Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 24

Bill había tenido suficiente estrés que sentía que estaba pagando algún karma al tener que soportar también que su padre biológico estuviera allí, él no estaba bien, ahora ni siquiera podía intentar mentir, apenas había dicho esa respuesta escueta porque su mamá le dijo William y con eso confirmó lo que sospechaba antes de que su madre sabía lo de su padre, y que William también estaba relacionado, al parecer habían hablado con el alter haciéndose pasar por él.
Tom miraba a su ex, de verdad detestándolo en aquel instante, bueno no sólo en ese momento, de por sí, sólo que justamente ahora que estaban en un punto álgido, como para que fuera la cereza del pastel que precisamente le preguntara aquello, sólo que… No hacía falta mentir, no cuando necesitaban alegar en defensa de su diagnóstico.
—Bill tiene el trastorno de identidad disociativa, y posee otra personalidad que se llama William, y él fue quien te habló en la K-Biotech —soltó Tom, porque era cierto y no habría nada malo en admitirlo, más allá de que nadie sabía, Bill incluido, sobre la relación que poseía con el alter.
Wilhelm los miró incrédulo, miró alrededor para comprobar que no hubiera nadie viéndolos y se acercó más a ellos.
—¿Me estás diciendo que no hablé con Bill sino con una personalidad que se hacía pasar por él? Yo siento que estoy es… Dios, demasiado, Bill, hijo, tal vez porque no pude estar contigo es que creas que necesitas mentir de esa forma —dijo Wilhelm, porque no le entraba en la cabeza que le estuvieran diciendo algo así.
Bill se sintió pésimo, porque este hombre con quién compartía sangre, y que se suponía era su padre, sólo le estaba diciendo que fingía, que mentía, invalidando por completo todo lo que había pasado, era evidente que él no sabía quién era.
Tom sintió que veía rojo, ya había suficiente de haber soportado a ese imbécil como para que viniera a acusar a su hijo de fingir cuando él mejor que nadie sabía todo lo que había atravesado su hijo y que William era real.
—¿En serio crees que todo gira alrededor tuyo, Wilhelm? Déjanos en paz, ni siquiera deberías estar aquí. No voy a permitir que acuses a mi hijo de mentir porque no lo conoces, y es mejor así. Hablaste con William, el alter, y así no quieras creerlo, no me importa, sólo vete —demandó Tom, aún manteniendo los brazos alrededor de su hijo, porque él había criado solo a Bill, y no necesitaba que el idiota de su ex lo hiciera ver como si ausencia hubiera sido el motivo de sus problemas cuando nunca les hizo falta.
Wilhelm notó su craso error, porque había hablado sin pensarlo bien, incluso si Bill mintiera o no, lo que necesitaba es ganárselos no alejarlos, y a veces era mejor seguir la corriente, al menos al inicio.
—Lo lamento por ser insensible, iré a comprarles unos cafés —farfulló Wilhelm en tono conciliador para salir.
Bill miró a su madre. —¿Por qué está aquí? Yo ni siquiera puedo hablar con Will, no sé en qué momento es que hablaron.
—No quería darte esa carga, hijo, Wilhelm fue contratado en mi ausencia, la verdad no quería hablarte de él porque ni yo quería verlo. No puedo despedirlo. Y William no es que quiso hablar con él de forma intencional, sólo que se cruzó con él al ir a K-Biotech —relató Tom y acarició la mejilla de su hijo—. ¿Te sientes mejor, Billy? Necesito que me hables un poco de lo que sucedió porque debo llamar a nuestro abogado —instó en un tono más suave, no quería que su hijo se pusiera más ansioso de lo que estaba.
—Yo… Pasaron muchas cosas, mamá. Lo lamento, rompí mi teléfono lanzándolo al suelo, yo no pensé bien las cosas, sólo que me saturé por la sesión con el doctor Köhn y al irme… Siento que sólo voy a seguir decepcionándote más pero bebí, me emborraché y justo ahí es que llegó Stefan, quien fue antes mi amigo y… Él quería… —se interrumpió Bill sintiendo un estremecimiento al recordar lo que había pasado en el baño, cómo por más que quiso alejarlo, Stefan no se fue, siguió chupándolo hasta que llamó tanto al alter que sí ocupó su lugar.
