Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 32
Al poco rato, de acabar de darle el biberón a Kyle, pidió instrucción a su madre para cambiarle el pañal.
—¿No le has cambiado aun el pañal?—Preguntó Simone.
—No, las enfermeras se encargaban de él, solo me enseñaron a darle el biberón.—Explicó Tom.
—Es muy sencillo.—Simone le fue indicando que es lo que tenía que hacer y Tom lo ponía en práctica.—Asegúrate de limpiar bien todo, sobre todo los por los testículos.
—Mamá, soy un hombre, sé cómo estar higiénicamente limpio ahí abajo.—Dijo Tom. Terminó de limpiar y luego puso crema para evitar que la piel se irritara.
Gordon se despidió de su hijo, Simone esa noche sería la encargada de pasarla con Bill. Tom se iría con su padre a la casa, que habían comprado hacía unos meses. Necesitaba desconectar y relajarse, sin ver la cara de amargado que tenía su hermano y como despreciaba constantemente a Kyle.
—Hasta mañana.— Dijo Tom cortantemente a su hermano.— Adiós mami.— Se acercó a darle un beso en la mejilla.
—Descansa hijo, tienes cara de agotado.— Observó Simone a su hijo mayor, y era normal se había pasado casi dos días encerrado en el hospital, cuidando de una persona insensible que no mostraba ningún afecto por su hijo recién nacido.
—Tomy…— Llamó Bill a su hermano mayor, pero este lo ignoró completamente para luego irse de la habitación. Tom estaba realmente decepcionado de él.
Simone se encargó de Kyle durante toda la noche. Más de una vez intento convencer a Bill para que actuara como un padre pero la conversación nunca acababa bien.
Tom al llegar a casa comió algo muy ligero y se fue a descansar a su cuarto hasta el día de mañana para volver al hospital.
La mañana siguiente no se hizo de rogar. El mayor de los gemelos despertó y se alistó para irse de vuelta al hospital.
Al llegar no entró en la habitación, hizo salir a su madre y le pregunto cómo había ido todo. Ella le explicó que la actitud de Bill seguía igual. Una vez le explicó las cosas Simone se marchó para ir a descansar.
—Buenos días.—Sonrió Bill al ver a su hermano entrar.
—Hola.—Respondió fríamente y se encaminó hacia donde estaba su hijo durmiendo. Se inclinó y le dio un beso en la pequeña cabeza.
—¿No me vas a dar un beso?—Preguntó Bill borrando la sonrisa de su rostro.
—Creo que después de todo lo que estás haciendo y me dijiste ayer es obvio que no voy a hacerlo.—Le respondió.—Y para tu información, ya que veo que no has cogido las indirectas, lo nuestro se acabó. Verás tú mamá que contenta se pone cuando se entere que no habrá más incesto.—Dijo irónicamente sonriendo.
—¿Me estas dejando?—Preguntó Bill con lágrimas en los ojos.
—Tú has hecho que te deje, así que no te hagas la victima.—Le reprochó.
—¿Quieres ahora más a ese niño que a mí?—Preguntó Bill.
—Es la cosa más importante que tengo en el mundo. Lo que es un hijo para todos los padres, o al menos la mayoría.
—¿Y yo no soy importante para ti?—Lloró Bill.
—Lo eres, pero como hermano. Pero ahora tengo algo más importante, mi hijo, sangre de mi sangre.—A Tom le dolía decirle esas cosas, pero era la verdad y tendría que hacerlo entrar en razón de alguna manera, aunque doliera.
—Tomy…—Lloriqueó.
—No insistas… Tú te lo has buscado. No quiero hablar más del tema.—Dio por zanjado.
Todo quedó en silenció y empezó a matar el tiempo leyendo un par de revistas y periódicos que compró antes de llegar al hospital. Kyle había despertado pero se mantenía en silencio en la cuna observando todo.
La puerta de la habitación se abrió y entró el Doctor.
—Hola. ¿Qué tal la noche?—Preguntó.
—Buenos días.—Saludó Tom.
—Vengo a ver y curar tu herida.—Se acercó a Bill y levantó el jersey del pijama que le trajo su madre.
—Cuando podré someterme al tratamiento para hacer desaparecer la marca.—Preguntó Bill.
—Cuando la cicatriz deje de estar rosada. Tardará unas semanas en estar completamente bien.—Explicó.—¿Y cómo esta Kyle?
—Bien.—Respondió Tom.—Bill rechaza a su hijo, lo culpa de casi morir. Creo que necesita ayuda profesional.
—¡No!—Dijo Bill.
