Silent promise 11

Fic de Unicornlitz. Temporada II

Capítulo 11

Dos horas después – Edificio del Departamento de Estado, Washington D.C.

Estoy sentado junto a mi jefe en la sala de conferencias, en un lado de la mesa está Alex y frente a nosotros están los peces gordos. El Ministro del Interior de Alemania, Herr Schneider, él no tiene ninguna relación con el Hauptkommissar que cayó, sus nombres son… raramente iguales, está aquí vía videoconferencia desde Berlín, su cara se ve en una pantalla grande en la pared.

El Subdirector de la DEA, Roberth Crawford, un hombre de sesenta años con cabello blanco y expresión perpetuamente seria. Un representante del Departamento de Estado cuyo nombre ya olvidé, como lo hago con muchos, y varios asesores legales y de inteligencia de ambos lados.

Todos con caras graves, todos listos para diseccionar qué salió mal. Todavía llevo las gafas oscuras, Alex me lanzó una mirada cuando entramos pero no dijo nada. Entiende por qué las necesito.

—Bien— comienza Crawford, su voz resonando en la sala muy firme. Hace que me sobresalte solo un poco —Estamos aquí para revisar los eventos del cinco de agosto en Berlín. El operativo contra el Clan Geist que resultó en diecinueve bajas. Agente Keller, dado que usted lideró el operativo, le cederé la palabra primero.

Genial. Directo al grano, sabiendo perfectamente lo que debo decir, me aclaro la garganta.

—El operativo se diseñó basándose en información proporcionada por Werner Fischer antes de su muerte— comienzo, y mi voz sale tan profesional que yo mismo me sorprendo. Pensé que saldría temblorosa —Teníamos inteligencia sólida sobre la ubicación, el horario y la magnitud de la operación en la bodega número tres del puerto de Berlín. Con esa información, coordinamos con el BKA y el GSG 9 alemán para ejecutar un allanamiento simultáneo de tres puntos de entrada.

Relamo mis labios, por primera vez, tener tantas miradas puestas en mi me pone nervioso y sin embargo, mantengo la compostura.

—Lo que no anticipamos fue que el Clan Geist, específicamente su líder conocido como Frost, había sido informado sobre nuestros planes.— continúo explicando —Vaciaron la bodega de mercancía real, plantaron explosivos, y básicamente convirtieron toda la operación en una trampa diseñada para eliminarnos.

—¿Cómo obtuvieron esa información?— pregunta el Ministro alemán desde la pantalla —¿Hay una fuga en alguna de nuestras agencias?

—No lo sabemos con certeza— responde Alex —Pero sospechamos que Henrik, un ex-miembro de la organización de Werner y hermano, se unió al Clan Geist, ya que su cuerpo no fue encontrado. Pudo haber sido el enlace o pudo haber otras fuentes que aún no hemos identificado.

—Eso es inaceptable— dice el Ministro —Una fuga de información de esta magnitud…

—Con respeto, Herr Schneider— lo interrumpo —En este momento buscar culpables internos es secundario. El hecho es que Frost nos superó, fue más inteligente, más preparado. Y nosotros pagamos el precio.

Crawford me mira por encima de sus gafas. —Agente Keller, entiendo que se siente responsable.— dice —Pero necesito que mantenga la objetividad. ¿Cree que con la información disponible en ese momento, el operativo estaba justificado?

Es una pregunta trampa. Lo sé. Si digo que sí, admito que hice lo correcto y las muertes fueron solo «mala suerte». Si digo que no, admito negligencia.

—Creo que con la información que teníamos, el operativo era la mejor opción disponible— respondo cuidadosamente —¿Podríamos haber sido más cautelosos? Posiblemente. ¿Podríamos haber investigado más profundamente? Tal vez. Pero con la presión de tiempo y la oportunidad que se nos presentaba, tomé la decisión que en ese momento parecía correcta.

—¿Y ahora?— pregunta Crawford —En retrospectiva, ¿qué habría hecho diferente?

Joder.

—En retrospectiva— digo lentamente —Habría considerado más seriamente la posibilidad de que Werner hubiera sido comprometido antes de morir. Habría enviado equipos de reconocimiento previo para verificar actividad en la bodega antes del asalto completo. Habría… habría sido más paranoico, supongo.

—Paranoia no es mala en nuestro negocio— comenta uno de los asesores de inteligencia.

—No— acepto —Pero tampoco podemos paralizar operaciones por miedo excesivo. Es un equilibrio jodido.

Crawford asiente pensativamente. —¿Cree usted que la Operación Nexus debe continuar?

Esa es LA pregunta. Todos los ojos en la sala se vuelven hacia mí, incluso los que están en videoconferencia me miran.

