Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 38

—Estaba borracho no me acordaba de nada, Andreas me ha dicho que esa noche no teníamos preservativos y fui yo quien se lo hizo a él para evitar que yo tuviera un embarazo.—Explicó esperando claramente los gritos del mayor.
—Aún y así has sido un inconsciente.— Recriminó Tom.— No sabes con que personas se ha acostado Andreas y si tiene alguna enfermedad.
—No me va a pasar nada.— Dijo seguro de sí mismo.
—No lo sabes ciertamente…— Dijo Tom con molestia.
—Andreas nunca me va a mentir es mi mejor amigo.— Le defendió Bill en su ausencia.
—Me da igual que Andreas sea tu mejor amigo, la cuestión es que se ha acostado con otros chicos antes que tú y no sabes que salud tiene.— Subió un poco el tono de voz.— Más vale que te vayas a hacer unos exámenes al médico porque entonces no vuelvo a estar contigo.
—Creí ya estábamos juntos…— Susurró Bill de golpe entristecido.
—No lo sé…— Dijo con seriedad Tom.— Tengo que pensarlo con calma y ver que tú realmente haces el esfuerzo de querer a nuestro hijo.

Tom se levantó y entró en el interior de la casa, dejando a Bill en medio del jardín. Una vez dentro, se acercó a su pequeño hijo y lo cogió entre sus brazos, para darle un pequeño beso en la frente haciendo que el pequeño Kyle se removiera un poco aun y así permaneció entre sueños. Después de horas de llanto dormiría profundamente.
—Será mejor que te cambie el pañal.— Sonrió Tom al pequeño que ya empezaba a oler un poco mal.— Te has vuelto un cagón apestoso.— Kyle no se enteró.

Tom cogió al pequeño para ir a la habitación, donde dormía él y lo tumbó en el dentro de la cama mientras buscaba lo necesario. Una vez listo comenzó a quitarle el pantaloncito que llevaba puesto, para luego comenzar a quitarle el pañal.
El padre puso una pequeña mueca de asco, al sentir el mal olor penetrar su nariz. Luego cogió una toallita higiénica y limpio con esmero al pequeño para luego ponerle crema hidratante y un pañal limpio, y por ultimo volver a vestirlo. Seguidamente volvió a bajar al salón, encontrándose a Gordon que había llegado de la farmacia.
—Toma dale a tu hermano la prueba de embarazo y que se la haga.— Dijo Gordon a Tom pasándole varias pruebas que había comprado.
—Creo que no le hará falta…— Le dijo a su padrastro.
—¿Por qué?— Preguntó Gordon confundido sin entender nada.
—Supuestamente las tornas fueron al revés de lo que nos imaginábamos— Explicó, haciendo que este abriera la boca desmesuradamente.
—Sí, el mismo se quedó igual, no se acordaba de nada hasta que hace un rato llamo a Andreas.—Dejo a Kiwi en la sillita de nuevo y camino en busca de su hermano que estaba fumándose un cigarrillo en el jardín.—Gordon ya llegó.—Dejó caer la caja sobre el regazo de Bill.
—Esto no va hacer falta.—Le dijo a su hermano.
—Prefiero asegurarme, no me fío de Andreas desde hace mucho, Bill. Hazme el favor de hacer la prueba.—Pidió con delicadeza.
—Está bien…—Bill apagó el cigarrillo y entró.— De todos modos no sabemos si esto funcionara, soy un chico.
—Eso no tiene nada que ver, el meado es igual y todas las mierdas que lleve para saber si una persona está embarazada.—Dijo Tom algo ofuscado utilizando malas palabras,sin tener ni idea de que cosas llevaba la orina para que ese cacharrito averiguara el estado de una mujer.
—Eres tan desagradable hablado…—Comentó Bill.
—Perdóneme usted principito, quise decir, pis o pipí como usted lo prefiera. Entra, lee las instrucciones y úsalo.—Le dio un leve empujón para que entrara en el baño común de la planta baja.

