Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 30

William dejó dormir a Tomi en su cuna luego de haberse agotado, y regresó a la cocina, donde Tom estaba lavando los platos, sonriendo al verlo con sus guantes de plástico mientras frotaba el agua jabonosa con los utensilios, de forma muy diligente, con el cabello hecho un moño mal amarrado sólo para que no el estorbase, y al menor sólo se le antojaba perfecto así, dándole la espalda, ajeno por completo a todo lo demás, tan hogareño, tan “mamá”, aunque fuera cínico de su parte pensarlo, pero sabía que había tenido muchas veces aquella visión del mayor haciendo labores domésticas, donde sólo se quedaba apreciándolo en silencio, desde que tenía sus rastas, a cómo fue cambiando, creciendo más, tanto en altura como su cuerpo mismo, y en todas las facetas lo había adorado.

El alter se acercó con sigilo hasta situarse detrás del mayor, bajándole los pantalones y ropas interiores, haciendo que Tom soltara un jadeo por la sorpresa.
—Espera, estoy lavando los platos —mencionó Tom poniendo muy poca resistencia al sentir cómo es que William le hacía alzar un pie y luego el otro para terminar de sacarle las prendas inferiores.
—¿Y quién dice que dejarás de hacerlo? —preguntó William, ahora hablándole contra su nuca, y el mayor sintió sus vellos erizarse por su aliento, Tom se relamió los labios, incluso sin verlo, el sólo sentirlo detrás suyo, su piel mismo lo reconocía, excitándose en anticipación por la sola idea de que el alter se lo follara contra el lavadero.
—¿No quieres hacerlo en la cama, entonces? —inquirió Tom, él mismo inclinándose un poco, para que fuera más fácilmente el que William hiciera lo que quisiera con él.
—Después podemos hacerlo en la cama, pero… Como te dije antes, también es mi cumpleaños —comenzó a hablar William, con la mano extendida hacia la mesada, hundiendo sus dedos en la crema batida del pastel, para echarlo directamente sobre el trasero expuesto de Tom, quien se quebró al sentir la crema densa y fría sobre su piel, el contraste térmico haciéndolo estremecerse, riéndose por nerviosismo—. Y no he comido mi pastel, sólo Bill lo hizo…
—William, ¿qué estás haciendo? Vas a dejar un desastre… —se quejó Tom sin poder voltearse porque el alter le puso una mano en la cadera, manteniéndolo en aquella posición.
—Voy a comerme ese desastre porque es mi cumpleaños —repitió William contra su oído, pegándole su pecho contra su espalda, manteniendo ese agarre firme en su cadera, y lamiéndole el lóbulo de la oreja, haciendo que Tom soltara un gemido sonoro por la garganta apretada.
William no estaba bromeando, su voz estaba cargada de ese magnetismo, a modo de orden tácita, y el aliento desapareció de su oído, sintiendo cómo era inclinado más contra el lavadero, y el menor se arrodillaba viendo el trasero expuesto de su amante, relamiéndose los labios, antes de sujetar más de la crema del pastel y extenderlo por las curvas de su piel, desde el interior de sus muslos, hasta encima de su vulva, teniendo cuidado de no echarla directamente hacia su vagina para evitarle alguna infección y también dejándola en la unión de sus nalgas, haciendo que Tom se mordiera el labio inferior al percibir aquella caricia suave mientras untaba la crema sobre él, delineándole cada parte de su cuerpo afiebrado y sensible, con la crema espesa y sus dígitos que sólo los quería en su interior…
—Dios… —soltó Tom, aferrándose al borde del lavadero porque estaba mojándose sólo con eso.
—Sólo dime Will… —respondió William riéndose antes de comenzar a chupar los muslos de Tom, saboreando el dulzor de la crema, pero lo que más adoraba era sentir la piel del mayor erizarse por cómo lo chupaba, y el castaño sintió el tintineo entre sus piernas al momento de percibir la succión.
William aún no estaba lamiéndolo sobre su intimidad, sin embargo, como eran zonas erógenas, estaba encendiendo en demasía a Tom, y más cuando William siguió sacando con su lengua cada parte de la crema, como una caricia húmeda entre sus piernas, subiendo con ella, abriéndole las piernas, subiendo con la lengua hasta dar con su pubis, sorbiendo de su monte el rastro de la crema entremezclado con parte de su lubricación y Tom soltó un gimoteo, con su clítoris palpitando ante aquellas caricias que estaban tan lejos de tocarlo, pero también lo mantenían en vilo, mojándose más… La forma en que William terminó de lamer la crema sobre su monte y luego buscando sus labios, chupándole sus fluidos, y pasando su lengua con destreza sobre su clítoris hizo que Tom lagrimeara por ambos lados, tanto por sus ojos, como por entre sus piernas.
