
Fic TOLL de unicornlitz
Capítulo 14
By Tom
Conducía con toda la dificultad del mundo, teniendo casi todas las bolsas colgando de los manillares de mi moto. Si hubiera sabido que el moreno iba a comprar tantísimas cosas, habría buscado mi coche. Y para colmo, me había puesto un montón de cosas en la cara, ¡joder! Me echó todo el maquillaje que encontró, pero qué voy a hacer, ¿cómo resistirme a sus pucheros?
Después de casi suplicarle que me besara, porque el chaval tenía miedo a que sus padres lo vieran, me fui de su casa recordándole que me escribiera en cuanto se metiera en la cama. Estuve esperando a que entrara y le lancé un beso al aire cuando se giró para mirarme con las mejillas rojas. De verdad, tenía una belleza impresionante.
Recibí un mensaje de mi padre, quería verme en su casa. Así que aquí estoy, aparcando mi moto frente a la casa donde crecí. Le lancé las llaves al imbécil que hacía de guardia.
—Cuida las bolsas, ¿eh?— le dije justo cuando la reja se cerraba detrás de mí. Bill me había comprado y regalado un montón de cosas y las bolsas colgaban de los manillares de mi moto.
Saqué el móvil del bolsillo de mi chaqueta y miré la hora; eran las siete de la tarde. Si quería hablar con Bill, tenía que darme prisa porque el moreno se acostaba a las ocho en punto. Aunque quizás hiciera una excepción por mí. No me molesté en mirar a mi alrededor; conocía la casa de memoria. Era de dos pisos, estilo mediterráneo, con un exterior color beige claro. El césped estaba bien cuidado y pasé junto a la fuente con la escultura de Cupido sosteniendo su arco. Subí los tres escalones y en un parpadeo estaba frente a la puerta principal.
Estaba a punto de tocar el timbre cuando la puerta se abrió al instante; era una de las chicas de limpieza.
—Buenas noches, joven Tom— saludó —Pase adelante, sus padres y su hermano lo están esperando— le devolví el saludo con un gesto y entré en casa.
Pasé por el vestíbulo y seguí recto hasta la sala de estar al fondo. Según ellos tenían algo importante que decirme y esperaba que fuera rápido porque no pensaba hacer esperar al moreno. Vaya niño para ponerme nervioso.
—¡Buenas noches familia! Ha llegado por quién lloraban— exclamé abriendo los brazos al aire.
En la mesa estaban mis padres y mi hermano mayor, Travis. Los tres se giraron al escucharme; el primero en levantarse fue mi hermano.
—¡Tom! Hermanito— exclamó con ese tono como si le hablara a un niño mientras se acercaba a mí. El muy imbécil se cree mucho solo por ser el mayor, ¡por dos años! —Llegas tarde.
—Perdona, pero no me dieron hora específica— respondí abrazándolo a duras penas; todo porque mi madre estaba mirando; si no, le habría pegado un puñetazo en las costillas por tratarme como a un bebé —Ahora espero que la razón por la que esperaban mi presencia sea importante; tengo algo que hacer y no puedo retrasarme…
—¿Algo que hacer?— repitió Travis —¿Qué? ¿Vigilar al niño ese de siempre?
—¿Sigues con esa idea de acercarte a ese chico, Tom?— preguntó mi padre; ladeé la cabeza para verlo —Pensé que ya habías superado eso.
—¿Superarlo? ¿Aún creías que era un puto capricho?— reproché cruzándome de brazos.
—Tom, pareces un acosador, joder… llevas siguiendo a ese chico desde que tenía ¿qué? ¿Catorce años?
—Trece— aseguró Travis y yo lo fulminé con la mirada.
Ellos saben sobre Willem, ¿y cómo no? Si mi antigua habitación en esta casa estaba llena de fotos suyas pegadas en un cartel; todas las fotos que yo mismo le había hecho. Tenía 19 años cuando lo vi por primera vez en una revista junto a sus padres; el niño tenía una carita tan mona que me hipnotizó en ese preciso momento. Empecé a buscar algo relacionado con su vida y así fue como acabé «acosándolo». Llevo cuatro años conociéndolo, cuatro años siguiéndolo desde las sombras; sé que para cualquiera puede resultar terrorífico, pero yo jamás me acerqué ni tuve intenciones de hacerle nada malo. Simplemente quedé hechizado y no hubo vuelta atrás.
—¿Y qué edad tiene ahora?— preguntó Gordon.
—Diecisiete— respondí sonriendo como un loco.
