Problemas familiares 2

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 2

La tensión que se había instalado en la casa de los Kaulitz era por demás tangible, ya que Tom estaba buscando soñar con William, comprendiendo que había sido un sueño, aunque también tenía el anhelo de que en realidad era una “señal”, lo cual iba muy en contra de todo lo que él había creído, siempre se había mantenido como un hombre de ciencia, sin embargo, ahora lidiando con sus propios demonios, sólo quería aferrarse a la idea de que quizá era su cabeza diciéndole que William seguía allí…

Y lo hacía, sabía que estaba allí, el psiquiatra se lo había dicho, que podría volver por algún trauma que pasara Bill… Entonces volvía el pensamiento de que Tom podría hacer “algo”, sólo un pequeño “empujón”, para conseguir que William volviera, sólo que luego desaparecía esa idea en su cabeza, ya que hacerle algún daño a su hijo le daba un dolor físico, ya había hecho suficiente con… Vivir a sus espaldas, “a escondidas”, tal cual Bill mismo se lo había reclamado, y es que era cierto, si bien Tom al principio sintió rabia, luego en su cuarto le llegó la comprensión de que más le había dolido el hecho de que tenía razón, había estado con alguien a escondidas, alguien con quien no debió acostarse en primer lugar, porque debía ser algo prohibido por la naturaleza de su relación, que claro, no es que él hubiera tenido sexo sin protección para arriesgarse a tener un bebé, no, esta vez no fue un adolescente que confió en la información que tenía, ya conocía su cuerpo, se había informado bien… Sólo que tampoco había sido el más responsable en enamorarse del alter, porque era más que claro que poseía el perfil de un psicópata, uno que lo había engañado para embarazarlo, no había sido un descuido, William había sido muy meticuloso para que Tom pudiera quedar en estado sin arriesgar su salud, incluso teniendo la forma menos dañina al darle un suplemento de origen natural. William quien había envenenado a la niñera de Bill cuando era un niño, quien había tenido todas las banderas rojas, y que, aún a sabiendas de ello, Tom decidió hasta casarse simbólicamente con él, deseando que Bill no tuviera una pareja nunca para que no lo deje… Y no por él, sino por el alter.

Aunque también Tom era consciente de que algo estaba pasando con su hijo, cómo es que estaba cambiando, lo cual era propio por la edad que tenía, y también porque él mismo estaba dándole la carga de Tomi a Bill. Era mucha responsabilidad para alguien que no había llevado ningún tipo de preocupación ni carga anterior, Tom mismo sabía lo difícil que había sido ser padre adolescente, salvo que Bill tenía diecinueve años, sólo que nunca cuidó a un bebé.

Tom empezaba a cuestionarse si era mejor cuidar a Tomi, porque ni siquiera tuvo el valor para darlo en adopción, ya que incluso aunque no hubiera sido deseado, al menos no por ambas partes, había sido buscado por William, y era el único recuerdo tangible del alter, porque vivía dentro de Bill, sólo que estaba dormido.

Y Bill, tenía los comportamientos erráticos que había tenido cuando era William saliendo de sus casillas, pero no era William, hablaba más del resentimiento contra Tom por ser una mala madre, al menos en lo que respectaba a Tomi, aunque Tom mismo sabía que también había cometido muchos errores con Bill, desde antes de enamorarse de una de sus personalidades.

Sólo que había algo más, por cómo desde que Tom le dio una cachetada aquella noche, Bill había sido más evasivo con las escasas ocasiones donde Tom salía de su enclaustro. Podía comprender algún tipo de resentimiento, ya que Tom nunca había ejercido el castigo físico con Bill, sólo que… Había algo más, cómo le rehuía la mirada, como si sintiera vergüenza, y claro también era justificable luego de haberle hablado de aquella forma cuando siempre mantenía respeto hacia él, pero, todo esto le sonaba a que estaba pasando algo más.

Por esa razón precisamente es que estaba pensando en retomar el cuidado hacia Tomi, aunque bueno, valgan verdades, no sería retomar porque nunca lo hizo. Pero ahora Tom, si quería recuperar la relación con su hijo, con la suficiente confianza para preguntarle si le pasaba algo, tendría que empezar a ejercer su labor de madre con Tomi también.

