Administración: Ya falta muy poquito para el final, estamos en el cap 38 de 41, así que a disfrutar la lectura 😉
Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo 38

Tomi comprendía bien que no era lo mejor atraer tanto la atención, por lo mismo, es que fue mucho más cuidadoso al volver a la escuela, no se disculpó con Jonas, sin embargo, se mantuvo alejado para evitar a Servicios Sociales, porque no sólo implicaba que vinieran a su casa, sino que también habían cosas que el resto no comprendía, así que era mejor tenerlos lejos, porque no quería que lo alejaran de Bill.
Sólo que Tomi se mantenía un tanto frustrado por ello, porque cuando lo insultaban siempre lo hacían en voz baja cuando nadie viera, buscando que explotase, pero él no podía hacer algo tan grande, ya no, así que se limitaba a ejercer pequeñas travesuras donde no pudieran relacionarlo, sin embargo, sí veía las repercusiones, como cuando metió las cosas de Oskar en la mochila de Henry, quien era otro de los niños que lo molestaba, entonces acusaron a Henry de haber robado, porque Tomi se encargó de hacerlo en el punto ciego de las cámaras de seguridad para evitar que fuera inculpado.
Los lastimaba porque recibían regaños y tenían que llamar a sus padres, aunque no fuera lo mismo, no era igual de divertido, y como no sabían que él lo había provocado, muchas veces seguían molestándolo, y la opción de acusarlos con la maestra, tal cual le había dicho Bill, no funcionaba. Así que Tomi estaba pensando si sería mejor pedir que lo cambiarán de escuela, incluso podría incluir a sus abuelos para que hicieran más presión, porque al estar en otro ambiente donde no lo conocían, sería un nuevo comienzo, de esa forma no tendrían que tener temor a reportes o llamadas a Servicios Sociales.
&
Tom realmente estaba harto, porque era fin de semana donde él quería relajarse, pero no, tenía a los Trümper con ellos, en algo que no era una visita por cordialidad, y la verdad, es que Tom mismo a veces quería sólo cerrarles la puerta en la cara, sin embargo, eran los abuelos de Bill, pero, ¡de Bill precisamente, no de Tomi! Incluso si Tomi en sí fuera su bisnieto, aunque no podían saberlo como tal, los ancianos habían insistido que no, que Tomi era hijo de Wilhelm.
—Por favor, Simone y Gordon, agradezco su preocupación por Tomi, pero esto no les compete, Tomi es mi hijo y yo veo mejor lo que hago con él, el cambio de escuela no es algo que pueda tomarse tan a la ligera —rebatió Tom con toda la educación que podía para evitar mandarlos al diablo.
—Tomi es nuestro nieto, Tom, así no tenga nuestro apellido, porque tú te has negado a qué sea un Trümper o al menos un Kaulitz-Trümper como Bill, ¡pero sigue siendo nuestro nieto! Y por supuesto que nos preocupamos por él, si está recibiendo acoso en la escuela, y quiere estar en otra, ¿cuál sería el problema? —preguntó Simone con el ceño fruncido, mientras que Tom apretaba la mandíbula.
—Es un tanto engorroso que se realice un cambio de escuela para Tomi a estas alturas del año, por eso mismo es que no puedo cambiarlo —respondió Tom aunque sabía que no le debía ningún tipo de explicación a los Trümper, él sabía que era por la misma culpa que cargaba por la muerte de Wilhelm que no los trataba de otra forma.
—Podríamos hacernos cargo si nos dieras una carta poder, o parte de su custodia, como te lo hemos mencionado en más de una ocasión, si hasta Tomi mismo ha estado de acuerdo de ponerse a estudiar una carrera acorde cuando crezca y poder ser nuestro sucesor, ya que Billy se ha mantenido con su carrera —arguyó Gordon con ese tono sutil que le exasperaba a Tom.
—No puedo darles parte de la custodia de Tomi porque es mi hijo, sólo mío, y les agradezco mucho el cariño y preocupación por Tomi, pero estamos manejando bien la situación entre nosotros —contestó Tom con un dolor en sus sienes por la tensión porque ni quería ahondar en el hecho de que apenas Tomi era un infante de seis años como para que sepa qué quería hacer en su futuro, que incluso Tom casi podía apostar que el pequeño sólo decía cualquier cosa para complacer a sus abuelos de cariño y tenerlos en su bolsillo.
