Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 15

Mi mañana no pudo empezar peor, me había levantado tarde. ¡A las once y media! Si Celeste no me hubiese llamado diciéndome que mis padres querían verme en el despacho, habría pasado de largo. Y para colmo, me di un buen golpe cuando salté de la cama al ver la hora; ¡mis piernas se habían enredado con las sábanas!

Después de lavarme los dientes, peinarme el pelo que parecía un nido de pájaros y cambiarme el pijama, salí de mi habitación. Y ahí estaba yo, tocando suavemente a la puerta del despacho de mi padre, esperando a que me dieran paso.

—Adelante, cariño— dijo mi madre desde el otro lado.

Tomé aire, no sé por qué, pero me sentía realmente nervioso. Mis padres no solían llamarme con tanta urgencia; eso solo pasaba cuando había hecho algo malo y me daban la charla. ¿Y lo malo? Eso no pasaba desde que cumplí diez años…

—Buenos días— saludé con dificultad al abrir la puerta.

La expresión de mis padres era seria y eso solo lo empeoraba todo. Mi padre estaba sentado en su escritorio y mi madre de pie a su lado.

—Buenas tardes querrás decir— corrigió mi padre con voz neutra. Tragué saliva pesadamente.

—Sí, lo siento, papá…

—No te disculpes, corazón, ven, dale un beso a mamá— dijo mi madre y me acerqué a ella e hice lo que me pidió. Le di un beso en la mejilla y ella hizo lo mismo con la mía; al menos no llevaba labial. —¿Cómo amaneciste, Mmm?

—Bien, mamá— respondí con una pequeña sonrisa y me incliné para besar a mi padre también en la mejilla; él ladeó un poco la cabeza para que me fuese más fácil. —¿Y vosotros? ¿Por qué no estáis en la empresa?

—Porque nos ha llegado algo por correo que nos ha llamado mucho la atención, hijo, y además está circulando por todas las redes— dijo papá.

Fruncí el ceño mientras me sentaba frente a ellos; miré a mi madre y ella solo apretó los labios.

—¿Qué cosa?— pregunté.

—Antes que nada, quiero saber un par de cosas. Te haré unas preguntas y vas a responderme con la verdad, ¿vale?

Mierda, ¿qué fue lo que hice? Asentí lentamente sin saber qué pasaba; papá entrelazó sus dedos sobre la mesa del escritorio y me miró fijamente. No había enojo en él; papá nunca se enfadaba conmigo. Al contrario, cuando hacía algo mal era él quien evitaba que mi madre me castigara.

—Ese chico que vino ayer y con el que estuviste encerrado en tu habitación durante casi media hora es el tal Tom, el amigo de Nathalie, ¿verdad?

—Sí— respondí algo extrañado por su pregunta.

—Bien, y ¿vosotros sois muy cercanos? Quiero decir, ¿sois buenos amigos o algo más que amigos?

Sentí algo raro recorrer mi cuerpo; era una alerta: algo pasaba y no era bueno. —S-somos amigos, papá, ¿por qué?

—¿Estás seguro, Bill? ¿No me estás mintiendo, Mmm?

Reí nervioso. —¡Claro que no! Papá, ¿cuándo te he mentido yo?— pregunté cruzándome de brazos.

—Nunca que yo sepa…

—Bueno, no estoy entendiendo nada. ¿Qué pasa?

Mis padres intercambiaron miradas; estaban vacilando demasiado. Pero esa sensación de que algo posiblemente malo iba a pasar me carcomía por dentro. Mi padre bufó y puso sus manos sobre el portátil frente a él sobre la mesa; lo giró hacia mí. Y juro que sentí como si mi corazón se detuviera en el instante en que vi la pantalla. Comencé a sudar frío y todo mi cuerpo empezó a picar por el pánico que sentía. La foto que estaba viendo me puso pálido; lo sabía porque lo sentía: débil y al borde de vomitar.

Éramos Tom y yo fuera del centro comercial… besándonos. ¡Maldición! Fue cuando yo lo besé después de lo que pasó.

—Mierda…— farfullé en un susurro gutural. Ya lo dije: mi mañana no pudo empezar peor. —¿C-como es que..?

—Los paparazzis, Willem— respondió mi padre a la pregunta que no pude completar —Aunque eso es lo de menos; lo importante aquí es que me mentiste…

—N-no, papá, yo… lo puedo explicar— dije torpemente apartando la vista del portátil para mirarlos a ellos —No es lo que parece.

