Recording. Track 17

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 17

Tom no recordaba la última vez que había vomitado en su vida, pero últimamente era lo único que su estómago le permitía hacer. Su cumpleaños 25, en cuestión de segundos, pasó de ser un día increíble a uno de terror, memorable, sí, pero por las razones equivocadas. Se pasaba los días encerrado en su habitación en el loft ahogando sus penas en alcohol hasta que el cuerpo simplemente colapsaba ante sus efectos.

Los gritos ahogados de las personas en aquella sala aún lo atormentaban y el flash de las cámaras frente a él viniendo en todas las direcciones, se sentían sobre su rostro como pequeñas llamas que quemaban su piel. La espiral descendente a la locura en la que cayó su mente después del escándalo que supuso el lanzamiento de su álbum y la revelación al mundo de que Bill Kaulitz era nada más y nada menos que su hermano gemelo, lo habían dejado cuestionando su propia realidad. No solo había descubierto que tenía un hermano del que desconocía su existencia, sino que además su padre, no era su padre. No, para él Gordon siempre sería su padre, el que estuvo siempre hasta su último aliento. Él jamás podría ser Tom Kaulitz. Jörg no significaba nada para él, solo le provocaba asco y desprecio. Después de lo poco que sabía gracias a Bill y de lo mucho que sí supo gracias a su madre y verla rota de dolor en el suelo y enterarse de los sucesos de su concepción, quedó claro para él que ese hombre era de todo, menos su padre.

La prensa causó sensación del momento. Las redes sociales no pararon de inundarse de noticias y rumores que rápidamente se esparcieron en cada rincón de internet: «Tom Trümper: de hijo perdido a estrella renaciente», «Tom Trümper tiene más relación con la industria de lo que creías», «Bill Kaulitz produjo el nuevo álbum de su hermano, y no lo sabía», «Noche de lanzamientos musicales y secretos familiares.» No existía un solo portal de farándula que no estuviera hablando de lo sucedido y no había nada más que él quisiera, sino desaparecer y pretender que nada había sido cierto.

Gracias a la polémica, su álbum se posicionó más rápido de lo imaginado en los charts dentro y fuera de Alemania. Todos tenían algo de qué hablar y exigían una entrevista con ferocidad. Las cifras eran exorbitantes, como venderse al mejor postor. Aquel que ofreciera la mayor suma de dinero sería el afortunado de tener una exclusiva contada de la propia boca del artista.

Solo habían pasado 16 días, pero no estaba preparado. No sabía si quiera si en algún momento lo estaría. Lo que realmente necesitaba era hablar con Bill, pero luego de aquella incómoda conversación que forzadamente tuvieron con Simone y Jörg en privado, no había escuchado ni una sola palabra de él.

Simone había admitido su aventura con el mayor, y Jörg a duras penas había admitido su crimen, porque no había otra manera de describirlo. Fingir la muerte de uno de tus propios hijos y llevarlo contigo a espaldas su madre, solo podía llamarse de esa manera.

Ante el revuelo que todo aquello causó, Jörg compartió con la prensa que todo había sido una sorpresa para él también. Su versión de los hechos había sido completamente diferente a la realidad. Según él, había sido error del hospital y los gemelos habían sido separados por negligencia del personal, por lo que la noticia había trascendido también como un problema de los entes de salud en Alemania. Por supuesto, 25 años después era muy tarde para encontrar a los «responsables» de tal mal entendido y solo quedaba empezar de nuevo y reconectar con su hijo perdido. Quizás eso era lo que más le revolvía el estómago.

Bill no supo qué hacer. Por primera vez fue incapaz de saber qué pasó por su mente. Fue como si de repente aquella conexión especial que había sentido desde el momento en que se conocieron, hubiera sido arrancado de su ser. Ahora se sentía un muro mucho más grande y oscuro entre ambos. A pesar del llanto de Simone y tomarlo en sus brazos en incredibilidad, él no la sentía como su madre. Pero, ¿Cómo podría? Sus vidas habían sido un engaño y aquella fantasía de mantener una relación con él se había esfumado tan rápido como llegó.

