Recording. Track 14

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 14

Una de las cosas que definitivamente había cambiado en Bill en las últimas semanas había sido su manera de expresarse y comportarse cuando se trataba de Tom. No es que le resultara algo del todo desconocido, de hecho poco a poco el rubio había ido moldeando su manera de ser un poco más a la suya y eso le gustaba. Los silencios no eran incómodos, las palabras más suaves, las conversaciones más espontáneas y menos pensadas, el tiempo fluía más rápido y más lento a la vez. De repente todo se sentía bien y el peso interior de la incertidumbre había casi desaparecido. Por supuesto aún quedaba mucho que trabajar con él, pero ya había pasado a segundo plano. Su incesante necesidad de ser el centro de atención y que todo se hiciera a su manera era menos obvia que antes, o al menos eso creía él, ya que en su presencia era como si se tratara de otra persona. Una más parecida a él.

-¿Todavía no llegamos?

-No, todavía no.

-¿Cuánto falta?

-Ya te dije que falta poco. Qué impaciente eres.

-Me pone nervioso no saber a dónde vamos.- Realmente esa escapada juntos no había sido del todo planificada. Después del detalle que Bill había tenido con Tom sorprendiéndolo con con aquella cena y su álbum, Tom sintió que debía retribuirle de alguna manera, no porque realmente se sintiera en la obligación de hacerlo, sino porque así lo quería. Ya no era suyo como una condición para conseguir algo que tanto deseaba, sino por voluntad propia. Ahora quería más que su fama y su éxito, ahora también quería a Bill como algo más. Sin ataduras, sin esconderse, sin que todo lo que los rodeara fuera un secreto. Después de tanto tiempo debatiéndose si estaba bien o mal, si lo que hacía era lo correcto o no, ya había finalmente tomado la decisión de darle paz mental a sus pensamientos y simplemente ceder a lo que su corazón le dictaba.

-No es nada del otro mundo, pero creo que te gustará.

-Aún sigo sin saber por qué me pediste que trajera abrigos, estamos en pleno verano.

-Porque a donde vamos, los vamos a necesitar.- Observó a Bill fruncir el seño en confusión y eso le causó gracia.

Durante el camino no pudo evitar notar lo nervioso que Bill se veía de a momentos y sentirse como un adolescente en lo absurdo que toda aquella situación le resultaba, era hasta gracioso poder compartir en un lugar alejado de todos, del trabajo, de la realidad, de la rutina y las formalidades. Quería pasar unos días a solas con Bill antes del lanzamiento.

-¡Aff, está bien! Pero ¿por qué era necesario traer tantas cosas? ¿saldremos de Alemania?

-Obviamente no. Yo no te dije que trajeras tantas cosas. Yo solo dije “empaca para 3 días y trae abrigo” ¿Cómo es eso sinónimo de que trajeras todo tu closet?- Tom miró de reojo los asientos traseros de su Cadillac repleto de bolsos, todos de Bill.

-Exacto. Es muy ambiguo. ¿Cómo sabré yo la ocasión que amerite un cambio de look? Sin contexto debo estar preparado para todo.

-No vas a necesitar ni la mitad de eso, créeme.

-Entonces si no necesito mostrar mis diferentes facetas, ese sitio no será tan especial como dijiste que era.- Bill rio y Tom lo empujó sobre el asiento, buscando algún lugar sobre su brazo donde poder pellizcarlo. -¡Ya, ya! ¡Para! ¡Nos vamos a matar!

-Eres el rey de la exageración.

-Con tu habilidad al volante, podría asegurarte que no estoy equivocado.- Tom se mordió los labios intentando contener la risa.

El ambiente se sentía liviano, ambos seguían bromeando y hablando de cualquier tontería, hasta que algo llamó la atención de Bill. A través de la ventana del Cadillac se podía divisar en un gran letrero: “Bienvenidos a Lübeck”.

-¿Me trajiste a tu pueblito?- Preguntó Bill entre risas, a lo que Tom respondió asintiendo con la cabeza y una sonrisa en los labios.

Recorrieron las calles por las que Tom había crecido, mostrándole con orgullo aquellos lugares que habían dejado una marca en él. -Esta es la casa en la que crecí.- Dijo mientras señalaba una pequeña casita de ladrillos cerca de la calle principal. -Y aquí es donde solía jugar fútbol con Gustav y Georg cuando éramos pequeños.- Señaló al otro lado de la acera donde se encontraba una placita en mal estado, pero que llevaba las marcas de tantos años de diversión. -Ah, y aquí es donde ocurrió la magia. Este es el taller de mi tío. El lugar donde pasé tantos días arreglando tu auto. Si no hubiera sido por ese accidente, creo que no estaríamos aquí ahora mismo. Creo que le debemos algo a mi “habilidad al volante”.