Tom reflexionaba que no podía pasársela anhelando que William regresara, y que si esto pasaba, también tendría que haber recuperado a sus dos hijos, porque el pequeño Tomi aún tenía tres meses y lo necesitaba, recordando el regaño de William sobre que se esforzó tanto para que tuvieran a su bebé y que siempre regresaría… Odiaba su mente por haber hecho un sueño así de vívido y real, y también detestaba el haberse despertado, ya que sólo quería que William se lo hubiera follado más que con sus manos, sentirlo palpitar en su interior, o en su boca… En cualquiera de sus orificios… Tom se sentía tan perdido sin él, ya no podía ni pensar en fijarse en otro hombre, había dejado la valla muy alta.

Tendría que volver a usar sus juguetes para bajarse la calentura, sólo que… Sabía que no sólo era por sexo, era todo, y se odiaba a sí mismo por haber dejado que William se metiera en su cabeza, al punto de necesitarlo y no poder olvidarlo.

&

Bill no había podido sacarse aquellas imágenes de su cabeza, quería olvidarlas, pero no, de algún modo cada vez que veía a su mamá las recordaba… Quería ir al psicólogo, por más que él mismo se hubiera sentido muy incómodo hablando con alguien sobre su pasado, se sentía más enfermo al pensar así de su pobre mamá. No era posible que él fuera un jodido degenerado que se imaginaba teniendo sexo con su propia madre, no.

Su mamá sólo estaba sin camiseta, tal cual lo había estado antes en casa, o en la piscina, Bill jamás había pensado aquella forma de su mamá, era su mamá, quien lo dio a luz, quién lo amamantó, quien le curó las heridas desde niño, Bill jamás lo había sexualizado, y sólo podía pensar que era su falta de sexo, que como era virgen, pero William no, quizá porque ya eran meses sin que su cuerpo de por sí tuviera relaciones sexuales, por lo mismo es que estaba reaccionando de aquella manera. Al menos al evitar a su mamá, esos pensamientos no regresaban, estando con Tomi sólo podía pensar en el pequeño, nada de índole sexual, y se sentía más en calma.

¿Siquiera podría ir a un psicólogo a contarle esto o lo internarían por ser un maldito degenerado? Bill se sentía muy frustrado, odiándose a sí mismo.

Ni siquiera podía pensar en tener una novia… O novio, ya poniéndose dudoso sobre lo que realmente le gustaría o no… Porque aquellas imágenes inconexas, venían con sensaciones… Como si fuera un jodido recuerdo sensorial, salvo que él jamás se acostó con su madre.

¿Tal vez debería intentar conversar más con las mujeres que se acercaban a él cuando estaba con Tomi pensando que era un padre soltero? ¿O buscar un ligue en algún aplicativo?

Bill ni siquiera podía conversar con aquellas mujeres más allá de responderles cosas sobre Tomi, o aceptando algún consejo, porque un tema seguro era su hermanito, no sobre él, o lo muy guapo que se veía sosteniendo a un bebé, no. Lo aturdía en demasía.

Sólo que tampoco tenía tanto tiempo libre como pensar en salir con alguien o siquiera tener sexo, esto empezaba a ser algo patético, que Bill estuviera camino a sus veinte años, siendo virgen y aparte un maldito enfermo que soñaba despierto con cogerse a su mamá.

Lo más sensato que hacía Bill era evitar ver a su mamá, incluso sin poder sostenerle la mirada, ni querer verlo en general, porque mayormente estaba sin camiseta o con aquellas camisetas sin mangas que dejaban verse los pectorales, era entendible porque estaba incómodo con los nudos, sólo que le daban más material a su mente de por sí perturbada.

Quizá debería buscar porno para masturbarse en su baño, no pudiendo hacerlo en su cama como antes de Tomi, sólo que el pensar que estaba a una puerta de distancia del bebé o por si necesitaba algo, lo desanimaba.