Su teléfono no dejaba de sonar. Las llamadas y mensajes no paraban de llegar, de todos, absolutamente todos, menos de Bill. Su silencio y distanciamiento lo estaban quemando por dentro. El único con el que podía hablar era Andreas, quien se mantuvo a su lado tras la noticia, cuidando de él y apoyándolo sin juzgar. Era el único que sabía lo que sucedía entre ambos más allá de lo profesional y aún así no sintió asco ante la naturaleza incestuosa de su relación. Pensó también que tener a Andreas cerca lo ayudaría a comunicarse con Bill nuevamente, pero fue en vano. El platinado tampoco sabía del paradero del gemelo. Nadie sabía dónde estaba ni qué hacía, es como si hubiera desaparecido bajo la tierra.

-Tom, por favor, abre. Necesitas comer algo.- Escuchó varios toques en la puerta y decidió ignorarlo, hasta que varios segundos después el toque incesante regresó. -Se que puedes oírme, estoy ansioso. Por favor, abre.

-No quiero. Déjame en paz.- Respondió con la voz rasposa, sintiendo la cabeza darle vueltas sin parar mientras se llevaba la botella de whisky de nuevo a la boca.

-Estoy preocupado por ti. Todos lo estamos.

-¡No me interesa! ¡Te dije que te fueras!

-¡Pues no me voy a ninguna parte hasta que abras la maldita puerta! ¡Tienes 4 horas ahí adentro! No me hagas llamar a tu madre. ¿Prefieres que sea ella quien te saque de ahí?- Revisó con la vista borrosa la pantalla de su teléfono, ya era pasada la medianoche. El tiempo había perdido el sentido. Suspiró después de darle un trago largo a la botella nuevamente y lo pensó por un momento. Si a alguien tenía que ver, prefería que siguiera siendo Andreas. No quería tener contacto con nadie más, ni su madre, ni Gustav, ni Georg. Nadie realmente podía entender lo que realmente le pasaba. Se arrastró en el suelo hasta la perilla y desbloqueó el seguro. No dijo nada más, pero el click le indicó al rubio que podía entrar y abrió la puerta con cautela. Lo vio de reojo con la vista perdida entre sus propios dedos y los cabellos enredados en su sudorosa frente. -Estás hecho un desastre.

-No me importa.

-Pues a mi sí. Estás muy mal Tom. Por favor, no puedes seguir así.

-¿Qué se supone que haga Andy? ¿Quieres que salga y siga con mi vida como si nada hubiera pasado?

-Yo tampoco tengo la respuesta Tom, pero perderte en el alcohol y aislarte de todo el mundo no es la solución.

-No hay solución. Solo necesito aquí a mi mejor amiga.- Zarandeó la botella frente a su cara y le dio otro sorbo hasta que sintió una mano forcejeando con él para arrebatársela. -No, déjame. ¡Suéltame!

-¡Basta! ¿No ves cómo estás? Dámela.

-¡NO!- Pero sus torpes movimientos no podían contra la sobriedad de Andreas, y entre el forcejeo la botella se estrelló bajo él, causando un corte en la palma de su mano. Un pedazo de vidrio se encajó en su piel y sintió sus ojos arder hasta humedecer sus mejillas. Quiso creer que era producto de su sudor, pero las lágrimas no provenían solo del dolor físico. No aguantó más y estalló en llanto. Estaba completamente derrotado.

-¡TOM! ¡Aaagh!- Andreas rápidamente tomó una toalla y la envolvió sobre su mano para detener la hemorragia mientras lo movía con dificultad lejos de los trozos de vidrio esparcidos en el suelo para luego buscar entre las gavetas un kit de primeros auxilios. -Con cuidado Tom, te puedes volver a cortar.

-Qué más da.

-Se que es difícil, pero pero por favor. Déjame ayudarte.

