Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 44

Al día siguiente una empresa de mudanzas fue a la casa con unos diez operativos profesionales que ayudaron a empaquetar. A media mañana ya lo tenían todo bien en cajas, así que se pusieron a continuación con su equipaje.

El día de coger el vuelo llegó. Sus amigos los llevaron al aeropuerto y les hicieron el favor de cuidar de sus perros, ya que tendrían que estar unos días en cuarentena en el aeropuerto hasta que pudieran viajar a Alemania junto a ellos. Tom ya pudo viajar con su nueva y valida identidad, los apellidos de su hijo también fueron cambiados.

Viajaron en primera clase para así tener más espacio y estar mejor atendidos, sobre todo por su hijo, así también se ahorraban el molestar a más pasajeros de la cuenta con los llantos.

Tom estaba tumbado cómodamente y tapado con una sábana durmiendo con su hijo sobre el pecho, ambos dando una imagen muy tierna, momento que Bill decidió inmortalizar en una bonita fotografía. Se los quedo mirando por un largo rato, sintiendo la paz de ambos. El pequeño Kiwi tenia entre su pequeña mano un par de trenzas negras de la cabeza de su papá las cuales apretaba con mucha fuerza. El padre dormía plácidamente con su gran mano sobre la espalda del bebé dándole protección para que no cayera. De un momento a otro Kiwi estornudo, un estornudo diminuto y muy gracioso que hizo a Bill tener que aguantar la risa. Ni Tom ni el propio Kyle despertaron, siguieron durmiendo y Bill mantuvo su vista en ellos.

No supo el rato que los estuvo observando, pero disfruto y vio detalles de los que nunca se había fijado.
—¿Sebes? Me intimidas…—Susurró Tom con los ojos aun cerrados.
—¿Qué? —Dijo sorprendido.
—Llevo notando tu incesante mirada por lo menos desde hace media hora. Has hecho que me intimide en sueños y despierte…—Dijo aun entre susurros con los ojos cerrados.
—Lo siento… pero se os ve muy bonitos juntos—Respondió entre susurros también—Hice una foto, y me la puse de fondo pantalla.
—¿Si? Me gustaría verla—Abrió los ojos y su hermano se la mostro.
—No sé si te habrás dado cuenta, pero tienen infinitos mensajes sin leer. ¿Con quién te mensajeas tanto? ¿Debo ponerme celoso? —Preguntó.
—Son los tontos de Gustav y Georg, me canse de responderles—Sonrió—¿Entonces, te gusta la foto?
—Por supuesto. Si me permites, me gustaría que dejaras de mirarme y así poder dormir su majestad príncipe Bill—Digo con voz caballerosa haciendo sonreír a Bill.
—El príncipe Bill se aburre, quiere que alguien le de conversación—Dijo.
—Duerme Bill, es un viaje largo, luego se te hará más difícil hacerlo por el jetlag…—Tom cerró los ojos.
—Jo Tom, llevamos aquí dentro más de siete horas, ya no sé qué hacer…—Lloriqueó el menor.
—Duerme…—Susurró casi en el mundo de los sueño ya.
—Idiota—Dicho eso se marchó.

Bill se marchó y se encerró en el baño. No sabía realmente por qué pero se puso a llorar inmediatamente al entrar. Sentado lloró lo más silenciosamente que pudo, no quería llamar la atención de nadie.

Después de desahogarse, realmente por nada, se limpió el rostro y se alistó para hacer como si no pasará absolutamente nada. Se sentó de nuevo al lado de su hermano que dormía con su hijo sobre él, sin mirarlos se conectó su iPod y se puso a mirar una película a la espera de que el sueño le llegará.