—Tranquilo, mi amor, ya pasó —susurró Tom dándole un beso en la mejilla a su hijo, porque notaba el temblor y cómo es que estaba afectado, le daba rabia sólo que su prioridad es que Bill se calmara—. Vamos a sentarnos ok, ven te ayudo —instó el castaño, ayudando a que Bill se pusiera de pie y salieran de la sala de interrogatorios.
Sentándose afuera, manteniéndose juntos, en lo que Bill le decía más o menos lo que le habían repetido, que William le arrancó un pedazo de oreja a Stefan, y que él no sabía cómo responder ante ello cuando no tenía recuerdos ni manera de comunicarse con William.
—Haré unas llamadas, mi amor —soltó Tom, no quería dejar a su hijo, pero debía llamar al abogado para asegurar la defensa de su hijo.
Wilhelm regresó con cafés y él tensó la mandíbula, pero se alejó para hablar en privado con su abogado.
—Lo lamento, fui un poco insensible con mi comentario de antes, ten, hijo, conseguí infusión de manzanilla y le pedí que le pusieran un poco de leche de almendras para que te ayude con los nervios —arguyó Wilhelm, extendiéndole uno de los vasos humeantes.
Bill lo miró con desconfianza, pero sintió apretada de boca del estómago ante la idea de rechazarlo, incluso aunque hubiera sido un idiota, estaba pidiéndole disculpas y teniendo un gesto amable, por lo que terminó por aceptar el vaso.
—¿Puedo sentarme a tu costado? —preguntó Wilhelm y le era tan confuso para Bill observar el parecido entre ambos pero asintió. ¿Él luciría así dentro de veinte años? Sabía que había sido cruel con su madre, sólo que ahora… Estaba allí, sentándose a su costado, Bill nunca había tenido un padre, no lo había necesitado, aunque hubiera sido un motivo de burla, a él no le había importado porque siempre tuvo a su mamá.
—Gracias —respondió Bill, más que nada por su educación.
—Cuando era joven también me delineaba como tú —mencionó Wilhelm y Bill frunció el ceño, su propio maquillaje se había corrido por haber llorado.
—Lo sé, bueno, vi una foto tuya con mi mamá en una cabina de feria cuando era niño. No empecé a maquillarme por ti, simplemente me gusta hacerlo por cómo acentúa mis ojos —aclaró Bill.
Wilhelm sonrió nostálgico. —Oh, el día de la feria… Sí, lo recuerdo. Tu mamá no había ido a una nunca, porque tus abuelos lo mantenían mayormente en casa sin dejarlo conocer el mundo, más allá de los libros y estudio, así que le ofrecí ir un fin de semana a una feria cercana. Comió algodón de azúcar por primera vez, y aún recuerdo la sonrisa que puso al inicio y cómo se deformó cuando se empalagó… —rió recordándolo.
Bill se sentía tan extraño con escuchar cosas sobre su mamá de joven, como sus abuelos, que nunca los conoció ni sabía de ellos, ni siquiera sabía que su mamá era más de quedarse en casa.
—Luego también comió una manzana acaramelada, que también le empalagó, al final haciendo que yo terminara por comerme lo que él dejaba. ¿Has visto lo lindo que es cuando achina los ojos al sonreír? Ese día se la pasó haciéndolo, aunque a veces se enojara también. Fue un bello día, por eso aprovechamos tomándonos una foto juntos —relató Wilhelm mientras que Bill recordaba cómo había sido su mamá cuando era niño, porque si bien se la pasara trabajando, también al regresar lo abrazaba y daba besos antes de dormirse, o Bill mismo se colaba en su habitación, o los fines de semana donde comían juntos en la cama viendo la televisión.
Recordaba las risas de su mamá y cómo se veía hermoso… Sólo que Wilhelm no estaba con ellos, Tom siempre le repetía que él era su mejor amigo en el mundo entero, y Bill se sentía el más especial por tener a la mejor mamá. Habían sido un equipo pero más bien un dúo, así que era extraño el que Bill se imaginara a su padre en la ecuación.
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Tom estaba relamiéndose los labios exasperado. —¿Es muy necesario?
