Problemas familiares 26

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 26

Pasó un mes… Dónde Bill había mantenido la comunicación con su padre, sólo que mayormente era mediante charlas por mensajes o él saliendo para comer, prefería no traerlo a casa, principalmente porque sí, Wilhelm le había comentado que quería volver con su madre, tal cual Tom le había dicho antes.

—Mi mamá me dijo que no quiere regresar contigo, por las cosas que sucedieron antes, lo mejor sería respetar su decisión —farfulló Bill en aquel momento.

—Tu mami puede decir muchas cosas, hijo, sin embargo, si bien yo lo arruiné era muy joven como para hacerlo bien, ahora soy diferente, ¿o no te has sentido bien conmigo? ¿No quieres que Tom se sienta más feliz? ¿Darle más estabilidad a Tomi? Que crezca con una familia completa —respondió Wilhelm.

Bill sabía lo que había sido crecer con carencias, y que en realidad su padre, sí le agradaba, sólo que consideraba que su hermanito no tuviera una familia completa porque, a diferencia suya, lo tenía a él, y estaba el hecho de que su mamá no quería regresar con él, así que prefirió quedarse en silencio.

Bill no quería como tal cortar de golpe toda relación con su padre, tal cual había hecho con Monika, que incluso cuando quiso venir a su casa, Brit tuvo que pedirle que se fuera, y la muchacha ya no lo intentó más.

Era algo complicado todavía el hablar con su padre, porque seguía siendo un desconocido, pero Wilhelm le había mostrado foto de sus abuelos Gordon y Simone, y la verdad es que Bill quería conocerlos, sólo que aún no se animaba por completo a hacerlo. Sólo poseía la teoría de lo que era tener más familia, porque siempre habían sido sólo su madre y él.

Se preguntaba si su mamá aceptaría que vinieran todos a su casa por su cumpleaños, porque Bill nunca había tenido una celebración con invitados, y pensaba que sería más fácil si estaban todos en vez de sólo su padre buscando coquetear con su madre, aparte de al menos tener la experiencia de sentirse en familia, no que sus cumpleaños con su mamá hubieran sido malos, y de por sí ellos eran familia, era más por el hecho de que alguna celebración, así fuera pequeña, no había sido con más personas fuera de sólo los dos.

—¿Ya has pensado a dónde vas a querer que te lleve a comer en tu cumpleaños, mi amorcito? —preguntó Tom, y Bill lo miró.

—Eh, aún no, mamá. Pero mi cumpleaños todavía será dentro de un par de meses. ¿No sería mejor que planeamos lo que haremos para celebrar el primer añito de Tomi? —sugirió Bill intentando no sonar recriminador, porque su mamá había estado trabajando, sí, sin embargo, al menos iba a ver su hermano antes de dormir, incluso aunque pareciera más como una rutina, para Bill estaba bien, sí era sincero consigo, sabía que su mamá tenía preferencia por él por sobre Tomi, así que sólo quería recordárselo.

—Ah, sí, su primer año —farfulló Tom, pensando cómo es que su hijo menor ya iba a cumplir su primer año, ¿sería que William podría regresar ese día?

La última aparición del alter había sido para defender a Bill, fuera de ello, no lo había notado y era frustrante, porque le hacía mucha falta, así que Tom creía que sí, que sería mejor hacerle algo a Tomi por su cumpleaños en caso viniera su papá.

—Quizá podríamos decorar la casa, mandarle a hacer un pastel sin azúcar, creo que hay opciones con yogur y frutas aptas para Tomi, y comprarle algunos juguetes más —mencionó Tom y Bill sonrió.

—Creo que podría ayudar a decorar la casa con globos y algunas guirnaldas —ofreció Bill pensando lo lindo que podría arreglarlo para su hermanito, y hasta podía tener ayuda de Brit.

—Y una ropa, habría que conseguirla una muda especial para la ocasión —acotó Tom.

Bill sonrió, porque fácilmente podría imaginarse vestir a su hermanito de algo muy tierno, ya hasta había visto muchas opciones antes que las guardó en su lista de deseos.

—Creo que debería ser algo temático, actualmente Tomi tiene una fascinación por los dinosaurios, le entretiene verlo en dibujos, y su peluche de apego es Rexi —contó Bill, ya que en sí él le compraba varios peluches y juguetes a su hermanito, sólo que Tomi cambiaba de peluche de apego en vez de sólo quedarse con el mismo, primero había sido su peluche de oso, luego de gato, conejo y ahora de dinosaurio.

