Fic de Carla Moonlight. Temporada 3

Nuestra Historia. Capítulo 5

Al llegar a su habitación hizo unas llamadas, pidió un taxi e hizo la reservación del hotel. Preparó sus maletas lo más rápido posible y se fue en la ayuda de su hermano que aún no terminaba.
—¿Qué te falta? Así te ayudo.—Se ofreció Tom.
—Lo que está encima de la cama.—Le indicó. Tom fue ofreciéndole las cosas y Bill las fue acomodando bien en su maleta.
—Listo, esto ya está. Abrígate bien, hace frío fuera. ¿Seguro que no te falta nada?— Preguntó.
—No, lo tengo todo.—Cogió sus maletas y las arrastro hasta el pasillo donde ya estaban las de su novio.

Se abrigaron bien y bajaron las maletas al salón de la casa.
—¿A dónde vais con eso?— Preguntó Simone.
—Nos vamos.—Dijo tajantemente Tom, ya que Bill estaba cansado de la situación.
—Bill tiene medico en dos días.—Le recordó.
—Lo sé. Yo me encargaré de él. Cuando tengamos los resultados nos volveremos a Estados Unidos.— Tom abrió la puerta de la casa.— Ya está fuera el taxi. Vámonos…— Tomó de la cintura a Bill y le empujo levemente para que saliera de la casa. Con la cabeza agachada y las gafas oscuras puestas salió con sus maletas y detrás de él Tom.

Bill se adentró en el taxi mientras Tom se encargaba de acomodar las maletas—
—Tom.—Le llamó su padrastro.— Mantennos informados, por favor. Y perdona a Simone.
—No tienes por qué fingir, a ti tampoco te gusta que este con Bill.—Dijo claro.
—Hijo, no es algo común, sois hermanos… Hay que acostumbrarse, es algo que necesita tiempo y la que más tu madre…—Trató de explicar.
—Supongo que sí. Es nuestra madre, sois nuestra familia, cuando queráis venir a visitarnos no habrá problema.— Dijo.— En unos días nos iremos, y cuando estemos en Los Ángeles pondré mi caso en las manos del mejor abogado.
—¿Cuándo le dirás la verdad a Bill?—Preguntó con curiosidad.
—Cuando lleguemos, ahora no sería un buen momento por su salud. Además, tengo pensado como lo haré.—Explicó.
—Llámanos y si no quieres hablar con Simone, habla conmigo. Os apoyaré en lo que haga falta.—Sonrió Gordon.
—Gracias.—Tom le devolvió el gesto y se dieron un caluroso abrazo antes de irse.

El camino en el taxi hasta el hotel fue sumamente silencioso, Bill estaba perdido en sus pensamientos por la discusión que había tenido con su madre y Tom no dejaba de pensar en las llamadas que debía de hacer, que no eran pocas.

Una vez que el taxi aparcó en la puerta del hotel, que le había indicado Tom, pagó la carrera y ambos bajaron de este.
A los pocos segundos, el taxista bajo del coche para sacar del maletero las maletas de los chicos.
Después ambos se metieron al interior del hotel. En recepción, Tom dio su identificación y pidió una habitación para él y su hermano. Algunas personas que estaban por el vestíbulo del hotel, se le quedaron mirando por el parecido extremo que tenía con el fallecido Tom Kaulitz, incluso la recepcionista, aun así Tom se registró con su nombre pero su apellido falso para no crear especulaciones ni rumores de su desaparición durante dos años, desde su falso fallecimiento.

Cuando la recepcionista les dio la tarjeta magnética de la habitación, y el número de habitación se dirigieron ambos hacia el ascensor. Bill iba flotando en el aire, con aspecto alicaído y triste.

Cuando llegaron a la habitación, Bill directamente se dejó caer en la cama que había en la habitación, su mirada perdida le hizo ver que su hermano que no se encontraba bien, había sido un día raro y difícil, y le dolía mucho que su madre nunca aprobara su relación. Tom amaba profundamente a su hermano, y estaban destinados a estar juntos por siempre y para siempre.

Lo más difícil de todo, era que Tom tenía que hablar con cocina para que le hicieran la dieta especial que tenía que tomar Bill, hasta que fuera al médico a hacerse esa prueba. Lo hizo y tras tener que discutir con los encargados, él salió ganando, Bill podría tomar su comida sin problemas.

