Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 39
Tom comenzó a jugar con la lengua de su hermano, mientras que el pequeño Kyle observaba la escena sonriente. Poco después Tom se separó de su hermano, para luego limpiarse los labios.
—¿Se puede saber qué haces? —Preguntó Tom.
—Lo necesitaba y…—Tom le miró muy seriamente.
—Y nada, estamos en medio de la calle—Le reprochó.
—No hay nadie a estas horas—Respondió observando.
—Da igual, somos personajes públicos, quien no te dice que hay un paparazzi escondido…—Dijo siendo consciente.
—¿Por qué no discutimos en otro lugar? Estoy en medio de la calle—Se quejó.
—Déjame salir para poner a Kyle en su lugar—Pidió.
—Yo puedo hacerlo—Sonrió el menor.
—¿Sabrás? —Dudó. Bill asintió y con cuidado y delicadeza le entregó al bebé en brazos a través del cristal bajado.
Como pudo abrió la puerta trasera del coche y bajo la atenta mirada de su hermano mayor colocó a su hijo cuidadosamente en su sillita para el coche especializada para bebés. Ató correctamente la seguridad al diminuto cuerpo y le dio un beso en su cabecita, no forzado. Cerró la puerta y fue a su lugar en el coche.
—Te veo muy animado hoy—Comentó Tom.
—Fue bien en la terapia para ser el primer día—Sonrió.
—No lo dudo, pero eso no es motivo para que me beses en medio de la vía pública—Empezó la discusión.
—No quiero discutir Tom. No había nadie y la Doctora Ivy dijo que te mostrará que te necesitaba—Explicó.
—Yo tampoco quiero discutir pero no puedes hacer es. Somos hermanos, aun es nuevo para la gente que yo haya recuperado la memoria y que tu hayas sido el primer hombre en tener un bebé gestando en tu cuerpo, cualquiera mataría por una exclusiva—Dijo preocupado intentando hacer entrar en razón a su hermano.
—Está bien, lo siento—Se disculpó.
El coche quedó en silenció y Tm condujo hacia el restaurante. Desvió la mirada hacia su hijo y lo descubrió durmiendo plácidamente ajeno a la discusión de sus madres mientras mamaba el chupete. Inevitablemente sonrió y su rostro se relajó al ver la tranquilidad de su hijo.
—Kyle se durmió—Anunció Tom.
—Sí. ¿Dónde vamos?—Preguntó al ver que no era el camino de siempre.
—A comer, creo que tenemos que pasar un tiempo juntos y fuera del agobio de casa—Respondió.
Más tarde ya estaban en el comiendo en un restaurante no muy lujoso. Ambos comían pasta, pero Bill con carne. Tras más de un mes de dar a luz su cuerpo aún estaba descontrolado al igual que sus antojos.
Kyle dormía en su sillita para bebés entre sus dos padres. Los hermanos hablaban y comían en tranquilidad disfrutando de la compañía.
—¿Por qué miras tanto la hora? —Preguntó Bill al ver que Tom miraba continuamente su reloj de mano.
—Kyle debería de estar llorando desde hace más de diez minutos pidiendo por su comida.
—Déjalo dormir, seguramente que está tan relajado durmiendo que apenas se dará cuenta de su hora de comida — Dijo Bill mientras miraba a su hijo dormir.
—Pero es que tiene que comer a su hora — Volvió a decir Tom con insistencia.
—Durante el embarazo leí que a los bebés también les viene muy bien dormir mucho, para así coger peso — Explicó Bill.
—Ya… Si en media hora no se despierta, lo haré yo para darle la comida — Concluyó.
—Está bien— Suspiró Bill mientras seguía con su comida.
Tom también continúo con su comida, esperando que en algún momento el pequeño Kyle se despertara de su gran siesta, y así poderle dar el biberón. Ambos hermanos ahora parecían una familia unida, pero aún había mucho que reconstruir para poder ser la familia perfecta y feliz.
A los pocos minutos, Kyle comenzó a llorar reclamando su biberón. Tom cogió el biberón, el termo con agua caliente, y la dosis correspondiente de leche en polvo para comenzar a prepararle el biberón.
