Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 29

—Ahí viene la novia— murmura Charlotte con emoción, enderezándose en su asiento.

Todos dirigimos la mirada hacia el vehículo. Travis, que hasta ahora intentaba disimular sus nervios, se pone de pie como un resorte. Su expresión cambia en cuestión de segundos; la ansiedad se mezcla con la emoción y, sin dudarlo, corre hacia el altar para acomodarse en su sitio.

La música comienza a sonar suavemente, llenando el ambiente con un aire de ensueño. Los murmullos de los invitados se desvanecen cuando la puerta del coche se abre y la novia desciende con gracia.

Su vestido es una obra de arte: un diseño blanco perla con un corsé ajustado que resalta su silueta, decorado con delicados bordados florales y diminutas perlas cosidas a mano. La falda cae en capas de tul ligero, creando un efecto etéreo que se mueve con suavidad con cada paso. Un velo largo y transparente cubre su rostro, sujeto por una tiara de brillantes. Sostiene un ramo de rosas blancas y lilas, mientras su padre la toma del brazo con orgullo.

Joder, se ve tan hermosa que me imagino mi boda, con Tom esperándome en el altar pero, recuerdo todo lo que está pasando y esa imagen se destroza como un cristal haciéndose añicos y ese mal presentimiento vuelve a instalarse en mi pecho.

Desde mi sitio, observo la escena y esbozo una pequeña sonrisa en los labios para verme tranquilo y no angustiado. Me encantan las bodas. Hay algo en ellas que me hace sentir cálido por dentro, como si el amor se hiciera tangible por un momento. —Está hermosa, ¿Como se llama, Tommie?— murmuro sin apartar la vista.

Tom me escucha y me mira de reojo con una sonrisa —Melanie, amor— me dice.

El padre de la novia la guía hasta donde está Travis, quien la recibe con una mezcla de nervios y adoración en los ojos. Se toman de las manos, y el oficiante comienza a hablar con solemnidad.

—Estamos aquí reunidos para celebrar la unión de Travis y Amelia, dos almas que han decidido caminar juntas en este hermoso viaje llamado matrimonio…

Las palabras del oficiante continúan mientras la pareja intercambia miradas cargadas de emoción. Llega el momento de los votos, y Travis es el primero en hablar. Tras su bonito discurso hace que todos nos conmovamos, siento como Tom me toma de la mano por debajo de la mesa mientras miramos la escena. Melanie parpadea rápidamente para contener las lágrimas antes de sonreír con ternura. Dice sus votos y algunos invitados dejan escapar suspiros emocionados.

Charlotte se limpia discretamente una lágrima, y Tom simplemente sonríe con orgullo por su hermano. El oficiante asiente y toma las alianzas.

—Con estos anillos, simbolizamos el amor eterno que los une. Travis, coloca el anillo en el dedo de Melanie y repite conmigo…— el aludido sigue las palabras del oficiante mientras desliza el anillo en la mano de Melanie. Luego, ella hace lo mismo. —Y ahora, por el poder que me ha sido concedido, los declaro marido y mujer. ¡Puede besar a la novia!

Los invitados estallan en aplausos y vítores mientras Travis levanta suavemente el velo de Melanie y la besa con amor. Las cámaras capturan el momento, los pétalos de rosa vuelan en el aire y la música cambia a un tono más festivo. Todos nos ponemos de pie para celebrar la unión.

—Bueno, oficialmente tengo una cuñada— dice Tom con una sonrisa.

La música comienza a animar el ambiente, y los invitados empiezan a moverse hacia el área de la recepción. Tom me toma de la mano y me guía hasta donde están los recién casados. —Amor, ven, quiero presentarte a Melanie— nos acercamos, y la novia nos recibe con una sonrisa radiante.

—¡Tom!— dice con entusiasmo recibiendo el abrazo de mi novio.

—Felicidades Melanie— susurra Tom —Mira, te quiero presentar a Bill, mi novio. Amor…— me toma de la mano acercándome a ellos y Melanie sonríe encantadoramente.

—¡Ay, que lindo!— exclama —Soy Melanie, mucho gusto.

Le devuelvo la sonrisa mientras estrechamos nuestras manos —El gusto es mío. Felicidades, te ves increíble.

—Gracias, tú también luces espectacular— me halaga con amabilidad.

Oficialmente conocía a toda la familia de Tom y de algún u otra forma me sentía bien. A pesar de saber quiénes son realmente y a lo que se dedican, no me puse a pensar en eso en esos momentos. Tom me tomó de la mano y me llevó a la pista de baile, porque ya empezaba la fiesta después de la boda. Tocaron una canción que desconozco por completo, pero qué, es realmente hermosa.

