Problemas familiares 4

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 4

Tom insistió al ver al menor. —¿Qué es lo que dijiste?

—Eh, ¿nada? —respondió Bill, quien lucía confundido ante la pregunta.

El castaño sintió que empezaba a enloquecer, porque no lo había soñado, lo había escuchado y visto hace apenas unos segundos.

—Bill, hablaste como William, acabo de oírlo, incluso la expresión de tu rostro cambió —señaló Tom, porque no quería pensar que había sido su cabeza, porque claro, en un parpadeo ya estaba su hijo hablándole como si nada, sólo que había visto a William.

Bill siguió mirando a su madre sin comprender porque él no le había dicho nada. —¿Qué dije, mamá? ¿Cómo es que estás tan seguro de que fue William? —inquirió el pelinegro.

—¡Porque sólo Will podría decir algo así! —repuso Tom alzando la voz y Tomi comenzó a llorar.

Bill notó cómo su madre se alteró, meciendo a Tomi para calmarlo, y sin entender qué cosa habría podido decir él para tener tan seguro a su madre.

Tom puso una expresión de disculpa ante el llanto de su hijo menor, porque no debió gritar, sólo que había sido tan real que estaba empezando a dudar de su propia cordura. No quería darle la razón al doctor Köhn para buscar terapia, por más que fuera consciente de que lo que tenía era depresión postparto ligado al duelo por la pérdida de William.

—Yo… Mejor me lo llevo para que puedas terminar tu tarea, lo lamento —dijo Tom, queriendo sujetar al bebé.

—No te preocupes, mamá, yo lo calmo —mencionó Bill y Tom volvió a sentir que era inútil.

No es que Bill se lo dijera, era más porque supo que se dejó llevar, y que en realidad Tomi estaba tranquilizándose en brazos de su papá…Hermano. Tom tensó la mandíbula.

—Necesito irme un momento —avisó Tom para salir de la habitación de su hijo.

Tom necesitaba alejarse de Bill en ese momento, porque la línea entre Bill y Will estaba muy delgada, y no sabía por qué, por qué había imaginado eso, o Bill no se daba cuenta o era William jugando con su mente como solía hacer. Lo único claro era que Tomi lloraba y sabía que había sido por su causa.

Tom no se metió a su habitación, sino que se fue a la cocina, se había sacado con el extractor suficiente leche en la mañana, y sabía que iba a poderse dormir para apagar su cabeza, así que buscó en los gabinetes una botella de whisky, no era lo mejor beber cuando se daba de lactar, sin embargo, lo necesitaba con urgencia y ya habían bolsas con su leche para que Tomi pudiera tomar después.

Ni siquiera se molestó en sujetar un vaso, iba a beber directamente del pico de la botella, olvidando por completo los modales. En este instante, Tom sólo quería olvidarse hasta de su nombre, así que se metió a su propio cuarto, poniéndole el seguro y sentándose sobre su cama, quitando la tapa, para empinarse la botella, sintiendo el ardor en su garganta de aquel líquido amargo… Fue un sorbo grande antes de ponerlo nuevamente sobre la mesa de noche.

No había tomado un buen trago desde hace mucho, la última vez había sido sólo un brindis en su boda simbólica, y antes de eso fue… Cuando se acostó con William la primera, que supuestamente tuvo que hacerse de valor para poder aceptarlo. Parecía que hubieran pasado años desde aquel momento, cuando en la actualidad, Tom sin ninguna gota de alcohol en su organismo quería que William se lo follara…

Y no sólo era por el que fuera el mejor amante que había tenido, no. Era por todo… La devoción, el amor… La forma tan intensa que tenía de demostrárselo… No había nadie como Will.

Nunca habría nadie como él.

William se había encargado de quitarle de la mente a cualquier amante o amor que hubiera tenido.

Le daba rabia porque Tom no estaba buscando pareja, detestando lo suficiente a los hombres, viéndolos como algo inferior, por más que él fuera un hombre, sólo que era distinto por su condición de intersexual, y también porque Tom nunca había sido él mismo con nadie, sólo con Will, él era el único que no podía juzgarlo porque era peor, y Tom si bien al inicio se quejaba de todo lo cuestionable que era William, sabía que en realidad hacía todo lo que él no se atrevería, incluso al decirlo, era más osado, más directo, no obstante, todo eso fue lo que terminó por enamorarlo.