-No quiero que me ayudes.- Andy suspiró y empezó a limpiarle la herida en silencio. Tom no podía verlo a los ojos, seguía con la mirada perdida al frente sin ver nada en realidad. Ni siquiera sintió cuando Andreas cuidadosamente estrujó su mano asegurándose de que no quedaran restos de la botella en ella y la vendara con presión. -Yo sé que esto no es lo que quieres escuchar, pero mañana tienes que volver a la realidad. Han programado una nueva entrevista con Zelda Vogel y debes ir. No dejan de presionarnos. Todos siguen hablando de lo que sucedió durante el lanzamiento y el silencio ha sido mucho peor. Hay rumores y es mejor que salgas a dar la cara. También tu álbum ha sido bien recibido, mira.- Sacó su móvil y empezó a bajar con el dedo sobre un montón de comentarios e interacciones de chicas hablando de lo increíble que era, y lo guapo que les parecía el castaño pero este lo alejó con desprecio.

-¿Qué? ¿Crees que eso me interesa? No puedo, es muy pronto. No voy a ir.

-Tienes que hacerlo. Firmaste un contrato y estás en tu obligación. Las entrevistas forman parte de la promoción de tu música, así que no se trata de que quieras o no. De verdad lo siento mucho. Yo… No tengo palabras que puedan hacerte sentir mejor, pero también es mi deber decírtelo Tommy.

Tom suspiró y golpeó la parte de atrás de su cabeza contra la pared cerrando los ojos con fuerza. No había ni un centímetro de su cuerpo que sintiera que algo de ello valiera la pena. ¿Qué iba a decir? No podía si quiera imaginar revelar al mundo que estaba enamorado de su hermano y había mantenido una relación homosexual e incestuosa con él, y eso, a pesar de ser mucho peor que toda la oscura y bizarra historia de trasfondo, no habían hecho que dejara de sentirse de esa manera hacia él.

-¿Qué quieres que diga, eh? ¿Que todo está bien y estoy feliz de conseguir a mi hermano perdido y estoy orgulloso de mi éxito?

-Mmm. Más o menos.

-¡¿Cómo?!- Abrió los ojos de par en par y una arcada fuerte subió por su garganta, que con toda voluntad intentó contener.

Andreas le explicó que había un guion el cual debía seguir, qué y no decir. En la disquera pensaron que lo mejor era que centrara la entrevista en cómo por suerte, este descubrimiento de hecho, fue mejor para su carrera y cómo ahora tenía una relación más fuerte con la industria. Como si su destino siempre hubiera sido estar en ese lugar al que estaba destinado. Un montón de mierda y mentira, pero ahora era parte de su trabajo y tenía que hacerlo. Quizás su madre siempre tuvo razón y era un lugar podrido. Ahora todo tenía sentido.

No pudo dormir durante toda la noche. Su mente divagaba sobre todo y nada. Solo podía pensar en que Bill seguía sin responder a sus mensajes y llamadas, incluso cuando en desesperación le contó sobre la entrevista que tendría en unas cuantas horas y aún así no supo de él. En algún momento su cuerpo cedió ante el cansancio y sus pesados párpados se cerraron, pero sería una total falacia decir que pudo descansar.

En la mañana no hubo mucho que hacer más que prepararse para ir a ese lugar a afrontar algo que tanto estaba evitando. Casi no cruzó palabra con Andreas, ni nadie del personal cuando llegó a las instalaciones del estudio de grabación. Se sentó en silencio en el cuarto de maquillaje escuchando cómo le repetían las respuestas que debía dar y cómo debía actuar: siempre manteniendo una sonrisa y dando las gracias, sin olvidar por supuesto un poco de tristeza en los momentos adecuados. Esos no tendría que fingirlos al menos.

-Ya estás listo.- Dijo la chica bajita de cabello largo, quien pasó una polvorosa brocha por su rostro por última vez. -No quiero ser inoportuna, pero tu música es increíble. Tus letras han resonado mucho conmigo, eres increíble. ¿Crees que podrías darme tu autógrafo y regalarme una foto?

Tom sintió pena por la maquilladora. La chica no tenía culpa de nada de lo que estaba sucediendo. Aquella pesadilla no tenía nada que ver con ella, y por un instante, así fuera mínimo, recordó que una situación como esa era exactamente lo que esperaba causar con su música, su gran sueño, que con el drama había pasado a último plano en su mente. Además agradeció internamente que no mencionara nada sobre el tema del que todos hablaban. Asintió con una sonrisa ladeada y la chica le entregó una pequeña libreta donde garabateó su firma. Ni siquiera había pensado en una, así que rayó sobre el papel lo primero que se le ocurrió.

