Problemas familiares 9

Fic de Kasomicu. Temporada II

Capítulo 9

Tomi había cumplido cinco meses, dónde el llanto había sido más usual que antes, porque Tom había hecho que durmiera en la cuna, y esto, ligado a qué estaba en pleno desarrollo, hacía que el bebé resintiera todo, con Bill en ocasiones optando por llevarse a su hermanito para dormir con él.

Bill tenía que admitir que al menos si dormía con Tomi, no iba donde su mamá, así que era un buen método para evitarlo.

Bill también había empezado a socializar más con sus compañeros en los chats, aunque no fuera el más adepto a ellos y, a veces se malinterpretara lo que les escribía, al menos le daba “un respiro” el hablar con otros, porque sí contaba para el doctor Köhn, ya que eran personas reales con quienes estudiaba así no fuera un contacto presencial. Bill ahora tenía amigos, porque al menos con dos de ellos, sí se comunicaba al interno, y no sólo en el chat grupal.

Se llamaban Monika y Stefan, con ambos era con quién podía compartir alguna charla más allá de las clases, o a veces también dándose consejos mutuos o compartiendo las ideas que tenían para sus prototipos iniciales.

Monika había sido un tanto desconfiada al inicio, porque realmente no entendía cómo es que después de un año, recién Bill hablara con el resto, pero terminó por hacerse su amiga al notar que era un buen chico, sólo que algo tímido, por decirlo de algún modo. Ella era un tanto intensa y acelerada, por lo mismo es que a veces tenía errores en los códigos, porque por hacer todo tan rápido, terminaba equivocándose en algo. Bill se lo señalaba, haciendo que ella se enojara pensando que era un comentario muy directo juzgándola, pero no, sino que Bill no se iba por ramas, como ella le decía que no sabía qué pasaba y le mostraba el avance, lo detectaba rápido, haciendo que Monika terminara por agradecerle.

Con Stefan era algo parecido, sólo que le había llamado la atención Bill desde que supo que sí era el de su foto de perfil, era un muchacho atractivo, aunque algo peculiar, le costaba comprender cómo es que por más guapo que era, fuera tan inseguro, aunque también le ayudaba mucho en el aspecto de la geometría analítica, ya que ese era su talón de Aquiles, amaba programar y los videojuegos, pero las matemáticas no eran tan lo suyo. Bill era inteligente aunque no muy bueno al momento de interactuar con otros, Stefan le tenía un poco más de paciencia.

“Deberíamos salir algún día”, le había escrito Stefan a Bill.

“Estoy en Dresden, no puedo”, le había respondido Bill, pensando cómo es que ahora tenía amigos con quién salir, aunque no pudiera hacerlo.

“Sí pero dijiste que ibas a mudarte, ¿no? Cuando estés en Berlín me avisas”, le escribió Stefan y Bill pensó que ya no sonaba tan mal el mudarse, porque Monika también vivía en Berlín, estudiando en la universidad a distancia por el hecho de que era la mejor y le daría un plus tremendo al recibirse de allí.

Y Monika también le decía que podrían hacer algunas actividades incluso sin vivir en la misma ciudad, como ver películas juntos por Rave, haciendo que Bill se sintiera extraño cuando lo hizo, principalmente porque sólo iba al cine con su mamá, y también por el hecho de que ella hacía alguna acotación a cada momento, ¿cómo podría ver la película si estaba escribiendo a cada rato? Pero luego comprendió que eso era lo que hacían las personas “normales”.

Tom había notado cómo escuchó reírse a su hijo en su habitación, y se fijó que estaba conversando con alguien con audífonos, una parte suya se alegró porque siempre había sido el más retraído, pero otra parte suya sintió celos. Al menos la incomodidad que se había instalado entre ellos se había disipado un poco.

&

Tom se dio cuenta que Bill le tomaba varias fotos a Tomi, habiéndole comprado un disfraz de conejito.

—¿Qué haces, hijo? —preguntó Tom con curiosidad.

—Es que a Tomi le celebro su cumplemes con una mini sesión de fotos con una ropa nueva —explicó Bill a su mamá.