—No estás haciéndolo suficientemente bien para que Tomi venga llorando con nosotros pidiendo que por favor los ayudemos por cómo está sufriendo en la escuela —expuso Simone con tono reprochador.
—¡Abuelitos! —soltó Tomi para ir corriendo hacia ellos, abrazando a los mayores, quienes apretaron al pequeño y llenaron de besos al menor.
Tomi había aparecido justo a tiempo porque Tom iba a explotar.
—Tengo unos pendientes que atender, los dejo con sus nietos —repuso Tom porque vio cómo Bill se acercaba y se metió a su habitación.
Bill había escuchado parte de la conversación, por lo mismo es que había decidido intervenir, saludando a los mayores, pero también no queriendo que presionaran tanto a su madre, porque ya estaba lidiando con suficiente estrés por el trabajo, que esos comentarios pasivos agresivos sobre que no era una buena madre lo ponían mal, y claro, Bill sabía que en parte era cierto, pero tampoco quería que sus abuelos insistieran con el tema de que les cediera la custodia porque no, Tomi no era un Trümper.
Aunque en realidad la opción de cambiar de escuela a Tomi sonaba un poco tentadora, principalmente porque ya había pasado un mes desde el incidente, donde no había vuelto a pasar algo, sin embargo, nunca estarían lo suficientemente seguros, no se era demasiado precavido cuando se trataba de algo así, así que quizá podría intentar hablar con su madre después, para al menos él encargarse del papeleo, la movilidad y demás para Tomi, porque Bill haría lo que fuera por su hermanito menor.
¿Al final? Tomi se salió con la suya, porque lo cambiaron de escuela, con Bill teniendo que hacerse cargo de todo porque Tom estaba cansado de que siempre hubieran problemas por culpa de su hijo menor, y eso que Tomi apenas tenía seis años, que Tom era consciente de que el comportamiento de su hijo menor traería problemas a futuro, sólo esperaba que siguiera cargando con aquel “ángel guardián”, o más bien demonio, para que siguiera saliéndose con la suya evitando que tuvieran que llevarlo a un psiquiatra o le quitaran la custodia, porque incluso así le estresara Tomi, no podía sólo cedérselo a alguien más, era su hijo, y William no se lo perdonaría jamás, sin hablar de Bill, Tomi debía quedarse con ellos a como diera lugar, nadie debería saber que el menor había nacido del propio pecado de Tom, que Bill era el padre, y que ni siquiera podía decir que había sido un hecho aislado, porque seguía en una relación, que bueno, era un matrimonio en sí, con la otra personalidad de su hijo, cuidándose todavía para evitar quedar embarazado porque aún menstruaba, y ya no estaba Wilhelm para echarle la culpa de otro embarazo, como había hecho frente al doctor Köhn, y Tom mismo sabía, que había cierta similitud entre Bill y Tomi, por lo mismo es que los Trümper estaban tan persistentes con ese tema, eran los ojos del menor, que atribuían a que era por Wilhelm, evidentemente ni por asomo se les ocurría pensar que el parecido era por su otro nieto.
&
Tomi tuvo un nuevo comienzo en la escuela, pero también el equivocarse le había permitido mejorar, porque ya sabía que la impulsividad no era siempre la mejor forma de actuar, y que conforme pasó el tiempo, comprendió que sólo había sido un error de novato, algo que su papá le ayudó: que lo mejor manera de ocultarse era estar a plena vista.
¿Y eso qué significaba? El ser el niño bien portado que fingía frente a algunos, como sus abuelos, pero enfocado en la escuela, desde el inicio empezó a actuar con amabilidad, y conforme pasaron los años, es que Tomi ya era el estudiante perfecto, volviéndose el alumno con mejores calificaciones.
—Nadie investiga a quienes son impecables porque la reputación significa mucho —le había explicado su papá, y eso había sido algo que Tomi lo tomó muy en cuenta.
