Predestinados 6

Fic TOLL de Kasomicu

Capítulo 6

Tom se hallaba a sí mismo tomando un té de durazno, leyendo las noticias en el su celular y preguntándose por qué Bill aún no le había mandado un buenos días como se había vuelto su costumbre. No podía evitar pensarle ahora, de un modo que quizá distaba mucho de lo que se había propuesto… Ahora que había sentido su mano acariciando su hombría, que había estado tan vulnerable frente a él y que no se aprovechó en ningún momento.

¿Acaso era una señal? Quizá… Sólo quizá sí debería hacerle caso al destino y ver qué futuro se entretejía entre ambos al ser predestinados.

Con ello en mente se bañó y alistó para ir a trabajar, sin decir en voz alta que ansiaba ver a Bill ese día.

«Buenos días, guapo. Me levanté tarde, perdón por recién saludar», se vislumbró en la vista previa de su celular, hecho que lo hizo sonreír.

Se tocó el rostro, dándose cuenta que en efecto, Bill en el poco tiempo que se conocían le había hecho sonreír más de lo que él solía hacer.

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Bill sentía que poco a poco tenía avances con Tom, después de haberlo masturbado, cuando llegó a su casa tuvo que hacerlo consigo mismo debido a toda la excitación acumulada que tenía, se aguantaba demasiado pero lo podía controlar en frente suyo.

Ya se había acostumbrado a estar casi diario con él, si bien no eran citas, se veían y pasaban tiempo juntos y eso hacía que su corazón latiese fuerte y las ganas de besarlo aumentasen. Pero debía respetarlo, y eso se lo repetía diario. Tom era atractivo, principalmente cuando se soltaba el cabello y se acomodaba en ondas sobre sus hombros, la media sonrisa, su piercing en el labio, su barba que había acariciado en un par de ocasiones que le rozó el rostro, todo en él le llamaba y hacía que su vida fuera más llevadera.

Incluso había empezado a hacer un busto basado en él sonriendo, y que probablemente estaría en la galería de Tom con los trabajos de los novatos escogidos como le había mencionado su profesor Schäfer, aún no se lo había mostrado pero esperaba que fuera una agradable sorpresa para el mayor.

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Tom se sentó en su oficina, sintiéndose algo cargado de estrés por todo lo que había hecho en el día, Eva le mencionó que Bill había llegado y lo dejó pasar. Le sonrió cuando lo vio en la puerta poniéndose el bozal.

Bill tomó asiento y le vio con ojos brillantes.

ㅡHola, Tom. No te pude ver en la universidad, nos dieron algunos trabajos extras y ni tiempo me dio para poder ir por ti ㅡse excusó Bill.

ㅡHola, Bill, no te preocupes. Se me hizo extraño la falta de tu acoso pero todo bien ㅡbromeó Tom, los ojos de Bill se achinaron y escuchó cómo se reía por lo dicho.

ㅡ¿Te puedo ayudar en algo? ㅡpreguntó Bill al verle tipear en su laptop. Tom negó.

ㅡLa verdad es que no. Más bien… Estaba pensando en algo, ya que arruiné nuestra primera cita, ¿te interesaría tener otra primera cita? ㅡcuestionó Tom como quien no quiere la cosa. Los ojos de Bill se iluminaron.

ㅡ¡Claro que sí! Tú sólo dime cuándo puedes y yo me pondré a ello ㅡofreció Bill, casi agarrándose a la mesa de la emoción, sonrió frente a ello, se le hacía muy tierno.

ㅡ¿Te parece bien el sábado? Tú elige la hora y me avisas con antelación para ir por ti ㅡmencionó Tom, Bill asintió efusivo.

Bill tomó sus manos por sobre el escritorio, acariciándolo con calidez. ㅡNo te arrepentirás ㅡ sentenció.

Tom no alejó sus manos, viendo cómo sus manos eran más grandes que las del menor, el cual tenía las uñas pintadas de negro, algo largas con su pulgar acariciándole el dorso de la mano, mientras que las suyas eran más varoniles y con las uñas cortas, seguía cuestionándose como es que su alfa fuera así de femenino, pero al mismo tiempo tan cariñoso, protector, gracioso e inocente.

Después de un rato se soltaron las manos y Bill lucía algo abochornado y Tom sólo podía pensar en que quería tener a ese alfa a su merced… Rendirle culto a su cuerpo y hacerlo suyo, dominar era algo que le gustaba demasiado pero nunca lo había hecho con un alfa por lo que pasó hacia mucho a menos que simplemente usase juguetes y en soledad, sin embargo, ahora no podía quitarse de la cabeza aquello. ¿Bill se lo permitiría? Se relamió los labios frente al pensamiento, era… Tan inocente que le daban ganas de corromperlo pero todavía era muy pronto para ello, ¿verdad?

Tragó saliva, antes se negaba a dejar a alguien entrar a su vida, mucho menos a un alfa, y ahora estaba allí, disfrutando de la compañía de alguien sin haber tenido sexo en más de un mes y con las ganas de verlo más y más. Y lo peor es que fácilmente podía imaginarse a sí mismo con el muchacho en otras situaciones cotidianas. ¿Qué le estaba pasando?

Dejaría ver cómo se iban dando las cosas…

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Bill estaba sumamente emocionado desde que Tom le dijo que podían salir otra vez, y algo dentro suyo le gritaba que no sería la última vez. Le había prometido a su mamá que en su trabajo de vacaciones le devolvería el dinero e hizo una reservación para un restaurante elegante que vio que Tom había hecho una reseña positiva.