—Sí, necesitamos que el terapeuta brinde su testimonio, porque él lleva el caso de su hijo, y puede precisamente ser el profesional que avale que él no pudo ser quien reaccionara de aquella forma, fuera de buscar las grabaciones del establecimiento —respondió el abogado Kechner.
Tom no quería tener que hablar nuevamente con el doctor Köhn, no luego de saber que él estaba al tanto de las fantasías de Bill, y recordando cómo es que se había tornado al momento de pedirle consulta para Bill, viéndolo con suspicacia por cómo hablaba del alter o el nacimiento de Tomi, sin mencionar que él mismo le había gritado por su negligencia al dejar que Bill se fuera inestable. Pedirle un favor ahora no sonaba algo positivo para su ego, sólo que sabía que por su hijo era capaz de todo, no obstante, también tendría que hacerse cargo de que el terapeuta no hiciera mención alguna de… Lo demás, que el comportamiento cuestionable de William fuera de dominio público era algo que podría soportar, sólo que no sobre el motivo por el cual llevó a Bill o sus fantasías.
—Está bien, hablaré con él. ¿Puedes venir ahora? Necesito que al menos dejen salir a Bill hoy, no voy a dejar que pase la noche en la carceleta —arguyó Tom, porque en sí si bien estaba sentado, sabía que no podría salir de la estación de policía si no se aclaraba aquel asunto, que el mismo oficial le había dicho que volverían a meterlo después.
—Sí, ahora iré, señor Kaulitz —respondió su abogado.
Tom colgó para llamar al doctor Köhn, ahora tendría que pagarle extra a la niñera para que se quedara un poco más de tiempo con Tomi porque no sabía a qué hora regresaría a casa, sólo que no se iría de allí sin su hijo.
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Bill se sorprendió a sí mismo contestándole a Wilhelm o incluso haciendo algunos comentarios sólo porque era sobre cosas buenas que había pasado con su mamá. El tema de su madre, el poder hablar de él con alguien que lo conocía, casi nunca se daba, aparte del terapeuta, pero no era lo mismo, el doctor Köhn no lo conocía y Wilhelm… Su padre, todavía le costaba pensar en él como tal, sí había visto una versión distinta de su mami, entonces encajaba lo que decía, sobre otra faceta, que se asociaba con cosas que Bill mismo había visto.
No estaban hablando sobre el elefante en la habitación, que era básicamente que Wilhelm nunca se hubiera responsabilizado por él, porque decía tantas cosas bonitas de la relación que había tenido con su mamá, sin embargo, aún así no se quedó. Bill mismo lidiaba con aquella dualidad, de este hombre aparentemente amable, con el mismo hombre que había sido un idiota irresponsable que le había roto el corazón a su madre dejándolo con un bebé en el vientre.
Bill nunca haría eso, si él embarazara a alguien, se haría cargo, porque era lo que debía hacer un hombre, desde el punto en el que tenía relaciones sexuales, se sabía que una de las consecuencias podría ser tener hijos, él mismo tenía la edad que tenía su padre cuando su mamá se embarazó y definitivamente no dejaría al abandono a la madre de su bebé, incluso si no la amara, querría saber de su hijo, no dejando que pasaran casi veinte años para conocerlo y ni siquiera por buscarlo, sino porque empezó a trabajar en la empresa de su ex.
—Yo conocí a tu hermanito, Tomi, es un bebé precioso, salió como tu mamá. Pero, ¿cómo es tu relación con su papá ahora que volvió? —inquirió Wilhelm observando al menor que frunció el ceño.
—¿Qué? No, nunca lo conocí. Sólo supe de él por mi mamá, me contó que falleció pero no me dijo ni siquiera su nombre —respondió Bill sin entender por qué decía que había vuelto ni que fuera un zombie.
Wilhelm frunció el ceño, ¿entonces la existencia de la otra personalidad era real? Porque recordaba cómo es que Bill le había dicho sobre que supuestamente el padre de Tomi tenía una buena relación con Bill, y Tom mismo también había hablado sobre la idea de regresar con él. A menos que realmente sólo fuera algo para alejarlo o provocarle celos, porque Tom estaba muy al tanto de la otra personalidad de Bill. ¿Esa otra personalidad sabría quién era el padre? ¿Estaría siendo cómplice para engañarlo? Wilhelm tenía muchas dudas, porque Bill ni siquiera lo conocía.