-Con que aquí creciste.

-Así es…

-No está tan mal. Lo imaginaba peor.- Contestó Bill mientras no apartaba la mirada de la ventana, detallando cada nueva escena que aparecía ante sus ojos.

-Pues no está tan bien tampoco. Digamos que estuvo regular, pero sin nada de esto no sería quien soy hoy en día ¿no?

-A mi me gusta quien eres hoy, así que supongo que este lugarucho hizo algo bien.- Tom creyó que ni el propio Bill se había dado cuenta de las palabras que salieron de su boca, pero no se atrevió a debatirlo y simplemente disfrutar del momento.

-Sí, podría decir que tus lujos también hicieron algo bien, pero mentiría al decir algo así.- Bill volteó a verlo con los labios fruncidos esperando por más que esa corta declaración, pero este se limitó a mantener la vista fija en el camino sin inmutarse en decir algo más.

Finalmente Tom y Bill llegaron al lugar que hasta este momento había mantenido en secreto.

-Aquí es.- Dijo mientras detenía el auto fuera de aquel edificio que ahora se encontraba frente a ellos.

-¿Patinaje sobre hielo? ¿Quién crees que soy? ¿Elsa sobre hielo?

-En ese caso, si tu eres Elsa, yo soy Anna.- Tom se partió de risa abriendo la puerta del conductor, echándose encima un suéter verde oscuro, dejando su recogido cabello ahora un poco desordenado. -Se que no es la gran cosa, pero significa mucho para mí. Tengo muchos recuerdos aquí.

Bill salió del auto poniéndose también su suéter, empezando a caminar hasta la entrada con Tom a su lado.

-Está bien. Si tú lo dices…

&

Andreas, Gustav y Georg se encontraban en el loft dándole vueltas a la posible fecha de lanzamiento del álbum, bueno, realmente Andreas era quien no paraba de estresarse con el tema y había arrastrado a los G’s en su ansiedad. En la disquera todavía no habían llegado a un acuerdo, David cada vez presionaba más y con Tom y Bill desaparecidos, sentía que toda la responsabilidad había recaído sobre él nuevamente.

Repasó una y otra vez las posibles fechas, tenía que ser pronto. Los preparativos para ese día no le preocupaban. Sabía que era capaz de organizar un evento con solo chasquear los dedos, pero el no tener definido nada lo estaba sacando de sí mismo.

-No entiendo por qué te estresas tanto, rubia. Es solo elegir una fecha.- Dijo Georg mientras se pasaba las manos por su corto cabello y Andy lo fulminó con la mirada.

-Se supone que los traje aquí como apoyo moral, no para estresarme más.

-Nadie te está estresando, eso lo estás haciendo tú solo.- Se unió Gustav sentándose al lado de su amigo mientras Andreas seguía dando vueltas en círculos frente a ellos.

-Es increíble. Estoy a un breakdown mental más de renunciar.- Suspiró llevándose ambas manos a cada lado de su cadera impacientemente.

-Vamos, rubia, en serio. Es solo elegir una fecha. ¿Todo está listo no? Es cuestión de decidir cuándo se va a lanzar. Es más, ¿Qué te impide que se haga ahora mismo?- Andreas rio sarcásticamente. A pesar de que lo que decía carecía de sentido ante la inexperiencia de Georg, internamente apreciaba que intentara dar soluciones.

-Creo que tendré que darte algo de razón.

&

Al entrar al pequeño edificio, lo primero que notaron era la ausencia de personas en aquel lugar y Bill no dudó en darle una mirada de confusión a Tom una vez más.

-Sí, estamos solos. Este lugar ya casi no suele abrir, especialmente en verano, pero mi tío es amigo del dueño y me ha hecho el favor de dejarnos estar aquí unas horas.

-Uhmm. Así que el de la influencia y poder aquí, eres tú.

-Sí, creo que sí. Suena bien si lo dices así.- Tom sonrió y tomó de la mano a Bill dirigiéndolo hacia una banqueta donde podrían cambiarse el calzado. -¿Talla 11 no?- Bill asintió con la cabeza. -Yo también. Entonces dos iguales.

Después de buscar un par de botas y ponérselas, ambos se dirigieron torpemente hasta la pista de patinaje. A Bill se le doblaban las rodillas y a Tom le recordó la escena que vio de pequeño de Bambi, pensando que en cualquier momento el rubio terminaría rodando por el hielo.