Bill entró al baño y se leyó las instrucciones con paciencia, una vez leídas lo llevó a cabo paso a paso y cuando hubo terminado salió con el predictor en la mano.
—Ya lo he hecho. Hay que esperar unos minutos…—Dijo con voz desolada.
— ¿Qué color tiene que salir? Es la primera vez que veo uno…—Dijo Tom.
—Rosa si lo estoy, azul si no voy a tener un bebé. —Explicó.

Simone salió de la cocina y se reunió con el resto para estar presente ante el resultado del test de embarazo.

Pasados los minutos correspondientes y un poco más fue el momento de saber el resultado, del que Tom estaba realmente temeroso, ya que no se fiaba de Andreas y sus respuestas. Años atrás hubiera sido capaz de entregarle su vida a sus manos, pero ahora no le dejaría ni a cargo de una cucaracha.
—¿Qué dice? —Preguntó Tom.
—Negativo—Respondió Bill a sus familiares.
—¿Mamá, puedes llamar al Doctor de Bill para que le haga un análisis de sangre, por favor? —Pidió Tom. El Doctor que atendió el desarrollo del embarazo había decidido establecerse en Los Angeles por varios motivos.
—Claro—Aceptó su madre y se fue a hacer esa llamada.
—Te harás la prueba de sangre, ¿verdad?
—Si…—Aceptó Bill.

El resto del día no tuvo nada de especial, excepto que Bill volvió a vomitar, pero ya sabían que no era por un embarazo, seguramente sería un virus estomacal.

Cuando fueron a cenar, Bill se tomó una cena blanda para su estómago dañado, mientras que los demás cenaban tranquilamente lo que se les habían antojado. Poco después, los padres de los gemelos se fueron a acostar, llevándose con ellos al pequeño Kyle que lo dejaron en la cuna de la habitación de Tom.
En el salón se quedaron solos los dos hermanos gemelos.
—Oye Tom… —Susurró Bill a su hermano.
— ¿Qué? — Preguntó Tom a su gemelo.
—¿Puedo dormir de nuevo en la habitación contigo? —Sugirió el gemelo pequeño.
—No—Respondió con voz seria— Tenemos que tomarnos las cosas con calma.
—Pero Tom… Estoy mejorando y dormir juntos me ayudara a ponerme mejor y además tenemos una relación. — Volvió a insistir Bill.
—He dicho que no y punto—Dijo Tom rotundamente. —No puedes utilizar esa escusa a cada momento, cuando yo crea que de verdad lo haces porque lo sientes, las cosas cambiaran. Por ahora seguiremos durmiendo separados. —A continuación lo dejó solo en el salón, para irse a su habitación y acompañar a su hijo pequeño que dormía ya plácidamente en su cuna, al menos hasta dentro de un rato que le tocara comer de nuevo.

Tom no tardo prácticamente nada en quedarse dormido, en este mes de vida del pequeño había aprendido a optimizar al completo cada minuto de sueño.

Bill cuando su hermano decidió dejarlo solo, apago el televisor y también se dirigió a su cuarto para ir a dormir. Se metió bajo las sabanas y se acurrucó entre ellas buscando el calor que el cuerpo de su pareja ya no le daba. Esperando a que el sueño le llegara estuvo pensando en cómo conseguir que Tom volviera a brindarle ese amor y cariño que necesitaba para volver a sentirse un buen padre y querer a su hijo sin tener que forzar las cosas, como había hecho durante el día de hoy. Se sintió bien, pero lo hacía con un único propósito, conseguir a Tom, ese era su principal objetivo, pero también quería, aunque le costara, querer a su hijo.

Pasadas unas horas Tom empezó a sentir los quejidos de su hijo que le advertía que si no le cambiaba los pañales y le daba de comer empezaría a llorar hasta dejarse los pulmones y conseguir lo que quería.

Con los ojos semi-cerrados y paso lento se acercó a la cuna de su hijo para tomarlo en brazos y taparlo con su mantita, ya que en la casa empezaba a hacer algo de frío porque estaban a finales de Octubre y las temperaturas nocturnas habían bajado.

Llegó a la cocina y calentó uno de los biberones que ya dejaban preparados antes de ir a dormir.

