Fic de Kasomicu. Temporada II
Capítulo Final

Tomi despertó cuando le movieron el hombro.
—Despierta, bello durmiente, tienes que empacar todo de nuevo —ordenó Bill… No, era William.
—¿Papá? —preguntó Tomi cubriéndose con la sábana, confundido porque no esperaba ver al alter ahora.
—Oh, ¿no te gustó la sorpresa, lindura? ¿Te arruiné los planes de jugar a la casita feliz con Bill? No me digas que en serio creíste que yo no sabía nada de esto, ¿verdad? ¿En serio te enseñé tan mal para que te confiaras así? —cuestionó William arqueando una ceja.
Tomi parpadeó. —¿Qué? Yo… ¿Dónde está Bill?
—Dormido por ahora en lo que procesa el trauma que le generó saber que es tu papá también… No creas que hiciste esto solo, mi amor. Te dejé el campo libre por un año, para que rompieras a Bill, ¿por qué? Porque de esa forma, iba a tener un trauma tan fuerte que me hiciera tener el control por completo de nuevo, como antes, antes de que tú nacieras, yo era quien manejaba a Bill a mi voluntad, para evitar que tu mamá y tú fallecieran, es que me preferí sacrificarme yo, y… Bueno, no recuperé del todo el poder, hasta ahora, claro. Reconocí tu interés incestuoso en Bill, y te dejé seguir, porque cuando él estuviera tan endulzado con tu miel, tan enredado en tu jodida red, sería más traumático saber que se acostó no sólo con su hermano menor, sino con su hijo. Así que… Sí, lindura, te utilicé —terminó por decir William haciendo que Tomi se tensara, ¿había hecho justo lo que su padre quería? Había sido un peón más en su tablero de ajedrez. Tomi iba a mentirle diciendo que no sabía que era su hijo, William nunca se lo había dicho, sin embargo, ambos eran conscientes de que lo sabía el otro y era el único motivo para que Tom no hubiera dicho más cuando se fueron.
—Yo no quiero volver… ¡No volveré con tu perra! —se quejó Tomi sintiéndose inestable porque veía que todo lo que había creía haber logrado se estaba haciendo pedazos.
William se acercó hacia Tomi, tomándolo por las trenzas, echándole la cabeza hacia atrás, haciendo que gimiera de dolor.
—Por mucho que te ame, lindura, debes comprender tu lugar, y tú eres mi hijo, sin mí no existirías, y sin tu madre… Muchísimo peor, porque ambos venimos de él, así que no quiero que vuelvas a llamar a Tom así en mi presencia si no quieres conocer mi peor lado —advirtió William con la mirada gélida sobre su hijo, porque lo amaba, adoraba pero también podría castigarlo por portarse mal, tal cual había hecho con el mismo Tom.
Tomi reconoció la crueldad en los ojos de su padre y sintió pavor, tragando saliva con nerviosismo.
—Pero no temas, no demasiado al menos, obedece, vístete y guarda las cosas. Sólo nos organizaremos bien para tener la familia unida que siempre debimos ser. Sin más secretos entre nosotros. Me encargaré de hablar con Tom para que también comprenda que no debe meterse en lo suyo. Aquí todos seremos felices si nos ponemos de acuerdo —barbotó William con la misma sonrisa torcida.
Tomi, aún cubierto con la sábana, recogió sus ropas para salir de la habitación, dejando a William solo, él era quien estaba al tanto de todo, porque era un mejor estratega que su hijo, y la mejor forma de darle algún tipo de estabilidad a la vida de todos, era que se acoplaran, de esa forma Bill no estaría solo, Tomi tampoco, él se quedaría con Tom y habría más calma con cada uno disfrutando la vida de una manera retorcida.
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Tom se sentía miserable, no había podido dormir en toda la noche, tuvo que pedirse el día libre porque tenía tantos sentimientos atorados en la garganta que sabía que el trabajo no iba a ser suficiente para desconectarse de su realidad, él mismo era consciente de que había podido lidiar con la ausencia de William trabajando, intentando convencerse de que mientras menos tiempo pasara en casa, sería mejor para él mismo al no ver a Bill y pensar en William, sólo que… También había hecho que no pudiera captar a consciencia todo lo que había estado haciendo su hijo menor, quien sí sabía toda la verdad, y Tom se preguntaba si habría terminado por confesársela a Bill, si él lo odiaría ahora, si alguna vez volvería, o cuál era sería su futuro, porque Tomi, aunque supiera que Bill era tanto su hermano como su padre, no le interesaba y simplemente lo quería para él, haciendo que Tom también sintiera celos de hombre, no sólo por rabia al ver a su hijo siendo manipulado y utilizado sino… Por William, y cómo es que Tomi lo insultó y dijo que estaban haciendo lo mismo.
