Problemas familiares 13

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 13

Bill se sentó en la cama en lo que Tomi gateaba en el suelo, explorando toda la habitación, aunque ya fuera seguido allí, le gustaba todo lo que había, su hermano lo vigilaba mientras conversaba con sus amigos.

—Vaya, Bill, realmente tu mamá es… Wow —silbó Stef apreciativamente y Bill sintió el crujir de su mandíbula por apretarla demasiado—. Por lo general la mayoría de padres son como ancianos pero pues, tu mamá está increíble, ¿te tuvo súper joven, no? Es muy guapo y está súper conservado que sólo parece tu hermano mayor. Me imagino que te lo han dicho seguido.

Moni iba a interrumpir la perorata de Stef para decirle directamente que estaba incomodando a Bill, quien en un principio los trajo a su habitación para que ya no viera a su mamá, aunque Stef le había dicho al señor Kaulitz que era atractivo, y sí, ella era consciente de que lo era, sólo que no era lo propio decírselo eso apenas lo conocías, en última instancia, mantenerlo sólo para ambos, no para decírselo al señor y hacer hincapié frente a Bill.

Bill, quien ahora mismo estaba haciendo acopio de toda sus voluntad para mantenerse ecuánime, recordando que con mucho esfuerzo había logrado conseguir dos amigos, con quienes iba hablando desde hacia unos meses pero se estaba dando cuenta que era complicado tanto recibir insultos hacia su madre como halagos, o bueno, esto era más de lo que sentía que podría soportar hacia su mamá, porque sabía que era atractivo y joven, porque era cierto, fue producto de un embarazo adolescente, sólo que… Sentía la presión en su cabeza en lo que intentaba sonreír fingidamente.

—Sí, nací a sus diecisiete años, por eso se ve joven, apenas va a cumplir treinta y siete —respondió Bill buscando centrarlo en la edad y no su belleza.

—Sí, sólo que no te pareces a él, es decir, los dos son muy guapos. Sólo que tu mamá… —siguió hablando Stef.

Brittany al ver la puerta entreabierta, es que ingresó con la bandeja con los bocaditos observando precisamente el momento dónde Bill sujetó a su amigo con el pulgar e índice por su muñeca, pero Stef se calló de inmediato al darse cuenta de aquella presión sobre su pulso que estaba inmovilizando su brazo como si Bill tuviera muchísima más fuerza de que podía vislumbrarse en su amigo, porque Stef intentó removerse por puro instinto pero el agarre, por más sutil que fuera, se sentía cómo dos barras de hierro congelado, aún más cuando la mirada de Bill pasó de lucir incómoda a… Fría y penetrante cuando se inclinó para susurrarle sobre el oído.

—Termina esa frase… —susurró la voz de Bill, pero carente de las emociones que normalmente demostraba, como si no le perteneciera a su amigo y sólo fuera un extraño usando sus cuerdas vocales—, y te prometo que no saldrás de esta habitación.

Brittany no pudo oír la amenaza, pero sí vio el terror en la expresión de Stef y cómo es que Bill mismo había cambiado por completo su semblante. Haciendo que también Monika se quedará sorprendida.

“Bill” se separó del oído de Stef, y éste notó cómo sus ojos carecían de la calidez de siempre, como si fuera un extraño, uno que le sonreía pero sin humor, como retándolo a seguir hablando.

—¿Bill? —le llamó Monika con un poco de temor, y el aludido parpadeó, moviendo la cabeza como algo zumbándole en el oído y miró a Brittany en el marco de la puerta.

—Brit, pasa, por favor —pidió Bill, en lo que él mismo se acercaba a ella, ayudándole a llevar la bandeja.

Sólo que ahora sí hablaba con su voz y expresión normal.

Brittany no sabía qué cosa es lo que había presenciado pero recibió las gracias y fue por el refresco… A la próxima tocaría la puerta y ahora, no sabía qué esperar de Bill.

—¿Qué carajos te pasó? —preguntó Stef sujetándose la muñeca entumecida con el ceño fruncido.

—¿Pasó de qué? —inquirió Bill acomodando la bandeja de bocaditos en la cama.