-¿Cuál es tu nombre?

-Francis.- Respondió nerviosamente y añadió «De Tom, con cariño para Francis» -La joven lo sostuvo con felicidad y sacó su móvil para la foto. -¿Podrías agacharte un poco?

-Claro, no hay problema.- Le causó algo de ternura y lo hizo, pasando su brazo alrededor de sus hombros y sonriendo junto a ella mientas clickeaba múltiples veces capturando tantas expresiones como fuera posible.

-¡Muchas gracias!- Francis le dio un abrazo fuerte rodeando su cintura y se despidió de él alegremente saliendo de la habitación, no sin antes tropezarse con Andreas a su salida, quien estaba acompañado de uno de los chicos del equipo de producción. El pequeño momento de felicidad de Tom se había esfumado.

-Tom, ya es hora.

-Está bien.- Empezó a caminar junto Andreas a través del pasillo que semanas antes había atravesado con orgullo, esta vez con nerviosismo.

-¿Ya sabes qué decir no?

-Créeme que sí.- Respondió cortantemente.

-Tommy, se que es difícil. Si crees que te afecta mucho, no respondas algunas cosas, pero no digas algo que pueda afectarte. Recuerda lo mucho que hiciste para estar aquí. Te quiero.- Le dijo susurrando y le dio una palmadita en el hombro. Le hicieron un par de señas y supo que era momento de salir. No tenía tiempo de conversar más con el platinado, pero no tenía mucho que quisiera decirle. Quizás un gracias.

El público estalló en aplausos y gritos, muchos más fuertes que la última vez. Zelda se puso de pie y lo recibió de brazos abiertos. La mujer mayor olía demasiado a rosas y quiso separarse de ella, aunque tampoco quería quedar como un patán descortés en su primera aparición en los medios después del escándalo. Le hizo una señal invitándolo a sentarse en un sofá junto a ella y el público hizo silencio.

-¡WOW! Miren a quién tenemos aquí. Nada más y nada menos que a Tom Trümper, ¿o debería llamarte Tom Kaulitz?- Vaya, sí que había empezado fuerte y ni siquiera había terminado de apoyar su culo contra la tela de su asiento.

-Trümper, por favor.

-Qué bueno que te tenemos aquí hoy para que nos ayudes a aclarecer toda esta confusión. Muchas plataformas están compartiendo otra información.- En la gran pantalla a sus espaldas apareció esta vez, su (desconocida para él hasta ese momento) página de Wikipedia, que leía:

«Tom Kaulitz (Nacido bajo el nombre de Tom Trümper en Lübeck, Alemania; 1 de septiembre de 1989) es un cantautor compositor, guitarrista y pianista alemán. Tom fue conocido en 2009 por su sencillo de hip-hop ‘Heute Abend gehen wir tanzen’. Actualmente adquirió una repentina fama gracias al revuelo alrededor de su origen, con el lanzamiento de su álbum ‘Unknown World’ el 1ero de septiembre de 2014. Hijo de Simone Trümper -de soltera Schäfer- y el retirado productor alemán Jörg Kaulitz. Hijo adoptivo de Gordon Trümper. Tom también comparte sangre con el productor alemán, y gemelo, Bill Kaulitz.»

Sabía que esta entrevista iba a ser difícil, pero no hasta ese grado. Todo se estaba volviendo mucho más real de lo que creía. Las nauseas habían vuelto.

-Lo sé. Todo ha sido muy confuso para mí también.

-Algunos están especulando que todo fue planificado y realmente ustedes sabían de esto antes del lanzamiento de tu música, pero esperaron hasta ese momento para hacerlo público. Como dicen, no hay mala publicidad, solo publicidad. ¿Qué tan cierto es eso?

«Claro, yo sabía que Bill era mi hermano y me acosté con él múltiples veces porque me parecía divertido. Además de tener tantos contactos en la industria en la que mi verdadero padre es tan reconocido, que lo usé para fácilmente producir mi trabajo. Obvio.» Pensó para sí, pero por supuesto no podía dejar que su sarcasmo le ganara frente a tantas personas. En cambio respondió.