Tom no lo veía así, claro, era consciente de que Bill era ajeno por completo a la situación, sin embargo, Tomi siempre lo había tenido como su títere, como si fuera su muñeco, para que el menor moviera los hilos y sólo abriera la boca y Bill obedeciera, así que sentía que era peor, sin mencionar que Bill mismo era ajeno a todo, Tom… No lo controlaba así, por eso es que le hería la comparación, y cómo es que Tomi no tenía ningún tipo de consideración con él, habiéndolo utilizado para irse de casa, Tomi era un monstruo sin ningún tipo de remordimientos.
—¡Cariño, estoy en casa! ¡Reunión familiar! —escuchó la voz de William, era él, sólo él poseía ese descaro y Tom se levantó como un resorte de la cama, sonriendo por inercia, abriendo la puerta y fijándose cómo estaban dentro William sonriente y Tomi con el ceño fruncido, mientras metían las maletas.
—William, Tomi lo sabe —mencionó Tom al verlo, y el alter cerró la puerta y asintió.
—Sí, y Bill también, sentémonos todos, por favor —instó William mientras que el pánico teñía la expresión de Tom.
—¿Cómo que Bill sabe? —inquirió Tom sintiendo que se le venía el mundo encima.
—¿Recuerdas que yo no podía retomar el control total porque faltaba un trauma? En su momento yo pensé que decírselo sólo iba a ser una traba porque si bien lo fragmentaría más, también perdería del todo la confianza en mí por la traición que hice al meterme contigo y eso haría que pusiera más resistencia a dejarme en control. Pero… Igualé la balanza, para que tanto Bill y yo podamos hacer una concesión, porque estamos igual de desquiciados, ¿sabes? Entonces como él se traumatizó pero le sirvió para aceptar esta relación retorcida que tenemos porque ya consumó su propia relación insana… Y Tom, vida mía, amor de mi existencia, antes de que quieras armar otro escándalo, no tenemos moral para reclamarle a Bill que esté con Tomi, así biológicamente sea su hijo, es quien lo hace feliz, ¿quiénes somos para juzgarlos, mi amor? Es peor que Bill se la pase como ha estado los últimos treinta y seis años, siendo miserable y frustrado, estando condenado a estar por siempre solo, mientras que tú y yo tenemos nuestra vida. Así que… Lo más justo es reconciliar a la familia, y organizarnos para que esto funcione perfectamente, Tomi ya sabe que no debe volver a faltarte el respeto ni intentar hacerte algo, porque sino, ¿qué pasará, lindura? —cuestionó William observando al de trenzas.
—Harás que Bill sea encerrado en el psiquiátrico o cárcel donde quien lidie con todo el estrés sea Bill —repitió Tomi como autómata.
—Muy bien, me encanta cómo es que este niño es tan obediente cuando se propone serlo —soltó William palmeándole la espalda al menor.
Tom miró a William, porque la forma de “controlar” a su hijo menor precisamente era amenazarlo con lastimar a Bill, tal cual había hecho con él en el pasado, sólo que sabía que no jugaba en este momento si había recuperado el control como antes.
—Pero tú también tienes que dejar este odio hacia Tomi porque, mi amor, ¿cuántas veces te he repetido que debes ser una mejor madre para él? ¿Cuántas, Tom? Ya estoy cansado de estas discusiones. Sí, Tomi, tu mamá no quiso tenerte, yo lo obligué de hecho, lo embaracé contra su voluntad, y como te dije, por el accidente, no pude cuidarlo durante el embarazo ni cuando naciste —explicó William viendo al muchacho de trenzas, quien lo miró de vuelta, pero luego observó a Tom—. Tom, pero es nuestro hijo, al cual hicimos con mucho amor, y ahora debes respetar y aprender a compartir, ¿entiendes? Porque yo no me meteré con Tomi, no soy yo, ¿comprendes? Aunque no lo creas, hasta yo mismo tengo mis limitaciones, y no tengo ganas de cogerme a mi hijo, y el único con antecedentes de infidelidad aquí eres tú, tú eres quien sí se cogería a su hijo y me sería infiel, no yo, mi amor —le terminó por decir el alter, haciendo que Tom frunciera el ceño pero no pudiera refutarle.