Había algo muy extraño en cómo se desarrollaba aquella dinámica familiar, dónde Bill no poseía la misma información que su segunda personalidad, y había una complicidad entre el alter y su ex.
—Y este alter, ¿William dijeron que se llama? ¿Se lleva bien con tu mamá? —cuestionó Wilhelm mirando a su hijo, quien lo observó con recelo.
—Sí, William se lleva bien con mi mamá, nos ha ayudado tanto a él como a mí —respondió Bill sin tener mucha comodidad de hablar precisamente de ese tema cuando su padre había dejado en claro que no le creía, aunque se hubiera disculpado, no le creía del todo.
—Pero es parte de ti, ¿cómo es que puede ayudarlos? ¿Hablas con él? O algo así —farfulló Wilhelm aún un tanto escéptico.
—Ahora no puedo hablar con él, no desde el accidente que tuve, pero antes sí podía con mayor facilidad —contestó Bill.
—¿Accidente? ¿Qué te pasó? —preguntó Wilhelm con interés genuino.
—Hace más de un año mi mamá estaba paseando con William, a veces salían, y casi atropellan a mi mamá, pero William lo salvó, recibiendo el impacto y desde ese momento es que no puedo hablar con él, de hecho hasta hace poco que regresó, aunque no es como antes. Por eso tampoco me contó que habló contigo —explicó Bill.
Wilhelm se quedó analizando lo dicho, cómo es que el alter había preferido arriesgar su vida para salvar a su ex y cómo es que incluso salían, suponía que era como si Tom tuviera dos hijos, tres con Tomi. Sólo que también se preocupaba por el punto en que ni siquiera pensó en la seguridad de Bill al momento de proteger a su ex.
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El doctor Köhn observó a Tom luego de que le contara todo lo suscitado, que necesitaba su testimonio y que mostrara todo lo relacionado al tratamiento de Bill para irse y que proceda la denuncia contra el real agresor.
—…Sólo que quisiera que omita por favor el tema sobre el comportamiento del alter antes, más que nada en lo relacionado a mi persona y también sobre los sueños de mi hijo —acotó Tom intentando mantenerse inexpresivo al decirlo.
—Señor Kaulitz, la verdad es que sí voy a ayudarlo con esto, sería con la condición de que Bill sea internado, ya que si bien el detonante ha podido ser el posible abuso que recibió, el alter se ha vuelto un peligro no sólo para Bill, sino para otros. En realidad lo sospeché desde que usted se comunicó conmigo, y más conforme he ido tratando a Bill, esas fantasías son recuerdos del alter, del abuso que cometió con usted, producto del cual nació su segundo hijo, ¿no es así? Entiendo que no quiera denunciar el abuso porque es su hijo, pero tiene que hacerlo porque el alter es lo suficientemente peligroso para ser capaz de mutilar y hasta matar, fuera de violarlo como fue en su caso —barbotó el terapeuta y Tom sintió cómo sudaba frío por las palabras del hombre, porque sabía la verdad, aunque no se forma correcta, porque William jamás lo violó, sólo que sí era consciente de que su hijo menor era producto del incesto que había cometido con Bill.
—No es así, no… —quiso responder Tom, porque era muy riesgoso sólo admitirlo.
—Usted está experimentando una profunda disonancia cognitiva, para protegerse del dolor de que la persona que ama está haciéndole daño, Tom, porque separa lo que es el alter de su hijo, pero entienda, precisamente por eso, el alter podría violar a alguien más, podría seguir mutilando, incluso si es en autodefensa, podrían haber más víctimas. Bill está empezando a recordar debido al accidente y el alter ha regresado, aunque no del todo. Tiene que internarlo porque también esto le hará peor a Bill mismo, cuando él sepa la verdad, de todo lo que hicieron con su cuerpo, o sería peor si termina asesinando a alguien sin que pueda ser inimputable —explicó el doctor Köhn y Tom negó.