Y Tom se dio cuenta que sí, su segundo hijo había cumplido meses, y él ni siquiera le había hecho nada, cómo es que era diferente a cuando Bill era pequeño y aunque sea un muffin con vela soplaba cargándolo.

—Tiene… —se quedó Tom al aire al momento de procesarlo.

—Cinco meses —completó Bill viendo a su madre, si bien él se sentía un tanto herido por cómo su propia madre no recordara el tiempo de su hermano, como si él no lo hubiera parido, no podía decirle nada, porque quería evitar alguna discusión.

—¡Da-da! —llamó la atención Tomi a Bill.

Tom se dio cuenta cómo es que incluso estaba balbuceando, y que el próximo mes tendría que comenzar a darle comida para complementar la lactancia.

—Sí, Tomi, ¿a quién le gusta ser vestido por su hermano mayor? ¿A quién? —le habló Bill con cariño al pequeño al momento de hacerle cosquillas en su pancita, haciendo que el bebé se riera y moviera sus bracitos y piernecitas al momento de recibir el afecto del mayor.

Tom nuevamente tuvo esa sensación de ternura entremezclada con el malestar porque se sentía ajeno, cómo no había hecho nada por su hijo, ni siquiera tenía fotos con él, cuando precisamente con Bill había tenido fotos desde siempre, desde que nació, e incluso había una muy bonita que tenía enmarcada donde Bill ya podía sostenerse sobre su cuerpecito y estaba apoyado junto a él. Y ahora Tomi tenía un montón de fotos tomadas por Bill por celebrarle su crecimiento mes con mes.

Bill estaba riendo con su hijo, dándole besos en sus mejillas regordetas, mientras que Tomi seguía balbuceando feliz por las atenciones del mayor, y Tom es que quien se sentía nuevamente el extraño, como si sobrara, pero pensó que tal vez… Sería bueno empezar ahora a tener fotos y vídeos de ellos, aprovechando el que lucieran tan lindos, es que Tom sujetó su teléfono, quitándole el flash, grabando y tomando fotos de aquel instante, podría pensar en imprimirlas más adelante para también ponerlas en la sala, o hacerlo mejor cuando estuvieran en Berlín, porque Tomi seguía siendo su hijo, y sí, debería hasta hacerle algo especial conforme fuera creciendo, porque su primer año no podía pasar desapercibido como había sido cada cumplemes para él. Tom había estado tan ensimismado que ni siquiera tenía en cuenta su fecha de nacimiento, como si él no hubiera estado allí dando a luz.

Pero ahora tendría que ser una buena madre, o al menos fingir serlo.

—Se ven tan lindos juntos —habló Tom luego de un momento, sacando a Bill de su momento de ensueño con su hermanito, fijándose que su mamá estaba con el teléfono en su dirección, sonrojándose porque no se había percatado que estaba tomándole fotos o grabándolo.

—Gracias, mami, Tomi es precioso y le gusta mucho el cariño, ¿no es así, Tomi? —interrogó Bill al bebé, cargándolo para dejarle un beso en su mejilla, por lo que él había leído es que era bueno hablarle al bebé, y por lo mismo es que Bill era muy comunicativo con él, incluso cantándole y su hermanito amaba cuando lo hacía, por lo que el pequeño terminó por darle un beso en la mejilla al mayor, dejándole un poco de baba porque se seguía riendo muy feliz.

Tom sabía que Tomi no estaba así de feliz con él, sin embargo, se alegraba que al menos el bebé se sintiera amado.

—¿Y si nos tomamos una foto los tres juntos, mamá? Como la familia que somos, tengo fotos de Tomi solo, y algunas de nosotros juntos, pero no los tres, mami, incluso tengo una que te tomé mientras dormías con él —musitó Bill un tanto avergonzado porque no le había avisado a su mamá sobre ello, aunque precisamente él ahora también estaba haciéndolo porque eran sus hijos al fin y al cabo.