El pensar cómo es que William no estaba junto a él, hizo que el hueco que sentía en su pecho se hiciera más tangible, y dio otro trago al whisky, mientras sentía cómo se aturdían sus sentidos…

Las lágrimas comenzaron a bajar por sus ojos mientras su cabeza empezaba a atormentarle. ¿En qué se había convertido? ¿Por qué no había aprendido nada de esto?

Tom se estaba lastimando a sí mismo al momento de seguir aferrado a William… Que estaba imaginándose cosas, ya no sólo en sus sueños, sino viendo directamente a su hijo.

—No puedo olvidarte si estás en todas partes, no puedo… No quiero —habló Tom a la nada, aunque sea más que obvio que estaba diciéndoselo a William.

No podía quitárselo de la cabeza, del corazón… Incluso con los recuerdos de sus manos, de sus besos, Tom sentía tanta rabia consigo mismo al momento de seguir bebiendo, pero esta era la única forma de desfogar todo lo acumulado, cómo tenía una mezcla de dolor, enojo y también excitación por la frustración al no tener a William a su lado.

Tom volvió a tomar más… Como si con ello pudiera olvidar… O el dolor fuera más llevadero.

Tantas veces había acudido al alcohol por sus frustraciones, y ahora no era diferente, sólo que no eran como tal viejas heridas sino más recientes.

Tom se sentía tan patético al momento de llorar por alguien que no existía, que nunca existió, y cómo su vida estaba desestabilizada por completo.

Trago a trago siguió bebiendo, perdiéndose a sí mismo en su bruma alcohólica, anhelando que se apareciera ahora frente a él en cualquier alucinación o lo que fuera que estuviera teniendo, pero no, no pasaba.

—Ven a mí… Te extraño tanto, te necesito… —soltó Tom arrastrando las palabras porque estaba muy ebrio para este punto.

Tom se dejó caer de espaldas en la cama, ya cediendo ante el sopor del alcohol, se pasó la mano por encima de sus cabellos, despeinándose y bajó por su cuello… Terminando por meter la mano dentro de su camiseta y apretar su propio pezón, sólo que Tom no pensaba en sí mismo o su cuerpo sensible por la excitación, sólo anhelaba que sus manos fueran las de Will, por lo mismo es que bajó la otra mano, colándola dentro de sus pantalones, pasando por su ropa interior hasta sentir cómo es que estaba mojado.

Tom estaba con el rostro rojizo tanto por llorar como por haber bebido pero también por estar excitado, y se tocó a sí mismo, aunque sus dedos no fueran los de William, y su torpeza fuera más notoria al no poder coordinar bien, sólo estando con la necesidad de venirse, palpando su inflamado clítoris y luego bajando hasta sus labios, metiéndose dos dedos, sintiéndose caliente y húmedo por cómo es que estaban aturdidos sus sentidos, nuevamente queriendo que sean los dígitos de su amante, pero no era suficiente, sólo mantenía en vilo su excitación, no de forma agradable para hacer más intenso su orgasmo, sino de una forma que se sentía débil y insatisfecho.

Tom quería que William viniera, ¿por qué no venía? Si él no estaba, ni siquiera sus dedos iban a hacer que se olvide de él. ¿Tal vez debería ir por sus juguetes?

Tom no estaba pensando del todo bien, estando por completo alcoholizado, incluso sin beber la cantidad que solía tumbarlo, porque estaba dando de lactar, y aquello de por sí lo deshidrataba,  con el whisky estaba deshidratándolo el doble, sudando frío con los labios resecos, con los pechos nuevamente calientes y duros por la congestión mamaria al haberse extraído la leche temprano. Y lo único que creyó es que tendría que ir por sus juguetes para masturbarse y “sentir” mejor a William, porque no estaba consiguiéndolo con sus dedos, sus fantasías, que eran más bien recuerdos, no estaban funcionando del todo, así que el castaño creyó que lo mejor era ir por ellos.

