Problemas familiares 21

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 21

William estaba conduciendo de regreso a casa, con el ruido constante de la bocina detrás suyo, haciendo que él tensara su mandíbula, porque estaba alterando a Tomi que lloraba por el ruido, con el alter sacando la cabeza por la ventanilla para soltar un montón de improperios recordándole de formas poco dignas a la madre del conductor que iba detrás, pero no funcionó, ya que conforme siguió avanzando, no pudiendo hacerlo del todo rápido por el embotellamiento, es que el conductor de detrás avanzó con fuerza, haciendo que impactase contra la parte trasera del auto y William cayera sobre el tablero del auto, y que al momento de erguirse y se viera con el cabello movido en el espejo retrovisor no fuera él.

—¿Qué hago aquí? —preguntó Bill al verse con el cabello corto, pero escuchando a Tomi llorar, girándose de inmediato y viendo cómo el pequeño estaba mal acomodado sobre la sillita.

Se movió a la parte trasera para ponerle bien el seguro sobre el asiento de auto de bebés, fijándose en la ubicación del GPS, se sentía tan perdido, mientras le daba besos al pequeño para calmarlo. Sólo William los había podido llevar hasta allí, pero según la ruta, estaban volviendo del trabajo de su madre, en un terrible momento del tráfico.

—Cálmate, Tomi, ya pasó —pidió Bill cariñosamente a su hermanito, dándole un beso sobre su frente.

—¿Bibi? —balbuceó Tomi viéndolo confundido, porque el trato había cambiado, era más cuidadoso y delicado a diferencia de cómo lo trataba William.

Bill sólo le acomodó el gorrito dándole un beso más y luego volvió a ubicarse en el asiento de conductor, no sabía cómo es que William había hecho que fueran al trabajo de su madre, es decir, ¿con qué propósito? ¿Y por qué llevar a Tomi? Bill se sentía por demás tenso, pero los autos de adelante avanzaron, y él siguió. Al menos el bebé estaba bien, aunque era evidente que William no había sido el más cuidadoso al momento de acomodarlo en su sillita, pero estaban bien. Sólo que era otro día, ¿cómo habría salido todo con Monika? De algún modo el pensar en que William se hizo cargo la situación lo hacía sentir mejor, porque él era más experto tanto en el sexo como interacciones sociales, aunque no sabía si hubiera sido lo mejor tomando en cuenta que Monika lo conocía bien, ¿habría notado la diferencia? Ni siquiera podía decir que tenía celos, sólo… Se sentía tan perdido, y ni siquiera podía comunicarse con él como para preguntárselo.

Al llegar es que estaba habituándose a que ahora, otra vez sin avisarle, tenía el cabello corto, pero metió la mano en su bolsillo para sacar la llave y frunció el ceño al notar una tarjeta de presentación que tenía grabado el nombre Wilhelm Trümper, científico genetista con su número de contacto, haciendo que se la apretara la garganta, Wilhelm… Ese era el nombre de… Su padre biológico.

—Bibi, yum yum —pidió Tomi comida, haciendo que Bill parpadeara saliendo de su ensoñación, guardando la tarjeta, ¿por qué no la botó? No lo sabía, pero no podía hacerlo, y sacó la llave para abrir la puerta.

—Hola, Brit —saludó Bill al ingresar y ver a la niñera sentada en el sillón revisando su teléfono, quien lo vio, notando que estaba con la expresión más calmada y cálida de siempre.

—Hola, Bill —respondió Brittany al saludo, pensando que no era su imaginación, había estado diferente, incluso en la forma de cargar a Tomi, hasta la forma de llamarla, ya no le decía por su nombre completo sino por el apodo que tenía antes.

—¿Por si acaso ya está lista la comida de Tomi? Es que tiene hambre —masculló Bill con el tono respetuoso de siempre, y ella asintió.

—Sí, ahora te ayudo a servirle, es que debe ser porque sólo le diste compota de manzana con leche de desayuno —mencionó Brittany en lo que preparaba el plato con la media mañana del pequeño.

