
Fic TOLL de Kasomicu
Capítulo 8
Tom escuchó cómo se acercaban pasos y apretó la mandíbula, sin dejar de ver la pantalla.
ㅡEstás precioso de esa forma, me gusta tener tu cuello visible, me hace fácil imaginar lamerte la manzana de Adán ㅡescuchó la voz de William, haciendo que Tom se girase a mirarlo, detestando que le viera el lado positivo a su look indigente para estar en casa, porque precisamente no quería lucir atractivo, pese a ello, el alter igualmente lo consideraba así.
Mientras que William sí se había arreglado, levantándose el cabello en un copete hacia atrás, los ojos maquillados sí pero no en el delineado delgado con un poco de sombras que solía hacerse su hijo no, sino algo más dramático con franjas gruesas junto a un smokey eyes que lo hacía lucir más pálido, con cadenas gruesas que tenía colgando del cuello, una camiseta negra con diseño de púas, y encima su casaca de cuero deslavada, con pantalones ajustados negros y botas largas de estilo militar, estaba con anillos y se había vuelto a pintar las uñas de negro, no como la manicure francesa de blanco en la punta, sino totalmente negro y se las había cortado, y esa sonrisa torcida que parecía un accesorio más. Tom no veía a su hijo en él.
ㅡ¿Qué vas a querer comer? ㅡpreguntó Tom, sin responder al comentario.
ㅡA ti ㅡrespondió coqueto William, sentándose a su costado. Tom bufó.
ㅡSabes a lo que me refiero ㅡacotó Tom.
ㅡSí, ya lo pedí, así que despreocúpate ㅡmasculló William, guiñándole un ojo y sentándose a su costado.
Tom sabía que era en vano preguntarle el “cómo lo había hecho”, ya que en sí Bill tenía acceso a su tarjeta de crédito, sin mencionar que también tenía una adjunta para su hijo, así que era evidente que William al poseer aquella información había decidido hacer la compra de la cena en su lugar. Ni siquiera tenía apetito, por lo que no preguntó qué era, aún quemándole el contacto de su pierna contra la suya, así estuvieran con ropa.
—¿Qué estás viendo? —cuestionó William, sacando a Tom de su ensoñación.
—¿Ah? —musitó Tom, porque en sí sólo dejó reproduciéndose la televisión, nunca se fijó en qué era lo que estaba viendo y pasó de mirar a William brevemente para ver la pantalla, sin comprender qué era lo que hablaban los actores pero porque no estaban conversando en alemán, sino en portugués.—Una telenovela al parecer —agregó, y William rió.
—Sí, precisamente pude notar que no estás viendo nada, estás cuerpo presente pero mente ausente, Tom, y déjame decirte que te necesito conmigo, así que, mantente aquí —instruyó William, dándole un apretón en la rodilla, con Tom buscando cerrar las piernas por inercia, y el adolescente rió por la reacción del mayor—. ¿Por qué tanto miedo? No te voy a comer, eh… —bromeó sin soltarlo, de hecho, subió un poco más la mano arriba de la pierna de Tom, apretándole el muslo interno por encima del pantalón de chandal.
—¿Puedes soltarme? —inquirió Tom, posando su mano por encima de la de William, buscando quitársela.
William chasqueó la lengua y lo dejó hacerlo.
—Sólo porque me importa que tú seas el que acepte mis avances, Tom —avisó William, y el mayor resistió las ganas de bufar porque era más que evidente que el consentimiento no era algo que poseía Tom en aquella situación.
El timbre sonó, interrumpiendo el momento, dónde William se puso de pie para abrir la puerta, entrando con las bolsas para situarlas sobre la mesa.
—Ven aquí, Tom —instó William, sacando los envases de comida china de las bolsas, y lo que eran botellas de cerveza, no era para nada lo que uno hubiera esperado de una cena romántica.
Tom se sentó, mientras William seguía acomodando todo, inclusive pasándole los palillos chinos desechables que venían en un sobre de papel.
—Te noto pensativo, Tom. ¿Es porque no fue lo que esperabas, cierto? —inquirió William, sonriéndole mientras se sentaba frente a él, encendiendo el reproductor de música en su teléfono, sonando Don’t stop believin’ de Journey , haciendo que una sensación de déjà vu le llegara de lleno.—¿Lo recordaste, verdad? —cuestionó el adolescente.
Y Tom casi podía oler el aroma a tabaco, ver las volutas de humo, dónde no comía en una mesa, sino sentado en el sillón del departamento de Wilhelm. Tom no era el adulto en aquella visión, era un adolescente de dieciséis años, con el cuerpo menudo oculto detrás de sus ropas anchas, rastas rubias sujetas en una coleta, una bandana y gorra. Wilhelm Trümper tenía el cabello negro despeinado, diecinueve años, y si bien ambos eran de nuevo ingreso, se llevaban tres años por Tom ser un genio, en todo, excepto en las relaciones interpersonales.