Los días fueron pasando, pero Bill odiaba cada vez esa comida asquerosa, haciendo que día tras día vomitará sin remedio. Tom estaba con él siempre, ayudándolo en todo, y se estaba empezando a preocupar por el estado de Bill porque había veces que llegaba a ir muchas veces al baño a vomitar, y eso era la predicción de que nada bueno iba a suceder.

Por fin llegó el día en que Bill debería de ir a hacerse la prueba al médico, ese día se había levantado con menos ánimos, peor que nunca. Los batidos que le dieron para tomar el día antes los había vomitado todas las veces que los tomaba. Tanto era así que casi evitaba comer, para no vomitar.
—Bill, ¿Estás listo?— Preguntó el gemelo mayor a su hermano, que se encontraba sentado en la cama.— Se nos echa la hora encima.
—Sí…— Susurró Bill cabizbajo.— Quiero que esto termine de una vez, y así volverme a Los Ángeles y olvidarme de todo.
—Venga, Bill…— Animó Tom a su chico.— Hay que ser fuertes…
—Tengo miedo, Tomy…—Volvió a llorar una vez más en estos días.
—Todo va a salir bien, mi príncipe.—Tom le estrechó entre sus brazos y le beso la cabeza.

Pidieron un taxi y fueron al hospital allí les atendió su Doctor.
—Bill ya puedes pasar. Vamos.—Le indicó.
—¿Y Tom? Él puede entrar ¿verdad?—Preguntó Bill.— Si no entra conmigo, no me haré nada.
—Sí, puede entrar.— Ambos entraron junto con el Doctor.— Tal vez veas cosas no muy agradables Tom.—Le avisó.
—No me importa.—Contestó.
—Bien. Entonces Bill vez allí, cámbiate de ropa y vienes a la camilla.— Bill se marchó y Tom se acomodó en un taburete, donde le indicó, posicionado donde iría la cabeza de su novio. Enseguida Bill salió con un camisón de hospital.—Túmbate. Te pondremos la anestesia, no te dormirá completo solo el cuerpo un poco, te adormecerá.— Bill se tumbó y se puso de lado tal y como le indicó.
—Creo que empieza a hacer efecto la anestesia…—Murmuró Bill. Tom le daba su apoyó tomándole de una mano y acariciando su negro cabello.

En la pequeña sala el experto se estaba encargando de comprobar que todo funcionara en perfecto estado. Se puso unos guantes de látex y avisó a Bill de lo que vendría ahora, que no se tensará ni se preocupara por nada, ya que no sentiría dolor por la leve anestesia que le adormecía.

El médico le tapó las piernas con una sábana para no ver nada más de lo que necesitaba. Le alzó un poco la bata del hospital dejando levemente su trasero al aire y procedió a hacer la colonoscopía para poder observar el interior del cuerpo de Bill y así poder comprobar si lo que había visto a través del ecógrafo podía ser real.
—No te muevas Bill.— Empezó a observar la pequeña pantalla que tenía enfrente donde podía ver en alta calidad el recto de Bill. Adentro levemente la cámara, para encontrar lo que buscaba. El chico no sentía dolor alguno por la anestesia. Tom tranquilizaba a su novio con su tacto y también veía la pantallita no viendo nada fuera de lo normal, pero claro él no era un experto.
—¿Cómo te sientes Bill?—Preguntó Tom.
—Bien. No siento nada eso me alegra.—Le respondió.
—Oh…—Dijo asombrado el Doctor.
—¿Qué sucede?—Preguntaron a la vez los gemelos.
—Jamás había visto algo así… Es como una obra de arte para cualquier entendido en la materia.—Seguía observando.
—¿Eso es bueno o malo?—Preguntó alarmado Tom.
—Bueno, muy bueno. Es un avance indescriptible en la ciencia.—Comentó aun observando con ilusión. Se encargó de hacer algunas fotografías con aquel aparato necesitaba estudiar las imagines.—Ya no puedo avanzar más, podría ser peligroso.—Murmuró pensando en el posible riesgo que podría correr.— Ya hemos terminador Bill.— Retiro el fino tubo con la cámara y lo limpio correctamente.— Tom tendrás que ayudar a Bill ahora. Yo estaré en el despacho observando lo que he visto.

