Recording. Track 18

Fic Twc/Toll de Ginger-Ale11

Recording. Track 18

-¿Estás queriendo decir que Bill volvió con su ex?

-Eso parece. Créeme que el imbécil ese no es la primera vez que lo hace, pero no lo creí capaz de caer en sus manos otra vez. Es un tipo asqueroso. Lo he odiado toda la vida.

-¿Es el mismo tipo que me consiguió la audición gracias a Georg, no?

-¡Sí! Y es el mismo por el que Bill me dejó en secundaria. De verdad Tom, a veces creo que no me escuchas. Ya te había contado de él.- Tom se rascó sobre la ya seca costra de la palma de su mano, removiéndosela a pedacitos.

-Sí te escucho, Andy, es solo que todavía me cuesta creer que esté con Hans.

-Pues a mí no.- Tom volteó a verlo casi en incredulidad y Andreas negó con la cabeza. -Perdón, no quise decirlo de esa manera. No es por ti, sino que, es el mismo Bill de siempre. Pensé que esta vez sería diferente.

-Pues no lo fue, y quedé como un ridículo al pensar que sí.

-Disculpen chicos.- Escucharon unos pasos acercándose y una voz femenina les hizo voltear en la dirección contraria. -Todavía faltan hacer unas tomas más con Tom.

-Sí ya en un momento estoy listo, gracias Camille.

-No hay de qué. Te ves más animado hoy. Me alegra verte de nuevo.

-A mi también.

-No quiero sonar atrevida, pero…- Hizo una pequeña pausa y se pasó su oscuro y brillante cabello detrás de la oreja. -Ya terminaron con las grabaciones del álbum y pues no creo que tengas mucho más en qué trabajar con Bill. ¿Te gustaría ir por una cerveza en un rato? Creo que me debes una después de lo ocurrido en aquel partido.

Y cómo olvidar ese día. Tenía razón la chica. Una parte de sí quería aceptar, realmente se lo debía para compensar aquel mal rato, pero aún así no se sentía preparado para hacer otra cosa que no fuera trabajar y pensar en su gemelo. Después de todo aún no asimilaba todo lo ocurrido, incluso pensó si sería momento de ir a terapia, pero, ¿Cómo explicarle si quiera a un profesional que no solo había mantenido una relación amorosa con su gemelo sin saberlo, sino que aún lo seguía queriendo y deseando de esa manera? Imposible. Dentro de todo se sentía repulsivo y ese era un secreto que no estaba dispuesto a compartir con nadie más. Nadie además de Andreas, que aún se preguntaba cómo podía aceptarlo y verlo como su amigo sin sentirse asqueado. Quizás él sí que estaría yendo a terapia sin saberlo.

También por su mente se cruzó su madre, por quien ahora sentía desprecio y pena. Era un sentimiento que no podía separar uno del otro. La pérdida de un hijo de cualquier forma era doloroso y más aún si era gracias a un engaño. Pero tampoco podía olvidar que ella había ocultado toda la verdad de él, al menos su parte de la verdad. No podía perdonarle que nunca le hubiera contado sobre su gemelo, de su infidelidad a Gordon y que prefiriera mantenerlo en las sombras y alejado de su sueño.

Era demasiado para procesar, y menos en un momento así. Pero todo parecía un detonante de sus nuevos traumas adquiridos.

-Lo siento muchísimo, Cami. Pero creo que tendré que rechazar. Quizás en otro momento.

-No, está bien, entiendo…- Su brillante sonrisa se transformó en una mueca de decepción.

-No, no, es solo que este es el tercer día de grabación y estoy muy cansado. Me vendría bien una noche de sueño.

-Sí, como dije, está bien no hay problema.- Camille subió ambos pulgares en señal de aprobación, pero se veía incómoda.

-Sabes, ya es algo tarde y últimamente estás tomando más trabajo del que te corresponde. Ve a casa y descansa un poco también. Te lo mereces.

-Claro… Gracias Tom. Buenas noches.

-Bye, Cami.- Le dijo Andreas antes de voltear a verlo con los labios fruncidos una vez la pelinegra se hubo fuera de su presencia. -Tienes una admiradora, ¿no?

-¿Qué?

-Es obvio que le gustas.

-¿Crees que no me he dado cuenta? Desde hace meses se comporta así frente a mí.- Tom empezó a caminar en dirección al set de grabación con Andreas sin despegarse de su lado.

-¿Y qué piensas hacer al respecto?