Tom no podía quejarse de que le hubiera tomado una foto a escondidas, siendo que más bien Tom mismo no se había tomado foto alguna con Tomi, por lo que terminó por asentir, pensando que sí, eran una familia, en más de un sentido… Acomodándose ambos juntos con Bill pasándole la mano por la espalda mientras mantenía sujeto a Tomi, sonriendo, y Tom tomando la fotografía como selfie, intentando sonreír, esperando que se viera natural dentro de todo.

Cuando terminó de tomar las fotos, es que Bill estaba viendo con curiosidad cómo es que habían salido.

—¿Me las pasas, mami? Están preciosas —dijo Bill viendo el teléfono de su madre.

—Sí, amorcito, ¿también podrías enviarme las fotos de Tomi? Y las que nos tomaste juntos —pidió Tom, y Bill asintió, sonriéndole, sintiendo la calidez en su pecho por el interés de su mamá en su hermanito, haciendo que lo perdonara por haberse olvidado su cumplemes, aunque no se lo hubiera recriminado en primer lugar, de todas formas hacía las pases sin necesidad de notificárselo.

Hicieron el intercambio de las fotografías, y Bill terminó por abrazar a su mamá, apretándolo contra sí, aún teniendo a Tomi con él, y Tom se sorprendió al inicio, pero le correspondió, Bill sentía que estaba sirviendo la terapia, el socializar, y demás, porque al menos podía disfrutar de la cercanía con su mamá sin pensar mal ni excitarse. Y todo seguiría mejorando con el paso del tiempo, ¿verdad? Al menos todo estaba en su cabeza, pero él necesitaba más cosas en qué mantenerse ocupado para poder estar en paz consigo mismo, porque claro, él no era ningún monstruo que quisiera acostarse con su madre, ¿cierto?

Bill le besó la mejilla a su mamá, sonriéndole, y Tom le acarició las mejillas con afecto, porque sabía que pese a todo lo demás, Bill seguía siendo un hijo, fuera de William, Tom había amado a Bill desde siempre, y esa mirada inocente era la de su hijo, no del alter, no había esa intensidad, ni segundas intenciones, sólo el cariño devoto de su hijo hacia él.

Pero Tom sintió una presión contra su pecho, y se fijó que era la manito de Tomi empujándolo, el mayor parpadeó confundido al ver a su hijo menor, que mantenía su ceño fruncido junto con un puchero y buscaba… ¿Alejarlo de Bill?

—No, Tomi, es mami, ¿por qué lo alejas? —preguntó Bill al pequeño, sujetando con afecto el puñito de su hermano, besándoselo para que sintiera menos el que quisiera desviar su ataque hacia su mamá.

—Da-da-da —canturreó Tomi, deshaciendo su ceño fruncido para mirar a su hermano con la misma ternura y fijeza que antes.

—Creo que es posesivo contigo, está celoso que me des cariño —comentó Tom, y lo confirmó cuando Tomi hacía trompita, con Bill besándole la frente.

—No, Tomi, yo puedo cariñar a mamá, es nuestra mamá, yo los amo a los dos —le explicaba Bill como si el bebé pudiera entenderle.

Tom sólo pensaba lo irónico de esto, que los celos mayormente eran entre hermanos, no entre madre e hijo, pero entendía que la figura de apego de Tomi no era él, sino su hermano (que también era su padre).

&

Cuando Tomi cumplió seis meses, es que Tom ya había comprado una casa en Berlín, haciendo todos los preparativos para la mudanza, el pequeño había lactado al menos seis meses, ahora estaba con alimentación complementaria, por lo que no dependería tanto de él.

Tom quería irse lo más pronto posible, necesitaba volver a sentirse él mismo, principalmente por lo que había soñado la noche anterior…

Se suponía que sus sueños no iban a ser tan intensos, no cuando Tom se mantenía ocupado de día, haciendo que estuviera muy cansado de noche como para soñar, o al menos eso había creído.

Su mente se mantenía igual que en los sueños anteriores, replicando el ambiente donde estaba, por lo mismo al Tomi ya no dormir con él (alternando entre dormir en la cuna o con Bill) en su sueño no aparecía sobre su cama, lo cual era un respiro para Tom.