—¿Es eso cierto Bill?—Este bajo la mirada.—Puede tratarse de un trauma postparto. Hablaré con una muy buena psicóloga.
—Gracias Doctor.—Agradeció el mayor.
El Doctor se fue y todo volvió a quedar en silenció por unos largos minutos.
—¡Ya estoy aquí!— Se abrió la puerta de repente, entrando en la habitación la única persona que faltaba por venir.
—Andreas, ¿Qué haces aquí?— Preguntó Tom impresionado, ya que la última vez que lo habían visto a ambos no había acabado bien la situación, ya que él no aprobaba que sus dos mejores amigos vivieran en pecado.
—He venido desde muy lejos a conocer a mi sobrino.— Dijo Andreas adentrándose más en la habitación.— ¿Cómo está el reciente padre?— Se refirió al gemelo menor para luego sentarse en la cama donde este estaba tumbado.— Supongo que estarás feliz de tener a tu retoño entre tus brazos. ¿Qué tal va lo vuestro?
—Tom me ha dejado…— Respondió sin ninguna contemplación.
—¡Vaya! ¿Qué has hecho ahora Tom?— Preguntó este mirándolo con un poco de enfado.— Tanto querías a tu hermano, y ahora que tenéis un hijo en común, lo dejas… No es nada caballeroso de tu parte.
—Bill no quiere a nuestro hijo, así que yo no tengo porque estar con una persona que rechaza constantemente a su hijo y a la vez me hace daño a mi.— Contestó Tom al chico dándole el motivo porque había dejado a su hermano.— A partir de ahora solo seremos hermanos, ahora estarás a gusto de que tus dos amigos no cometan incesto.
—Pero supongo que Billy tendrá sus motivos, para no querer a vuestro hijo.— Supuso Andreas.
—Me quiso matar.— Respondió Bill con lágrimas en los ojos.— Yo… que le di la vida, me la paga así…
—¡Por dios, Bill!— Se alteró Tom con desesperación.— Perdiste mucha sangre y eso hizo consecuencias a que perdieras el conocimiento y tener por una parada cardiaca, pero eso no fue Kyle.
—No…— Susurró Bill mientras que comenzaba a llorar más intensamente y a quejarse a la vez por el dolor de la herida.
—No llores…— Dijo Andreas acercándose a su amigo para reconfortarlo.— Yo sí te creo… y te estaré apoyando siempre.
—Sí, venga Andreas ahora hazte el bueno, pero sabes que Kyle no tuvo la culpa de nada, son cosas que pasan.—Dijo Tom.
—Cállate Tom, por una persona que me apoya ya te pones de mal humor.—Se quejó Bill.
—Hostia puta Bill, no me toques los huevos, eres un… ¡Arg!—Prefirió callarse a soltar un disparate.
—¿Un qué? Dilo, hazme más daño, total así el loquero ganará más dinero gracias a mi mierda de vida.—Le dijo hipando.
—Un desagradecido, un mal padre, un maldito egoísta, un mal hermano, un completo gilipollas y un… ¡arg! ¡Te odio Bill!—Se desahogó haciendo llorar más a s hermano con cada insulto.
—Gracias, yo no puedo decir lo mismo de ti, porque yo te sigo queriendo.—Dijo tragándose sus lágrimas.
—No me importa que tú me quieras o no, me importa que quieras a nuestro hijo y no lo haces, así que lo demás me la trae muy floja.—Soltó con tono indiferente pero duro.
—¿Cómo puedes hablarle así?—Preguntó incrédulo.
—Por qué me sale de la punta del rabo. No tengo por qué darte explicaciones de nada, Andreas.—Le contestó con cabreo.— ¿Tengo que recordarte que te fuiste a la primera de cambio cuando te enteraste de lo nuestro, en vez de apoyarnos como ha intentado hacer toda la familia? Supongo que no. Y ahora vienes aquí a tocar las pelotas cuando no sabes ni la mitad de lo que hemos vivido, de lo que hemos sufrido cada día de nuestras vidas desde hace tres malditos años. De toda la mierda de los juicios. No sabes nada, así que ahora no vengas a entrometerte como un santito, porque no tienes de santo ni un puto pelo. Así que ahora quiero que te vayas de aquí, porque por tu culpa mi hijo se está alterando.—Dijo al notar desde hace un rato que Kyle empezaba a inquietarse por el ambiente tenso y los gritos.
—Eres tú el que altera todo, con tu mal vocabulario y gritos. ¿Así es como pretendes criar de bien a un hijo?—Le echó en cara.
—Andreas, de verdad vete antes de que te rompa la cara, llevo queriendo hacerlo desde hace mucho tiempo y estoy en mis limites contigo…—Advirtió.