Vertió la leche en polvo en el interior del biberón, para luego echarle el agua caliente y comenzarlo a agitar para que se mezclara todo bien. Cuando ya estuvo preparado el biberón, probó sobre su mano la temperatura de la leche para luego esperar un poco a que se atemperará. Cuando ya no estaba tan caliente, Tom cogió en brazos a su hijo y le puso el babero para luego comenzarle a darle el biberón.
El pequeño Kyle succionaba la tetina del biberón con mucha desesperación, ya que estaba realmente hambriento. Bill los observaba a ambos, comprobando que Tom era realmente un buen padre para Kyle, y sabía desenvolverse muy bien con él, como un gran padre experto.
Cuando Tom acabó de darle el biberón la pequeño Kyle, le quitó los gases y volvió a poner al pequeño en su sillita para luego comenzar a recoger todas las cosas de su hijo. Después pagó la cuenta del restaurante y se dispusieron al salir de este.
Comenzaron a caminar en silencio, mientras contemplaban a su pequeño en la sillita dormir otra vez, para dirigirse hacia el coche. Un ruido proveniente de una cámara de fotos y de un flash hizo que Tom se pusiera a alerta, y comenzará a ver por todos lados para saber dónde estaba ese fotógrafo. Lo observó metido en un coche, con el objetivo de la cámara al máximo zoom para poder sacar unas fotos de gran calidad.
Inmediatamente con la mantita le tapó el rostro al bebé para seguir manteniendo su anonimato y le dijo a Bill que lo llevará al coche.
Tom se alteró un poco, ya que no quería que por ningún motivo sacarán alguna foto de su hijo, o mejor dicho de su sobrino, para el mundo.
—Deja de sacar fotos — Avisó con tono amenazante, acercándose al coche donde estaba metido el fotógrafo. Este disparo el flash para sacarle una foto de cerca a Tom, cegándolo unos segundos por el flash — Me has escuchado, no voy a permitir que publiques fotos de mi sobrino.
—Venga Tom — Dijo el fotógrafo cogiendo confianza con el chico — Esto será un buena exclusiva, miles de personas está deseando ver las fotos del hijo de tu hermano.
—Eso por encima de mi cadáver — Respondió Tom para luego acto seguido arrancarle la cámara e intentar quitar la memoria y así evitar que las fotos salieran a la luz.
—¡Que haces! ¡Te voy a denunciar! — Amenazó el fotógrafo intentando recuperar su cámara.
—El que te va a denunciar voy a ser yo por acoso — Respondió Tom para luego darle la cámara, pero quedándose con la memoria.
—¡Devuélveme la memoria! —El fotógrafo se acercó a Tom tomándolo del brazo.
—¡Suéltame! —Tom se deshizo bruscamente del agarre.
—Hey, hey, hey…—Bill apareció y suavemente empujo al hombre para que se alejara de su hermano.
—Que me devuelva mi tarjeta de memoria—Les dijo.
—¿De verdad crees que sería tan idiota? —Rió Tom con prepotencia. El fotógrafo se ofuscó y empujo a Bill a un lado para ir a por Tom y recuperar su tarjeta de memoria con importantes fotografías y videos.
—¡No! —Bill corrió de vuelta hacia el fotógrafo al ver que Tom estaba que echaba humo por los ojos al ver cómo le había empujado—Será mejor que te vayas—Le dijo al paparazzi.
—No sin mi memoria—Aseguró.
—Ha sido muy idiota de tu parte lo que le has hecho a mi hermano—Dijo Tom muy enfadado.
—Tom, no ha pasado nada cálmate—Intentó tranquilizar Bill que estaba bastante nervioso al ver la escena y a la vez controlar al bebé que yacía solo dentro del coche.
—Sí que ha pasado—Alargó la mano y Bill temió que fuera a golpear al hombre, pero no lo hizo. Estiró de la cámara colgada al cuello del fotógrafo y rompiendo los agarres de la cuerda calló al suelo con fuerza rompiéndose un poco, y para rematar la chutó con fuerza lo más lejos posible—Vámonos—Ordenó a su hermano.