La pista de baile se llena de parejas cuando la música cambia a una melodía más intensa y romántica. Los recién casados son los primeros en moverse al centro, deslizándose con gracia mientras los invitados los rodeamos. Charlotte y Gordon se toman de las manos y comienzan a bailar con una complicidad que solo los años pueden construir. Tom me jala suavemente de la cintura, pegándome a su cuerpo con naturalidad.

—A mi no me gusta bailar— susurra contra mi oído —Pero por ti hago lo que sea— sonrío enternecido y suspiro. Dejo que me guíe al centro de la pista. Sus manos me sostienen con firmeza, una en mi cintura y la otra entrelazada con la mía.

«Abrazarte, mirarte y sonreír como antes,

dormirme junto a ti… si no recuerdas lo

mucho que te quiero yo te lo diré. Si se apagan las estrellas en el cielo, las encenderé…

Y cuando el paso del tiempo te de miedo,

yo lo frenaré…»

Tom baja la cabeza y su aliento tibio roza mi oído —…Y me quedo contigo, desafiando al destino—susurra, repitiendo la letra con voz ronca.

Mi piel se eriza, y mis manos aprietan sus hombros en respuesta. Tom se pega más a mí, haciendo que nuestros cuerpos se rocen con cada movimiento. El calor se instala entre nosotros, envolviéndonos en una burbuja donde solo existimos él y yo. Su mano en mi cintura se desliza con lentitud, bajando con sutileza hasta mi trasero. Lo aprieta con disimulo, hundiendo sus dedos en la tela del vestido, y un jadeo silencioso se escapa de mis labios.

—Tom…— gimoteo, mirándolo con las mejillas ardiendo. Él solo sonríe con esa maldita expresión traviesa y posesiva que me vuelve loco.

—Shh… solo baila, mi vida— dice.

Pero no solo estamos bailando. Estamos provocándonos, tentándonos con cada roce, cada contacto prolongado. La música sigue envolviéndonos, pero apenas la escucho, demasiado perdido en su mirada oscura y ardiente. No sé quién lo inicia, pero nuestros labios se encuentran en un beso intenso y hambriento. Tom me devora con desesperación, su lengua se desliza con la mía en un juego húmedo y adictivo. Su erección roza mi pelvis, y un escalofrío me recorre entero.

Nos separamos apenas un segundo, ambos respirando agitadamente.

—Vamos al coche— pide con la voz ronca y los ojos encendidos de deseo.

Lo miro, sintiendo el mismo fuego corriendo por mis venas y asiento lentamente con la cabeza. Sin que nadie lo note, nos escabullimos de la pista. Me aferro a su mano mientras nos deslizamos entre los invitados, con el pulso acelerado y la anticipación recorriendo cada centímetro de mi cuerpo. En cuestión de segundos, abrimos la puerta de los asientos traseros del Cadillac y entramos, cerrándola tras de nosotros.

Tom toma asiento y yo sobre sus piernas, volvemos a unir nuestras bocas en un beso y sus manos se mueven con desespero subiendo por mis piernas, apretando mis muslos con ganas. Sube y me alza el vestido, mete sus manos dentro de las mallas y mis boxers para tocarme los glúteos a su antojo, los aprieta y amasa como si fuesen una masa entre sus dedos, el movimiento hace qué comencemos a frotar nuestras entrepiernas, con unas ganas tremendas por sentirnos piel con piel. Amo como desciende con sus besos ensalivados por mi barbilla mordiendo en el transcurso.

—Mhmm…— gimo al sentir como uno de sus dedos tantea en mi entrada y entra lentamente, me encuentro mojado y dispuesto para él y eso parece encantarle. Introduce su dedo completamente en mi culo y comienza a penetrarme con lentitud —Oh, oh santos cielos…

Mi hombre mete otro dedo y yo echo mi cabeza hacía atrás, perdido, enloquecido, aturdido por las sensaciones de placer que me está causando. Sus dedos entran y salen de mi interior aumentando la velocidad cada vez más y cuando me siento listo y preparado saca los dedos con suavidad, se desabrocha los pantalones y se baja el zip. Saca su gran pene de sus boxers y se masturba bajo mi atenta mirada.

—¿Vas a llamarme «papi» como aquella vez?— pregunta, mis mejillas arden y asiento rápidamente deseoso de sentir su polla dentro cuanto antes —Eso es…

Alinea la punta de su miembro en mi entrada y yo bajo lentamente, jadeamos al unísono cuando la tuve dentro completamente. Chocamos nuestras frentes y comenzamos a respirar con irregularidad cuando empiezo a montarlo, me alzo impulsándome por mis piernas flexionadas y me dejo caer sintiéndola profunda en mi interior, repito los mismos movimientos una y otra vez, Tom pone sus manos en mis nalgas y así me ayuda controlando el ritmo, uno desesperado y acelerado.