—Te ves precioso, me encanta tu lunar —halagó Wilhelm, usando como excusa el tocarle el lunar para acariciarle el rostro, haciendo que Tom se sonrojara, principalmente cuando el mayor se inclinó hacia él.
La misma canción sonaba de fondo, cuando Wilhelm lo besó por primera vez.
Ambos eran jóvenes, Wilhelm sólo era un estudiante más, por eso alquilaba un cuarto más bien pequeño, donde se iba al término de las clases. Pero él fue quien le enseñó a fumar, a beber y desestresarse, dándole el afecto que le fue negado, y que cuando con reservas Tom le confesó que poseía vagina, principalmente porque al frotarse encima suyo, William quiso colar su mano debajo de sus pantalones, es que el mayor simplemente sonrió.
—Pues nos ahorraríamos el lubricante, hermoso. Y los casos de intersexuales no son fértiles, a menos que sea por reproducción asistida por lo que también no sería necesario nada más, yo estoy sano y podré cuidar bien de ti —arguyó Wilhelm contra su cuello, antes de hacer que Tom gimiera.
Recordando que sí, como ambos estudiaban para ser genetistas habían visto eso en clases, en casos de intersexuales todo dependía de su anatomía, cromosomas y hormonas, y que si bien él menstruaba, de forma irregular, no tenía busto, si bien poseía cintura estrecha, sus caderas no eran amplias, así que podía confiar en él…
Pero al tener sexo sin protección es que Tom quedó embarazado, por ser un caso muy raro de hombre intersexual que poseyeran suficiente fertilidad para permitir que se desarrollara un cigoto hasta ser un feto. Al principio Tom sólo creyó que eran malestares propios del estrés de la universidad, sin embargo, no fue así, a los cinco meses es que Tom lo confirmó orinándose en una prueba.
Wilhelm sólo se desentendió, diciéndole que él no podía asegurar que ese hijo fuera suyo por más que Tom siempre le fue sincero, diciéndole que era virgen, e incluso por su forma de comportarse tan inexperto en en sexo, buscando besarlo para reafirmar el afecto que le faltaba, es que se sintió destrozado, y Wilhelm se cambió de universidad.
Regresó a su presente, observando a William sonreírle, había algo en él que le recordaba a Wilhelm, fuera de que el estilo se pareciera un poco, al Wilhelm haber sido un hombre que tenía una Harley Davinson, y William gustarle precisamente el estilo de motociclista. No recordaba haber comentado que con esa canción tuvo su primer beso, o que perdió la virginidad con el mixtape que grabó Wilhelm en los casettes, con música de la radio, pero… Suponía que era por el tiempo referencial en que fue joven, o quizá habría soltado algo en la bruma alcohólica de la nostalgia.
Wilhelm no tenía mucho dinero, así que ambos comían así, comida china en el sofá, pizza, hamburguesas o hasta sopas instantáneas, lo que fuera para poder tener algo en el estómago, que pasara con cervezas y con él respirándole el humo del tabaco en la boca, con Tom de adolescente encontrando aquel acto tan íntimo, incluso si muchas veces no podía retenerlo y terminaba tosiendo.
La risa de William lo hizo regresar a su presente.
—Quería que nuestra primera cita fuera sencilla, como las que tenías siendo un universitario —comentó William, otra vez con aquella sonrisa torcida, mientras abría las botellas de cerveza, extendiéndola una a Tom y sorbiendo de la suya—. Pero, adelante, comamos —pidió el de cabello corto, sacando los palillos para comer los fideos que tenía en su envase.
Tom hizo lo mismo, aún con la música de fondo, mientras veía al menor comer, y hasta en eso era diferente, Bill era más recatado y cuidadoso al comer, y William no.
—Me encanta que tengamos este momento por fin juntos. Nuestra jodida primera cita —soltó William con emoción, extendiendo su mano para sujetar la de Tom, quien no le correspondió pero dejó que la apretara.
Tom comía sin ganas, como si le hubieran dicho que era su última cena antes de la inyección letal.
—Oh, vamos, Tom… ¿No quieres ver qué dice tu galleta de la fortuna? —cuestionó William, como si intentara animarlo.
—No —dijo Tom, para comer un poco más de sus propios fideos.
William chasqueó la lengua y golpeó la mesa, sobresaltando a Tom, pero luego que levantó la palma, es que se fijó que tenía la bolsa con la galleta debajo totalmente triturada, y sacó el papelito de entre el polvillo.
—»Hoy compartirás las horas más tiernas de tu vida con alguien muy amado» —recitó William lo que decía el mensaje, sonriendo socarrón—. Pues no es mentira, porque te amo, y tú aprenderás a amarme, no se diga que serán las horas más tiernas… Pero las disfrutarás —le aseguró el menor y Tom tragó saliva, dejando de comer, el apetito ya se le había cortado de golpe.