—Entiendo, creo que sí podría buscar que hagan un pastel temático y apto para él, sólo sería cuestión de investigar un poco —dijo Tom, que la verdad, también pensaba que sería lindo tener una foto, para que su hijo menor tuviera más recuerdos de momentos especiales porque cumpliría un año, sí, incluso aprendiendo a hablar poco a poco, sin embargo, ya crecería más, y tenía que hacer que se sintiera lo suficientemente importante, y no tan relegado por la presencia de Bill, si se ponía a comparar que no tenía tantas fotos con él que con su hermano, y cómo había álbumes enteros de fotos con Bill desde panza hasta que era un bebé, niño y demás, y con Tomi no, ni siquiera tenía una foto embarazado, apenas la que se habían tomado juntos cuando tenía cinco meses, el resto eran fotos que le había tomado Bill.

Y no sólo era por William, que bueno, también para qué engañarse, sino que realmente Tomi no sería un bebé por siempre y resentiría la diferencia.

Así que Tom se proponía a hacer que ese día fuera muy especial para su hijo menor.

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La organización de la fiesta, incluso aunque sólo iba a ser para la presencia de ellos, y Brittany también como su niñera, que también sentía mucho cariño por el menor, de todas formas quisieron mandar a hacer el pastel con temática de dinosaurios, unos cupcakes, algunos bocaditos para los adultos, y también decoración alusiva con su nombre, globos y el número 1 por el primer añito, Bill le había comprado el mameluco de dinosaurio, todo iba a quedar muy bien.

Bill también estaba emocionado, dejando de atormentarse con el tema de la universidad, porque sí había tenido algunos correos con respecto a ese tema, que era básicamente porque en los mensajes que les llegaban según carrera, tenían anexado todos los correos institucionales, y entre ellos, estaba el suyo, que podía saberse solamente por el apellido.

Así que el que Bill recibiera mensajes de correos temporales con insultos, lo tensaba, que le dijeran Mike Tyson, Edipo Rey y demás apelativos más hirientes en alusión a qué cometía incesto, era algo que estresaba a Bill, sólo que no quería decírselo a su madre, porque él mismo estaba pidiendo ser tratado como un adulto, que lo era, y también porque le recorría la culpa, por sus sueños, no entendía de dónde habia salido ese rumor, más allá de entender que era poco social y sólo pasaba tiempo con su mamá. Quizá por eso mismo o cómo se había alterado por defenderlo, como fuera, no era algo que quería compartir.

Cuando fue demasiado insistente, es que terminó por avisarle a los de Soporte técnico y Bienestar de la misma universidad, anexando la información de la denuncia, las capturas que le mandó Monika y también lo que habían enviado a su correo, porque sentía que era la única manera.

Los mensajes cesaron después de aquella investigación, y Bill sintió que había sido una pequeña victoria para sí mismo, al haberlo resuelto solo.

Cuando llegó el cumpleaños de Tomi, Brittany estaba feliz de ver cómo el pequeño estaba caminando sonriendo mientras que Bill le soplaba pompas de jabón, haciendo que el pequeño aplaudiera e intentara tocarlas, sorprendiéndose cuando reventaban.

La música de fondo era muy tenue para no espantar al menor, y Tom estaba viendo feliz a sus hijos jugar.

Brittany se sorprendía mucho por notar al señor Kaulitz sonreír así, pero suponía que era normal, sólo que ella misma no estaba habituada a qué estuviera así.

Ella misma le había comprado un dinosaurio mecedora, porque quería mantener la temática hasta en el regalo, observando la ilusión con que Bill le ayudaba a abrirlo y el bebé terminaba siendo sentado encima.

Era un bonito momento familiar, que les daba un aura de normalidad aunque Brittany misma hubiera pensado que eran tan raros, no los juzgaba, pero sí lo había pensado.

Al momento de cantarle feliz cumpleaños, cargaron al bebé, abrazándolo mientras le canturreaban, Tomi reía muy contento y Bill le ayudó a qué soplara la vela del pastel, con Brittany tomándoles una foto donde sonrieron los tres, posando dulcemente.