Al cabo de media hora de la película Kyle se empezó a inquietar y su padre despertó junto a él. Tom le pidió a una azafata calentar la leche para darle el biberón a su hijo. Bill no le dirigió la palabra ni la mirada a su hermano, él siguió viendo la interesante película.
—Bill…—Le quitó un auricular—Puedes ayudarme, hay que cambiarle el pañal— El otro padre no respondió, le retó con la mirada y se fue a otro asiento, lejos—Genial…

Finalmente Tom pidió ayuda a su madre para que le ayudara.
El viaje fue largo y cansado para todos, a pesar de haber descansado.

Tras horas de viaje el avión y un transbordo, finalmente habían tomado tierra alemana. Bajaron con paciencia y se fueron a la zona de recogida de equipaje mientras ambos hermanos intentaban tranquilizar al pequeño Kiwi que tras el aterrizaje estaba muy nervioso y no cesaba el llanto.

Mientras los padres de los gemelos se encargaban de coger todas las maletas, Bill y Tom intentaban seguir tranquilizando a su pequeño hijo, que lloraba con desesperación.

Un pequeño revuelo se formó cerca de donde estaban los gemelos, haciendo que estos se escondieran un poco para evitar que alguna fan los reconociera. Unos flashes comenzaron a iluminar, la zona, era porque Heidi Klum volvía de un viaje que había hecho fuera de Alemania, y estaban allí los fotógrafos esperando para sacar alguna instantánea. Los gemelos respiraron tranquilos al descubrir el causante de tanto revuelo, y más tranquilos se pusieron a esperar a sus padres a que regresaran con las maletas. Pero no todo es tranquilidad.
— ¡Hey! ¿Esos no son Bill y Tom Kaulitz?! —Se oyó a una voz masculina, y enseguida fueron rodeados por flashes que intentaban captar alguna instantánea de los gemelos con su pequeño hijo, ya que aún no se había publicado ninguna foto del pequeño Kyle, a causa de que Tom y Bill eran muy cuidadosos de evitar alguna foto del pequeño, para evitar presiones y estrés alrededor del bebé.
—¿Habéis vuelto para quedaros en Alemania, o solo es un viaje de negocios? —Preguntó uno de los fotógrafos, intentando sacar alguna primicia para el periódico o revista en la cual trabajaba.

Los gemelos se empezaron a ponerse un poco más nerviosos, porque no querían que su hijo fuera portada de todas las revistas y periódicos de Alemania.
Comenzaron a caminar, evitando los flashes que los iban cegando por el camino, después si conseguían salir de esa marabunta de fotógrafos, y en una zona más a salvo llamarían a sus padres para decirles donde estaban, y que salieran allí y así no estuvieran preocupados.
—¿Quién es el padre de tu hijo Bill? —Volvió a preguntar otro fotógrafo, mientras que los gemelos caminaban con prisa, evitando todo contacto con ellos.

Por fin después de varios empujones por parte de los fotógrafos que querían sacar un plano mejor en sus fotos, los gemelos consiguieron escaparse metiéndose en una zona privada, en la que estaba el acceso denegado a todo tipo de personas salvo persona del aeropuerto, solo pudieron entrar porque el guardia de seguridad que estaba custodiando la puerta de esa zona, los vio un poco desesperados tratando de escapar de esos fotógrafos, y los metió dentro de la puerta que daba a otro lado del aeropuerto, donde estaban el personal del aeropuerto.

Una vez que se deshicieron de los fotógrafos, fueron conducidos por otro guardia de seguridad a una puerta que daba al exterior del edificio, así pudieron después llamar por el móvil a sus padres para avisarles que se encontraban en el parking del aeropuerto en la furgoneta que les había mandado David para recogerles.

Llegaron al hotel y cada uno se acomodó en sus habitaciones.
Bill y Tom tras una ducha se relajaron mientras comían algo, o mejor dicho cenaban. Después de ellos terminar su suculenta cena privada en la habitación se encargaron de su pequeño hijo. Le dieron un baño de agua caliente entre los dos, lo vistieron con sus ropas pequeñitas y luego le dieron de cenar para por ultimo hacerlo dormir. Entre ambos se fueron ayudando en cada paso.

