Problemas familiares 18

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Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 18

Tom sentía mucha frustración por lo que había pasado en la velada, ya que no sólo no pudo venirse por el egoísmo de Wilhelm en el sexo, sino que también se había enterado de la existencia de Tomi, sin mencionar que él había tenido que pedir un taxi por aplicativo ya que su auto estaba en el estacionamiento de K-Biotech, por la insistencia de Wilhelm de llevarlo en su moto, sentía que había sido sólo una pérdida de tiempo, es decir, no del todo, al menos tenía consigo los formularios firmados, sólo que ni siquiera pudo correrse haciendo que esto no fuera como una negación del orgasmo deliciosa, sólo algo frustrante, y más porque pensaba en que ahora tendría que lidiar con más preguntas sobre quién era el padre de Tomi, algo que no le diría bajo ningún concepto.

Al momento de ver el paisaje en la ventana, sólo quería llegar a su casa, tomar una ducha, masturbarse y tomarse dos melatoninas para dormirse, ya que no quería lidiar con todo el estrés e insatisfacción que le había dejado Wilhelm, ni siquiera se tomó la molestia de fingir tener interés en la charla insustancial que pretendía tener el chofer con él, quedándose en silencio luego de saludar porque estaba que echaba chispas y no quería desquitarse con un pobre hombre que sólo estaba trabajando, no, así que el hombre tosió luego de notar que Tom no iba a responder y condujo en silencio, le iría a dar propina por ello porque no tenía la culpa.

Tom al momento de bajar del taxi, se fijó que ni siquiera era tan tarde como había pretendido volver, más que nada por cómo terminó el asunto, tensó la mandíbula, al menos estaba en casa, y notó cómo es que la luz se filtraba por la ventana, era de esperarse que Bill estuviera despierto, sólo que no en la sala o comedor, más se la pasaba en su cuarto si no iba a esperarlo para cenar juntos, ¿o tal vez precisamente estaba esperándolo? Tenía sentido, incluso si le había dicho que no lo hiciera, Bill era protector con él.

Así que Tom metió la llave en la puerta, hasta abrirla por completo, ingresando y notando que Bill estaba sentado en el sillón, sólo que… Había algo distinto en él, se había cortado el cabello como cuando William se cambió de look, sólo que no estaba igual de pulido como cuando lo había llevado a la peluquería, sin mencionar que la ropa… Eran prendas que había elegido William cuando le compró lo que él quisiera, haciendo que Tom tragara saliva, ¿esto era una coincidencia? Pero miró sus ojos, no sólo estaban con el delineado más intenso como lo hacía William, sino era cómo si tuviera ese fuego e intensidad que poseía el alter, sólo que no le ofrecía la sonrisa torcida al verlo como siempre, sino una expresión de enojo, haciendo que Tom retrocediera por inercia.

—¿Bill? —preguntó Tom dubitativo, y su hijo soltó una sonrisa sardónica mientras se ponía de pie en su dirección, haciendo que el mayor tuviera una respuesta no verbal ante la interrogante que había soltado: No era su hijo, era William, el mismo que se acercó más hacia él.

—Bill no está disponible, deje su mensaje después de la puta señal. ¡¿Dónde carajos estabas, Tom?! —increpó William a voz de grito, casi arrinconando a Tom contra la pared, pero él, en vez de sentir la amenaza o enojo como muestra de peligro, sólo atinó a quedarse viéndolo, mientras que el alter alzó la mano, no para golpearlo, sino para tocar su quijada, su mejilla, inclinándose ante él, fijándose cómo es que el mayor sonreía frente a su tacto porque no era una alucinación, sino que realmente estaba allí.—Hueles a otro hombre… No sabes lo mucho que me ha molestado olerlo tantas jodidas veces… Sólo que ahora está mucho más intenso —acotó olisqueándole el cuello, y Tom entendía de forma racional que era porque se había acostado con Wilhelm, sólo que no podía pensar coherentemente cuando sentía su aliento sobre su cuello—. ¿Quién demonios es? ¿No recuerdas que tú eres mío? ¿Se te olvidó que eres mi maldito esposo y la mamá de mi bebé? ¿Se te olvidó todo eso, Tom? —preguntó el alter en tono recriminador.