—No puedo internar a mi hijo, doctor Köhn y no es verdad lo que dice. Bill no es el padre, jamás abusó de mí, porque el padre es… —empezó a hablar Tom, y se giró viendo cómo es que su hijo seguía hablando su ex.—Es mi ex, el padre de Bill, ¿lo ve? —señaló el castaño y el terapeuta observó donde le guiaba.—No quería decirlo porque es algo vergonzoso haber vuelto a cometer el mismo error de embarazarme del mismo hombre que me dejó antes sin responsabilizarse, Wilhelm no firmó a Tomi, y tampoco ha sido algo serio como tal, sólo la nostalgia y eso. Me di cuenta muy tarde que estaba embarazado para poder abortar, por lo mismo es que he lidiado con una depresión post parto. ¿Cómo se le ocurre que yo justificaría algo como ser violado por el alter? No, tenemos una mejor relación sí, pero nada de aquella índole. Más bien salió en defensa de Bill porque iba a ser abusado por quién fue su amigo. No digo que sea lo más sensato, el alter tiene… Una forma peculiar de actuar con violencia, más que nada por la serie de cosas que ha atravesado Bill, como el bullying entre otros, pero no lastima sin razón para ser un peligro real que necesite ser internado.
—Está actuando como si nada con referencia a las fantasías de Bill, cuando él ha estado con la culpa remordiéndole desde antes por temer hacerle algo —masculló el terapeuta, que podía entender lo de que hubiera errado en su teoría sobre que Tomi fuera hijo de ambos, sólo que tampoco encajaba.
—El alter me lo dijo, que Bill prácticamente sintió que había sido violado al obligarse a tener relaciones con su novia debido a sus sueños. No se lo dije a mi hijo, porque el alter me lo confesó buscando que interceda para ayudarlo. ¿Lo ve? No me causa extrañeza porque ya lo sabía, ya lidié con el espanto inicial, aunque más me preocupa el que mi hijo estuviera pensando en lastimarse por la culpa —arguyó Tom, buscando sonar lo más creíble posible y el doctor Köhn lo miró suspicaz para finalmente asentir, incluso aunque el terapeuta pensara que había algo sospechoso, la verdad es que todo tenía sentido.
—Está bien, señor Kaulitz, entonces los ayudaré sin necesidad de esperar que interne a Bill —sentenció el doctor Köhn, porque quizá se estaba equivocando.
Tom sentía que su alma volvía a su cuerpo, aunque también tenía pánico porque el terapeuta casi había acertado en todo. No era seguro que Bill siguiera atendiéndose con él. También estaba metiendo a Wilhelm en algo que no tenía que ver, odiándose por ello, pero era la única forma para que sonara como una excusa plausible, Wilhelm que también sabía de la identidad del alter, del trastorno de Bill, esto se estaba volviendo más complicado que antes.
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El regreso a casa luego de haber estado varias horas en la estación de policía, fue algo silencioso, dónde sólo hicieron una parada para comprarle otro teléfono a Bill, porque no podía estar incomunicado, pero Tom fue el que llamó para anular la otra línea, que estaba a su nombre y recuperar el mismo número para que no tuviera problemas debido a la universidad.
Bill ni siquiera puso resistencia alguna a que su madre eligiera el modelo o hiciera el resto, por más que tuviera el rezumante de las palabras del doctor Köhn, él tampoco tenía el valor para reclamarle algo cuando había roto y dejado un teléfono que estaba funcional y que también le había comprado su madre.
Tom sólo pensaba que quería dormir, había sido suficiente estrés por un día.
Al llegar es que Brittany observó cómo es que llegaban los tres, porque Wilhelm insistió en seguirlos y Tom estaba muy agotado como para detenerlo, se sorprendió ante el parecido entre Bill y Wilhelm pero no dijo nada más que saludar e irse.
—Es una linda casa —elogió Wilhelm mientras Tom fruncía el ceño y Bill se dirigía hacia el cuarto de Tomi.
—Yo realmente no sé qué haces aquí, no quiero que tengas la idea errada de que porque estuvimos juntos significa que regresamos o algo así —aclaró Tom.
—La verdad es que sé qué no hemos regresado pero también descubrí tu pequeño secreto, Tom y por eso quería saber más —farfulló Wilhelm en un tono de reproche juguetón que hizo que Tom se tensara, ¿de qué secreto hablaba? Tom para este punto tenía tantas mentiras que había dicho, que sólo podía ponerse paranoico, no esperándose nada bueno.
