
Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 35
Se les había olvidado completamente llamar a David para ver cuál era la propuesta que tenía para ellos aquella noche. Sin ganas de salir a ningún club o discoteca decidieron quedarse en casa de Tom en la sala de juegos para no molestar y pasar un momento entre amigos.
Bien entrada la madrugada todos decidieron ir a dormir a una sala que había al lado de la de juegos. Allí Simone había preparado varias camas con la ayuda de Gordon, para que su hijo pudiera tener algo así como una fiesta de pijamas con sus amigos.
Al entrar todos se pusieron a charlar más y a hacer tonterías entre ellos. Georg se puso a hacer un paso de modelos imitando a las chicas sobre la pasarela incluso imito alguna de las caídas que a veces sucedían haciendo reír a todos a carcajadas.
Poco a poco fueron cayendo dormidos el primero, fue sin duda Tom, al cual le gastaron una buena broma. Los tres chicos que permanecían despiertos se escabulleron por la casa lo más silenciosos posibles, pero entre risas descontroladas. Allí se encontraron a Simone en la cocina dando de comer a Kiwi a altas horas.
—Lo siento Simone… no queríamos molestar.—Se disculpó Gustav tratando de parecer lo más sobrio posible.
—No os preocupéis.—No pudo evitar reírse al verlos medio agachados tratando de no llamar la atención.—¿Buscáis algo?
—Em…—Dijo Gustav no muy convencido.
—¡Maquillaje!—Gritó Georg.
—Shhhhh.—Erik y Gustav le pegaron por gritar.
—Auch… Lo siento… Es que queremos gastarle una broma a Tom.—Explicó sin ser consciente.
—Cuando se despierte Tom os va matar.— Sonrió Simone al imaginarse como sería la cara de su hijo al verse maquillado.
—Hay que darle un poco de alegría al cuerpo.— Dijo Georg.
—Si, como dice la canción. “Dale a tu cuerpo alegría macarena, que tu cuerpo es para darle alegría y cosa buena. Dale a tu cuerpo alegría Macarena…”— Comenzó a cantar Gustav mientras los demás lo miraba riéndose — “¡Hey Macarena!”— Dijeron los demás al unísono.
—¿Nos das el maquillaje?—Preguntó Georg poniendo ojitos a Simone, a quien consideraba como una tía.
—Está bien, total a quien matará será a vosotros y no a mi.— Se volvió a reír Simone.
Simone con Kiwi en brazos, se fue al baño de la planta superior donde ella guardaba su maquillaje. Al poco rato, regresó con el maquillaje y se lo dio a los chicos.
—No me lo estropeéis.— Advirtió Simone a los chicos, para luego ver como se perdían por el pasillo camino a la sala de juegos donde estaban.
Ella mientras tanto siguió con Kiwi en brazos, y estuvo intentándolo dormir, ya que se había alterado un poco.
Los tres chicos entraron en la sala con gran sigilo, procurando no despertar a Tom que ya dormía muy profundamente. Se acercaron al chico, para luego uno coger el maquillaje mientras otro le iba aplicándoselo sobre la cara, y con cuidado para evitar que se despertara.
Le aplicaron un poco de pintalabios sobre sus labios carnosos para luego darle un poco de rímel en las pestañas, también pintaron sus ojos de negro y las mejillas con color rosado. Tom estaba tan dormido que no se enteró de todo eso. Después recogieron todo y se fueron a devolver a Simone que aún seguía en la cocina, para al poco rato acortarse y dormir hasta el día siguiente.
Los amigos también se pusieron a dormir, así hasta la mañana siguiente.
El sol salió y Simone ya había despertado por que Kyle empezaba a quejarse.
En la planta baja los chicos seguían durmiendo profundamente.
Bill y Andreas en el Hotel en que pasaron la noche ya habían despertado. El primero en hacerlo fue Bill el cual se levantó con dolor de cabeza. Al despertar se fue al baño y se dio una larga ducha hasta que su amigo despertó.
—Buenos días.—Saludo Bill.
—Sí, muy buenos días…—Andreas estiró su cuerpo en la cama.
—¿Me llevas a casa?—Preguntó.
—Claro. Dame unos minutos.—Bill salió de la habitación y fue al mini bar de la habitación. Se sirvió una copa de whisky y se la bebió de un solo trago.
Al dar se la vuelta vio la ropa interior de Andreas en el suelo. Cogió los boxers y se los puso en el Bolsillo de la cazadora, mientras una sonrisa asomaba por sus labios.
A los pocos minutos Andreas estaba volviéndose loco buscando su ropa interior por la habitación entera.
—No pueden haber desaparecido…—Murmuraba buscando por debajo de los muebles.
—Ni idea Andy, pero quiero irme ya a mi casa, a mi cama…—Decía Bill sentado en el sofá fingiendo cansancio.
