
Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 17
Bill había tenido que explicarle a Monika que lo sentía mucho, pero que tenía un poco de traumas con referencia al sexo por haber sido abusado, ¿era mentira? Sí, pero era mejor que decirle que se había corrido pensando en su mamá.
Monika lo comprendió y Bill le dijo que quería recompensárselo, porque si no la penetraba directamente con su miembro, sino con sus dedos o algo así, al menos podría hacerla sentir bien sin disociarse, manteniéndola como su novia, amiga o lo que fueran ahora, y él… Bueno, también estaba la opción de que simplemente pensara en sus fantasías en vez de recriminárselo sólo que no podía, incluso si sólo era algo mental porque no le había hecho algo a su madre desde que estaban en Dresden, tenía pánico.
Así que Monika iba a venir para esa cena romántica, que no iba a ser tan tarde para evitar que los viera su mamá, y no estaba la opción de él ir a su departamento luego de cómo había encontrado a Tomi en su ausencia, la resentía muchísimo.
Por lo que iba a tener que ingeniárselas en casa, y quién le ofreció a ayudarlo fue Brittany luego de que hicieran las paces con Bill pidiéndole disculpas por no volver pronto y ella diciéndole que también lamentaba haberle contado a su mamá.
—Sí, puedo prepararles algo para que coman, y también comprar algunas cosas que te sirvan si quieres darle un ambiente romántico a tu novia —le mencionó Brittany porque Bill le había contado solamente que quería hacer algo especial para su novia.
—Sí, por favor, Brit, porque he visto que tenemos manteles, servilletas y copas pero nada más —farfulló Bill.
—Puedo ir a comprar velas, unas flores bonitas y tal vez un vino —diji Brittany, con Bill estando de acuerdo.
La niñera fue a comprar, y al momento de volver, también se puso a cocinar, no sólo lo normal que era para que comieran ellos en su almuerzo y el señor al regresar, sino también una lasaña aparte para que comieran Bill y su novia, la dejó haciéndose en el horno mientras lo ayudaba a sacar las cosas que usarían para dejar arreglado todo.
Almorzaron juntos y después es que Brittany le fue enseñando cómo poner un ambiente propicio, incluso ella sabía técnicas para doblar las servilletas de forma muy elegante, dejando la mesa con las velas que sólo faltaban encenderse.
Monika vendría en una hora todavía, pero Bill se sentía muy agradecido de todo lo que había hecho Brittany por él.
Estaban conversando cuando sonó el teléfono de Bill, quien lo revisó de inmediato, fijándose que era un mensaje de su mamá avisándole que iba a llegar tarde por trabajo, Bill iba a responderle pero se quedó con el teléfono en la mano y la mirada perdida.
—¿Bill? ¿Estás bien? —le preguntó Brittany al muchacho, y notó cómo le cambió el semblante por completo.
—Perfectamente, Brittany —respondió Bill con una sonrisa de medio lado—. Has hecho suficiente por mí hoy, muchas gracias por todo, sería mejor que te vayas antes de que llegue mi novia —soltó pero la muchacha sintió un poco de extrañeza por cómo le habló, porque no distinguía la misma timidez y comportamiento de siempre en el chico, y básicamente la estaba botando, pero asintió.
—Claro, ya me voy, cuídate —farfulló Brittany para tomar sus cosas e irse, porque hasta Tomi estaba tomando la siesta, así que no había de qué preocuparse porque estaba seguro el pequeño en lo que Bill podría arreglarse para su cita.
El joven borró la sonrisa fingida para sujetar el teléfono y buscar el número de Monika.
—Moni, yo… No puedo hablar mucho, estoy en pánico ahora mismo, Tomi se enfermó y debo ir al hospital porque mi mamá aún no regresa. Voy a tener que cancelar la cita, discúlpame de verdad. Me siento un imbécil comportándome así sólo que mi hermanito está mal —soltó “Bill” con la voz afectada por una supuesta preocupación.
—Oh, claro, amor, no te preocupes. Ya lo dejamos para otro día, lo lamento mucho, que se mejore Tomi —respondió la muchacha.
