo, procedieron a la extracción del bebé.
—Ahora sentirás que la presión desaparece.—Avisó el medico antes de empezar a extraer al bebé.—Necesito ayuda, rápido.—Pidió.
—¿Qué sucede?—Preguntó Bill asustado mirando a Tom sin poder ver nada más que a él.
—Creo que es el cordón umbilical.—Dijo Tom.—No lo sé hay mucha sangre…— El pequeño, no tan pequeño Kiwi, tenía el cordón umbilical dándole vueltas al cuello, una enfermera con manos pequeñas tubo que quitárselo antes de se ahogara cuando lo sacaran.
—¿Preparados para escuchar a vuestro hijo?—Preguntó el medico sacando de una vez por todas al bebé. Enseguida la sala de partos se escuchó un llanto, el del recién nacido.
—Apuesto a que será igual de buen cantante que tú.—Sonrió con lágrimas de emoción Tom al escuchar los berridos de su hijo.—Sentirá la misma pasión que tú por la música.
—¿Tom, quieres cortar el cordón?—Le preguntó el médico. Tom inmediatamente se posicionó al lado para cortar el cordón umbilical, por el cual el pequeño seguía unido a su padre.

El medicó pasó al bebé a los brazos de Tom envuelto en una toalla aun mojado por los fluidos de donde había estado viviendo por ocho meses, pero ya tenía algo más de color y no estaba tan rosado como cuando salió al mundo.
—Oh… es realmente hermoso, Billy.—Dijo Tom emocionado contemplado a su pequeño hijo en sus brazos.— ¿Quieres cogerlo?—Bill alzó levemente los brazos. En su rostro se podía ver el cansancio.

Cuando Tom iba a darle al bebé los brazos de Bill cayeron lentamente. El monitor que controlaba los latidos de Bill empezó a sonar asustando a Tom y poner se todos los médicos nerviosos.
—¡Bill!—Gritó Tom.
—¡A perdido mucha sangre! ¡Vete Tom! ¡Desfibrilador rápido!—Dijo el Doctor.
—¡No!—Gritó Tom. Una enfermera le quito al bebé de en brazos y se lo llevó. Mientras dos médicos corpulentos sacaban a Tom a fuerzas de la sala.—¡Dejarme entrar malditos hijos de puta! ¡Debo estar a su lado! ¡Bill! ¡Bill por favor!—Gritaba y picaba a la puerta. Los familiares y amigos corrieron al escuchar los gritos provenientes de Tom y se lo encontraron caído en el suelo llorando y picando a las puertas con el puño.

Gustav y Georg entre llantos se acercaron a Tom que aún estaba arrodillado en el suelo, mientras que Gordon seguía sujetando a su mujer que lloraba desconsoladamente. Gustav, con ayuda de Georg levantaron a Tom del suelo, y se lo llevaron a unas sillas plásticas que estaban en una sala cercana. Tom no paraba de llorar desconsoladamente mientras que sus amigos intentaban consolarlo desesperadamente.
—¿Qué ha pasado? — preguntó Georg con un nudo en el estómago, ya que presentía que algo no había ido bien.
—Bill… — gimió de impotencia Tom mientras volvía a llorar amargamente — Se ha muerto… — dijo con voz desgarrada y casi inaudible — Me han quitado a mi hijo de en brazos…
—Tom… — dijo con tristeza Gustav abrazando fuertemente a Tom para tranquilizarlo — Seguro que está bien…
—No, la máquina comenzó a pitar, y sus brazos quedaron inertes — volvió a decir Tom recordando cómo le iba a dar a su hijo a su hermano y este no llegó a cogerlo porque sus brazos perdieron fuerzas, para luego quedar inconsciente —
—Tom… Bill se va a recuperar — dijo esta vez Georg a su amigo — Solo ha sido una recaída, el doctor sabrá sacarlo y ya verás cómo pronto está bien

Minutos después el médico salía de la sala de operaciones. Su cara estaba seria, y triste. Tom al ver la expresión facial, del médico comenzó a llorar de pavor, no se podía imaginar que su alma gemelo se hubiera desvanecido como la niebla. Simone lloraba intensamente al ver la cara del doctor.
—¿Cómo se encuentra Bill? — preguntó cautelosamente Tom con voz temblorosa.
—Afortunadamente hemos conseguido estabilizarlo, ha sufrido un infarto — explicó el doctor — Toda la presión del juicio, el parto ha hecho que perdiera demasiada sangre por eso ha tenido un pequeño infarto. Pero ahora ya está estable, hemos tenido que transferirle sangre de su grupo sanguíneo
—Gracias, doctor — susurró Tom con alivio mientras unas lágrimas recorrían sus mejillas — ¿Pero el bebé está bien?
—Sí, está en perfecto estado. Su salud es buena y tiene unos pulmones geniales, ya le escuchaste llorar.—La cara de Tom se ilumino levemente.— Durante las próximas horas de vida y los próximos días le realizare más pruebas para descartar por completo cualquier posible fallo en su organismo y cuerpo.
—¿Cuándo podré ver a Bill? Por favor…—Suplicó Tom.
—Ahora está dormido, no despertará hasta dentro de unas horas. Ahora mismo deben de estar trasladándolo a la habitación. Solo podrá entrar una persona cada vez, y pasar la noche solo una también. Subirán al bebé en un rato.—Informó el médico.