A Tom ya se le notaba mucho más tranquilo y relajado por tener ayuda en los cuidados de su hijo. Recordaba las primeras semanas en las que no podía contar con su hermano por su trauma y él solo tenía que hacerse cargo de un bebé, sin tener experiencia alguna, cosa que le hizo estar desmejorado físicamente y muy estresado ye irritable, pero ya todo estaba bien. Ambos querían a su hijo y se querían el uno al otro, entre los tres tenían una familia con su larga, extraña y complicada historia.

Una vez recostaron a su hijo en el centro de la gran cama y colocaron unas almohadas a los costados para que no cayera, se fueron al salón de la suite para poder conversar sin molestar al menor.
El hermano mayor se dirigió al bar de la habitación y preparó unas bebidas alcohólicas para ambos, también puso algo de música a un volumen propio, solo ambiental.
—Brindemos—Anunció Tom dándole a Bill su bebida.
—¿Por qué? —Preguntó un Bill sonriente, con aspecto de un chico inocente e ingenuo.
—Por estar de vuelta en casa, en nuestros orígenes, el futuro y próxima fama de Tokio Hotel, por la familia, el amor de mi vida, mi pequeño hijo, por nosotros… Por nuestra historia—Declaró mirándolo fijamente a los ojos.
—Por nuestra historia—Sonrió dulcemente y chocaron sus copas para luego darle un corto trago.

Apoyaron sus copas sobre la mesita que estaba enfrente del sofá, y se sonrieron tímidamente. Bill se ruborizó un poco por la mirada que su gemelo le dirigió, y tímidamente se volvieron a mirar. Poco a poco se fueron acercando, hasta que sus labios se rozaron castamente, y comenzaron a besarse.

Hacía tanto tiempo que no se besaban así, apenas tenían tiempo y frente a sus padres intentaban hacerlo lo menos posible para no incomodarlos y por las noches no podían pasar de unos simples piquitos porque su hijo dormía al lado en su cuna. Era verdad eso de que un bebé te absorbía el tiempo.

Así que después de tanto sus lenguas comenzaron a batallar con ganas, mientras que saboreaban los labios de cada uno.
Bill se posiciono arriba, sobre el regazo de Tom abrazándolo por el cuello, profundizando más el ansiado y necesitado beso. Fue acariciando un brazo de su gemelo, haciendo que a Bill se le pusiera el vello de su brazo de punta, por la excitación que le iban proporcionando las caricias suaves y leves de Tom.
—¿Hace cuánto tiempo que no estamos… íntimamente? —Preguntó el mayor.
—No lo sé… Mucho… mucho tiempo—Bill pasó por la cabeza de Tom rápidamente la camiseta deshaciéndose de ella y dejando a la vista el cuerpo de su pareja.
—Lo haré con cuidado—Besó dulcemente a Bill y le quito también la ropa de la parte superior.

Volvieron a besarse esta vez de forma más lenta. Las manos de Tom indicaban a Bill a que se moviera sobre él y este lo hacía con puro gusto. Cada vez que el agarre en su trasero se hacía fuerte con más ganas y presión se frotaba contra su hermano. Ambos ya estaban excitados y jadeantes deseosos de llegar a la siguiente fase.

La siguiente fase no llegó, el llanto del bebé se escuchó alertándolos de que necesitaba ser atendido por sus padres.
—Kyle…—Murmuró Bill que había enterrado la cabeza con frustración en el cuello de su hermano—Yo iré, espera.
Se levantó y fue a la habitación. Se tumbó al lado de su hijo y le intento tranquilizar con su tacto y palabras susurradas. Aun no era su hora de comer ni tampoco se había manchado el pañal, por lo cual debía volver a dormir.