Tomi se quedó mirándolos. —¿Infidelidad?
—Ah, sí, aprovechando el momento de confesiones, Tomi, tu mamá me fue infiel con Wilhelm, el padre de Bill, por eso mismo es que tiene un bello tatuaje que le hice para que supiera que nunca debe volver a desobedecerme, ¿no, mi amor? —inquirió William.—Enséñale a nuestro hijo el bello recuerdo que te dejé —instó y Tom se puso de pie, bajando su pantalón y ropa interior a la altura de su pelvis, mientras que Tomi se fijaba en la escarificación que tenía su madre con el nombre de William.
—Wow… ¿Entonces tú lo mataste? —cuestionó Tomi viendo a su padre.
—Bingo, sí, lo maté para que no volviera a cogerse a tu madre —contestó William con una sonrisa torcida.
—Los abuelos dijeron que fue un accidente, pero… Realmente no dejaste ningún rastro —masculló Tomi con admiración, y en parte temor, porque no era sólo lo que él hablaba, sino de lo que era capaz, que él con lo que hacía en la escuela se quedaba corto, porque lo máximo que había conseguido, era que uno de los que se había burlado de él terminara por suicidarse de tanto bullying qué pasó luego de que filtrara anónimamente información delicada suya.
—William pero tengo que hablar con Bill, ni siquiera sé cómo decirle que también mataste a su padre —soltó Tom sujetándose la sien, era demasiado estrés qué lidiar en tan poco tiempo.
—Sí, tendremos que ser por completo sinceros con él, pero, ¿no te sientes mejor? Ya no viviremos con ningún temor ni a base de mentiras, hay algún tipo de liberación en todo esto… Cómo es que actuaremos como adultos afrontando la situación y poniendo hasta horarios. Es increíble, seremos muy felices por fin, ¡la familia tradicional como Satanás la formó! —bromeó William para luego reírse de forma siniestra.—Oh, vamos, público difícil… Pero es cierto, incluso si dejan de ponerse tan remilgosos entre sí, podríamos dormir todos juntos, y así ir turnándonos, para que no tengan que pelearse entre sí, cuando hay ganas y amor, todo es posible —terminó por decir el alter, guiñándoles un ojo—. Y sí… Sobre Bill, anda un poco afectado, pero ahora lo hago volver, porque tienen mucho que hablar, así que… Lo haré un poco más fácil, cediéndole los recuerdos de la muerte de su padre, y nuestras conversaciones al respecto para que no haya tanta recriminación —acotó, porque sabía que ahora con el control total, podía filtrar a su gusto todos los recuerdos a voluntad.
El alter se quedó en silencio con una expresión disociada… Tomi y Tom lo vieron y luego lo hicieron entre sí.
—Tengo que pedirte disculpas, Tomi, porque no hay justificación para cómo me comporté, no pido que me entiendas ni nada, y de todas formas, tú… Sólo eras un ser inocente, al menos al nacer, y si bien pasé una depresión post parto, porque no quería tener un bebé a esa edad, y mucho menos de mi relación con la otra personalidad de mi hijo, luego William se fue y… Sólo eras el recordatorio de todo lo que hice mal, y por eso repito, no me estoy excusando, sólo que mereces la verdad, porque yo sigo siendo tu madre, y la de Bill y… Aunque no me guste esta relación que tengas con él, la aceptaré si es lo que hace feliz a Bill —expuso Tom y Tomi se quedó mirándolo con fijeza.
—Bueno, ¿es lo que toca, no? Aprender a llevarnos bien por Bill. Y… En realidad es una relación amor/odio que tengo contigo, porque siempre tuve problemas maternales, queriendo tu amor, atención y validación, aunque no empatizo contigo, sé que tenemos algo en común, amamos a la misma persona, y… Discúlpame por insultarte y usarte para mis fines maquiavélicos, no lo volveré a hacer, no por arrepentirme, sino por Bill, porque no quiero que mi padre le haga algo —masculló Tomi y Tom comprendía que eso era bastante viniendo de su hijo así que asintió, haciendo que tuvieran una tregua silenciosa porque tendrían que compartir al mismo hombre fragmentado en dos.
El pelinegro de pelo corto despertó de su trance, quedándose confundido al ver dónde estaba y luego fijarse en Tom.
