Problemas familiares 5

Notas: Hay un regalito al final del capítulo 😉

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 5

Al día siguiente Tom, una vez que se recuperó, tuvo que extraerse toda la leche para desecharla, ya que Tomi no podía beber la leche que tendría alcohol, podría darle muchas consecuencias, y era por demás molesto tener que botar tanta leche, así que al mayor le servía como lección para no volver a tomar hasta que Tomi dejara de lactar al menos.

De todas formas mandó a llamar al servicio para que se llevaran la puerta, estando sin ella temporalmente porque había solución sólo que la tendrían lista hasta mañana para ir a su taller a arreglarla.

Tom por mientras estaba sin puerta, aunque para ese punto era la menor de sus preocupaciones.

También Tom no cocinó ese día, pidiendo por delivery, ya que estaba demasiado agotado para esforzarse más, y tampoco quería que Bill se hiciera cargo, no cuando él fue quien atendió a Tomi ayer, ayudándolo a él por ponerse mal y encima limpiando la bilis que vomitó.

Sin mencionar que también tendría la consulta con el doctor Köhn, así que quería que Bill tuviera tiempo para organizarse, en lo que Tom se encargaba de Tomi.

&

Bill estaba con la mente muy atrofiada para este punto, pensando si era mejor ser por completo sincero con el terapeuta o sólo decirle una parte.

—Cómo me gustaría que estuvieras aquí para que me aconsejaras como siempre, Will —habló Bill sintiéndose tenso.

Pero en su mente vino un recuerdo, como si lo hubiera invocado precisamente. De Bill mirándose al espejo, sólo que… No era él.

—Tienes que recordar que a las personas es mejor decirles sólo parte de la verdad. No todos agradecen la entera honestidad. Y hay ocasiones donde una verdad a medias te previene de futuros problemas, así que debes ser muy cuidadoso con lo que dirás —le había dicho Will en aquella ocasión.

—¿Y cómo saber qué tanto decir y qué tanto no? —inquirió Bill mirándose ahora a su reflejo en el espejo.

—Por lo general, yo siempre estaré ahí para hacerte sentir qué no debes decir, pero si por a o b, no puedo, sólo enfócate en lo puntual, en lo que te sirva decir, no des explicaciones de más —aconsejó William.

—Hay ocasiones donde me guardo lo que en verdad quiero decir o no lo digo muchas por falta de seguridad, y también dónde a veces hablo de más. Sólo espero que no tenga que analizarlo yo solo porque todos estos años eres quien me ha estado ayudando y no sé qué haría sin ti —mencionó Bill mirándose al espejo pero sabía que le hablaba a William, quien luego le sonrió.

—Sabes que yo te cuido, Billy, siempre lo he hecho y siempre lo haré —le aseguró William.

Sólo que de vuelta a su presente, Bill sabía que William no había podido cumplir aquella promesa… Así sonara un poco extraño, William había sido muy importante para Bill, como un hermano mayor, incluso a veces más que eso, lo había cuidado casi como si fuera un padre, por más que en esencia fueran la misma persona o tuvieran la misma edad porque era él mismo, Will siempre se había comportado diferente, más impetuoso, más fuerte y más protector.

Bill muchas veces quería ser más como él, atreverse, ser capaz de hacer tanto… Ser tan fuerte pero no lo había conseguido.

Aunque claro, Bill había sido capaz de hacer muchas cosas desde que Will se fue, sólo que tampoco llegaba a ser como él.

A veces le venía el pensamiento de si William estaría orgulloso de todo lo que había avanzado por sí mismo, habían tantas cosas que no podía decirle al alter y lo extrañaba mucho.

Bill no pudo seguir analizando su situación, porque sonó su alarma, ya tenía que encender su computadora para hablar por videollamada con el doctor Köhn.

Al momento de sentarse frente a la pantalla e ingresar al enlace, es que Bill se vio a sí mismo al momento de esperar a que se conectara el terapeuta, tragando saliva nervioso, a veces no reconociéndose, como si no fuera su rostro, por más que él mismo buscó arreglarse algo para la cámara, levantándose un poco el copete, delineándose los ojos y… Rasurándose, su mamá le dijo que lo hiciera.