Rápidamente caminaron hacia el interior del coche y el fotógrafo se quedó recogiendo la mal trecha cámara profesional destrozada.
Cuando Tom salía de la plaza de aparcamiento el hombre hecho un manojo de nervios lanzó contra el lateral del coche una pieza de la cámara rota.
En el interior del vehículo todo estaba muy tenso. Tom prendió el motor y salió para coger rumbo a otro lugar, pero un ruido de impacto contra su coche y la imagen del paparazzi lanzando algo, hizo que frenara inmediatamente.
—Tom, no bajes—Suplicó Bill ahora con temor, para Tom era mucho que abusaran de su familia y si además ahora dañaban su precioso coche no se controlaría.
—Ese cabrón me las va a pagar…—Los orificios de su nariz se ensancharon considerablemente por la rabia que tenía.
—No hagas más escandalo Tom. Vámonos por favor—Pidió Bill tomándolo del brazo—Ya tenemos lo importante, la memoria. No querrás que Kyle en un futuro te tema por haber golpeado a alguien, ¿verdad? —Tom a regañadientes cerró la puerta, cogió una profunda bocanada de aire y miró a su hijo que ajeno a todo, ahora despierto, observaba a su alrededor.
Tom arrancó el coche, y comenzó a conducir su coche de nuevo en dirección a su casa. El fotógrafo observaba como los dos hermanos abandonaban el lugar, mientras que murmuraba algunos improperios.
Después de unos veinte minutos Tom metía en coche en su propiedad, para luego meterlo en el interior del garaje.
Una vez que aparcaron por completo el coche, Bill salió del mismo y se dirigió a sacar al pequeño Kyle de su sillita, mientras que Tom cogía la bolsa de accesorios de su hijo. Ambos hermanos entraron en el interior de la casa, encontrándose con su madre y su padre, que estaban en el salón viendo tranquilamente la televisión.
—Hijo, ¿Qué tal tu sesión con el psicólogo? — Preguntó Simone a su hijo menor.
—Bien… — Susurró Bill a su madre ya que estaba preocupado por si la disputa de Tom con el fotógrafo tuviera alguna repercusión legal.
—¿Ha pasado algo? — Preguntó Gordon a sus dos hijos, al verlos con cara de preocupación.
—Hemos discutido con un paparazzi— Respondió Bill a su padrastro.
—¡¿Cómo?! — Se alarmó atónito.
—Tom le ha roto la cámara de fotos y le ha robado la tarjeta de memoria —Siguió explicando el gemelo menor.
—Si no hubiera sacado fotos de Kyle, no me hubiera comportado así — Se defendió Tom.
Llegada la tarde toda la familia estaba en el salón de la casa disfrutando de momentos en familia, viendo la televisión, charlando y pasando el tiempo con los perros y el pequeño bebé de la familia.
Casi llegada la noche veían los informativos de televisión para saber qué es lo que sucedía en el mundo, pero sin duda era deprimente escucharlas, todo eran tragedias.
A continuación dieron la previsión del tiempo dando un sol radiante pero con temperaturas otoñales.
A continuación dieron el programa de media hora sobre la elite de los Ángeles. No se esperaban para nada escucharse nombrados.
«Nuevas fotos de los gemelos Kaulitz pasando un día en familia»
Se escuchó decir en la televisión. Al poco rato comenzaron a poner fotografías de los dos hermanos con el pequeño Kyle saliendo del restaurante y se dirigían hacia el coche de ambos.
—¡Hijo de puta! — Exclamó Tom al ver las fotos que habían publicado — Voy a denunciarlo…
—Tom tranquilízate — Intentó calmar Bill a su hermano.
—No me voy a tranquilizar, ¡ha publicado las putas fotos! — Dijo Tom saliéndose de sí —No voy a consentir que publiquen fotos de mi hijo. ¡Joder!
—Tom cálmate — dijo ahora Simone — Tenéis que hablar con David.
—Pero de donde mierdas ha sacado las fotos…—Preguntó confuso Bill.
—Eso no importa a publicado fotos del rostro de mi hijo, maldita sea—Dio un golpe sobre la mesa.