—Yo sólo déjame beber un poco más de cerveza y necesitaré whisky para poder tolerarlo —habló Tom, pensando que era lo mejor, emborracharse hasta simplemente no saber quién era quien iba a hacérselo.
William soltó un suspiro. —Oh, Tom, no sabes cuánto lastimas mis sentimientos… Pero está bien, te dejare hacerlo así esta primera vez, sólo porque disfruto lo vocal que eres cuando te masturbas borracho, así que debe ser una delicia el ser quien provoque esos ruidos —arguyó el menor.
Tom apretó más la mandíbula.
—Pero… Esto no sólo es sexo, eh… Quiero ser tu hombre, tu amante, tu esposo, tu todo, quiero que sientas lo que tú eres para mí, Tom, mi Dios —masculló William con determinación e intensidad en su mirada.
Tom bebió la botella de cerveza de golpe, observando cómo es que William se ponía de pie para servirle un vaso de whisky seco, extendiéndoselo, pero también puso la botella al lado del mayor, y Tom simplemente lo apuró en su garganta, mientras que el adolescente lo veía con fijeza, sonriéndole como si fuera el gato de Alicia en el país de las Maravillas, entre tanto, Tom seguía buscando apagar su mente, sintiéndose más laxo cada vez a cada nuevo vaso que tomaba… Mientras sonaba Joan Jett & the blackhearts de fondo, y William tarareaba.
—Suficiente, ahora bailaremos —ordenó William, poniendo Careless whisper de George Michael, mientras se levantaba, y se acercaba a Tom, extendiéndole la mano para que la sujetara.
Tom lo hizo, William ayudándolo a pararse, con la fuerza mayor que tenía su cuerpo cuando lo ocupaba el alter, siendo unos centímetros más alto, tomándolo por la cintura con una mano, pegándolo a su cuerpo, mientras que con la otra tomaba su mano, acercando su rostro hacia su cuello, olisqueándolo, al momento de moverse al ritmo de la música… Tan lento y sensual, con Tom cerrando los ojos un instante, dejándose llevar porque William tenía otro perfume, y el gel en su cabello también poseía otro aroma, la calidez de su cuerpo presionando el suyo, de algún modo junto al alcohol en su sistema, y el aliento de William, con sus labios pasándole en el cuello conseguían que Tom empezara a lubricarse, erizándosele la piel.
Mucho más cuando William presionó su pelvis contra la suya, haciéndole sentir su dureza, y colando una pierna en medio de las suyas, frotándola contra su entrepierna mientras la música seguía.
—Quiero hacerte mío como no tienes idea, Tom —masculló William contra su cuello, en un tono posesivo, besó la carne sensible y erizada contra sus labios, chupándoselo y Tom soltó un gemido ante las atenciones en su piel.
William se separó para sujetarlo por la mandíbula con barba, posando su pulgar sobre su labio lleno inferior, metiéndoselo levemente, el mayor abrió los ojos, viendo su intensidad refulgir y luego William acortó la distancia, besándolo, con Tom abriendo la boca por inercia, recibiendo la lengua del menor, volvió a cerrar los ojos, aferrándose con todas sus fuerzas a pensar que esa lengua no le pertenecía a Bill, porque quien lo besaba era William, quien lo tenía sujeto por la curva de su espalda baja, pegándolo contra su pelvis, mientras jugueteaba con su lengua…
Tom tuvo que agarrarse de los hombros de William, sintiéndose borracho, pero también excitado al tener la erección del menor chocando contra su cadera, el agarre fuerte en su espalda y la forma en que era besado por él.
William le estaba comiendo la boca, y Tom no es que estuviera sólo dejándose hacer, porque movía de tanto en tanto su lengua, girando levemente el rostro para dejarle a William profundizar más, y sus caderas se estaban moviendo solas, no con la misma intensidad que el menor frotaba su erección pero sí disfrutando de la fricción sobre su monte, cómo sus labios se contraían, y sabía que estaban humedeciendo sus bóxers por el cúmulo de sensaciones que tenía… Su sistema aletargado por el alcohol, la música aún resonando, las manos sujetándolo, la boca devorándoselo…
Cuando William se separó por aire, Tom lo vio, con los labios entreabiertos, y él mismo también estaba acezado, lucía sonrojado, con los labios hinchados y el cabello algo despeinado por el movimiento, pero había una capa de sudor cubriéndole el rostro, el mismo que había hecho que se escurriera un poco de sudor con delineador negro de sus ojos, Tom quería cerrar los suyos, para hacer menos real lo que hacía, sin embargo, la expresión de William no era la de su hijo, y mucho menos cuando sonrió con descaro, en un gesto triunfal, mientras lo jalaba en dirección a su habitación, pero Tom ahí sí puso resistencia.