Bill se mantuvo en silencio porque obviamente que él no le daría eso de desayunar a su hermanito, pero William… Bueno, no había estado muy al pendiente de eso, era la primera vez que lidiaba con un bebé. Tendría que preguntarle a su mamá sobre qué hizo, y por qué… Tenía la tarjeta de su padre, ¿cómo es que él se la había dado? Lo más probable es que se la hubiera dado a William, sólo que nada tenía sentido para él.

Conforme se lavó las manos, y las de Tomi, para comenzar a darle de comer, es que Brittany se sentó con él en la mesa.

—Bill, ¿estás bien? Te he notado un poco raro —comentó Brittany al verle, en lo que Tomi jugueteaba con la comida con sus manitas pero también abría la boca para recibir las cucharadas que le daba su hermano mayor.

—¿Por el corte? —inquirió Bill fijándose en Tomi sin verla.

—No tanto por eso, te queda bien, sólo que… Encontré la lasaña en la refri, ¿no llegaron a comerla con Monika? ¿Todo salió bien? —cuestionó Brittany sin buscar ser invasiva, pero es que ese miedo que despertaba la expresión en Bill, ya no lo sentía, era como si fuera él mismo de nuevo, aunque tampoco quería preguntarle directamente sobre por qué estaba desnudo saliendo de la habitación de su madre o a dónde había ido con Tomi.

Bill se sorprendió que no hubieran comido la lasaña, y se sentía un poco perdido porque no podía hablarle a Monika cuando no tenía ningún recuerdo de lo que pasó ayer.

—Supongo que sí —respondió Bill cohibido, le era más difícil mentir en persona que por teléfono—. Creo que bebí mucho porque no recuerdo muy bien lo que pasó —agregó.

Brittany no quería decirle que había encontrado el mismo vino en la refrigeradora, porque podrían haber tomado algo más, ya que sabía que el señor Kaulitz tenía una reserva de alcohol guardada, lo había notado al limpiar, sin embargo, sí le parecía un tanto curioso porque supuestamente el vino tenía ese propósito, de beberlo con su novia. Y aparte le parecía muy personal preguntarle sobre las quemaduras por la cera derretida, así que se mantuvo en silencio.

—Ayer… ¿Te dije algo? —inquirió Bill un poco nervioso.

Brittany con ello sólo confirmaba sus sospechas, había algo extraño en él.

—Eh, no, me mandaste a casa temprano, y me fui —farfulló Brittany.

—¿Sabes si hablé con Monika antes de que te fueras? —preguntó Bill con cautela.

—No —se sinceró Brittany—. ¿En serio estás bien? ¿No recuerdas que pasó? —insistió la niñera.

—Cuando me estreso a veces me olvido las cosas que hago —soltó Bill con el mismo nerviosismo, le costaba mentir en persona, aunque esto fuera una mentira a medias, porque sí, el estrés le hacía eso, pero porque salía su otra personalidad, en lo que habían sido horas, no instantes.

Quizá debería esperar a que Monika le hablara y dijera cómo salió todo, ¿o sería más sospechoso que no le preguntara si estaba bien o algo así si apenas iban a tener su cena de reconciliación? ¿Eso lo haría lucir más indiferente y sin consideración cuando apenas estaba arreglando todo con su novia?

Brittany entendía que básicamente se había disociado o algo parecido, recordando cómo es que cuando estaba con sus amigos, también notó el cambio en su expresión mientras tenían una discusión o lo que fuera, que por lo mismo se había ido uno de sus amigos por agarrarle de forma amenazante, y ella tragó saliva, mejor le bajaba un poco al alimentar su vena chismosa, no vaya a ser que en un arranque también terminara por amenazarla a ella, ya que el muchacho medía casi dos metros, así no fuera un hombre musculoso, no por eso significaba que no tuviera más fuerza que ella.

—Ah, ya guardé el mantel después de ponerlo en la secadora —comentó Brittany y Bill frunció el ceño, no queriendo vocalizar el que no sabía cómo se ensució si no comieron la lasaña, pero Tomi ya había terminado de comer—. Voy a lavarlo y cambiarle el pañal —agregó la niñera para llevarse al bebé.