-¡NADA!- Se detuvo en seco y lo miró dubitativo. -¿De verdad crees que estoy en la condición física y mental como para salir con alguien más?

-Mentalmente no lo creo, pero físicamente no veo nada mal contigo. A menos que… ahora hayas perdido el interés por personas con doble cromosoma X.

-¡NO!… Yo… Sí me gusta Camille. O sea, no de esa manera. Es preciosa, pero… Aghhh. Tú entiendes.

-Sí, sí claro, entiendo perfectamente.- Andreas se echó a reír y le dio un empujón amistoso.

-No le veo la gracia.

-Pero yo sí. Vamos, Tom. Tienes que encontrar la gracia en las cosas de nuevo. Han pasado semanas y estás mejor, pero podrías estar mucho mejor. Fue solo un chiste.

-Perdón. Lo sé. Todavía me cuesta.

-Ya, no pienses más en eso. Termina con esto de una vez, que ya me quiero ir.

Tom salió de nuevo al set pasándose las manos por encima de la ropa chequeando que se viera lo suficientemente presentable. Su vida ahora se trataba de estar frente a diferentes tipos de cámaras: Desde entrevistas, sesiones de fotos para diferentes portales, hasta admiradoras que rápidamente había ganado y querían fotos con él en lugares completamente inesperados, para ahora también estar frente a las cámaras que grababan el nuevo videoclip de su sencillo. Ni siquiera le interesaba el concepto del videoclip, realmente no lo entendía, era muy abstracto para él. Quien fuera que se encargara del proceso creativo seguro sabía lo que hacía. Él solo se limitaba a actuar medianamente lo que le pedían que hiciera y a posar para diferentes tomas. Gracias a Dios, esta ya sería la última y después sería libre de irse.

Después de todo, la idea de Camille de ir por unas cervezas no sonaba mal. Así que finalizado todo con la producción y salir de las instalaciones de Phoenix, –que hasta hace poco desconocía que siquiera contara con estudios de esa envergadura–, se dispuso a ir a un bar en el centro de la ciudad con Andreas.

Las cervezas se convirtieron en tragos de bebidas más fuertes. Primero whisky, a lo que estaba más acostumbrado, y luego vodka de diferentes sabores, esos que tanto le gustaban al platinado y ahora entendía por qué. El sabor era tan dulce que te hacía olvidar los altos grados de alcohol que estaban entrando rápidamente a tu torrente sanguíneo y desapercibidamente nublaban tu juicio. Se había hecho amigo del alcohol, que lo acompañaba casi diariamente en su dieta desde el escándalo. No recreativamente, sino a manera de escape de sus pensamientos, de los cuales no lograba realmente escapar, pero al menos los confundía lo suficiente como para perder el sentido.

Caminó por el lugar después de vaciar su vejiga por cuarta vez en la noche y se paseó entre las personas en busca de Andreas, hasta que una maraña de pelos blancos se asomó por encima de la barra peligrosamente cerca de uno de los chicos del bar. Aún con la vista nublada, podía ver que Andreas estaba inclinado susurrándole cosas al oído y el tipo unos centímetros más bajo que él, se veía abochornado. Quién sabe qué clase de cosas estaría contándole, pero por su cara, presentía que debía salvarlo de su amigo.

-¡Eh! ¡¿Qué tal unos shots de tequila?!- Interrumpió Tom la escena pasando su mano en el hombro y Andy se giró bruscamente con la sonrisa ladeada.

-¡Suena espléndido, querido!- El bartender rápidamente sirvió los tragos y desapareció de sus vistas. -Creo que lo espantaste.

-¿Yo? El pobre tenía cara de querer estar en cualquier lado, menos aquí. ¿Qué le dijiste?

-Nada, solo le estaba contando que tengo una garganta profunda y no poseo reflejo nauseoso.

-… Por Dios.

-Ay, no seas mojigato.- Ambos tomaron sus shots y Tom casi se ahoga en risa.

-No lo soy, es solo que no entiendo cómo puedes estar bien tan rápido y hacer como si nada pasara.

-«Finge hasta que lo consigas». Eventualmente se te olvida que estás fingiendo y empiezas a creer que es cierto. Después de todo solo tenemos una vida, y no podemos pasarla por siempre llorando. Hay momentos para todo. Por eso, Tom, tienes que disfrutar de las cosas buenas que aún tienes.- El castaño suspiró y con la vista perdida volvió a hablar.

-¿Finjo que estoy feliz de que una parte de esa misma vida se haya arruinado?