—Salieron muy lindos —halagó Brittany, girando el teléfono para que ellos lo vieran.

—Gracias, Brit, sabes que esto no habría sido posible sin ti —musitó Bill, porque ellos habían sido los que estuvieron decorando la casa, mayormente siendo Brittany quien se encargaba aunque Bill obedecía en lo que ella le pidiera así que le sonrió al joven.

—De nada, Bill, sabes que es un placer —respondió Brittany y Tom frunció el ceño, no gustándole la cercanía entre la niñera y su hijo, sólo que no podía decir nada, esperaba que Bill se mantuviera feliz con los juguetes masturbadores, que sabía que se compró porque igualmente le llegaba en la facturación de la tarjeta, ya que William no había regresado, pero no quería… Detuvo el discurrir de su pensamiento, nuevamente estaba intentando hacer que Bill sólo hiciera lo que él quería, cuando su mismo hijo le había pedido ser tomado en cuenta cómo un adulto.

Sólo que… Tom sabía cómo le costaba ver a Bill con alguien más, por más que supiera que sería lo normal, lo esperable, es que él sólo lo quería para sí mismo. No eran celos de madre, eran celos de hombre, porque sabía que era por William que no quería compartir ninguna clase de afecto. Sin mencionar el hecho de que Brittany era una buena muchacha, que cuidaba bien a Tomi, pero que prácticamente vivía con ellos.

Cuando sonó el timbre, hizo que todos voltearan en dirección a la puerta.

—¿Esperaban más invitados? —inquirió Brittany un tanto confundida, ya que en sí Bill le había repetido varias veces que sólo serían los cuatro, incluyendo a Tomi.

—No, ¿tal vez sea el cartero o algo así? —sugirió Bill.

—Voy a fijarme —repuso Brittany, caminando en dirección a la puerta para abrirla y Tom se quedó paralizado cuando notó quien ingresaba sin ningún tipo de invitación, volteando a ver a su hijo con expresión enojada.

—¿Le dijiste que viniera? —preguntó Tom mirando a Bill.

—No, mamá, yo no… —respondió Bill viéndose interrumpido porque Wilhelm se acercó a ellos.

—¡Qué felicidad! El bebé está precioso, y le traje unos juegos de arrastres de dinosaurio de madera de la línea Dino de Janod, muy exclusivos, sin pinturas tóxicas y duraderos con madera maciza —farfulló Wilhelm dejando la caja de regalo sobre la mesa.

—¿Qué haces aquí? —inquirió Tom con la mandíbula tensa viendo al mayor.

—Oh, no te enojes, Tom, ¿cómo olvidarme de la preciosa mamá que gracias a ti nació el pequeño Tomi? Evidentemente sería un error fatal —arguyó Wilhelm, acercándose hacia el castaño, y mostrándole que tenía una bolsa de la marca de relojes suizos Omega, dejándola frente a él, sacando la caja, y abriéndola—. ¿Te gusta? Evidentemente que sí, el Speedmaster Moonwatch tiene la elegancia que te caracteriza y también la precisión que requieres en el trabajo —farfulló casi respirándole sobre el cuello.

Brittany se había quedado boquiabierta, teniendo que cerrar la boca cuando fue consciente de ello, porque este hombre que simplemente había entrado como si nada, ni siquiera pidiéndole permiso, lucía igual a Bill, y casi quería lanzarse sobre el señor Kaulitz, era más que obvio que debía ser su padre. Sólo que Bill estaba con Tomi en brazos no con una expresión de felicidad y el bebé se removía haciendo pucheros, pegándose hacia Bill.

¿Sería él el padre de Tomi también?

Tom había quedado sorprendido porque sabía que el reloj estaba valorizado en más de siete mil euros. ¿Quería ponerle un jodido precio? ¿Creía que podría comprarlo? Porque reconocía esa marca de juguetes Montessori, sabía que eran de Francia, y le fastidiaba que se hubiera invitado solo y simplemente quisiera actuar como si nada, queriendo comprarlo con regalos.

Tom se giró a verlo y Wilhelm le sonrió, estaba tan cerca con evidentes intenciones de querer besarlo, mientras que Bill se mantenía observando casi en cámara lenta lo que pasaba, con el estómago apretado y los dientes chirriando por la presión ejercida, notando la incomodidad de su mamá y la insistencia de su padre.