—Yo… No es así, yo… —quiso refutar Tom, porque sabía que no había cedido ante Wilhelm por simplemente no importarle lo que pasara con William, no habría buscado en nadie más si se hubiera quedado a su lado.—Tú te fuiste, nos dejaste… —agregó el castaño.

—No tenía control desde que evité que te atropellaran, ¡intenté regresar muchas veces! ¿Tú crees que no quería acariciar tu vientre conforme crecía? ¿Qué no quise tomar tu mano cuando nació nuestro bebé? ¿Qué no quise cuidarlos? ¿Tú crees que yo quise abandonarlos? ¡NUNCA! ¡NUNCA QUISE IRME, TOM! ¡YO QUISE VIVIR TODO ESO CONTIGO! ¡NO QUISE DEJARLOS SOLOS! —soltó William totalmente alterado haciendo su puño impactase contra la pared al costado del mayor, no iría a hacerle daño a Tom, por más que el más alto hubiera sido agresivo capaz de golpear o asesinar, no quería hacerlo con él, y Tom lo miraba, pero sujetó su rostro, porque lo sabía, que el alter no iba a dejarlos si estaba en su poder, porque él los amaba, y lo había extrañado tanto, lo necesitaba tanto que no quería ni siquiera discutir, sólo quería sentirlo.

—Eres un idiota porque me embarazaste sin yo querer pero te amo, Will —masculló Tom, ahora él teniendo la intensidad también en sus ojos, sin que fuera una recriminación real, no ahora, no cuando lo veía también dolido al momento de gritarle, recordando todas las promesas de estar siempre juntos, de querer ser esa familia feliz (aunque de una forma retorcida).

—Y tú eres un idiota porque no has sido una buena madre con Tomi ni Bill, Tom, sin mencionar que te estás acostando con alguien, pero también te amo, siempre lo hice, desde antes que tú me correspondieras, porque me enamoré desde la primera vez que te vi cuando apenas era consciente de mi existencia… Y haré que recuerdes que tú sólo eres mío y de nadie más —soltó William para clisarse sobre él, haciendo que Tom cerrara por los ojos por inercia, mientras que el alter impactaba los labios contra los suyos, haciéndolo suspirar, porque era la boca que había añorado sentir por tanto tiempo, era la lengua perforada que estaba jugando con la suya con insistencia, era el cuerpo que él quería que lo presionara contra la pared, haciendo que con un beso se humedeciera muchísimo más de lo que había lubricado cuando lo hizo con Wilhelm.

Tom sólo quería ser de William, lo sabía, ni siquiera le importaba todo lo que había avanzado en su afán de querer olvidarlo, no le interesaba nada más al momento de sentir su boca contra la suya, de estar girando ambos sus rostros para mayor profundidad… Era todo lo que había anhelado por tanto tiempo que sólo quería llorar de la emoción que lo embargaba.

William se separó de su rostro, relamiéndose los labios, había extrañado tanto a Tom, sólo que también estaba enojado con él por haberlo engañado, y el mayor quería acercarse de nuevo para besarlo pero el alter bajó su mano de su mejilla hacia su cuello, en un agarre como si fuera a ahorcarlo, pero sólo lo hizo para que Tom lo viera, manteniendo una breve distancia entre ambos.

—Aparte de su jodido nombre, necesito saber si te folló bien, y no te pregunto si te lo hizo mejor que yo, porque sería mentir, nadie va a hacerte sentir lo que yo —bramó William contra sus labios y Tom se relamió por inercia sus labios, queriendo besarlo, era de por sí una tortura el que no quisiera besarlo ahora que estaba con él.

—No, no es alguien importante, ni siquiera me vine —respondió Tom con nerviosismo, no queriendo decirle el nombre, pero William notó cómo es que se aceleraba más su pulso conforme hablaba, y ejerció un poco de presión sobre su cuello, con Tom alzando su mano para posarla sobre la suya—. Suéltame —demandó aunque el alter no estuviera asfixiándolo, le daba un poco de temor el que hubiera aumentado la presión, ya que de todas formas, William seguía siendo un psicópata que había asesinado antes.

