Recording. Track 03

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 3

A Andreas le temblaron un poco las manos al oír ese nombre que tenía tantos años sin escuchar, se sorprendió al ver el cambio en Tom. La última vez que lo vio había sido en aquella presentación en el club cuando la disquera estaba promocionando su nuevo sencillo. No era el mismo chico aspirante a rapero, al menos no lo parecía por fuera. Ahora se veía mucho más maduro y hasta cierto punto con un look más “cotidiano”, pero sin duda seguía resaltando.

-Eh, no por nada, solo estaba verificando la información. Mañana mismo te llamamos para saber sobre los avances del auto, ¿vale? Conduce con cuidado guapo, no vayas a ocasionar otro accidente.- Le dijo con cierto tono de cachondeo y cerró la puerta del Escalade negro sin darle chance a decir nada de vuelta, caminando hacia a la entrada del evento. Bill no se lo iba a creer cuando se enterara de la identidad del causante del accidente.

Una vez adentro se dispuso a buscarlo. Fue hasta la habitación designada para el personal con el aparato en manos. Bill estaba cambiándose a toda velocidad mientras unas chicas preparaban el maquillaje para cubrir su ahora reciente herida en la sien. Ya no acostumbraba a maquillarse como alguna vez lo había hecho cuando era más joven, sin embargo, la ocasión lo ameritaba. Había cambiado su melena negra por un corto pelo rubio, –casi tan claro como el de Andy– que llevaba de muchos estilos. Hoy había decidido llevarlo perfectamente peinado hacia atrás. El piercing de su ceja derecha ahora estaba acompañado de un septum nasal y dos aros a cada lado de su labio inferior. Físicamente seguía delgado pero la madurez le había traído un poco más de musculatura, que iba decorada a lo largo de su cuerpo de grandes y extravagantes tatuajes. Bill sin duda también había cambiado, pero seguía siendo excéntrico y nunca pasaba desapercibido.

Andy no pudo evitar admirar el cuerpo de su amigo mientras terminaba de abrocharse la camisa negra que había dejado ligeramente abierta dejando ver el gran tatuaje de su pecho y procedía a ponerse un saco de un azul oscuro muy intenso.

– ¿Se te perdió algo Andy?- replicó Bill haciendo que el rubio volviera en sí después de unos segundos, mientras dejaba que una de las chicas aplicara corrector y base sobre su sien. Se estaba viendo fijamente al espejo mientras se colocaba los accesorios y anillos, dándole los toques finales antes de salir a presentar el evento.

– Sí, quería hablarte sobre el tipo del accidente. Has estado todo el camino con él y ¿no sabes quién es? – preguntó Andy con algo de interés y emoción en su voz mientras se acercaba a Bill con paso lento, algo que a él le estaba causando irritabilidad y después de todo lo sucedido no tenía ganas de seguir soportando.

– Claro que se quién es. Es un pobre don nadie que hizo que chocara y que para mi suerte o desgracia trabaja en un taller mecánico. Espero que hayas anotado sus datos, quiero que estés al tanto de los avances de mi auto y que me consigas uno para mañana mismo. No pretenderás que ande como los mortales ¿no?. Llama al servicio de rentas y consígueme un BMW o algo, tú sabes lo que me gusta.- dijo Bill sin siquiera voltear a ver a su rubio amigo, listo para salir y brillar.

– Pero…– intentó decir Andy.

– Pero nada. Tengo cosas más importantes que hacer ahora. Te veo afuera.- Le lanzó un beso al aire y salió de aquel cuarto en dirección a la fiesta junto con las chicas maquilladoras. Andreas suspiró pensativo. Ahora solo, se sentó en uno de los sofás y sacó de nuevo el aparato releyendo la información que tenía en sus manos… “Tom Trümper… ¿qué fue de tu vida?” susurró para si mismo. Cerró la libreta de contactos y abrió el navegador de internet. Tras varios minutos revisando links y videos, supo lo ocurrido. Tras el éxito momentáneo del rapero simplemente su fama había desaparecido. Así como llegó se fue y su debut no llegó a mayores, tal como había predicho Bill hace años atrás. Ahora el tipo vivía en Lübeck y trabajaba en un taller mecánico, quién lo diría. Guardó la tableta y se dirigió a la fiesta. A pesar de ser un evento corporativo quería relajarse. Trabajar para Bill era definitivamente agotador.