-¡Nooo!, pero tampoco puedes encerrarte en ese sentimiento que te hace mal. Cuando tienes un problema, vas y lo enfrentas.

«Cuando tienes un problema, vas y lo enfrentas». Esa frase resonó dentro de su cabeza y eso haría. No fingiría que estaba bien, al menos intentaría estarlo de verdad. Por eso, aprovechó el instante en que el pobre bartender se cruzó frente a Andreas y este se distrajo en su presencia, para escabullirse entre las las personas, entró en su oscuro Cadillac y prendió la marcha.

Le estaba costando mantener la vista fija en el camino, pero su mente, aún nublada por el alcohol, estaba lo suficientemente enfocada en su objetivo como para no hacer que se estrellara. No podía repetir el error de chocar su auto, como sí lo causó una vez con Bill… Oh, ese día, el día en que se conocieron. Sacudió la cabeza ante el recuerdo, pero no ante la imagen de Bill: Su objetivo. Iría hasta su casa y hablaría con él, al menos debía intentarlo sin tener a cientos de personas a su alrededor, sin cámaras de por medio, y en la privacidad donde esperaba poder tener una conversación que tuviera un poco más de sinceridad. Él se sentía muy sincero, más de la cuenta. Y esa sinceridad no podía ser transmitida por una llamada o un mensaje de texto que ahora tampoco llegaban después de haber sido bloqueado por todos los medios por el rubio. Ni siquiera sabía si lo encontraría en casa, o si estaba ahora con su nuevo novio. Odiaba esa palabra. ¿Cómo podía tener novio ya? Su novio era él. Qué mierda le importaba si también era su hermano.

La vibración constante en uno de sus bolsillos lo estaba molestando casi llegando a su destino. Tomó su teléfono y contestó sin mucho afán, hasta que una voz chillona retumbó en su tímpano.

-¡¿DÓNDE ESTÁS, TOM?!

-Me fui.

-¡Obviamente sé que te fuiste! ¡¿Dónde estás?!- Repitió Andreas al otro lado de la línea.

-Dijiste que tenía que enfrentar mis problemas y eso hice. Voy a ver a Bill.

-¡Cuando te dije que enfrentaras tus problemas me refería a que tenías que afrontar tus miedos, no ir a buscar a Bill!

-Muy tarde Andy, ya estoy aquí.

-¡¿Aquí dónde?¡ ¡¿Tom?! ¡TOM!- Sonaba alterado y no tenía tiempo para reproches. Colgó la llamada y apagó el teléfono para evitar interrupciones. No podía perder esa repentina motivación.

Estacionó su auto, según él, de una manera prolija a pesar de su estado. Se escabulló en la gran torre de apartamentos, y siguió el camino que sus pies ya bien conocían hacia el elevador. Estuvo a punto de ser detenido por la recepcionista, hasta que, –casi como un regalo del universo–, se tropezó con Nora, la ama de llaves de Bill.

-¡Eh, Nori!- Tom se abalanzó sobre la pequeña y robusta mujer y la abrazó con fuerza, a pesar de haberla visto una sola vez en su vida, pero de nuevo, se sentía muy sincero (o quizás desinhibido). -¡Qué bueno verla de nuevo!

-Señorito Tom. ¡Qué sorpresa verlo por aquí! Hace tiempo no se pasa por acá.- Aquella interacción calmó las alarmas de la recepcionista, quien volvió a su sitio de trabajo. Nora era una cara habitual en la edificación y tenía entrada y salida permitida a todas horas. Si ella conocía al individuo, seguro estaba bien.

-Sí, ya sé. He venido a ver a Bill. ¿Está en casa?

-Oh, sí. Pero no está de muy buen humor. Últimamente no lo ha estado, lo he visto muy mal desde… ya sabes. Lo he visto todo en televisión, pero no ha querido hablar al respecto. Creo que le animará ver a su hermano.- Confesó la señora mientras le pasaba la mano suavemente por la mejilla a Tom y le guiñaba un ojo. -Vamos sube, todavía no se ha ido a la cama.

-Vale, muchas gracias.- Tom se subió al elevador y se despidió. El par de minutos que estuvo ahí adentro se sintieron más cortos de lo que esperaba. De repente la ansiedad había vuelto y pensó en qué le diría, aunque quizás no debía ensayarlo demasiado, sino decirle lo que realmente sentía.

Cuando las puertas se abrieron nuevamente, el sonido lo impresionó un poco. Salió a paso calmado y miró alrededor. Las luces del apartamento estaban tenues y una de sus canciones sonaba al fondo. Era una de las canciones que Bill le había ayudado a componer. Una de las más suaves y tristes de su álbum.

