Regreso a la laguna azul 17

Fic Twc de novaficacci. Temporada II

Cap 17: Redención

Comenzó a abrir los ojos. Se sentía mareado. ¿Qué acababa de suceder? Le dolía. ¿Qué le dolía? Conforme su mente se iba aclarando, detalles de lo sucedido venían a su mente. Bill se había ido con Vanessa, él había corrido al lago, Robert lo había llevado de vuelta a la casa y… Sus ojos se abrieron con pánico al recordar lo que estuvo a punto de hacerle. Puso atención a su cuerpo ¿qué le dolía? La nuca era lo que le dolía. ¿Sus manos? Libres. ¿Su ropa? Todavía la llevaba puesta, entonces ¿qué…?

– ¡No lo vuelvas a tocar nunca más! – escuchó detrás de sí. Se dio la vuelta rápidamente y encontró a Bill sujetando a Queensland contra el suelo.

El mayor rugió al ver sus planes frustrados. Segundos antes, el rubio lo había encontrado a punto de bajar la ropa del moreno para penetrarlo. Lo había derribado en una violenta embestida y ahora ahí estaba, jugando a pelear. Liberó su brazo del agarre del otro y estampó los nudillos contra su mandíbula.

Bill se levantó en un segundo sujetándose la zona del impacto. Solo aquel golpe había sido suficiente para marearlo. Trastabilló hasta sujetarse con el marco de la puerta, buscando un poco de alivio, pero otro golpe llegó hasta sus labios. Parpadeó, confundido y miró a Robert, con expresión asesina delante de él, a punto de atizarle de nuevo.

El mayor lanzó su puño directamente hacia el rostro del menor, pero fue a dar a la nada cuando el chico alcanzó a esquivarlo agachándose. Bill lo tomó de la cintura y se lanzó hacia delante, buscando tirarlo. Ambos forcejearon hasta la parte posterior de la casa, donde los brucos movimientos abrieron un boquete hacia la selva. Robert lo sujetó del cuello para no caerse por el escombro bajo sus pies y dio con el codo en su espalda baja, logrando que el rubio lo soltara y fuera hacia atrás de nuevo, jadeando de dolor. Se abalanzó y logró meterle un puñetazo en la mejilla. Bill cayó hacia atrás y su cabeza rebotó al dar contra el suelo.

Robert se hubiera echado sobre él, pero un peso le hizo doblarse por la cintura.

– ¡Argh! ¡Bájate perra! – gritó con dificultad. Tom le había saltado encima y había enrollado un brazo sobre su cuello.

– ¡¡Déjalo!! – vociferó el moreno y se sujetó con el otro brazo.

Robert se agachó hasta alcanzar su rifle del suelo. Bill se levantó para ayudar a su gemelo.

– ¡Dije que me sueltes! – abalanzó el rifle hacia atrás y… la culata del arma se hundió en el estómago de Tom.

El aire se escapó con el jadeo que dejó salir por respuesta al golpe. Sus brazos se soltaron en el acto reflejo de llevarlos hasta su barriga. Lucho por mantenerse en pie mientras una mano estaba firme en su vientre y la otra buscaba en qué asirse. No podía respirar. El dolor le nublaba la vista. Sus ojos se aguaron, no tanto por el dolor, sino por lo que aquel golpe significaba. Calló de rodillas.

– Por si acaso – dijo cruelmente el mayor sin siquiera dedicarle una mirada. Simplemente encaró a un muy afectado Bill, que contemplaba a su gemelo con las ansias de ir a ayudarlo devorándolo por dentro. – Sigues tú. La señorita me pidió no matarte, pero… haré una excepción – apuntó el rifle ante la mirada atónita de Bill. Puso el dedo en el gatillo y…

– ¡No toques a mi papi!

Un golpe en su espinilla le hizo mover el arma y fallar el tiro.

– ¡¡Aaahhh!! – la bala pasó rozando el hombro del rubio. La sangre comenzó a brotar, pero la adrenalina que el dolor contrajo, le hizo ponerse alerta de nuevo. Jadeó y cubrió la herida con su mano para luego salir corriendo.