—Bill… Tu cara, todo tú cambiaste por unos instantes —señaló Monika, quien tampoco lo habría creído de no haberlo presenciado.

—¿Qué? —cuestionó Bill confundido.

—Bill, tú me agarraste la muñeca y… ¿Amenazaste? No sé realmente bien lo que acaba de pasar pero fue jodidamente aterrador —mencionó Stef aún agarrando su muñeca, se sorprendía realmente de la fuerza que podía ejercer con dos dedos, y en un instante como si nada.

“William”, pensó Bill, pero nuevamente no se había sentido como él, aunque recordaba… Sí, Stef estaba hablando de su mamá, eso le dio ira y… Era posible que William hubiera tomado el mando al menos un instante para que se callara, porque el alter siempre había buscado ayudarlo a lidiar con las situaciones difíciles, y más bien que viniera justo ahora “al rescate”, tenía sentido.

—Bibi, yummy, yummy —escuchó a Tomi que buscaba subirse a la cama, evidentemente sin lograrlo, para tener un bocadito—. Upa, upa —pidió el pequeño jalándolo de su pantalón y Bill lo cargó, dándole un bocadito que el bebé jugueteaba antes de comérselo.

No podía hablarles de William a sus amigos, aunque agradecía que hubiera vuelto aunque sea un instante en su auxilio.

Tanto Monika como Stef estaban mirándolo inquisitivos cuando sonó la puerta.

—Pasa, Brit —dijo Bill, en lo que muchacha ponía la bandeja con jarra y vasos en la mesa de noche.

—¿Me llevo a Tomi? —interrogó Brittany dudando si dejárselo o no, aunque Bill y el pequeño se veían cómodos, pero la niñera estaba dudando si sería seguro para el bebé aquel cambio.

—No, está bien conmigo —respondió Bill, mientras que Tomi seguía mordisqueando y babeando el bocadillo.

Brittany salió, cerrando la puerta detrás suyo y los jóvenes siguieron viéndolo.

—¿Y bien? —instó Monika a qué Bill respondiera.

—A veces cuando me estreso olvido cosas que hago, lo lamento —contestó Bill, a sabiendas de que era parcialmente cierto, porque le pasaba, pero porque tenía otra personalidad, una que no sabía por qué no podía hablar con él, y tampoco porque no podía permanecer más tiempo.

—¿Es decir que esto te ha pasado antes? ¿Aterrorizando así a tus amigos? Porque ahora entiendo por qué eres tan guapo pero soltero —se quejó Stef, aún enojado por lo que había pasado.

Bill prefirió mirar a Tomi en aquel momento, porque le había dolido mucho aquella frase, más que nada porque sabía que era en parte cierta, no que él ahuyentara a la gente cuando William mismo había sido quien tenía novias, novios, ligues, lo que fuera usando su cuerpo, sino que él mismo sabía que por más que fuera atractivo, no había tenido pareja hasta ahora por lo mismo.

—Stefan, siento que eso fue innecesario, entiendo que te hayas asustado o lo que sea, sólo que también Bill es nuestro amigo y sí te excediste con los comentarios sobre su mamá, Bill mismo nos está contando que le pasa cuando se estresa, es decir, no hace falta ser tan listo para comprender que tu actitud lo cansó e hizo que actuará así —acotó Monika, porque no quería ser injusta tampoco con Bill, cuando estaban de invitados en su casa por primera vez y Stefan se había comportado como un idiota.

Stefan acentuó su ceño fruncido.—Bien, entonces vas a justificarlo y yo me joderé, está bien, listo. Me voy —sentenció el rubio para salir azotando la puerta, consiguiendo que Tomi comenzara a llorar incómodo por el ruido, haciendo que Bill lo abrazara para calmarlo.

—Es un idiota inmaduro, lo lamento, Bill, pobre bebé, ¿no estaría mejor con tu mamá? —inquirió Monika con preocupación al ver al pequeño, pero poco a poco fue calmándose hasta dejar de sollozar en brazos de Bill, quien estaba cantándole a Tomi.