Cuando Wilhelm terminó por acortar la distancia lo besó, pero no en la boca, sino en la mejilla, peligrosamente cerca de la comisura de sus labios y Tom acentuó su ceño fruncido.

—Permíteme ponerte el reloj —instó Wilhelm tomándolo por la muñeca, pero Tom puso resistencia, alejando su mano.

Tomi sintió la intranquilidad en el ambiente, poniéndose a llorar, y Tom aprovechó ese momento para acercarse a Bill, sujetando al bebé, aunque él mismo no fuera la persona segura de Tomi, al menos podría poner distancia entre su ex con la excusa de intentar tranquilizar a su hijo menor.

Bill sentía que Tomi era lo único que lo mantenía estable y ahora lo cargaba su mamá, haciendo que tragara saliva sintiéndose nervioso.

—Oh, vaya, un bebé un tanto sensible, pequeño cumpleañero, no te pongas así, eres demasiado lindo para estar poniendo esa carita —farfulló Wilhelm acercándose otra vez a Tom con intención de tocar el rostro del bebé, pero el castaño no quería que lo haga, apretándolo contra su cuerpo, y Tomi se removía incómodo en los brazos de su mamá, buscándolo a Bill, extendiendo sus manitas hacia él.

—¡Bibi! ¡Bibi! ¡Bibi! —llamó el pequeño en dirección a Bill.

Bill sentía el dolor frente al sufrimiento de Tomi, y más cómo es que Wilhelm sólo se lo arrebató a Tom, y él apretó sus puños, para terminar por acercarse a su padre, ya que Tomi no se sentía cómo con desconocidos, y menos cuando eran así de invasivos.

—Papá, por favor, a Tomi no le gusta que lo agarren así, dámelo —demandó Bill situándose a su costado, teniendo la presión en su cabeza, ese dolor acuciante, porque había visto a su madre ser acosado por su padre, y ahora cómo Tomi seguía llorando porque Wilhelm sólo era un extraño, sin mencionar que sólo se lo había arrebatado sin saber sujetar a un bebé o pensar en la posibilidad de que pudo hacerle daño.

—Tiene que acostumbrarse porque seré su papá, él necesita tener un papi, ¿cierto, Tomi? ¿Necesitas tener un papá que te ame? No lo pude ser contigo pero… —repuso Wilhelm viendo a su hijo.

—¡Tú no eres su padre! —soltó Bill con los ojos abiertos y los labios temblorosos, haciendo que Wilhelm lo mirara con reproche, y viera detrás suyo, ya que Brittany se había quedado absorta sin saber si irse o quedarse mientras era testigo de aquella familia disfuncional.

Tom se quedó boquiabierto, porque su hijo no era de gritar, pero se le notaba alterado.

—Hijo, no me alces la voz, sigo siendo tu padre, y también seré el de Tomi, tu mamá necesita ayuda, porque no estuve allí para ti, y sabes en qué terminó, no quieres que Tomi pase por eso, ¿verdad? —inquirió Wilhelm y Bill sintió cómo es que le latía la sien.

—No has sido invitado al cumpleaños de mi hijo, no eres su padre, irrespetas a mis hijos, ¿y te crees con el poder de juzgarme, Wilhelm? ¿Qué mierda te pasa? —preguntó Tom entre dientes mientras lo veía con ferocidad, ni siquiera le importaba la vergüenza de que no estaban solos, sólo que su ex definitivamente había arruinado el día.

Bill veía la discusión entre sus padres, y cómo Tomi estaba en medio, aún llorando, necesitándolo, había gritos… Bulla… Se mantenía de fondo la música instrumental para bebés, y no había calma, sintió cómo comenzaba a hiperventilar… Y su mente se desconectó.

Brittany fue testigo de cómo es que Bill, de estar a punto de tener un ataque de pánico, cambió su semblante teniendo una mirada fría y vacía, como la que le había reconocido hace unos meses.

Bill se acercó hacia Wilhelm, que seguía peleando con Tom, para quitarle al bebé.

—¡Bill, te estoy diciendo que…! —masculló Wilhelm encolerizado porque le hubiera quitado al pequeño, pero el menor sujetó el cuchillo para cortar el pastel, señalándose en su dirección, haciendo que el hombre se callara de inmediato. Los ojos de Bill lo veían con odio puro, incluso aunque el bebé se fuera calmando poco a poco al estar con el muchacho, Bill mantenía el agarre sobre el cuchillo casi rozándole sobre el pecho del mayor.