—Gracias por entender de verdad —masculló “Bill” con la misma voz para luego colgar y mantenerse inexpresivo—. Bien, van dos pendientes solucionados. Toca corroborar algo… —habló para sí mismo dirigiéndose hacia su habitación buscando la bolsa de la farmacia, sí, los condones se habían quedado en la casa de Monika, pero ahí estaban los recibos.—Bingo —barbotó con una sonrisa enojada—. Mami compró dos cajas de condones y chicles a las 12:30 pm, pero también compró una caja de condones a las 6 pm del mismo día, pero sólo le diste dos a Billy, mamá, ¿para qué mierda querías otra más? —bramó con la rabia recorriéndole.—Reunión de trabajo mis huevos…
Caminó hasta el ropero, abriéndolo de par en par, sacando una maleta y sonriendo al notar que todas sus cosas estaban allí.
—Pero antes… Debo solucionar unos pendientes más —farfulló cuando notó que al inclinarse se le vinieron los cabellos sobre el rostro, se puso se pie y dirigió hacia el baño, sacando la rasuradora mientras se veía al espejo—. Adiós, Billy —le habló a su reflejo, mientras encendía la máquina para raparse los costados de su cabeza, sonriendo conforme caían los cabellos—. Non, rien de rien, non, je ne regrette rien, ni le bien qu’on m’a fait, ni le mal, tout ça m’est bien égal… —comenzó a canturrear la canción de Edith Piaf, mientras que terminaba de raparse y ahora sacaba las tijeras para recortar el largo del cabello que quedó en medio, ahí no se raparía, sólo dejaría lo suficiente para poder tener su copete listo y sonrió satisfecho al fijarse cómo es que se veía frente al espejo—. Mucho mejor.
Escuchó cómo es que se escuchaba el llanto de Tomi que se había levantado y su sonrisa creció aún más, saliendo del baño para ingresar a la habitación del pequeño que se había levantado por una pesadilla.
—Hermosura, ven con papá —instó William, cargando al pequeño para abrazarlo contra su cuerpo olisqueando su cabeza y sintiendo la tibieza del bebé que iba menguando su llanto al reconocer al mayor como su lugar seguro. Le dejó un beso sobre su coronilla—. Ya pasó… Shh. Eres tan precioso realmente no sabes lo mucho que me moría por estar contigo y tu mami, mi amor, yo quería estar ahí para verte nacer y casi cumplirás el año. Sólo que papá ha estado un poco atrapado, aunque tu hermano te ha cuidado muy bien, ¿no? —le habló al bebé que lo miraba con curiosidad por el tono diferente con el cual le hablaba.
—¿Bibi? —soltó el bebé al verlo.
—Papá, no Bibi —corrigió William dejándole un beso sonoro en su mejilla, escuchándolo reír feliz por el afecto efusivo—. Pasaremos el resto de horas juntos hasta que regrese mamá, vamos a aprovecharlas al máximo, ¿verdad, mi amor? Eres tan perfecto que te hicimos con muchísimo amor y también ganas la verdad —masculló para luego reír cargando al bebé que no entendía nada pero aplaudía feliz.
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El que Tom le hubiera aceptado la cita, significó que el menor al salir se fijara que Wilhelm estaba diferente a cómo lucía con su uniforme, porque en sí Tom mismo se la pasaba con camisa y traje, con la bata encima la mayor parte del tiempo, y claro, Wilhelm igual, sólo que ahora se había abierto los primeros botones de su camisa negra, y estaba con una casaca de cuero, con el cabello suelto, y sí, se le sentaba más aunque también se vieran más sus canas, sólo que Tom debía fingir que no le afectaba en nada, seguir con aquella mentira al menos, porque tenía que seguir siendo quien estaba en control.
Wilhelm de todas formas estaba muy complacido al ver a Tom con traje y el cabello suelto, porque el menor siempre había sido muy hermoso, sólo que no se le apreciaba del todo usando batas y con el cabello amarrado o con el gorro cuando estaban en los laboratorios. Recordaba lo mucho que acariciaba sus rastas, o cómo se las jalaba con cariño, y a Tom le fastidiaba que fuera tosco cuando no estaban haciéndolo, pero se sentían tan suaves al tacto, pero ahora lo tenía de su color natural y se moría por tocarlo.