—Mamá… —soltó Bill sintiendo la garganta apretada, lidiando con toda la información que había recibido, y Tom tenía la expresión de culpabilidad en su propio rostro.
—Yo… Bill, soy una mala madre, una pésima madre, esto… Lo guardé por años, tanto mi relación con William como la muerte de Wilhelm, yo… De verdad, sé que te causé mucho daño —musitó Tom con la garganta apretada observando a su hijo mayor.
Tomi miraba entretenido la escena, no podía intervenir a riesgo de ganarse líos innecesarios, pero sí se divertía internamente por la expresión de culpa de su madre.
—Fueron años, madre, años donde yo… Creí que estaba loco porque te deseaba, y era porque tenía los recuerdos de William filtrándose en mi cabeza. Me usabas… ¿Qué clase de madre le hace eso a su propio hijo? Me sentí como un jodido monstruo por años, me sentí miserable al no tener el control de mi cuerpo, queriendo encajar y… Tantas cosas que pasé, y tú nunca me lo dijiste, como tampoco me confesaste que William mató a mi papá, a pesar de que yo te lo dije y… Siento que no te conozco, madre, que… De verdad… Si al menos me hubieras dicho que Tomi era mi hijo, yo no… —se interrumpió Bill, porque aún lidiaba con la culpa de que él mismo se había acostado con su propio hijo, que no podía entrarle en su cabeza que su madre lo hubiera hecho por años como si nada.
—Perdóname, Bill. Sólo que no fue como hacerlo contigo como tal, William es alguien más, es diferente a ti —arguyó Tom, porque sabía que le costó mucho diferenciarlos pero finalmente pudo hacerlo.
—En esencia no es así, él… Soy yo —confesó Bill cubriéndose el rostro, recordando las palabras del alter frente al espejo y luego… La claridad lo inundó de lleno, haciendo sinapsis en su cabeza.
“Somos lo mismo… La misma persona, en realidad, somos la misma identidad que percibe el mundo de forma distinta. Yo me forjé para lidiar con lo malo, pero ser honesto sobre ello, y tú para vivir en una mentira, porque es lo más fácil de tolerar”, se repitió en su mente una y otra vez vez, había un mensaje que no había procesado hasta ahora, las barreras se habían caído, lo comprendió en totalidad.
“Somos lo mismo”, escuchó en su cabeza pero su voz no era la de alguien más.
—Sí, porque es tu personalidad alterna —mencionó Tomi, quien había decidido no intervenir, pero su hermano estaba quebrándose, por eso se inclinó hacia él, pasándole el brazo por sus hombros, buscando consolarlo.
—No, no es por eso —repuso Bill, sacándose las manos de la cara, y alternando la mirada de uno a otro, pero había algo en él diferente, como si vieran a Bill, y al mismo tiempo a William.
—¿A qué te refieres, hijo? —cuestionó Tom sin comprender qué era lo que había pasado con su hijo, no lloraba como esperaba que se hubiera alterado.
—De que… En esencia somos lo mismo, porque quien te deseó desde antes fui yo, madre —soltó Bill observando al mayor que se quedó helado.
—¿William? —preguntó Tom porque no sería la primera vez que se hacía pasar por él.
—No, William soy yo, porque él no tiene un cuerpo propio, nunca lo tuvo, el que te deseó y engendró un hijo en ti fui yo, siempre… Fui yo, quería ser Wilhelm a mi forma, y mi mente infantil sólo… Lo procesó mejor así, separándome, pero ya lo entendí —arguyó Bill y Tom empalideció, sintiendo sus manos temblar sobre sus muslos ante el significado de las palabras de su hijo, las implicancias que conllevaba.
Tomi se quedó perplejo observando a Bill, con… La admiración y preocupación a partes iguales, y el hombre mayor se giró a verle, tomándolo por la mano.
—Y tú, Tomi, crees que me controlas porque conoces mis debilidades y que sólo hiciste que me acostara contigo a base de coerción, pero la realidad del asunto, es que te amo porque eres el reflejo exacto de nuestra madre y de mí mismo. William te moldeó a su voluntad desde que eras un niño, susurrándote cómo debías ser, para hacerte un psicópata, porque es lo que yo quise, yo te crié no sólo como tu padre y hermano, sino también te formé así, es lo que quería que fueras… Y yo quería matar a Wilhelm, porque sólo así podría tener su lugar por completo, sólo… Necesitaba la excusa —terminó por decir Bill, sin la culpa carcomiéndole por el dolor de la partida de su padre o el que les había provocado a sus abuelos, no había arrepentimiento porque todo fue intencional.