—No me vas a dar órdenes, Tom, recuerda que no eres mi madre, eres la de Bill, y… Mereces un castigo ejemplar, ¿sabes? Porque ni siquiera me estás diciendo el maldito nombre como si yo estuviera hablando en otro puto idioma —escupió las palabras William, soltando su cuello, pero para girarlo contra la pared, sujetándolo por el brazo hacia él, con fuerza, evitando que pudiera zafarse de su agarre, y poniendo su otra mano sobre su cabeza, haciendo que Tom moviera levemente el rostro y sintiera sus labios contra su sien, pero también la dureza que estaba contra su trasero.

—Es… Largo de contar —habló Tom, empujando su propio trasero porque quería sentir a William, quien le lamió el lóbulo de la oreja, haciéndolo estremecer con un temblor en sus piernas, y mojando su ropa interior.

—Dime su puto nombre —ordenó William jalando sus cabellos hacia atrás, a lo que Tom jadeó ante el tirón.

—No importa, sólo interesa que estamos tú y yo, Will, y no quiero estar con alguien más —repitió Tom, y el alter se mordió el guante de cuero que estaba usando, para sacárselo, bajando esa mano en dirección a sus pantalones, y el mayor mordió su labio inferior cuando William le separó las piernas con la suya, y coló esa mano, pasándola por sus nalgas pero siguiendo el recorrido por encima de su perineo hasta dar con su vulva, haciendo que Tom empujara sus caderas, queriendo que le metiera los dedos—. Will… —soltó en voz de ruego, totalmente mojado, soltando sus fluidos y contrayendo su interior, Tom quería sentirlo de tantas formas, pero el alter estaba tentándolo, porque sólo los pasaba de adelante hacia atrás, teniéndolo con su excitación en lo alto.

—Quiero su maldito nombre, Tom, ¿no estoy hablando lo suficientemente claro? Tal vez deba preguntártelo en otro idioma, ¿inglés, francés, italiano? —cuestionó William en un tono cínico, enumerando los idiomas que Bill sabía por la escuela y también las clases extracurriculares a las que Tom mismo lo había inscrito, para morderle el lóbulo nuevamente, jalándoselo, acrecentando la tensión en ese momento íntimo, manteniendo los dedos por fuera, sintiendo cómo es que Tom estaba palpitando contra sus dígitos, también era una tortura para él mismo porque quería follárselo o quitar de su cabeza a quien fuera que se había osado a tocarlo, quería matar a ese imbécil, sólo que quería que Tom le respondiera para luego buscarlo.

—Wilhelm —soltó Tom y William sintió el crujir de su mandíbula al apretarla tanto, metiéndole los dedos, porque el mayor había obedecido, aunque no le hubiera gustado la respuesta que recibió.

—Entonces… —empezó a hablar William con la voz temblándole de rabia, pese a ello, estaba girando sus dedos en el interior de Tom, con su índice presionando sobre su clítoris y el dedo medio moviéndolo haciendo que Tom jadeara contra la pared, por cómo la electricidad lo recorría, esos corrientazos de placer y sólo por sus dedos, como si el alter fuera el dueño de su cuerpo haciendo que sólo William supiera cómo satisfacerlo por completo, y quizá así era.—¿Es sólo una jodida coincidencia que se llame como el padre de Bill o es él? —instó el alter, sin dejar de tocarlo, él mismo pese a la rabia sentía cómo palpitaba en sus propios pantalones muriéndose de ganas por hacerlo suyo, más cuando sentía esa humedad, la calidez y cómo lo estrechaba como queriéndose comer sus dígitos.

—Uhmn… —gimeteó Tom, empujando su pelvis contra la mano de William para sentirlo aún más, pero el alter detuvo sus movimientos, dejándole los dedos quietos dentro, lo cual era frustrante porque nuevamente interrumpían su excitación.