—¿A qué te refieres? —preguntó Tom, porque la mejor opción era fingir demencia y no insinuar algo que lo inculpara.
Wilhem le sonrió. —Que no hay ningún papá de Tomi, falleció, ¿cierto? ¿Qué es lo que querían? Y me refiero al alter y a ti, ¿alejarme? Pues no lo consiguieron ni con eso, mucho menos ahora que sé lo mucho que me necesitan los tres, porque ese pequeño no tiene un papá, tú necesitas un soporte porque estás cansado de hacer todo solo y a Bill también le hace falta un padre, más con todo lo que está atravesando.
Tom se quedó perplejo, no sólo por el despliegue de seguridad narcisista de su ex, sino porque era más que claro que al estar tanto tiempo con Bill, este le había respondido sobre la información que tenía sobre la supuesta muerte del padre de Tomi, hacía que sintiera una presión en la boca del estómago, porque sus mentiras comenzaban a descubrirse, ya que William y él querían alejar a Wilhelm era cierto, William por sus celos y él… Porque no lo quería más, ya había sacado lo que quería de él con los formularios, y ahora tenía al alter, que no regresaba todo el tiempo, sin embargo, sí estaría esperándolo cuando lo hiciera, como para pensar en usar a Wilhelm como desfogue, y mucho peor cuando su ex era tan egoísta en el sexo, y no estaba para alimentarle más su jodido ego haciendo todo para su disfrute, no, esas cosas sólo las había hecho de joven porque era estúpido, inexperto y porque estaba enamorado.
—Está bien, sí, mi ex falleció. Pero eso no te da la oportunidad de nada. No quiero volver contigo, Wilhelm. Así que por favor, vete —soltó Tom, no quería darle más vueltas o explicaciones de más, sólo quería tomar una ducha y dormir, no gritó ni nada, porque estaba muy drenado.
—Ay, Tom, te la pasas alejándome cuando sabes que soy lo que necesitas —arguyó Wilhelm acercándose hacia a él, Tom levantó las manos poniéndolas sobre el pecho del mayor para evitar que terminara por besarlo porque conocía ese tono coqueto y esa manera de verlo.
—Vete —demandó Tom en tono tajante, empujándolo y Wilhelm se dejó hacer.
—Está bien, cuando estés listo para darme la razón, volveré —le habló Wilhelm y a Tom no le sonaba a promesa, sino a amenaza, pero el mayor salió por la puerta y Tom la volvió a cerrar, no sintiéndose en paz consigo mismo hasta que escuchó el motor de la moto alejándose.
Tom ingresó al cuarto de Tomi donde lo vio vacío, pero no se alteró, fue al de Bill y confirmó su sospecha, que su hijo mayor estaba abrazado al pequeño durmiendo. No podía reclamarle algo a su hijo, porque él hacía lo mismo con él cuando había tenido un mal día, su aroma lo calmaba, y el sentirlo contra su cuerpo también.
Bill no sabía que biológicamente Tomi era su hijo, pero sí tenía una relación estrecha con quién creía que era su hermano, entonces estaba haciendo que fuera su refugio y calma, tal cual Tom había hecho años atrás.
Simplemente los dejó para irse a su propio cuarto, bañarse y ponerse el pijama para dormir.
Había sido un día duro, aún tenía que llevar su justificante al trabajo, y la denuncia había sido procesada, no contra Bill, porque por suerte la declaración del doctor Köhn y todos los antecedentes en el expediente de Bill habían servido, sin embargo, sí dejaron la denuncia contra Stefan, que ni siquiera se había quedado allí mismo en la estación porque estaba en el hospital.
Tom ni siquiera sentía un poco de remordimiento porque William le hubiera arrancado un pedazo de oreja, porque él mismo sentía que quería asesinar a ese muchacho con sus propias manos por haberle hecho eso a su hijo. William había protegido a Bill como siempre y es algo que hacía que el pecho de Tom se apretara, porque sentía que si William no hubiera estado, hubiera terminado igual que como pasó con la novia de Bill, prácticamente siendo abusado de nuevo porque Bill no se defendía y tampoco podía juzgarlo, porque no era la culpa de su hijo, sólo que pensaba que habría sido peor de no ser por el alter.
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