Nuestra Historia 41

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 41

Habían pasado varias semanas, Tom y Bill iban a pasar un momento íntimo después de haber tenido semanas atrás un momento más, crítico en su relación. Simone y Gordon se habían ofrecido a hacerse cargo del pequeño Kyle durante el día, mientras que sus padres disfrutaban de algo de tranquilidad alejados de los biberones, los pañales y los eructos.

Cuando sus padres se fueron sacaron a los perros a dar una vuelta por los alrededores de la casa mientras charlaban. Al llegar alimentaron a sus perros y decidieron ponerse a hacer un pastel con una receta que habían encontrado en internet.
Como era de esperarse la cocina terminó más sucia que limpia, pero el pastel les salió bastante bien, un poco seco pero comestible.
—No ha quedado tan mal…—Dijo Bill observándolo con ojo crítico—Para ser la primera vez que hacemos uno…
—Tonterías, ha quedado perfecto—Sonrió—Igual que tu cara—Susurró tocando el rostro de Bill algo manchado. Su hermano menor se sonrojo ante el contacto.
—¿Así…? — Preguntó Bill traviesamente para luego manchar también el rostro de su hermano gemelo.
—¿Quieres jugar? — Preguntó Tom provocativamente mientras se mordía el labio inferior, justo donde tenía su piercing.
—Sabes que soy un chico muy travieso… — Respondió Bill con voz melosa, mientras pasaba sus manos por detrás del cuello de su hermano, y le lamía en la mejilla que estaba machada por chocolate que habían utilizado para hacer el pastel.
—A los niños traviesos se les da un castigo… ——Susurró Tom, para luego posar sus labios en el cuello de su gemelo.
—¿Y cuál será mi castigo? — Preguntó siguiéndole el juego a su hermano.
—Ah… Tendrás que descubrirlo — Tom se separó de su gemelo y salió de la cocina, para hacer un poco más interesante el juego escondiéndose.

Bill salió de la cocina, para luego seguir el mismo trayecto que realizó su hermano. Comenzó a abrir las puertas de cada una de las habitaciones para encontrar a su hermano, pero este no se encontraba en los lugares que había entrado. Finalmente accedió a la habitación, donde dormían habitualmente, y se la encontró vacía.
—Tom… Sal de donde estés escondido — Exigió Bill de modo meloso.
—¡Te pillé!— Dijo Tom saliendo de detrás de la puerta del baño, aprovechando un momento en que Bill estaba desprevenido.
—Eres muy malo… ——Hizo un puchero Bill para luego darle un pequeño beso en los labios.
—¿Yo malo? — Preguntó Tom con incredulidad — Si soy un angelito.
—Un angelito con cara de demonio — Respondió para luego abrazarse a su hermano, y sentir como los brazos fornidos de este lo arropaban haciéndole sentir seguro.

Tom le alzó con facilidad y lo chocó contra la pared haciendo que soltara un pequeño gemido de dolor. Sus labios se posaron directamente sobre el cuello de su hermano, para comenzarle a succionar y propinarle besos húmedos, que hacían que Bill comenzará a suspirar de placer. Después sus labios se encontraron, enredándose en una batalla campal por rozar sus lenguas. Se estuvieron besando con intensidad durante varios minutos, hasta que se tuvieron que separar al notar que ya les faltaba el aire. Ambos amantes se miraron y sonrieron, hacía mucho tiempo que no habían tenido un beso tan efusivo.

Volvieron a juntar sus labios, y se siguieron besando nuevamente mientras que sus manos exploraban el cuerpo del otro, haciendo que el calor y el deseo, que estaba muerto en el interior, volviera a resurgir poco a poco.

Tom dejó en el suelo a su hermano y procedió a quitarle los pantalones, su hermano le imitó. Al deshacerse de la parte inferior llegaron hasta la cama.
—Te he extrañado tanto… —Susurró el gemelo mayor, al oído de su pequeño hermano.
—Yo también te he extrañado mucho… —Susurró también Bill a su gemelo.
Tom deslizó sus manos a la camisa de Bill para poderle contemplar y tenerle a su entera disposición.
—No… la camiseta no…—Pidió deteniendo las manos de Tom.
—¿Cómo qué no? ¿Por qué? —Preguntó confundido.
—No me gusta mi cuerpo ahora…—Susurró.
—¿Lo dices por la cicatriz? —Aún y mirándole a los ojos deslizó la yema de los dedos por la cicatriz del parto—Bill esa cicatriz no es mala…—Le dio un piquito en los labios—Me gusta, por ahí salió una vida. Es más es la única cicatriz que me gustaría ver en tu cuerpo, no la de las muñecas.
—¿De verdad te gusta? —Preguntó débilmente.
—Me encanta—Le besó e intentó alzar la camiseta, esta vez sí pudo y se la quitó por completo. Observó la fina cicatriz algo rosada y la beso con dulzura.

Una vez completamente desnudos se empezaron a acariciar mutuamente, haciendo que poco a poco sus miembros flácidos comenzarán a hincharse y a ponerse erectos. Bill delineaba con la yema de sus dedos, el miembro de su gemelo, mientras que este suspiraba de placer, para luego jugar revoltosamente sobre la punta del miembro, haciendo que saliera un poco de su esencia. Mientras tanto Tom acariciaba el miembro de su hermano, por toda su longitud con su mano, haciendo que el pequeño comenzará a suspirar de placer, y a deshacerse en deseo. Un deseo que le hacía querer cada vez más, querer ser plenamente de su gemelo.