Sólo que como no estaba del todo consciente por el alcohol, no pudo ni sostenerse en pie apenas bajó de la cama, desplomándose por la hipotonía muscular en sus piernas, haciendo que se desplomara sobre el suelo…

&

Bill apenas escuchó el sonido de algo caer, es que se asustó, porque pensó en su madre, dejando a Tomi sobre la cuna, es que salió de su habitación, fijándose que la puerta del cuarto de Tom estaba cerrada.

—¡¿Mamá?! ¡Mamá, ábreme, por favor! —pidió Bill tocando fuertemente la superficie de madera, pero no sonaba nada dentro, y el pelinegro pensó lo peor, haciéndose para atrás, para lanzarse con su hombro, buscando forzar la puerta, sin interesarle el dolor.

Bill lo hizo una vez… Dos… Perdió la cuenta de las veces que se empujó contra la madera, no importándole que las astillas se incrustaran en su piel, ni mucho menos los golpes, sólo sabía que algo le pasaba a su madre, y él no iba a quedarse sólo esperando detrás.

Apenas la puerta se desvencijó lo suficiente, es que Bill ingresó, notando cómo Tom estaba en el suelo, totalmente pálido, sudando copiosamente y con los labios resecos, y Bill sintió el pánico recorrerle, lanzándose al piso para sujetar el rostro de su madre, inclinándose sobre él, queriendo que despertara para evitar cualquier shock, y el aroma a alcohol, entremezclado con el dulce por la leche materna que empapaba su camiseta, es que le vino de lleno.

—Mamá, reacciona, por favor —pidió Bill, no sabía si llamar una ambulancia porque también tenía que ver por Tomi, y le aterraba pensar que viera a Tom como una madre negligente y buscaran quitárselo o algo así, no sabía por qué había tomado, pero era más que evidente que le había afectado hasta descompensarlo.

Los ojos chocolates de su mamá se entreabrieron balbuceando algo con una sonrisa al verle, Bill no escuchó lo que dijo Tom, por lo que se acercó más.

—¿Qué dijiste? —preguntó Bill casi respirándole sobre la cara a su madre.

—Volviste por mí, mi amor —soltó Tom no diferenciando la realidad de su delirio, y besando a su hijo.

Bill no pudo cerrar los ojos de la impresión al sentir cómo su madre lo besaba, tampoco con mucha fuerza o insistencia, por lo mismo de que estaba deshidratado y con una baja de azúcar, pero sí hizo que Bill saboreara el alcohol al sentir la lengua de su madre, y cómo sólo paró el contacto cuando cerró los ojos.

Bill en ese momento ni siquiera podía detenerse a procesar lo que había pasado, sólo teniendo otra vez la sensación de familiaridad por sus sueños, y los recuerdos de gemidos… Su cabeza otra vez doliéndole, pero no, no podía detenerse a analizar aquello. Sólo giró a su madre sobre su lateral, para evitar que se ahogara en caso quisiera vomitar y fue a la cocina por agua y un trapo, porque su madre necesitaba hidratarse.

Al regresar volvió a ponerse de rodillas, pasando el trapo húmedo por los labios de Tom, igual tenía un vaso de agua a un costado, pero tenía que hacerlo volver.

—Mamá, despierta —instó Bill, moviéndole el hombro, buscando que abriera los ojos—. Mamá, por favor, levántate —repitió el pelinegro en tono más fuerte.

Tom sintió que sus pectorales se sentían como piedras… Ese dolor punzante, y el llanto de Tomi de fondo fue lo primero que percibió antes de siquiera abrir los ojos… La voz de William, no, Bill.

Al momento de que Tom abrió los ojos, sintió cómo la luz del techo le quemaba la retina, también el aroma agrio de su propio aliento, y cómo tenía una mano firme contra su hombro, que no era la que Tom esperaba que fuera, por más que en algún sentido lo era, sus ojos conectaron con los de su hijo, haciendo que Tom sólo sintiera vergüenza por cómo es que Bill estaba aquí, viéndolo en este momento tan frágil, la humillación de cómo se supone que él debía ser quien cuidara, y no se podía hacer cargo ni de sí mismo.