Siento el movimiento del coche pero en esos momentos no puedo pensar en si alguien puede percatarse de ello. Sigo con lo mío sintiéndome maravillosamente excitado, con una de sus manos Tom toma mi pene y lo saca de mis boxers comenzando a masturbarme levantando más el vestido a mi pecho para ver el movimiento de su mano en mi entrepierna. Gimo alto, fuerte y muerdo mi labio inferior para no gritar. Su polla golpea reiteradas veces mi próstata haciendo que me estremezca por los espasmos del placer.

—¡Oh! ¡Oh, joder! ¡Sí!— exclamo ahogadamente haciendo movimientos circulares con mis caderas, Tom desata el nudo de las telas cruzadas en mi espalda y hace que las mangas y la parte que me cubre el pecho del vestido bajen por mis brazos dejando al descubierto mis hombros y pecho.

Su lengua estimula mis pezones, chupa de ellos como un bebé amamantando. Siento como la punta de mi pene palpita, pidiendo a gritos liberarse…

—Oh, Billie…— mi novio separa su boca de mis pezones y alza un poco el rostro para verme —¿Te gusta? Dime…

—Me gusta… jumm… me gusta como me besas, como me tocas… como me haces el amor— le digo mientras hago que su pene se hunda dentro de mí —me encanta cuando me tomas y me haces ver las putas estrellas y… ¡Ohm!… cuando dices que me amas y me acaricias, joder…

—Lo haré cuántas veces quieras, mi Rey…

Ay, mierda.

Lo miró y sonrío de una forma que lo vuelve loco, como una maldita puta necesitada —¡Uhmm!— muerdo mi labio inferior —Ah, sí… papi, jódeme más— pido entre gemidos y en respuesta, Tom clava sus escasas uñas en mis nalgas haciéndome gritar de puro gusto —¡Oh Dios! ¡Más!

—Mierda…— gruñe y me toma firmemente de la cintura para hacer que me mueva más rápido, hace que me siente y su pene entre de una estocada que me deja con la mente nublada. Una y otra y otra vez, oh madre mía, se siente de puta madre. Nuestras respiraciones agitadas se escuchan en cada rincón del auto, el cuál sigue meciéndose junto con nuestros movimientos —Oh, dios… voy a correrme…

—Y-yo…— iba a hablar, pero justamente me corro en su mano que nunca dejó de estimular mi pene, Tom lo aprieta y pasa el pulgar por la punta sensible haciendo que contraiga mi esfínter y ante eso, él también se corre dentro de mí, todo su semen llenando cada rincón de mi interior. Exhalo gustoso por el increíble orgasmo y me inclino para besarle en los labios —Mhmm…— suspiro y Tom me da un azotito en una de mis nalgas.

—Me encantas, joder— dice en cuanto nos separamos del beso. —Te amo, te amo, te amo…

—Y yo también a ti— le respondo con sinceridad, me levanto un poco haciendo que su miembro salga de mi interior mojado y rojo, flácido. Tom me sonríe y me acaricia la mejilla llevando un mechón de mi cabello detrás de mí oreja —Debemos volver— le digo y él asiente.

Ahí mismo, en el coche, nos limpiamos con las toallitas húmedas que había guardado junto a mi maquillaje antes de salir de casa. Yo me di un retoque y me limpié el sudor, me coloqué bien el vestido y él hizo lo mismo con su traje. Bajó el primero del coche cuando estuvimos listos y, después, lo hice yo, agarrando su mano otra vez. Noto la incomodidad entre mis nalgas por la humedad, pero me da igual. Tom me coge de la mano y volvemos a la fiesta, sentándonos en la mesa donde están los padres de Tom. Charlotte se abanica la cara con un abanico precioso que combina a la perfección con su vestido rojo.

Al vernos, sonríe mientras Gordon bebe un trago de su copa de champán.

—¿Dónde estabais?— pregunta ella mientras Tom y yo nos sentamos en la mesa. Obviamente, siento las mejillas arder y sé que me he puesto rojo, así que desvío la mirada para evitar que me vean.

—Bill quería retocarse el maquillaje y lo llevé al baño— responde Tom, poniendo su mano sobre mi pierna y apretando suavemente. Lo miro y me sonríe.