Recordaba el día en que la compusieron juntos. Estaban a solas en el loft, y Andreas había tomando unas cortas vacaciones en Ibiza. Era la primera vez que pasaba tiempo con Bill a solas totalmente sin nadie a su alrededor, al menos por un período largo. Esas semanas a su lado fueron el detonante en su cabeza de que, sin duda, sentía algo más por el rubio aunque fuera más que evidente y él viviera en negación consigo mismo. Bill había pedido algo de comida después de una sesión intensa de sexo, y ambos estaban exhaustos. Tom revisaba su libreta de notas donde de vez en cuando garabateaba cosas que se le pasaba por su mente y Bill fumaba un cigarrillo a su lado mientras se comía un pedazo de pizza, que incluso para él mismo que era fumador casi nato, le parecía asqueroso. Tomó la libreta en sus propias manos arrebatándosela de Tom y se quedó pensando unos segundos hasta que tomó un lápiz y escribió unas cuantas líneas. Ambos intercambiaron ideas hasta que dieron con la versión final de la canción. Era hermosamente dolorosa. Definitivamente no tenía potencial de sencillo, la sentía muy personal como para hacerla de esa manera, pero eso hacía que le gustara mucho más. Todo lo que había añadido Bill era el complemento perfecto. Como si él tuviera lo que necesitaba para completar lo que a él le faltaba por decir.

Ambos sabemos que no es una buena idea

Para ir en busca de algo que no podemos mantener

Pero cada noche no puedo evitar preguntarme

Si sientes lo mismo que yo

¿Por qué la estaba escuchando? ¿Por qué ahora? Siguió caminando sigilosamente, pero no podía pasar desapercibido por mucho tiempo. La voz de Bill resonó a lo lejos dejando helada su piel.

-¡¿Nori?! ¿Has dejado algo? ¿Hola?- El rubio rápidamente apareció descalzo frente a él y los dos se miraron impresionados. Bill tenía el cabello despeinado y un par de tenues círculos rosáceos se situaban debajo de sus ojos. Llevaba unos joggers grises y un sweater negro que recordaba haber usado cuando todavía compartían el loft. -Tom… ¿Qué haces aquí? ¿Cómo pudiste subir?

-Me encontré con Nora en la entrada y me ha dejado pasar.

-Esa mujer… ¡Vete! No deberías estar aquí.- Bill se acercó a él y lo tomó del brazo con intención de arrastrarlo de vuelta hacia el elevador, pero Tom se soltó bruscamente caminando en la dirección contraria.

-No, no me voy. Necesitamos hablar.- El castaño empezó a corretear en círculos intentando zafarse del agarre del rubio.

-¿Cuántas veces más necesitas que te diga que no hay nada de qué hablar? Deja de molestarme. No quiero oír nada de lo que tengas que decir. Es mejor que te vayas.

-Sé que tú también lo sientes. Todo por lo que pasamos, el día que fuimos a patinar, la cena sorpresa que tuvimos justo aquí, cuando me llevaste a aquel partido y hablamos en el parque. Todo lo que me contaste, todo lo que vivimos. Eso fue real. No puedes negarlo y hacer que no sucedió.

-Claro que sí, obsérvame.- Bill hizo un gesto con las manos pasándolas sobre su frente y cerrando los ojos como si sacara algo de su cabeza y lo arrojara en una cesta de basura imaginaria.

Tom estaba perdiendo la paciencia, tomó a Bill del borde de su camiseta y lo acercó a él acortando la distancia que los separaba, buscando una respuesta en esos ojos ahora tan parecidos a los suyos, pero no encontró nada en ellos. Quizás miedo, o era su propio reflejo en ellos. Rápidamente la desesperación se transformó en decepción y su corazón latió con fuerza derrotado. Pero no podía dejar ganarse así, ya había llegado hasta ahí como para simplemente desistir.

-Sé que eres un estúpido, pero este no es momento de serlo. Yo… te amo Bill. Y no me importa si la gente cree que amarte de esta manera está mal, ya lo sé. Pero es un secreto que estoy dispuesto a mantener si puedo tenerte a mi lado.- Bill se quedó en silencio unos segundos, pero no hizo el intento de alejarse, en cambio dejó salir un largo y pesado suspiro.