Tom comenzó de nuevo a besar el cuello de su hermano, para luego bajar por la clavícula, e ir dejando una hilera de besos húmedos por todo su abdomen para luego llegar hasta la parte baja de su gemelo. De forma coqueta y juguetona, comenzó a jugar con el miembro de su hermano con la punta de su lengua dando de vez en cuando algún que otro lengüetazo. Eso hizo que Bill comenzará a gemir con más intensidad, y sentir que poco a poco una descarga eléctrica recorría todo su cuerpo.
—Creo que voy a llegar… —Susurró Bill completamente sonrojado— Te quiero… No puedo esperar más…

Tom besó los labios de su hermano, y le acarició la mejilla cariñosamente. Con suma delicadeza comenzó a preparar a su hermano, era la primera vez que tendrían relaciones desde antes que el pequeño Kyle naciera, y quería que su hermano estuviera completamente cómodo, ya que podría tener alguna molestia.

Primero metió un dedo después de impregnarlo en lubricante, después metió un segundo dedo, de la garganta de Bill solo salían gemidos característicos del placer. Cuando vio que ya estaba suficiente preparado cambio sus dedos por su miembro, aunque previamente se puso el preservativo, no querían otro embarazo, no ahora al menos.
Comenzó a moverse lentamente sobre su hermano, mientras que ambos comenzaban a suspirar intensamente. Después de unos minutos, cuando sintió que su hermano gemelo se sentía cómodo y no emitía ninguna queja de dolor, Tom intensificó sus movimientos.

Eran más fuertes y más rítmicos, pequeñas gotas de sudor comenzaban a resbalar por su frente mientras que el cuerpo de Bill comenzaba a estar también sudoroso. Bill atrapó los labios de su gemelo mientras acariciaba la espalda desnuda de este, y callaban sus gemidos en sus bocas. Poco a poco ambos cuerpos empezaron a sentir descargas eléctricas propias del eminente orgasmo. Tom apuró un poco más las embestidas, haciendo que el cabezal de la cama, donde yacían ambos, golpeará enérgicamente la pared de su habitación, para luego acabar con un gran gemido y el nombre del contrario en sus labios.

Tom se dejó caer sobre el pecho de su hermano quedando quieto escuchando su corazón mientras que la respiración de ambos era entrecortada. Cuando sus respiraciones fueron pausadas, Tom salió del interior de su gemelo con cuidado y ambos se quedaron tumbados en la cama descansando unos minutos en silencio.
—Ha sido increíble… — Susurró Bill cerrando los ojos mientras su corazón latía a cien por hora— Te amo…
—Yo también… — Susurró mientras acariciaba la cara de su gemelo—Eres lo más importante que tengo en mi vida, junto a Kyle—Dijo delineando de nuevo “la cicatriz de la vida” como él la denominaba.
—Quiero que desaparezca ya, no veo el día en que se torne blanca para poder someterme al tratamiento y hacerla desaparecer…—Dijo refiriéndose a la marca.
—Prefiero que eliminaras las de las muñecas, de verdad—Insistió con desagrado.
—Cambiemos de tema por favor no quiero que discutamos de nuevo…—Pidió.

En otro lado de la ciudad Gordon y Simone paseaban a su nieto mientras visitaban tiendas y compraban algunos productos.
Kyle observaba su alrededor como todo bebé curioso pero minutos después quedaba completamente dormido.

Llegada entrada la tarde decidieron ir a un puestecito que había en un parque para ir a tomar unos refrescos y dulces mientras hacían algo más de tiempo para que sus hijos tuvieran intimidad aunque por una parte a Simone aún no lo aceptaba del todo.

Gordon se alejó para ir al puesto del centro del parque mientras Simone se quedaba sentada en un banco con el carrito de Kyle a la espera de su marido.
Gordon estaba tardando porque había algo de cola en el establecimiento.

Simone de repente vio unos brazos rodearle y taparle la boca con fuerza, se intentó zafar pero no puso. Pronto empezó a sentir el fuerte olor del cloroformo inundar su fosas nasales a la vez que veía como una mujer sacaba del carrito a Kyle. Entonces cayó en un sueño profundo. Uno de los secuestradores dejo a la mujer recostada en el banco.
Como una pareja normal se alejaron con Kyle en los brazos ajeno a todo.

Bill y Tom permanecían en la cama desnudos hablando de temas variados riendo y pasándolo bien.
Unos minutos después la puerta de la gran casa sonó alertándolos.
—¡Tom, Bill! —Gritó Gordon.
—¡Ya salimos! — Respondió Tom. Ambos salieron de la cama y empezaron a alistarse.
—¿Tom, huelo a sexo? —Preguntó tras ponerse algo de perfume. Se acercó a su hermano y este le olio el cuello.
—Hueles a mi…—Besó su cuello. Seguidamente salieron hacia el salón muy relajados después de mantener relaciones sexuales.
—¿Dónde está mi pequeño angelito? —Llamó Tom sonriente—¿Dónde está Kyle? —Preguntó al ver el carrito de su hijo vacío y no verlo en los brazos de sus abuelos.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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