Unos minutos después parecía que volvía a coger el sueño. Bill fue al baño y se desnudó completamente, luego se cubrió con un albornoz blanco y salió al encuentro de Tom.
—Ya ha vuelto a dormirse—Susurro. Tom también se había quitado la ropa excepto la interior.
Volvió a besarle a la vez que se deshacía del albornos, luego fue quitándole lo único que le faltaba a Tom y volvió a sentarse sobre él.

Los miembros erguidos y duros de ambos se rozaban y sus bocas conectaban con necesidad.
Se tocaban, frotaban y besaban con ganas, necesidad y amor. Ahora si llegarían a lo siguiente fase de tan íntimo actos.

Instintivamente las manos de Tom rozaron el miembro de su hermano, y empezó a jugar con la punta de este con la yema de su dedo índice, haciendo que Bill comenzará a suspirar, mientras se seguía excitando más. Luego con su mano ceñida sobre el miembro de Bill, comenzó a moverla de arriba a abajo, causando un tremendo placer mientras que eran incapaces de besarse por los gemidos y jadeos que salían continuamente. Después de unos minutos, Bill se vino en la mano de su hermano.

Ahora venía la parte en la que tenían que cambiar de turno, Bill se agachó sobre el bajo vientre de su hermano, para acceder al miembro erguido de este, y con su lengua traviesamente comenzó a delinear la punta de este haciendo que a Tom le dieran algún que otro espasmo por el placer causado. Sentía como la sangre se iba concentrando en su pene, y como poco a poco las venas de este se iban hinchando, haciendo que se pusiera más ancho y más frondoso.

Luego Bill metió el miembro de su hermano en su boca y comenzó a lamer, como si un fuera un delicioso dulce, mientras que Tom suspiraba cada vez más con gemido más graves y más hondo. Después de unos diez minutos, o quizás menos, de una tortura muy placentera Tom terminó en la boca de su hermano, el cual se separó segundos después de su miembro.

La esencia de Tom ahora estaba en la boca de su hermano, el mayor agarró a su hermano por la nuca atrayéndolo más a él para luego besar con una extrema voracidad los labios de su gemelos, probando una vez más su esencia sin asco alguno, incluso lograba a excitarlos más por la brusquedad y la morbosidad del acto.

Se abrazaron fuertemente haciendo que sus cuerpos se rozaran y se sintieran aún más.
Por inercia cayeron sobre el gran sillón, que poseía la habitación. Tom se quedó encima de su hermano, mientras que Bill lo hacía abajo de él. Sus ojos color miel se miraban intensamente, haciendo que ambos se perdieran en la mirada del otro.
Sus labios se volvieron a juntar, para continuar besándose. Ahora Tom recorría el cuerpo de su hermano, con besos húmedos, hasta que poco a poco fue preparando a su gemelo para hacer el amor.

Cogió un poco de lubricante e impregnó su dedo índice con este para luego ir poco a poco metiéndolo en el interior de su hermano, comenzando a hacer pequeñas intrusiones y algún que otro juego con el dedo en forma circular, hasta que fue progresivamente penetraba alguno más.

Bill no paraba de gemir, por el placer causado. Cuando ya estuvo completamente excitado y dilatado, Tom sustituyó sus dedos por su miembro para luego ir metiéndolo poco a poco en el interior de su hermano, procurando no hacerle daño ya que era la primera vez que hacían el amor después de un par de largas semanas.

Tom comenzó a moverse lentamente haciendo que suspiros de placer salieran por la boca de Bill, y también por la de él. Sus cuerpos estaban demasiado excitados, y comenzaban a mostrar pequeños rastros de sudor a causa del ejercicio.

El ambiente estaba caldeado, se respiraba a sexo. Tom fue aumentando el ritmo de sus embestidas cuando de pronto sintió que Bill le empujaba de los hombros para separarlo.
—Para, para. Fuera—Dijo empujándolo.
—¿Qué pasa? —Preguntó Tom molesto al ver sido arrancado de encima de su hermano.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

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