Sólo que Bill no recordaba haberle respondido algo, había un breve instante del que no tenía consciencia, como si se hubiera disociado, y sí pasaba, más seguido de lo que le gustaría admitir, sin embargo, no el tiempo suficiente como para pensar que realmente hubiera dicho algo o William habría estado a cargo. Sólo fue como un parpadeo y su mamá ya estaba alterado.

Soltó un suspiro y apareció el rostro del doctor.

—Buenas tardes, Bill, te veo muy diferente a casi hace un año, ¿cómo has estado? —preguntó el doctor al apenas ingresar.

—Buenas tardes, doctor Köhn, sí, es que William hizo cambios —soltó Bill antes de poder evitarlo. “No des explicaciones de más”, resonaban en su cabeza las palabras de William, y precisamente tuvo razón por la expresión en el rostro del terapeuta.

—¿Tus perforaciones y corte de cabello fueron cosas que decidió tu alter sin tu consentimiento? —cuestionó el doctor.

—No… Es decir, ya habíamos quedado de que podíamos hacer algunas cosas, si bien mayormente yo decidía sobre lo que hacía con mi cuerpo en cuestión de estilo, también le había dado facultad de que pudiera hacer algo así —explicó Bill con la voz temblorosa, agradeciendo que no se trabara al hablar, suponiendo que era porque estaba protegido detrás de una pantalla, y así era inclusive más fácil no hacer contacto visual.

—William es un alter, Bill. Si bien tuvo el control sobre tu cuerpo, en un punto dado incluso siendo él la personalidad dominante, quien es la persona real que existe eres tú, entonces no era algo positivo que hicieran concesiones donde le dieras “más poder” a William, lo único que hacías era hacer que tuviera más control sobre ti. Al menos ahora por lo que me dijo tu madre, William no ha vuelto a parecer, ¿cierto? Pero tampoco me explicó el por qué querías retomar la terapia —comentó el terapeuta.

Bill lo miró con nerviosismo, tragando saliva, volviendo a evitar el contacto visual, no iba a responderle sobre lo otro porque no todos podían comprender la dinámica de lo que tenía con William, por más que “no existiera”, sí lo hacía para Bill, era más que otra personalidad coexistiendo en su interior.

—Mi mamá tuvo otro bebé, con su pareja que… Falleció, entonces desde ese momento yo estuve a cargo de todo, porque mi mamá se deprimió muchísimo… Aunque ahora está poniendo más de su parte para atender a Tomi. Sólo que… Entre la universidad, ayudar en casa con Tomi, y todo… He estado algo estresado, a veces me vienen dolores de cabeza por el accidente, oh, cierto. Tuve un accidente hace unos meses, casi atropellaron a mi mamá, pero William fue quien prefirió salvarlo, recibiendo el impacto, desde ese momento es que dejé de escuchar a Will, y en realidad le agradezco que salvara a mi mamá, porque él estaba embarazado de Tomi en ese momento —relató Bill, ya que no le había comentado cómo dejó de escuchar a William.

El doctor Köhn se dio cuenta que Bill no terminó de explicar el motivo por el que pidió la consulta, sin embargo, también captó más de lo que le había dicho su paciente.

—¿El alter salía con tu madre normalmente? —cuestionó el terapeuta.

Bill parpadeó confundido ante la pregunta. —Sí, se empezaron a llevar bien, le ayudaba con muchas cosas en casa, y por eso es que también a veces salían.

—El accidente pudo ser fatal, tienes suerte de estar vivo —comentó el terapeuta—. El alter no sólo tenía poder sobre cambiar tu estilo, sino también decidir si mueres o no.

—No, yo también habría hecho lo mismo por mi mamá. William sabía que yo lo amo muchísimo y que no quisiera que le pasara nada, si hubiera estado en control de mi cuerpo habría hecho lo mismo —repitió Bill a la defensiva, porque él no se hubiera quedado de brazos cruzados si su madre iba a ser atropellado.

