
Fic de Carla Moonlight. Temporada 3
Nuestra Historia. Capítulo 40
Entró en el baño con intención de lavarse un poco la cara y así quitar las lágrimas que recorrían sus delgadas mejillas. Estaba tan harto… el vago recuerdo de su intento de suicidio, cuando le hicieron creer que su hermano estaba muerto, navegó por su mente… No era nadie, ni tenía a nadie a quien darle su amor. Su hermano le despreciaba, y no se sentía con fuerzas de cuidar al hijo de ambos…
Comenzó a llenar la bañera de agua, esperando a que se llenará a medias, mientras tanto jugaba con una cuchilla entre sus dedos sintiendo como el filo de esta acariciaba traicioneramente su piel. Se quitó su camiseta, y se descalzó para luego meterse con los pantalones dentro de la bañera. Necesitaba desconectar completamente de todos los problemas que tenía últimamente.
Si esa mujer no le hubiera destrozado la vida de forma tan cruel ahora él sería una persona feliz junto a sus seres queridos… pero él lamentablemente no se sentía feliz… Amaba a su hermano con toda su alma e incluso había empezado a cogerle cariño a ese hijo que había llevado en sus entrañas durante varios meses, pero todo eso le estaba sobrellevando, no tenía fuerzas moralmente y físicamente para seguir luchando por lo que más quería.
Las lágrimas volvieron a estar presentes en sus orbes color miel, incluso ya le escocían, empezando a recorrer de nuevo sus mejillas. Su vista se había vuelto nublada, y muy difícilmente podía ver el filo de la cuchilla.
Cogió aire, y cerrando los ojos comenzó a pasar la cuchilla por las venas que se hacían presentes en su brazo. El escozor de la herida abierta, hizo que Bill se mordiera el labio inferior para reprimir el dolor que estaba sintiendo. Se quedó en silencio mirando como la sangre comenzaba a salir a borbotones por su brazo, mezclándose con el agua que había en la bañera.
Había pasado media hora, su vista estaba cansada y comenzaba a perder el sentido. Muy pronto estaría en un sitio mejor.
—¡Bill…! —Escuchó en la lejanía la voz de su hermano que lo llamaba y los golpes en la puerta. Intentó contestar pero no tenía demasiadas fuerzas para hacerlo, un sueño inmenso inundaba su cuerpo —¡Bill…! Oh dios mío… ¡Mamá…! ¡Llama a una ambulancia!
Tom había entrado en la habitación de su hermano, después de haber estado un rato reflexionando sobre su relación y lo que le depararía su futuro, para irle a pedir perdón por la forma de lo que le había hablado.
Tocó a la puerta, y no recibió contestación alguna por parte de su hermano menor, así que decidió entrar igualmente en el interior de la habitación. Su hermano no se encontraba en el interior, pero podía escuchar que se encontraba en el baño, pero el olor a algo extraño hizo que entrará de repente encontrándose en el interior de la bañera a su hermano, bañado en sangre. Se había intentado suicidar de nuevo.
—Bibi tonto no me hagas esto, por favor… — Dijo Tom con desesperación sujetando a su hermano mientras le pegaba unas bofetadas en la cara para hacerlo reacción después de haberlo sacado de la bañera. — No te puedes morir… —Tom cogió una toalla de cara y la anudo alrededor de la muñeca de Bill por donde salía considerablemente sangre para evitar que siguiera saliendo con fluidez, mientras que no llegaba la ambulancia.
—¿Qué ha pasado hijo? —Preguntó Simone entrando en la habitación de su hijo menor, al escuchar los gritos de socorro de Tom — Oh dios mío, Bill…
—Mamá… no quiero que se muera es mi todo, es mi vida… — Lloró abrazando a su gemelo para darle calor corporal, su temperatura había bajado considerablemente por la pérdida de sangre incluso estaba perdiendo el color levemente.
Minutos después una ambulancia llegaba a la casa de los gemelos Kaulitz. Subieron rápidamente a donde se encontraba Bill, para tomarle el pulso y estabilizarlo. Poco después lo ponían sobre una camilla y lo sacaban de la casa de los gemelos para meterlo en el interior de la ambulancia y llevárselo al hospital para poderle hacer las curas oportunas y tenerlo más controlado.
Una vez que estuvieron allí, Tom salió corriendo del coche en dirección hacia una sala donde metieron a Bill para hacerles las curas. Minutos después llegaba Gordon cargando en sus brazos al pequeño Kyle, que se había quedado dormido ajeno a todo el alboroto que se había formado a su alrededor.
