Nuestra Historia 42

Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 42

—Se lo han llevado…—Dijo Gordon con valor.
—¿Quién? —Preguntó como un padre protector y preocupado— ¿Eric? ¿Georg? ¿Gustav?
—No…—Simone empezó a llorar desconsoladamente.
—¡¿Quién tiene a mi hijo?! —Se alteró.
—Tom… se lo han llevado…—No sabían ni tan solo como decir lo sucedido.
—¡¿Estás diciendo que han raptado a mi hijo?! —Bill se llevó una mano a la boca sorprendido y empezó a llorar. Habían pasado semanas y ya había superado su trauma, ahora ya quería a su hijo y escuchar la palabra secuestro y no ver a su bebé se derrumbó.
—Hay que llamar a la policía — Dijo con desesperación Tom cogiendo su móvil.
—Pero no sabemos dónde… — dijo entre llantos Simone.
—Dios… es tan pequeñito, que ahora estará asustado y llorando… —Lloró Bill.

Minutos después los cuatro adultos salieron de la casa de los gemelos en dirección a la comisaría de policía más cercana.
Una vez que llegaron aparcó el coche adecuadamente en un hueco libre, y salieron los cuatro para luego entrar en el interior de la oficina.
—Tenemos que avisar a David —Se acordó Bill susurrando a su hermano —Él puede calmar a la prensa cuando se entere de todo esto.

Rellenaron el informe y con el dinero y las influencias de ambos la policía se puso en movimiento inmediatamente una vez que Simone y Gordon le explicaron lo sucedido y la zona donde desapareció.
El agente encargado de la operación recomendó que se fueran a casa, que ellos no podían hacer más de lo que habían hecho ya, que ellos y sus efectivos de búsqueda se pondrían en contacto con la familia.

Más tarde en el interior de la casa Kaulitz, todo era un mar de nervios. Simone se puso a preparar varias tilas para que sus hijos se las tomaran y se tranquilizarán aunque ella también estaba muy nerviosa por saber dónde estaba su pequeño nieto.

El tic tac del reloj hacía acto de presencia en el salón de la casa, mostrando el paso del tiempo. Bill estaba que no paraba quieto en el sofá, caminando de un lado para otro para intentar calmar su impaciencia y nerviosismo.
—¡No aguanto más! — Suspiró Bill para luego comenzar a llorar — Tengo que saber dónde está mi pequeño… No puede ser que se lo hayan llevado, sin dejar ningún rastro…
—Bill tranquilízate —Intentó tranquilizar Simone a su hijo menor— La policía está trabajando en su búsqueda…
—No puedo soportar esto… — Siguió sollozando Bill — ¿Por qué nos tiene que pasar esto? ¿Qué hemos hecho para merecer tanto dolor?
—Bill, no te derrumbes o lo haré yo también…—Tom lo abrazó y protegió entre sus brazos a su hermano.
—Pero porque ahora que éramos una familia…—Lloró escondiéndose en el pecho de su alma gemela.
—Te prometo que en cuanto Kyle este de nuevo con nosotros nos iremos de aquí para que nadie nos vuelva a hacer daño — Dijo Tom a su gemelo.
—Sí… no quiero que a mi pequeño le pasen cosas malas — Dijo Bill mientras seguía abrazado al cuerpo de su hermano.
—Te prometo que no le volverán a pasar cosas malas cuando estemos viviendo en otro lugar — Tranquilizó Tom a su gemelo.
—Te quiero Tomy… —Se abrazó fuertemente Bill a su hermano mayor, para luego darle un dulce beso en los labios.

Paso el rato más incómodo de sus vidas. Bill lloraba y se calmaba para luego volver a empezar a llorar. Su hermano le consolaba y también se le escapaban algunas lágrimas. Para toda la familia estar sin el pequeño era muy duro y se notaba demasiado su ausencia, la falta de llantos, de carcajadas e incluso de los pañales pestilentes.