—No, vayamos a mi habitación —soltó Tom la orden, no quería que se acostaran en el cuarto de Bill, ni mucho menos en su cama, habían límites, Tom no quería que sus fluidos mezclados se quedarán en la cama de su hijo.
William se alzó de hombros y le hizo caso, para besarlo contra la pared apenas ingresar al cuarto del mayor.
Tom resintió más el alcohol en su cuerpo cuando al impactar su espalda contra la superficie sólo se adormeció la zona, abriendo la boca por el quejido al sentir el dolor sordo, y William tomándolo como una invitación para meterle la lengua, succionándola, mientras introducía una mano debajo de su camiseta, pasándola por su abdomen trabajado, acariciándolo con sus uñas, haciendo que su excitación se acrecentase, antes de apretarle el pectoral, poniendo su pulgar sobre su pezón estratégicamente, haciendo que aquella protuberancia sutil creciera poco a poco por la estimulación… Tom soltó un jadeo cuando William dejó de besarlo, y comenzando a chuparle el cuello, aún presionando su cuerpo contra el suyo, haciéndole notar lo muy excitado que estaba en aquel momento.
Tom cerraba los ojos, aferrándose a la pared, mientras seguía mojándose por cómo William le lamía el cuello, mordiéndoselo con ganas, con toda esa necesidad que había hecho notar desde el día uno, y el mayor sólo sabía que sus piernas estaban temblando por el deseo.
William bajó su otra mano hacia la cinturilla del pantalón de chandál de Tom, metiéndosela, para palpar cómo es que tenía húmedo los bóxers, frotando sus dedos por encima de sus labios, aunque estuviera aún con la tela de por medio.
ㅡTe quiero comer entero… ㅡsusurró William contra su cuello, dejando su aliento tibio sobre su piel sensible, y Tom se mordió el labio inferior, no podía ver, no podía… No debía.
No quería hablarle, no quería decirle algo, no quería hacerle saber a William lo mucho que le estaba gustando, por más que su cuerpo no tuviera una conexión con su parte racional en aquel instante, porque su pelvis sí se estaba moviendo contra los dedos de William, anhelando más.
ㅡEstás tan ansioso, no te preocupes, me encargaré bien de ti ㅡprometió William, colando su mano dentro de los bóxers, tocándolo por sobre sus vellos hasta dar con su intimidad, pasándolos por encima de su clítoris inflamado, y luego sus labios también hinchados por el deseo, William estaba tocándolo por fuera, ni siquiera se los metía, pero Tom sentía que iba a caerse, era algo absurdo, porque él mismo se daba placer todo el tiempo, ¿por qué se derretía tanto por unas manos hábiles…?
Y es que había algo excitante en no tener el control sobre el siguiente movimiento, era distinto a tocarte a ti mismo, sabiendo todo lo que pasará después, y aquí Tom no sabía qué haría William, que seguía respirándole pesadamente contra el cuello, friccionándose sobre su cuerpo, sin dejar de tocarlo… Tom estaba apretando su interior, movía sus caderas, anhelando más contacto, estaba tan fuera de sí mismo, que no supo en qué momento William se separó para empujarlo contra la cama.
El techo se movía un poco en su bruma alcohólica, pero Tom mantenía su vista fija en él, dejando que William le quitara los pantalones y bóxers, porque sus pantuflas se salieron cuando cayó de espaldas sobre el colchón, haciendo que sintiera un poco del aire frío sobre la humedad de su intimidad, sólo que en este punto era más que innegable lo que pasaría, de hecho hasta Tom ya había puesto la caja de condones en la mesa de noche, pero las manos de William también lo recorrieron para subirle la camiseta y Tom sólo se alzó levemente para dejar que se la sacara, con el menor situándose sobre él.
Tom intentaba concentrarse en las manchas del techo, pero era en vano, cuando William comenzó a besarlo nuevamente en el cuello, es que no podía pensar racionalmente, sólo abrió más las piernas, teniendo al menor entre ellas, bajando a base de mordiscos, haciéndole escocer la piel, pero gustándole el ardor ya que mandaba ramalazos de excitación por todo su cuerpo… Cuando William apretó su pezón con sus labios, siseó al sentir la succión y la forma en que jaló con sus dientes, cerrando los ojos, mientras William lo agarraba por el otro pectoral, apretándolo.
Tom se mordió el labio inferior, buscando acallar los gemidos que pugnaban por salir de su boca.
(Viene una imagen sensible ;))

Continúa…
Gracias por leer, no olvides comentar 🙂
Que buena imagen masss no me puedes dejar así😭😭
Gracias por leer y comentar, estate atenta/o a cuando a actualice porque puede que sea antes del próximo viernes 👀