Nuestra Historia 37

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 37

—Quiero hacer un cambió de orden en mis apellidos.—Respondió tras unos segundos. La familia y amigos empezaron a susurrar entre ellos algo desconcertados.
—¿Cuál es el motivo de esta decisión?—Preguntó el juez.
—Para la empresa que trabajo de modelaje soy Thomas Schmidt Hoffman si me cambio de apellido todos los contratos que tengo firmados para próximas campañas las perdería por no ser la persona legalmente que firma el documento. Pero quiero hacer el cambio de orden de mis auténticos apellidos; Kaulitz Trümper por, Trümper Kaulitz, ya que mi sobrino, hijo que nació del vientre de mi hermano tras el experimento, realmente te llama Kyle Kaulitz Kaulitz, porque él padre del niño se negó a dar sus apellidos y yo ofrecí el mío autentico. Y al llevar los dos apellidos Kaulitz podría hacer que en un futuro el niño sufriera acoso por habladurías como que es fruto del incesto, y no quiero eso para él.— Explicó Tom al juez.— No obstante en el plano artístico dentro del grupo musical me gustaría seguir llevando el apellido Kaulitz Trümper que es como me reconocen todas las fans.
—¿Alguna cosa más que añadir?— Preguntó el juez no muy convencido.
—Mi trabajo como modelo es el único ingreso de dinero que entra en mi casa en este momento y no sé si me cambió de orden de apellidos afectaría a mis contratos, como anteriormente he dicho…— Preguntó.
—Según las leyes, puede solicitar el cambio todo aquel que tenga una causa justa para ello si la modificación no perjudica a terceras personas.—Explicó.— Y si no me equivoco su cambio afecta a una tercera persona, en este caso la identidad de su sobrino.
—Señor juez, mi cliente lo hace por la integridad y el bien del pequeño, y con todo el debido respecto es un bebé no se dará cuenta.—Intervino el abogado de Tom.
—En ese caso quien tiene la decisión sobre los apellidos que le corresponden al menor recaen sobre la madre biológica, en este caso el padre, el Señor Bill Kaulitz.— Le dio la palabra. El abogado de Bill y él se pusieron a comentar entre susurros cual sería la mejor decisión.
—Mi cliente, el señor Bill Kaulitz dice que…—Empezó el abogado.
—Me gustaría que el señor Kaulitz fuera su propio portavoz en esta decisión.—Pidió el juez.
—Estoy de acuerdo y acepto la propuesta de mi hermano.—Contestó, a él realmente no le importaba los apellidos que llevaba su hijo.
—¿Es usted consciente de su decisión en su estado?—Preguntó claramente debido al rechazo hacia su hijo.
—Completamente.—Respondió Seguro.
—Bien, contemplaré mi decisión a la hora de su petición. Nos veremos de nuevo de aquí en un mes y medio para dictar mi veredicto.—Finalizó la sesión y el juez se marchó.

Una vez que el juez se fue, Tom junto con sus padres, su hermano y amigos salieron del interior de la sala.

Tom llevaba al pequeño Kyle en brazos, el cual le había cubierto el rostro con una mano para evitar que los periodistas le tomaran alguna instantánea mientras se iban del juzgado. Llevaba firmemente al pequeño que se había encogido en el pecho de su padre y empezaba a llorar por el alboroto de su alrededor. El padre le protegía con fuerza y le daba pequeños besos sobre el gorrito que llevaba, para infundirle tranquilidad.

Miles de periodistas se acercaron a ellos para intentar averiguar alguna cosa sobre el juicio, pero tanto Tom como su hermano y sus padres no hicieron ninguna declaración, para luego meterse en el interior del coche.
Simone había cogido a su nieto, y lo había puesto en la sillita del pequeño que había en el coche, y luego Tom arrancó conduciendo con precaución y prudencia. Durante todo el trayecto se formó un incómodo silencio, hasta que llegaron a la casa de los gemelos.