– ¡Quítate, mocoso! – Robert empujó a David a un lado, tirándolo de sentón cerca de la cama y salió tras su presa.

En su mente su único objetivo era Bill. Él había desatado ese instinto asesino suyo, y no iba a parar hasta verlo muerto.

Mientras tanto, en la costa, el disparo alertó al capitán, que verificaba que todos los suministros fueran en perfecto estado hacia el barco.

– ¿¡Eso fue un tiro!?

– ¡Viene de la casa! – gritó un marinero.

Dejaron los deberes a un lado y corrieron cuesta arriba, solo para ver a Bill corriendo hacia el este y al señor Queensland detrás.

– ¡Deténganse! – ordenó y los siguió.

Los hombres restantes también fueron en su auxilio.

Vanessa se hallaba recargada en uno de los botes, y observó divertida como toda la compañía se alejaba de la costa persiguiendo al rubio. Su sonrisa se fue transformando en una risa y esa risa en una carcajada. Ella ganaba, siempre ganaba. Si no podía tener al rubio se llevaría algo importante para él. Dejó de reír con un suspiro y se encaminó tranquilamente hacia la casa.

&

– Papi, ¿estás bien? – David se inclinaba sobre Tom, que aún estaba de rodillas temblando y sudando. Mantenía un puño sobre el ombligo y se apoyaba en su otra palma abierta. No podía respirar todavía y sentía las lágrimas a punto de verterse sobre sus mejillas. – ¿Papi…?

– Toma a tu hermano – le dijo entrecortadamente – ¡Tómalo y escóndanse! – gritó mientras una lágrima finalmente salía.

El pequeño lo miró confuso, pero se levantó y corrió fuera de la vista del moreno. Momentos después regreso con Gordon en brazos. Se detuvo frente a su padre, frunciendo el ceño. Dudando todavía sobre la orden impuesta.

– ¡Vamos! Iré por ustedes, solo… solo vete – trató de sonreír para darle confianza.

– ¿A dónde debo ir, papi? – sujetó al menor con fuerza, preparado para correr.

– Al lado norte de la isla – sentenció, antes de ver a su hijo irse. Sollozó y dejó que las lágrimas salieran libres. Cerró los ojos y lloró por unos minutos.

– Aww, pobrecito Tom – escuchó detrás de sí y dejó de llorar. Quiso volverse, pero no podía moverse, no todavía. Vanessa pasó contoneándose a su lado y se detuvo frente a él. – ¿Te duele? – Él le respondió apretando los dientes y dedicándole una mirada furiosa. Ella solo se rio ante su gesto. – Te dije que probablemente estabas encinta – dijo sonriendo. Miró su entorno y fijo su atención en el tocador. Sus cejas se arquearon al tomar un cuchillo. El cuchillo que Tom había abandonado al salir corriendo un rato antes. Comprobó su filo y sonrió, tocando uno de sus colmillos superiores con su lengua. – Aunque eso ya no importa ¿verdad? – se burló con otra desagradable sonrisa. Tom le gruñó y apretó ambos puños, deseando golpearla. – Tu puedes quedarte ahí el tiempo que quieras, aunque ya es inútil. Estuvieras o no preñado ahora no hay nada dentro de ti… ¡No vivo al menos! – se carcajeó. El moreno hizo amago de levantarse, pero un pinchazo de dolor le hizo regresar a su posición. Temblaba de rabia e impotencia. Quería levantarse y asesinarla – Cuidado, macho – dijo de forma despectiva. – No te lastimes demasiado – sonrió y le guiñó un ojo. – Yo iré a buscar a tus hijos – tomó el arma blanca, la viró y la golpeó ligeramente contra su palma, en una clara señal de amenaza. Tom abrió los ojos con sorpresa y pánico. – Me llevaré al menor, espero que eso no te moleste – sus dientes brillaron una vez más. Dio la vuelta y se fue hacia la selva riéndose. – ¡Chao!

– ¡¡No te atrevas a tocarlos!! – Gritó el mayor – ¡¡Si los tocas te mato!! ¿¡Me oíste!? ¡¡Te mato!! … ¡VANESSA!

Continúa…

Gracias por la visita. Te invitamos a dejar un comentario.

por novaficacci

Escritora del Fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!