Tomi en vez de sentirse indignado, engañado y ofendido, sonrió, porque quien había creído que era su víctima perfecta, era en realidad la mente maestra, el arquitecto de su propia vida que había controlado a todos alrededor, y sólo lo encendía más por el intelecto de su hombre.
Tom sintió una oscura aceptación al ver a su hijo que había fusionado su mente para… Dar paso a esto, a que él mismo hubiera vivido una mentira, creyendo que estaba con alguien más, cuando en esencia era lo mismo como dijo Bill, y había sorpresa, pavor y temor, todo al mismo tiempo, porque él esperaba una confrontación de hacer un mea culpa no… Saber que él terminó siendo el engañado, tanto él como Tomi, pero ni siquiera pensaba en dejarlo o sentir algún tipo de asco, sólo había calma luego de mucho.
Bill se limitó a sonreír de lado, con una mezcla entre la sonrisa torcida de William y su timidez que creía que eran partes separadas pero no, siempre habían sido las dos caras de una misma moneda… Sin embargo, su mente era una ahora y siempre lo fue, sólo que él mismo se había separado por protegerse desde niño, y ya no necesitaba hacerlo más, porque era un hombre.
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Bill entró a la habitación, sintiéndose más calmado de lo que había podido sentirse jamás, echándose boca arriba en la cama, justamente en el centro, ubicando sus manos entrelazadas sobre su pecho, fijándose en el techo y escuchando cómo es que Tom y Tomi ingresaban detrás suyo, la paz se había instalado porque no tenían que pelearse por los pedazos de un hombre roto, él estaba completo por fin.
Tom se echó a su costado, apoyando su rostro contra el pecho de su hijo mayor, sintiendo los latidos de su corazón, percibiendo el calor del hombre que él mismo crió, pero también el hombre del cual se enamoró, que había sido capaz de asesinar en su nombre, y… Pasó su brazo por encima porque al final de cuentas, Bill era el producto de todo lo que había sembrado, incluyendo su propia oscuridad, Bill quien terminó por pasar también su brazo por su costado con posesividad.
Bill sabía que toda su vida se había sentido fuera del control, ya fuera porque estaba bajo las órdenes de su madre o en general cómo es que no encajaba nunca, sintiéndose intimidado, temeroso, marginado, disculpándose por existir mientras que William siempre era la rabia, la fuerza… Y todos los deseos de sangre que él mismo no se había atrevido a derramar, al menos de forma consciente. Había perdido muchos años de su vida luchando consigo mismo, mintiéndose en su búsqueda de ser normal.
Ahora recordaba todo… La amnesia selectiva se había perdido, las barreras estaban disueltas para siempre, reconocía sus manos tocando el cuerpo de su madre, las mismas manos que fueron las que rodearon a su padre en un traicionero abrazo antes de envenenarlo por monóxido, o las que marcaron a su madre con el nombre que eligió para reemplazar a su progenitor, las mismas que pusieron raticida en la comida de la niñera cuando apenas era un infante… Él había poseído la fuerza desde siempre, sólo que se negaba a asumir que era suya, que Bill mismo había tenido que forjarse para sobrevivir y que lo había hecho muy bien.
Veía a Tom que descansaba en paz, creyendo que era quien lo había controlado desde el inicio y tenía un amante salvaje en William, pero no, al final el hombre que lo poseyó y el hijo que lo cuida es la misma carne, porque al fin y al cabo, Tom le pertenece por completo, porque Bill es el monstruo que él mismo fragmentó con sus traumas.
Tomi se acomodó al otro costado, apoyando su mano contra su hombro, aferrándose a su camiseta, observando a Tom con complicidad, y feliz de aquel resultado muy gratificante y entretenido para él, porque Bill era su principio y su fin, era el hermano que doblegó, su padre que lo moldeó y el amante que lo aceptó y complace, no podía quejarse de aquel resultado, sólo estaba muy feliz. No había tenido problemas cuando supo que Bill era su padre, no los tendría ahora que se había unido a William, porque ambos lo amaban a su forma.
Bill pasó su mano por encima de los hombros del menor, con la misma posesividad que abrazaba a Tom, observando a Tomi, su creación perfecta, que creyó corromperlo, cuando todo lo que él hacía era por las lecciones que él mismo le enseñó, era un designio que Bill mismo estableció, porque William lo formó para ser el amante perfecto que no tuviera miedo de su oscuridad, por eso es que Tomi era su mayor obra de arte, porque era su hermano, su hijo, su carne, y su sangre que se había ceñido a su propio diseño.