—Tom, la mesa no tiene la culpa—Regañó Simone.
Tom se ausentó sin decir nada para hacer la llamada con su de nuevo ahora manager y relaciones públicas David Jost.
Desde el salón se podían escuchar algunos gritos del hijo mayor e incluso algún golpe de haber golpeado la pared o una puerta, estaba realmente enfadado y las noticias de David no mejoraban la situación de ninguna manera.
Momentos más tarde volvió al salón y se sentó en silencio completamente enfadado. Todos sabían que no era un buen momento para decirle nada o podrían suceder cosas malas por el temperamento que tenía. Así que se tomaron unos minutos para que se tranquilizara y el mismo fuera quien dijera lo que había sucedido durante la conversación con David.
—Jost dice que no puede hacer nada. Que las fotos se han propagado por internet demasiado rápido—Dijo finalmente.
—Kyle estará bien…—Intentó hacerle comprender Bill.
—¡Tú no lo entiendes, jamás has sido su padre! —Echó en cara Tom sin medir sus palabras.
—Tom…—Los ojos de Bill se aguaron inmediatamente por tal crueles palabras, él estaba intentado mejorar—Tienes razón… Jamás he sido su padre ni lo seré…—Se levantó y se marchó rápidamente a encerrarse a su habitación.
—Tom, eso no ha estado nada bien—Le reprochó su padrastro.
—¡En esta casa nunca nada está bien! —Con malhumor también desapareció y se encerró en su habitación.
Tom en su cuarto se lanzó sobre la gran cama de matrimonio que desde hace tiempo se sentía vacía sin Bill a su lado. Y el día en que ese hueco se llenará cada día estaba más lejano, y él sabía que era un idiota de remate alejando a su hermano y amor de su vida cada vez más, pero él también tenía sus inseguridades acerca de la relación.
A lo que le temía era que Bill solo estuviera utilizando a Kyle para que ellos volvieran a estar juntos y que realmente no quisiera a su hijo. Pero una parte de él lo los últimos días había visto la mejora en su actitud respecto a su hijo y no parecía forzar realmente las cosas, después de todo hay algunas cosas que van incluidas en el instinto.
Los pensamientos de Tom eran un completo huracán, cosas malas y desconfiadas pasaban por su mente entorno a su hermano e hijo y a la vez a todo paparazzi a los cuales odiaba con todo su ser, por momentos incluso más que a Heather. Los maldecía a todos, debían de buscarse una vida propia y dejar de hurgar y entrometerse en la de él y sus seres queridos.
Rápidamente y de un solo respingó Tom se levantó y busco entre el cajón de la mesita de noche donde guardaba los calcetines. Hurgó y del fondo sacó un par de ellos que contenían algo escondido. Los desdobló y sacó un paquete de tabaco que tenía escondido allí. Abrió la cajetilla y allí se encontró tres perfectos porros de marihuana, el derivado del polen de la marihuana.
Abrió la puerta corredera de cristal y salió directamente al inmenso jardín. Se sentó en el banco balanceador y prendió uno de ellos. Desde que Bill empezó con el rechazo a su hijo y se vio colapsado de trabajo con su hijo fumarlos era lo único que podía tranquilizarlo y mantenerlo con las fuerzas de no desesperarse y mandar toda su vida a la mierda. De alguna manera esa droga le había salvado la vida incontables veces en su desesperación de ver a su hermano y a Andreas.
Por suerte para él no estaba enganchado, pero si estaba empezando a depender bastante de esa substancia cuando se sentía colapsado emocional y mentalmente.
Al terminar de fumarlo y relajarse un poco permaneció allí sentado disfrutando de la caída del sol y así aprovechar la soledad para poner sus pensamientos en su lugar correspondiente.
Bill se había tumbado en su cama, en la habitación que ahora ocupa, lloraba de forma desconsolada. Su vida no tenía sentido, si su hermano no confiaba en él, y por cualquier cosa le echaba en cara todos los errores que había cometido en ese tiempo en adelante, no lo soportaría… Estaba harto de todo, de su vida miserable.
Continúa…