—¿De verdad me pegarías, a tu mejor amigo?—Preguntó.
—Sí, lo haría. Y dejaste de ser mi mejor amigo hace bastante tiempo. Así que te lo pido una vez más, vete.—Dijo ya al límite de su paciencia.
—Nos vemos pronto.—Le dio un beso en la mejilla a Bill y salió a regañadientes de la habitación.
Tras la marcha de Andreas todo volvió a quedar en silencio. Tom cogió a su hijo en brazos, el cual había empezado a llorar levemente y le tranquilizo. El pequeño Kyle se tranquilizó al escuchar los latidos del corazón de Tom, ya que le colocó estratégicamente sobre el a propósito, a la vez que trazaba pequeños círculos en la espalda del recién nacido.
Cuando Kiwi volvió a tranquilizarse Tom le dejo sobre la cunita y se dirigió al baño. Estuvo algún tiempo dentro sentado sobre la tapa del váter con las manos sobre la cabeza, la situación le superaba con creces, no sabría cuánto tiempo podría seguir así.
Tras unos minutos se dirigió a la pica y se mojó las manos para a continuación humedecer su rostro.
Al salir del baño se encontró a Bill intentando sacar una pierna de debajo del cobertor de la cama para intentar bajar.
—¡¿Qué haces?!— Tom corrió hacia su hermano para detenerlo.—No te muevas o se te abrirá la herida.
—Tomy… necesito hacer pis…—Dijo de forma infantil como si eso fuera a solucionar su relación con Tom.
—Haberme avisado. No puedes moverte solo.— Tom ayudó a bajar de la cama a Bill lentamente y le acompaño con pasos cortos hasta dentro del baño.— ¿Necesitas que te ayude con los pantalones y la ropa interior?— Preguntó.
—No, creo que puedo…—Respondió.
—Te espero fuera. Cuando estés avísame.—Se fue fuera del baño para dejarle intimidad.
Los días después ya tenía el alta Bill para salir del hospital. Ya le habían quitado los puntos, y le habían aconsejado que durante un tiempo no hiciera esfuerzos porque sino la cicatriz se podría abrir y tendrían que volver a operarlo para cerrarla de nuevo.
Ese día, sus padres junto con Tom habían ido a buscarlo, a Bill lo pusieron en una silla de ruedas para así moverse mejor, mientras que Tom se peleaba al montar la sillita para el coche de bebé para su hijo Kyle.
Tom abrió primero la parte del armazón que tenía las ruedas, pero esta estaban bien amarradas que no se podía abrir, intento por varias formas abrirlo pero no fue capaz.
—Ábrete de una vez… ¿Pero porque cojones no te abres?— Dijo Tom haciendo fuerza en el armazón y aun así no era capaz de abrirlo.
—Tom hijo, es así.— Habló Simone acercándose a su hijo al verlo desesperado y darle hacia abajo a una barra plegable, haciendo que el armazón se abriera de repente.— Con delicadeza…
—No entiendo porque esto tiene que ser tan difícil…— Se quejó Tom.—¿Se puede saber quién ha comprado este cacharro?
—Georg y Gustav.—Respondió.—No es tan difícil, hijo solo hay que tener más maña que fuerza.
—Mataré a esos ya podrían haber comprado otro más sencillo.— una vez montada perfectamente tumbó a su pequeño hijo en la sillita, él dormía plácidamente sin inmutarse de que lo que pasaba en su alrededor, mientras succionaba su pequeño chupete que ponía “I love Daddy“. Tom se aseguró de atarlo completamente bien y el resto de los integrantes subieron al coche.
Llegaron a casa, y Bill seguía con su actitud de no querer saber nada de su hijo. Por la tarde, fueron a visitarlos Georg, Gustav y David para poder conocer más al pequeño, muy pronto se encariñaron con el niño y él con ellos.
Los días fueron pasaron, y Bill no se preocupaba por su hijo. Comenzó a salir con Andreas, mientras que dejaba de lado a Tom y al pequeño Kyle, siendo este cuidado con mucho esmero por su padre y la ayuda de sus abuelos. Erik algunas veces iba a visitarlo, junto con la pequeña Ivana, y pasaban las tardes juntos y por lo menos así Tom se distraía un poco ya que estaba muy concentrado en los cuidados de su hijo, pero se sentía demasiado estresado.
El pequeño Kyle ya tenía un mes de vida y había crecido mucho según Tom, veía las fotografías que le había hecho recién nacido y lo veía ahora y no podía creer que ya tuviera un mes.