Bill se sentía en una encrucijada, y sólo esperaba que su madre nunca supiera lo que estaba atormentándole, por más que estuviera enojado con él, era su mamá, y estaba mal lo que pensaba su cabeza… La misma que le daba dolores de vez en cuando. Luego del accidente no sólo había aumentado su estrés al perder a William, ya que siempre fue una compañía él siendo más bien introvertido y solitario, quien le daba opciones para salirse de problemas, o era directamente quien lidiaba con ellos, sino que esos dolores sí habían venido después del accidente, aunque no con pensamientos así, y era parte del normal luego de haber sido atropellado.

Sólo que… ¿Por qué estas secuelas ahora mismo? ¿Tal vez alguna parte de su cerebro se había lastimado lo suficiente para modificarle el comportamiento? ¿La misma parte que había hecho que William desapareciera?

Aunque Bill se sentía normal, por supuesto que extrañaba a William, y había sido más estresante afrontarlo todo solo, porque su mamá era ausente. pero… No había tenido algún inconveniente más, había sacado más fuerzas y salido adelante por Tomi, porque él era más frágil, más pequeño y lo necesitaba. Porque sin mamá, Bill tenía que ser una figura de protección, fuera de ello, no había tenido ningún otro problema. Así que no sabía cómo sentirse, no sabía si estaba relacionado con el accidente, si era su falta de sexo o de masturbarse, si era que siempre hubiera sido muy unido con su mamá, no lo sabía, pero quería apagar esos recuerdos… No, no recuerdos, porque no habían pasado, sólo era su mente enferma dándole vida a una fantasía que no quería tener.

Por más que las sensaciones de aquellas imágenes fueran agradables para su cuerpo, de forma racional entendía que no, era algo que Bill aborrecía, el pensar en lastimar así a su madre, usando su imagen para sus malditos sueños vívidos.

“Sólo que mamá parecía disfrutarlo en vez de estar siendo lastimado”, escuchó una voz en su cabeza, y Bill empalideció.

—¿William? —preguntó Bill en voz alta, pero nadie le respondió, el pelinegro tragó saliva con nerviosismo, no había distinguido de dónde provino esa voz en su cabeza, no identificó si era William o sólo algo en su interior, porque era cierto, en esas imágenes, Tom no ponía expresiones de dolor, sólo de… Placer.

Bill sentía que estaba enloqueciendo. Ahora mismo quién podría ayudarlo era William, él podría decirle qué hacer, o podría fingir ser él con su mamá, para no lidiar con la culpa al verlo.

Bill sentía que iba a derrumbarse en cualquier momento, y ni siquiera podía permitírselo, porque Tomi lo necesitaba, él debía ser fuerte por él. Sólo que la ansiedad, frustración y culpa lo abrumaba, que terminaba encerrándose en el baño pero no para pajearse, sino para llorar en silencio, tapándose la boca para no atraer la atención ni despertar al pequeño que estaba durmiendo.

“¿Qué pensaría Tomi si supiera lo que siento por mamá? Sólo soy una maldita vergüenza… William mismo se enojaría conmigo, pensaría que soy un jodido loco. Mi mamá también sólo me internaría sin dudarlo”, pensó Bill completamente defraudado de sí mismo, mientras seguía con el rostro rojo y mojado por las lágrimas.

Era mucha carga, mucho peso, mucha presión… Se sentía devastado, y aún así, el mundo seguía girando, tenía que seguir en sus clases, tenía que seguir cuidando a Tomi, tenía que seguir encargándose del resto de cosas y Bill sentía que iba a explotar.

&

El que Bill se hubiera levantado un poco tarde para ir a la cocina, pero encontrara a su madre allí, mientras estaba con el canguro llevando a Tomi con su chupón es que dejó sorprendido al menor. Porque Tom estaba cocinando, habiéndose vestido, lo cual agradecía infinitamente Bill, pero estaba allí, haciendo las cosas que hacía antes de que supiera que estaba embarazado, teniendo algún tipo de normalidad.