—Contesta, Tom —exigió William, manteniendo hasta su dedo medio alejado del clítoris de Tom.

—Es mi ex, yo no lo contraté, lo hicieron mientras yo no estaba, lo trajeron de Suiza y ahora trabajo con él. Es la primera vez que lo hacemos —se sinceró Tom, con la cabeza lo suficiente caliente como para decirlo todo a cambio de que siguiera tocándolo, y se quebró contra él al sentirlo girar sus dedos mientras pasaba de arriba a abajo sobre su inflamado clítoris, haciendo que su excitación fuera un aumento y soltando un gemido.

William sentía todo el enojo de cómo es que precisamente el ex de Tom es quien se lo había hecho, cuando él se había encargado de querer borrar todo lo que Wilhelm había hecho, porque William tenía muy presente las veces que había visto a Tom llorar por él desde que era pequeño, cuando el mayor creía que nadie lo escuchaba, cómo es que el alter desde las sombras era testigo de muchas cosas a lo largo de los años, las mismas que utilizó para convencer a Tom de que lo aceptara, porque siempre Tom fue alguien a quien el alter admiró y anheló tener. Pero ahora regresaba a su vida, y Tom parecía haber olvidado todo lo que había hecho ese imbécil, todo el sufrimiento que le ocasionó para dejar que él lo tuviera de nuevo, excusándose con que William lo dejó y no, iba a sacarle a esa basura de la cabeza y recordarle que sólo le pertenecía a él, sin mencionar que… Cumpliría la profecía del Oráculo de Delfos, habiéndose casado con su madre (aunque fuera algo simbólico, y Tom no era como tal madre suya sino de Bill), y mataría a su padre (aunque tampoco lo era como tal, pero sí se haría cargo de asesinar a Wilhelm).

—No entiendo por qué le dejaste hacértelo, y sólo confirmas que es una mierda egoísta al decirme que ni siquiera te viniste… Cuando no te la estoy metiendo, no con mi verga al menos, y ya siento que vas a correrte contra mis dedos sólo con eso… —habló William contra su oído, y esa presión dentro suyo, unida a cómo sentía su aliento sobre su piel, sólo hacía que Tom se apretara más, queriendo que le arrancara la ropa y se lo hiciera rudamente.

—Will… —soltó Tom girando su rostro buscando su boca, buscando pedirle que se lo follara, y William notó el hambre en su expresión, cómo su rostro estaba sonrojado, sus labios entreabiertos y todo su cuerpo vibraba por él, llamándolo, así que quitó la mano del interior de sus pantalones, dejando de ejercer la presión en su brazo para jalarlo hacia la mesa, dónde Tom se fijó que estaba puesta, con velas sin encenderse incluidas, para una supuesta cena romántica.—¿Tú hiciste esto? —preguntó mientras el alter lo empujaba sobre la mesa, Tom mismo subiéndose a ella, apoyándose en sus palmas abriendo las piernas, la ropa siendo tan estorbosa en este momento.

William rió, sujetándolo por la cintura, pegándose hacia a él y mirándolo desde arriba.

—Si bien podría preparar muchos detalles para ti, eso sería si te hubieras portado bien, así que no… Esto lo hizo Bill para su novia, que no vendrá, pero, ¿no tenemos por qué desaprovechar la mesa puesta para darnos un banquete, cierto? —inquirió William, presionando el bulto que tenía en sus pantalones contra la entrepierna cubierta de Tom, quien gimió e hizo la cabeza hacia atrás al sentirlo.

En realidad a Tom no le importaba si esto no había sido puesto para él, porque al final ni siquiera iban a cenar, y luego ya tendría que hablar con el alter por el asunto de la novia de Bill.