&

Después de un rato de baile, risas y copas de champán, llegó el momento más esperado por los más golosos de la fiesta: la tarta de bodas. Una preciosa tarta de cuatro pisos, cubierta de crema blanca y decorada con pequeñas flores comestibles en tonos pastel, estaba en el centro del salón. Melanie y Travis se colocaron frente a ella con una sonrisa radiante, sujetando juntos el cuchillo con el que harían el primer corte.

—Que este sea el comienzo de una vida muy dulce juntos— dijo Travis con cariño, mirando a su esposa antes de darle un beso en la mejilla.

Los invitados aplaudieron mientras la pareja se daba mutuamente un trozo de tarta. Melanie, con una sonrisa traviesa, acabó manchando la nariz de Travis con un poco de crema, provocando risas y más aplausos. Tom, que me tiene bien agarrado por la cintura, se inclina un poco hacia mí y murmura en mi oído:

—Espero que cuando sea nuestro turno no me hagas eso, pequeñín— pongo los ojos en blanco con una pequeña sonrisa, sin imaginarme lo que vendría después.

Travis carraspea y coge el micrófono con una expresión de lo más traviesa.

—Bueno, familia y amigos, como esta noche va de celebrar el amor, me gustaría hacer una predicción para el futuro— hace una pausa, mirándonos directamente a Tom y a mí, que estamos pegados como si fuésemos una sola persona —Creo que la próxima boda será la de mi querido hermano Tom… con el precioso moreno que tiene bien sujeto de la cintura, como si se le fuera a escapar.

Las risas estallaron entre los invitados y yo noto cómo me arde la cara de la vergüenza. Me tapo la cara con las manos, mientras Tom, lejos de avergonzarse, sonríe con orgullo y me da un beso en la mejilla.

—No es mala idea, hermano, pero aún no le he pedido matrimonio— bromea Tom, guiñándome un ojo.

Charlotte y Gordon se ríen junto con el resto de la familia, y Melanie le quita el micrófono a Travis para hablar. —Ya que estamos con el ambiente a tope, ¡vamos con el lanzamiento del ramo!

Las mujeres solteras de la fiesta se juntaron emocionadas en el centro del jardín, listas para atrapar el ramo. Melanie se subió a una pequeña tarima, les dio la espalda y levantó el ramo por encima de su cabeza.

—¡A la una… a las dos… y a las tres!

El ramo voló por los aires y, contra todo pronóstico, ninguna de las chicas lo atrapó. En su lugar, cayó justo a mis pies. Parpadeo, sorprendido, mirando las flores en el suelo. —¿Eh?

La multitud guardó silencio por un segundo, y luego estalló en carcajadas y exclamaciones. —¡El destino ha hablado!— grita Travis entre risas.

Sin saber muy bien qué hacer, me agacho despacio y recojo el ramo, sujetándolo con cuidado. Tengo la cara completamente roja y noto todas las miradas clavadas en mí. —¡Ya tenemos la próxima boda confirmada!— bromea alguien entre la multitud.

Tom, divertido, me abraza por detrás y apoya la barbilla en mi hombro. —Creo que ya no hay escapatoria, amor— susurra en mi oído con una sonrisa traviesa.

Suelto un suspiro y cierro los ojos un momento antes de girarme para mirarle.

—¿Sabes qué? Igual no es tan mala idea…

Mi respuesta hace que todos en la fiesta aplaudan y silben, animándonos aún más. Tom, orgulloso, me da un beso suave en los labios y me susurra: —Voy a conseguir que realmente quieras casarte conmigo, terroncito.

Solo pude reír sin soltar el ramo de flores. Aunque no hacía falta que lo intentara, porque yo ya quiero casarme con él. Quiero que sea parte de mi vida. Y entonces, vuelve esa imagen a mi cabeza: Tom y yo besándonos para sellar nuestro pacto, convirtiéndonos en esposos. Pero, de nuevo, la imagen se desvanece y nos veo siendo separados por una fuerza que no podemos controlar. El miedo se apodera de mí, y regreso de golpe a la realidad, donde la música sigue sonando y todos siguen celebrando.

—¿Qué pasa, mi vida?— pregunta Tom en mi oído. Suspiro. Él me conoce demasiado bien, sabe que algo me inquieta —¿Te encuentras mal?

—Tengo un mal presentimiento, Tom— le susurro —Siento que algo malo va a pasar y…

—Eh…— me interrumpe, acariciándome la mejilla —No pienses en eso, amor. Seguramente es el miedo por todo lo que ha pasado, nada más…

Intento creerle, de verdad quiero pensar que solo es mi mente jugándome una mala pasada, haciéndome imaginar cosas que no son. Pero al final… yo no estaba equivocado. Lo dije, mi intuición nunca falla. No sabía que, después de esta noche, las cosas empeorarían y que lo que más temía… iba a suceder.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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