—Espero que tengas algo que decir al respecto, Willem. Porque estas cosas no las hacen los amigos…

Contuve el aliento sin saber qué hacer, qué salida encontrar. No podía decirles que sí, que Tom y yo éramos «literalmente» más que amigos; ¡Empezarían a averiguar todo sobre su vida! Conozco a mis padres, sé que con hacer una llamada, papá podría conseguir toda la información sobre Tom. No hacía falta que supiera su nombre completo; con una foto suya que podría obtener fácilmente de las cámaras de seguridad, podría tenerlo todo. Mi padre tenía muchos contactos, y si se enteraban de quién era Tom realmente, no solo me castigarían por mentirles, sino que también Tom llevaría la peor parte. Y siendo sincero, no quiero que le pase nada malo.

—Pa— exhalé sin saber por dónde empezar, miré a mi madre; ella tenía ambas cejas arqueadas esperando alguna respuesta —Esa foto no es real.

—¿No?— preguntó mi padre ladeando la cabeza —No es la única que tenemos— extendió su mano y comenzó a pasar cada foto.

Tom y yo saliendo del centro comercial cogidos de la mano.

Besándonos.

Él abrazándome con todo y bolsas.

Nuestros rostros cerquitas mientras él me hablaba y yo sonreía como una colegiala enamorada.

Yo riéndome junto a él.

Ambos subiendo a la moto.

—¿Sabes lo que dicen en las revistas?— negué con la cabeza automáticamente —Bueno…— salió de ese correo y entró en otro donde le enviaban las nuevas revistas virtualmente en un archivo PDF. Volvió a girar el portátil para que yo pudiera leer.

¡Exclusiva! Willem Kaulitz, hijo de la famosa diseñadora Simone y el CEO Jhörg Kaulitz, sorprende a todos con su nuevo romance.

Decía en grandes letras rojas.

En una sorprendente revelación, los paparazzis han capturado a Willem Kaulitz disfrutando de un momento romántico con un misterioso joven. Las imágenes, tomadas en un centro comercial, muestran a los dos jóvenes besándose y cogidos de la mano, dejando a todos con más preguntas que respuestas.

Willem, conocido por su estilo único y su conexión con el mundo de la moda gracias a sus padres, ha mantenido su vida personal alejada del ojo público. Sin embargo, estas fotos sugieren que ha encontrado el amor en este desconocido. ¿Quién es el apuesto chico misterioso? ¿Qué papel juega en la vida del joven?

La noticia ha desatado una ola de especulaciones en las redes sociales, donde los fans se preguntan si este podría ser un cambio significativo en la vida personal del pequeño Kaulitz. ¿Podría ese chico ser el compañero perfecto para Willem?

¿Qué piensan sobre este nuevo romance?

¿Están listos para conocer al misterioso chico de pelo trenzado?

Mis ojos estaban abiertos como platos; cuanto más leía, más me quedaba sin aire. ¡Habían sacado mucho de aquellas fotos, joder!

—Son montajes— fue lo único que pude decir entre tanto show.

Mi padre entrecerró los ojos, escuchando atento —¿Montajes?— repitió.

—A-ah, ¡Sí! Ya sabes papá, la tecnología ha avanzado mucho— reí nervioso —Esas fotos no son reales; son montajes. Hechas seguramente por inteligencia artificial.

—Pues se ven demasiado bien para ser montajes, Willem.

—Ay, pa… ¿Acaso no me crees?— pregunté haciendo un puchero; en el fondo me sentía mal por tener que mentirles pero o les hablaba con la verdad o me arriesgaba a que descubrieran la vida de Tom —Yo nunca te mentiría sobre algo así…

Hubo un momento de silencio; uno que se me hizo eterno donde la mirada de mi padre estaba fija en mí como si fuesen detectores de mentiras. Me mantuve lo más tranquilo posible a pesar de estar apretando los bordes del asiento con mis manos fuertemente por la horrible sensación de ser descubierto. Mis padres no podían saber nada sobre Tom; mejor que siguieran creyendo que trabajaba en un Starbucks y que era solo un amigo de Nathalie con el cual me llevaba bien… «Muy bien», de hecho.

—Bueno, ¿entonces no hay nada entre tú y ese chico?

—No, papá— aseguré con una sonrisa un poco tensa.