Se sentó en una de las sillas que había alrededor de la mesa, dispuesto para darle el biberón, pero la llegada de Bill a la cocina hizo que se parará a verlo un poco confundido. Bill se quedó unos minutos mirándolos, y se acercó a la nevera para coger un poco de leche fría para luego verter el contenido en un vaso de cristal y bebérselo de un tirón.
— ¿Me puedes dejar darle el biberón a Kyle? —Preguntó Bill titubeante a su hermano. — Quiero probar de nuevo.
—Como quieras… —Respondió Tom en un susurró, para luego pasarle a Bill al pequeño.

Bill cogió con mucho cuidado entre sus brazos a su pequeño, y se sentó en la silla que estaba al lado de la de Tom. Su hermano gemelo lo miraba con cara expectante. Después de que Bill se hubiera acomodado mejor, Tom le pasó el biberón a su hermano, para luego explicarle como debía poner el biberón para que Kyle pudiera succionar con más facilidad por la tetina.

Minutos después, el pequeño Kyle succionaba con impaciencia el contenido del biberón mientras que Bill observaba a su pequeño. Los dos hermanos gemelos estaban en silencio contemplando como el hijo de ambos tomaba su biberón tranquilamente.
—No se te da mal darle de comer. —Dijo Tom a su hermano.
—Aún tengo que hacerme, Tom. —Respondió, mientras seguía sosteniendo al pequeño entre sus brazos.

Una vez que acabó de tomar su biberón, Tom le explicó a Bill como debía de sacarle los gases ya que en la tarde no le había enseñado.
El menor colocó un paño sobre su hombro, para luego poner la cabeza del pequeño Kyle sobre este y darle unas pequeñas palmadas para que expulsara los gases. Un pequeño un pequeño y grácil eructo le avisó de que ya había expulsado todo los gases.
Después Tom cogió al pequeño para volver a llevarlo a la cuna, mientras que Bill los acompañaba subiendo.
—Buenas noches, Tomy… —Susurró. — Buenas noches, Kyle…
—Buenas noches, Bill. —Se despidió Tom de su hermano para luego entrar nuevamente en la habitación y depositar al pequeño en su cuna, que al poco rato se quedó dormido completamente.

La noche paso con rapidez para el mayor, ya que cada dos horas tenía que despertar para alimentar a su hijo y eso le agotaba mucho más mentalmente, haciéndole tener la sensación de no haber dormido por días enteros.

Sin duda la idea de tener un hijo no estuvo en sus planes hasta el día que recibió la noticia. Estaba feliz de tener el hijo más hermoso del mundo, pero jamás llegó a imaginarse que cuidar de un recién nacido fuera tan sumamente agotador.

Bill durmió toda la noche del tirón sin preocupaciones ni tener que despertar continuamente. Pero a diferencia de otras veces, despertó pronto. No porque no pudiera dormir más si no porque un malestar en su estómago le aviso que se levantará corriendo y fuera al baño, justo a tiempo para vaciar su estómago.

Llevaba varios días con vómitos y ahora ya sabía que no era por que estuviera embarazado de nuevo. Aun y así odiaba estar enfermo.

Al cabo de un rato Tom despertó y dejó a su hijo durmiendo aun plácidamente. Salió y en el sofá del salón vio a su hermano durmiendo tapado con una manta y acurrucado en el mismo mientras abrazaba a Tripi que dormía junto a él. Extrañado caminó hacia la cocina donde se puso a preparar el desayuno para el resto, ya que esta vez había sido el primero en despertar.

Terminó de preparar el desayuno pero todos permanecían entre sueños así que se tomó la libertad de empezar a saborear el desayuno en solitud.

Tom iba comiendo mientras se dedicaba a leer el periódico y alguna que otra revista que había por allí de su madre, de Bill o de Gordon. Tenía variedad donde elegir. Música, coches, moda, prensa rosa, política… Si algo no faltaba en la casa de los Kaulitz sin duda era la prensa. Cada día sobre la mesa se recopilaba más de cuatro revistas y tres periódicos diferentes. Gordon por las mañanas salía e iba a comprar lo que sabía que a su esposa e hijos les gustaba leer incluso si veía alguna revista en la que hablaran de sus hijos la compraba para saber qué cosas se cocían alrededor de su vida cotidiana y privada.