William estaba degustando por mucho a su esposo, que estaba con piernas temblorosas, mientras que él sentía el sabor dulce y también su esencia, cómo le gustaba tenerlo así de caliente y dispuesto para él, metiéndole la lengua dentro de su cavidad convulsa, y la forma en que se quebraba, queriendo tan profundo su lengua y estremeciéndose, haciendo que el alter gozara aún más cuando su coño se contraía contra su músculo. Dejó de lamerlo, recuperando el aliento, pero subió un poco más, comenzando a absorber la crema batida de sus nalgas, haciendo que Tom se mordiera nuevamente el labio inferior, aún más cuando el alter apretó sus glúteos, separándolos y abriéndolos, observando cómo el resto de crema se movía sobre su carne… Haciendo que él mismo se excitara más, sintiendo que iba a explotar en sus pantalones, pero quería seguir comiéndoselo, así que William siguió pasando la lengua por sobre sus nalgas, haciendo que Tom se deshiciera en gemidos, con los dedos de los pies apretados dentro de sus zapatos.
William hundió su rostro en medio de los globos de carne de su amante, succionándole la crema que había llegado hasta su hendidura, sintiendo cómo apretaba sus esfínteres contra ella, y Tom se sorprendía, aunque no tanto, porque la lengua del alter siempre lo había enloquecido, pero sin ni siquiera estar tocándole el clítoris o vagina, lo tenía mojándose por cómo seguía chupándole el culo con ganas…
El alter se detuvo no por dejar de tener ganas de comerlo, sino porque ya quería hacérselo, poniéndose de pie, liberando su erección, y sujetándola contra la vagina dilatada del mayor, quien jadeó al sentir la punta caliente contra sus labios.
—William… —gimoteó Tom, y el aludido ingresó en su interior, metiéndosela hasta el fondo cuando sus testículos chocaron contra los labios del mayor, quien sólo atinó a blanquear los ojos por lo intenso que era sentirlo luego de mucho juego previo, la forma en que William se inclinó sobre su cuerpo, y lo tomó por las caderas, comenzando a embestirlo, y Tom sólo podía apretarse alrededor suyo.
—Sí… Tú eres mi mejor pastel, el más delicioso postre que nunca me cansaré de comer… —soltó William contra su nuca, y Tom no podía responderle más que con gemidos o monosílabos incongruentes en aquel instante.
William amaba estar sintiendo la calidez y estrechez del mayor alrededor de su hombría, cómo es que lo recibía, cómo parecía ser el molde perfecto para él, porque ninguno de sus amantes tenía siquiera la comparación, ahora incluso a medio vestir, porque Tom estaba con la parte de arriba todavía puesta, con el cabello amarrado, pero igualmente le prendía por completo, lo extrañaba cada que se iba, deseando volver, sólo que no estaba en el mismo control de antes.
Así que ahora aprovechaba en seguir batiendo sus caderas, ensalivando su pulgar para presionarlo en medio de la unión de sus cuerpos, posándolo sobre el agujero de su trasero, metiéndole sólo un poco, acrecentando más la excitación de Tom, quien se apretaba más alrededor de la dureza del alter, teniendo las terminaciones nerviosas sensibles por la estimulación previa con su lengua, y cómo es que sólo hacía que Tom mismo se empujara más contra él.
William siguió penetrándolo, hasta sentir a Tom correrse por el grito que soltó y cómo su coño se estrechó tanto alrededor de su miembro que parecía querérselo arrancar.
—Uhmn… Ya te viniste y yo aún no, supongo que tendré que solucionar eso, ¿no? —preguntó William, sacando un poco de los fluidos de la vagina de su amante para presionar esos dígitos húmedos contra su trasero.
—Tómame —cedió Tom, sin interesarle que no estuvieran ni en la cama, ni con el lubricante ni nada, sólo quería que lo follara hasta que se corriera en su culo, así de ansioso estaba por él que resistiría el dolor, aunque no era tanto luego de haber sido lamido a consciencia y estimulado con el dedo cuando William le hacía el amor.
