Fic TOLL de unicornlitz

Capítulo 4

Mi cabeza estaba en mi contra.

¿Cómo puede ser que alguien que apenas conoces se apodere de tus pensamientos así? Es una locura, es horrible, es raro y agobiante porque tengo mil cosas en las que centrarme y de repente su imagen aparece de la nada, desconectándome del mundo. Como ahora mismo, que estoy sonriendo como un tonto con el móvil en la mano después de recibir un mensaje suyo.

Estaba en casa de Sarah, le había pedido a Baldrich que me trajera. También estaba Natalie, junto a Gustav y Heidi; mi grupo de colegas, hijos de las amigas de mi madre. Todos nos llevamos bien y nos adaptamos unos a otros sin problema. Ahora me miraban con una expresión rara en la cara.

-Vale, se ha vuelto un poco tonto-soltó Heidi después de mirarme de arriba abajo. -¡Mirad cómo mira la pantalla del móvil solo por ese mensaje!

-Ahg, son solo los síntomas de esa enfermedad llamada amor- comentó sarah

-¿Creéis que está enamorado?-preguntó Gustav mientras se acercaba y se sentaba a mi lado en el sofá. -Yo creo que apenas empieza, no creo que esté del todo. ¿Cuántas veces dices que se han visto?- preguntó mirando a Natalie.

-Algunas tres…

-¡Y ya está colado por ese chico al que ni conocemos! – exclamó Sarah negando con la cabeza.

Aparté la mirada del móvil y miré a todos mientras me relamía los labios. ¿Qué le respondo, chicos?-pregunté.

Heidi puso los ojos en blanco. Repíteme el mensaje, porfa- pidió.

Forzándome a no sentirme avergonzado, leí: -Dice: “Te invito al cine y luego a mi piso, mi pene se muere por conocerte y mi cama también. Espero que aceptes, corazón”- apreté los labios y desvié la mirada del móvil hacia mis amigos.

Natalie sonreía levemente. -¡Qué romántico!- dijo -es tan guarro y bonito a la vez- canturreó juntando las manos sobre el pecho mientras abanicaba las pestañas.

-Oh, Natalie, por Dios- bufó Sarah -es obvio que solo busca sexo- dijo mientras se cruzaba de brazos y me miró. -No sé cómo te pones a sonreír como un tonto solo por ese mensaje.

-Y eso que no les he contado lo que me dijo en el Starbucks- dije. Me recogí las piernas contra el pecho y solté un suspiro pesado.

-¿Te ha dicho algo? ¿Qué, qué? ¡Habla! Exigió Natalie. -¿Fue algo tan obscenamente romántico como este mensaje?- preguntó.

La miré y me mordí el labio inferior suavemente.- Me dijo que quería todo de mí, desde mi… trasero… hasta despertarse conmigo a su lado. Follarme sin parar… comerme la boca… y que mi boca se comiera su pe…

-¡Vale, vale! Para ya- me interrumpió Gustav, visiblemente horrorizado. Como si hubiera visto algo desagradable que le marcaría de por vida. Pero en este caso, sería algo que escuchó. -Ya entendimos lo que quiso decir con eso último…

-Ese chico malo es realmente un pervertido, ¡me encanta!- exclamó Natalie -Seríais la pareja perfecta. ¿No lo creéis, chicos?

-Esto es típico de ti. Siempre tan guarra y sucia, ¡espero que algún día se te duerma la lengua! Y esa mente, madre mía… ¿de dónde sacas tantas cosas?

Natalie se encogió de hombros. -Eso es irrelevante, Sarah-dijo -A ver, aquí lo que importa es ayudar a Bill a darle una respuesta ”adecuada” al chico.

-¿Al menos sabes cómo se llama?-preguntó Heidi. Asentí lentamente.