El sonido del teléfono de Tom sonó haciendo que todos se pusieran alerta. Tom aceptó la llamada y pregunto por las nuevas noticias. El encargado del caso dijo que estuvieron interrogando a varias personas que paseaban por el parque pero que nada les pareció fuera de lo normal excepto una pareja que bestia completamente de negro y que caminaban con un bebé en brazos, sin ningún tipo de carrito ni bolsos para guardar los objetos necesarios para un bebé y sus cuidados. Ninguno de los posibles testigos reconoció a la pareja, pero entre todos pudieron hacer unos retratos robots, los cuales fueron enviados inmediatamente después de la llamada. Las personas retratadas no las habían visto en sus vidas. El policía les dijo que posiblemente se tratara de una pareja que no pudieran tener hijos y opto por el robo de un bebé, algo más frecuente de lo que la gente se puede imaginar. Por ultimo informó de que la búsqueda se iba a dirigir hacia la zona sur, que fue por donde vieron marcharse a los individuos.

En otro lugar los llantos de un bebé inundaban cada lugar sin cesar. La mujer ya le había dado un biberón y había permanecido callado y dormido por unas dos horas ahora había despertado y volvía a llorar a toda la plenitud de sus pequeños pulmones.
—Haz que se calle ya ese niño, estoy empezando a maldecir haber hecho este trabajo—Dijo el hombre intentando escuchar la televisión.
—Ya no sé qué más hacer, no se calla. Acabará durmiéndose del cansancio yo que sé—Respondió la mujer también desesperada.
—Has probado a cambiarle el maldito pañal, huele a quilómetros—Dijo el hombre.
—No pienso cambiarle el pañal, que asco—Respondió con repugnancia en la voz.

Dicho este el hombre se acercó a la cuna, en la cual estaba el pequeño Kyle llorando, y lo cogió de mala gana y forma brusca para luego ponerlo encima de la mesa que había en el pequeño salón de la casa donde estaban.

El pequeño cuerpo de Kyle impactó de manera brusca sobre la mesa, mientras que el bebé seguía llorando a causa del dolor que su cuerpecito sentía. Sin tratar de calmarlo, el hombre le quitó el pañal para luego ponerle otro limpio, limpiando mal el pequeño trasero del niño dejando algún resto de suciedad. Kyle seguía llorando, así que el hombre lo volvió a coger bruscamente.

Las horas seguían pasando y ahora Bill dormitaba de mala forma sobre el sillón del salón, apoyando su cabeza sobre las piernas de su gemelo, esperando a que alguna noticia nueva y esperanzadora pudieran iluminarnos de alegría. La aparición del pequeño Kyle sería el regalo más bonito que tuvieran y seria la forma de volver a respirar con algo de tranquilidad.
—Bill cielo será mejor que te vayas a acostar a tu cama — Dijo Simone a su hijo menor— Tienes que recuperar fuerzas para lo que se viene encima.
—Lo siento pero no puedo, soy incapaz — Respondió Bill a lo que su madre le había dicho.
—Es mejor que vayas a dormir a la cama —Insistió Tom a su hermano — El día ha sido muy largo
—Pero… yo quiero estar despierto por si hay alguna nueva noticia — Respondió Bill con testarudez a su hermano.
—Ya nos quedamos nosotros no te preocupes — Calmó Tom a su gemelo — Si hay alguna novedad te despertamos y te lo decimos.
—No, me quedaré aquí—Dijo con cabezonería.

Bill no hizo caso a su hermano, ni tampoco a su madre. Se quedó sentado en el sillón esperando alguna señal que indicara que su pequeño hijo se encontraba en perfecto estado, y que pronto regresaría a casa.