Bill sacó su teléfono, y tenía archivado el chat de Monika, ¿qué? ¿Por qué había hecho eso William? Al momento de sacarlo del archivo, es que notó que eran preguntas de su novia sobre cómo estaba Tomi, si estaba mejor de salud. ¿Qué? Pero si Tomi estaba bien. ¿Qué cosa le había dicho William a Monika?

Decidió responderle diciéndole que sí, que Tomi estaba bien.

“Qué bueno, Bill, me quedé preocupada cuando me avisaste de que se había puesto grave, sólo que no quería molestarte porque entiendo que era algo delicado al ser tan pequeño, pero me da gusto que esté bien”, le respondió Monika y Bill se quedó más confundido, ¿Tomi se puso grave?

No podía preguntárselo a Monika como tal, no, porque era más que obvio que quien le había hablado era William, no él. ¿Eso quería decir que no se habían visto y por eso es que la lasaña estaba intacta?

&

Tom estaba comprando la post day en la farmacia, para tomársela ahí mismo, valía más prevenir que lamentar, aunque no fuera un método preventivo de por sí, sino anticonceptivo de emergencia porque no había tenido ni condones ni nada a la mano, pero tampoco es como que le importó en aquel momento, también comprándose algunas cajas de condones en lo que él mismo esperaría hasta ir al ginecólogo, porque quería asegurarse bien de no quedar embarazado por tercera vez. Mientras sentía todo el maldito cansancio por no haber dormido en toda la noche, y había visto la cara que había puesto la recepcionista cuando lo observó salir, o algunos de sus mismos colegas, era un jodido desastre.

Su teléfono vibró, y Tom lo sacó, fijándose que era su hijo, ¿su hijo? Sí, Bill preguntándole si Tomi había estado mal ayer y si fueron al hospital por ello.

“¿Qué?”, escribió Tom, sabía que Bill regresaría sólo que no preguntándole algo así.

“Es que William regresó, mamá, pero le dijo eso a mi novia, quiero saber si es cierto o… Es que no tengo forma de comunicarme con él”, respondió Bill, sin querer decirle que era por la cena que había preparado para ambos, sólo que quería saber por qué había sacado a Tomi si estuvo mal ayer, más era su preocupación.

“No, hijo, Tomi está bien, no fuimos al hospital”, le respondió para su tranquilidad, Bill mismo le estaba diciendo que tenía que ver con lo de esa noviecita que tenía, la excusa para que no fuera había sido esa.

Bill sintió la culpa por haberle mentido a Monika, bueno, no lo hizo él, pero suponía que era también porque no podía comunicarse con William para decirle que se hiciera cargo de sus “deberes” como novio, quizá era porque no quería traicionarlo metiéndose con su novia, tendría que explicarle después al alter que realmente no sentía nada por ella, sólo no quería perderla como amiga.

Tom vio cómo Bill no le dijo más y tomó más del agua embotellada para regresar al edificio, porque dentro de poco también sería la hora de almuerzo, que él evidentemente llevaría dentro de su oficina porque quería seguir evitando a su ex.

—Tom… —escuchó la voz de Andreas, y apretó la mandíbula, girando a verle.

—¿Qué quieres, Gühne? —preguntó Tom con el ceño fruncido, porque si bien había tenido un motivo para desvelarse, el no dormir le pasaba factura, y mucho más por todo lo que había hecho el alter al meterlo en problemas.

—Conversar un momento, porque justamente me hablaron de Recursos Humanos —masculló Andreas con una sonrisa fingida.

—¿Sobre qué? Tengo muchas cosas que hacer, ¿en serio tiene que ser ahora? —increpó Tom, que sentía muchas ganas de mandarlo a la mierda.

—Sólo un momento, Tom, por favor —repitió Andreas, señalando en dirección a su oficina, y Tom a regañadientes lo siguió, sentándose frente a él—. Como te digo, Recursos Humanos me notificó que has estado haciendo un intercambio con el doctor Trümper, ingresaste los papeles, y lo entiendo, ha sido algo de mutuo acuerdo, sólo que también tienes que percatarte que esto se les avisará a los laboratorios, y nos hace quedar como poco serios por el cambio abrupto —arguyó el rubio.