-Se llama… Tom…

-Bien, se llama Tom y vive, seguro, en los barrios bajos y es un delincuente – dijo Gustav -Solo se han visto tres veces, según lo que ha dicho Natalie y va estás coladito por él…- negó con la cabeza -Y para colmo, es un guarro y pervertido a tope… solo que sabe insinuarse “caballerosamente”. Y eso parece gustarte…

Me sonrojé, no pude evitarlo. Sentí mis mejillas arder y escondí mi rostro entre mis rodillas. -Basta, me hacéis sentir raro…

-Es que todo esto es raro- dijo Sarah -Además, ¿qué se supone que puede responderle a un mensaje así?

-Yo tengo una idea- dijo Natalie Dame el móvil, ya- ni siquiera me dejó dárselo; simplemente me lo arrebató y empezó a teclear mientras sonreía como loca. Tenía miedo; la mente de Natalie es una bomba, podría ser aún más sucia si se lo proponía y empecé a ponerme nervioso por saber qué estaba escribiendo -¡Ya está! Joder, soy toda una profesional…

-¿Qué le has escrito?- preguntó Heidi mientras se acercaba a Natalie y leía por encima del hombro el mensaje. Sus ojos se abrieron como platos, me asusté; estaba sudando y eso que no hacía calor.

-¿Qué pasa, hei?- preguntó Sarah. Ella también leyó el mensaje y se cubrió la boca con una mano mientras miraba la pantalla de mi móvil.

-Nath, dame el móvil- le dije. Ella me lo pasó, pero antes de que pudiera cogerlo, lo retiró. Fruncí el ceño. Me moría de ganas por saber qué le había respondido.

-No vayas a borrar el mensaje, eh…

Asentí. Cogí el móvil y leí el mensaje con calma, intentando no entrar en pánico. Pero fue imposible.

“Oh, qué interesante. Me parece un plan genial, así que cuenta conmigo para el cine. Y si tu cama también quiere conocerme, creo que no le diré que no.”

Nada más acabar de leerlo, me atraganté con mi propia saliva ¡Natalie! ¡¿Cómo has podido enviarle eso?! Joder, ¡qué vergüenza! ¿Qué pensará de mí?

Ella puso los ojos en blanco. -No seas tonto. Debes ser un poco atrevido de vez en cuando; además, el mensaje no dice nada malo. Solo es una respuesta, una simple respuesta que encaja con tu personalidad.

-Jamás, en mi vida, habría enviado un mensaje así, Nath… dije entre sollozos sin lágrimas. Lo peor fue ver el “en línea” en la barra superior de WhatsApp y luego el visto en mi mensaje. ¡Oh Dios! Me va a dar algo, ¡me va a dar algo! Joder. Salí del chat antes de que pudiera llegar su respuesta.

Mi móvil vibró con un sonido de notificación que sonaba como un silbido. No pude verlo; empecé a temblar y solo quería deshacerme del móvil; me sentía tan mal que de repente me dieron ganas de vomitar por los nervios. Me estaban comiendo la cabeza. Mi móvil volvió a vibrar y del susto lo tiré al otro lado del sofá. Gustav chasqueó la lengua y puso los ojos en blanco antes de coger mi móvil. Lo desbloqueó deslizando su dedo por la pantalla y entró al chat.

-Dice: “Te aseguro que a mi cama le caerás bien cuando dejes tu olor impregnado en las sábanas. Y mi polla estará más enamorada si se puede”

-¡Oh!- exclamé ahogadamente en un leve sollozo volviendo a esconder mi rostro entre mis piernas.

-“Envíame una ubicación y pasaré a buscarte hoy por la noche, a las ocho. Veremos una película perfecta para la ocasión. Realmente quiero verte, bomboncito.”

Estaba rojo. Rojo como un tomate o incluso más. ¿Existía un rojo más intenso que el rojo normal? Os juro que el cosquilleo en mi estómago no me dejaba ni un momento tranquilo. Temblaba, y en mi garganta había un nudo que no había forma de deshacer. ¿Qué se supone que iba a hacer cuando estuviera a su lado, en el cine, viendo quién sabe qué película, sin ponerme así de mal? Me relamí los labios y exhalé lentamente.