Sólo que… Otra vez tenía a William abrazándolo, y no habría ningún problema con ello, la sensación de seguridad, el que fuera un dulce engaño al no ser real, Tom podía con ello, sin embargo, sintió cómo es que William se estaba frotando con él, pero sin hablar, mordiéndole el cuello, haciendo que Tom se conflictuara en su propio sueño, ya que al tener la presión de su miembro erecto contra su trasero, hacía que Tom mismo se excitara, poniéndosele duros los pezones y comenzando a lubricarse.

—Uhmn…Te extrañé… —jadeó Tom en su fantasía, pero sintió cómo William le tapaba la boca antes de que dijera su nombre.

Tom pensaba que sólo un sueño, porque se había dado más de una vez, sólo que más allá de frotarse no, y Bill no tenía cómo ingresar a su habitación manteniéndose el dormir con el seguro puesto, sólo podía ser una fantasía, aunque se sintiera muy real… Tan real que percibió cómo el frotarse pasaba a más al sentir el pene duro ubicándose en la unión entre sus piernas, pero friccionándose contra su intimidad aún cubierta por su ropa interior y pantalón de chándal.

Tom conforme sentía el miembro del alter rozarse por fuera, es que se estaba mojando más, porque era tan real el percibir cómo latía contra sus labios hinchados pero cubiertos por las prendas, en una práctica que se llamaba sexo en seco, aunque irónicamente estuviera más que húmedo, haciendo que Tom mismo juntara más sus muslos, manteniendo la erección de William más apretada y meciendo sus caderas, sin poder decirle tantas cosas como quisiera o incluso disfrutar de las vulgaridades que podría decirle…

Tom estaba mojando tanto sus bóxers, pero lo peor es que quería más, quería que William lo llenara, quería sentir cómo latía en su interior, así que bajó su mano, bajándose el pantalón primero, sujetando la hombría del alter, sintiendo cómo su dureza en punta roma estaba bañada en preseminal, palpitando contra su tacto, aún teniendo sus dedos cubriéndole los labios, cuando sólo quería chupárselos, tanto sus dígitos como su miembro, así que ubicó el pene de William sobre su bóxers, sintiendo cómo es que el alter sujetaba su mano, reemplazándola por la suya, haciendo que se frotara con más insistencia en vez de metérsela, pero chocando contra sus labios hinchados y clítoris, que pese a la última prenda que los dividía… La sensación era más fuerte, haciendo que Tom soltara un gemido opacado por la mano de William contra su boca, al correrse en su ropa interior.

El orgasmo fue tan intenso que sintió cómo es que su venida fue con squirt, motivo por el cual mayormente cuando se acostaba con William la cama terminaba empapada, sólo que… Tom sintió cómo la mordida en su cuello pasaba a ser una lamida y los labios de William temblaban contra su piel, como si estuviera a punto de hablar pero no pudiera hacerlo.

Tom sujetó el brazo de William, acariciándoselo, ya que le mantenía la boca tapada, y él tampoco quería hablar, aunque fuera todo un sueño, e incluso estuviera sollozando por desear que fuera real, quería reconfortarlo con la caricia en su brazo ante algo que no comprendía, quizá buscando justificarlo en la lógica de su sueño que William quería decirle que le pedía perdón por no estar, por no poder volver… Un beso más en su nuca, muy similar a cuando el verdadero William lo besó al momento de acariciar a Tomi, así que su cabeza estaba recreando todo hasta el punto de tomar como referencia cosas reales, tal cual sintió cuando lo soñó lactándole.

Sólo que todo pareció muy rápido, la forma en que William se separó de su cuerpo fue abrupta, soltándole la boca y sacándole el miembro de entre sus piernas, sin Tom haber podido sentirlo sin nada en medio de ambos, tampoco se pudo girar a verlo, sólo… Lo escuchó irse.

En ese punto Tom abrió los ojos, porque, ¿cómo habría podido escucharlo irse? El abrir y cerrar de la puerta y Tom bajó la vista, sus prendas bajadas, la ropa interior mojada… Su corazón latió acelerado pero por el terror. Se metió de inmediato a su baño, tomando una ducha, comprendiendo que este sueño que se había sentido real había pasado en realidad.