Tom acompaño a Bill que le costaba un poco moverse. El Doctor imprimió las imágenes en papel de fotografía y en buen tamaño y se fue para su despacho. Se sentó en el escritorio y empezó a redactar un papel con todo lo que había observado, y los pasos que hizo desde el primer momento en el que Bill llegó a su consulta. Se sentía muy emocionado, esto sería un gran paso en su carrera, y en la ciencia por ser descubridor por una parte. Pero por supuesto seria confidencial por el momento, porque Bill era una figura pública y podría demandarlo y saldría perdiendo.

Bill se vistió con la ayuda de Tom. Verle desnudo esta vez no le provoco ningún tipo de deseo, sabía que no era el momento ni el lugar.
—Me he sentido un poco violado… no me gusta que me viera, ahí, ya sabes…—Se sonrojo Bill mientras levantaba una pierna lentamente mientras Tom aguantaba el pantalón para que pudiera introducir su larga pierna.
—A mí tampoco me ha gustado, eso solo lo puedo ver y tocar yo.—Dijo en tono de broma para que el ambiente no estuviera tan tenso.—Pero la prueba lo requería, cariño.—Le besó en la mejilla.
—Tengo mucho más miedo que antes… ¿Qué será lo que ha visto el medico?—Se acabó de poner las deportivas las cuales Tom se encargó de anudar.
—Dijo que era bueno.—Le recordó para tranquilizarlo.
—No sé…—Bill se puso en pie y salieron de allí para caminar hacia la consulta y ver qué es lo que le decían.

Caminaron ambos muy juntos, Bill podía moverse pero no todo lo rápido que sus piernas desearían y aun sentía adormecida la parte del estomagó.
Al llegar al despacho picaron y tras la aprobación entraron y se sentaron esperando respuesta que necesitaban con una gran urgencia.
—¿Y bien?— Preguntó Tom.
—Es exactamente lo que le comente a Bill la última vez.—El nombrado agrando los ojos.
—No puede ser…—Dos grandes lagrimas bajaron por sus ojos, suerte para él que no iba con su negro maquillaje si no habría acabado con el resto de la cara sucia.
—¿Qué cosa?— Preguntó de nuevo.
—¿Bill no te dijo nada?— El mayor negó.— ¿Bill, no crees que debería de saberlo?—Este asintió así que el medico decidió hablar.— Lo que Bill tiene no es nada malo, todo lo contrario. Es un bebé.
—¿Un… un… bebé? ¡¿Un bebé?!—Gritó, no podía ser su cabeza no lo asimilaba, era completamente imposible.
—En las fotografías que tomé, se ve claramente que no es un órgano de su propio cuerpo, no es una mutación que pueda sucederle a cualquier ser humano con el tiempo y la evolución, es algo más.— Colocó la foto delante de ellos y la observaron. Habían algunas cosas pintadas de rojo sobre ella.— Aquí se puede apreciar el diferente tejido y color. El más oscuro es parte del intestino, y esta otra más clara es parte del útero que Bill tiene.
—Espera. No entiendo absolutamente nada.—Dijo Tom tocando su tabique nasal.
—He estado observando el historial médico de Bill, hace dos años tuvo un grave accidente de coche y estuvo ingresado mucho tiempo, cuando sus heridas no eran tan graves.—Explicó.— Con esto quiero decir que durante las semanas que estuviste allí alguien estuvo experimentando con tu cuerpo y te implantaron un útero. El cual tiene la capacidad de poder ovular y albergar un bebé en él.
—¿Tratas de decirme que Bill va a tener un bebé?—Le preguntó al médico y luego miró a Bill, este jugaba con sus dedos nervioso mirando hacia abajo.
—Exactamente. La vez pasada cuando hice la ecografía vi algo que era imposible en un hombre, hasta ahora. Se podía apreciar un embrión de dos semanas aproximadamente formándose, que tiene básicamente una cabeza, un tronco y una cola rizada.—Explicaba.—En esas dos primeras semanas aparecen dos pequeñas cavidades oculares y la formación de sus orejitas y sus ojos entran en una fase primaria. Además, se va haciendo hueco para huesos, músculos, riñones, pulmones, intestinos y sistema digestivo.—Prosiguió.—También se empieza a desarrollar el tubo neural, un tubo al descubierto sin piel ni huesos que se convertirá en el cerebro, la médula espinal y el sistema nervioso y la columna vertebral.