-¿Entonces?- preguntó Sarah mirándome -¿Qué vas a hacer?

-P-pues…

-Tienes unas tres horas para estar listo, así que espabila me interrumpió Natalie. La miré sin entender -¿Qué? No puedes echarte atrás ahora. Hay que mandarle una dirección para que pase a por ti… Mmm- se puso a pensar mientras se tocaba el mentón.

-¿En serio? ¿Vas a ayudar a que se vea con ese pobretón de los barrios bajos que vive robando y quién sabe qué más?- comentó Heidi -Es peligroso querer que Bill se involucre con alguien así.

-Eso dices porque no lo has visto dijo Natalie poniendo los ojos en blanco -Además, no solo le ayudaré yo. Vosotras también, así que moved esas piernas… Bill, ve a ducharte…

-Espera, aquí no tiene ropa…-interrumpió Sarah.

-Iremos Heidi y yo a buscarle algo; después de todo, sabemos más de moda que cualquiera- respondió Natalie sonriéndome – Te vas a ver espectacular.

-¿Estás segura?- le pregunté -No paro de temblar por los nervios, ¿qué va a pasar cuando lo tenga tan cerca?

-Joder, ¿de verdad estás enamorado, billar?- Pregunto gustav

-No lo sé… pero siento un no sé qué cuando está cerca. Quizás solo sea porque es guapo y… no, no puede ser solo eso… incluso cuando me sonríe mi corazón se vuelve loco; cupido me quiere cargar.

-Cupido seguramente se tropezó cuando iba a lanzar las flechas-comentó Heidi riendo -Mira que hacer que te fijes en alguien que no es de nuestro nivel social…- ladeó la cabeza -No creo que tus padres lo celebren. Además, está Marc… ese chico tiene encantados a tus padres.

Marc era un compañero de clase, hijo de uno de los socios de mi padre. Es un verdadero dolor de cabeza cuando se lo propone; está colado por mí y siempre me regala cosas: rosas, incluso me ha invitado mil veces a salir. Invitaciones que claramente he ignorado porque simplemente no siento química con él. No hay nada. No hay chispa ni esa sensación de cosquilleo en el estómago como cuando veo a Tom, al chico de las trenzas. Ahg…

-Marc es un pesado- dijo Natalie haciendo una mueca -tiene cara de empollón y no es nada varonil como este chico Tom.

-Pero, Tom es un delincuente-recordó Sarah, me miró -en cambio Marc es rico, te quiere de verdad, te llena de regalos, es romántico, puede darte una vida llena de lujos y cuando llegue la hora del sexo seguro que te prepara una velada preciosa a la luz de la luna. ¿Qué puede ofrecerte Tom, eh? Nunca podría darte lo que mereces, no tiene pasta y seguro que vive en un cuchitril. Y en lo que respecta al sexo… joder, seguro que te lleva a un hotel de esos baratos que hay por ahí. ¡O puede ser peor! No quiero ni imaginarlo, dios – bufó mientras negaba con la cabeza.

Apreté los labios y bajé la mirada al suelo de mármol crema. Suspiré hondo. Sarah tenía razón, pero rara vez me importaba. Quiero decir, nunca me ha interesado lo material. No me importaría dejarlo todo si hiciera falta y aquí estoy yo haciéndome películas sin saber si va a pasar algo o no.

-No le llenes la cabeza a Bill con tonterías dijo Natalie empujándola levemente del hombro -Entra al baño, Bill. Nosotras nos encargamos del resto, ¡anda!

Asentí lentamente mientras me levantaba. Subí a la habitación de Sarah y entré al baño. En un abrir y cerrar de ojos ya estaba dentro de la bañera jugando con las burbujas, cogiéndolas con las manos y soplando al aire. Mi pelo estaba húmedo cuando ya me sentí más tranquilo, así que salí con un albornoz cubriendo mi desnudez y otra toalla enroscada en mi cuello.