William sonrió, escupiendo para que resbalara sobre el trasero del mayor, guiando su saliva hasta su agujero con los dedos, preparándolo aún más, y Tom gimió, disfrutando cómo lo tocaba y más cuando el alter aún estaba metiéndoselo por adelante, sólo que menos fuerte, siendo una doble estimulación, que sentía que iba a correrse otra vez sólo con eso. Cuando el alter sintió que ya estaba lo suficientemente dilatado, es que sacó su miembro del canal vaginal de Tom para presionar la punta contra su orificio, empujándose con mayor delicadeza y bajando la mano para tocarlo por fuera de sus labios, manteniendo su excitación al momento de penetrarlo.
Tom siguió aferrándose al lavabo, arqueándose contra el alter, hasta sentir llenarlo por completo, y cómo William empezó a arrastrarse dentro y fuera del mayor, sin dejar de mantener su índice y medio estimulándolo vaginalmente… Haciendo que William pusiera los ojos en blanco hasta correrse dentro del castaño, demasiado apretado y estrecho, y Tom al percibir al alter dejarle su simiente caliente hasta el fondo es que también volvió a correrse contra sus dedos.
Ambos quedando jadeantes uno sobre el otro encima del lavadero de la cocina, dónde sólo ensuciaron más, ya que Tom no alcanzó a terminar de lavar los platos, y los restos de crema con pastel habían caído hasta el suelo, junto con sus fluidos.
Pero no se quejaban… La fiesta apenas había comenzado, ¿verdad?
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William se había quedado dormido con Tom luego de haberse acostado anoche, habiendo hecho pausas solamente para atender a Tomi, y cenar, pero después siguiéndola en la habitación, sorprendiéndole que él mismo se hubiera despertado y no Bill, observando cómo Tom estaba descansando desnudo, sólo con la sábana cubriendo su cuerpo, y se mordió el labio inferior, porque si aún estaba él, podría seguir disfrutándolo antes de que el mayor tuviera que irse a trabajar, así que el alter alzó la sábana para meterse debajo de ella, fijándose cómo es que Tom se mantenía sin ropa interior luego de haberlo hecho en la ducha y él insistirle que era en vano que se pusiera algo si estaba él.
El menor sujetó sus muslos, haciéndose campo entre ellos para comenzar a lamerlo, saboreando cómo es que Tom tenía su vagina sin excitarse todavía, pero empezó a gemir entre sueños, en lo que William sentía las reacciones naturales del sexo de su amante comenzando a lubricarse contra su lengua, sin mantenerse indiferente, como si reconociera quién era quien se lo estaba comiendo…
Tom soltó un jadeo, abriendo los ojos, aferrándose a las sábanas, dándose cuenta que esa sensación de ser chupado era real y no un sueño, al alzar la sábana y fijarse quién estaba entre sus piernas, observando al menor viéndole con mirada lobuna y relamiéndose los labios.
—Buenos días —saludó Tom sonriendo al ver a William.
—Me levanté con hambre y no pude resistirme a este manjar —musitó William contra su intimidad, para seguir chupándole los labios, estimulándolo con su nariz sobre el clítoris en lo que Tom se sujetaba un pezón, juntando sus piernas al sentir al alter complacerlo.
William estaba degustando cómo es que Tom se mojaba más y más, con sus labios palpitando por el deseo contra su lengua, y lo exquisito que era sentirlo así, tan sensible que quería tragarse su venida… Pero sonó la alarma de Tom.
—¿Me detengo para que te bañes y vayas a trabajar? —preguntó William, aunque no quería hacerlo.
—Al carajo K-Biotech, soy el jefe, puedo llegar tarde, sigue comiéndomela —ordenó Tom apagando su alarma, sujetando los cabellos cortos del alter y bajando su cabeza hasta su coño, mientras que William se reía, siguiendo su labor, gozando de lo muy ansioso que estaba el mayor por correrse, cómo es que clítoris se había inflamado tanto, y todo su cuerpo se sentía arder, cómo había pasado de sólo soñarlo, hasta realmente estar viviéndolo…
Pero volvió a sonar una alarma, esta vez no la del teléfono de Tom, sino la de Bill, haciendo que William lo distinguiera, buscando apagarla, sin embargo, el mayor detuvo su mano.