Tom acentuó más su ceño fruncido. —Los laboratorios que trabajan con mi empresa acuden a ella precisamente por mí, Gühne, no por Trümper, ha sido una infeliz coincidencia que él haya estado todo este tiempo que estuve ausente, pero no es el principal, y ni siquiera tendrías que estar cuestionando mis decisiones cuando las hice ciñéndome a las reglas, y soy el maldito a cargo, incluso por sobre tu puesto —terminó por decir el castaño muy exasperado por tener que soportar al rubio.

—Lo sé, Tom, soy consciente de que eres el jefe, sólo que también me toca intervenir apelando a tu lado racional… Quizá estés con el juicio algo nublado por tu pasado con el doctor Trümper y también las hormonas alteradas todavía por tu reciente… —siguió hablando Andreas y Tom vio rojo, apoyándose sobre la mesa, ejerciendo la fuerza sobre sus puños al dejarlos caer.

—¡No te permito que me faltes así el respeto, Gühne o yo mismo me encargaré de despedirte y conseguirme a alguien más sin importarme un demonio que seas el segundo a cargo! No vuelvas a hablar de mi vida privada, y no creas que porque soy intersexual soy inferior a ti, tengo muchísimos más huevos que tú sin siquiera tenerlos —expuso Tom tajante, porque no iba a soportar que le viniera con ese discurso de mierda porque ahora sabían que Wilhelm era el padre de su hijo, cuando desde un inicio, él quería los proyectos más grandes porque era lo que le correspondía, la K en el nombre de su empresa era por su apellido, y sólo exigía lo que merecía, ni siquiera eran las hormonas hablando, no, sólo que era una maldita basura que no le tenía respeto por verlo en menos por tener vagina, y no iba a permitírselo.

Andreas tragó saliva con nerviosismo. —Lo lamento, Tom, no quise ofenderte —musitó el rubio.

—Me iré a mi oficina para almorzar y después seguir trabajando, y no me vuelvas a llamar para hacerme perder el tiempo de esta forma. Ninguna queja real se dará porque alguien pase de un vuelo económico a uno en primera clase —soltó Tom para salir de la oficina del rubio echando chispas de la rabia, ni siquiera tenía hambre, lo sabía, pero ya si de por sí estaba pasándola mal sin dormir, no quería sumarle alguna descompensación por tampoco comer.

Ingresó a su oficina, sacando un wrap que había comprado fuera, porque tampoco quería ir al comedor a asomarse a comprar algo allí, apenas iba a dar el primer mordisco y tocaron la puerta.

—¿Y ahora quién diablos es? —preguntó Tom con el ceño fruncido, pero se hacía perfectamente a la idea de quién podría ser, y más cuando decidió ignorarlo pero la maldita puerta seguía siendo aporreada, haciendo que bufara frustrado, poniéndose de pie y abriendo, viendo al imbécil de su ex ahí, que ni siquiera esperó a que él lo invitara a pasar, sólo ingresó y se sentó en el asiento frente al escritorio.

—Mira qué coincidencia, también me compré un gyro —comentó Wilhelm observando el suyo.

—Hay un sitio cerca, no es coincidencia, seguro me has visto ir, ¿cierto? ¿No entiendes que si no voy al comedor es porque no quiero verte? —preguntó Tom sentándose mientras comenzaba a comer.

—Es lo que no entiendo, Tom, anoche la pasamos bien, la hubiéramos pasado mejor si hubieras sido sincero con que estabas dando de lactar porque tenías otro hijo —farfulló Wilhelm, para dar un mordisco al suyo.

Tom frunció el ceño. —¿“La pasamos bien”? ¿Por qué hablas en plural? Ni siquiera me corrí, sólo tú lo hiciste —rebatió el castaño.