—Está bien, está bien. Acabo de regalarle mis calzoncillos caros a la mujer de la limpieza.—Dijo con resignación haciendo reír a su acompañante.
—Piensa que acabas de hacer algo así como la acción buena del día.—Rio.
—Que gracioso.—Rio irónicamente. Salieron de la habitación y caminaron por el pasillo.—Oh dios…—Jadeo. Bill se dio media vuelta y lo vio tocándose por encima de la tela del pantalón la zona de su miembro.
—¿Te estas masturbando mirándome el culo en mitad del pasillo del Hotel?—Preguntó con sorna.
—No.—Rio.—Solo que el pantalón se me está metiendo por todos lados. Ir sin ropa interior es muy molesto Bill…—Dijo con desesperación haciendo que Bill riera más.
Devolvieron la llave de la habitación y Andreas condujo en su automóvil hasta la casa de Bill.
—Gracias por traerme.—Agradeció. Antes de salir completamente Andreas le cogió del brazo y le dio un beso en los labios.
—Unas semanas más Bill y tendré mi propio apartamento.—Le recordó a lo que Bill sonrió.
Caminó hasta la casa y abrió la puerta con sus llaves. En la cocina escuchó voces así que se dirigió hacia allí.
En la cocina se encontró con todos sus amigos y su madre los cuales hablaban. Lo que le sorprendió fue no ver indicio alguno de su hermano, lo que le hizo respirar tranquilamente.
—Hola.—Saludó mientras cogía sitió en la única silla que había vacía.
—¿Dónde estabas?—Preguntó Simone, aguantando con una mano el chupete sobre la boca de Kyle, que estaba en su sillita al lado de Bill, para que no lo dejara caer.
—¿A alguien le importa?—Preguntó mirando a todos los presentes.
—Bill, no seas así.—Le reprocho Erik. Bill no hizo caso, y nadie le molesto más.
—Buenos días.—Entró Tom más tarde. Todos le miraron y se aguantaron las carcajadas. El maquillaje de anoche estaba por toda la cara de Tom. Bill se le quedo mirando seriamente al verlo con tales fachas.—¿Dónde está mi pequeñín?—Se acercó a Kyle y cuando este enfocó los ojos en su padre se asustó claramente dando un respingo. De pronto todos empezaron a reírse a carcajadas al ver la reacción del pequeño.—¿Qué pasa?
—¡Oh no puedo!—Georg se dejó caer al suelo muriéndose de la risa.
—Límpiate aquí.—Le señalo Bill bajo el ojo.
—¿Ya?—Preguntó.
—No.—Respondió.
—¿Ya?—Repitió mientras el resto seguía riéndose.
—No.—Contestó de nuevo Bill.
—¿Ahora?—Volvió a preguntar. En todo momento ambos se estaban mirando, era la primera conversación en la que no discutían.
—Aun no.—Respondió
—Georg se va a morir.—Dijo riéndose a carcajadas Erik. Tom se fue al baño de la planta baja.
—¡Me cago en vuestras putísimas vidas hijos de la gran puta! ¡Correr porque os voy a matar!—Gritó desde el baño.
Tom se limpió la cara. Le costó bastante deshacerse de todo el potingue que tenía en la cara, era bastante resistente.
—¡Ya salgo! ¡Espero que estéis bien escondidos!—Dijo adentrándose en el salón.
—Tienes un padre muy inmaduro…—Simone se quedó con los ojos grandemente abierto al ver y escuchar como Bill se dirigía y miraba a Kyle por primera vez en lo que el pequeño tenia de vida.
Kyle se quedó mirando a su padre, por primera vez desde que había nacido, ya que estaba acostumbrado a ver la cara de Tom constantemente ya que era el encargado de darle de comer y cambiarle el pañal.
Kyle se puso a hacer gorgoritos con su garganta haciendo que sus babas pasaran a la cara de Bill, haciendo que este cerrará los ojos al sentir las babas de niño sobre su cara. Bill cogió una servilleta de papel, para limpiarse, para luego mirar a su hijo con cara de enfado.
—Me parece que a Kyle no le caes bien.— Se rio Simone al ver la cara de su hijo.— Pero te lo tienes merecido por haberlo rechazado nada más nacer, ahora tu hijo se está vengando de ti.
—Iros a la mierda todos.— Dijo Bill con enfado para luego irse de la cocina, y subir a su habitación.
En esos momentos justo, regresaba Tom del baño, que se quedó mirando con enfado a los demás chicos y con extrañeza a su hijo.
—¿Qué ha pasado con Bill?— Preguntó Tom a su madre.
—Tu hijo le ha devuelto a su padre la misma moneda de desprecio que hizo con él.— Respondió Simone a su hijo mayor.— Le ha escupido en la cara con sus babas.