—No es importante… Bill estudia a distancia, no habrá problema porque falte, ¿verdad? —preguntó Tom contra la oreja de William, lamiéndosela después, porque quería que su amante lo hiciera venirse y después que se lo cogiera, y el alter se estremeció por el aliento del mayor en su oído y esa forma en que estaba dándole órdenes al lamerlo, porque quería follárselo hasta dejarlo temblando, pero la fastidiaba mucho la alarma, por lo que igualmente agarró el teléfono para apagarla y leyó el nombre “Presentación proyecto”, y es que el alter supo que Bill tenía que volver.
—Sí es importante, es la presentación de su proyecto final —rebatió William.
Tom se sentó de golpe en la cama porque sabía lo mucho que se había esforzado su hijo en su trabajo como para no hacer la presentación. —Mierda, ¿y ahora cómo lo traeremos de vuelta?
—Primero hay que separarnos, voy a bañarme y esperar que él regrese en lo que me arreglo, ¿está bien? Porque también llegará luego la niñera, y no puede saber que “Bill” se está cogiendo a su mamá, ¿no? —inquirió William, y Tom asintió, el alter lo sujetó por el rostro, besándolo.—Pero te amo, tenemos un orgasmo pendiente, eh —le avisó el alter antes de irse de la habitación, sujetando sus ropas del suelo para irse desnudo.
Tom suspiró pero era cierto, no podía evadir el mundo real, aunque él en su momento de calentura sólo quisiera pensar en vivir dentro de esas cuatro paredes, pero se fue a bañarse y vestirse, para luego ir a revisar a Tomi, quitándole el pañal sucio y poniéndole otra muda de ropa.
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Bill se despertó cuando estaba frente al espejo peinándose con gel luego de haberse puesto un traje, se fijó en la hora, estaba tiempo, al menos agradecía que William hubiera avanzado algo en lo que no estaba, su cabeza también se sentía más descansada luego del mensaje de mierda de su padre. Pero era otro día, y él no tenía tiempo para pensar en ello, luego… Buscaría hablarle, aunque tuviera ese conflicto de mezcla de culpa e irritabilidad hacia él.
Encendió la computadora, abrió su proyecto, ingresó a la videollamada, sintiéndose un tanto nervioso de verse en el reflejo de la cámara, cómo es que el resto de sus compañeros estaban presentes con las cámaras apagadas.
—Buenos días, profesores —empezó a hablar Bill, sintiéndose un tanto nervioso pero sabía que esto era necesario, sino todo su trabajo habría sido en vano, activando el Profiler, la herramienta interna que mide el uso de memoria y procesador en tiempo real, demostrando la ejecución perfecta sin lag—. Ya he subido el repositorio de Git con el historial completo de desarrollo al aula virtual. Procedo a compartir pantalla para ejecutar el build técnico en vivo de Out of Bounds —acotó, comenzando a transmitir, enfocándose los códigos y no el que algunos hubieran cambiado su nombres por insultos, incluso si leerlos le apretara la garganta y quisiera sentir inseguro, no, él no respondía a esos insultos, o las notificaciones de mensajes internos, no, Bill tragó saliva, ocultando las notificaciones y centrándose en sus códigos limpios—. Como pueden ver en el monitor de rendimiento del motor, el consumo de hilos de procesamiento es constante y no genera basura en el heap de memoria. El juego mantiene los 144 FPS estables incluso en la transición de físicas más compleja —agregó luchando para evitar el temblor en su voz, él no era el problema, no, incluso si todos quisieran insistir en que sí, él no lo era.
Bill no era el “Mofo”, “Mf” o “Mf’er” que era como se referían a él, que sabía bien su significado porque era el diminutivo de “Motherfucker”, de una forma tal que no serían sancionados a simple vista, pero Bill no respondía a esos nombres, él no…
Su migraña regresó con fuerza, haciendo que Bill sintiera un tirón en su cerebro… Viéndose a sí mismo cogiéndose a su madre sobre el lavadero de la cocina… No.
—¿Kaulitz? Ya puede apagar la cámara, tiene la máxima calificación —soltó uno de los profesores ante el silencio y expresión pérdida de su alumno.
Bill apagó la videollamada, sintiendo su cabeza dolerle pero también la sensación de calentura en su cuerpo. ¿Por qué mierda había pensado eso? Los malditos sueños de mierda no se iban a ir, quizá sólo era por esos insultos “disimulados”, sí, sólo eso, aunque le pareció ver su pastel sobre el lavadero pero…
No, sólo era su jodida imaginación porque ayer había sido su cumpleaños, porque la otra opción era impensable, ¿verdad? Que él se hubiera follado a su mamá… Ni siquiera tenía sentido, porque él se puso mal y quien estuvo fue William, y evidentemente él no haría algo así, era absurdo el sólo pensarlo, porque su mamá no aceptaría algo así, y el alter no era ningún abusador.