Después de unas cuantas horas, finalmente todo había salido bien. La fiesta resultó exactamente como fue planeada. El motivo del evento había sido para celebrar un deal excelente que la disquera había conseguido gracias a Bill: Un contrato de 2 años con una de las bandas más populares del Reino Unido. Bill era una máquina de hacer dinero para la compañía y estaba casi a la par de su antiguo tutor David Jost quien lo había guiado y ayudado en su asenso en la empresa. Por supuesto nada de esto hubiera ocurrido sin la ayuda y contactos de su padre, pero el esfuerzo y ambición de Bill eran propios. Todo lo que había conseguido había sido gracias a su talento y no pensaba detenerse, quería más.

Andy también había sido –aunque no quisiera reconocerlo–, parte de ese éxito. Siempre había estado a su lado y se ocupaba del trabajo sucio que Bill no quería hacer. Era su mano derecha, su mejor amigo, su confidente y algunas veces su amante. No había persona que no se diera cuenta, Andy estaba enamorado de Bill y aguantaba todos sus caprichos solo por mantenerlo feliz. Por supuesto que trabajar para él le resultaba económicamente beneficioso, pero su motivación principal era estar cerca de él, aunque sabía que la relación que mantenía con su amigo era tóxica. Andy sabía que Bill lo usaba, y a pesar de que existía cariño, la realidad era que para Bill no había nadie más importante que sí mismo.

En la fiesta Andreas no se separó de su amigo/jefe, lo seguía a todos lados mientras éste no dudaba en establecer nuevas conexiones y usar su carisma, — que raramente las personas a su alrededor veían y solo usaba para su propio interés –, para acercarse a personas importantes. No se podía negar que Bill era un narcisista y manipulador nato. Podía tener a quien fuera a sus pies con un par de palabras. Bebieron y disfrutaron sin descanso, amaba la fiesta, se sentía como parte de si mismo.

-Ah, finalmente un momento para olvidarme de todo y ser yo mismo, necesitaba esto. Hoy fue un día de locura.- Dijo Bill casi gritando por la música alta del lugar a su platinado acompañante mientras bailaba con una bebida en la mano. El sudor le recorría la frente y empezaba a dejar al descubierto la herida ocasionada horas atrás que ya no le importaba si alguien veía o no.

-¿No te duele? – preguntó Andy acercando delicadamente la mano a la sien de Bill, apenas rozándolo cuando este lo tomó de la muñeca con brusquedad con su mano libre y lo alejó de su cara. Se acercó a él con una sonrisa en los labios y pegó su frente a la de Andy.

– No, pero a ti puede que te duela algo más tarde. Necesito más que esto para relajarme Andy y tú lo sabes.- Se acercó aún más susurrando las palabras contra los labios del platinado que se había puesto pálido ante la sugerencia, que entre palabras Bill había hecho. Andy lo tomó de la cintura para alejarlo levemente y quitándole el trago de la mano para beber del vaso de su amigo, suspiró.

-Bill, sabes que esto me afecta. No puedo decirte que no y sigues haciendo lo mismo una y otra vez. Tú me conoces y sabes cómo me siento. No puedo hacerlo.- Andy no tuvo chance de seguir hablando cuando Bill pegó sus labios a los suyos. Lo empujó contra la pared haciendo que el vaso se le escurriera de las manos y empezó a besarlo desenfrenadamente. El roce del los aros fríos contra los labios de Andy lo hicieron estremecerse pero que rápidamente se calentaron cuando sus bocas empezaron a moverse una contra la otra. Bill introdujo su mano por debajo de la camisa rozando con sus dedos sudorosos el borde de los pantalones y empezó a subirla descaradamente hasta uno de los pezones y lo pellizcó con fuerza causando que Andy gimiera de dolor y placer. Siguieron besándose faltándoles el aire cuando Andy recuperó un poco la cordura y se atrevió a decir. – Eres lo peor Bill, no entiendo qué haces en mi.- pero este no respondió. En cambio, volvió a besarlo profundizando más el beso, con más ansias moviendo su lengua dentro de la boca de Andy. Deslizó la mano desde su pecho hasta la entrepierna del platinado y sintiendo el bulto entre sus piernas sonrió.

– Vámonos de aquí.- Por fin se atrevió a decir Bill. Andy abrió los ojos y Bill lo miró unos segundos suspirando, incluso detallándolos con una expresión extraña. Parecía buscar algo que no encontraba en esos ojos azules. Lo tomó de la mano y salieron de aquella fiesta.