—¿Vamos? —instó Wilhelm extendiendo su brazo para que Tom lo tomara y él rió ante ese despliegue de supuesta galantería.
—Uhmn, ¿y a dónde me llevarás? —preguntó Tom, de todas formas sujetándose de su brazo.
—Una sorpresa —respondió Wilhelm guiñándole un ojo.
—Uhmn, sólo que tendré que ir con mi auto, por eso lo decía —mencionó Tom.
—No, yo me encargaré de llevarte, Tom —farfulló Wilhelm, y Tom notó que estaban frente a una Triumph.
—No estoy para esto —soltó Tom viéndolo y el mayor enarcó una ceja.
—¿Por qué, no? Sabes que no es la primera vez que te montas en una conmigo —respondió Wilhelm con un claro doble sentido que él menor ignoró.
—No tengo casco —refutó Tom, porque realmente la última vez que había subido a una moto había sido con Wilhelm cuando era un adolescente.
El mayor rió, sacando uno de su compartimiento y extendiéndolo. —Ya me había preparado.
Tom de mala gana se lo puso, mientras que Wilhelm hizo lo mismo, subiéndose a la moto con Tom no teniendo más remedio que agarrar por la cintura a su ex durante el trayecto.
Claro que había sido intencional, ese bastardo lo había planeado, pero en realidad Tom no se quejaba del todo, había algo en estar subido a una moto que lo hacía sentir un poco libre y joven de nuevo.
Cuando llegaron es que notó que era el restaurante Borchardt, uno de los más exclusivos de Berlín, así que en realidad dudaba mucho que hubiera conseguido, literalmente, de la noche a la mañana la reservación, no, probablemente ya hubiera tenido una reservación por anotar la fecha desde antes, pero se negó a lucir impresionado, observando cómo es que al ingresar el maitre los guiaba hasta su mesa, que tenía todo el ambiente romántico con las velas y hasta rosas en el centro de mesa.

—¿Te está gustando la sorpresa? —cuestionó Wilhelm al verle al sentarse uno al costado del otro.
—No está mal —respondió Tom, sólo para no hinchar más el ego de su ex, quien rió.
La mesera tomó su orden, y los volvió a dejar solos, con Tom sacando los formularios de su maleta para extendérselos hacia Wilhelm.
—Directo como siempre —masculló Wilhelm, sacando una pluma de su bolsillo, en lo que revisaba superficialmente hasta dejar sus firmas en cada uno de los formularios—. Bien, una vez arreglado eso, creo que podemos seguir nuestra cita, ¿verdad?
—Sí, claro, gracias por tu cooperación, Wilhelm —expresó Tom guardando los papeles dentro su archivero en su maleta, sólo faltaba ponerle la fecha y listo.
—Entonces, no es que me interese del todo, porque si me aceptaste la salida, tampoco te importa mucho a ti, pero, ¿cuánto tiempo estás saliendo con tu pareja actual? —interrogó Wilhelm viéndolo con fijeza.
Tom se relamió los labios por resistirse las ganas de reír.
—No tengo pareja, sólo se los estaba comprando a Bill —respondió Tom, no porque le debiera sinceridad, sólo que eso de inventarse un novio tampoco era algo que le dieran ganas, suficiente con lidiar con él.
—Oh, mi muchacho ya es todo un hombre —expresó Wilhelm y Tom arrugó la nariz estresándole que se refiriera a Bill como suyo—. ¿Y por qué no se compra él los condones?
—Yo me ofrecí, y literalmente el edificio está al costado de una farmacia, no es ninguna molestia para mí —soltó Tom, sin querer ahondar en ello.
Wilhelm notó la tensión porque todavía era un tema escabroso el hablar de su hijo.
—Bueno, entonces son buenas noticias para mí, no me habría molestado ser el amante, pero me brinda la oportunidad de ser el novio —dijo Wilhelm muy seguro de sí mismo, mientras que llegaba la mesera interrumpiendo el momento en que Tom iba a responder para servirles el vino.
Cuando la muchacha se fue, es que Tom miró al mayor. —¿Y en este tiempo dónde te has estado hospedando?