Por lo mismo es que a sus doce años, Tomi Kaulitz era el mediador escolar, porque de esa forma ya no era necesario golpear a alguien para lastimarlo, no, sino que identificaba las debilidades psicológicas de otros niños, y usaba la manipulación para que otros ataquen por él, quedándose entre las sombras aunque fuera quien orquestaba todo. ¿Y lo mejor? Es que él mismo se acercaba a la víctima para consolarla o defenderla, siendo el bombero en el incendio que él mismo había provocado, pero al tener el acceso a tanta información, no sólo de sus compañeros sobre quiénes tenían depresión, quiénes robaban, o quiénes habían tenido algún problema por consumo de sustancias sino de los mismos profesores, incluso con los que tenían algún problema matrimonial, es que Tomi estaba en completo control, filtrando algún secreto de forma anónima para que el resto destruya a su objetivo y nunca lo relacionaran porque frente al resto sólo era el joven empático, maduro y justo.
Incluso para evitar que le siguieran reclamando por su cabello largo, él mismo había pedido que le hicieran trenzas africanas, porque Tomi amaba su cabello, no iba a cortárselo, pero de aquella forma, lucía ordenado y no tendría ningún desperfecto como alumno estrella.
&
Bill observó a su hermanito sonreírle y él le correspondió, Tomi había crecido bastante, y le daba gusto que no hubiera presentado ningún problema más desde el cambio de escuela hacia seis años, porque él siempre confió en su hermanito, que era un buen niño, y era lo que había demostrado con el paso del tiempo, volviéndose un alumno estrella.
—¿Pasa algo, Tomi? Sino que tengo que hacer unos pendientes todavía —masculló Bill viendo al puberto.
—Es que… Me acordé de cómo pasábamos más tiempo juntos cuando era un niño, ¿por qué no volvemos a hacerlo? No quizá quedándome a dibujar en una esquina de tu escritorio, pero podría pasar tiempo contigo para que me expliques lo que haces en tu trabajo, Billy —masculló Tomi con una sonrisa y timidez, a lo que Bill le sonrió de vuelta.
—Sí, claro, podría enseñarte un poco aunque sea un poco aburrido para ti, porque son códigos —acotó Bill.
—No, claro que no, todo lo que haces me parece muy interesante, si eres sumamente inteligente, Billy, yo te admiro muchísimo —sentenció Tomi, abrazando al mayor por su cuello y dejándole un beso en la mejilla.
—Está bien, trae una silla y te explico, ¿ok? —cedió Bill.
—¡Gracias, gracias, Billy, eres el mejor! —masculló Tomi emocionado, dándole un montón de besos en la mejilla a su hermano para soltarlo e ir por la silla.
Bill soltó un suspiro, sí podía bajarle un poco a sus pendientes para pasar tiempo con Tomi, incluso si se aburriera después, el tener momentos juntos sería lindo, no es que se hubieran distanciado como tal, sólo que Tomi mismo estaba ocupado por su escuela, y más porque era el encargado ahora, sintiendo Bill mucho orgullo por su hermano, porque lo había sacado de su mamá, que era el mejor genetista de toda Alemania, y también un adicto al trabajo, con él mismo siguiendo la misma línea al ser perfeccionista, y Tomi también siendo el alumno estrella en el Gymnasium, sólo que Tomi, a diferencia suya, era sumamente carismático, y relacionándose muy bien con todos, aunque no tuviera amigos a los que traía a casa.
Bill a sus treinta y un años, sentía que su única ancla era Tomi, porque su vida se basaba en trabajar y pasar tiempo con él, ya que su mamá luego se acoplaba, pero no era lo mismo, se sentía la distancia entre Tomi y él, y eso le causaba frustración, porque ya no tenía ni la excusa de que estaba siendo un niño problema, que nunca lo fue, porque toda esa energía se canalizaba en los resultados de ahora, donde Tomi era un estudiante ejemplar, pero aún así, su madre tenía algún tipo de recelo con él, pero intentando mantenerlo en que no era nada, y buscando contentar a Tomi con regalos.
William seguía en sus vidas, y era algo que Bill agradecía, porque era una constante en la vida de Tomi, y así su madre hubiera dicho que había sido una mala influencia, lo que sea que le hubiera dicho el alter, había sido lo que había encaminado a Tomi, así que Bill no podía estar enojado con él, y de hecho agradeciéndole sus escapadas nocturnas porque sí ayudaba un poco a bajarle a su estrés acumulado el sexo anónimo con protección.