Habían varias cosas que estaba pensando el doctor Köhn al momento de escuchar a Bill, sólo que la confrontación no era lo mejor en este punto.

—Entonces, retomando lo anterior, por la universidad y demás, estás estresado con dolores de cabeza, pero que también vinieron desde el accidente donde dejaste de escuchar a tu alter, ¿ese el motivo de tu consulta, Bill? —inquirió el terapeuta viéndole con curiosidad, porque claro, las cefaleas por estrés eran algo común, sin embargo, no creía que era sólo por eso que había querido hablar con él, no cuando ni siquiera Bill fue quien quiso la consulta la primera vez, sino su madre, Bill tenía mucho apego por una sobreprotección de su madre, y eso también lo había inutilizado hasta cierto punto.

Al haber sido sólo dos, y Tom no dejar que su hijo se desarrollara del todo, Bill al no querer darle “carga” a su madre, se aguantaba todo en silencio hasta que salió su alter, esa otra personalidad que se había vuelto dominante con el paso de los años, y que ahora había desaparecido.

—No… Hay… Algo más, tengo… Sueños que son horribles, yo soy el horrible… Yo soy el asqueroso… Ayúdeme a dejar de soñarlos, no puedo ver a mi mamá sin sentirme enfermo y culpable —dijo Bill con la voz quebrada y el rostro compungido.

—Háblame sobre esos sueños, Bill, ¿qué es lo que lo hace tan horrible? —increpó el terapeuta.

Bill tragó saliva con los labios temblorosos, mirándose los puños apretados sobre su regazo, no podía ver al terapeuta.

—En esos sueños estoy haciéndoselo a mi mamá —confesó Bill observando cómo sus nudillos estaban blancos de toda la presión ejercida.

El terapeuta escuchó lo dicho, mientras tomaba nota nuevamente, manteniéndose con una expresión neutra. —Entonces sientes rechazo por estas fantasías que has empezado a tener. ¿Hubo algún detonante?

—No como tal sólo… Lo vi sin camiseta con los pectorales llenos por la leche, y mi cabeza sólo lo pensó, no quiero fantasear con eso, nunca antes he visto así a mi mamá. Pero no para, sólo me siento horrible, asqueroso y con culpa por sexualizar a mi mamá —confesó Bill sin ver al terapeuta, se sentía tan desagradable pero necesitaba ayuda, alzó la vista con temor al rechazo, pero debía pedirle algo más—. Por favor, no le cuente a mi mamá, jamás me atrevería a hacerle algo. No estoy pensando esto de forma intencional.

No había recriminación en la expresión del terapeuta, sólo el mismo estoicismo.

—Esto no saldrá de aquí, Bill. Y si bien no es algo normal, dado la crianza hermética que has tenido, ligado a la sobreprotección, y el apego que tienes por tu madre, es que estás teniendo estos pensamientos. ¿Estás socializando en la universidad? ¿Has tenido algún interés en alguna persona? —inquirió el profesional.

—No… Es que estudio virtualmente. Mis interacciones se mantienen al mínimo, más que nada con los profesores —comentó Bill y vio cómo es que nuevamente el terapeuta apuntaba en su cuaderno de notas.

—Necesitas salirte de ese hermetismo, Bill. Si sólo pasas tiempo con tu madre, sin socializar con otros, no podrás desenvolverte como una persona normal. Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza, necesitas interactuar con otros, salir de esa burbuja que tu madre ha construido para ti —habló el doctor Köhn y Bill sintió que era un regaño, y quizá sí lo era.

—Pero me cuesta mucho, es decir, ahora hablo un poco más con otros cuando tengo que salir a hacer las compras, incluso he hablado no sólo con los vendedores o cajeros sino también con gente que se acercaba por Tomi, al menos el mantenerlo como tema de conversación sí me sirvió para responder con algo que no fueran monosílabos.