Las horas de la noche fueron pasando sin saber noticia ninguna, haciendo que poco a poco los integrantes de la familia Kaulitz se desesperaran más sin duda. Era ya de madrugada, Tom y Bill dormitaban en el sillón. Simone se había levantado para prepararles algo de comer a sus hijos, mientras que Gordon había salido afuera para ir a buscar el periódico, que diariamente un repartidor dejaba en el portalón de la entrada al jardín, de su casa.
—Simone…—Llamó Gordon.
—¡¿Qué pasa?! — Preguntó a su marido, al ver a este entrar con cara descompuesta y asustado.
—Me he encontrado este sobre sin remitente en el buzón nuestro — Explicó Gordon viendo que solo tenía escrito en el centro del sobre, los nombres de sus hijos — ¿De quién podrá ser?
—Quizás puede ser… —Se atrevió a pensar Simone, de que fuera una nota del secuestrador pidiendo alguna suma de dinero por el rescate de su nieto.
—Hay que llamar a la policía, para informarles sobre esto — Dijo Gordon mirando a su mujer — Quizás sea una pista importante para hallar a nuestro nieto
—Hola mamá… — Saludó Tom a su madre, con voz triste y melancólica. Sus orbes mostraban el cansancio de las horas de desvelo e incertidumbre— ¿Qué ocurre? — Preguntó el chico al ver a su madre y a su padre quedarse en silencio de repente.
—Gordon ha encontrado un sobre en el buzón, que pensamos que pueda ser de los secuestradores — Habló finalmente Simone a su hijo, haciendo que este se pusiera más nervioso de lo que estaba.
—Déjamela —Exigió Tom a su padre, para luego Gordon darle carta y este comenzarla a abrir con urgencia

«No Busquéis Más A Vuestro Hijo, Porque No Lo Encontrareis. No Estoy Pidiendo Ningún Tipo De Rescate Solo Os Quiero Ver Sufrir»

Finalmente la leyó en alto, observando que estaba escrita con recortes de letras de revistas de diferentes colores y tamaños. Seguramente era para no dejar ningún tipo de rastro.
— No puede ser… —Susurró.
—Tom hijo, hay que informar a la policía de esto — Dijo llorosa Simone — Esos desgraciados se quieren quedar con mi nieto, no…
—Dime que esto es un sueño, y que mañana todo volverá a ser como antes. Volver a escuchar sus sonrisas y poder ver esos ojos azules que me alegran el día a día — Dijo con desesperación Tom ahogando un grito de dolor y de impotencia.
—Las cámaras de seguridad, la policía puede cotejarlas, es un barrio privado está repleto de cámaras—Se le encendió la bombillita a Gordon.

Gordon llamó a comisaría y al poco rato una pareja de policías llegaron a la casa de los Kaulitz. El padre de familia les explicó que había encontrado un sobre cerrado, que no venía con ningún remitente y ese sobre venía dirigido expresamente a sus hijos. Después Tom les dijo el contenido de la nota, y los agentes se llevaron el sobre junto con la nota para poder extraer alguna partícula de ADN que pudiera dar alguna pista de los culpables del secuestro de Kyle.

Pasaron las horas, y por fin una llamada hizo que las esperanzas en Tom y Bill volvieran a surgir. Les informaron que había cotejado unas huellas dactilares, que habían encontrado en el sobre, y también en el papel donde estaba escrita la nota, que no coincidían con nadie.

Así que no quedaba más remedio que seguir buscando algún indicio de que el pequeño seguía con vida.

Tras tres días completamente de los nervios, sin comer y dormir el cuerpo de todos estaba empezando a marcar estragos, en especial en Bill. Había sufrido varios ataques de ansiedad y asma, también algún que otro mareo por la ausencia de alimento en su estómago. Todo eso causaba una preocupación añadida a la desaparición del pequeño Kiwi.

No habían noticias nuevas sobre la desaparición, ni una sola prueba o pista del paradero del pequeño, eso era un completo mártir para la familia, los cuales habían recibido el apoyo de sus amigos en las visitas.

Como en los días anteriores pasaban en día en el salón a la espera de una llamadas o que la puerta sonara con buenas noticias.
Tom en la solitud del baño más de una vez se había derrumbado llorando desconsoladamente a escondida de los ojos de los demás para que no se derrumbaran más al verle. Él tenía que influir esperanzas, no lo contrario.

Actualmente ambos gemelos se encontraban en el salón sentados en el los dos abrazados en silencio cada uno pensando en un su hijo y en donde estaría y con quien, si estaría bien…

En el silencio de la estancia la melodía del teléfono de Tom empezó a resonar con insistencia. Rápidamente acepto la llamada.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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