—Te ayudo —ofreció Bill, sujetándolo por la cabeza para ayudarlo a incorporarse.

Tom terminó por expulsar bilis amarga y caliente por sus labios a un costado, para sólo quedarse con las arcadas secas, que hacía que su estómago se apretara más y el desgaste fuera mayor. Sin embargo, sólo tenía más sed, y, como si Bill pudiera leerle la mente, le extendió un vaso con agua, que el mayor bebió de golpe.

Aún tenía el llanto de Tomi de fondo que sólo sumaba más culpa a lo que sentía Tom en aquel momento donde hasta su propio cuerpo se sentía de plomo, por apenas poder sentarse en el suelo.

—Traeré suero, había comprado la última vez que salí porque unas señoras me dijeron que era normal que hubiera deshidratación cuando se da de lactar, pero mamá… ¿Por qué tomas? Todo lo que consumes se va a tu producción de leche, Tomi no podrá beberla, y claro, podré darle fórmula o lo de las bolsas refrigeradas con tu leche, sólo que también te haces daño a ti mismo —reprochó Bill.

—Lo siento —soltó Tom en un balbuceo débil, costándole hasta hablar.

Bill se puso de pie para ir por el suero, y Tom sólo se sintió más humillado quedándose ahí sin poder valerse por sí mismo. No debía beber en primer lugar, era cierto, su hijo tenía razón.

El cómo Bill fue quien regresó, atendiéndolo y ayudándolo hasta subirse a su propia cama, mientras Tom iba a recuperando poco a poco el sentido de orientación, y bajándole a su malestar conforme bebía más del suero, es que hizo que Tom se diera cuenta de todo lo que hizo… Cómo es que incluso ni siquiera había valido la pena la borrachera, porque sólo se puso peor, y ni siquiera pudo soñar o fantasear con William, apenas un beso que ni siquiera lo disfrutó, sólo era su necesidad de pensar que William iba a regresar por él, para salvarlo, incluso de sí mismo.

Recordando las veces que William le repitió que siempre iba a estar para él, promesas que evidentemente no podría cumplir, ni siquiera por los votos del matrimonio simbólico que habían tenido.

Bill tenía que alternar entre ir a ver a Tomi y a su mamá, porque también le tocaba comer al pequeño, así que Bill tuvo que poner a calentar el tetero para darle de comer frente a su madre, no queriendo dejarlo solo.

—Rompí la puerta, perdón, mamá —avisó Bill, que le dolía el hombro, y en verdad no sabía de dónde había sacado tanta fuerza para hacerlo, pero fue más la necesidad de ver a su madre que pensar en las consecuencias, de todas formas no podía ejercer contacto visual con Tom, no ahora, no después del beso.

—No te preocupes por eso, es lo de menos. Luego llamaré para que la arreglen o pongan una nueva —dijo Tom, sintiéndose más despierto y consciente, mientras veía a Tomi succionar calmado entre los brazos de Bill—. Más bien discúlpame por… No tenías que encontrarme así. Lo lamento mucho —agregó el castaño mirando apenado a su hijo mayor.

Bill apretó la mandíbula y soltó un suspiro. —Yo sé que todo lo que pasó te afecta, mamá —empezó a hablar sin verle, enfocándose en Tomi—. Sé que te duele haber perdido al papá de Tomi, pero no merece la pena si decidió no hacerse cargo de mi hermano, y… No va a regresar por ti, deja de hacerte ilusiones con eso, sólo te haces daño —terminó por decir el pelinegro.

Tom sintió que las palabras de su hijo eran como cuchillas, porque le decía que William no regresaría, que no se ilusionara, y había tanta verdad, sólo que William no se fue porque quiso, porque lo protegió hasta el último momento, prefiriendo él sacrificarse que le pasara algo a Tom, que Tomi no fue “un error”, que fue deseado por Will desde el primer momento, insistiendo tanto a Tom, pero como no cedió, él hizo todo a su modo, incluso contra la propia voluntad de Tom.