William se quitó el otro guante de cuero, mientras hacía lo mismo con su casaca y camiseta, y Tom comenzó a desvestirse también, desprendiéndose del saco, y desabotonando su camisa, abriéndose los pantalones, entretanto el alter le ayudaba a sacárselos por completo, mientras le había quitado los zapatos también, acariciándole las piernas hasta apretarle los muslos, William se mantenía con sus calzoncillos, y Tom sólo quería sentirlo directamente piel con piel, no le importaba nada más, ni siquiera que los condones se hubieran quedado con Wilhelm, ya se ocuparía después con la píldora del día siguiente, ahora sólo quería que William lo hiciera suyo.

Tom jaló a William para besarlo, haciendo, aferrándose a sus cabellos cortos, mientras su lengua iba jugando con la suya, percibiendo la suavidad de sus labios, chocando con sus propias perforaciones, al momento en que él mismo estaba abrazándolo con sus piernas, estrechando su cuerpo, frotando su entrepierna contra la erección del alter aún cubierta, cuando se separaron los rostros por aire es que William se fue hacia su cuello, comenzando a succionarlo, haciendo que toda su piel se erizara, porque el alter se estaba tomando su tiempo, quería disfrutar de cada tramo de piel del mayor, haciendo que después se dirigiera hacia sus pectorales, notando cómo es que estaban más grandes porque aún estaban soltando leche, y se metió el pezón en la boca, endureciéndolo al envolverlo con su lengua, y Tom ya sabía que esto no era una fantasía, sino realmente estaba chupándolo por lo que se mojó más, soltando un gemido alto por lo que era ver y sentir a William bebiéndoselo con gula porque sabía las muchas veces donde el alter quiso lactarle y que al menos iba a cumplir su enfermiza fantasía ahora, aunque Tom no tuviera la misma producción de leche que al inicio al dar a luz…

Cómo es que William le prestó atención al otro pezón, chupándolo también, y manteniendo su mano sobre el contrario, hasta seguir bajando por su vientre, succionándolo y lamiéndolo, con toda la intención de dejarle marcas, pero a Tom no le importaba ahora que lo hiciera, porque sí, era suyo.

Tom abrió más sus piernas, adivinando la meta que tenía William al momento de descender por su cuerpo, sin embargo, él se levantó con esa sonrisa torcida que tanto amaba, y con travesura en los ojos, algo estaba pasando en la mente del alter, quien sujetó algo de sobre la mesa, haciendo que Tom se percatara que era un encendedor.

—Pero no vamos a desperdiciar las velas puestas, ¿verdad? Al menos que nos sirvan de algo —masculló William, mientras que Tom observó cómo encendía una de las velas, y la sacaba de la base para dirigirla hacia él, inclinando un poco la vela sobre su cuerpo sensible, haciendo que Tom jadeara cuando sintió la cera caerle sobre los pectorales, ardía pero también había sido algo placentero por la estimulación previa, sólo que también al haber sido algo sorpresivo es que Tom no sabía cómo lidiar con ello, tocándose a sí mismo, sintiendo la textura de la cera solidificándose sobre él.

William estaba mirándolo con fijeza, cómo es que las expresiones de Tom cambiaban, la mezcla entre dolor y placer y cómo su pecho se alzaba más por la expectativa de volver a sentir el calor de la cera… Por lo que volvió a dejarla caer, haciendo que a Tom le temblaran las piernas, y se aferrara al mantel de la mesa.

Cada chorro de la cera caliente se sentía como un ardor agradable, sobre sus pectorales… Su vientre e incluso sus muslos.

—Tócate mientras te dejo caer la cera —demandó William, y Tom obedeció, porque sólo el alter tenía ese poder sobre él, con la forma de excitarle incluso aunque no estuviera tocándolo como tal, sólo ejerciéndole una tortura a modo de castigo.

Tom pasó sus dedos por encima de sus propios labios, frotándolo por fuera, para acariciar su clítoris, mordiéndose el labio inferior cuando William volvió a dejarle caer la cera caliente…

—Vamos, te necesito, Will, no me hagas esperar más —pidió Tom porque ni siquiera metiéndose los dedos era suficiente, no cuando quería que fuera su mano, su lengua, su verga, quería al alter entre sus piernas y lo quería ya.