—Precisamente por eso debes salirte de tu zona de confort, conversar con alguien aunque sea sobre su hermano sirve, sólo que debes emplear esa motivación, para terminar desviándola a hablar sobre ti, buscar tal vez algún grupo de estudio, o que compartan algún interés para que no sigas enclaustrado con tu madre. Ya tienes diecinueve años, y si bien no es algo obligatorio que tengas pareja, sí necesitas más interacciones sociales, incluso como un ejercicio para ti mismo, una red de soporte más allá de tu mamá. Está muy bien que hayas buscado ayuda, Bill, es el primer paso para todo, pero parte de ello también es hablar con otros, ver qué cosas en común puedes tener, hasta formar lazos, hacer amigos, y todo esto servirá para que desvíes tu atención de casa. Porque el que estudies está bien, sólo que también necesitas interacción con otros. Es probable que hasta puedas salir con alguna persona en plan de amigos, y quizá termines consiguiendo una pareja a futuro, porque a tu edad es normal que sientas deseos o frustraciones precisamente porque ya eres un adulto. ¿Cómo has manejado todo este tiempo tus impulsos sexuales? —inquirió el terapeuta, sin querer incomodar a Bill, sólo que era necesario.

Bill se sonrojó, sintiendo un apretón en la boca de estómago, volviendo a mirar a sus manos.

—Siempre me he masturbado, sólo que… Supongo que también desde que William no tiene sexo es que también he resentido la falta de ello —respondió Bill con la garganta apretada.

—¿Cómo? ¿Cómo que William no tiene sexo? Explícame sobre eso, Bill —instó el terapeuta, porque era más que evidente que Bill estaba dando a entrever que el alter tenía sexo con el cuerpo de Bill.

Bill apretó la mandíbula.

“Cállate”, escuchó en su cabeza como si fuera estática, algo muy parecido a cuando William le hablaba, sólo que en un tono muy bajo y como si le costara demasiado… Bill puso una expresión de sorpresa, pero tampoco pudo responderse a sí mismo, por lo general cuando ejercía una comunicación con el alter, es que Bill “sentía” poder hablar y ser respondido.

“¿William? ¿Eres tú?”, es que Bill pensó de inmediato, sin embargo, no hubo una respuesta, se sentía cómo hablar solo en su cabeza, como si realmente nadie estuviera allí. Bill no sabía cómo explicarlo, pero distinguía la sensación.

No obstante, esa advertencia de William, o quizá era su subconsciente queriendo decirle que ya estaba hablando de más, había llegado demasiado tarde, el terapeuta había vuelto a repetir la pregunta, y Bill tragó saliva, en serio estaba hablando de más, y no era lo suficientemente bueno como para mentir sobre la marcha como Will, ni siquiera sabía si había sido William quien le había dado la orden de que se callara, sólo era una voz… ¿Ya no tendría trastorno de identidad disociativa sino esquizofrenia directamente? ¿O quizá era otra personalidad? Porque Bill mismo investigó por su parte cuando le dieron el diagnóstico, y en los artículos hacían mención de que podrían tener más personalidades una sola persona.

Bill no sabía cómo sentirse, tenía la presión de responder a algo que él mismo se fue de boca, y debía hacerlo, no había de otra, sólo que tendría que ponerlo como había sido, algo positivo para él, aunque no lo hubiera propuesto en primer lugar.

—William tenía parejas o… Ligues, tenía sexo cuando estaba usando mi cuerpo. Pero esto me servía, si bien yo no lo sentía ni vivía, sí me servía porque mi cuerpo hallaba un desfogue que no podía darle, que no bastaba sólo con mi mano, precisamente por eso es que le digo, cuando Will desapareció, también se acabó todo lo demás, su ayuda y… Ese desfogue —contó Bill, sintiéndose ansioso de decirlo, porque sabía cómo es que se oía, como si William sólo estuviera aprovechándose de él.