Mi padre asintió despacio, su expresión seria se tornó en una más relajada. Me sonrió levemente y resopló —Qué bien saberlo, hijo, que todavía eres muy joven para tener novio.

Me sonrojé un poco; como ya dije, para ellos seguía siendo un niño. Apreté los labios, sin saber qué contestar.

Mi madre suspiró —No seas así, Jhörg. No puedes prohibirle que empiece con su vida amorosa…

—Es un niño.

—Tengo diecisiete, papá— susurré para recordárselo.

Él se encogió de hombros —No me importa, sigues siendo muy joven para esas cosas— musitó. Y contradecirlo no iba a llevar a nada bueno —Ahora que hemos aclarado este tema, tienes que hacer una declaración a la prensa…

Rodé los ojos —Papá, sabes que no me gusta hacer eso— le dije.

—Pero si no lo haces, los reporteros te van a acosar, lo sabes…

—No me gusta hablar de mi vida. ¿Podrías encargarte tú de eso?— pregunté.

—¿Quieres que yo desmienta lo que se dice de ti y ese chaval?— asentí lentamente con la mirada más dulce posible. Mi padre suspiró —Está bien, lo haré solo porque no quiero obligarte a hacer algo que no quieres…

Sonreí ampliamente —¡Ahh! Eres el mejor, papá— grité mientras me levantaba para acercarme a él y abrazarlo por detrás, enroscando mis brazos en su cuello y besando su mejilla repetidamente.

Mi padre se echó a reír suavemente —Ya lo sé, cariño— me dijo —Por eso soy tu favorito, ¿no?

—¡Eh, eh! ¿Y yo qué? ¿Acaso estoy pintada en la pared?

Reí bajito mirando a mi madre sin soltar a mi padre —Claro que no, mamá… os quiero— dije —Os amo a los dos; sois los mejores padres del mundo.

«y tú un mal hijo»

Ah, mierda.

&

Nathalie estaba con los brazos cruzados y una ceja levantada sonriendo de forma burlona. Le conté lo que pasó con mis padres y ella estaba entre impresionada y con una expresión que decía «¡Te está corrompiendo!» Vaya tela.

—¿Por qué me miras así?— le pregunté tras un rato de silencio.

—No. Me. Lo. Puedo. Creer— respondió pausadamente; era como si quisiera reírse pero algo se lo impedía —¿Desde cuándo?

—¿Desde cuándo qué?

—¡¿Desde cuándo tú y Tom sois novios?!— exclamó y yo me levanté de la cama solo para taparle la boca, shusheé para que guardara silencio.

—No grites, joder.

Ella rodó los ojos —Vale— dijo con dificultad por mis manos; las aparté y ella suspiró —¿Entonces…? ¡Dime, Billa!— exclamó bajito.

—No somos novios, al menos no todavía…

—¿Qué quieres decir con «no todavía»?

Mordí mi labio inferior —Anoche hablamos por teléfono y me lo pidió; fue tan inesperado para mí aunque estábamos hablando del tema… no supe qué decirle y le respondí de la forma más absurda…

—¿Cuál?

—Le pregunté por qué no me lo decía en persona… él dijo que lo haría; ¡Me arrepiento!

—¿Por qué?— en ese punto, Nathalie estaba a punto de morirse por contener las carcajadas —¿Acaso no quieres?

—Claro que quiero… Nath, el problema es que puede que los nervios me ganen y no sepa qué hacer. Quizás le diga que sí o termine diciendo cosas sin sentido…

Negó con la cabeza divertida —Eso no va a pasar; ya verás…

—¿Y cómo estás tan segura?

—Lo soñé…

Rodé los ojos —Oh, qué bien Nath; ahora estaré tranquilo sabiendo que tú lo soñaste. ¡Gracias!— dije con obvio sarcasmo.

Ella se echó a reír —Mira, tú eres demasiado sereno. Sabrás cómo actuar si llega a pasar… ahora explícame: ¿cómo fue que dejaste que te besara si no sois nada?

Hice un mohín —Él no me besó; yo lo besé…

Nathalie se cubrió la boca con ambas manos con los ojos como platos —¡OMG!— exclamó riendo algo cortada —Esto no lo estoy entendiendo.

—A ver, en los días que hemos estado saliendo han pasado muchas cosas… no es la primera vez que nos besamos…

—¡Oh! Eso quiere decir que ya han…— ella alzó ambas cejas moviéndolas de arriba abajo.