Momentos después todos fueron guiados a donde estaba Bill, todos esperaron en las sillas que habían justo en frente y Tom entro viendo a su pequeño hermano dormido, con los latidos de su corazón monitorizados y una mascarilla de oxígeno asistido sobre su boca y nariz.

Tom entró en la habitación donde habían designado a Bill y una enfermera vino a chequear las máquinas a las cuales estaba conectado, para asegurarse de que estaba todo bien. Tom se quedó en silencio observando como su hermano iba respirando por la mascarilla, que tenía puesta. Enseguida les dejaron privacidad.
—Mi amor…— Susurró Tom mientras acariciaba con cuidado la frente de su hermano menor.—Todo saldrá bien… Te quiero muchísimo…—Se veía tan sereno en sus sueños que parecía un Ángel caído del cielo.

Durante varios minutos, Tom estuvo susurrándoles palabras reconfortantes a su hermano, aunque este estaba sumido en la semiinconsciencia y no podía responderle, pero si escucharle. Más tarde, una enfermera entró en la habitación, trayendo consigo misma al pequeño recién nacido, que ahora estaba dormido en la cunita de la clínica. Miró hacia Tom y se acercó con el bebé.
—Aquí le traigo a su hijo.—Sonrió la enfermera tiernamente mientras le entraba al pequeño en los brazos de su padre.—Parece que es un niño muy bueno, se ha quedado dormido muy rápido.
—Es herencia de familia.—Sonrió Tom mientras sujeta cuidadosamente al pequeño entre sus brazos.
—Tienes que cubrir los papeles con los datos.—Explicó la enfermera a Tom mostrándoles unos papeles.
—Ah… Vale.—Respondió el gemelo mayor sentándose en un cómodo sofá espacioso.
—Vendré a recogerlo por la noche.—La chica se concentró en Bill.

Tom estuvo unos segundos con su hijo observándole dormir y luego lo posiciono en sus piernas cerradas, que cabía perfectamente y se estaba quieto sintiendo el calor del cuerpo de tu padre traspasar las mantitas y la ropa que lo envolvía.
Entonces cogió el formulario y se dispuso a rellenarlo.
—Nombre del Padre: Thomas Kaulitz Trümper.—Comenzó a escribir Tom.—Nombre de la madre: Bill Kaulitz Trümper.—Escribió Tom sin dudar.— Nombre del bebé. Kyle, decidimos al final pequeño, porque Kiwi no es un nombre, por desgracia…—Miró a su bebé.— Bien, entonces… Nombre del bebé: Kyle Kaulitz Kaulitz.—Volvió a escribir y se puso a reír.—Kaulitz Kaulitz, suena raro, pero perfecto.

Después de cubrir los datos en el formulario, dejo los papeles en una mesa.

Tom tenía al pequeño entre sus brazos y lo acunaba mientras observaba con detenimiento la cara del pequeño para ver si sacaba algún parecido físico a él. A los pocos minutos, le mandó un sms a su padre por el móvil, avisando de que Bill estaba estable y el pequeño también.

Minutos después, los padres de los gemelos y los dos amigos de estos estaban afuera de la habitación esperando a que Tom saliera de esta con el bebé en brazos, y así verlo unos segundos.
—Oh mi nieto.—Dijo Simone emocionada mientras observaba al pequeño sin perder ningún detalle.—Se parece tanto a vosotros cuando erais más pequeños…
—A alguien tiene que salir, y será igual de guapo que yo.—Dio por hecho Tom orgullosamente.
—Tío que sois gemelos que va a ser igual a los dos.—Le dijo Georg acercándose al pequeño para verle mejor.
—Quiero cogerlo.—Pidió la madre y Tom se lo paso con cuidado.—Hola pequeño, soy la abuela Simone.
—Oh… mira que pucherito.—Gritó Georg infantilmente al ver al pequeño hacer una mueca de incomodidad.—Quiero uno.
—Es un bebé Georg, no se trata de un pez que cuando te canses lo tiras a un río o por el retrete.—Le dijo Gustav haciendo reír a todos.
—Sois muy crueles…—Se enfurruñó Georg sentándose de nuevo en una de las sillas como un crío pequeño.
—Se está despertando.—Kiwi había seguido con sus pucheros y sus muecas de incomodidad.
—¡A ver, a ver, a ver!—Se levantó de un salto Georg. —Ohh…—Dijo al ver los ojos.— Los tiene grises azulados…
—Es porque aún no se ha definido el color, Georg.—Dijo Simone.— Los ojos de los bebés cambian de color hasta los seis meses de vida.
—Tenemos que volver dentro.—Anunció Tom ya que solo podían salir de la habitación un momentito.