—Bill, nuevamente me dices que él usaba tu cuerpo para sus propios fines, ¿no te has puesto a pensar en las repercusiones que habría podido darte? Que por su naturaleza impulsiva pudiera haber intentado abusar de alguien o teniendo prácticas de riesgo donde pudieras adquirir enfermedades de transmisión sexual por su culpa o incluso embarazar a alguien. Son muchas posibilidades que podrían haberse dado, y si esto tiene repercusiones legales, si alguien realiza una denuncia, no siempre se puede alegar que no has sido tú, principalmente cuando ya poseías el diagnóstico y, aún así, no has estado llevando tratamiento ni nada —comentó el doctor Köhn con una expresión seria y un tono un tanto duro, ya que Bill era un adulto, y el que simplemente le diera todo el poder sobre su cuerpo al alter, si bien ya no estaba, implicaba muchos puntos en contra que lo habrían podido perjudicar.

—No… Es que usted no lo conoce, doctor, Will no es así, él siempre ha sido bueno conmigo, sí, a veces miente, lo sé, pero es por protegerme, o a veces su… Humor, sin embargo, mayormente es quien menos me ha mentido, y por eso le digo, él es quien me dijo todo esto y yo le pedí que por favor se cuidara porque es mi cuerpo, y tampoco porque no quisiera embarazar a nadie, mucho menos sin saberlo. William nunca hubiera sido capaz de violar a alguien, él no es así, si él ha sido a veces… Un poco cruel o algo así, han sido con personas que me han lastimado, por protegerme, no por lastimar de por sí —defendió Bill a William, porque lo sabía, que el alter había estado ahí desde que era un niño, que siempre fue una voz susurrante, un amigo, un protector, que cada que estaba solo, Will acudía a su rescate, entonces no podía dejar que lo compararan sólo como una personalidad alterna, por más que lo fuera.

—El alter se lanzó para recibir el impacto de un auto en movimiento, es algo lo suficientemente impulsivo que sólo demuestra mi punto, no ponerse un condón, o que una pareja no se lo pusiera, es algo que en el calor del momento puede darse con muchísima más facilidad que eso, Bill —rebatió el terapeuta, queriendo que Bill se diera cuenta.

—¡No lo conoce, si ni siquiera se dio cuenta cuando se hizo pasar por mí con usted porque me daba mucha ansiedad hablar al inicio! —repuso Bill frunciendo el ceño alzando el rostro para recriminárselo al terapeuta, sólo que al después cerró los labios de inmediato al percatarse lo que había dicho.

El doctor Köhn miró con fijeza a su paciente, quien se sonrojó profusamente, quedándose en silencio, viendo sus manos otra vez. Y es que era peligroso el que el alter tuviera esa capacidad para pretender ser Bill cuando no lo era en realidad, todavía le había pedido a Bill que buscara la forma de que se manifestara y este le había dicho en su momento que William no quería, y no podía forzarlo, siendo muchísimo más tímido de lo que era ahora. Había cambiado muchas cosas en Bill desde las consultas anteriores, pero también conocía más información que le fue omitida antes, haciendo que el terapeuta comenzara a hacer más anotaciones en su cuaderno, manteniéndose inexpresivo.

—¿Cómo sé si ahora estoy hablando con Bill o es William haciéndose pasar por él? Podrías estar mintiéndome ahora mismo, que en realidad, debido a tu accidente, se vio afectado tu lóbulo frontal que no termina de desarrollarse, modificando tu comportamiento para tener estos arranques de rabia y pensamientos incestuosos con tu madre. ¿O quizá Bill es quien ya no regresó? Pueden ser muchas las posibilidades. Sólo sé lo que tú me das a conocer, y en este punto, estás admitiendo que mentiste antes. No puedo ayudarte si tú no me lo permites. El buscar ayuda está bien, es buena señal, sin embargo, estamos en la primera consulta, si te cierras desde ya y mientes, no podré ayudarte —se sinceró el doctor Köhn, porque en realidad si bien había lidiado con muchos casos de pacientes con trastornos en general, y también conocía a los que eran mitómanos, era un tanto peligroso que Bill realmente tuviera un apego enfermizo no sólo con su madre sino también con su alter, y que por lo mismo es que ahora estaba con crisis al haber sufrido su pérdida y tener que responsabilizarse por sus propios actos.