—Uhm, es más que nada el mismo hospedaje que K-Biotech me está ofreciendo al momento de haberme traído de Suiza, apartamentos de las empresas con quienes tienen convenio y que también me dan las facilidades de pago en caso el contrato se extienda para comprar una vivienda. La verdad es que me fue fácil regresar a Alemania porque no tenía carga familiar en Suiza, y me sirve para también ver a mis padres, la edad los pone nostálgicos aunque nunca hubiéramos sido muy unidos —explicó Wilhelm pensando en que en realidad el que estuviera con Tom para conocer a su hijo, también le serviría para presentárselo a sus padres, porque a lo largo de años le habían dicho que tenía que establecerse, y él no les había hecho caso, sólo enfocándose en su trabajo, había tenido muchos amantes ocasionales, pero nada serio, ahora mismo sabía que quería usar a Tom para su beneficio, sólo que también era porque ya tenía un pasado con él, un hijo al cual no crió era cierto, pero ya estaba grande también, sentía que era más fácil si tenía todo: Tom era un genio, sumamente atractivo, con el poder suficiente para no tener preocupaciones por nada, y era mamá de su hijo, así que incluso podría darles a sus padres lo que siempre le pidieron, fuera de que… Tenía él mismo el deseo de conocer al joven, ya que Wilhelm no era ese adolescente que lo veía como una carga y ya, no sólo por la idea de que alguien vea por él durante su vejez, más cómo saber qué clase de humano increíble era la unión de sus genes con los de Tom, siendo un tanto irónico que él pensara sobre la nostalgia de sus padres con la edad y él mismo tuviera algo parecido con respecto a Bill.
—Me lo imaginé —respondió Tom, a sabiendas de que en casos como Wilhelm la empresa era quien se encargaba incluso de los acuerdos legales para la repatriación, y eso le desesperaba más, porque sabía que había sido una inversión grande, y que claro, por lo que había leído en los informes y contratos pasados, también habrían tenido pérdidas millonarias de haber recibido la anulación de contrato por no estar presente, entendía parte de la decisión de Andreas, sólo que el que no se lo hubiera dicho había sido pasar por encima de su rango, como si no tuviera importancia alguna, y era algo que pasaba a veces en la empresa, por más que él fuera el jefe, de todas formas estaba el estigma de que no lo consideraban como cualquier jefe, lo sabía, que por ser intersexual tenía el doble de expectativas, no lo ponían de igual a cualquier jefe hombre y por lo mismo es que Tom no quería ni mencionar que había tenido otro hijo, aunque sí debía hacerlo para el papeleo en Recursos humanos porque seguía estando como su carga familiar, sólo que… Esto no lo dejaría pasar, habían sido meses, sin embargo, no lo olvidaría, se las cobraría Andreas en algún momento.
—¿Y lo dices para saber a dónde iremos después? Porque también me encantaría ir a tu casa —expuso Wilhelm con una sonrisa torcida.
—No quiero que vayas a mi casa, lo haremos en tu apartamento —respondió Tom, porque ir a casa sería que viera a Bill y a Tomi, y no iba a permitírselo.
Wilhelm lo dejó pasar pero insistiría en otra ocasión. Les trajeron la comida, comenzando a comer, Tom soportando cómo es que este hombre lo miraba tanto, y sí, él quería alguien intenso, pero no cualquiera, un intenso psicópata al que había parido, sólo que… La mirada pesada la tenían tan parecida que hacía que si Tom sintiera por momentos como si fuera William.
“Estoy tan jodido porque aún no logro olvidarte y aunque tenga a alguien más, estás en mi cabeza como si fueras otra personalidad mía y no de Bill”, pensó Tom, a sabiendas de cuánto tiempo había estado pensando en William, en sus besos, en sus palabras, en cómo se sentía a su lado, en tantas promesas que le dio… Y cómo es que renegó sobre que Bill dijera que había sido igual a Wilhelm, y no, por más que se parecieran, Tom sabía que William no lo habría dejado de tener la oportunidad de quedarse, cómo es que decidió arriesgar su vida para que no se hiciera daño, y también las tácticas de engaño para lograr que se embarazara, su hijo menor había sido buscado por su padre, replicando la técnica que él mismo había usado con su hijo para darle la medicación psiquiátrica.