Los padres de los gemelos, y los dos amigos de ellos se fueron dejando de nuevo solo a Tom, que entró en el interior de la habitación, con su pequeño en brazos. Se sentó en sofá, mientras seguía con el pequeño Kyle entre sus brazos, y disfrutaba del suave tacto del pequeño. Bill seguía con los ojos cerrados, mientras respiraba levemente por la mascarilla, parecía que ahora tenía mejor aspecto que antes y buen color.

Pasaron las horas, Tom se encontraba dándole el biberón al pequeño Kyle, después de que una enfermera le explicará cómo tenía que dárselo y como quitarle los gases después de comer.

Bill hacía un rato que había abierto los ojos, pero Tom no se había dado cuenta ya que estaba concentrado dándole el biberón a su hijo. Al poco rato, se percató de que estaba observándolos, los latidos del corazón iban un poco más rápidos haciendo que la máquina sonará más vigorosamente que antes debido a algo que le conmovió.
—¡Bill mi amor!—Dijo Tom al ver que su hermano ya estaba despierto.—Mira este es nuestro pequeño kiwi, Kyle.—Mostró Tom al pequeño, el cual tenía en brazos y observaba con ojos grandes todo.— ¿A qué es hermoso? ¿Quieres cogerlo?—Le acercó al niño en brazos, hacia la cama donde estaba su hermano.
—¡No!—Se cubrió con sus manos la cabeza para así no continuar viendo aquella personita que sostenía entre sus brazos su hermano mayor.
—Bill… Quiere conocer a su papi por primera vez en persona… Venga coge a Kyle.—Insistió Tom.
—No, no quiero tener ningún contacto con él. Casi me mata.— Gritó Bill poniéndose histérico.— No quiero tenerlo en mi vida, no lo quiero… Por culpa de él me estoy sintiendo un Alien y me he muerto.
—No digas eso Bill, mira su carita.—Volvió a decir Tom mostrándole al pequeño Kyle a su hermano
—¡He dicho que no! ¡Quita a ese bastardo de delante de mí!—Gritó Bill a su hermano, haciendo que este abriera los ojos desmesuradamente.
—¿Cómo puedes decir eso de tu hijo?—Espetó con tristeza a su gemelo.—Él no tiene la culpa de nada…
—Sí, la tiene…— Volvió a decir Bill mientras unas lágrimas comenzaba a recorrer sus mejillas.—No quiero tener ningún contacto con él, no es mi hijo…
—Pero Bill…— Tom dejó a Kyle en la cunita mientras movía sus brazos y observaba todo.—Tú querías cogerlo… sonreías, le querías…
—Eso antes de que me matara. Estuve muerto dos minutos Tom. Dos minutos sin respirar, sin sentir nada, sin que el oxígeno llegara a mi cerebro. ¡Podía haber muerto o estar ahora mismo sin poderme mover, hablar o cualquier otra cosa porque el cerebro no recibía oxigeno!—Gritó impotente echándole la culpa aquel ser inocente que no había tenido la culpa de nada.
—¡Pero estas aquí y ahora! ¡Tu hijo te necesita!—Se molestó ya Tom.
—Hazte cargo tú de él, yo no pienso hacerme cargo bajo ningún concepto.
—Pero Bill… — Dijo Tom con voz lastimera, le daba pena que Bill tratará así a su hijo de apenas unas horas de vida.
—Ni pero ni nada… no lo quiero.— Comenzó a sollozar Bill haciéndose en una bola, saliendo de su garganta un pequeño quejido de dolor a causa de los puntos en su vientre, por la cesaría practicada.
—Está bien… como tú quieras.— Respondió Tom en tono enfadado para luego colocar la cuna al lado del sillón donde él se encontraba. Kiwi que se había quedado dormido ignorando lo que sucedía con sus padres.

Tom se sentó y empezó a estar con su móvil mandándose mensajes con Georg y Gustav y jugando a alguna aplicación que tenía, ignorando por completo a Bill.

Minutos después, entraron por la puerta los padres de los gemelos que vinieron a hacer un relevo a Tom, ya que el chico había pasado bastantes horas con su hermano y su hijo.

Se despidió de sus padres, no sin antes acercarse a la cuna donde dormía plácidamente su hijo y darle un beso en la suave frente del recién nacido. Después salió de la habitación, necesitaba relajarse, y lo más importante fumarse un cigarro para quitar la tensión que tenía acumulado durante todo el día, y por encima el valor añadido de que su hermano no quería ver ni en pintura al pequeño Kyle. No sabía cómo iba a hacer para hacerse cargo del pequeño, sin que Bill colaborará, quizás tendría que pedirle ayuda a su madre.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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