Bill primero tuvo el impulso de irse porque aún le ponía de los nervios el verlo, sin embargo, dejando sus pensamientos por la situación que evidentemente su madre desconocía, Tom estaba allí… Y de hecho, se giró mientras cocinaba, ofreciéndole una sonrisa, habiéndose incluso recortado más la barba, se había amarrado el cabello en una coleta, no lo tenía sólo suelto y despeinado, se le veía un poco mejor a cómo normalmente estaba su mamá desde que supo que estaba embarazado, y posteriormente empeorando cuando nació Tomi.

—Estoy cocinando rouladen, me levanté temprano para comprar todos los ingredientes —contó Tom, y Bill lo distinguía por el olor, sólo que era uno de sus platos favoritos caseros que difícilmente hacía su mamá.

—¿Con puré de patatas? —preguntó Bill.

—Con puré de patatas —cedió Tom, abriendo la tapa de la otra olla mostrándole que ya estaba hecho, porque ese era el acompañamiento favorito de Bill.

Realmente su mamá se habría tenido que levantarse muy temprano para avanzar tanto en la cocina.

—¿Te sientes mejor, mami? —inquirió Bill acercándose al mayor, aún teniendo al pequeño bebé contra su pecho por el canguro, succionado el chupón.

Tom dejó de mover el palo de madera, y lo puso en un plato a un costado, girándose del todo hacia Bill.

—Sí, podría decirse, Bill. Sino que no he sido yo mismo en estos meses. Y… Fui consciente de que realmente te estoy poniendo mucho peso sobre tus hombros. Al final de cuentas, yo soy la madre de ambos, y tú has sido el único que se ha comportado con un adulto en esos meses, por eso quería disculparme contigo, hijo, y también para… Cuidar a Tomi —comentó Tom, costándole decir lo último porque en realidad aún le costaba la idea de lidiar con un bebé, pero era necesario, al final de cuentas era su hijo, su responsabilidad y ya estaba perjudicando bastante a su hijo mayor, que de por sí estaba estudiando y aún así se las había arreglado para todo lo demás.

Bill sonrió por inercia. —¿Quieres cargar a Tomi? —interrogó el pelinegro, desabrochando el seguro para sujetar al bebé, Tom tragó saliva, pero extendió sus brazos, recibiendo al pequeño que se inquietó al sentirlo, empujando el chupón de su boca y comenzando a llorar, extendiendo sus manitos hacia Bill, porque por más que Tom fuera su mamá, no lo había cargado, no le había dado el afecto desde que nació y era un completo desconocido para Tomi.

—Shhh, bebé, soy mamá —intentó calmarlo Tom, meciendo al pequeño, era suave, cálido pero también muy molesto al momento de querer sí o sí irse de sus brazos en lo que lloraba, poniéndose rojo por el esfuerzo.

A Bill le dolía que Tomi llorara, y más porque sabía que su hermanito quería estar con él, pero él no era su papá, sino su hermano.

—Mejor… Cárgalo, será gradual hasta que me reconozca —instó Tom, y Bill lo sujetó nuevamente, con Tomi empezando a calmarse en brazos del pelinegro.

—Está bien, mamá —respondió Bill, agradeciendo que al menos su madre quisiera ayudarlo en casa, y también que empezara a ver a Tomi como su bebé, esperando también que le diera de lactar, porque si bien sabía lo útil que era la fórmula, siempre la leche materna era lo mejor para los bebés, y de paso que se solucionara lo de los nudos de su mamá.

Tom seguía sin sentir conexión alguna con Tomi, esperaba que hubiera sentido la misma “magia”, que tuvo al momento de cargar a Bill por primera vez, pero no, sólo sintió que lo hacía por cumplir y, aún así, el bebé lo rechazó poniéndose a llorar. Tom sabía que amó a Bill desde antes de que naciera, que prefirió independizarse de sus padres apenas le dijeron que iban a forzarlo a abortar, porque Tom sólo podía pensar que su bebé era el verdadero amor, no Wilhelm, no sus padres, sino algo suyo, y por eso es que fue el impulso para que él buscara su emancipación, cansado de que sólo lo viera como algo de lo cual sacar provecho, no sólo sus padres sino también Wilhelm que cuando más lo necesitó se desentendió.