Tomi lo despertó de su ensimismamiento cuando llegó con la silla, acomodándola a su costado, mientras que Bill le explicaba poco a poco sobre el lenguaje de códigos e incluso la ciberseguridad, que si bien estaba orientado el trabajo de Bill hacia los videojuegos, de todas formas el formato era similar a las páginas de su escuela, así que esto le serviría no sólo para pasar tiempo con Bill, que sí era algo que le interesaba a Tomi, sino también para ir teniendo más herramientas que pudiera servirle a futuro.
&
Bill luego agradeció mucho el que le hubiera enseñado a Tomi a programar, porque genuinamente su hermanito presentó un interés real, al punto de volverse básicamente un experto aunque estuviera camino a sus trece años.
Algo que tuvo un peso posterior… Cuando él se sentía abrumado al borde del colapso nervioso, porque no sabía cómo es que había tenido un error así de garrafal, que le costaría su puesto en Vector Encore Interactive, así que Bill estaba allí llorando tomando su propio rostro, no podía perder su trabajo, no ahora, no luego de tantos años, ¿por qué es que estaba teniendo errores a estas alturas? Si Bill mismo era sumamente perfeccionista, ¿cómo se había podido equivocar en un código así de fácil?
Sintió la mano de Tomi sobre su hombro, buscando consolarle luego de que se hubiera desahogado con él, y sabía que no era lo más sensato contarle sus frustraciones adultas a un niño casi adolescente, pero Bill mismo no tenía a quién decírselo, pero Tomi lo miró con cariño, dejándole un beso en la frente para luego irse.
Bill se quedó un tanto confundido porque fue tan pronto como vino, pero luego regresó, abrazándolo: —No te preocupes, Billy, tú eres el mejor, ya lo solucioné, borré el error del servidor. Nadie se va a dar cuenta —le aseguró.
Bill lo miró confundido, corriendo hacia su habitación, y percatándose que, en efecto, el código ya había sido borrado como si nada, teniéndolo absorto, pero acabando por abrazar al menor.
—Gracias, Tomi, eres muy dulce, no sé cómo lo hiciste, pero gracias —masculló Bill agradecido llenando de besos el rostro del menor, suponía que había hecho bien en enseñarle.
Bill no sabía que Tomi había arreglado todo al él mismo haber metido un software espía desde antes, provocando el error de forma intencional, para luego verse como su salvador, teniendo la excusa de que estar más tiempo juntos por lo muy agradecido que estaba Bill con él, aunque Bill sospechara de su propia cordura por esta clase de error tan garrafal que había cometido, y cómo es que su hermanito lo había arreglado con facilidad, aunque aprendió de él, Tomi de todas formas iba camino a los trece años, pero suponía que era un genio como su mamá.
Tomi sólo quería que Bill le diera atención, y se sintiera más que agradecido por lo que podía hacer por él.
&
Bill estaba durmiendo cuando sintió el peso sobre el colchón, alzando la colcha para darle campo a Tomi para que se acomodara.
—¿Otra pesadilla? —preguntó Bill adormilado y Tomi asintió mientras se acurrucaba abrazando al mayor quien le ponía el brazo encima, dejando que el menor encontrara su refugio en él mientras se volvía a dormir.
&
Tom en la mañana observó a su hijo de trece años salir de la habitación de Bill y frunció el ceño, acercándose hacia el menor.
—Buenos días, Tomi, ¿otra vez te dormiste con tu hermano? Por favor, tienes que recordar que ya no eres un niño, y tienes tu propia habitación —arguyó Tom observando al menor con seriedad.
Tomi lo miró sorprendido. —Buenos días, mami, pero tuve una pesadilla, y pues no puedo ir a molestarte, entonces fui donde Billy porque él siempre ha estado ayudándome a sentirme mejor porque tú no podías hacerlo —respondió el menor.
Tom tensó la mandíbula porque comprendía la culpa que lo hacía sentir el que su hijo le dijera eso.
—De igual forma, Tomi, tienes que evitar eso, ya estás grande, toma aire, recomponte y vuélvete a dormir —mencionó Tom.
—¿Entonces por qué Bill también va a colarse a tu habitación de noche? Ah perdón, es papá quien lo hace, ¿por qué él puede tener pesadillas que necesitan consuelo aunque ya sea grande y yo no? Porque papá tiene treinta y dos años, y yo apenas trece, ¿no es normal que yo necesite el consuelo de alguien mayor? Así como mi papá contigo —barbotó Tomi y Tom tragó saliva, sintiendo que le caía como un baldazo de agua fría el comentario con fingida inocencia de su hijo menor.