Una vez en el interior de la casa, los padres del chico no pudieron evitar preguntarle porque había pedido el cambio de apellidos a juez.
—Ya di mis motivos frente al juez.—Dijo tomando a su hijo en brazos que había estado llorando todo el rato y ahora continuaba.
—¿Dios, ese niño no se va a callar la boca nunca?—Preguntó Bill molesto.
—Es un bebé Bill, comen, duermen, cagan y lloran, no pidas milagros.—Dijo mal humorado Tom a su hermano.
—Y tú no pidas que Mamá y Gordon te entiendan si les mientes.—Bill cambió el tema rápidamente.— El motivo por el cual Tom ha querido cambiar sus apellidos no es solo por el niño. Tiene la esperanza de hacerme entrar en razón y cuando eso ocurra poderse casar conmigo decentemente.
—Eso jamás ocurrirá, ya no eres la misma persona, me has hecho daño y no te lo perdonaré jamás por mucho que cambies.—Dijo.— Nunca voy a casarme ni contigo ni con nadie.—Intentó seguir calmando a su hijo.
—Nunca vas a olvidarme Tom, no te mientas.— Rio con ironía.

Entraron en la cocina, para que Simone fuera preparando la comida ya que era cerca del mediodía. El olor del ambientador inundaba toda la casa, dándole un aroma fresco y agradable, bueno… no tan agradables para algunos ya que al sentir el olor sobre su nariz Bill tuvo que salir corriendo a vomitar bajo la atenta mirada de sus padres y de su hermano que lo miraban con preocupación, sobre todo sus padres.
—¿Bill cariño te sientes bien?— Preguntó Simone acercándose a la puerta del baño.
—Tengo el estómago medio revuelto.— Respondió el chico con voz inaudible.
—Seguro que estás embarazado de nuevo.— Dijo Tom en voz alta haciendo que sus padres lo mirarán con interrogación en la cara.— Hace un mes Bill me confesó que se acostó con Andreas. Y está muy orgulloso de ello.
—No… eso no puede pasarme de nuevo…— Susurró con ojos llorosos.
—No quieres un hijo, pues toma otro.— Se rio Tom al ver la cara que había puesto su hermano.— Espero que ahora sepas querer a ese nuevo bebé, ¿o serás capaz de dejarlo como has hecho con nuestro hijo?
—¿Qué vamos hacer contigo Bill?— Preguntó con enfado Simone.— No vamos a estar siempre para cuidarte a los bebés que vayas dejando abandonados, para la próxima vez que te acuestes con otra persona, asegúrate que use protección.
—Pero…— Murmuró Bill con ojos llorosos.
—Ni peros ni nada.— Dijo molesta su madre.— Voy a preparar la comida que ya se hace tarde.

Acto seguido abandonó el salón dejando a los tres varones en el salón mirándose con caras de pocos amigos.
—No me puedo creer que seas tan descuidado, Bill.—Le reprocho su hermano.—Shhh…. Ya está pequeño deja de llorar…—Decía Tom a su pequeño Kiwi que seguía con el llanto.
—Tom quítale la ropa, tal vez tenga calor.—Le recomendó Gordon.
—Está bien…—Tom tumbó en el sofá a Kyle y le quito con cuidado el gorrito que llevaba y después le fue quitando las prendas lentamente hasta que solo quedo con su pequeño body de ropa interior.—¿Qué te pasa pequeño?—Susurró Tom al ver que seguía llorando e inquieto.— Joder, Kyle… ¿Qué te pasa? No tienes ni caca ni hambre. ¿Qué es lo que quieres?— Decía con desesperación Tom hablándole a su hijo como si fuera a responderle. Siempre que estaba en estas situaciones no sabía qué hacer, simplemente le dejaba llorar hasta que se cansaba pero esta vez parecía no querer callarse.

Por más que Tom lo mecía entre sus brazos y le aguantaba el chupete para que no lo escupiera y pudiera relajarse, eso no sucedía.
—Sin duda tiene un buen potencia de voz.—Comentó Gordon.— Se le podrá sacar provecho cuando sea mayor como cantante.
—Y a este paso de futbolista también. Me está destrozando el estómago.—Comentó Tom, ya que tenía a Kyle sobre su pecho y pataleaba con fuerza sobre el abdomen.—¿No le estarán saliendo los dientes y por eso esta insoportable?—Gordon rio.
—Tom, tiene solo un mes y una semana. ¿Cómo le van a salir los dientes?—Continuó riéndose.
—Y yo que sé, no entiendo de bebés.—Dijo estresado.— Por favor hijo mío, que mierdas te pasa…—Dijo con fastidió Tom.
—A ver déjame cogerlo.— Dijo Gordon al ver desesperado a su hijo mayor.— Igual puede tener gases, por eso llora al sentirse incomodo.— Explicó Gordon cogiendo al pequeño en brazos, pero este seguía llorando con bastante intensidad a pesar de que Gordon lo mecía entre sus brazos para tratar de hacerlo callar.— Vamos Kyle para ya de llorar, que sino no vas a tener más lágrimas para otras veces.
—¿No podéis hacer que se calle ya?— Preguntó Bill con malhumor desde las escaleras.— Tengo dolor de cabeza de tanto llanto.
—Eso estamos intentando pero no se calla.— Dijo Tom molesto.
—A ver dármelo a mí.— Pidió Bill cogiendo al pequeño entre sus brazos que milagrosamente se fue quedando callado bajo la atenta mirada de Gordon y Tom.— Será capullo…