Sólo que Tom parpadeó al procesar las palabras de su hijo, viéndolo. —¿Ilusiones con que regrese? ¿Por qué lo dices? —interrogó el castaño, ya que en sí Tom no le había comentado nada al respecto de William por obvias razones.

Bill seguía manteniendo el contacto visual sobre su hermano menor, pero no pudo evitar sonrojarse al momento de hablar. —Cuando te encontré me confundiste con él pensando que había vuelto por ti —contestó.

Tom sintió cómo le caía un baldazo de agua fría con lo dicho por su hijo, resonando las palabras de Bill, confusión, que había vuelto por él… Lo que Tom creyó que era fruto de su delirio alcohólico, cuando vio a “William salvándolo”, había pasado en verdad, no en su imaginación, pero no era William, sino Bill, y Tom sólo se sintió peor porque según su recuerdo lo había besado, sólo que ahora no tenía claro qué era lo que había pasado porque tampoco estaba del todo consciente, al menos Bill entendía que era “una confusión” cualquiera, y no más bien que era porque William vivía en su cuerpo, y por eso su cabeza lo había relacionado a él.

—¿Qué es lo que hice? —preguntó Tom temiendo haber hecho algo más, Bill seguía sin verlo, y lo entendía, porque él mismo separaba muy bien el que por más que compartiera cuerpo con William, Bill era su hijo, y Will no, Tom no quería de por sí estar con su hijo, sino con el hombre que habitaba en él, así que sólo sentía culpa en aquel instante, más porque sabía que esa incomodidad en su hijo, y cómo se sonrojara era a causa suya.

—No estabas en tus cinco sentidos, no entendí qué decías al inicio, hasta que me acerqué y… Dijiste: “Volviste por mí, mi amor”, antes de besarme, y sé que no fue intencional, estabas ebrio, sólo que no va a volver el padre de Tomi, si en estos momentos que más importan no está, si no quiso estar durante tu embarazo es porque es un idiota como mi padre. Y no merece que sigas sufriéndole, mamá, en todo caso, busca salir con alguien más para que te olvides de él, o no sé —mencionó Bill, aunque en realidad no era algo que le gustara, el pensar que había alguien aquí, o que buscara unirse a su familia, viendo a Tomi, el pequeño que ya había soltado el biberón por estar lleno.

Nunca había visto a su madre con pareja, siempre Tom había sido muy independiente, sin necesidad de algún hombre, y por eso también a Bill le costaba verlo así de frágil, cuando solía ser muy fuerte, y claro, Bill sabía que al final de cuentas su madre era humano, haciendo que Bill quisiera ver la forma de protegerlo pese a todo, sólo que no se había dado la oportunidad hasta ahora. Bill se cuestionaba tanto quién había sido capaz de enamorar a su madre al punto de que lo volviera dependiente, lo hubiera embarazado bajando por completo sus defensas.

No le gustaba la idea de que su madre tuviera pareja, pero sabía que eso era un deseo egoísta, ni siquiera sabía quién había sido el padre de Tomi, y esperaba que si tuviera otro compromiso, también se mantuviera así, fuera de casa porque no quería que Tomi se perjudicara de algún modo.

Lo mejor era que su mamá se sacara al padre de Tomi de su mente y corazón.

Tom al menos se sintió un poco más calmado, aunque todavía culpable, porque no hubiera dicho William o Will en algún momento, porque si lo hubiera hecho, ya no podría ocultarlo más, Bill sabría todo, sólo que aún se mantenía ignorante de ese dato, alentándolo a que buscara a alguien más, cuando Tom no podía… No quería, porque a Will ni siquiera lo había buscado, él se había abierto campo en su vida, a pulso, a fuerzas… Hasta quedarse grabado dentro suyo, teniendo a Tomi como muestra de que no fue su imaginación, sino que realmente estuvo con él.

—Perdóname, hijo, no estaba consciente al hacerlo. No quise irrespetarte de esa forma —habló Tom, porque era lo mínimo que podía decirle, Tom lo había besado pensando en Will, no en él.