Los rubios se subieron a un taxi de camino al apartamento de Bill en estado de total embriaguez, ambos deseosos el uno del otro. No podían dejar de tocarse, lo que estaba poniendo incómodo al conductor que con expresión de desapruebo los miraba por el retrovisor, cosa que ambos sabían pero no les importaba, solo querían comerse la boca y llegar a ese lugar que estaba atrapado entre sus pantalones. Durante el camino de vuelta al pent-house de Bill, Andy sabía que algo no andaba bien, pero no podía descifrar el qué. Su excéntrico amigo siempre había sido desapegado, no era especialmente romántico en el sexo, pero lo notaba distraído. Se conocían desde la infancia y Andy había aprendido a entre leer las emociones de Bill, las reales, las verdaderas, las que existían debajo de tanta arrogancia y que nunca dejaba ver por estar enterradas debajo de ese gran ego.

-Flashback-

Andy había perdido la virginidad con Bill a los 16 años en una tarde después del colegio cuando ambos se confesaron mutuamente que se sentían atraídos hacia los chicos. Bill lo vio como la oportunidad perfecta para experimentar y confirmar sus gustos a pesar de que tenía novia y ya había tenido sexo con ella. Ambos en ese momento descubrieron lo que era el sexo entre hombres y siguieron haciéndolo a escondidas, hasta que Bill decidió que era momento de probar cosas nuevas. Un día decidió cortar con su novia diciéndole la verdad, que todo ese tiempo había estado engañándola con su mejor amigo y que simplemente ya no quería nada que ver con ella. Cosa que le rompió el corazón y la dejó destrozada durante meses. Andy se sentía increíblemente culpable y dolido, no solo por haber sido la manzana de la discordia entre ambos, sino que ahora Bill también lo había dejado por empezar a salir con uno de los chicos populares de la escuela. Empezaron a circular muchos rumores sobre lo que había sucedido entre Bill y Hannah, –su ex–, y sobre los gustos de Andy. La homosexualidad en ese momento todavía no era muy aceptada, pero nadie se metía con Bill y su nuevo chico porque eran populares y ricos. Tenían mucha influencia y el interés puede más que la homofobia, así que eran aceptados y muchos los apoyaban siempre y cuando pertenecieran a ese grupo élite. Además, nadie se atrevía a decir nada de Bill, ya que él siempre había sido arrogante y sabía como vengarse de aquellos que se pusieran en su contra, mientras que Andy era un chico bastante tímido y algo inseguro.

Las humillaciones y burlas empezaron rápidamente para el rubio, cosa que hizo que se alejara de Bill. No podía con el dolor que le causaba ver a su mejor amigo, –del cual estaba enamorado–, salir abiertamente con un chico que no era él y además ser admirado por ello, mientras que él era objeto de chistes. Pero el acoso no duró mucho, no sabía exactamente lo que le había dicho Bill a su nuevo novio, que en ese momento era el capitán del equipo de rugby de la escuela, pero aquellos que lo habían acosado habían sido brutalmente golpeados por los jugadores. Desde ese momento Bill lo tuvo bajo su “protección”. Quizás se sintió culpable de que gracias a Andy había descubierto quién era realmente y fuera él quien pagara las consecuencias. Para Andy este fue el acto más sincero que tuvo Bill con él jamás. Nunca hablaron de lo sucedido y Bill era cada vez más excéntrico mientras exploraba su ‘nuevo yo’ y se volvía cada vez más frío y superficial, pero sabía que debajo de esa máscara se encondía algo más. Alguien completamente separado de la realidad no habría hecho lo que Bill hizo por él, aunque no haya sido lo mejor moralmente hablando. Desde entonces se volvieron más inseparables que nunca y Andy aprendió a aceptarlo como la persona en la que se estaba convirtiendo.

Cuando llegaron al complejo de apartamentos, subieron al ascensor que los llevaría directo al pent-house. Al abrirse las puertas las luces de la sala los cegaron brevemente brillando con potencia sobre el pulido suelo de mármol y las superficies de cristal del lugar. El apartamento era precioso y espacioso. Grandes ventanales recorrían el perímetro que acompañaba con un largo balcón desde donde se podía ver las pequeñas luces de la ciudad. El apartamento era realmente espectacular y lujoso, algo minimalista, pero con cuadros y obras de arte que a Bill le gustaba coleccionar. Sin duda Bill ganaba bien en su trabajo, pero algo como esto solo se podía conseguir con muchos años más de experiencia. Él no solo estaba haciendo su camino propio, sino que contaba con la fortuna que su padre había hecho durante todos esos años en la industria.

Al entrar las puertas del ascensor se cerraron a sus espaldas, asustando momentáneamente a Andy. Había estado en ese lugar miles de veces y siempre el sonido del ascensor conseguía impresionarlo. Bill se quitó el saco azul y lo tiró encima de una de las mesitas de la entrada, caminó directamente al bar, seguido de Andy, que se encontraba cerca de la perfectamente limpia cocina, –que claramente no se usaba con frecuencia– y sirvió un par de tragos de whisky para él y su platinado amigo ofreciéndole un vaso de ese líquido ámbar.