Al cabo de una hora todos en la casa habían despertado y desayunaban mientras hablaban, Tom solo les hacía compañía y alimentaba a su hijo, ya que él ya tomó su desayuno.

Cuando Bill acabó de desayunar se fue a preparar, ya que hoy tenía su primera sesión con el psicólogo. Tom le iba a llevar para luego irse con el pequeño Kyle a dar una vuelva y que le diera el aire.

Salieron de la casa, y montaron en el coche de Tom. Este previamente colocó al pequeño Kyle en su sillita de viaje en los asientos traseros del coche. Bill ocupó el asiento del copiloto y minutos después Tom arrancaba el coche en dirección a la consulta del psicólogo.

Cuando llegaron Tom aparcó el coche, en un sitio libre, y bajaron ambos del coche. Tom acompaño a su hermano a la puerta de la consulta con su hijo en brazos.
—¿Tomy… me da un beso? —Pidió el gemelo menor poniéndose muy cariñoso.
—No, estamos en público— Dijo Tom con un poco de vergüenza.
—Está bien…— Dijo el menor con resignación— ¿Me vendrás a buscar después?
—Sí — Respondió el gemelo mayor — Ahora quedaré con Erik para ir a comprar algunas cosas mientras paseamos a Kyle para que le dé un poco el aire.
—No tardes mucho… mi amor— Susurró Bill abrazando a su hermano—Te amo…—Le dio un tímido y rápido beso en la mejilla.
—Prefiero que todo esto se lo digas y hagas a tu hijo—Dijo convencido.
—También le quiero—Tom le miró escéptico—Poco a poco Tom…—Se acercó a la cabecita de su hijo y le dio un beso para luego entrar dentro de la consulta.

Tom se dirigió otra vez al coche, y se metió en el interior para arrancar de nuevo e ir a buscar a Erik a su casa y luego irse de compras.

Cuando ambos chicos se reunieron estuvieron hablando de sus problemas, tanto los de uno como de otros. Les sentaba bien a ambos quedar de vez en cuando y tener sus charlas de hombres, como mejores amigos para desfogarse.

Mientras seguían charlando de sus problemas habían aprovechado para ir al supermercado a comprar pañales, toallitas húmedas y otras cosas necesarias para la casa. A continuación después de pagar fueron a la farmacia a comprar la leche para que pudiera comer Kyle.

Después de más de una hora ambos solos fueron a casa de Tom a dejar las compras que habían hecho. A continuación Tom llevó a Erik a su casa que también tenía que hacer cosas y aprovechando que lo fue a dejar se dirigió hacia el edificio del psicólogo. Estacionó el coche cerca de la entrada y cogió a su hijo en brazos y esperaron dentro del coche.
—Eres mi niño bonito, no sabes cómo te amo mi bebé…—Dijo Tom. Kyle estaba sobre el regazo de su padre y el volante del coche—Papi tarda un poquito, ¿no? —Le habló a su hijo —¿Cuándo saga papi que hacemos? ¿Vamos los tres juntos a comer? A mí no me apetece ir a casa con los abuelos y pasar allí el resto del día. ¿Tú tampoco verdad? —Kyle miraba a su padre atento con sus grandes ojos azules. Como respuesta le contestaba con sonrisas, gorgoritos y patadas de felicidad—Eres un babosito…—Rio el orgulloso padre limpiando la baba de su pequeño hijo.

Pasados unos minutos Tom sintió que picaban a su ventanilla y al quien era la bajo.

—¿Necesitas algo? —Preguntó a su hermano extrañado de que no subiera directamente al coche.
—Hola—Saludó sonriente e introduciendo medio cuerpo en el interior del coche y besó a su hermano.
Tom irremediablemente no le quedó más remedio que abrir los labios cuando la lengua de Bill rozó sus labios con fuerza. El beso fue bastante hambriento por parte del menor.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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