—Sigue siendo un niño, Tom— acusó mi madre mirándome con el ceño fruncido —¿No podías esperar siquiera a que cumpliera dieciocho o diecinueve años?
Negué con la cabeza. —No, madre. Cuanto más esperaba, más viejo me volvía… mi edad se pone cada vez más seria— respondí. —Tenía que aprovechar ahora que todavía me sigo viendo sexy y atractivo…
Mi hermano empezó a reírse. —¡Ay, Tom! Eres el único de la familia que nació con la mitad del cerebro estropeada…
—Y tú eres el único de la familia con el pene pequeño.
En ese momento, Travis dejó de reír y cambió su expresión burlona por una seria. ¡Ja! Es verdad eso de «quien ríe el último ríe mejor», eso le pasaba por idiota.
—Ah, por favor… no empecéis a discutir, ¿vale?— musitó mi madre con voz suave. —Tom, cariño, siéntate… hay una noticia importante que Travis quiere dar, pero estamos esperando a la invitada especial…
—¿A quién?
—Ya lo verás, siéntate y tú, Travis, quita esa cara…
Miré a mi hermano; el muy cabrón me hizo una señal pasando su dedo pulgar por su cuello como amenazándome. Pobre malnacido. Él y yo nunca nos llevamos bien por eso, él quería hacerse ver como el mejor pero yo siempre lo superaba y si se metía conmigo le cerraba la boca sin necesidad de usar los puños. No todos los hermanos se adoran, joder; es complicado cuando tienes a un imbécil como hermano.
Me senté al lado de mi madre, recibiendo un beso en la mejilla como saludo; retrasado, pero al fin y al cabo un saludo.
—¿Qué has estado haciendo estos días? Me contó tu padre que saliste herido en ese último trabajo que tenías que hacer.
—Solo fue una bala, pero Matthew se encargó de eso…
—Por eso no quería que te involucraras en los negocios de Gordon— dijo con tono preocupado. —¿Te está haciendo revisiones? No vaya a ser que cojas alguna infección…
—Tranquila— reí suavemente. —Matthew siempre me limpia la herida y me cambia las vendas.
—¡Hola! Siento mucho la demora— exclamó una voz femenina desconocida. Lo impresionante no fue ver cómo entraba a casa con toda la confianza del mundo, sino cómo mi hermano se levantaba y la besaba como si no hubiese un mañana. ¿Quién era ella?
—Melanie, querida— mi madre se puso de pie y la saludó con un abrazo y un beso en cada mejilla. ¿Pero qué coño?
Incluso mi padre se puso de pie y también la saludó. Mierda, aclaré mi garganta para llamar la atención de todos. —Qué bonito, pero ¿de qué me he perdido?
—Oh, hermanito. Te presento a Melanie, mi novia— dijo abrazando a la chica por la cintura. —Melanie, él es Tom, mi hermano pequeño…
Me sonrió y me vi obligado a ponerme de pie para extenderle mi mano; se suponía que nos estaban presentando.
—Con que el famoso Tom Trümper… ya tenía ganas de conocerte— dijo la chica mientras estrechábamos las manos.
—Quisiera decir lo mismo pero ni siquiera sabía de tu existencia… sin ofender— aclaré rápidamente.
Ella rió. —Oh, no pasa nada. Me contó Travis que hace tiempo te independizaste…
Asentí lentamente. —Sí, a diferencia de él que todavía vive bajo las faldas de mamá…— ella volvió a reír mientras nos soltábamos las manos. — Entonces eres la novia del idiota de mi hermano; ¡genial!
La chica tenía el pelo largo y castaño claro, con ondas suaves y capas que enmarcan su rostro; un flequillo lateral caía sobre su frente. Su rostro era ovalado con pómulos altos y bien definidos. Sus ojos eran marrón claro, grandes y expresivos; sus cejas naturales y arqueadas complementaban la forma de sus ojos. Tenía una nariz pequeña y recta y unos labios llenos pintados con un ligero tono marrón rojizo. Su piel era clara con un leve tono rosado. Era bonita; tenía esos rasgos delicados y una apariencia juvenil y atractiva.
Aquí la pregunta era: ¿qué le vio a mi hermano?
—Eso no es lo que debería impresionarte, Tom— comentó Travis sacándome de mis pensamientos.
Lo miré confundido.
—Ah, ¿no? Entonces… ¡No me digas que vas a ser padre, imbécil!
Mi hermano se echó a reír mientras movía la cabeza —Para nada, capullo… nos vamos a casar— y en el momento en que soltó eso, Melanie levantó la mano enseñando el anillo de compromiso en su dedo anular. ¡Madre mía! Esto no me lo esperaba para nada…
Se suponía que quien tenía que casarse primero era yo con mi moreno de piel de porcelana.