Así que incluso sin Bill haber sido planeado, fue decisión de Tom quedarse con él, amándolo desde el inicio, siguió haciéndolo a cada patada, a cada latido escuchado en las ecografías, hasta que nació y lo sostuvo en sus brazos. Sólo que Tom no eligió a Tomi, de hecho incluso el nombre lo tenía por Bill, ya que él se quedó en silencio al momento del nacimiento, llorando pero no de felicidad, no quería sujetar a su hijo menor, Bill fue quien lo sostuvo de brazos de la enfermera.

—Necesita contacto piel con piel, y también que se le ponga el nombre para el certificado de nacimiento, es un bebé precioso —habló la enfermera en aquel momento.

Bill fue quien le dio contacto piel con piel a su segundo hijo, y que miró a la enfermera para decirle:—Es precioso igual a mi mami. Su nombre será Tomi, ya lo hablamos antes con mi mamá —expuso el pelinegro, y sabía que era una mentira pero su madre seguía mirando al techo con expresión vacía pero para Bill sólo podía llamarse igual a su mamá, Tomi era un Tom pequeño con cabellos oscuros. No sabía si su mamá estaba de acuerdo pero su madre parecía más perdido en su propio mundo, por eso es que Bill tuvo que hacerse cargo.

Había sido un parto doloroso, dónde Tom no sintió ese amor inmediato al verlo el cual hacía que todo el esfuerzo valiera la pena, no quiso sujetarlo, por más que Bill repetía que era hermoso como él, Tom lo sentía tan ajeno. Tomi no había sido su elección.

Incluso aunque hubiera visto a Tomi, siendo igual a como Tom mismo cuando era un bebé, no lo sentía suyo, ni siquiera podía mirarlo a los ojos. Y en realidad, fuera de lo demás, al fijarse cómo es que Bill lo consolaba y empezaba a calmarse, es que Tom se sentía inútil como madre para ambos.

“El bebé estaría mejor sin mí, Bill lo ha cuidado bien todo este tiempo”, caviló Tom, no tanto por seguir dándole la carga a su hijo, que sabía que no era su responsabilidad, por más biológicamente era el padre, en realidad, si Tom mismo no había decidido tener a Tomi, mucho peor Bill, el único que tomó esa elección fue William, no su hijo, así que sabía que le correspondía hacerse cargo, que Bill pudiera dormir mejor, que pudiera enfocarse en sus estudios y ser el adulto que debía… Sólo que también, incluso intentando esforzarse, se daba cuenta cómo es que Tomi lo veía como un extraño.

“Soy una mierda de madre dos veces”, pensó Tom, intentando mantenerse con una expresión ecuánime, aunque estuviera desecho por dentro.

—La comida ya está lista, ¿comemos juntos, Billy? —preguntó Tom, buscando aferrarse al menos a lo que había hecho para animar a Bill.

Bill había puesto de nuevo el chupón en la boca de Tomi, que ya había cesado su llanto, y miró a su mamá. —Sí, ma. Me gustaría mucho —respondió, pensando que pese a toda la situación complicada que tenía y cómo Bill mismo había querido evitar estar en contacto con su madre, en realidad lo había extrañado mucho, no sólo el que cocinara, sino que estuviera presente, no como un fantasma.

Bill sabía que su madre había sido todo en su vida, lo más preciado que tenía, lo más valioso, con él acoplándose a todo lo que Tom quisiera, y obedeciéndole siempre. Sino que también… Había sido quien lo había lastimado al dejarlo, porque sí, Bill también resintió el abandono de su propia madre, cómo es que si bien Bill estuvo para Tom todo el tiempo desde que William se fue, y su mamá estuvo un tanto distante, que comprendía que era parte de su propia pérdida.

Bill había perdido a William, Tom al papá de Tomi… Pero también Bill perdió a su mamá, sin tener tiempo para vivir su propio duelo, sólo teniendo que hacerse cargo de la casa, de un bebé, sin Bill saber hacer absolutamente nada porque su mamá era quien se encargaba de todo antes, sólo que no podía hacerle preguntas, tenía que hacerlo por sí mismo.