—Lo sé, mamá, sé que no pensaste en mí —respondió Bill, y Tom sabía que era cierto, sólo que el pelinegro tampoco sentía que tenía cara para recriminárselo del todo porque él lidiaba con esos sueños, y cómo el haber sido besado por su madre le había hecho sentir peor porque había una familiaridad, sin mencionar que había sido su primer beso, ¿por qué mierda su cabeza estaba tan jodida que le pasaba eso a él? No tenía la moral para decirle algo a su madre cuando Bill sí pensaba en él de formas inadecuadas por su trastornada mente.

—Sólo que no quiero salir con alguien más. El padre de Tomi… No fue algo planeado, he tenido muchos amantes ocasionales. Lo de él fue diferente, no fue como tu padre, el imbécil de Wilhelm sólo fue un idiota desde el inicio, y yo era muy joven y estúpido. Con él… Fue diferente por completo, ya no soy un adolescente, y él… No me abandonó porque quiso, Bill —soltó Tom, a sabiendas de que normalmente no le había dicho a su hijo cosas que vivió como hombre, sólo manteniéndose como madre, sin embargo, tenía la necesidad de defender a William, porque sabía que no había ningún punto de comparación entre el alter y el imbécil de Wilhelm.

Bill ahora sí se giró a verlo, mientras palmeaba la espalda de Tomi para que eructara, observando a su madre con un gesto serio.

—¿Y dónde está si no te abandonó porque quiso, mamá? Porque no está aquí ejerciendo el papel de padre que le corresponde. Tú me explicaste la importancia de uno ser responsable en sus obligaciones, ya sea por tareas, por trabajo… Y como hombre, también se tiene responsabilidad para ser padre. Pero no está aquí, mamá, no está aquí. Durante tu embarazo quien estuvo contigo fui yo, también en el parto, y luego… Ni siquiera tú estuviste y el que ejerció la labor de padre de Tomi, porque alguien tenía que hacerlo, fui yo. Quien sigue ayudando a Tomi ahora mientras tú estás recuperándote por tu depresión sigo siendo yo, no tu misterioso alguien, mamá —repuso Bill, porque Tom tenía que dejar de ensalzar tanto a alguien que era más que obvio que lo había abandonado por no querer hacerse cargo de su paternidad.

Tom apretó la mandíbula, porque sabía cómo se veía todo, y entendía el trasfondo de lo que decía Bill, no faltando el respeto como la otra vez, sino queriendo que no se siguiera lastimando al pensar en William, sólo que William no lo había abandonado. Y dolía saber que no podía darse a entender porque Bill se suponía que no debía saberlo.

—Él murió, Bill —farfulló Tom, porque era lo más parecido a lo que había pasado en la vida real.

William vivía dentro de la mente de Bill, sólo que no estaba disponible, como si estuviera dormido, aunque… Lo había soñado tantas veces y podía jurar que él le respondió cuando estuvo en la habitación de Bill, sólo que… Decirlo en voz alta, apretaba el pecho de Tom, lo hacía más tangible.

La expresión de seriedad de Bill, se suavizó al escuchar a su mamá decir eso, y más por su rostro al hacerlo. Esto lo cambiaba todo por completo, el padre de Tomi no quiso abandonar a su madre, sólo… No pudo quedarse, por eso era diferente a su padre, porque si había sido tan especial para su mamá, era porque Tom lo amaba, y… Ya no estaba más.

—Lo lamento, mamá. No quise sonar insensible. No lo sabía —dijo Bill.

—Pero tienes razón, tú eres quien ha estado tomando el papel de padre de Tomi. Sólo que no quiero buscar a otro hombre ni pareja en general. Sólo… Debo aprender a soltarlo, aunque cueste. Procuraré no volver a beber para no darte más carga, hijo —comentó Tom, haciendo que ambos se quedaran en silencio, uno que era más de incomodidad que por calma.

Continúa…

Las cosas se pusieron más potentes, Tom está dejándose al abandono, incluso con el alcohol que si Bill no lo atendía se iba y lo besó ;_; de milagro Bill no lo descubrió. Muchas gracias a los pocos que se están tomando la molestia de leer y hacerme regalos,

por Kasomicu

Escritora del Fandom

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