En el interior de la sala, un médico acompañado por una enfermera observó el estado de Bill. Desinfectaron la herida producida por la cuchilla, y le dieron unos cuantos puntos para que le cierre antes el corte. Luego le vendaron bien la muñeca apretándola bien, para que hiciera presión sobre la herida y así se curará pronto.
Tom se encontraba afuera moviéndose de un lado para otro mostrándose impaciente. Si su hermano le pasaba algo, no se lo perdonaría en la vida.
—Señor Kaulitz… — Dijo el médico saliendo de la sala.
—Doctor… ¿Cómo se encuentra? — Preguntó el chico con miedo y preocupación.
—Ya le hemos curado la herida pero vamos a tenerlos unas horas en observación para ver cómo va evolucionando — Explicó el médico al chico — Ha perdido mucha sangre, pero supongo que en un par de horas con una buena alimentación y mucho reposo se recuperará. La mayoría de gente que intenta acabar con su vida de esta forma no sabe hacerlo de la forma correcta. —Explicó—De todas formas creo que debería de seguir estrictamente las visitas con la psicóloga.
—Gracias doctor — Suspiró con alivio Tom al ver que su hermano se encontraba fuera de peligro.
—En un rato lo pasaremos a planta — Concluyó el médico para luego irse al interior de la sala.
En el momento en que subieron a Bill a una habitación el primero en entrar y permanecer a su lado era su deber porque él había tenido la culpa. Sus padres entraron unos minutos a verlos y se fueron de vuelta a cada con Kyle.
Bill permaneció durante varias horas en estado inconsciente por la sedación que le habían puesto para que no tuviera dolor. Tom se sentó en un sillón que estaba al lado de la cama, y se puso a esperar que hubiera alguna mejoría en su hermano.
Una hora después, Bill abría los ojos con aspecto confundido ya que cuando lo habían llevado al hospital estaba sin sentido.
—¿Dónde estoy? — Preguntó Bill con la garganta seca y con confusión.
—En el hospital… —Respondió Tom con voz triste y apagada — ¿Por qué lo has hecho de nuevo?
—Porque mi vida no tiene sentido… — Respondió el chico mientras que unas lágrimas comenzaba a recorrer sus mejillas.
—Eres un puto egoísta… — Dijo Tom con ira, le daba rabia que su hermano solo pensará en sí mismo.
—No es fácil la situación por la que estoy pasando…—Gimoteó Bill mientras seguía sollozando.
—¿Y tú crees la mía es fácil? —Volvió a decir Tom a su hermano —Pues que sepas que mi vida no es tan diferente como la tuya, yo también me he tenido que adaptar a nuevas situaciones tanto como tú o más.
—No importa…—Sollozó Bill.
—Mira Bill yo te quiero mucho pero ni puedes intentar suicidarte con cada piedra con la que tropezamos, tienes que ser más fuerte, tener más voluntad—Intentó motivarle.
—Vete a casa, déjame solo…—Susurro.
—Me quedare contigo hasta que te den el alta—Dijo con decisión.
Pasaron unas horas en las cuales ninguno de los dos habló más sobre algún tema, se quedaron en silencio, uno bastante incómodo. Cada uno hizo tiempo de cualquier manera con tal de no hablarse y mirarse lo menos posible.
Una enfermera entró y procedió a limpiar la herida que había sangrado algo manchando el vendaje de la muñeca de Bill. Limpió, desinfecto y volvió a vendar.
Una hora más tarde daban el alta a Bill. Cuando creía que volvían a casa Tom le llevó a la consulta de la psicóloga para que su hermano hablara del incidente. El hermano mayor esperó a los alrededores de la consulta a que su hermano saliera para entonces sí, ir a casa.
En cuanto atravesaron la puerta de la casa Simone corrió hacia su hijo menor y le abrazó casi asfixiándolo.
—Mi pequeño… ¿Estas bien? — Se separó y analizó a su hijo tomándole de la muñeca herida.
—Sí, mamá…—Respondió.
—Eres un irresponsable. Pensé que te perdía…—Besó las mejillas de Bill.
—Ya…—Respondió monótonamente.
—Simone déjale—Habló Gordon.
—Bill ve a mi habitación tenemos que hablar—Dijo de forma clara y cortante Tom.
El hermano menor obedeció y con la cabeza gacha fue hacia el pequeño pasillo donde estaba la habitación que anteriormente compartía con su hermano.
—No seas muy duro con él—Dijo Simone con un tono de preocupación.
—No te preocupes—Respondió y se encaminó hacia su cuarto donde su hermano le esperaba. Al entrar lo vio de pie a unos pasos de la puerta. Tom se adentró y cerró la puerta tras de sí, mientras mantenía fija la mirada sobre los ojos de su hermano el cual lo miraba con la cabeza gacha mostrando claramente el temor que tenía a lo que pudiera decirle.