—Lárgate —ordenó “Bill”.

—Tú no eres Bill —soltó Wilhelm tragando saliva con nerviosismo.

—Y tú no eres mi padre, ¡LÁRGATE QUE NO ESTOY JUGANDO, BASTARDO Y NO ME TEMBLARÁ EL JODIDO PULSO! —demandó William, y el mayor sintió cómo el cuchillo presionó más contra su piel.

Brittany sintió el pánico al ver aquella escena, porque realmente Bill parecía que iba a matar a su propio padre, jamás creyó que el muchacho sería capaz de hacer algo así, pero Wilhelm se salió de la casa, con rapidez, dejando a los Kaulitz a solas con ella, y Bill puso el cuchillo de nuevo contra la mesa.

Tom, quien había visto la escena, en realidad no había tenido miedo como tal, no por él al menos, reconocía a William, y sabía de lo que era capaz, y Wilhelm… Bueno, también lo sabía en parte por lo que había pasado antes con la denuncia.

—Señores tengo que irme… —farfulló Brittany porque le daba mucho miedo de lo que había sido testigo, y temía que Bill ahora intentara hacerle algo.

—Por favor, Brittany, no digas nada de esto, ¿está bien? —pidió Tom.

—No lo hará, ¿cierto, Brittany? No te conviene perder este trabajo, y lo sabes muy bien —arguyó “Bill” mirándola con fijeza—. Tu familia necesita la ayuda económica, y también sigues pagando el préstamo universitario, así que es mejor sólo dejarlo así, ¿no? Si todos somos amigos, casi como familia, porque nos conocemos bien si hasta sé dónde vives y tus familiares, ¿verdad? —acotó y Brittany se estremeció, porque por más que fuera Bill no parecía serlo, hablaba con total frialdad, en un tono de amenaza tácito que le helaba la sangre en las venas.

—No tengo nada que decir si no pasó nada, Bill —expuso Brittany, riendo con nerviosismo—. Adiós —agregó antes de casi salir corriendo.

—Sshhh, papi está aquí, ya, cálmate, mi amor, feliz cumpleaños, mi precioso, papá no iba a perdérselo por nada del mundo —le susurró William a Tomi, antes de besarle su frente y mejilla.

—¿Dada? —preguntó Tomi con un puchero, en lo que menguaba su llanto.

—Sí, papi —cedió William y Tom se acercó a ambos.

—Amor, no puedes hacer cosas así frente a Wilhelm, él no es la mejor opción para quedarse callado, es un problema —le recordó Tom pero William lo atrajo hacia él posándole la mano en la nuca para besarlo, con el castaño correspondiéndole.

—Sabes que esa basura no entiende con palabras —dijo William separándose levemente.

—Pero la violencia no es la solución, ya viste lo que pasó con ese degenerado —rebatió Tom.

—No quería dejar a Bill solo, no pude mantenerme, estaba dando el testimonio y él regresó, si bien te mencioné antes que podía hacerlo sufrir si lo internaban haciendo que él fuera quien estuviera consciente, ahora no fue intencional, aunque salió mejor, ¿no? Porque por mi inquietante calma no creían que era una víctima —masculló William.

—Lo sé, sé que eres un maldito, pero sé que lo hiciste por cuidar a Bill y que no querías dejarlo solo, sólo que… Ya viste todo lo que pasó, Wilhelm de insistente, Bill mismo que le deja acercarse a él, ni siquiera lo invitamos —dijo Tom frustrado—. Y te extrañé mucho —agregó acariciando la mejilla del alter quien sonrió.

—También yo, mi amor, pero, mira nuestra belleza, ¿cómo es que ha crecido tanto en estos meses? Es una preciosura —le habló William besándole las mejillas al pequeño Tomi, quien sólo se reía, ya el llanto quedó en el olvido.

—Lo sé, sí, ha pasado un año desde que sólo era una cosa rosada y arrugada —barbotó Tom, pensando que ni siquiera quiso sostenerlo, pero ahora el bebé cada vez estaba más parecido a él, y ya hasta caminaba, a veces cayéndose, pero con mucha energía.

—Siempre fue muy hermoso mi pequeño Tomi, mi lindura —halagó William dándole más besos y un apretado abrazo que hacía que el pequeño soltara una risa cantarina.