-No me sueltes.- Demandó Bill y Tom solo pensó que en ese momento, ni en ningún otro, quisiera soltarlo.

-Claro que no, “Bambi”.- El rubio abrió los ojos en expresión de casi indignación y lo empujó con tal fuerza que lo alejó varios metros lejos de él, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera de espaldas. En efecto, lo había visto venir, y ahora yacía tirado de piernas arriba como un ciervo indefenso. Tom echó a reír acercándose de nuevo mientras ayudaba a Bill a ponerse de pie.

-No puedes pedirme que no te suelte, al mismo tiempo que me empujas.- Las mejillas de Bill habían enrojecido tanto que ya el color se estaba apoderando de toda su cara. Aquella expresión tan inocente quiso guardarla en su mente. Todo se sentía nuevo.

Tom volvió a tomar a Bill de la mano y empezaron a patinar sobre la congelada pista. Poco a poco Bill recobraba más confianza en su propias piernas mientras seguía los movimientos suaves de Tom, danzando en un pie sobre el otro.

-¿Ves? No es tan difícil.

-Lo sé, es solo que tenía mucho tiempo sin hacerlo.

-Yo también tengo mucho tiempo sin patinar, Bill.- Respondió buscando en su mirada la mentira en sus palabras.

-Está bien, no lo he hecho desde los 10. Lo intenté un par de veces, pero no es lo mío.

-No tuviste suficiente paciencia.

-O quizás no me tuvieron suficiente paciencia a mí.- Tom alzó una ceja y suspiró.

-Es tu día de suerte, porque yo sí la tengo.- Le dio un empujoncito y apenas manteniendo las manos juntas dejó que Bill lo hiciera por su cuenta. Cada vez lo hacía mejor, y sigilosamente tomó su teléfono para empezar a grabarlo. Para cuando este se dio cuenta ya era muy tarde y estuvo a punto de caer al suelo por segunda vez en un arrebato por robarle el aparato.

-¿Qué haces? ¡No me grabes!

-Te prometo que no se lo mandaré a Andy esta vez. Solo quiero tener esto de recuerdo.

-El recuerdo te quedará cuando te atrape.- Sí, le había prometido no soltarle, pero la situación ameritaba “correr por su vida”. Ni siquiera el mismo Bill se dio cuenta que ya estaba patinando solo, en una carrera tras él.

Tom no podía dejar de sonreír y se sentía realmente feliz de poder compartir ese momento con Bill, quien por la expresión que adornaba su cara, también se la estaba pasando bien. Se veía libre.

Siguieron así, dando vueltas sin parar. Las pequeñas partículas de hielo que se levantaban en cada paso, se derretían sobre el calor de sus cuerpos, así como el hielo que separa sus sentimientos de los de Bill. Tom creía que ya era momento de confesarle al rubio la verdadera razón por la cual lo había traído hasta ahí y después de un par de vueltas más, se detuvo en seco parándose frente a este.

-Bill, quiero decirte algo.- Empezó el castaño con un tono más serio del que realmente quería, pero su garganta no le estaba haciendo de mucha ayuda. Bill lo miró asustado, pero esperó con ansias su revelación. -Sé que ya tuvimos esta conversación… Bueno, más o menos.- Pero sus palabras empezaban a confundirse. -Me dijiste que ahora podía ser tuyo por voluntad propia…

-¿Sí?…- Siguió con la mirada fija en él esperando que continuara.

-Quiero que tú también seas mío por voluntad propia…

-Ok? ¿A dónde quieres llegar con esto Tom?- Este tomó aire y se llenó de valor ante lo que iba a decir y dejar su nerviosismo de lado.

-Quiero que estemos juntos, como una pareja. Quiero dejar atrás la manera en que todo esto empezó. Sé que es muy bizarro, pero a los sentimientos a veces hay que dejarlos ser por lo que son, sin sobre-analizarlos demasiado.- Hizo una pausa y tomó ambas manos de Bill entre las suyas entrelazando sus dedos. -Esta… historia… ha sido algo complicada pero creo que aquí hay algo más, y quiero darle una oportunidad. Tenemos algo especial, un no se qué. Sentí una conexión especial contigo desde hace mucho y tú también lo sentiste conmigo, eso es más que obvio. Quiero descubrir más de esto… de nosotros.