Tom no podía sólo ir directamente al cuarto de su hijo con las prendas mojadas para preguntarle, por ello es que tuvo que perder del todo la excitación al sentir el agua fría, vistiéndose, con otra muda de ropa, fijándose que Tomi siguiera durmiendo profundamente para ir al cuarto de Bill.

Su primer impulso fue abrir la puerta, pero eso sería muy invasivo en caso fuera Bill y no William, sólo que tampoco comprendía por qué William se había ido, o no había querido hablarle, y cómo es que la puerta tenía el mismo seguro que le puso al irse y ni había semen en su ropa interior, aunque tampoco sabía si se había llegado a correr. Por lo que Tom terminó por tocar la puerta, pero Bill no abrió, Tom volvió a tocar, y tampoco hubo respuesta.

Bill no dormía con el seguro puesto, así que Tom abrió la puerta directamente y se fijó que su hijo estaba dormido de espaldas a la puerta, con algunos apuntes de la universidad sobre el colchón, cubierto con la sábana a mitad de su cuerpo.

Tom se dio cuenta que entonces todo había sido obra de su imaginación enferma, dejando a su hijo descansar y metiéndose a su propio cuarto.

Por ello es que había insistido en su presente el hacer todo para regresar a Berlín, no durmió toda la noche por asegurarse de hacer la compra, ya había entrado a las páginas de inmuebles, ponderando opciones, no obstante, ahora sí lo compró y estaba haciendo las coordinaciones necesarias por correo para la mudanza, sabía que no eran horas prudentes, tampoco es que los encargados iban a revisar ahora mismo, sino al día siguiente.

Y al siguiente día es que Tom ya tenía la fecha de regreso a Berlín, juntamente con los pasajes en avión. En dos semanas viajarían, tiempo suficiente para poder dejar todo en regla en Dresden, como la venta del auto y de la casa, incluso sin que se vendiera, si dejaba todo a cargo de una agencia, recibiría una cantidad. Tom debía volver a ser quien era antes de William, y… Sexo, debía encontrar alguien con quién coger para no seguir atormentando a su hijo, aunque Tom supiera que la atracción por William había sido algo que superaba por mucho sólo un interés en sexo, por eso ni siquiera el masturbarse con juguetes bastaba para calmar su calor interno, Tom iba a buscar a otro hombre con el propósito de buscar una conexión, así fuera meramente por un acuerdo carnal, debía ser una persona, no un juguete como tal, aunque fuera para usarlo en su beneficio, Tom sabía que William era no sólo un buen amante, que no era egoísta ni nada, procurando su placer, sino también un hombre al cual Tom admiraba por su inteligencia, capacidad para manipular y hacer todo lo que Tom no hubiera podido, no encontraría esa admiración en alguien más pero podía intentar al menos ver si le iba mejor de lo que estaba ahora que parecía a punto de necesitar ser metido en un psiquiátrico él en vez de su hijo.

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Bill se había mantenido en silencio con su madre, y Tom lo entendió en parte, había demostrado un rechazo ante la idea de regresar a Berlín, por lo que era de esperarse que no estuviera contento cuando se lo dijo, aunque estaba inquietantemente silencioso, sólo que también estaba en época de exámenes, así que Tom mismo apagaba la voz en su cabeza que quería decirle que llevaba relación por su sueño, no, su sueño había sido eso, algo irreal, su cabeza siendo demasiado buena recreando imágenes vívidas, así que no podía hacer más. No… No debía insistir.

Ahora suficiente estrés tenía que lidiar con su hijo menor, porque era tener que alimentar a un bebé nuevamente luego de tanto tiempo, Tom ya había olvidado hacia años el tipo de alimentación que le había dado a Bill cuando empezó a comer, y no tenía tiempo, ni ganas, de ir a una consulta al médico para que le diera indicaciones, así que limitó a buscar información en internet, para comenzar a alimentarlo.

Tomi al momento de comer se hacía un desastre, haciendo que Tom mediante acierto y error, supiera que debía darle de comer de un plato, pero también poniéndole a su propia disposición uno pequeño para que fuera descubriendo las texturas, y que era mejor ponerle prendas que no interesara que se mancharan tanto, porque hasta él mismo terminó hecho un desastre con pedazos de puré de verduras, ya que el pequeño también empezaba a salirle los dientes era más fácil al momento de comer, pero también era bueno para dejar de darle de lactar porque empezaba a morderle el pezón.