-Nada más alejado de la realidad. Ninguno de nosotros sabía nada al respecto.- Eso no era del todo cierto, de todos los involucrados, Jörg era el mayor culpable, y en cierta medida su madre, aunque ella tampoco supiera de la existencia de Bill hasta ese momento.

-¿Cómo es entonces que pasaron tantos años desconociendo uno del otro? ¿Cómo es que no se dieron cuenta que Bill y tú son tan parecidos?

Ahí sí que se sintió como un estúpido. Ahora que lo veía con la cabeza fría, Bill y él sí compartían un gran parecido. Cosa que en todo momento pasó por alto gracias a sus estilos tan diferentes. Además tu primer pensamiento al ver a alguien que se parece a ti, no es creer que hubo un trasfondo tan absurdo por detrás. Probablemente pensarías que es un doppelgänger antes de pensar que es, de hecho, tu hermano gemelo.

Tom explicó todo tal cual lo había ensayado gracias al guion que memorizó. No dio muchos detalles sobre la infidelidad de su madre, pero tampoco omitió el hecho de su aventura con el mayor. Al final, según la versión que Jörg había dado y él debía seguir, ambas familias desconocían de la existencia del otro gemelo. Repitió una vez más sobre el «error del hospital» y cómo ahora todos estaban sorprendidos, pero agradecidos de haberse reencontrado. Definitivamente su estómago no soportaría mucho más.

-Qué increíble historia. Esto nos ha volado la cabeza a muchos de nosotros. Pero ¿por qué no invitamos a alguien más? A la otra mitad de esta polémica para conocer su punto de vista. Recibamos con un aplauso, por favor, a Bill Kaulitz.

«¡¿QUÉ?!» Palideció y al girar la cabeza, vio cómo tras días sin saber de él, salía al escenario sonriendo y saludando al público mientras este lo recibía también entre gritos. Nadie le había dicho que Bill estaba invitado al show. Tras una pequeña, pero exagerada ovación, Bill se sentó a su lado y sintió su piel helarse.

-Muchas gracias por recibirme, Zelda.

-No, gracias a ti por unirte a nosotros. Ahora tenemos aquí a los gemelos Kaulitz, en exclusiva por primera vez, juntos en pantalla. Danos tu opinión Bill. ¿Cómo tomaste la noticia?- Y la mujer seguía llamándolo por ese apellido. Cada vez la despreciaba más. Solo quería gritarle que se fuera la mierda y arrastrar a Bill fuera de cámaras y hacerle mil preguntas. ¿Dónde había estado? ¿Por qué no le había respondido? ¿Por qué en los diez segundos que habían pasado desde que llegó no había volteado a verlo ni por un instante? ¿Ahora sentía asco de él? Se estaba desesperando.

-Para mi es un honor estar aquí. Por supuesto que la noticia nos ha impactado muchísimo, pero yo en el fondo estoy feliz de haber encontrado a mi otra mitad. Ni en un millón de vidas habría imaginado haber trabajado con mi hermano y participar en el increíble resultado que hemos logrado juntos. Quizás estaba escrito en el destino que esto sucediera así. Quizás eso también explica por qué esa conexión de gemelos nos ayudó a que nos complementáramos tan bien.- ¿Pero qué mierda estaba diciendo? Pasó de no escuchar nada de él, ahora a escuchar basura de su boca. Y no paraba de hablar. -No te voy a mentir.- «Oh, no. Por supuesto que no estás mintiendo, Bill.»- Sí fue muy fuerte para mi al principio, pero ya lo he asimilado y estoy feliz de tener una nueva familia.

«¡Ayudaaa!»

-Has dicho familia. ¿Ya han empezado a sentirse como una?

-Ehh.- Tom titubeó por lo bajo sin poder decir palabra cuando Bill continuó.