“—Bill, nuevamente me dices que él usaba tu cuerpo para sus propios fines, ¿no te has puesto a pensar en las repercusiones que habría podido darte? Que por su naturaleza impulsiva pudiera haber intentado abusar de alguien o teniendo prácticas de riesgo donde pudieras adquirir enfermedades de transmisión sexual por su culpa o incluso embarazar a alguien. Son muchas posibilidades que podrían haberse dado, y si esto tiene repercusiones legales, si alguien realiza una denuncia, no siempre se puede alegar que no has sido tú, principalmente cuando ya poseías el diagnóstico y, aún así, no has estado llevando tratamiento ni nada —comentó el doctor Köhn con una expresión seria y un tono un tanto duro.”
Vinieron aquellos recuerdos a la mente de Bill, las palabras del doctor, cómo le había dicho que si William pudo… Abusar de alguien, pero, ¿sería capaz de hacerle algo así a su madre? No, no tenía sentido, ¿verdad? Porque su mamá no estaría tan tranquilo con él de ser así. Porque le vino un pensamiento oscuro, que si había tanta confianza entre ambos era por… No, debía desterrar aquella idea, su mamá no aceptaría algo así, porque al final de cuentas, William ocupaba su cuerpo, de su hijo, sólo su mente enferma llegaba a aquella conclusión porque quería sentir menos culpa por los pensamientos impropios que tenía con su madre, sí, era eso. William ni siquiera había sido capaz de hacerle algo a su mamá.
Bill tomó una ducha para calmarse, poniéndose ropa de casa después, tomaría desayuno y pasaría tiempo con Tomi, sí, necesitaba relajarse, porque ya oficialmente entraba de vacaciones habiendo aprobado el ciclo.
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Si bien Tom no iba a decirle a Bill que se alejara del imbécil de su padre, para no compartirle el que había hablado con William al respecto, eso no evitaría que iría donde el idiota a recriminárselo, porque estaba cansado, harto de su ex, porque había arruinado el cumpleaños de sus dos hijos con su presencia, e incluso ni siquiera vio a Bill, sólo le mandó un jodido mensaje que lo destruyó, y claro que Tom no iba a quedarse calmado con ello, por lo mismo es que al llegar a su trabajo, y ver a Wilhelm en su laboratorio, es que ingresó directamente hacia a él.
—Vamos a mi oficina, Trümper —demandó Tom con tono autoritario y expresión mortalmente seria.
—Buenos días, Tom, claro, te sigo —respondió Wilhelm en un tono amable observando al resto para seguir al castaño.
Y es que claro, Tom si bien quería mandarlo al diablo, como eran asuntos de índole personal, no quería hacerlo frente al resto, que ya sabía de por sí estaban con habladurías porque sabían que Wilhelm era el padre de su hijo al que no reconoció, y muchos decían que también era el padre de Tomi, por cómo tenían una relación tensa entre ambos, incluso aunque no encajaran las fechas, porque Wilhelm vino de Suiza, y estaban en ciudades diferentes, pero los chismes no tenían que poseer lógica para repetirse, sólo tenía que ser la misma mierda que creyera el resto.
Cuando Tom abrió su oficina e ingresó, observando cómo el mayor entraba es que lo acorraló contra la puerta sujetándolo por las solapas.
—Mira, maldito perro mal nacido, no me importa que no pueda despedirte de aquí y tenga que soportar verte tu jodida cara todos los días hasta que te vayas al diablo, pero no voy a tolerar que te sigas metiendo en la vida de mis hijos. ¿Qué cosa pasó por tu cabeza carente de materia gris? ¿Quién diablos te crees para arruinar el cumpleaños de mi hijo luego de decirle que es un inútil? ¿Victimizándose para que Bill sienta culpa? Wilhelm tú sólo has sido un padre ausente de mierda por veinte años, no quieres venir a dártelas de buenito por tu nostalgia de mierda por no haberte reproducido con nadie más, no me serviste antes, y ahora me estorbas, nos estorbas, así que vete al carajo —soltó Tom con toda la rabia contenida de cómo había visto a su hijo alterarse hasta que viniera William, o de cómo regresó de ese almuerzo, la expresión decaída al momento de decirle que quería conseguir un trabajo, habían tantas cosas que Wilhelm había conseguido hasta matar la ilusión de su hijo, que sólo le daba más rabia porque Bill ni siquiera le estaba dando el trato que merecía, y él mismo no le contó ni la cuarta parte de todo lo que le hizo pasar para que dijera que estaba envenándolo en contra suya.