Y fue difícil, Bill no contaba con alguien, estaba totalmente solo, William ya no estaba para él, ni tampoco su mamá. Pero lo hizo por Tomi, aunque por dentro tuviera un resentimiento día con día… Porque Tom no lo preparó para esto, luego Bill mismo se decía que ya era un adulto, y que era mejor saber hacer todo, podría servirle a futuro si quería tener su propio hijo.

Ahora la lista de prioridades de Bill había cambiado, lo había notado, que primero estaba Tomi, su hermanito, el centro de su mundo, y después su mamá, sólo que también amaba mucho a Tom, así que por eso sentía mucha dicha de que estuviera buscando hacer las paces, regresar a él, porque lo necesitaban mucho.

Bill observó cómo Tom apagaba más hornillas para servir la comida en dos platos, mientras que Bill, aún teniendo a Tomi en su canguro, ponía los individuales, cubiertos y sacaba una jarra con agua y vasos, queriendo ayudar a su mamá, queriendo que fueran un equipo.

Tom sonrió al momento de sentarse y ver cómo es que Bill rápidamente había puesto la mesa, volviendo a sentarse con él, manteniendo una mano sobre la cabeza de Tomi, siendo muy cuidadoso con el menor… Como un padre, el pensamiento intrusivo de que William habría sido igual de cuidadoso con Tomi de estar aquí.

Tom deshizo su sonrisa, porque sabía lo que su mente quería hacer, el pensar que era William y no Bill acunando al bebé, pero no, debía enfocarse que era su hijo, y que debía arreglar la situación con su hijo. Movió su cabeza para alejar los pensamientos.

—¿Pasa algo, mami? —inquirió Bill, sacándolo de su ensoñación.

Tom lo miró y tragó saliva, ofreciendo una sonrisa fingida. —No, amorcito. Comamos —instó el castaño, buscando aferrarse a lo poco de cordura que le quedaba.

Tomi había soltado el chupón, pero estaba con broche unido a su camiseta, con los ojos cerrados y labios entreabiertos, habiéndose quedado dormido contra el pecho de Bill.

Bill estaba comiendo con cuidado para no dejar caer nada sobre Tomi, mientras que se veía que sí estaba disfrutándolo, porque no había hecho cosas elaboradas para ellos, sólo sándwiches, sopas instantáneas, macarrones con queso de caja y delivery, que sólo intentó ser más cuidadoso cuando Tom estaba embarazado buscando hacerle ensaladas con fruta y verduras, sólo que ahora como no tenía tiempo, es que cocinaba cualquier cosa que fuera rápida.

Tom también estaba comiendo, aunque si bien le había quedado bien, no sentía el mismo ánimo ni para comer, sólo buscando dormir y manteniéndose escasamente funcional en la revisión de los informes del trabajo o alguna supervisión, nada más.

—Está muy rico, mami, muy delicioso —dijo Bill en voz baja para no despertar a Tomi.

—Me alegra que te guste, mi amor. Intentaré cocinar más seguido, sólo que no tan elaborado a diario —comentó Tom también en voz baja.

—¿Quieres que te lleve la cuna a tu cuarto? En sí no la uso, Tomi prefiere dormir conmigo, pero por si gustas… —ofreció Bill, hablándole con temor a que fuera demasiado para su mamá.

—Intentemos con la cuna, sí. Sólo que aún Tomi no me tiene confianza, así que si bien no es tu responsabilidad, quisiera que me ayudes un poco con eso, ¿está bien? Quisiera amamantarlo, quizá eso sirva o… Sino para comprarme un extractor y darle —propuso Tom, que realmente no sabía cómo proceder con su hijo menor.

—Sí, mami. Yo te ayudaré —respondió Bill, “como lo he ido haciendo todo este tiempo” completó en su mente, pero no lo vocalizó porque seguía oyéndose como una recriminación y su mamá estaba poniendo de su parte. Así que Bill también tendría que perdonarlo.

Era un nuevo comienzo para los tres. Sólo esperaban que las cosas mejoraran.

Continúa…

Agradecer por el apoyo con el primer capítulo, ojalá se mantengan así :’3, pues ahora Tom está poniendo «algo» de su parte, sin embargo, apenas es el capítulo dos, ¿será que sí mejoren las cosas o no? Opiniones a comentarios por favor :’3

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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