Tom dio unos pasos rápidos hasta Bill y este cerró los ojos con fuerza llegando a esperarse una bofetada por parte de su contrario, pero nunca llegó. Lo que sí que sintió fue el tacto de las manos sobre su rostro alzándolo para que le mirara y a continuación se vio sorprendido por los labios de su hermano besándolo con necesidad.
—He perdido la cuenta de las veces que casi te pierdo…—Dijo con tono suave Tom al separarse levemente de su hermano— ¿Por qué e empeñas en alejarte de mí? —Volvió a bajar la mirada.
—Yo no quiero alejarme de ti, te quiero demasiado, pero a veces tus palabras me hacen más daño que los cortes…—Respondió Bill a su hermano.
—No quiero que te vuelvas a alejar de mí, me has entendido —Susurró Tom a su gemelo— Formas parte de mí, y quiero que sigamos juntos mientras cuidamos de nuestro pequeño.
—¿Estás seguro? —Preguntó Bill con cierto temor.
—Sí. Quiero que estés a mi lado como lo has hecho durante toda nuestra vida desde que nacimos —Respondió Tom a su hermano—Quiero que vuelvas a dormir conmigo, aquí. Además así podré tenerte más controlado.
—Lo siento…—Volvió a disculparse al escuchar lo último.
—Ponte cómodo, ahora vengo—Tom se marchó de la habitación dejando solo a su hermano y novio.
Bill miró su alrededor y suspiró contento de volver allí. Habían estado todo el día en el hospital por su intento de suicidio y ya era de noche. Empezó a quitarse la ropa, la dobló y la puso sobre la silla que había al lado del ventanal. Seguidamente procedió a abrir las mantas y se metió dentro de la cama, sentándose a la espera de que Tom llegara.
Poco después Tom entraba con una bandeja con comida y bebida para que Bill se alimentara y repusiera las fuerzas y la sangre perdida. La dejó sobre las piernas de Bill y le sonrió, luego volvió a salir. Unos minutos después entró de vuelta, pero esta vez con su hijo en brazos y en la otra mano un biberón.
—Comételo todo por favor—Le pidió a Bill.
—Si—Tom se sentó al lado sentándose contra la pared y procedió a darle el biberón al hijo que tenían en común.
Bill observó como Tom miraba a Kyle mientras le daba de cenar y el pequeño mamaba con energías y fuerza el biberón. A medida que la cantidad de leche disminuía podía ver como los ojos de Kyle se iban cerrando pero aun y así seguía succionando con la misma energía.
Cuando Kyle acabó de tomarse por completo el biberón, Tom se dispuso a quitarle los gases apoyando la pequeña cabecita del niño sobre su hombro, en el cual previamente había puesto un trapito por si el niño vomitaba al quitarle los gases.
Al terminar, lo apoyo sobre la cama, entre medio de él y su otro padre, entonces el pequeño se dejó sucumbir por el sueño.
Ahora Tom prestaba toda su atención sobre Bill, que seguía tomando su cena. Cuando Bill acabó de cenar, Tom le quitó la bandeja y la puso sobre la cómoda que había en frente de la cama y luego se tumbó en la cama. Ahora estaban ambos gemelos, con su pequeño hijo tumbados. Bill observaba como el pequeño dormía plácidamente, mientras hacía muecas que parecían sonrisas.
—Me gusta la forma de la nariz de nuestro hijo, es tan perfecta —Sonrió Bill mientras acercaba su dedo índice a la nariz del pequeño y lo acariciaba cariñosamente— Se ve tan dulce durmiendo…
—Puedes empezar de nuevo Bill, pero esta vez definitiva, no más errores entonces podrás verlo dormir cada noche—Susurró Tom para no despertar al menor.
—He sido un idiota lo sé y lo siento, pero todo ha sido muy traumático para mí y aún lo es, pero lo estoy intentado…—Respondió.
—Lo sé, ahora duerme—Le dijo levantándole el mentón para luego darle un beso en los labios.
—¿Y Kyle, duerme en la cama contigo siempre? ¿No lo llevas a la cuna? —Preguntó Bill.
—A veces duerme conmigo, sí, me da pena trasladarlo—Tom se sentó en la cama.
—Puedes dejarlo—Hizo ademan de detenerlo.
—No estás acostumbrado a dormir con un bebé, no vaya a ser que lo aplastes…—Dijo con un deje de broma.
Se levantó de la cama y con cuidado cogió a su hijo en brazos y lo dejo en el interior de su cuna que estaba junto a su lado de la cama para poder tenerlo cerca y calmarlo cuando lloraba o se le caía el chupete.