Tom apretó fuertemente la mandíbula podía poner la mano en el fuego que todo eso lo había hecho Heather. ¿Pero por qué? Esto era demasiado raro, primero hace todo lo posible para que no recuperará la memoria, crearle una nueva vida y ahora le hacía eso a su hermano. ¿Pero con qué propósito, pondría un útero en Bill? ¿Un simple experimento? O sería algo más?
—¿Qué voy a hacer Doctor?— Preguntó preocupado Bill haciendo que Tom volviera a la realidad.— Soy un hombre, famoso y estoy embarazado. Soy un bicho raro, cuando todo el mundo se entere seré un mono de feria, querrán sacarme en todas las revistas, y hacerme experimentos o no tengo ni idea…—Se derramó a llorar solo con pensarlo. Su hermano enseguida pasó los brazos por su espalda dándole su apoyo.
—Nadie te hará nada. Esto será un secreto entre nosotros y tus más cercanos. A no ser, que quieras denunciar a la persona que te hizo esto cuando lo averigües. Y para que no te preocupes, nadie va a experimentar contigo, yo llevaré tu caso hasta el final.—Sus palabras le tranquilizaron bastante.— Solo se te harán pruebas de sangre, orina, y pruebas de lo más normales para saber cómo está tu cuerpo. Y todo lo que no sea eso, se te pedirá tu consentimiento, sin él no procesaré a hacer nada.
—Hay un problema.— Habló Tom.— Vivimos en Los Ángeles, estamos aquí por las navidades, pero teníamos pensado volver a nuestra vida y trabajo mañana o pasado.
—Este caso es muy importante, algo especial. He trabajado algunos años en Estados Unidos, podría ir hacía allí el tiempo que duré el embarazo para llevarlo yo mismo. ¿O preferís que lo haga otro médico?—Preguntó.
—¡No! Tú. Eres el único medico en el que confió. Me conoces desde que nací prácticamente.—Dijo Bill.
—Bien. Haré un traslado rápido. A finales de semana estaré en Los Ángeles para vuestra tranquilidad.—Sonrió el Doctor.
—¿Bill, llevaras a los tribunales este caso?—Preguntó.
—Yo… no sé ¿Debería?— Preguntó.
—Creo que deberías de hablarlo con un abogado él te aconsejaría mejor.—Le respondió.—¿Qué te parece que ahora que está todo confirmado, veamos a ese bebé?
—Vale…—Susurró levantándose.

Los tres caminaron hacia la sala y Bill se preparó. A su lado estaba Tom que no sabía cómo se encontraba él mismo, como sentirse, si enfadado, o feliz.

Una vez que Bill se encontró tumbado en la camilla, ya preparado para hacerse de nuevo la ecografía. El médico le extendió un poco de gel incoloro sobre el vientre plano del chico, y así poder hacer la ecografía. Primero movió el aparato para un lado, buscando la posición exacta del embrión, para luego moverla hacía otro lado.
—Ahí está…— Susurró el médico ampliando un poco la imagen del monitor para que los futuros padres pudieran ver a su pequeño, que estaba creciendo en su interior.— Aquí se puede ver… Es diminuto, apenas se puede apreciar algo. Es prácticamente microscópico. Lo podemos ver gracias a la gran tecnología, con la de hace un par de años aún no se vería absolutamente nada.—Con su dedo señalo en la pantalla para facilitarles la visión.
—¡Vaya!— Dijo asombrado Tom al ver lo que su hermano tenía en su interior.— Es una cosa muy pequeñita…
—Sí, aún le falta crecer más.— Respondió el médico sonriendo.— Pero a simple vista está perfectamente bien, y desarrollándose adecuadamente.
—¿Bill tendrá que seguir comiendo esa dieta que le has dado?— Preguntó ahora Tom al médico.— Es que cada vez que la come, se le da por ponerse a vomitar.
—Y lo seguirá haciendo, durante el primer trimestre de gestación.— Informó el médico a Tom.— Mientras la hormona del embarazo no baje, estará vomitando.
—Joder…— Se quejó Bill al oír eso.— Con lo asqueroso que es estar todo el rato en el baño vomitando.
—Si.—Rió el medico.— Pero la dieta ya no hará falta, eso era solo para la prueba que hemos hecho hoy, para que los intestinos estuvieran limpios. Creo que su corazón ya se está formando. ¿Te gustaría escucharlo?—Preguntó. Bill solo asintió y miro a Tom el cual le sonrió, eso tranquilizó mucho, esperaba con todo su corazón que le apoyara y no le abandonara con un hijo suyo en camino. El medicó hizo algunos movimientos y de pronto un sonido rápido empezó a sonar por la pequeña sala.
—Va muy rápido. ¿Está todo bien?— Preguntó preocupado Tom.
—Sí, eso es muy buena señal.—Le explicó.— El corazón del futuro bebé ya late y lo hace con una media de 150 pulsaciones por minuto. ¡Casi el doble que un adulto! Realmente este bebé tiene ya unas tres semanas de gestación.