“Por fin puedo dormir en paz sin más peleas en mi cabeza, es un alivio no oír más voces”, habló Bill para sí mismo, pensando que incluso su timidez sólo sería una máscara, como una herramienta que demostrar y usar en el mundo exterior para su beneficio.
Bill giró hacia Tom, dándole un beso en la frente, con la mezcla de ternura hacia una madre, pero también el candor de un amante, luego hizo lo mismo con Tomi, porque no eran necesarios los celos, no quería que ninguno de ellos lo tuviera. Ya no habrían más peleas, ni más luchas, ni más secretos…
Todos eran libres bajo esa calma inquietante, sellando el pacto al compartir la cama, durmiendo juntos en aquella apacible monstruosidad a la que pertenecían. Ya que Bill lo sabía, que si bien de la puerta para afuera, pretenderían ser una familia normal de una madre soltera con sus dos hijos, y de la casa para adentro, sabrían que eran una familia sí, una aislada del mundo, una retorcida y perfecta donde vivirían en el santuario que Bill mismo había forjado y lo comprendía con su mente unificada, donde él se encargaría de seguir siendo el líder que mantendría el orden en su hogar.
La noche los envolvía, pero por fin respiraban en paz, incluso aunque el mundo no supiera lo que pasara en aquel sitio, su burbuja aislada era el sitio perfecto donde serían intocables, porque Bill se encargaría de eso, de proteger y cuidar a los suyos, ser el hijo, hermano, padre y amante, todo en uno, porque así no necesitarían a nadie más, y él podría seguir haciéndolo todo a su manera…

F I N
Ahora sí de forma oficial está terminada esta saga, esta segunda temporada pues no había sido planeada como tal, sabía lo que pasaría de escribir la continuación, pero también que sería algo largo y muy denso, la mayoría se retiró desde el inicio, la falta de apoyo fue muy grande, sin embargo, tenía que terminarlo por mí misma. Agradezco a mi prometido porque él estuvo leyéndolo desde el comienzo, alentándome sin falta, también a Killy por todo su apoyo, así le diera ansiedad no saber, espero quede satisfecha porque ahora sí hubo un buen final (retorcido pero feliz). William no “desapareció”, por si no quedó claro, sino que se fusionó a Bill, porque en sí la terapia para el TID tiene el propósito de reconciliar con los alters para volverse uno, y eso fue lo que pasó de una forma muy turbia 🤣.
Ha sido un camino solitario, sin comentarios en la mayoría de plataformas (aunque las lecturas siempre aumentaban), pero igualmente le puse empeño hasta el final, quedando feliz con el resultado. Cabe decir que desde el inicio advertí que este fic no era para todos, y si bien la segunda temporada ha sido más larga, también ha sido más compleja, cada personaje tiene su propia personalidad que he desarrollado a conciencia.
En fin, si les gustó, agradecería que me dejaran su opinión final 🤗.
Esta fue Kasomicu (¿o Nadir?🤔🤫🤭), y espero nos encontremos en otra oportunidad.
Administración: Si te ha gustado cómo escribe la autora, te invitamos a descubrir más de sus obras «aquí«
Fabuloso!! Me encantó de principio a fin.
No puedo creer que algunas personas no siguieran leyendo este fanfic.
Debí reconocer, que este tipo de temática es nueva para mí, pero me encantó.
Te felicito por tu tu arte, eres genial!
Te envío un fuerte abrazo desde Chile y mi apoyo incondicional 🤗🤗🤗 viva el Toll 💖🎉🎉
Muchas gracias por tus palabras, Pochi :), qué bueno que te haya gustado el fic. Ahí Mizuky dejó el link por si gustas leer otros de mis fics tolls, que es lo único que escribo, un abrazo. Qué tengas un lindo día.
Wooow, la historia es genial, me gustó mucho, la trama, es tan distinta a todo lo que ya ha sido escrito, 🙂 felicidades & gracias por todas esa grandes & únicas historias… Estaré esperando una muy buena fic escrita por ti pronto! Abrazoooo. 😀
Hola, Danna, muchas gracias por dejarme tu opinión aunque sea en el final. Ahí Mizuky dejó el link al último de todos mis fics por si gustas leer algo más mío :), qué tengas un lindo día.