La puerta se abrió, y Tom estaba allí observando cómo Bill acunaba a su hijo menor, y ya no estaba el otro muchacho impertinente, porque una cosa era que le gustara William y otra muy diferente soportar que un menor le coqueteara, ni siquiera le interesaban los menores y consideraba algo muy irrespetuoso el que fuera primera vez que lo conocía y se tomara aquellas atribuciones hasta besarle la mejilla como si nada.

—¿Pasó algo con Tomi? —cuestionó Tom a su hijo.

—Ya se está calmando, mamá, no te preocupes —le respondió Bill.

—Está bien, si pasa algo me avisas —le pidió Tom, porque sabía que Tomi estaba seguro con Bill, aunque no le diera confianza el que hubieran extraños alrededor del menor, de todas formas, Bill demostraba que estaba en control de la situación de algún modo.

Tom cerró la puerta y se metió a su habitación.

Monika notaba la tensión, sólo que no quería irse como tal, porque al final de cuentas, si bien Bill había sido algo aterrador, también era por una buena razón.

—No tienes que quedarte si no quieres, Monika —farfulló Bill una vez que Tomi ya se había calmado, comiéndose otro bocadito bajo el mismo procedimiento de babear y mordisquear.

Bill no quería hacerlo más incómodo, ya le había dejado en claro Stefan que era aterrador y que por eso estaba solo.

—No me siento obligada a quedarme, Bill —mintió Monika porque sí sentía algún tipo de presión a quedarse luego de la situación incómoda, sólo que no tanto por Bill, sino por todo, aún así, podía quedarse y ver las películas o jugar con él, esto no cambiaba todos los buenos momentos que habían pasado como amigos.

Bill la miró, aunque él no tuviera la capacidad para detectar mentiras que poseía William por ello es que no sabía que su amiga estaba haciéndole, era más que nada porque se sorprendió porque realmente Monika quisiera quedarse pese a todo.

Monika le ofreció una sonrisa, una que sí era sincera. —Entonces, ¿qué dices? ¿Hacemos la maratón de películas?

Bill asintió, también sonriendo aunque con menor intensidad, mientras sacaba el control para encender la televisión. Tomi estuvo alternando entre sus brazos y pedir ser bajado para gatear, aún no caminaba del todo bien, pero sí era muy curioso, llegado un punto, Brittany se lo llevó para cambiarle el pañal y hacerlo dormir, dejando a Monika y Bill solos.

Monika había notado que Bill mantenía esa aparente calma, en todo este tiempo, él había sido tímido hasta por mensajes, por eso el verlo así con Stef había sido una sorpresa, ya que incluso en las salidas que habían tenido antes, se había mostrado entrando en confianza de a pocos, no como para tomar la iniciativa de tocar a alguien ni mucho menos amenazarle. Bill no parecía que estuviera mintiendo, a pesar de que fuera para los veinte años, se le veía un chico muy inocente, y por la forma en que se había desenvuelto con su madre y hermano, se le notaba que seguía siendo un muy buen hombre.

Monika se repetía a sí misma que una mala acción no podía definir a una persona, no sabía qué cosa le habría dicho Bill a Stef para alterarlo tanto, pero, no era como si hubiera matado a alguien, ¿verdad?

Cuando las películas terminaron, Bill miró a Monika:—Es un poco tarde para que te vayas —le mencionó.

Monika parpadeó confundida, sonrojándose un poco, ¿le estaba haciendo una insinuación? Es decir, porque Bill seguía pareciéndole un muchacho muy atractivo, incluso aunque tuviera “ese lado oscuro”, no representaba una amenaza real, era un joven que claro, podría no ser el más sociable, pero no por eso se quitaba lo demás, sólo que sí le sorprendió que precisamente ahora le hiciera ese ofrecimiento.

—¿Y qué es lo que propones? —cuestionó Monika, arqueando una ceja en un gesto coqueto.

—Puedo llevarte a tu casa en mi auto, más que nada porque es peligroso por lo tarde que es que te regreses sola —comentó Bill.

—Ah, claro, gracias, Bill —respondió Monika, no era una insinuación, sólo estaba preocupado por ella, lo cual era lindo, sólo que rompía las ilusiones que se había hecho sobre quedarse a pasar la noche con él, para no dormir principalmente.