Pero tenía que volver a su presente y no ensimismarse más, sirviéndole la ilusión de pensar que era William, aunque fuera su ex, el que nunca podría saber quién era el dueño de su corazón.
Wilhelm iba comiendo, mirando de tanto en tanto a Tom, a veces notaba cómo es que parecía irse a otra parte, y lo comprendía, una cosa era compartir la mesa del comedor en la empresa y otra comer sólo los dos en una cita luego de muchos años.
—La cena es una recompensa porque usualmente no te sacaba a comer a buenos sitios cuando éramos novios, pedía comida para llevar en mi apartamento, y se me ocurrió que sería un bonito detalle darte algo más elaborado —mencionó Wilhelm, recordando que la mayoría de veces era sólo cocinar alguna cosa rápida o ir en moto a comprarse para llevar, Tom también rememoraba cómo es que eran esas ocasiones.
—Gracias por el esfuerzo —se lo concedió Tom.
—Lo haces sonar casi como si me quisieras —dijo Wilhelm en tono irónico para acercar su mano a la suya por encima de la mesa, Tom no alejó su mano, no rehuyó del contacto, porque si bien no iba a meter sentimientos en el asunto, tampoco podía eludir la cercanía, así que el pelinegro terminó sujetándolo por la mano y el menor lo observó, cómo es que las luces tenues acentuaban el brillo de sus ojos, cómo es que este hombre estaba haciendo que se removiera algo en su interior, no era amor, sin embargo, lo remecía lo suficiente como para engañar a su cabeza.
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El trayecto al apartamento de Wilhelm fue corto, sólo que también Tom se sintió con más confianza al momento de afianzarse a la cintura del mayor, porque claro, ya se habían besado en el laboratorio, habían tenido una charla relativamente amena en la cena, donde al momento de beber también iba soltándose poco a poco, por lo que no era como el viaje de ida, ya Tom recuperaba más la naturalidad al pegarse al cuerpo de Wilhelm.
Al ingresar a su departamento, tampoco es que hubiera puesto mucha resistencia cuando Wilhelm lo tomó por la cintura para besarlo, y claro, disfrutaba sentir unos labios que eran tan parecidos a los de William, sólo que la fantasía se rompía cuando no sentía el piercing, ni tampoco la misma habilidad que tenía el alter, o quizá era su ímpetu, tal vez Tom mismo es quien se estaba saboteando al momento de comparar en vez de sólo dejarse fluir, pero es que anhelaba sentir el fuego interno que desataba William, y sabía que no lo encontraría con su ex, al ser simplemente un sustituto.
No podía decir que no se estaba excitando porque sería mentir, la diferencia es que con William bastaba sólo verlo para comenzar a mojarse por todo lo que sentía por él, Tom con Wilhelm no estaba así de encendido, incluso aunque estuvieran en la cama mientras le chupaba el cuello, Tom hacia el rostro a un costado manteniendo sus ojos cerrados imaginándose a alguien más.
En la oscuridad, Wilhelm sí estaba apreciando cada parte del cuerpo de Tom, era como hacerlo por primera vez, porque ya no era el mismo muchacho que había tenido antes en su cama, aunque su aroma fuera similar, y los sonidos que emitía también, cuando bajó su mano entre las piernas de Tom, es que volvió a besarlo mientras jugueteaba con él, sintiendo cómo es que iba lubricando más, con la inflamación de sus labios y clítoris, Tom separándose para sacar la caja con condones y extendérsela, y Wilhelm se rió, porque antes no los habían usado, aprendiendo a la mala que así Tom fuera intersexual podía embarazarse.
—Está bien, no dije que no me lo pondría —masculló Wilhelm viendo cómo Tom enarcaba una ceja juntando sus rodillas, porque no iba a estar arriesgándose a quedar embarazado cuando ya Tomi iba a cumplir diez meses dentro de poco, mucho menos embarazándose del imbécil de su ex otra vez.
—Hazlo —instó Tom, y observó cómo es que Wilhelm se ubicaba el condón sobre su miembro, para luego Tom volver a abrir las piernas, jalando al mayor por la nuca, volviendo a besarlo, ahora él bajando una de sus manos para sujetar la dureza de su ex, ubicándola contra su vagina, en lo que el de cabello azabache se frotaba por fuera, acrecentando su excitación, y más por el recuerdo del último sueño húmedo que tuvo en Dresden, es que Tom mismo empujó su pelvis para que ingresara.