Aquella noche el padre se levantó muchas veces por la noche para atender a su pequeño hijo que necesitaba un cambio de pañales y su biberón. Se levantó y lo tumbó sobre la cama para limpiarle bien.
—Shhh calla Kiwi o despertaras a la casa entera con esos gritos…—Le estaba costando bastante cambiarle el pañal ya que no paraba de llorar a gritos y moverse inquieto, por el hambre.—Vamos pequeño, ya está…—Lo cogió el brazos y fue con él a la cocina a calentar uno de los biberones que ya dejaba preparados por la noche antes de irse a dormir. Lo calentó lo suficiente para que no estuvieran fríos y se sentó en el sofá individual para empezar a darle el biberón.—Tenias mucha hambre…—Comentó al ver que succionaba con fuerzas y ansias.
Kyle fue cerrando los ojos mientras succionaba y se iba quedando dormido, pero sin dejar de mamar. Cuando ya no quiso más Tom se puso una pequeña toalla en el hombro desnudo y apoyo a su hijo para luego empezar a darle pequeños golpecitos en la espalda para que eructara.
Sin darse cuenta e involuntariamente Tom cerró los ojos y se fue quedando dormido en la oscuridad del salón con Kiwi sobre su torso rodeado por las grandes manos de su padre que lo sostenían. Ambos se habían quedado dormidos.
Un par de horas después Simone despertó y vio a Tom dormido completamente con su hijo en el pecho. Ambos respiraban levemente sumidos en su sueño y a la mujer le pareció una escena muy tierna.
—Mi niño…—Susurró acercándose.—Estas agotado…—Hacia varios días le veía con mal aspecto y con muchas ojeras, claramente desmejorado por tener que estar todas las noches despertándose continuamente.—Descansa cariño…—Simone retiró las manos que aferraban con fuerza a Kyle sobre su pecho inconscientemente para que no cayera. Besó la cabeza de su hijo y cogió al pequeño bebé que se quejó por el movimiento.
Simone dejo durmiendo a Tom y ella con Kiwi en brazos se dirigió a la habitación de Tom, el cual ya no compartía habitación con su hermano. Dejó al bebé en su cunita y ella se tumbó en la cama matrimonial que ocupaba únicamente su hijo.
El resto de la noche Simone se encargó de hacerle el resto de biberones y cambiarle los pañales. La última vez que bajo al salón vio que su hijo se había cambiado de lugar, ya no estaba en el sillón individual ahora estaba tumbado en el sillón familiar más cómodamente.
Tom había despertado unos minutos después y se asustó de no ver a su hijo se esperó lo peor. Corrió a la habitación de su hermano y allí lo encontró durmiendo plácidamente, pero sin su hijo, así que fue a la habitación de sus padres pero solo se encontró con Gordon roncando levemente. Entonces se asustó aún más. Finalmente entró en su cuarto y vio a su madre durmiendo en su cama y a su hijo en su propia cuna. Se alegró de que su madre estuviera echándole una mano. Una vez con el corazón en calma y medio dormido volvió al salón, en vez de irse a otra habitación estaba tan cansado que ni siquiera lo pensó.
Simone despertó temprano porque Kyle pedía más comida y atención, ya no volvió a quedarse dormida, eran las ocho de la mañana. Alimento a su primer nieto y lo dejo descansando en su sillita de casa, lo ató con los cinturones de seguridad y lo dejo sobre la mesa de la cocina mientras ella preparaba el desayuno para ella y el resto cuando despertaran.
Gordon despertó poco después y se sorprendió de ver a Tom durmiendo en el salón, pero al llegar a la cocina su esposa le contó. Mientras ella seguía preparando tortitas, café y otras cosas Gordon empezó a jugar con Kayle. Pero pronto se cansó y de pronto empezó a llorar con intensidad, siendo imposible que alguno de los dos abuelos pudiera calmarlo.
Tom dormía tan profundamente que no se enteró del llanto de su hijo y siguió durmiendo como si no sucediera nada.
El gemelo menor, Bill, despertó por los llantos sin cesar de su propio hijo y bajo mal humorado a la cocina.
—¿Se puede saber que le pasa? Se le puede escuchar desde la otra punta de la calle, seguro.
—No sé qué le pasa, Bill.—Respondió Simone intentando calmarle.
—Pues haz que se calle, ese llanto es irritante.—Se quejó.—¿Y dónde está Tom?
—Olvídate de tu hermano. ¿Por qué no lo coges tú? Estoy segura que si lo tomas se callaría porque notaria que eres su padre, un hijo lo nota y lo sabe.—Le dijo su madre.
Continúa…