Cuando lo dejó le puso su osito de peluche al lado e involuntariamente lo abrazó con su pequeño bracito, Tom también lo tapo con la mantita y le puso su chupete de “I love daddy”.
A continuación volvió a la cama y se abrazó a Bill y le dio un beso haciendo que su hermano sonriera.
—Buenas noches, descansa—Bill le dio los últimos piquitos a Tom y se pusieron a dormir.
La mañana siguiente para Bill fue muy diferente y unas de las mejores, de vuelta, volvía a despertar entre los brazos de Tom, pero volvió a dormirse.
Tom despertó y vio a su hijo despierto, miró el reloj y le quedaba poco para que fuera la hora de su siguiente toma. Fue a prepararla y volvió a la habitación para darle de desayunar mientras a la vez observaba como Bill dormía plácidamente un rato más.
Cuando Kyle termino la leche su padre volvió a sacarle los gases y seguidamente le cambio el pañal sucio por uno limpio y volvió a vestirlo. Luego con su hijo se sentó en la cama y le dio a Bill un pequeño beso, seguidamente acercó Kyle a este empezó a tocar el rostro de su padre con la ayuda de Tom.
Bill ponía muecas y Tom reía intentando controlarse y Kiwi también reía con pequeños sonidos infantiles.
Al abrir los ojos se encontró con la mirada azul de Kyle y a Tom ayudando a su hijo a que le tocara el rostro para despertarlo.
—Buenos días—Saludó Tom— ¿Cómo has dormido?
—Bien por dormir aquí, mal por el dolor de la herida…—Miró el vendaje algo sucio, necesitaba volver a ser limpiado.
—Iré a buscar las cosas que nos dio el médico para curarla—Tom cogió a Kyle en brazos, aun no confiaba en dejarle a solas junto a Bill después de las varias recaídas que tuvo.
No tardó mucho en llegar. Recostó a Kiwi en la cama y se sentó frente a Bill.
Empezó a desvendar la muñeca herida con cuidado de no causar daño alguno. Así curó las heridas de su hermano.
Una vez que ya estuvieron listos Tom cogió en brazos otra vez al pequeño Kyle y los tres como una familia feliz fueron a la gran cocina, donde su madre ya estaba preparando el desayuno. Cuando entraron en el interior de esta, Simone estaba acabando de hacer unas tortitas y Gordon leyendo el periódico.
Desayunaron sin decir nada al respecto de las malas decisiones y actuación de Bill ya que no debían martirizarlo constantemente con lo mismo porque no era bueno para su salud.
Una hora después de haber terminado el desayuno en familia David se presentó en la casa de los gemelos para ultimar algunos detalles de su próximo trabajo, el cual volvería a hacerlos conocer como Tokio Hotel, el regreso. En unos días tendrían la primera sesión de fotos como grupo, de ese trabajo saldrían las fotos del disco y las promocionales.
Después de estar hablando por horas David tuvo que marcharse para hacer llamadas y reuniones tenía que empezar a contratar a los empleados y tanto los gemelos como Georg y Gustav querían al ser posible al equipo que tenían años atrás porque confiaban plenamente en ellos y su trabajo. Una vez se fue Simone se les quedó viendo a ambos con cara seria y algo enfadada.
—¿Habéis pensado que sucederá cuando la promoción del disco comience? ¿Debo recordaros que tenéis un hijo de un mes y medio de vida? —Preguntó retóricamente.
—No tienes que hacerlo mamá. ¿De verdad crees que no he pensado en mi hijo? —Preguntó de igual forma Tom—Cuando tú vas mamá yo ya he vuelto—Dijo orgulloso.
—¿Y qué harás? ¿Kyle se quedará con nosotros? —Preguntó Gordon con tranquilidad.
—Por supuesto que no. Tú y mamá volveréis a Alemania y Kyle se vendrá con nosotros, cuando estemos de entrevistas y en el escenario Natalie y Dunja se encargarán de cuidarlo.
—No me parece bien es vuestro hijo es aún muy pequeño… Deberíais de posponerlo unos meses—Dijo Simone.
—No, y no hay más que hablar, yo soy el responsable y he tomado una decisión—Dijo con seguridad en la voz imponiéndose ante su madre.
El tema se zanjó así. Bill no intervino ya que no era quien para decidir u opinar en algo tan delicado después de las cosas horribles que hizo. Gordon confiaba en el criterio de su hijastro mayor y Simone seguía pensando que no era buena idea desatender a un bebé dejándolo al cuidado de otras personas y hacerlo viajar con tan poca edad.
Continúa…