—¿Es en serio, Tom? Con razón es que Bill está así, si mira cómo te comportas con este aire matonesco ahora, es más que evidente que sólo le permites todo y por eso es que está actuando mal, y tú sólo lo ves como que yo tengo la culpa. ¿Aún así crees que es un invento mío cuando estás demostrándome con hechos que me detestas? Pero creo que te olvidaste de cómo es que hicimos a Bill, ¿no? —preguntó Wilhelm, invirtiendo los papeles, para sujetar las manos de Tom sobre sus solapas y girar al castaño contra la puerta, presionando su muslo contra la entrepierna del menor.—¿O sin ir muy lejos cómo es que recordamos esos buenos momentos? —inquirió el pelinegro contra su oído, con toda la intención de querer hacer que Tom se excitara pero él no estaba para eso, si bien había tenido un orgasmo interrumpido en la mañana, no iba a desfogar con ese tarado que quería prenderlo en algo que rozaba el acoso sexual.
—¿Ah, en serio? ¿Quieres que lo recordemos? —preguntó Tom para bajar su mano, acariciándole la entrepierna, con el mayor mirándolo con suficiencia, porque ese toque estaba prendiéndolo y haciendo que supiera que Tom sólo quería sexo, y Wilhelm él iba dárselo para que calmara y todo este teatro de mierda se acabará.—Pues… —agregó el castaño contra su oído, notando cómo había crecido el mayor frente a su tacto, y apretó con fuerza el miembro sensible y testículos haciendo que Wilhelm se separara, encogiéndose sobre sí mismo.—Oh, perdón, creo que olvidé cómo masturbarte —agregó el castaño con cinismo mirándolo enojado, mientras que el mayor se retorcía por el dolor.
—¡Sigo siendo el padre de Bill! —repuso Wilhelm mientras se iba recuperando.
—Nunca lo fuiste, Wilhelm, siempre estuve solo y no me he quejado, lo pude hacer bien sin ti, no te necesito ahora —rebatió Tom.
—No lo hiciste bien o Bill no tendría un trastorno, ¿no crees? Tanto te quejabas de tus padres pero tampoco estuviste ahí para él, para evitar que desarrollara un problema así —soltó Wilhelm con cizaña.
Tom apretó los labios. —Para ti es fácil decirlo si nunca tomaste responsabilidad por nada. Sólo me juzgas y te crees mi supuesto salvador cuando no es así. Crié a mi hijo lo suficientemente bien como para que no te mande al diablo sino que, pese a todo, mantenga algún tipo de interés en arreglar la relación que pueda tener contigo.
—¿Entonces vas a seguir diciendo que yo soy el malo aquí? Su otra personalidad intentó matarme y tú estás como si nada, Tom, Bill tiene que aprender a ser responsable de sus actos, incluso si él no lo hizo, sigue siendo su cuerpo, no puede decir que yo lo orillé cuando literalmente sólo les di regalos porque quiero formar parte de sus vidas, Tom —expuso Wilhelm—. Lo único que recibo es rechazo de su parte y hacer como si yo fuera el que está mal cuando quien me apuntó con un cuchillo es mi hijo, no yo, y quién me acaba de apretar las bolas eres tú, cuando no es que de la nada estoy detrás de ti, pero no, sólo quisiste que te firmara los acuerdos para los proyectos, y después desecharme como si nada, como si no hubiéramos salido en una cita y hecho el amor o nos hubiéramos besado en el laboratorio. Cómo si me repelieras cuando sentía tus ganas al apretarme los dedos, sólo que te fuiste, no te concentraste en mí y yo sí en ti, por eso me vine. El tiempo me dará la razón, y hará que tu mente se aclare y entienda que quienes están mal son ustedes, y podrán acudir a mí, porque yo no les guardo rencor, priorizo que fuiste el amor de mi vida y él mi hijo, y eso es lo que debe primar —soltó para luego salir de la oficina de Tom sin necesidad de que se lo dijera, dejando al menor confundido sobre cómo realmente Wilhelm se creía su versión donde él no hizo nada malo y todos están en contra suya.
Continúa…
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