-¡Salud Andy! Por una noche de placer y diversión.- Andy tomó el vaso entre sus manos y miró con ojos abiertos como Bill se tomaba la bebida de un solo trago, incluso para él era demasiado. Su amigo siempre le había gustado la fiesta pero hoy se estaba comportando bastante extraño. Le dio un sorbo grande a su propia bebida dejándolo en la mesita de centro, intentando quitar esas ideas de su mente. Quería disfrutar de la compañía de Bill mientras pudiera tenerlo, sabía en el fondo que estaba mal volver a caer en su juego una y otra vez pero prefería eso a no tener nada. A Bill le encantaba la atención de la gente y a Andy le encantaba la atención de Bill. De cierta manera lo entendía y por eso no lo juzgaba tanto como se merecía.

-Ven acá.- Volvió a hablar Bill, jalándolo hacia él con fuerza y acercándolo a su rostro. Pasó su lengua por el cuello de Andy y este suspiró entregándose ciegamente a los brazos de su amigo. Bill apresuradamente le quitó la camisa y este hizo lo mismo. Empezó a desabrochar la camisa negra de Bill dejando al descubierto nuevamente los enormes tatuajes que recorrían su cuerpo. Bill desabrochó sus propios pantalones y empezó a bajarlos junto con su ropa interior dejando ver la gran erección que tenía entre sus piernas. Andy no pudo evitar lamerse los labios y ver con ojos brillantes a su amigo. – Arrodíllate.- le ordenó al platinado y este obedientemente lo hizo. Se arrodilló en el frío suelo de mármol y con ambas manos empezó a acariciar el desnudo abdomen de Bill hasta llegar al duro miembro que tenía frente a él. -Buen chico, ahora mételo en la boca- dijo Bill sonriendo mientras observaba como él agarraba la base de su pene con una mano y se lo llevaba a los labios. Le dio un par de lametones y escupió sobre él antes de introducirlo por completo en su boca escuchando como un fuerte gemido se escapaba de los labios de Bill. Empezó a succionar desde la punta hasta la base jugando con los testículos en una mano. Esto estaba volviendo loco a Bill, quien empezó a mover sus caderas de adelante hacia atrás mientras le sujetaba la cabeza, penetrando más a profundidad la boca caliente y húmeda de su amigo. Se estaba quedando sin aire, pero quería sentir todo lo que su amante tenía por ofrecerle.

Andy siguió succionando el miembro de Bill ahora sin manos y desabrochó su propio pantalón para dejar libre su depilado miembro atrapado entre tanta tela. Empezó a tocarse a sí mismo con furia, lo que Bill no tardó en notar y sonrió tomando de la barbilla a Andy para que lo viera a los ojos. – ¿Te pone como una puta chuparme la polla verdad?- dijo maliciosamente y excitado, a lo que Andy desvergonzadamente asintió.

Bill lo tomó de los hombros y lo empujó a uno de los lujosos sofás color beige y bajó los pantalones de Andy hasta las rodillas para dejar a la vista su pequeño y pálido culo. -Te voy a follar aquí. ¿Quieres que lo haga?- preguntó Bill toqueteando el experimentado agujero de su amigo.

Andreas casi siempre era penetrado por Bill en las ocasiones que tenían sexo, sin embargo, a Bill también le gustaba ser penetrado, aunque a Andy nunca le hubiera dejado hacerlo. Le había contado en numerosas ocasiones sobre sus desenfrenadas fiestas que terminaban en actos sexuales con hombres que había conocido esa noche, algo que a Andy internamente le dolía en su ego. Él fue el primer hombre con el que Bill había tenido sexo, su mejor amigo, la persona en la que más confiaba y no le había dado la oportunidad a él de penetrarlo también. No era algo que realmente necesitara, pero era un deseo que nunca había cumplido y que Bill sabía perfectamente que añoraba. Quizás era una de sus tácticas para seguir manipulando a su mejor amigo.

-Sí Bill por favor, házmelo ya.- Le respondió Andy con la voz quebrada y sintió como Bill escupía sobre su agujero introduciendo un dedo suavemente primero, adaptando su interior a la sensación. Eso lo estaba excitando más de la cuenta y no creía que pudiera durar mucho más, la punta de su erecto miembro estaba roja y palpitante.