Había llegado el día y Bill estaba emocionado esperando que Tom fuera por él, revisaba continuamente su celular para ver el tan ansiado «sal, estoy afuera».

Cuando por fin llegó, saltó como un resorte, despidiéndose rápidamente de sus madres para luego salir.

Se puso le bozal para luego abrir la puerta del auto, sentándose en el copiloto.

ㅡHola, hermoso. Te ves genial en ropa informal. Aunque estoy más habituado a verte con traje ㅡhalagó Bill.

Tom sonrió. ㅡHola, Bill. También luces bien con tu ropa emo ㅡintentó halagar, haciendo que Bill riera.

ㅡSí, soy un emo fallido pero gracias supongo. Es la primera vez que me sueltas un piropo, así que me doy por bien servido ㅡcontestó Bill con un tono emocionado y Tom analizó que era cierto, era la primera vez.

Condujeron nuevamente con un monólogo de Bill, que se removía en su asiento mientras hablaba, haciéndole pensar que quizá el alfa era hiperactivo o algo para que no pudiera mantenerse quieto.

Cuando llegaron Bill estaba sumamente emocionado cuando dijo su nombre y vino un mesero a ubicarlos en su mesa, era evidente que era su primera vez en un restaurante de esa clase, se imaginaba que algún modo escabroso que incluía acoso cibernético había dado con que era uno de los favoritos de Tom, pero se lo concedía, era una buena elección.

Pidieron parrilla para compartir y Bill estaba tamborileando los dedos en la mesa, en evidente nerviosismo.

ㅡ¿Qué pasa?

ㅡSino que es mi primera cita ㅡconfesó Bill, esta vez ya sin su bozal, sonrojado.

ㅡSi te hace sentir mejor, también es la mía. Usualmente sólo salgo a comer por motivos de trabajo ㅡcomentó Tom, Bill lo vio asombrado.

ㅡPero eres tan guapo y elegante, realmente me cuesta creer que no hayas salido con alguien antes ㅡreplicó Bill.

ㅡNo me malentiendas, sí he tenido encuentros, más que nada casuales pero esos han sido yendo a un bar, no en una cita propiamente dicha ㅡexplicó Tom, Bill asintió curioso.

ㅡ¿Y entonces qué debemos hacer ahora?

ㅡImagino que hablar, comer y pasarla bien ㅡrespondió Tom con simpleza.

Trajeron su comida y empezaron a comerla, con Bill disculpándose cada cierto tiempo por ensuciarse continuamente al comer y Tom sólo sonreía frente a ello, ¿qué le pasaba con este muchacho? Si alguien más hubiera hecho se habría molestado por su falta de educación pero estaba ahí sonriendo y pareciéndole tierna su falta de etiqueta.

ㅡ¿Y qué tal tu experiencia hasta ahora en la cita?

ㅡSiempre que estoy contigo me siento bien. Así que está genial, quisiera ser menos torpe eso sí pero bueno, fuera de mi incompetencia para comer no te daré problemas, siempre buscaré que estés bien y protegerte, dando todo por ti, priorizándote todo el tiempo ㅡdijo Bill y Tom se sintió en parte aterrado por lo dicho.

ㅡTienes que ponerte a ti en primer lugar, no porque seamos predestinados debes pensar así, no sabes quizá yo podría lastimarte. Por lo mismo es que a pesar de que eres mi predestinado no confío del todo en ti ㅡverbalizó Tom, tratándole con cuidado para no herirlo.

Bill puso una expresión alegre.ㅡO sea que ya me tienes algo de confianza.

Tom rió, de todo lo que le había dicho, Bill decidió quedarse con lo más positivo.

Cuando terminaron de comer, Bill estaba sacando el dinero para pagar pero Tom lo detuvo. ㅡDéjame pagar a mí, ¿ok? ㅡpidió Tom, viéndole con fijeza, utilizando su omega para convencerlo, Bill tragó saliva y asintió obediente.

Era muy consciente de que ese lugar era carísimo y no quería que su alfa se endeudase porque sabía que no trabajaba y recién empezaría a hacerlo en vacaciones, y sabía que la familia de Bill eran de clase media-baja.

Se volvió a poner el bozal y Tom lo dejó en su casa para luego ir a la suya y ver a Lois nuevamente que le hacía su sesión de estar frotándose con él, le acarició, viéndola subirse a su regazo.

ㅡ¿Sabes qué, Lois? La pasé muy bien, pero no se lo voy a hacer saber. También vi que tú te llevas bien con él, traicionera, si hasta a mamá le gruñes cuando viene ㅡreclamó Tom a su gata, la cual le soltó un «meow» en respuesta y volvió a ronronearle.

Pero podía entender perfectamente a Lois, ya que él tampoco se abría con todos y con Bill había sido distinto.

Continúa…

Gracias por la visita, si te ha gustado, te invitamos a dejar un comentario.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

2 comentario en “Predestinados 6”
  1. Como no si Bill es lo más lindo del planeta me da ternura que sea tan pequeño de edad y tan decidido y Tom sea consiente y págue las invitaciones que Bill le hace 🥰🥰🥰

    1. Gracias, Moni por estar siempre comentando mis historias ❤️ primero con Once y ahora con Predestinados, ya le pedí a Mizuky que suba un capítulo extra por semana para que puedas leer la segunda temporada 🙂 y sí, Tom es consciente de que está con un adolescente de 17 años que a duras penas está empezando la universidad jajajaj pero Bill es un lindo chico y muy decidido. Gracias por seguir comentando

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