Monika pensaba que quizá Bill no gustaba de ella, podría ser que realmente fuera gay, o… También estaba la posibilidad de que por ser virgen, esperara tener una conexión más allá, no podía adivinarlo con él, no daba señales de mostrar interés en las personas en general, independientemente de su género, como si nada le atrajera, ni siquiera al momento de hablar uno podría adivinar su preferencia. Cuando se fue a lavar la cara al baño, al salir es que Bill la llevó a su auto, sentándose Monika en el copiloto.

—Bill, ¿y cómo te sientes ahora que trajiste a alguien por primera vez a tu casa? —rompió el mutismo de ambos ya que sólo se escuchaba de fondo la playlist de Bill.

—Uhmn, supongo que bien, fue divertido, quitando lo incómodo —respondió Bill sin dejar de mirar la autopista.

—¿Tú crees que en otra oportunidad podamos estar tú y yo sin Tomi? —cuestionó Monika buscando ser sutil.

—Pero Tomi es mi hermanito, incluso dijiste que era tierno. ¿Acaso te molesta? Si lloró era por el ruido —soltó Bill a la defensiva.

—No, no me refiero a eso, es un bebé precioso, lo decía porque cuando se fue a dormir pudimos estar a solas —intentó nuevamente Monika.

—Sí, supongo que podría hacerlo —cedió Bill, no captando la insinuación de Monika por lo que ella terminó por suspirar.

—Aquí es donde vivo, Bill —señaló Monika, y él estacionó el auto, quitándole el seguro para que ella pudiera bajar—. ¿No quieres que tomemos algo en mi casa? En sí vivo sólo con una roomie, así que no tendría problema alguno —sugirió, a ver si quizá estando a solas lejos de su mamá y hermano, Bill “se soltaba más”.

—No, ya es demasiado tarde para estar fuera, pero gracias, igualmente llegando a mi casa puedo beber agua —respondió Bill ante el ofrecimiento de Monika, porque tampoco quería hacerla sentir rechazada porque imaginaba que era porque él la trajo, sólo que no fue con intención de esperar algo a cambio, sino más bien porque era inseguro, y principalmente para una chica.

—Ay, Bill —musitó Monika suspirando nuevamente porque Bill no había entendido el subtono, pero terminó por quitarse el cinturón de seguridad—. Buenas noches —se despidió la pelirroja, y Bill iba a responderle, cuando ella se inclinó hacia él, con el de cabello azabache creyendo que iba a darle un beso en la mejilla, cuando sintió sus labios impactar contra los suyos en una suave caricia que hizo que él se sonrojara, todo pasó muy rápido que ni atinó a cerrar los ojos, cuando Monika ya se había separado para salir del auto.

Bill se aferró al volante un rato, buscando calmar su propia respiración porque el beso lo había aturdido, él todavía no veía de otra forma a Monika, sólo como su amiga, y ahora… Ella lo había besado, y Bill escuchaba una voz dentro suyo que le decía que era la oportunidad perfecta para intentar olvidar las fantasías con su madre si se acostaba con Monika y desfogar esa falta de sexo. Bill sabía que esa voz no era la de William, era sólo una idea suelta, pero muy egoísta porque no entendía ese beso, si era demostración de afecto entre amigos, algún tipo de agradecimiento por haberla traído o un interés en él.

Bill terminó golpeando su frente contra el volante, apretando los dientes.

—William, no tendría que estar haciendo esto si estuvieras aquí, ¿por qué mierda no puedes mantenerte más de unos jodidos segundos? —se reclamó a sí mismo viendo su reflejo en el espejo retrovisor.

—¡ESTOY TRATANDO! —se vio responder con una expresión colérica y luego regresó a su rostro normal.

Habían sido unos instantes, pero había sido William, entonces… Sí quería volver, pero, ¿no podía? Bill no sabía cómo sentirse, sólo que Monika ya había ingresado a su departamento hacia rato y él debía regresar a casa.

Bill comenzó a conducir, tragando saliva con nerviosismo.