Natalie se encargó de buscarme la ropa que llevaría junto a Heidi y la verdad es que me encantó; además alisaron mi pelo haciendo unas onditas suaves como si fueran rizos pero sin exagerar; realmente me veía bien con una boina. Llevaba una camisa negra de manga larga transparente y un pantalón de cuero ajustado a las piernas, unas botas de plataforma ancha que me hacían ver más alto y unos guantes de cuero del mismo color que el resto de la ropa. Un colgante con el dije de carabela y una pulsera de plata en mi muñeca derecha.

-Póntelo-dijo Heidi tendiéndome una chaqueta vaquera negra y de un color negro desgastado. Recuerdo que fue un regalo de mi padre y casi nunca la uso.

Natalie se encargó de maquillarme con sombras negras en los párpados y gloss en los labios. Incluso me echó polvo compacto y un poco de rubor para darle color a mis mejillas, aunque lo vi innecesario. Rímel para elevar aún más mis pestañas y una capa nueva de pintauñas negro. Por último, loción y ya estaba más que listo.

Y justo a tiempo.

-Joder, ese chico va a flipar contigo dijo Natalie mientras retocaba un poco más la sombra oscura en mis ojos y aplicaba iluminador donde veía necesario, como en la punta de mi nariz y en el lagrimal. -¡Perfecto!-exclamó emocionada -Créeme, se va a quedar hipnotizado contigo…

-¿Tú crees?

-Te ves genial- halagó Heidi -solo espero que ese chico no sea un imbécil, ¿vale?

-¡Ya es hora!- me dijo Natalie mientras me levantaba de la cama, me hizo salir de la habitación y bajar las escaleras -le he dado la dirección de una cafetería cercana porque Sarah no me dejó darle esta…

Sí, ya lo suponía. Gustav me miró de arriba abajo y levantó el pulgar hacia arriba mientras asentía con la cabeza; como diciéndome que me veía estupendo y Sarah arqueó una ceja.

-Joder, solo es una salida y mira cómo te han dejado. Pareces que vas a una gala o algo así comentó suspirando -en fin, te ves bien…

-Gracias-respondí sonriendo un poco.

-Venga, si nos damos prisa llegaremos a tiempo- Natalie volvió a tirarme para llevarme a la salida. Los demás venían detrás, seguro que también se apuntaban.

Subimos al coche de Sarah y ella le dijo al conductor que iba a conducir ella.

&

Los nervios habían vuelto. Estábamos frente a la cafetería y yo me bajaba del coche; tenía el móvil en las manos esperando un mensaje suyo que me dijera que ya estaba aquí. Eran las ocho y hacía frío. Mucho frío.

Empecé a preguntarme si vendría o no, ya que habían pasado unos quince minutos y no aparecía. Natalie estaba a mi lado con los brazos cruzados, mirando a su alrededor. Sarah se asomaba por la ventana preguntando si había señales de su llegada, pero nada, no aparecía y me sentí… decepcionado. Me había dejado plantado el imbécil. Y yo llegando puntual.

-¿Nada aún?- preguntó Heidi bajando la ventanilla de los asientos traseros para asomarse -ese idiota no va a aparecer. Lo mejor será irnos y tú, Bill, olvídalo…

Fue justo cuando dejó de hablar que escuché el sonido de una moto aparcando en la acera al otro lado de la calle. Reconocí ese casco, y cuando lo vi levantándolo un poco para descubrir su cara, supe que era él. Mi corazón empezó a latir rápido otra vez, tan rápido que pensé que me iba a caer.

-Es él…- le susurré a Natalie.

Ella me miró y luego miró hacia donde yo estaba viendo y sonrió de oreja a oreja -¡Tiene una moto! Exclamó en un susurro -¡Qué guay, Bill! Él es el indicado.

Mi móvil vibró y la pantalla se iluminó con un mensaje nuevo del chico de las trenzas.

“¿Qué esperas para acercarte, bombón?”