—No estás en posición de ordenar, mami —barbotó William pero de todos modos dejó la vela sobre la base, para ubicar sus manos sobre el interior de los muslos de Tom, olisqueando su sexo, comenzando a delinear con su lengua los pliegues de sus labios, succionándolo, saboreando sus deliciosos fluidos, subiendo una mano para presionar su pulgar sobre su clítoris, sin dejar de lamer toda la extensión de su intimidad.

Tom estaba echando su cabeza hacia atrás, teniendo una mano aferrada sobre los cabellos de William, mientras la otra se apoyaba sobre la mesa, con las piernas temblándole y apretando sus dedos de los pies… Estaba tan excitado que iba a correrse contra los labios y lengua hábil del alter.

William no le importaba tener que estar casi ahogándose al momento de chuparlo, porque había ansiado tanto cogerse al mayor, tanto tiempo atrapado sin poder hacer más que visitarlo, y sin poder hablarle ni mantenerse con él. Estaba peregrinándose en su fuente sagrada, porque el rocío de su cuerpo era la adicción del alter… Quería que Tom explotara contra su lengua, sólo que también quería alargar más su orgasmo, negándoselo para tenerlo más ansioso de él, precisamente porque sabía que permitió a alguien más estar en su interior, así que William se alejó de su intimidad, con los labios rojizos, hinchados y mojados con sus fluidos, Tom lo miró frustrado por cómo nuevamente casi se corre y el alter se lo negó.

—No hay premio para los desobedientes —masculló William, haciendo que Tom sintiera un remezón dentro suyo, por sus propios traumas de infancia cuando le negaban algo por portarse mal—. Bájate y inclínate sobre la mesa —demandó el alter, sacándolo de su ensoñación, esa clase de órdenes sí le gustaban, así que se bajó de la mesa, asumiendo la posición.

William estaba viendo la espalda desnuda y trabajada del mayor, cómo su cabello se había puesto a un costado, y cómo le notaba el trasero respingón con sus muslos internos mojados por sus fluidos, haciendo que sintiera cómo humedecía su propia ropa interior con el preseminal en su miembro.

El alter se ubicó detrás de Tom, guiando su mano derecha hacia sus labios, metiéndole dos dedos, sintiendo cómo es que el mayor se apretaba alrededor de ellos, como si fuera mantequilla derretida toda caliente y resbalosa, haciendo que Tom se mordiera el labio inferior.

—Empújate sobre ellos, demuéstrame cuánto me quieres dentro —soltó William en tono dominante y Tom obedeció, mientras que el alter apretaba uno de sus glúteos, masajeándolo hasta comenzar a darle azotes encima.

Tom estaba nuevamente conflictuado por la sensación de ardor en su trasero, y cómo es que cuando estaba así de excitado, el dolor era bien recibido, la forma en que William le dejaba escociéndole las nalgas mientras seguía penetrándolo…

—Métemela, William —pidió Tom quebrado sobre la mesa, con la voz totalmente afectada por estar nublado por el deseo, tanta necesidad y ansía que estaba acabando con sus nervios, quería correrse con William dentro, ya no podía esperar más.

William se relamió los labios, fijándose cómo es que había dejado las nalgas de Tom en carne viva de tantos azotes, y que sí, ya había sido suficiente espera, así que sacó sus dígitos para terminar bajándose los calzoncillos, liberando su erección, guiándola hacia en medio de los labios de Tom, comenzando a empujársela y el mayor boqueó conforme lo sentía ingresar, cómo es que al sentirlo palpitar en su interior, Tom se encendía aún más, empujando su pelvis, y William se aferró con una mano hacia un extremo de la cadera del castaño, empezando a embestirlo, introduciéndosela hasta la empuñadura, escuchando el sonido de humedad conforme iniciaba su arrastre dentro y fuera de Tom.