—¿Entonces me escuchaste todo este tiempo? ¿Sabes de… Las fantasías? ¿Puedes ayudarme con esto? ¿Sabes por qué es que las estoy teniendo? Necesito mucho hablar contigo, Will. Nació Tomi, es mi hermanito menor, mamá se enamoró de alguien pero murió, de hecho, tú los salvaste a ambos, porque ya estaba embarazado cuando evitaste que fuera atropellado. Mi mamá entró en crisis, y no termina de superarlo del todo, porque le cuesta amar a Tomi como que lo hace conmigo, y al parecer está saliendo con alguien, o no sé, según él no, sin embargo, sí he notado que ese aroma con el que regresa del trabajo. Me sirve tener amigos, o me servía, sólo que ahuyentaste a Stefan, aunque te entiendo, yo me estaba desesperando también, sino que tampoco sé que hacer ahora con Moni porque no tengo… Deseos por ella, ni por nadie —soltó Bill, pero se sentía como un maldito esquizofrénico al sólo escucharse sin tener una respuesta ni verbal externa ni interna de William, haciendo que terminara por suspirar—. Supongo que tampoco puedes hablarme por ahora…

Tampoco hubo respuesta por ello, y Bill sólo le subió el volumen a la música para tratar de sentirse menos solo.

&

Tom apenas escuchó el auto estacionarse es que salió de su habitación, tenía que hablar con Bill, y lo vio ingresar a la casa, por lo que se acercó a él.

—Sentémonos, hijo, necesito decirte algo —empezó a hablar Tom con el semblante serio.

Bill parpadeó confundido pero obedeció, sentándose al costado de su madre.

—¿Qué pasó, mamá? —inquirió Bill sin comprender.

—Cuando fui a ver a Tomi noté que no estaba tu otro amigo, creí que era por haberse ido a los servicios o algo así, sin embargo, noté después que no, que te quedaste tu amiga a solas, y que vienes de su casa me imagino —mencionó Tom manteniendo una expresión seria porque esto no lo hablaba desde los celos, bueno, en parte sí, pero no hacia Bill, sino hacia William, no tendría por qué recriminárselo ya que el alter no sabía nada de esto.

—Sí, como es tarde la llevé a su casa, mamá, por lo peligroso que es —explicó Bill, no entendiendo a dónde quería llegar su madre.

—Lo entiendo, y eso está muy bien, hijo. Sólo que debes saber que ya eres un adulto, que es normal que pienses en tener relaciones con alguien, sin embargo, debes protegerte, esto ya lo llevaste en la escuela, y también te lo expliqué, pero debo reincidir, Bill, porque los condones no sólo previenen de un embarazo no deseado, sino también de enfermedades de transmisión sexual —comentó Tom porque no quería que su hijo usara otro método anticonceptivo, sólo condón iba a protegerlo de todo, y como él a veces se dejaba hacer demasiado por otros, no vaya a ser que le ofrezcan otros métodos que sólo eran seguros si estaba con una pareja estable, cuando su propio hijo era virgen, fuera de William.

Bill se sonrojó. —Mamá pero no hice nada con Monika…

—No digo que hiciste algo ahora, Bill, sino en lo sucesivo. Porque no siempre funcionan otros métodos ni protegen de otras enfermedades, así te digan que se siente mejor sin profiláctico, no hagas caso, porque no sabes el historial sexual de las personas, hay muchas enfermedades venéreas que no se saben hasta que ya es muy tarde, hijo. Y fíjate bien que el condón sea de tu talla porque sino te va a apretar pudiéndose romper y lastimándote en el trayecto, vendrías a ser una XL —soltó Tom porque de verdad no quería que su hijo embarazara a alguien, ya bastante tenían con Tomi, sin mencionar que también el que se enfermara de algo le haría un daño no sólo a él, sino también a Tom si es que William regresaba.

Bill se quedó mirando a su mamá como si se hubiera dado cuenta de algo. —Mamá yo… ¿Cómo sabes cuál es mi talla? —inquirió sin comprenderlo, apenas sabía que venían por tallas, y ahora su madre sabía la suya.