Bill solo podía observarlo en silencio, escuchando todo lo que Tom tenía que decir, pero su falta de respuesta lo hizo sudar frío. Internamente una voz en su cabeza le gritaba que quizás no debió hablar de más, mientras que otra voz le decía que era lo correcto, y de no ser correspondido tendría que aceptarlo de cualquier manera. Igual ya estaba decidido, y prefería arriesgarlo todo y ser rechazado, a no haberlo intentado si quiera.

-Toda mi vida he sentido que algo me falta, sin saber exactamente qué.- Dijo Bill rompiendo el silencio, con un tono de sinceridad en su voz. -Sin embargo, desde que te conocí, siento como si hubieras llenado ese vacío en mi vida. Sea lo que sea.- Se acercó más a este, acortando mucho más la distancia entre ellos. -Ya te había dicho que la primera vez que te vi, hace años, sentí algo inexplicable. Eso mismo que volví a sentir cuando nos encontramos la noche del accidente. No sé qué era, solo sé que necesitaba hacer lo que fuera para mantenerte ahí. La única manera que sé hacerlo es manipulando a las personas a mi alrededor. Pero ahora que te tengo aquí frente a mí, no quiero hacerlo más. No lo necesito.

-No, no tienes que hacerlo. No conmigo.- Tom llevó su mano hasta la barbilla de Bill haciendo que este subiera la cabeza, mirándolo fijamente a los ojos, eliminando cualquier rastro de duda que segundos antes había invadido su mente. De nuevo esa sensación, ese cosquilleo que le recorría el cuerpo, directo desde el corazón, expandiéndose hasta cada una de sus extremidades y lo besó. Lo besó como si fuera la primera vez que lo besaba. Sus labios se movieron suavemente sobre los de él, sintiendo como sus respiraciones se sincronizaban. Esto era lo más cerca que estaría de tocar el cielo y no quería bajar de ahí.

-Quiero estar contigo, Tom pero… odio admitir que tengo miedo. Me siento como un estúpido diciéndolo en voz alta.

-Yo también soy un estúpido, pero heme aquí. Seremos dos estúpidos entonces. Pensé que eso ya había quedado claro desde el principio.

-No lo entiendes. Yo siempre he estado solo, además de Andreas no tengo a nadie. Y aún así he conseguido que se aleje de mí, no dándole el lugar que se merece. No sé manejar lo que siento. Yo…

Tom lo interrumpió llevando su dedo índice sobre los labios de Bill y susurró. -Está bien, no tienes que saber hacerlo. Yo no iré a ningún lado, estaré a tu lado. No importa el tiempo que me tome, yo estaré aquí para ayudarte a descifrarlo.

Y en menos tiempo del que le dio en terminar de hablar, Bill había rodeado sus brazos sobre su cuello. Lo abrazó fuerte, tanto como nunca antes lo había hecho. Jamás lo había visto así, tan indefenso y honesto.

-¿Qué pasará cuando te des cuenta que no soy lo suficientemente bueno, suficientemente perfecto? ¿Qué pasará si al final Jörg tenía razón y yo solo soy un desperdicio de espacio? ¿Débil? ¿Alguien de quien te arrepentirás de haber conocido?

-Tu padre es un idiota. Nada de eso es cierto.- Tom lo alejó suavemente y lo tomó de la mano guiándolo de vuelta a la banqueta para descansar. Bill se veía nervioso. Lo estaba viendo a él, realmente a él.

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-Vamos Andy, ya me quiero ir. No conseguiremos esa fecha emblemática que quieres. Esa fecha tan especial y única para el lanzamiento del álbum. Déjaselo a alguien más.- Resopló Georg rascándose sus agotados ojos. -Además no nos estás pagando por hacer el trabajo de la disquera. Yo solo sé arreglar autos.

-Y beber cerveza.- Añadió Gustav riendo jocosamente.

-Exacto.

-No, por favor chicos. Ya estamos muy cerca.- Andy se acercó al par sentándose en medio de ambos con la laptop entre sus piernas y un gran planificador con tareas por hacer. -Miren, es solo elegir un día y ya ¿no?. Por favor, por favor, por favor.

-Vale, mira. Esta fecha es muy importante.- Dijo Gustav señalando sobre la pantalla en los primeros días del entrante mes. -Aquí puedes anotar mi cumpleaños, el 8 de septiembre.

-¿Tu cumpleaños?

-Así, es.- Respondió el de lentes asintiendo con la cabeza.

-¡Claro! ¡UN CUMPLEAÑOS! ¡¿Cómo no lo pensé antes?! ¡Qué tonto!- De repente el platinado se puso de pie dejando la laptop de lado, tomando su móvil en manos empezando a teclear con rapidez.