—Estás ansioso, oh… Mierda —jadeó Wilhelm contra su oído para comenzar a embestirlo.
Tom incrustó sus uñas cortas en la espalda de Wilhelm, empujando su pelvis, sintiéndose lleno, sí, mordiéndose el labio inferior, sólo que… El ritmo que estaba manejando Wilhelm era para su propio goce, más que para el suyo, estaba haciendo que Tom sintiera que estaba llegando a su orgasmo, pero se le bajara la excitación porque no estaba dándole como le gustaba.
—Espera, cambiemos de posición —pidió Tom, y Wilhelm gruñó.
—¿Por qué? —inquirió Wilhelm viéndolo fastidiado, ya que iba a correrse pronto.
Tom lo empujó hasta hacer que quedara debajo suyo, aún en su interior, y comenzó montarlo, apoyándose con una mano detrás para impulsarse sobre el muslo de Wilhelm, quien lo tomó por la cintura, mordiéndose el labio inferior al verlo subir y bajar sobre su verga, pero Tom lo hacía para correrse porque sino no iba a hacerlo, teniendo que bajar su otra mano hacia en medio de sus cuerpos, presionándose el clítoris al mecer sus caderas.
Wilhelm subió una mano a uno de los pectorales de su amante, apretándoselo, mientras alzaba su pelvis para terminar por venirse en su interior dentro del profiláctico, y Tom sintió la frustración de quedarse en vilo porque a Wilhelm se le durmió el pene y no había llegado a su orgasmo.
—Espera… ¿Qué es esto? —preguntó Wilhelm, encendiendo la lámpara de la mesita de noche y fijándose en su mano, la cual olisqueó.—¿Es leche?
Tom se tensó, bajándose de encima de su ex, porque aún estaba produciendo leche porque no destetaba a Tomi.
—¿Estás dando de lactar? —increpó Wilhelm viéndolo con fijeza.
Tom tragó saliva con nerviosismo. —Debo irme —mencionó evasivo, poniéndose de pie para sujetar sus ropas.
—No, no, Tom, ¿tienes otro hijo? ¿Qué carajos? —reclamó Wilhelm, también poniéndose de pie pero sujetando a Tom de la muñeca para detenerlo.
—Suéltame, no tienes ningún derecho de estar haciéndome un interrogatorio cuando no somos nada, Wilhelm —respondió Tom con el ceño fruncido.
—¿Quién es el padre? —instó Wilhelm de nuevo mirándolo con seriedad.
—¿Qué te importa? Soy soltero, y sí, tengo otro hijo, va a cumplir diez meses dentro de poco, pero eso no tiene nada que ver contigo porque no es tuyo —soltó Tom exasperándose con que su ex estuviera haciéndole tantas preguntas.
Wilhelm se sintió frustrado porque no estaba en sus planes que Tom tuviera otro hijo, porque eso quería decir que había otro ex que lo había marcado lo suficiente para hacerle otro hijo, pero lo soltó de la muñeca, observando cómo se terminaba de vestir para irse, ni siquiera le ofreció llevarlo porque se sentía un tanto enojado de que le hubiera ocultado este hijo, nadie en la oficina lo sabía.
Continúa…
Y sí, oficialmente regresó William que está muy enojado con Tom xD, y ahora Wilhelm se enteró de la existencia de Tomi, ¿entonces qué creen que pasará cuando Tom regrese a casa? Opiniones a comentarios 😉
Wow!! Esto está increíble!!! Que bueno que regresó William!!!
Muchas gracias por tu comentario, espero hayas podido leer la temporada anterior (Problemas maternales), para entenderlo. Sí, precisamente William estaba haciendo de todo para intentar volver, pero terminó por regresar luego del estrés al que se vio sometido Bill por el abuso que pasó (que él mismo se forzó al acostarse con Monika) y también por el olor de Wilhelm, está publicado hasta el capítulo 25, y mañana se subirá el 26 y 27, así que hay un largo camino por recorrer todavía :), el final será en el capítulo 41. Ojalá sigas contándome tus opiniones más adelante, saludos, Pochi.