Wilhelm chasqueó la lengua. —Porque tenías la cabeza en otra parte, no estabas tan concentrado en mí, ¿sabes? Y podría haberte hecho venir si me esperabas un poco más, pero no era tan fácil si noté que me habías mentido, ¿cuándo me ibas a decir que tenías otro hijo? —insistió el mayor, Tom sentía que le iba a caer mal la comida por estar comiendo mientras estaba enojado.

—No tenía por qué hablarte de mi hijo, tú y yo no somos nada, sólo eras un jodido polvo, y uno malo, supongo que la edad te afectó —soltó Tom desdeñoso, y Wilhelm frunció el ceño.

—Estamos saliendo, Tom, no lo hagas ver como que sólo fue sexo, sabes que no es así, hasta conocí a Bill, se parece mucho a mí, sólo que es obvio que está dolido, aunque no negó que pudiéramos hablar más adelante… Y conocí a tu bebé, Tomi, es muy lindo, se parece a ti, ¿no has pensado que sería lindo darle una familia? No me molestaría intentarlo ahora aunque no fuera mío, es hermano de Bill —dijo Wilhelm y Tom casi se atora pero por querer reírse, que tuvo que apurar el agua en su garganta para tragar.

—Es decir, ni siquiera te hiciste cargo de tu propio hijo que ya va a cumplir veinte años, y crees que podrás hacerte cargo del hijo de otro, sí, claro, Wilhelm, por favor. Como te dije, sólo fue sexo y ya, ni siquiera tengo intención de repetirlo, en ningún momento te mencioné que esto iba a ser tener una relación, no quería que conocieras a Bill, ni mucho menos a Tomi —farfulló Tom, que sabía que no había conocido a Bill, sino a William, sólo que no podía decirle eso, ni mucho menos que Tomi no sólo era su hijo sino también hijo de Bill.

—Podría arreglar precisamente lo que no hice con Bill con Tomi, como si fuera mío, y, ¿por qué tanta insistencia en negar la conexión que tenemos, Tom? Porque Bill vive engañado que vas a volver con el padre de Tomi cuando ni siquiera me dijiste que estabas en una relación al momento de invitarte a salir —arguyó Wilhelm muy pagado de sí mismo.

—No es que te competa, pero sí regresaré con él, sólo que nos habíamos dado un tiempo por temas ajenos a nosotros, pero volvió y realmente sin ningún lugar a dudas lo prefiero a él —soltó Tom, muy a sabiendas de que esto le heriría el ego por completo a Wilhelm, y lo notó por cómo cambió su semblante.

—Entonces mágicamente pasaste de la noche a la mañana de derretirte por un beso a estar muy enamorado de tu ex, ¿en serio crees que me voy a tragar ese cuento? ¿Me tomas por un estúpido, Tom? No insultes mi inteligencia, no necesito ser un genio como tú para notar que estás mintiendo —expuso Wilhelm más que fastidiado por ello.

—Regresó de un viaje anoche precisamente cuando volví a mi casa. No pensé que iba a hacerlo, me tomó por sorpresa, si hubiera sabido que él volvería, ni siquiera te hubiera volteado a ver, Wilhelm —insistió Tom, porque no era mentira, sabía que si hubiera estado el alter con él, no habría tenido que desfogarse con alguien más, y lo vio acentuar más su ceño fruncido y chasquear la lengua.

—Sólo estás haciéndolo para molestarme, si ni siquiera me has dicho su nombre, y, ¿cómo es que si es tan importante para ti le vas a perdonar el que te dejara con un bebé? Si ni siquiera eso hiciste conmigo —se quejó Wilhelm sin tragárselo.

—Él no quiso dejarme intencionalmente, no te atrevas a compararte con él, porque es mejor hombre que tú en todos los malditos sentidos y ya lárgate de mi oficina que he sido bastante condescendiente, no te debo ninguna explicación, sigo siendo tu jefe y se va a mantener esto en una mera relación laboral, olvídate lo que pasó ayer, no se repetirá —ordenó Tom con expresión mortalmente seria, haciendo que Wilhelm se enojara más, pero esto no iba a quedarse así, Bill mismo ya le había dado la cabida a poder dialogar, y él seguía siendo su padre, así Tom se la quisiera dar de que lo había superado y todo, no se creía absolutamente nada de lo que le decía, pero igual se fue de su oficina.