-¿Mi cumpleaños?

-Obvio el tuyo no, gordis. ¡El de Bill!

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-Quiero que me escuches bien. Y si no lo haces, lo volveré a repetir mil veces hasta que te lo creas. Nada de lo que creciste pensando que eres, es quien realmente eres. Hay mucho en tí que nadie más ve porque no dejas que entren a ti. Y si no quieres que nadie lo vea, pues que se vayan al carajo. Yo no pienso dejarte por tus defectos. He visto lo peor de tí, y no es tan malo como crees. Yo no iré a ningún lado, quiero estar contigo incluso si eso significa descubrir cómo salir de ese sitio oscuro en el que tú mismo te encerraste.- Tom tomó a Bill a cada lado de su rostro y juntó sus frentes. -Me importas, y nada de lo que digas hará que cambie de opinión.

Bill se abalanzó sobre Tom, esta vez besándolo con mucha más intensidad. Sus bocas se fundieron una con la otra y sus manos nerviosas viajaron por el torso de Bill liberándolo de su suéter. Bill bajó hasta el cuello de Tom y lo succionó con vehemencia pasando sus dedos entre su enredado cabello. Con cada gemido, con cada lamida, con cada caricia se deshacían el uno con el otro.

Se desprendieron de toda la ropa, quedando expuesto más que sus cuerpos, haciéndose uno solo en un espacio donde solo las paredes fueron testigos de su pacto de amor.

&

-¿Cómo que el cumpleaños de Bill? No estoy entendiendo nada, por favor, ilumíname.

-¡Sí! He estado tan ocupado y estresado que lo había olvidado por completo. El cumpleaños de Bill se acerca. Es el día ideal para el lanzamiento. Ya saben cómo es, seguro le gustará tener un poco de protagonismo y hacer que ese logro se trate de él. Especialmente después de que se sintiera desplazado con los cambios que tomaron en la disquera. Haremos los preparativos necesarios. ¡Será fiesta doble!. Es perfecto, perfecto, perfecto.- Andy empezó a dar pequeños saltitos mientras aplaudía en emoción.

-¿Por qué no me sorprende?- Respondió Georg mientras se dirigía a la cocina en busca de unas cervezas como celebración.

-Y, ¿Cuándo es el cumpleaños de Bill?

-En 3 días, bebito.

-¿El 1ero de septiembre?- Preguntó Gustav.

-Sí. ¿Por qué? ¿No tendrán planes ese día no? Y si es así, cancelen todo. Obviamente ustedes están invitados a la celebración. No pueden faltar.- Respondió Andy mientras tecleaba sin cesar en su móvil.

-Pues sí que es perfecto.

-Sí que lo es. ¿Quién se lo iba a imaginar?- Se incorporó Georg a la conversación, pasándoles una botella a cada uno, mientras tomaba un sorbo de la suya propia.

-¿Quién se iba a imaginar qué cosa?- Andy dejó lo que estaba haciendo. Ahora era él quien no estaba entendiendo lo que parecía ser evidente entre los dos amigos.

-Tom también cumple años el 1ero de septiembre.- Respondió el castaño mientras volvía a sentarse al lado de Gustav.

-¿Qué?- Preguntó Andy más interesado.

-¿Cómo no sabías? Si pareces saberlo todo.- El platinado se sintió como un tonto ante esa información, pero tenía razón. ¿Cómo nunca le había preguntado cuándo era su cumpleaños? -Pensé que eras el tipo de persona que conoce los cumpleaños de todo el mundo para conocer su signo, su ascendencia y su planeta.

-Sol, ascendente y luna.- Le corrigió Andy.

-Eso. En fin. Nuestro Tomás cumple 25, ya está casi tan viejo como nosotros.

-¡Eso es más perfecto aún! Realmente sí dimos con una fecha perfecta. Podemos celebrar ambos cumpleaños junto con el lanzamiento del álbum. Sabía que tenerlos aquí me sería de mucha ayuda.- El platinado se acercó a ambos y los rodeó con sus brazos. -Pero escuchen, debemos mantenerlo en secreto. Ya le avisé a David del día, pero para hacerlo más especial ninguno de los dos puede decir nada. ¿Vale?

-Tranquilo, soy una tumba.- Sentenció Georg pasándose las manos sobre los labios en señal de silencio Y Gustav le imitó.

-¡Será una sorpresa!

Continúa…

Bueno, definitivamente sí será una sorpresa 😉

por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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