-El estúpido eres tú al pensar que algo así puede funcionar. Es muy arriesgado para cualquiera de los dos. No te has detenido ni un segundo a pensar en las repercusiones que tendría sobre nosotros si esto saliera a la luz. Hemos sido afortunados de que nadie haya sospechado de nosotros antes de saber que éramos hermanos, pero ponte a pensar si quiera qué hubiera sido de ti, o de mí, si hubiéramos sido más descuidados. Nuestras caras estarían por todo el mundo como una señal de asco y de todo lo que está mal. Perderíamos absolutamente todo. Despídete de tu preciada carrera que apenas acabas de recuperar, y yo ni con toda mi influencia y contactos podría sobrevivir a algo así. Nadie querría relacionarse con nosotros de nuevo. Tenemos suerte de que Andy sea un amigo tan leal como para no abrir la boca, pero si se tratara de otra persona, hubiera tomado esto como la oportunidad perfecta de vender la historia a la prensa, y créeme que están dispuestos a pagar muy bien por una historia así. Sin duda, el estúpido eres tú.

Aquello le había caído como un balde de agua fría. Por supuesto que lo había considerado, pero no del todo. Por encima de su interés personal de mantener lo que había conseguido con él, también debía pensar que era arriesgado para ambos, incluso para aquellos más cercanos. Cualquier persona que se relacionara a ellos, también tendrían los ojos de miles sobre sí. Aún así, se consideraba lo suficientemente inteligente como para no exponerse demasiado. Estaba siendo demasiado ingenuo, o era solo su alcoholizada mente haciéndolo pensar así.

-Sí, lo sé. Pero si ese es tu único problema, creo que tendríamos una oportunidad. Al menos podríamos intentarlo.

-No, Tom. Basta. En serio no quieres escuchar.

-Quien no quiere escuchar eres tú. Eres un cobarde.

-¿Cobarde? ¡¿COBARDE?! Estoy siendo racional, maldita sea. ¡TE ESTOY PROTEGIENDO!

-No, no lo estás haciendo. Solo estás pensando en lo que crees que es lo correcto, y no siempre debes hacer lo correcto.

-Estás borracho. Es imposible hablar contigo si quiera. Sólo esperabas venir aquí y mágicamente convencerme de algo que no va a suceder.- Bill intentó alejarse de él, pero no lo permitió. En cambio lo acercó más, rozando sus labios.

-Sí lo estoy, y a la mierda con todo el mundo. ¿Cuántas personas llevan una vida secreta de la que no tenemos ni idea? Hay gente haciendo miles cosas peores que estas y no lo sabemos. Mi carrera es importante, creía que era lo más importante hasta que te conocí y ahora entiendo por qué. No estoy dispuesto a perder ninguna de las dos.- Tom tomó a Bill a cada lado de su rostro y lo besó. Sus labios se sentían muy tensos y resecos. Forzadamente los movió sobre los de él hasta que poco a poco sus músculos se relajaron y abrió la boca, sintiendo como la lengua húmeda de Bill, despacio, se movió sobre la suya. Un par de pasos los llevaron hasta una pequeña mesa de la entrada donde el cuerpo de Bill chocó quedando atrapado bajo el suyo y entonces cedió. El rubio lo rodeó con ambos brazos sobre su cintura.

Acabaron a medio desnudar. El sweater de Bill terminó en el suelo, y sus pantalones desabrochados empezaban a deslizarse holgadamente sobre su cadera. Sus manos torpemente recorriendo su espalda baja, su respiración se aceleró y sintió chispas electrizantes en la punta de los dedos. Lo estaba sintiendo todo, lo estaba sintiendo a él nuevamente. Se sentía tan deseado como él también lo deseaba. No podía estar loco, aquello que ellos tenían no podía haberse ido así como así. Besó su cuello desde la base hasta el principio de su oreja y Bill le correspondió clavándole las uñas en los hombros. Estaba tan excitado. Deslizó su mano hasta la entrepierna de Bill, primero toqueteando el bulto por encima de la tela, y escuchó un gemido cálido escapar de sus labios para luego besar su barbilla. Cuando deslizó su mano por dentro de la tela y se encontró con el miembro de Bill, no dudó en apretarlo, pero no duró mucho su felicidad, cuando de repente un golpe en el medio del pecho lo hizo retroceder.

Bill lo había empujado y se veía tan desorientado como él. Su pecho jadeante subía y bajaba estrepitosamente. Sus labios aún rojizos e hinchados por el contacto que todavía casi podía saborear, estaban entreabiertos en busca de aire.

-No quiero que estés aquí, Tom. Vete.

-Pero… Hace un momento… No entiendo.