Bill alzó la vista, balbuceando, porque entendía que debía decir la verdad, pero también era peligroso ser del todo sincero, ahora mismo por irse de boca es que estaban dudando hasta de si estaba mintiendo ahora, lo que hizo que Bill se mordisqueara el labio inferior por la ansiedad.

—Soy Bill, no soy William. Lo lamento, doctor Köhn, seré lo más honesto a partir de ahora —respondió Bill apenado—. Y discúlpeme por alzarle la voz, sólo que William es muy importante para mí —agregó.

—Y ese desapego que debes hacer con tu madre también tienes que hacerlo con el alter, Bill. Es algo que iremos trabajando poco a poco durante las sesiones. Sólo que ahora como tarea, te pediré que hables con personas más allá de tu madre, estableciendo en lo posible un contacto visual, porque he notado cómo se te ha dificultado incluso mediante videollamada el mirarme, así que si bien puedes hablar sobre tu hermano con alguien, busca enfocarlo en ti —instó el doctor Köhn, y Bill sintió nuevamente la frustración, pero también entendía que debía poner de su parte para… Sacarse esos pensamientos de su cabeza, si esta era la única forma, vería la manera de hacerlo.

—Está bien, doctor —respondió Bill observándolo en esta ocasión, y cómo detestaba ver a las personas al momento de hablarles, le ponía muy nervioso, porque principalmente identificaba el rechazo a lo largo de los años, pero era el primer paso mirarlo.

—Nos veremos la siguiente semana, y procura no mentirme, Bill, que sólo te haces daño a ti mismo al hacerlo, porque es una forma de autosabotearte al negarte la ayuda al restringirme la información —expuso el profesional y Bill asintió—. Hasta luego, Bill —acotó antes de dar por finalizada la sesión, apagándose la ventanilla.

Bill al fijarse en su reflejo en la pantalla en negro es que nuevamente se sintió muy tenso, pensando en lo que tendría que hacer, conseguir hablar con personas de algo que no fuera sobre su hermano. Apenas había sido la primera sesión, y Bill se sentía completamente drenado. Era tan duro el tener que afrontarlo por sí solo, incluso pese a que hubiera sido por videollamada y no presencial, era parecido a cuando hablaba con el doctor Köhn, la incomodidad con las preguntas personales, sólo que… Ahora había sido más tajante, no sabía por qué se le escapaba tanto, su tolerancia a la frustración había bajado por mucho desde que William se había ido, y en vez de callarse, estaba alzando la voz, incluso siendo hiriente, como cuando lo hizo con su mamá.

Se metió al baño para mojarse el rostro, viéndose otra vez al sentir cómo es que se había calentado tanto la cabeza y cara por la conversación con su terapeuta. Bill no sentía que debía decirle sobre esa voz en su cabeza, porque no era ningún estúpido, así fuera en parte real lo que decía de que debía ser sincero para poder recibir ayuda, tampoco quería terminar internado o algo así. No confiaba del todo en el doctor, lo cual era contraproducente y lo sabía, pero es que el doctor Köhn debía darle las herramientas para poder estar en paz consigo mismo, iba a poner de su parte buscando socializar sólo que… Tampoco quería simplemente darle la espalda a William, si había aunque fuera una posibilidad de que él regresara, que él fuera quien le estuviera hablando de forma lejana… Bill no iba a querer alejarlo, porque William había sido quien lo apoyó por años, y su lealtad estaba más que clara.

El desapegarse de su mamá, sí era necesario, porque lo amaba, pero también ya era un adulto, y debía hacerlo por el bienestar de ambos por sus fantasías… ¿Pero William? No, no podía dejarlo.

Continúa…

Regalo de Alejito, muchas gracias 🫂, siempre valorando a quienes me dejen regalos ya sea en memes, separadores, manips, o lo que sea 🥹❤️.

por Kasomicu

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!