—No, Nath— respondí sabiendo a qué se refería —Hay una gran diferencia entre un par de besos y… tener relaciones sexuales…

Hizo un puchero —Entonces, ¿no ha pasado nada de nada?

—Nop.

—¿Ni toqueteos? Ya sabes…

Guardé silencio; decidí no contarle lo que pasó en mi habitación, en esa misma cama detrás de mí. —No— aseguré haciendo todo lo posible para que mi voz no temblara.

—¡Ah! Qué aburrido.

—Mejor… mejor cambiemos de tema— volví a sentarme en el borde de la cama y cogí una de mis almohadas, apretándola un poco contra mi estómago —Tom viene hoy, lo invité a ver una peli.

—¿Lo invitaste con lo que pasó con tus padres? ¿No crees que se darán cuenta?

—Mis padres se creen lo que les dije, piensan que las fotos son montajes… les dejé claro que Tom solo es un amigo y les avisé que vendría— suspiré —Mamá quiere que lo invite a cenar también, quieren conocerlo mejor, ya sabes cómo son.

—Sí, verificando si es «buena influencia».

—Hujum, se lo dije a Tom y él aceptó, así que solo espero a que sean las seis…— dije mirando la hora en mi despertador, eran las cuatro de la tarde. Ya estaba ansioso por ver a Tom.

—¿Qué te vas a poner?

—Mamá me trajo ropa del viaje— respondí —Tal vez elija algo.

—Bueno, muéstrame.

En mi gran habitación/clóset le enseñé los conjuntos, todos eran preciosos, negros con combinaciones de colores neutros. Mi madre sabía perfectamente cuáles eran mis gustos. Al final, después de ver, calificar y probarme varios, decidí quedarme con el que más me había gustado y según Nathalie, era la elección perfecta.

El atuendo consistía en una blusa negra corta de un solo hombro con la palabra «LETHAL» escrita en el pecho. Pantalones cargo negros con detalles reflectantes en los laterales y una riñonera negra atada. También llevaba un cinturón negro con remaches y una cadena fina colgando de él.

—El calzado serán unas botas altas de estilo militar negras— me dijo Nathalie mirándome a través del espejo —Unos guantes sin dedos y el pelo alisado. Ya te imagino, ¡Te verás genial!

Después de probarme lo que usaría, opté por ducharme y lavarme el pelo, volví a ponerme la ropa y Nathalie se encargó de maquillarme acentuando más mi mirada con sombras negras, alisó mi pelo, retocó la pintura negra en mis uñas y a las cinco y cincuenta ya estaba listo. Me había tomado mi tiempo porque Nathalie dijo que debía verme presentable porque prácticamente estaría presentándole a «mi novio» a mis padres sin que ellos lo supieran. Sí, un poco confuso pero se entiende.

Nathalie se fue en cuanto terminó su trabajo «arreglarme», dejándome solo; yo estaba en mi habitación hablando con Tom por mensaje.

«¿Qué estás haciendo ahora?»

«Esperándote.»

Mierda, ¿Tom había visto alguna revista? ¿Ya sabía sobre las fotos y los rumores que circulaban por ahí? Porque yo no le había contado nada; pensaba hacerlo cuando estuviéramos solos en la mini sala de cine.

Mis padres se habían ido a una reunión con sus socios en la empresa, pero dijeron que estarían aquí antes de la cena para conocer a Tom. Querían saber qué tipo de chico era dejando de lado lo que les había contado sobre él.

«Bueno pues ya no esperes más, amorcito, estoy afuera. Dile a los gorilas que tienes de seguridad que me dejen pasar.»

Ni siquiera le respondí el mensaje; salí corriendo como pude de mi habitación. Al salir vi cómo uno de los hombres de seguridad le decía algo a Tom que no podía escuchar; me acerqué rápidamente.

—Boris— llamé al hombre —déjalo pasar, por favor.

Seguramente los guardias que dejaron entrar a Tom la primera vez eran los mismos que vigilarían esa noche. Todo era por turnos: unos por la mañana y otros por la noche; los cambiaban según el horario.

Boris asintió y el portón comenzó a abrirse automáticamente. Tom entró y yo me quedé como un tonto mirándolo; llevaba una camiseta negra, unos vaqueros gris oscuro rotos y zapatillas blancas. También usaba guantes negros con un diseño blanco… muy sexy porque sus brazos estaban al descubierto y se veían fácilmente sus músculos y hombros anchos. También se veían el tatuaje en su hombro y otro en el antebrazo; el del cuello parecía resaltar más.