-Por supuesto. No solo he conseguido un hermano, sino una madre. ¿Sabes? Yo crecí sin una figura materna y ahora que Simone llegó a mi vida no puedo con la emoción. Se lo difícil que fue para ella vivir sin uno de sus hijos, así que no puedo esperar para recuperar el tiempo perdido con ella. Ya he recuperado algo de ese tiempo con Tom como mi colega, pero ahora como mi hermano será mucho más especial.

«¡Alguien despiérteme! Esto tiene que ser un sueño. No, ¡una pesadilla!»

-Qué hermoso que dentro de lo oscuro que todo supuso para ustedes, están encontrando una manera de ver el lado positivo.

-Por supuesto, hay que ver el lado bueno. El talento lo llevamos en la sangre y ahora es que nos queda mucho más por hacer juntos dentro y fuera de la industria.

«Voy a vomitar, ahora sí voy a vomitar.»

-Tom, ¿Qué nos dices tú? Bill ha encontrado una nueva madre. ¿Cómo ha sido tu relación con el Sr. Kaulitz? ¿Sientes que tú también has encontrado un padre?

«Voy a arrancarle su feo cabello, estoy seguro que ni es real.»

-Yo siempre tuve un padre. Gordon.- Respondió casi sin pensar, pero recordó que debía controlarse así tuviera que usar toda la fuerza de su cuerpo. -Estamos trabajando en ello, como bien lo dijo Bill,- Tuvo que tragar fuerte al pronunciar su nombre. -ha sido difícil y yo todavía lo estoy asimilando. De hecho, para evitar tanta confusión con mi nombre, he decidido cambiarlo a uno más artístico.

Nada de lo que decía estaba planificado, y en ese momento no le importó si tendría algún tipo de repercusión esa decisión precipitada, pero así no solo podía desviar la atención sobre la pregunta sino que también cortaba de raíz el que siguieran relacionándolo con ese hombre. La audiencia murmuró en sorpresa antes de continuar.

-¿Sí? ¿Cómo te harás llamar ahora?

-King Tom.- Se giró levemente sobre su asiento mostrando cómo sobre la manga de su chaqueta, se encontraba bordada una corona con la letra «T». -Esta chaqueta me la regaló un buen amigo y creo que representa muy bien mi arte. Pueden llamarme así, o Tom a secas.

-¡Tú eres mi rey, Tom!- Una chica del público gritó y los demás se unieron a ella en risas.

-¿Algo así como Lil’ Wayne o Lady Gaga?- Preguntó Bill, por primera vez dirigiéndose a él desde que había llegado.

-Sí, tú deberías saberlo. Mucho me has mostrado sobre Gaga y me ayudaste a apreciar su música. Es una gran artista. Muchos de las grandes leyendas usan un sobrenombre. ¿Por qué yo no?- Forzó una sonrisa y Bill le imitó. Sin duda, había tensión.

-Me parece muy acertado. ¿Crees entonces que no usar el nombre de tu familia te ayudará a alejarte del discurso de nepotismo que existe dentro de esta industria?- Volvió a preguntar Zelda ahora mucho más interesada.

-Absolutamente. Nunca he sido un nepo baby y creo que es muy tarde para serlo. Todo lo que he logrado ha sido por mérito propio y no por tener alguna relación con personas importantes.- Tampoco fue lo suficientemente honesto. Su relación con Bill sí que lo había ayudado en su carrera, pero no era exactamente por las razones expuestas por su entrevistadora.

-Tampoco hay nada de malo en ser un nepo baby.- Sentenció Bill guiñando un ojo con un tono gracioso, pero podía notar lo oscuro en su voz.

-Oh, ¿Qué vemos? ¿un poco de rivalidad entre hermanos?

«Ahora sí. Voy a arrancarle la peluca.»

-No, no, no. Todo lo contrario. Yo soy muy consciente de las vidas tan diferentes con las que crecimos Tom y yo.

-A propósito de eso, ¿Cómo han llevado esa diferencia? ¿Sienten que a alguno le faltó lo que el otro tenía? ¿No ha crecido cierto resentimiento entre ambos?

«No. Pero gracias por recordármelo, vieja estúpida»

-No realmente. Creo que ahora como dos adultos sabemos que no podemos cambiar el pasado.