Tom y William habían sido muy cuidadosos para evitar que Tomi se percatara, aunque, por lo visto, no había sido suficiente para que el menor no se diera cuenta, esto era una amenaza tácita, un: “Conozco tu secreto, así que no te conviene meterte conmigo”, y esto helaba la sangre de Tom, aunque quizá sólo pensaba que dormían juntos, sin todo lo demás, porque William no lo había besado frente a Tomi desde que era un bebé, y se había mantenido con las manos quietas frente a él, así que Tom recompuso su expresión, sólo era la paranoia.
—Procura no molestar a tu hermano, más que nada porque tiene problemas para dormir por su exceso de trabajo —farfulló Tom para luego irse a la cocina, no seguiría aquella discusión, incluso pese a la culpa, era mejor sólo dejarlo por la paz.
Tomi sonrió al observar a su madre irse, porque había sido una batalla que había ganado, incluso en silencio.
&
Tom miró al alter con expresión seria: —Tomi lo sabe o al menos lo sospecha.
William arqueó una ceja observando al mayor.
—¿Qué? ¿Te refieres a nosotros? —inquirió William, dubitativo, porque el menor en ningún momento había mostrado rastro de sospecharlo, y habían sido muy cuidadosos para evitarlo, y si bien el alter visitaba a Tomi, ayudándolo a pulir todas las técnicas y para pasar tiempo con su hijo, Tomi aún mantenía con la idea de que Wilhelm era su padre biológico, incluso aunque le enojara sabía que era necesario para evitar el caos.
—Sí, Will, evidentemente a nosotros, notó que te metes a mi habitación algunas noches —mencionó Tom, porque ya eran catorce años desde que habían empezado su relación con el alter, y producto de ello, es que Tomi tenía trece años, con Tom a sus casi cincuenta, al menos agradeciendo que ya le hubiera dado la menopausia para no tener el temor a quedar embarazado nunca más, su linaje maldito había terminado con Tomi.
William procesó lo dicho por su esposo, analizando que era posible que lo hubiera notado, y que precisamente por lo inteligente que era, no hubiera hecho mención de ello, sólo que podía o no, saber que tenían una relación incestuosa, y yendo más lejos, que él era realmente su hijo y no sólo un título cariñoso.
—¿Qué cosa quiso conseguir dándote esa información? ¿Te chantajeó? —cuestionó William, porque sabía que su pequeño retoño era un demonio bien instruido por él mismo, que no filtraría algún tipo de información así de valiosa sin un propósito.
—Fue porque le dije que ya no fuera a dormir con Bill por sus pesadillas porque ya estaba grande —farfulló Tom.
—Entiendo, es que él tiene ese apego por Bill, algo que es culpa tuya, cariño, déjame decirte, cómo no has sido la mejor madre con Tomi, él mismo ha formado esa dependencia hacia Bill, como su figura protectora —explicó William con un tono recriminador y Tom suspiró.
—Lo sé, me he esforzado pero no ha funcionado del todo, él… A veces me ve como su enemigo, pero es que también, Will, ¿vamos a fingir que Tomi es inocente en realidad? ¿Y qué no es que tú le ayudas a ser así? Yo te amo, pero te conozco, y también a Tomi, pero él no quiere que se lo diga, así como tú, sólo… Prefiere mantener esa máscara, cuando yo reconocí sus comportamientos desde infante —relató Tom, porque sabía bien que incluso ahora, si bien agradecía que no le diera más problemas, sabía que había algo inquietante dentro de aquella imagen de perfección.
—Te ve como su enemigo porque es lo que tú mismo has reforzado con el paso de los años, amor mío. Tomi ha crecido escuchando más recriminaciones que apoyo, incluso en sus travesuras, con él no fingías demencia como con Bill, sólo le reprochabas, y eso hizo que Tomi no tenga el mismo afecto o confianza hacia ti —dijo William, sujetándole por la rodilla—. Pero, mi amor, sólo déjalo así, ¿está bien? Estás cosechando lo que has sembrado, y… Lo peor que podría pasar es arrinconarlo, así que déjalo así —terminó por decir para besarle el cuello, haciendo que Tom deshiciera su ceño fruncido, girándose para besarlo.