Cuando Bill notó que el pequeño ya se había calmado completamente, paso a Kyle a su hermano para volverse a su habitación, pero el pequeño una vez que se posó sobre los brazos de Tom comenzó a llorar a pleno pulmón haciendo que Tom le volviera a pasar a Bill el bebé.
—Me temo querido hermanito que te va a tocar aguantar a Kyle durante unas horas.— Dijo Tom con una sonrisa triunfante ya que así podría conseguir que Bill le cogiera algo de cariño a su pequeño hijo.
—Lo hago porque me está doliendo la cabeza de tanto escucharlo llorar.— Dejó en claro sentándose en el sillón, para luego ir acunando a su hijo entre sus brazos.— Solo por hoy, los otros arreglaros como podáis.

El panorama era bastante cómico, Bill estaba sentando en el sofá con el pequeño Kyle entre brazos que se había quedado dormido, pero cada vez que volvía a entregarle el bebé a su hermano, este como si tuviera un sensor conectado comenzaba a llorar enérgicamente otra vez.
—Se me están durmiendo los brazos.—Le avisó a su hermano.
—Póntelo sobre el pecho.—Le respondió Tom.
—Ayúdame.—Pidió Bill.

Tom a petición de su hermano se levantó y se acercó quedando frente a él. Cogió a Kyle por su torso y lo alzó de los brazos de Bill.
—Shhh… ya vuelves con papi…—Se dirigió a su hijo que había empezado a quejarse de nuevo en cuanto lo separaron del cuerpo caliente de su padre Bill. Este se acomodó mejor en el sofá y luego Tom posó a su hijo de cara sobre el pecho de su hermano.—Ya está…—Vio como Kyle con sus diminutas manos se aferraba a la camiseta de Bill como un pequeño koala.—Dame tu mano.—Cogió la mano de su hermano y la posó sobre el pañal de su hijo.—Así no se te irá para abajo.
—¡Hey! ¿Dónde vas? No me dejes solo con él.—Se asustó.
—Voy a por su mantita, cogerá frío sino.—Respondió, ya que Kiwi estaba solo con su pañal porque anteriormente le habían quitado la ropa.—Vuelvo en unos segundos.

Tom se marchó a su habitación y cogió la mantita azulada de su hijo, volvió y se la puso por encima para que no cogiera frio. Al sentirse más calentito se acurrucó más en el pecho de su padre Bill. Tom le recolocó el chupete y Kyle se quedó de nuevo tranquilito.

Ambos hermanos, estaban viendo la televisión, Bill en el sofá y Tom frente a él en un sillón individual. Tom disimulando dirigía muchas miradas a su hermano para ver como actuaba con Kyle. De vez en cuando vio cómo su hermano movía los dedos simulando pequeñas caricias sobre las piernas del bebé. También con su teléfono de la misma forma disimulada sacó algunas fotografías. Le gustaba ver a su hijo con su padre, y no tenía ninguna foto de ambos juntos ya que Bill se negaba a estar con él hasta este momento.