Tom observó cómo es que William se ponía a bailar con él cargado en brazos, y sintió su pecho apretarse, porque se notaba la diferencia en el trato, que si bien William era más torpe, también era más efusivo, viéndolo y adorándolo como su papá.

Incluso lo puso en el suelo para que Tomi se alzara y agachara al momento de moverse al ritmo de la música, hasta que terminó por bostezar.

—Es la hora de la siesta, ha sido un día agitado para Tomi —masculló Tom, acercándose al alter y tomando al bebé en sus brazos, arrullándolo mientras que se le cerraban los ojitos.

—Luego tendremos que darle el pastel —le recordó William, y Tom le hizo un gesto de silencio mientras se iba llevando al pequeño a su cuna, quitándole el mameluco para que se quedara en su pañal fresco pero igualmente poniéndole una mantita encima, dejándole un beso sobre su frente y saliendo de la habitación del bebé—. Y creo que también tú quieres un pastel de crema, eh —habló el alter, sujetándolo por la cintura para acercarlo a él, con Tom riéndose antes de enlazar sus manos alrededor de su cuello.

—Ya me puse la inyección, así que sí podemos —masculló Tom contra sus labios, antes de que William lo besara, haciéndolo retroceder en dirección a su propia habitación.

—Hombre prevenido vale por dos, —chanceó William, presionando su entrepierna contra la del mayor.

Tom sabía que era irónico que precisamente el alter lo dijera cuando él era quien tenía doble personalidad, pero se ahorró el comentario, derritiéndose durante el beso, el cómo el alter arremolinaba su lengua alrededor de la suya, haciendo que toda su piel quemara, queriendo desnudarse sólo para sentirlo directamente.

—Dios… Sé que fue insensato pero cómo me prendió que amenazaras a Wilhelm —confesó el castaño cuando los labios del menor comenzaron a chuparle la piel sensible de su cuello, y William se rió contra su piel.

—Porque te gustan los chicos malos, ¿verdad? —preguntó William, para mordisquearle el cuello, haciendo que Tom jadeara, sintiendo cómo se comenzaba a humedecer por él.

—Uhm… —no respondió Tom, pero no hacía falta, William lo conocía muy bien.

—En realidad, dejemos que Bill siga jugando a la casita con ese imbécil, luego terminará de desencantarse con él, Wilhelm es lo suficientemente estúpido para sabotearse solo, no puede disimular por mucho tiempo —musitó William mientras le bajaba el cierre a Tom, colando una mano dentro de sus calzoncillos, sintiendo cómo se mojado estaba por él.

—No hablemos de mi ex —pidió Tom, sujetando del cabello corto al alter para pegarlo a su rostro, jugando con su lengua mientras mecía sus caderas contra la mano hábil de William.

William en realidad prefería no hacerlo, aunque sabía bien lo que pensaba en referencia al padre de Bill, sólo necesitaba volver por más tiempo para llevar a cabo la idea que estaba formándose en su cabeza retorcida porque será muy fácil simplemente haberlo atravesado con el cuchillo frente a todos demasiados testigos, difícil forma de deshacerse del cuerpo, no podía ser así cómo así, sólo que tampoco quería involucrar a Tom en esto.

—Sólo quiero que digas Will por mí —advirtió William contra su cuello, lamiéndolo, mientras comenzaba a abrir sus dígitos en el interior de Tom, quien se contraía alrededor de ellos, soltando un suspiro de gozo.

—Sí, tú eres el único Will para mí —le aseguró Tom, volviendo a besarlo, demostrándole con sus dos pares de labios la efusividad de amor que sentía por él.

William le jaló el labio inferior, mordiéndoselo haciendo que Tom se estremeciera bajando su mano para abrirle también el cierre, sujetándole la hombría, sintiendo palpitar contra su mano, y William gruñó, empujándose contra la palma del mayor, que iba delineando la polla del alter, sintiendo cómo es que iba mojando la cabeza por el preseminal.

William se separó para jalarlo en dirección a la habitación, no quería hacerlo contra la pared que daba al cuarto de su hijo, incluso él tenía límites.

Tom le quitó la casaca lanzándola al suelo, mientras que William sonreía empujando sus pies para sacarse las botas y terminar de bajarse los pantalones.