Después de ver eso, el médico dio por concluida la prueba y limpio el vientre de Bill con una toallita de papel, para quitarle el gel que había esparcido sobre él. A continuación Tom y él se fueron dejando a Bill solo para que se pudiera vestir mejor, mientras que el médico le daba unas indicaciones a Tom.

Poco después ambos chicos salían del consultorio camino al hotel donde se hospedaban. Durante todo el viaje, Bill estuvo callado y Tom lo mismo, la verdad es que le costaba asimilar aun lo que se estaba formando dentro del cuerpo de su hermano, y además odiaba profundamente a Heather por haber hecho eso a su hermano, y cuando tuviera la oportunidad la llevaría a juicio para después vengarse de ella.

Llegaron a la habitación del hotel, Bill se tumbó en la cama con aspecto ido y cabizbajo. Tom no sabía cómo hablar con él sobre ese tema pero tenía que hablar, hacerle ver que siempre estaría a su lado para apoyarlo, que ambos criarían juntos a esa criatura que venía en camino.
—Bill.— Le llamó intentando que su hermano le prestará atención.— Tenemos que hablar.
—¿Me vas a dejar porque soy raro y estoy embarazado? ¿No quieres al bebé?— Preguntó alarmado Bill a su novio.
—Claro que sí, me hace mucha ilusión. Pero es que tenemos que pensar en lo que vamos hacer ahora en adelante.— Dijo Tom a su hermano.
—¿Cómo qué?— Preguntó Bill a su novio confuso.
—Vivamos juntos.— Dijo Tom a su hermano.— Ahora somos pareja, y vamos a ser padres. Lo lógico es que el bebé crezca en un entorno ideal, que eso lo conseguiremos viviendo juntos. Yo cuidare de ti y del bultito.
—Oh Tomy…— Se abrazó Bill a su novio.— Me hace mucha ilusión esto que me has dicho.
—¿Qué dices cielo? ¿Nos vamos a vivir juntos?— Volvió a preguntar Tom a su hermano.
—Sí…claro que sí.— Aceptó contento acercando sus labios a los de Tom.— Te quiero mucho…
—Yo más…— Susurró Tom correspondiéndole el beso a su hermano menor.— Seremos unos padres perfectos.
—Ugh… tengo hambre… No he comido nada en todo el día por la prueba…—Dijo al sentir como su estómago rugía.
—Pedimos algo. El medico dijo que pasadas dos horas podrías comer, ya han pasado. ¿Dime que quieres que pidamos?—Pidió Tom acercándose al teléfono de la habitación.

Hicieron su pedido y poco después estaba en su habitación. Se sentaron en la mesa que había y empezaron a hablar de sus planes futuros. Hablarían con los dueños de sus apartamentos para avisarles que los dejaban y buscarían una casa para poder vivir. Bill trabajaría mientras su cuerpo lo permitiera y Tom no lo dejaría para poderles mantener y hacerse cargo de todos los pagos.

Al terminar de comer Bill se tumbó en la gran cama a descansar, Tom a su lado tocaba los largos y suaves cabellos de su pequeño hermano mientras veía la televisión, aunque sin prestarle atenían. Su mente trabajaba con rapidez organizando su nueva vida, tenía mucho que planificar de ahora en adelante. Lo primero y esencial será contarle a Bill la verdad, eso lo haría al llegar a Los Ángeles, ya había hecho unas llamadas y estaba todo previsto.

Continúa…

por Carla Moonlight

Escritora del Fandom

Un comentario en «Nuestra Historia 5»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!