Cuando vio a Bill observándolos, es que Tom se giró a mirarlo. —Vas a tener que aprender también, en caso yo tenga que hacer algo ahora que regrese a trabajar, y por a o b motivo la niñera no esté o haya salido, necesitarás saber cómo alimentarlo —comentó el castaño.

—Sí, mamá, yo le doy de comer la próxima vez, ¿está bien? —ofreció Bill, aún costándole ver a su mamá.

Tom notó la incomodidad en su hijo y soltó un suspiro.

—Lo lamento por mudarnos tantas veces, en ambas ocasiones nunca te lo pregunté, y eso no es justo para ti. Me he habituado a que siempre hayamos sido sólo tú y yo, donde yo era el único adulto responsable, por lo mismo es que la toma de decisiones grandes siempre recaía en mí, fijándome en lo mejor para ambos. Sólo que ya eres un adulto, y debería hablarlo antes de decidir, no sólo imponértelo —pidió disculpas Tom, costándole hacerlo sólo que era su hijo, y había comprendido después que ahí radicaba la molestia del menor.

Bill miró a su madre, porque era como si le hubiera leído la mente, tragando saliva con nerviosismo. —Gracias por disculparte, mamá —respondió el pelinegro, en este punto ni siquiera le molestaba tanto la idea de mudarse, sólo sentía que sería lo mejor, porque pasaría tiempo con sus amigos presencialmente, también vería al doctor Köhn en persona,  y aunque no fuera el más adepto a lidiar con personas en vivo en directo, era lo mejor para despejar su cabeza, porque así practicaba para la vida en general y para ver si así se “curaba” de su enfermedad, no refiriéndose a tener el TID, sino… Lo demás.

—Voy a bañar a Tomi, ya regreso —avisó Tom, para llevarse al bebé.

Bill se puso a limpiar todo lo que ensució su hermanito, y también los implementos que había dejado sucio su madre, pensando que lo mejor era mantenerse lejos de mamá, por más que al inicio estaba en contra de la idea, sí sentía que era lo mejor, enfocarse sólo en Tomi, sus estudios y amigos, porque aún recordaba cómo estuvo vomitando al encerrarse en el baño al momento de fijarse lo que estaba haciendo. Su pobre mamá… Él quería detenerlo, sujetando su brazo y Bill… Se fue corriendo a su habitación, vomitando todo, limpiándose para luego meterse a la cama.

Escuchó con claridad cuando su madre tocó su puerta, quizá no había sido del todo consciente porque dormía, pero Bill sí lo vio, cómo es que quería ser empujado por su madre, con él con el miembro erecto fuera frotándose con su ropa interior. Sintió la excitación, el deseo, pero también la repulsión, haciendo que se fuera rápidamente.

Su mamá no sabía lo que él hizo, y si lo sospechó, lo descartó al creer que dormía, pero Bill sólo había fingido dormir, dándole la espalda para que no lo descubriera.

Bill tenía que ver la forma de conseguirse una pareja o algo, porque su cuerpo resentía la falta de sexo desde que William se fue, y no quería ser un violador en potencia. Así sonara horrible, debía encontrarse alguien para… Desfogar esas ganas, porque la sensación había sido buena, pero no la persona. William no regresaba y eso lo frustraba mal, si él no se hubiera ido en primer lugar no tendría que estar así, porque si él tuviera sexo con su cuerpo, no estaría enloqueciendo.

Y no podía compartirlo con alguien más, no podía decírselo al doctor Köhn, si bien dentro de unos días tendría consulta, sabía que el terapeuta estaba autorizado a notificárselo a alguien, en este caso a su madre, si él ponía en peligro su vida o la de alguien más, y esto era ilegal, casi había abusado de su madre, ya no una fantasía, sino directamente estaba por correrse contra su vagina.

Continúa…

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por Kasomicu

Escritora del Fandom

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