William y Tom pusieron los ojos en blanco al momento de sentirse unidos piel con piel, porque se habían necesitado tanto, que a Tom no le importó que con la otra mano el alter le jalara del cabello, no, quería seguir recibiendo el dolor en contraste con la rudeza de sus estocadas… Y cómo es que ambos latían en la unión de sus cuerpos, con el mayor retrocediendo sobre la pelvis del cabello azabache, y cómo es que William seguía el bamboleo en su interior, incrustrándole las uñas con esmalte negro en su cadera, hasta que sintió cómo es que Tom se vino sobre su hombría, estrechándolo tanto que casi lo empujaba, pero el alter sólo se la metió más dentro hasta correrse, dejándole toda su simiente caliente en su interior, sacándosela sólo para ver cómo salía su semen espeso de entre los labios hinchados y lubricados del mayor.

Tom estaba acezado sobre la mesa, recuperando el aliento mientras disfrutaba de su petit mort, tan intenso había sido su orgasmo luego de una tortuosa negación, que sólo podía volverse una masa trémula sobre la mesa.

Sólo que William no había terminado con él, lo supo cuando lo giró, besándolo y Tom le correspondió, aferrándose a su cuello y sintiendo cómo el alter se frotaba e iba poniendo erecto contra su vulva.

—Quiero quitarte todo el jodido rastro de esa escoria, llenarte con toda mi leche hasta que no quede nada de él —soltó William contra sus labios y Tom sintió un estremecimiento por ese nivel de posesividad del alter.

—Sólo soy tuyo —respondió Tom mirándolo fijamente, porque sabía que no podía mirar así a otro hombre, incluso aunque tuviera todo un pasado con Wilhelm, sabía que el alter estaba primero.

—Demuéstramelo —instó William con aquella intensidad en sus ojos que parecía ser capaz de quemar el mundo entero, se separó de él, masajeándose el miembro y Tom sintió cómo es que comenzaba a salivar al verlo, poniéndose de rodillas para reemplazar la mano del alter con la suya, observándolo al momento de pasarle la lengua por encima a la cabeza de su dureza, chupándola sin meterla completa, saboreando el semen de William mezclado con sus propios fluidos, sólo tentándolo, para luego tragárselo…

Tom cerró los ojos en ese punto, tomando lo que más que podía al menos, dejándolo ingresar en su garganta, relajándola pero también buscando contraerla, a sabiendas de que la mayor parte de la sensibilidad estaba en la parte superior del pene, entonces al estrechar el fondo de su garganta, William siseaba por cómo estaba tomándolo, empujándose un poco, en lo que Tom jugaba con su lengua… De arriba hacia abajo, presionando con sus dedos los testículos del alter, sintiendo cómo es que se estaba mojando con paladear su sabor, cómo es que él mismo alimentaba su placer hedonista al degustar al alter, haciendo que William se relamiera los labios por la visión del mayor chupándole la verga, cómo es que esos labios gruesos y mejillas con barba, se veían preciosos recibiéndolo… Hasta se que corrió, dejando una parte dentro de la garganta de Tom, pero sacando su virilidad para dejarle un poco entre sus labios y rostro, gozando de observarlo con su esencia sobre su cara.

—Te dejé como galletita… Sólo que aún la noche es joven, vamos al cuarto que quiero seguir comiéndote el coño y culo, hasta rellenarte por cada hueco —farfulló William brutalmente honesto como él solo, ayudando a Tom a ponerse de pie.

—Dios tú… Ni siquiera puedo quejarme —masculló Tom riéndose ante la ocurrencia del alter, porque al final si iban a tener hasta sexo anal, sí tenía sentido ir a su habitación que tenía lubricante para uso con juguetes.

—Porque te encanta que sea así —barbotó William, sujetándolo por la cintura y dejándole un beso en la mejilla, Tom lo abrazó.

—Me encantas tú, como sea —dijo Tom y William lo besó.

—Tú me fascinas, Tom, desde siempre —susurró William contra su oído para llevarlo hacia la habitación, y el mayor se dejó hacer, aunque supiera que él mismo estaba sucumbiendo a las puertas de su propia perdición, y aunque la puerta de su cuarto tuviera la inscripción que el infierno según Dante: “Abandonad toda esperanza, vosotros que entráis”, Tom igualmente ingresaría de la mano de William, una y mil veces más.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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