Me relamí los labios y solté una risa nerviosa -Quiere que vaya-le susurré a Natalie.

Ella me dio un golpecito suave en el hombro -¿Y a qué esperas? ¡Ve, ya!-murmuró empujándome.

-Vale, vale- dije. Me ajusté la chaqueta y me despeiné un poco antes de cruzar la calle. Cuando me acerqué y seguro se dio cuenta de mi presencia, levantó la mirada del móvil para verme.

-Carajo… ¿me querías matar, corazón?- fruncí el ceño sin entenderle, realmente confundido. Él sonrió moviendo su piercing de esa forma tan sensual que tenía -Te ves sexy, bebé… jodidamente hermoso, eh…

Me sonrojé. Últimamente me pasa bastante. Soy el único de mis amigos que no ha tenido ninguna relación o citas, hasta ahora.

-Gracias, Tom… tú también estás bien dije, algo nervioso y seguro que se notó en mi voz. Odio eso, ser tan obvio.

-Ya lo sé me respondió, a lo que yo puse los ojos en blanco.

-En serio, eres un egocéntrico…

-Te lo dije, bombón. Es amor propio, ahora súbete.

-¿Qué?

-Oh, sí… el casco, primero la seguridad-me tendió uno completamente negro que hacía juego con la moto que colgaba de uno de los lados del volante. Cogí el casco sin saber que hacer; no me esperaba ir al cine en moto, pensé que habría un coche -¿Qué pasa?

-Es que yo jamás me he montado en estas cosas dije señalando la moto.

Él arqueó una ceja -Ah, claro… si tienes hasta conductor, joder-comentó -Venga, súbete. Soy bueno manejando…

-No lo dudo- le respondí con sarcasmo y él se echó a reír. -¿Cómo se supone que debo subirme?

-Solo levanta una pierna, bebé-suspiré y le hice caso; levanté una pierna pasándola por encima del asiento de la moto y me vi subiendo a ella. Me acomodé bien, pero había olvidado algo -¿Sabes ponerte el casco?

-Oh, Mmm… creo que sí- le dije mientras me lo colocaba; parecía nuevo por el olor que tenía. Abroché los pequeños cinturones -listo-anuncié.

-Bien- entonces fue cuando encendió la moto y esta rugió tanto que tembló; me asusté y solté un gritito bajito como una exclamación mientras mis brazos iban a parar a su cintura. Le escuché reír otra vez -Tranquilo, iré suave. Lo prometo.

-Más te vale- le advertí.

-Bien, abrazándome así seguro no saldrás volando…

-¿Qué? ¿A qué te refieres con “salir volando”?- tuve miedo de caerme de esa moto, en serio.

-Nada, precioso. Sujétate bien-volvió a hacer rugir la moto y vi cómo sus pies se levantaban del suelo para ponerlos en los estribos. Le abracé más fuerte, si es que se podía -Vale, si sigues así no me dejarás respirar.

-Lo siento- me disculpé aflojando un poco mis brazos.

-No pasa nada- dijo -Despídete de tus amigos, que no han dejado de mirarnos con la boca abierta-anunció.

Miré el coche de Sarah y sí, efectivamente nos estaban mirando impresionados. Pude verlo a través del cristal del casco.

-¿Listo, precioso?- preguntó.

Asentí como un loco -Sí.

-Bien-la moto empezó a avanzar lentamente, se movió un poco y me sobresalté, volviendo a abrazar a Tom más fuerte y apretando la chaqueta de su traje de motorista con mis dedos mientras cerraba los ojos cuando la velocidad aumentó.

-Oh, Dios… – murmuré asustado cuando cruzó una curva; la moto se inclinó demasiado para mi gusto. Pero no podía negar que la sensación era buena, ignorando que me estaba muriendo del miedo a caerme de esa cosa.

La velocidad aumentó aún más, íbamos demasiado rápido y solo rogaba al cielo para que no pasara nada. Soy muy joven para morir

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por unicornlitz

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!