-¿Qué no entiendes? ¡Quiero que te vayas! A mí me suena muy claro.- Bill se acomodó sus prendas y él lo imitó confundido, acerándose de nuevo. Acarició su brazo intentando recobrar el contacto, pero en cambio, la mano de Bill se estrelló contra su cara doblándole la mandíbula. La bofetada lo dejó aturdido por un instante, haciendo que en su garganta se atorara un sentimiento de vergüenza.

-¡¿Por qué mierda me has pegado?!- Gritó Tom, ahora empujando a Bill con exasperación.

-¡Porque no quiero verte! ¡VETE! ¡VETE! ¡VETE!- Repitió Bill constantemente con la voz quebrada. Tom lo empujó de nuevo y este repitió la misma palabra con más frecuencia. Con cada “vete” Tom lo empujaba una vez más. La vergüenza se trasformó en rabia, decepción, confusión, resentimiento. No entendía por qué Bill le hacía esto. La enorme sala se hizo muy pequeña. Se sentía asfixiado. Lo único que podía ver era los ojos cristalizados de Bill y lo único que escuchaba era su voz, y cada palabra era un golpe más a su corazón. Ni siquiera se dio cuenta cuando un par de manos frías lo tomaron por la espalda y lo inmovilizaron.

-¡TOM, DETENTE YA! ¡Tom! Bill, ¿estás bien?- Al girarse se encontró a Andreas que veía la escena con los ojos muy abiertos y los labios secos. Se volvió a ver a Bill, quien con el ceño fruncido contenía las lágrimas y asentía con la cabeza. Cuando se percató de la situación, se dio cuenta que el pecho de Bill tenía marcas rojas por toda la piel. No había sido muy agresivo, pero aún así sus manos habían dejado secuelas.

-Bill, lo siento, yo…- Pero no pudo continuar la frase, era inútil si quiera intentarlo. Desvió la atención de él, esta vez dirigiéndose a Andy. -¿Cómo entraste?

-De la misma manera que he entrado desde hace años que vengo aquí. Tom, eso no importa. Te ves muy mal. ¿Estás demente? Te dije que no vinieras.

-Qué mas da, he venido a perder mi tiempo de todas maneras. ¿Quieren me vaya? Eso haré. No tengo nada más que hacer aquí.- Tom se terminó de arreglar a medias la ropa y se pasó un par de mechones de cabello detrás de la oreja, sintiendo levemente la cara húmeda. ¿Había llorado? Le daba igual. Corrió hasta el ascensor que todavía se encontraba de puertas abiertas y no dio chance a escuchar nada más, desapareciendo dentro del cubo metálico.

Apenas llegó al primer piso, se apresuró a salir sin mirar atrás, se subió a su Cadillac y arrancó el motor a toda prisa. Su vista se había vuelto mucho más borrosa, no sabía si a causa del alcohol o las lágrimas, de las que ahora era consciente. Un ardor le recorría el cuerpo. Se sentía humillado y avergonzado de sí mismo. Había cruzado límites que no creía siquiera que existieran para él. Era la segunda vez que lo confrontaba sin éxito. No le bastó el claro rechazo que recibió de él el día de la entrevista, sino que ahora volvía a recibir la misma respuesta. Bill no lo quería, y él no tenía donde poner ahora ese sentimiento.

Condujo sin rumbo, apretando fuertemente el volante hasta escocerle los dedos. Dio vueltas por la ciudad, que ahora bajo la penumbra de la noche se veía y sentía tan solitaria como se sentía él. No podía olvidarlo, e intentarlo era doloroso. No quería estar en ningún lado, pero no podía simplemente desvanecerse del mundo por mucho que lo deseara. Finalmente se detuvo en una calle y buscó en uno de sus bolsillos su teléfono, encendiéndolo de nuevo. El aparato lo cegó momentáneamente y en un segundo revisó la cantidad exagerada de mensajes de textos y llamadas perdidas que tenía de Andreas. Cerró los ojos y suspiró, debatiéndose internamente unos segundos, hasta que finalmente empezó a teclear un mensaje de texto y presionó enviar. Los minutos pasaban sin respuesta, se fumó un par de cigarrillos, sintiendo poco a poco el cansancio vencerle el cuerpo casi por completo, hasta que su teléfono vibró de nuevo haciéndolo espabilar de nuevo cuando leyó la respuesta.

De: Camille

Sí Tom, estoy en casa. ¿Qué sucede? 

por Ginger-Ale11

Escritora del Fandom

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