—Quítate la ropa o te la romperé —avisó William, porque no era una amenaza, le estaba dando la potestad de decidir si quería que le rompiera la ropa o no.

Tom se relamió los labios mientras se desabotanaba la camisa, porque sabía que si bien le excitaba que le arrancara las prendas, esta sí era algo costosa como para sólo pagar el capricho, ya que se vistió bien precisamente por el cumpleaños de su hijo, quitándose del todo también sus pantalones de vestir, bajándoselos con sus bóxers, y William observaba cómo es que el cuerpo del mayor lucía precioso, con su propia erección pulsando como si fuera una forma de decirle lo mucho que le encantaba verlo desnudo, a sabiendas de que lo haría suyo que ya sentía cómo se le secaba la garganta de las ganas que tenía por follárselo.

Tom lo llamó con índice mientras retrocedía hacia la cama, abriéndole las piernas porque sabía que no iban a perder tiempo, no cuando no sabían cuándo se iría, o cuándo volvería.

William se lanzó sobre él, uniendo sus bocas, frotando su dureza contra su entrepierna mojada, haciendo que a Tom se le inflamaran más los labios por la excitación al sentirlo latir y rozarlo mientras se mecía contra su cuerpo, haciendo que juntara sus piernas alrededor del cuerpo delgado del menor mientras que metía los dedos por el cabello corto del alter, soltando suspiros anhelantes que se entremezclaban en sus bocas, haciendo que se unieran en sonidos húmedos incluso sin que se la metiera… Pero William fue a su cuello, tal cual depredador con su presa, chupando hasta dejarle marca, y Tom sólo giraba más para dejarlo a su disposición, no preocupándose por las preguntas posteriores que podrían hacerle al notarle chupetones, no, sólo estaba deseoso de sentirse por completo de la propiedad del alter.

William mordió el cuello de Tom, y luego siguió bajando por todo su cuerpo, con la intención de dejarlo bien mordido tal cual boquilla de biberón en bebé en etapa de dentición, para luego separarse, viéndolo desde arriba con ese fuego e intensidad que hacía que Tom se sintiera gelatina.

—Ponte en cuatro —instruyó William y Tom no necesitó que se lo repitieran, asumiendo la posición, confiando plenamente en el alter, dejando que hiciera lo que quisiera con él.

William silbó observando el trasero de su amante, y también su espalda trabajada porque Tom había retomado los ejercicios en casa con las pesas, haciendo que se quebrara, inclinándose contra el colchón, y el alter alineó su hombría contra el coño del mayor, él mismo ciñéndose sobre su cuerpo, comenzando a ingresar, bajando una mano hasta tocar su vientre, descendiendo más para sentir su ubicar su dedo medio e índice estimulándolo indirectamente en su clítoris al momento de empezar a embestirlo con la otra mano jalándolo del cabello, haciendo que Tom se tensara, pero también se empujara contra él, poniendo los ojos en blanco al momento de sentir cómo era llenado por el menor…

William sabía que Tom no podía compararse a los juguetes que usaba Bill, nada se le comparaba, el mayor era delicioso, cómo lo apretaba, como si quisiera que su miembro quedara grabado en su interior, empujándose profundo, y sacándosela, pero no por completo, al momento de volverlo a embestir, con Tom mordiéndose el labio inferior para no soltar tan alto los gemidos que salían mientras era penetrado, cómo es que la piel de su cuero cabelludo se tensaba deliciosamente al momento en que el alter bombeaba dentro suyo, jugando con sus dedos… Haciendo que se corriera contra ellos, pero sin darle descanso, porque tocaba su punto G con su pene dentro suyo, consiguiendo que se le escapara un grito, sin embargo, William dejó de tocarlo en su clítoris palpitante para subir su mano tapándole la boca.

—Shh… Que me vas a despertar al bebé, y ya suficiente con el niño inquieto y juguetón que tienes dentro —bromeó William contra su oído, para luego morderle el lóbulo y seguir metiéndosela con fuerza, sin dejar de mantener el agarre en sus cabellos, que incluso sin volver a bajar su mano, porque la tenía tapándole con violencia en los labios, Tom se corrió al sentir cómo el alter latía empujándose hasta correrse en lo profundo de su ser, cómo es que esa sensación lo hizo poner los ojos en blanco y tener otro orgasmo.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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