Tom puso los ojos en blanco, al menos quería un momento de paz, en lo que seguía comiendo su wrap, algo hastiado por cómo había sido todo el día, como si se pusieran de acuerdo para joderlo, empezando por William, es decir, lo amaba, pero era un maldito imbécil por presentarte ante su trabajo con la intención de ser visto, tanto él como Tomi, y cómo esto había desencadenado en sus posteriores problemas, como tener que cerrarle la maldita boca Andreas y ahora a Wilhelm, sin mencionar que Bill había regresado y estaba todo confundido…

Había un caos sí, sólo que quería que William siguiera volviendo pese a todo, y ver la forma de ayudar a su hijo, porque no quería que siguiera siendo forzado a tener sexo con su novia, que buscara aferrarse tanto a ser normal, no, porque su salud mental pendía de un hilo, y que no quería que intentara matarse de nuevo, aunque Tom mismo le hubiera pedido antes que le contara todo, entendía que no quisiera decirle algo como eso, porque se suponía que Tom sentiría miedo o rechazo, como lo que pasó al inicio cuando no estaba enamorado del alter, sólo que ahora era diferente. Podría usar el que hubiera hablado con William, y decirle que ambos estaban preocupados por él y que por eso había venido.

No decirle que sabía de los sueños, porque sentía que era algo difícil sobre lo que mentir, porque terminaría actuando con demasiada normalidad para lo que se esperaría de ello, así que tendría que ir pensando en algo más, que quizá era la preocupación por lo de su novia, sin decirle del todo, enfocándolo en las sensaciones de sentirse abusado, que no debía ceder ante la presión, buscando que se abriera con él al menos en ese aspecto. No era mentira el que William se preocupara por él, sólo que el alter estaba manteniéndolo con el tema de Tomi, que si él no estaba me chocaría, sin embargo, a Tom también le preocupaba la angustia que le había visto la noche que estuvo pensando en suicidarse sin hacerlo, si no era suficiente con la terapia, debía intervenir, porque lo amaba, seguía siendo su hijo, y no quería que le pasara algo malo.

Tanto William como él habían descartado la opción de decirle la verdad para que William estuviera a cargo al crearle un trauma, Tom porque no podría verle a la cara luego de decirle todo lo que hizo, y que su hermano en realidad era su hijo, y William… Bueno porque decía que Bill no se lo perdonaría por meterse con su madre, y que su hijo era más protector y celoso con él, porque era lo más sagrado que tenía, tanto él como Tomi eran su todo.

Tom sabía que era una mierda de madre porque también consideraba a Bill lo más sagrado que tenía, o al menos antes lo había hecho, porque ahora no le importaba mancillarlo, incluso aunque no fuera con él, sino pensando en William, porque se había enamorado del alter, ¿por qué tenía que enamorarse de alguien que compartía el cuerpo de su hijo? Ni siquiera quería preguntárselo porque no iría a hacer nada, incluso cuando la vida misma le había dado la oportunidad para olvidarlo y seguir su existencia, no lo hizo, se la pasó deprimido, añorándolo, deseando su regreso, teniendo un millón de pensamientos tan pérfidos que una madre no debería tener nunca, prefiriendo ser hombre que madre, y lo sabía, que mientras su hijo sí mantenía esa visión de amarlo y tenerlo en un pedestal, enfermándose por los recuerdos del alter, entretanto, Tom se preocupaba por su hijo pero no pensaba dejar al alter, por más que eso sería lo más sano para los tres, Tom no quería lo sano, quería lo que le ofrecía William, por más retorcido que fuera, el cómo se había sentido tan completo al abrazar a su familia por primera vez, siendo ellos mismos y no fingiendo ser mamá y sus dos hijos, sino mamá, papá y su hijo…

Tom aunque quisiera convencerse de que se arrepentía de todo, sabía que no era así. Sólo debía ver la forma de ayudar a su hijo, porque no quería que sintiera esa desesperación y mucho peor al saber que era por su culpa, debía ayudarlo.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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