Tom tensó la mandíbula y se aclaró la garganta, lo había dicho tan rápido enfocado en el otro tema que no se había percatado que le había dicho su talla, que evidentemente no podía decirle que lo sabía porque tuvo sexo con William.

—Por tu padre, él era bien dotado, es muy probable que hayas salido igual, aunque confírmalo midiéndotelo erecto de la base a la punta para evitar que compres la talla incorrecta —aclaró Tom, porque sabía que Wilhelm tenía un buen tamaño, a comparación de sus otros amantes, sólo que tampoco sabía si era del mismo largo que el de Bill, en sí genéticamente el tamaño del miembro viene por ambas partes, y hacia muchísimos años que no se había acostado con Wilhelm como para tener la información “fresca”.

Bill asintió, tenía sentido suponía, no sabía quién era su padre, sólo que él era igual a él, entonces si también se parecía allá abajo, tendría que averiguarlo, porque no se lo había medido. —Está bien, mamá, sólo que no hemos hecho nada. Sólo vimos películas y la llevé a su casa, no pasó nada más —terminó por decir, aunque supiera que sí lo había pensado, no quizá al estar a solas con Moni, pero sí después, cuando ella lo besó, pensó que era tener la oportunidad para hacerlo.

Lo peor era que ni siquiera quería hacerlo como tal, sólo que Bill sabía que debía canalizar esos deseos en alguien que no fuera su madre. Por más que fuera a terapia y estuviera cumpliendo todo, sólo pensaba en el recuerdo sensorial de sus fantasías que hacía que se encendiera, y no, su mamá incluso ya estaba saliendo con alguien, aunque no fuera serio o quizá sólo no quería decírselo por ser algo privado, el tema es que Bill no debería pensar en tener sexo con su mamá, sino con cualquier persona que no fuera él.

—Sí, lo entiendo, hijo, sólo que te estoy diciendo para que lo tomes en cuenta en lo sucesivo. Los condones tienen fecha de caducidad, es cierto, pero tampoco es tan corta, así que podrías comprarte algunas cajas en caso de necesitarlas —farfulló Tom, porque incluso aunque se sintiera enfermo de celos porque no quería que alguien más sintiera lo que él, sabía que no era por Bill, sino por Will, y que su hijo ya iba a cumplir veinte años, era normal que tuviera deseos y ganas, en algo que evidentemente él no podría ayudarlo.

“No, porque sólo dejabas que te la metiera pensando en William, por más que fuera el mismo cuerpo de tu hijo”, esa voz en su cabeza estaba sacándole de quicio, cómo es que habían cosas que Tom sabía, sólo que ahora las escuchaba más seguido, y con cinismo, como si le dijeran sus verdades y… Él supiera que no quería oírlas.

—Si quieres yo puedo comprarlos por ti, porque es mejor tener y no necesitar, que necesitar y no tener —arguyó Tom, sacándose a sí mismo de su ensimismamiento para no seguir oyendo a su propia cabeza.

—Está bien, mamá, sólo que… Eh, bueno, gracias —dijo Bill, porque una parte suya sólo quería meterse a su habitación porque no quería precisamente hablar de sexo con quien era su objeto de deseo, no de forma racional pero igual, y ahora sentía que estaba dándole esa responsabilidad a su madre, cuando él debería encargarse.

Sólo que también sabía que su mamá siempre había buscado cuidarlo y protegerlo, que esto era lo que estaba haciendo ahora, sólo que en algo orientado a sus necesidades como adulto, y claro que Bill agradecía el amor y afecto que le tenía su mamá, sólo que también hacía que la culpa se sintiera peor por todo lo que le ocultaba.

—Te amo, mamá —musitó Bill viendo al mayor para abrazarlo, Tom le correspondió al abrazo, sintiendo cómo su hijo se quebrara contra su cuerpo, comenzando a sollozar.

—También te amo, mi amorcito —le respondió Tom, acariciándole la espalda, sin entender lo que le había ocasionado el llanto a su hijo, pero buscando consolarle como le fuera posible.

Continúa…

Déjame un comentario contándome tu opinión, también me sirve como apoyo para seguir escribiendo más contenido toll

por Kasomicu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!