—¿Eso has hecho tú granujilla?— Preguntó Tom a su hijo, acercándose a él y comenzó a hacerle cosquillas en los pies, mientras este se reía con pequeñas carcajadas.— No te rías, granujilla. Eso me demuestra que eres un Kaulitz de pies a cabeza, porque un Kaulitz no olvida y siempre busca la forma de vengarse. ¿Verdad, chicos?
—Vaya me he acordado que me tengo que ir.— Dijo Georg comenzando a caminar por la cocina para intentar librarse de la bronca de Tom.
—Un momento Hobbit, ¿A dónde piensas ir?— Preguntó con mirada penetrante y voz grave.— No he acabado con vosotros, malos amigos.
—Sí, lo hemos hecho para contribuir a que tuvieras un poco de alegría.— Alegó Gustav intentando hacer entrar en razón a Tom.— Además no tienes por qué asustarte, si total eres clavadito a Bill cuando se maquilla.
—Uno, no me gusta el maquillaje y dos no quiero parecerme a mi hermano.— Dijo Tom a su amigo.— Además así voy a perder mi reputación de chico malo.
Poco después Tom les dio su merecido a cada uno y después se marcharon. Simone habló con su hijo mayor y este decidió que lo mejor sería ir a hablar con Bill, a ver si después de ese mini paso de hablar con su hijo le hacía recapacitar un poco y querer ejercer como padre.
Tom subió al piso superior y fue al cuarto donde dormía Bill desde que dio a luz.
—¿Podemos hablar?—Preguntó entrando en la habitación.—Mamá me ha contado lo que ha pasado.
—No he hecho nada malo.—Dijo a la defensiva.—Solo le dije una frase y me escupió.
—Hey tranquilo, no vengo a reprocharte nada, solo quiero que hablemos, como personas sin discutir.—Tom se sentó al lado de Bill.
—Está bien. ¿Qué quieres?—Preguntó Bill.
—Me alegra que hayas mirado y hablado a nuestro hijo. Creo que es un pequeño paso y que en verdad si quieres a Kyle aunque no lo quieras demostrar…—Dijo Tom.
—No te hagas ilusiones, yo no le dedico ni un minuto de mi preciado tiempo.— Respondió Bill.
—No te escupió a propósito. Por dios Bill, Kyle es un niño pequeño que le gusta meter todo a su boca, igual que manchar de babas todo lo que se aparezca por delante.— Comenzó a explicar Tom.— A mí también me lo hace cuando me ve. Le encanta chuparme la nariz.— Sonrió tontamente Tom.
—Pues vale… Quédate con ese mocoso y a mí déjame en paz.— Dijo Bill a su hermano.
—Aunque no debería me preocupo por ti porque eres mi hermano.— Volvió a decir Tom intentando empatizar.
—No hace falta que lo hagas, yo ya sé buscarme la vida por mis propios medio sin necesitar tu ayuda.— Soltó Bill a su hermano.
—¿A qué te refieres con eso?— Preguntó Tom a su hermano con preocupación.
—A esto…— Bill lanzó a la cara de su hermano, los calzoncillos de su amigo Andreas.
—¿Qué significa esto?— Preguntó Tom apartando el bóxer de su cara con asco.
—Que tú no has sido el único en mi cama, que ya tengo otra persona que sabrá reemplazarte mejor y hacerme más feliz que tú.— Miraba fríamente a su hermano mayor— Ahora te sugiero que te vayas de mi habitación, vete a seguir cuidando de tu hijo.
—Por supuesto que voy a hacerlo. El que no se merece mi tiempo eres tu.—Despreció Tom a su hermano.—Eres un desagradecido. Si me lo llegan a contar no me lo hubiera creído.—Le miró con decepción negando con la cabeza y salió de la habitación.
Tom bajó las escaleras con mucho enfado y se fue al salón, donde en ese momento se encontraba su madre junto a su hijo pequeño.
—Es un idiota, sigue en sus trece…—Dijo Tom sentándose en el sofá de la sala.
—Lo siento mucho cariño…—Se disculpó Simone dolida con su hijo por la actitud de su hijo menor.
—¿Puedes prepararme un sándwich por favor, mamá? Me muero de hambre y quiero estar con mi pequeño.—Sonrió Tom.
—Claro.—Simone se levantó y se dirigió a la cocina para prepararle el sándwich a su hijo.
Bill se quedó en su cuarto llorando por lo mal que se sentía. Odiaba tener que discutir con Tom, que al parecer no se daba cuenta lo que sus palabras le hacían a Bill. Él sabía que cada día se alejaba más de su hermano y ahora después de lanzarle la ropa interior de Andreas mucho más.
De la impotencia que tenía y las constantes lágrimas comenzó a tener un ataque. Rápidamente busco su inhalador en el cajón de la mesilla, y lo cogió para tomárselo, dándose cuenta que estaba complemente vacío y el aire le faltaba por momentos.
Continúa…