Tom sintió que en algún momento su cabeza simplemente decidió desconectarse para no descender a la locura. Se limitó a responder lo estrictamente necesario y dejó que Bill y su increíble habilidad para mentir, se hiciera cargo el resto de la entrevista. Pensó que quizás subestimó su propia capacidad para poder decir tanta falacia con una expresión neutra.

Pasaron 15 o 20 minutos más, quizás toda una eternidad, pero para cuando por fin acabó sintió que se quitó un peso de encima. Ambos se despidieron de la mujer mayor y saludaron a la audiencia antes de desaparecer tras batidores.

Cuando por fin estuvieron fuera de cámaras, la ansiedad y desesperación ya se habían hecho eco en su cabeza como para seguir pretendiendo frente a Bill.

-¿Qué mierda, Bill? ¿Qué fue todo eso? ¡Tenemos que hablar!- Murmuró apretando su mandíbula mientras lo tomaba por el codo y caminaban a paso apresurado por el pasillo.

-No tenemos nada que hablar.

-Por supuesto que sí. Este no es momento de fingir que no has recibido ninguno de mis mensajes ni mis llamadas.

-No estoy fingiendo nada. Sí los leí, pero decidí ignorarlos, Tom. No soy estúpido.

-No puedes estar actuando así de nuevo, ¡por Dios!- Tom pasó por encima de todos los presentes, ignorando cualquier persona que se atravesara en su camino. Ni siquiera era consciente de los presentes. Atravesó el lugar sin soltar a Bill del brazo y fue directamente a la misma habitación donde momentos antes se había preparado, y cerró la puerta con seguro. -No vas a salir de aquí hasta que hablemos.

-Esto se llama secuestro. ¿Así es como quieres que te vean tus fans?

-Corta la estupidez, Bill. ¿Qué te pasa?

-Si crees que después de toda esta mierda de la que nos enteramos todo iba a ser igual, estás viviendo en un mundo de delirios.

-No, obviamente no esperaba que todo siguiera igual. Pero, no se. Hubiera sido mejor al menos pasar por esto juntos y no completamente isolado sin saber de ti. Yo… Yo no he dejado de sentirme de la misma manera hacia ti.- Confesó pasándose ambas manos por la cara y luego el cabello. Su respiración estaba acelerada y podía sentir el retumbar de su corazón en los oídos.

-¿Entonces te parece completamente normal mantener una relación física y sentimental con tu hermano? Nos devolvemos ya al estudio y le decimos a Zelda que tenemos otro anuncio importante. Le decimos que también cogemos, no tan en secreto.

-¡BASTA, BILL! No es como si a ti se te diera mucho lo de ser moralmente correcto. Me hubiera gustado poder decirle al mundo que estaba a tu lado. Tener la libertad de poder ser yo mismo, pero es algo que estoy dispuesto a sacrificar si se que al menos puedo tenerte de la misma manera en que te tenía. ¿Recuerdas? Soy tuyo porque quiero serlo, no porque me obligues a serlo. Aún quiero estar contigo, Bill.- Y de repente, silencio. Solo podía escuchar su respiración y sus cortos pasos acercándose al rubio. -¿No lo entiendes? Nada de esto tiene sentido sin ti.

-Pues yo no, Tom.

-No sigas mintiendo. Por primera vez pude ver el verdadero tú. Sé que mientes, no nos hagas esto.- Tom lo tomó de los hombros lo empujó hasta puerta rozando sus cuerpos. Tenerlo tan cerca hacía que su sistema nervioso enviara chispas por toda su piel. Atrapó su cabeza entre sus manos y lo besó, pero Bill no respondió, en cambio sintió un empujón que lo hizo retroceder un par de pasos atrás.

-Esto es lo mejor, y no pienso hablar más al respecto.

Bill abrió la puerta y lo vio salir con tal indiferencia. Miró con horror a las personas que caminaban de un sitio a otro ajenos a todo lo que había pasado segundo antes. Pero entre ellos, un hombre joven y alto que esperaba de brazos cruzados, no dudó en sonreír ante la aparición del rubio y tomarlo de la mano para luego darle un beso en la mejilla antes de desaparecer juntos.

Continúa…

por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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