A pesar de estar padre e hijo juntos el mayor no parecía haber cambiado de parecer respecto al apreció que sentía por el bebé, todo seguía siendo igual de frío excepto algunas caricias involuntarias.
—Tom.—Llamó Bill.
—¿Qué?—Dijo con cansancio.
—Va a llorar.—Avisó con una mueca entre desagrado y miedo.
—Es la hora de su biberón. Iré a prepararlo.—Se levantó.
—¡No! No me dejes con él solo, va a llorar y no sé qué hacer, odio escucharle llorar.—Dijo con el miedo a raíz de piel.
—Contra antes vuelva mejor, ¿no crees?—Tom se marchó y Bill empezó a entrar en pánico con cada quejido y mueca que hacía el pequeño amenazando con empezar a llorar a pleno pulmón una vez más.
—¡Tom!—Gritó cuando ya fue tarde y Kyle empezó a llorar.—Mierda, mierda. Cállate ya te traen tu comida…
—¡Ya casi esta!—unos segundos después Tom cogió la leche ya caliente y salió de la cocina moviendo el biberón para que los grumos de la leche en polvo se deshicieran bien.—Póntelo en los brazos, como lo tenías al principio.
—No sé cómo…—Tom rodó los ojos poniéndolos en blanco, y le ayudó a acomodarlo.
—Ya está, ya está…—Decía Tom colocando bien los brazos de Bill bajo el cuerpo del pequeño.—Ten. Está a la temperatura ideal.—Le pasó el biberón con la leche a su hermano.
—¿Por qué tengo que dárselo yo? Es tu hijo.—Recriminó.
—También es tuyo.—Dijo Tom.—Además si lo cojo yo llorará más y no comerá.
—Vale, no sé cómo dárselo.—Confesó.
—Bill hemos tenido primos pequeños con los que hemos hecho estas cosas no te hagas el idiota.—Dijo algo molesto Tom sentándose al lado de Bill.
—Es enserio…—Murmuró.
—Simplemente métele la puntita en la boca y el mamará. Inclínalo lo suficiente para que no coja aire.—Tom le ayudó a cómo hacerlo.—¿Ves no es tan complicado?—Kyle había dejado de llorar y mamaba succionando con rapidez y fuerza la leche con los ojos muy abiertos observando a sus padres.

Tom permaneció al lado de su hermano en todo el momento durante el proceso de la alimentación del hijo de ambos. El pequeño poco a poco fue cerrando los ojos con paz.
Bill había empezado a sentir los dedos de su hermano sobre su hombro trazando pequeños círculos desde hacía un rato haciendo que su corazón empezara a latir con intensidad y las mariposas volvieran a su estomagó por esa muestra de carió que podía parecer una tontería pero que para él decía mucho.

Bill se giró lentamente para observar a su hermano mayor, mientras que Tom también le miró de forma cariñosa, se sentía bien al verlo dar de comer a su hijo.
Sin previo aviso Bill se fue acercando a los labios de su gemelo para luego depositar en ellos un casto beso sobre sus labios por unos largos segundos. Poco después los movió intentando buscar una respuesta que no tardó en llegar, haciendo que sus labios se rozaran lentamente, mientras que su hijo había abierto los ojos por una corazonada y vio a sus padres besarse.
—Bill… para…— Dijo Tom separando a su gemelo de sus labios.— No debiste haber hecho eso…
—Porque… yo te quiero y quiero estar contigo.— Dijo Bill para luego volver a acercarse a su gemelo.
—No, Bill.— Le detuvo con tono firme.— Ahora debemos comportarnos como hermanos.
—¿Por qué?—Preguntó Bill.— Llevo toda la tarde con él, Tom.
—Él, tiene un nombre, y que hayas estado tres horas con Kyle no significa que eso arregle las cosas, no, si no le quieres.—Aseguró.
—Y cómo quieres que le quiera, si tu no me ayudas a quererle…—Bill frunció el ceño ante lo que había dicho al igual que Tom, ya que había formulado una especie de trabalenguas.
—¿En qué tengo que ayudarte yo? Más de lo que he intentado no puedo…—Le respondió ayudando a que la mano de Bill inclinará más el biberón ya que había visto que lo poco que le quedaba de leche por beber estaba cogiendo aire.
—Sí que puedes. Estar a mi lado con él, enseñarme a no perder la paciencia y darme cariño como hace unos instantes.—Le explicó.
—¿Cariño? Yo no he hecho absolutamente nada.—Dijo confuso Tom.
—Sí, acariciabas mi hombro y se sentía bien.—Los ojos de Bill se iluminaron al recordarlo.
—¿Estas tratando de decirme que si te doy cariño tú le darás amor a nuestro hijo?—Preguntó desconcertado.
—Sí, no sé es algo raro. Sé que lo que me pasa a mi es un shock, un trastorno o algo raro, pero sé que si tú me ayudas, tienes paciencia y me quieres como antes, yo puedo quererle como cuando estaba en mi barriga.—Esas palabras parecían sinceras y a Tom casi lo estaba convenciendo.
—Está bien, pero tendrás que volver a terapia psicológica para poder superar el shock.— Dijo finalmente Tom a su hermano.— Eso es mi condición para que yo pueda estar contigo.
—Pero…— Se quejó Bill.
—Vuelves a terapia u olvídate de esta conversación.— Amenazó Tom a su hermano.— Quiero que te pongas bien, y así puedas disfrutar plenamente de Kyle, no quiero que le vuelvas a hacer daño. Nuestro hijo se da cuenta de lo que le sucede alrededor.
—Tom yo…—Abrió grandemente los ojos y con algo de brusquedad le pasó al bebé que comenzó a llorar y salió corriendo hacia el baño común de la planta baja.