—Hola, Tom— saludé manteniendo las distancias. No importaba si mis padres no estaban; había cámaras y estaban los guardias de seguridad…

Él se acercó a mí besando mi mejilla; yo suspiré sin poder evitarlo.

—Yo trato de calmarme para ignorar mis ganas que tengo de follarte y tú no ayudas…— susurró en mi oído haciéndome estremecer —Te ves increíble…

—Gracias…— respondí usando su mismo tono.

Tom sonrió separándose y yo me di la vuelta, mordiendo mi labio inferior mientras trataba de calmarme mentalmente. Entramos a casa y tras pedirle amablemente a Celeste que llevara algunas chuches y palomitas al mini cine, subí las escaleras con Tom siguiéndome los pasos. El mini cine era como había dicho antes: una habitación vacía que mi padre modificó a mi gusto. Con una tele grande y asientos idénticos a los de cualquier cine; siempre ocupaba los asientos del medio.

Cuando estaba por cerrar la puerta, Tom me acorraló para besarme vorazmente tomándome desprevenido.

Le seguí el beso porque, primero, no había cámaras en esa habitación y segundo, porque lo necesitaba y lo deseaba desde la noche anterior.

Gemí, dejándole total acceso a mi boca y él me devoraba con hambre. Nuestros alientos se mezclaban, el sonido húmedo de nuestros labios al separarse y volver a unirse se oía en el silencio del mini cine. Los jadeos incontrolados. Tom intentó alejarse en busca de aire, pero no se lo permití, acercándolo más a mí y tomando el control de la situación. Le agarré el rostro por las mejillas y él me rodeó la cintura, pegando su cuerpo al mío; sus manos bajaron por mi espalda hasta detenerse en mis nalgas, agarrándolas con ganas. Jadeé sin poder controlarme.

Entonces, él cogió mis piernas, una señal clara para que yo me impulsara un poco y las enroscara en su cintura. Me levantó sin esfuerzo, apretándome contra la pared; en esa posición parecía un niño en sus brazos musculosos.

—No es justo que me tortures así, terroncito— dijo entre besos —Estar dentro de ti es algo que deseo como a nada…

—Tom…

Recordé la herida en su hombro al sentir las vendas cuando pasé mis manos por su espalda sobre la camisa. ¿Acaso no le dolía con mi peso? Pues al parecer no, porque ni siquiera se quejaba.

—Me encantas— susurró contra mis labios. Abrí los ojos lentamente, viéndolo embelesado, hipnotizado —Me encantas, maldición.

—Tommie…— escondí mi cara en la curvatura de su cuello y hombro, completamente sonrojado; suspiré.

—Anoche colgaste la llamada antes de que yo pudiera reaccionar…

—¿Reaccionar a qué?

—A cuando me llamaste «amor».

Mierda, había olvidado eso por completo. Se lo había dicho porque me salió del alma; no sé, mi subconsciente lo gritó y salió de mi boca sin darme cuenta. Al percatarme de eso corté la llamada con el corazón latiendo a mil por hora. Me había puesto nervioso y casi no podía dormir pensando en lo que diría Tom, si le había parecido ridículo o no… yo y mis pensamientos haciéndome mil ideas negativas, ninguna con una buena reacción por su parte.

—¿No te gustó? ¿Te pareció muy cursi?— pregunté rápido y él se echó a reír con dulzura.

—Yo te digo así siempre, ¿Es cursi?

—No…

Se separó un poco mirándome a los ojos fijamente —Dilo otra vez…

—¿Qué?— pregunté confundido.

—Llámame como lo hiciste anoche.

Comprendí al instante y mi corazón comenzó a palpitar como loco. Me costaba mucho decir ese tipo de cosas porque nunca lo había hecho, pero a pesar de sentirme cohibido como un niño tímido, tenía ganas de decírselo ahí, mirándolo a los ojos como él siempre hacía conmigo…

—Mi amor…— susurré con voz rasposa.

La comisura de sus labios se curvó un poco en una pequeña sonrisa —Quiero que me digas así siempre, ¿Oíste? No puedes llamarme «Tom».

—Pero es tu nombre…

—No, a partir de ahora para ti soy «amor», recuérdalo; y si me desobedeces voy a tener que castigarte…

¿Premio o… premio?

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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