Algo que sabía Tom, es que William siempre se había hecho cargo, y que era mejor obedecerlo, sólo esperaba que esto no terminara explotándoles en sus caras, porque sería el fin de aquel secreto bien guardado por años.
Bill no podía saberlo, de eso estaba seguro, pero también que Tomi, incluso si es que sabía o lo sospechaba, no le había dicho nada al alter, al punto de que William sabría, buscando a través de los recuerdos de Bill, y no, ningún comentario o insinuación de que tuvieran una relación incestuosa con su madre. Así que estaban en el aire en aquel instante, sólo que William tendría que enfrentar a su hijo, incluso sin decírselo, tenía que tener cuidado con lo que él mismo le había enseñado al menor.
&
Tomi observó al alter en el marco de su puerta y se sentó en la cama.
—Papá, qué bueno verte —dijo Tomi con una sonrisa en el rostro.
—Hola, lindura, ¿cómo has estado? —preguntó William, sentándose en el borde de la cama, leyendo el lenguaje corporal del menor.
—Bien, pero, ¿por qué lo dices, papá? ¿Pasó algo? —inquirió Tomi porque también buscaba leerlo, había algo que quería decirle, y tenía sentido luego de la charla con su madre.
—Sí, ¿qué te dije sobre tu madre? —cuestionó William acariciándole la mejilla en lo que parecía un gesto de advertencia camuflado en cariño.
—Que no le haga nada a mamá nunca —repitió Tomi porque las reglas que él ponía siempre debían respetarse.
—Exacto, ¿por qué intentaste chantajear a mamá? —interrogó William con la mirada fija en el menor.
—No lo hice, sólo que no considero justo que ustedes puedan dormir juntos y yo no pueda hacerlo con Bill —farfulló Tomi frunciendo el ceño.
—Así como vengo a conversar contigo, también lo hago con tu madre, ya sabes que él no es muy sociable, y que hay cosas que no comparte con Bill, por eso es que yo voy y hablo con Tom, luego me vence el cansancio y duermo o, regreso al cuarto de Bill, por si sé que él volverá pronto —explicó William manteniéndose inexpresivo—. Pero entiendo que quieras dormir con Bill, porque te sientes seguro con él, ¿no? Sólo que no quiero que vuelvas a hacerle eso a tu madre, ¿está bien? Porque incluso el que… Bueno, que le reclames cómo es que es injusto a veces porque no siempre ha estado para ti, lo entiendo. Sólo que también debes comprender que sin tu mamá no existirías, ni Bill ni yo, ¿comprendes, mi amor? Mamá no se toca nunca, mamá es sagrada —dictaminó el alter y Tomi frunció más el ceño.
—¿Por qué? ¿Qué ha hecho mamá para ser tan especial? —cuestionó Tomi sintiendo rabia hacia su madre, ya que siempre había sido un cero a la izquierda en su crianza, y esto era una injusticia cuando su papá siempre se había caracterizado por tener un sentido más amplio de la justicia.
—Nosotros conocemos las debilidades de las personas, ¿cierto? Sabemos que la debilidad de Bill eres tú, y tu madre es la mía, ¿está bien? No nos lastimamos entre sí, no a menos que queramos conseguir algo, y lo que tú estás buscando, no te va a llevar a ningún sitio, Tomi, así que, por favor, lindura, obedece si no quieres que papá se enoje —le advirtió William con una sonrisa apretándole la mejilla y Tomi asintió, aunque no le gustara cómo es que su papá se comportaba cuando mamá entraba en la ecuación, pero sabía que sería peor que papá se enojara, aunque tuviera la frustración dentro suyo, debía tragársela.
Continúa…
Déjame un comentario contándome tu opinión, también me sirve como apoyo para seguir escribiendo más contenido toll 😉
Ésto está tan bueno, que me apena que esté llegando al final 😢 me encanta este fanfic 🤗
Muchas gracias por tu comentario, Pochi, ya están subidos hasta el 40, el 41 es el final, y si entras a mi perfil podrás leer que tengo muchas más historias publicadas y terminadas porque ya llevo muchos años en el fandom 🙂