Andy se asombró y sintió una corriente recorrerle la espalda cuando Bill sacó su dedo e introdujo su duro miembro sin previo aviso. Dejó escapar un grito por la sorpresa y el momentáneo dolor que sentía, pero que al mismo tiempo disfrutaba y en pocos minutos se iba a transformar en placer, y así fue. Bill empezó a embestir con calma pero brusquedad, aumentando poco a poco el ritmo de cada embestida hasta que alcanzó lo más profundo de su esfínter, golpeando ese punto de placer tan escondido.

-Dios, Bill me voy a correr.- gritó Andy al sentir el miembro de Bill golpear sin parar dentro de él. Con un par de embestidas rápidas, el platinado no aguantó más. Tocándose a si mismo dejó salir el espeso líquido blanquecino que cayó sobre el lujoso sofá mientras gemía. Bill seguía embistiéndolo con fuerza y los ojos cerrados, gruñendo, agarrándolo con fuerza de las caderas y atrayéndolo más cerca de él. Unos segundos después Bill sacó apresuradamente su miembro del interior de Andy y llegó al orgasmo sobre el trasero de este, llenándolo de su semilla por todo el alrededor de ese apretado agujero. Le dio un par de nalgadas y sonrió.

-Sigues siendo el mismo de siempre, Andy.- y le dedicó una sonrisa que no supo descifrar.

Eran las 3 de la mañana y ambos estaban agotados, en la mañana de ahora viernes tendrían que ir a trabajar y si no se iban a la cama iba a ser imposible levantarse. Cada uno se dio una ducha por separado y con aún mucho alcohol en su sistema se fueron a dormir juntos a la enorme habitación de Bill. Esto nunca fue extraño, se conocían tan bien que estaban acostumbrados a compartir cama incluso cuando no tenían sexo.

&

A la mañana siguiente, la alarma de Andy empezó a sonar frenéticamente exactamente a las 7:00am, la cual apagó con violencia pues sabía que a su amigo le gustaba dormir un poco más. Sentía que necesitaba más horas de sueño de las que había tenido, pero eso no le impidió levantarse y hacer su trabajo. Lo primero que hizo fue preparar una jarra de café, cogió su teléfono y empezó a hacer llamadas y responder e-mails del día anterior. Tenía varios mensajes de un número desconocido que luego se tomaría a la tarea de leer. Consiguió rentar un BMW Serie 3 para Bill que lo entregarían a domicilio a las 8 en punto. No entendía por qué Bill con toda su fortuna no tenía otro auto y estaba tan encariñado con ese Audi. Sacudió la cabeza ante el pensamiento y siguió en sus labores mientras tomaba una taza de café recién hecho, y empezaba a preparar un desayuno rápido. Bill a pesar de no cocinar, tenía la alacena repleta de comida, por un momento sintió lástima de la cantidad de comida que probablemente desperdiciaría y que tendría que botar.

Sirvió dos vasos de jugo de naranja natural, puso un par de tostadas de pan en un plato que acompañó con bacon y un bowl de frutas variadas. Estaba tomando un sorbo a su taza mientras preparaba unos huevos cuando de repente la voz de Bill lo sorprendió a su espalda.

-Buenos días Andy.- Dijo el rubio y unas gotas de café cayeron en su desnudo pecho haciendo que se sobresaltara, empezó a buscar una toallita con la que secarse y cuando por fin se volteó y subió la mirada hacia su despeinado, pero sensual amigo, se dio cuenta que este estaba apoyado de un hombro sobre una de las paredes y tenía en las manos su tableta de trabajo. Estaba mirando aquel aparato con detenimiento pasando su dedo de arriba a abajo en la pantalla con confusión. No podía interpretar qué estaba pasando por su cabeza, pero no apartaba la mirada de la pantalla hasta que finalmente rompió el silencio de nuevo.

Con una sonrisa maliciosa, Bill le dio vuelta al aparato mostrándole a Andy la fuente de su concentración. En la pantalla se podía ver los datos del hombre del accidente de la noche anterior, acompañada de una foto de un viejo artículo que leía sobre un aspirante a rapero alemán.

-¿Cuándo pensabas decirme que el tipo de anoche era Tom Trümper?

Continúa…

Notas de la autora: ¿Amamos a Andy? Yo lo amo, y desde ahora les dijo que es de mis personajes favoritos. Siempre he tenido un punto débil cuando se trata de los ‘Andys’ en los fics. No se si lo notaron, pero este capítulo es narrado desde “la perspectiva” de Andreas a pesar de que no es en primera persona. La voz narradora, de hecho, no cambia en ninguno de los capítulos por ahora, pero en cada capítulo nuevo la historia se verá desde los ojos de uno o más personajes. Así que atentas!

Saludos, Ginger.

por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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