Bill volvió a vomitar por segunda vez en el día de forma repentina.
Una vez hubo terminado se enjuagó la boca para quitar el mal sabor y se lavó la cara. Al salir se encontró con Tom hablando con Gordon el cual enseguida se marchó por la puerta de la casa.
—Lo siento, no podía aguantarme…—Se disculpó al llegar. Tom había tumbado al pequeño en su sillita mullida que era para estar por casa y la colocó al lado de Bill,, el cual se sentó y le dio una mano al bebé para que dejara de llorar de nuevo.
—¿Andreas es tu novio?—Preguntó Tom.
—No, no lo es.—Respondió.
—Bien, pues otra cosa más que quiero que te quede completamente clara, Bill.—Retomó la conversación Tom.—Si estas embarazado, no pienso hacerme responsable de ese hijo, porque no es mío.—Aseguró.—Hablarás con Andreas, se lo dirás y entre los dos tomáis una decisión, en la cual no me pienso meter.
—No quiero tener ningún bebé que no sea tuyo…—Susurró Bill mirándole a los ojos.
—No puedes decir eso. Es un bebé, el cual no tiene la culpa de tu noche de calentura con otro.—
—Vale…

Bill subió las piernas al sofá y enterró su rostro entre las rosillas empezando a llorar levemente. Su hermano se dio cuenta y pasó un brazo por sus hombros.
—¿Qué te pasa?— Preguntó.—Si no me equivoco te he dado una oportunidad.
—Si…—Susurró Bill.
—Pues deja de llorar o conseguirás que Kiwi empiece y no pare.—Bill miró a su hijo y lo vio aparentemente dormido.
—Creo que se ha dormido por fin.—Bill fue retirando su mano lentamente y vio como el pequeño seguía durmiendo sin percatarse. Se limpió las lágrimas y sonrió levemente al por fin haber logrado que se callara.
—Ves y llama a Andreas.—Dijo Tom a su hermano.—Contra antes lo sepa mejor. Mandé a Gordon a comprar unas pruebas de embarazo.

Bill sin rechistar absolutamente nada salió al jardín junto a su hermano, el que le hizo una señal a su madre para que vigilara a su nieto, mientras ellos salían.
—No me coge la llamada.—Avisó.
—Singue insistiendo hasta que responda.—Ordenó.
—Tom… ¿Estas enfadado conmigo por lo de Andreas?—Se atrevió a preguntar.
—No hagas preguntas de las cuales ya sabes la respuesta.—Claramente Tom si estaba molesto y mucho aunque no lo mostrará, pero ahora no podía reprocharle nada o perdería por completo el que parecía ser el último intento para que Bill quiera a Kiwi.

Bill intentó llamar a Andreas varias veces más pero sin resultado alguno. Tom siguió diciéndole que continuara llamando, que no desistiera.
Finalmente tras varios intentos la llamada fue aceptada.

Bill mantuvo la mirada unos segundos con Tom y de pronto se lanzó a los brazos de su hermano riendo de felicidad.

—¡No estoy embarazado Tomy!—Abrazaba con fuerzas a su hermano mientras reía y le daba muchos besos en la mejilla.
—¿Qué?—Preguntó sin entender absolutamente nada.
—¡Da igual, simplemente no lo estoy!—Dio unos aplausos de felicidad.
—¡No entiendo absolutamente nada, explícamelo!—Gritó completamente serio no compartiendo esa felicidad de Bill.
—Yo…—Bill se separó y se puso serio con semblante triste.—La cosa con Andreas fue diferente a lo que yo pensaba…
—¿Y?—Insistió Tom esperando una explicación.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

Un comentario en «Nuestra Historia 37»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!