&
—Entonces, tu hermano mayor, Travis, va a casarse y eso te tiene así de alterado…
Solté un suspiro mientras me tiraba de espaldas a la cama, colocando la almohada para estar cómodo. Estaba hablando por teléfono con mi terroncito y le conté todo lo que se habló durante la cena con mis padres, explicándole por qué no le llamé antes. Eran las nueve y se suponía que lo llamaría antes de las ocho, pero no me dio tiempo.
Lo mejor es que mi moreno me había esperado porque seguramente me echaba de menos, ¿verdad?
—Amor, ¿no lo entiendes? Yo debía casarme primero…
Él se rió suavemente —No seas tonto, Tommie… en lugar de ponerte así deberías estar feliz por él, ¿no crees?
—No. Yo siempre he sido el primero en todo y ahora él quiere adelantarme haciéndome trampa. ¡Yo no sabía que tenía novia!— exclamé en voz baja.
Billie suspiró —Actúas como un niño, Tom. No puedes ser el primero en todo…
—Claro que puedo, cariño. Cásate conmigo y ganaré esta batalla.
—¿Batalla? ¿Estás loco, Tom? Tenemos que ir despacio…
—Despacio caminan los abuelos. Yo ya te amo, mi amor… acepta casarte conmigo. No solo le ganaría a mi hermano, sino que también te tendría conmigo para siempre…
—¿Se te olvida que soy menor de edad? Mis padres no lo permitirían, ni siquiera saben que tú y yo…— carraspeó —tú me entiendes.
Sonreí —Claro…— dije alargando las vocales —Ellos no saben que soy tu novio.
—En realidad, aún no somos novios.
—Claro que sí.
—No, Tom. Aún no me lo has pedido…
—Ah, ¿tenía que pedírtelo? Pensé que ya lo éramos…
Rió entre dientes —Qué tonto eres. Así no funcionan las cosas.
—Mmm…— tengo que decir algo: me encanta escucharle hablar. Su voz es tan relajante para mí; muchas personas aman el ASMR porque les relaja hasta el punto de hacerles dormir. Yo adoro su voz porque es tan dulce y suave; podría oírle hablar horas sobre cualquier cosa que le guste —Entonces, ¿quieres ser mi novio?
—¿Por qué no me lo pides en persona?
—Ahg, qué protocolos— bufé riendo —Mañana te buscaré con un ramo de rosas, unas chuches y te pediré que seas mi novio, ¿vale?
—Humm… quizás no lo hagas…
—No me subestimes cariño; podría pedirte que seas mi novio y hacerlo oficial con una mamada. ¿Qué dices?
—¡Tom! Deja tus guarradas para otro momento.
Relamí mis labios —¿Para qué «otro» momento?
—Ay, no lo sé…— podía imaginármelo haciendo un puchero por el tono tan bajito y cohibido que usó —¿Vienes mañana?
—¿A dónde? ¿A tu casa?
—Ajá— mierda, y yo pensando que me saldría con otra cosa — Tengo una sala de cine que no uso desde hace tiempo. Podrías venir, comeríamos palomitas y me cuentas algo sobre tu familia porque no sabía que tenías un hermano mayor…
Sonreí encantado con la idea —¿Y qué veríamos?
—Mmm…— se quedó pensando unos segundos —My Little Pony…— dijo.
—¿Me estás invitando a tu casa para comer palomitas mientras vemos una serie para niños? ¿Es en serio?
—Sí, veremos la película. ¿Vale?
Oh, ¿se había enfadado o estaba haciendo teatro? Cualquiera de las dos me pareció mona. Mi moreno enfadado, joder, me vuelve loco cuando arruga la nariz por algo que no le gusta. Está tan precioso. Y esos ojos, cómo se le achinan mientras se ríe. O ese suspiro que suelta con una sonrisa en los labios, lo hace aún más guapo.
—¿Tom? ¿Sigues ahí?
Aclaré la garganta para salir de mis pensamientos. —Aquí estoy, cariño, estaba pensando en ti y me he desconectado un momento.
—Sí, claro…
—¡En serio! ¿No te lo crees?
—Pues no, quizás lo dices de excusa. Si no quieres venir, dímelo, eh.
Ah, caramba, ese tono exigente, ¿cómo no voy a hacerle caso? Por él me pondría una correa y dejaría que me controlara.
—Estaré allí, precioso. Te voy a enterrar la magia de la amistad…— insinué.
—¡Oh, basta! ¿Por qué eres así?
Sonreí solo de imaginarlo sonrojado. —¿Qué pasa, cielo? ¿Se te ha puesto dura?
—¡Tom!
—¿No? Porque a mí sí y me duele un montón— bueno, realmente no estaba mintiendo. Tenía una erección que resolver después. —¿Podrías enviarme una fotito?
—¿Una «fotito»? ¿Qué tipo de «fotito»?
—Una donde estés desnudo, con las piernas abiertas. Que se te vea todo— cuando escuché su exhalación indignada y sorprendida, no pude evitar reírme. Me encantaba cuando se creía lo que le decía. —Lo digo en broma, mi amor. Aunque si quieres enviármela la recibiré con muchísimo gusto.
—Te mandaría a la mierda, Tom, pero no quiero colgar todavía.
Reí suavemente. —Quiero una foto de tu cara, cariño. Así, tapado con las mantas, el pelo revuelto y los ojos achinados… ¿Puedes?
—Mmm, ¿ahora mismo?
—Sí, quiero verte.
—Vale, espera un momentito…
Escuché cómo se movía, seguramente acomodándose. Pasaron un par de minutos antes de que volviera a escuchar movimiento.
—Ya está, te la voy a enviar…
Mi móvil vibró al instante y rápidamente aparté el móvil para ver la foto. Joder, mi corazón empezó a latir como loco al verlo. Estaba tumbado boca arriba en la cama. Su pelo negro estaba desordenado y esparcido alrededor de su cabeza. Él estaba ligeramente girado hacia la cámara y su mirada era seductora y sensual. Sus labios estaban levemente separados y húmedos; era hermoso.
—¿Y? ¿Te ha gustado?
—Estás tan guapo, amor. ¿Sabes? Me han entrado ganas de besarte…
—¿En serio? A mi también… pero no se puede porque estoy en casa y tú en la tuya y es muy tarde. Hay que esperar hasta mañana…
—No creo que pueda aguantarme; voy a ir en moto y entraré por tu balcón para besarte.
Él se echó a reír como si fuera gracioso. —No lo harías, mucho menos a estas horas.
—Por ti iría aunque hubiera un tornado o la tierra se abriera en dos; ¿entiendes? Podría ir ahora mismo…
—Tom…
—Y besarte como un loco; podría pasarme toda la noche haciéndolo. Tú y yo en la cama mientras nos comemos a besos… solo con eso me confirmaría si se trata de tenerte cerca…
—Oh, ya… me estás poniendo nervioso.
—Me encanta cuando te pones nervioso; lo sabes.
—Quiero verte…
—Y yo a ti, cariño… necesito tenerte a mi lado las veinticuatro horas del día, todos los días del año— confesé —Si pudiera, te tendría conmigo para siempre… pero tú no quieres.
—No es eso… aún soy menor de edad y mis padres podrían denunciarte, así que trato de evitar que eso pase…
—Ah, claro… son solo excusas.
—No lo son, Tommie, en serio… yo también quiero estar contigo en cada momento, pero es complicado. Al menos por ahora.
—Lo sé, lo sé…— suspiré en un susurro —Te amo, moreno.
Él rió tímidamente —estoy locamente enamorado de ti, te amo más…
—No, yo te amo más.
—¿Ahora también quieres competir conmigo?
Me eché a reír otra vez y él hizo lo mismo. Al final, ambos suspiramos, dejando las risas atrás, y todo se quedó en silencio, solo escuchando nuestras respiraciones. Seguro que él ya tendría sueño; no quería hacer que se desvelara.
—Realmente me vuelves loco de amor.
—Y tú a mí, no eres el único.
Sonreí —¿Ya quieres irte a dormir, bebé?
—Mmm, no tengo sueño.
—No me mientas, sé que sí. Hablas tan bajito y adormilado que lo noto…
—No quiero colgar, Tommie… quiero seguir hablando contigo.
—Pero tienes que descansar. Mañana iré a tu casa a las seis, ¿vale, bonito?
—Está bien…
—Te amo, eh… descansa, terroncito.
—Te amo, muak— dijo y escuché un beso. Joder, él tenía esa parte de mí que nadie conocía. —Buenas noches… amor…
Ni siquiera me dio tiempo a reaccionar a lo que me dijo; me había llamado «amor». Desde que nos conocemos nunca me había dicho así y eso me descolocaba por completo. Lo malo era que cortó la llamada nada más decirlo. Joder…
Ese chico es mi perdición, pero estoy dispuesto a caer al precipicio por él.
Continúa…
Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.