—Sí— respondo sin dudar —Porque si la cerramos ahora, Frost gana. Diecinueve personas murieron no solo por una trampa, murieron porque estábamos intentando hacer algo importante. Desmantelar una de las organizaciones criminales más peligrosas de Europa. Y si nos rendimos ahora, sus muertes fueron por nada.

—Palabras bonitas— dice el Ministro alemán —Pero las familias de los caídos alemanes están exigiendo respuestas. Están exigiendo justicia y honestamente, Agente Keller, no sé si continuar con esta operación sea prudente cuando claramente el enemigo está varios pasos por delante.

—Entonces alcancémoslo— digo —Aprendamos, adaptémonos. Seamos más inteligentes. Pero no nos rindamos.

—¿Y cómo propone hacer eso exactamente?— pregunta Crawford —Frost ya demostró ser más astuto que nosotros. ¿Qué garantía tenemos de que el próximo operativo no termine igual?

—Ninguna— admito —No hay garantías en este trabajo. Pero tenemos algo que Frost no tiene.

—¿Qué es eso?

—Recursos, tiempo y ahora, conocimiento de cómo opera.— respondo con mucha, mucha calma —Nos mostró su mano, nos enseñó que es capaz de moverse rápido, de anticipar, de ser despiadado. Eso es información valiosa. Podemos usarla.

Alex se une a la conversación.

—Además, tenemos a Henrik todavía bajo vigilancia del Clan Geist, seguramente.— musita —Si es realmente la fuente de la fuga, podemos monitorearlo. Y si hay otras fuentes, las encontraremos. Reforzaremos protocolos de seguridad, limitaremos quién tiene acceso a información sensible. Y cuando ataquemos de nuevo, será con más preparación.

—¿Cuando ataquemos de nuevo?— repite el Ministro —¿No quiere decir si atacamos de nuevo?

—No— dice Alex con firmeza —Quiero decir cuando. Porque vamos a continuar, con o sin aprobación oficial. Esto es personal ahora.

Crawford entrecierra los ojos. —Agente Alex, está peligrosamente cerca de insubordinación.

—Con respeto, señor, perdí hombres en ese operativo.— le dice —Hombres buenos. Y no voy a honrar su memoria rindiéndome, voy a honrarla terminando lo que empezamos.

El silencio en la sala es tan denso que siento que se me dificulta respirar. Odio este tipo de reuniones. Finalmente, Crawford suspira. —Muy bien. La Operación Nexus continúa. Pero— levanta un dedo —Con condiciones. Uno: cualquier operativo futuro debe ser aprobado por mí personalmente antes de ejecución. Dos: los protocolos de seguridad se triplican. Tres: Agente Keller, estará bajo supervisión psicológica obligatoria. Necesito asegurarme de que está mentalmente apto para continuar liderando.

—Entendido— digo, aunque la idea de más terapia me hace querer gritar.

—Y cuatro— continúa Crawford —Si hay una fuga más de información, un indicio más de compromiso interno, cerramos todo. Inmediatamente. ¿Claro?

—Claro— responde Alex.

El Ministro alemán parece menos convencido pero asiente de mala gana. —Alemania continuará cooperando. Pero con reservas y con expectativas muy claras de que no habrá más masacres como esta.

—No las habrá— prometo, aunque no sé si puedo cumplirlo.

La reunión continúa durante otra hora, detalles logísticos, protocolos de seguridad, coordinación futura. Toda la mierda burocrática que viene después de un desastre. Cuando finalmente termina, salgo de la sala sintiéndome agotado.

Alex me alcanza en el pasillo después de quedarse hablando unos segundos con Crawford. —Ben…— me llama lo suficientemente alto como para que me detenga en medio del pasillo y me de la vuelta para verlo. Se acerca corriendo ligeramente hacia mí, con una pequeña sonrisa en su rostro —Te dije que sabrías manejar todo ahí dentro…

—Mentí— respondo —No tengo ni puta idea de cómo vamos a ganarle a Frost.

—Nadie lo tiene, pero eso no significa que no podamos intentarlo.

—¿Y si la próxima vez es peor? ¿Y si muere más gente?

—Entonces aprenderemos de nuevo y seguiremos intentando, porque esa es la única opción que tenemos.— dice decidido.

Sacudo la cabeza. —A veces odio este trabajo.

—Todos lo hacemos— dice Alex con una pequeña risita —Pero es el trabajo que elegimos y vamos a terminarlo.

Salimos del edificio juntos, el sol está bajando. Washington D.C. se prepara para otra noche y yo me preparo para otra pesadilla. Porque sé que cuando cierre los ojos esta noche, veré a Marcus. Veré esos bebés de mi sueño, veré esos ojos marrones de Klaus König y me preguntaré, como siempre, qué coño significa todo. Pero por ahora, solo puedo hacer una cosa, seguir adelante.

Aunque me esté matando por dentro.

.

By Tom

La sala es grande pero austera. Paredes de hormigón reforzado, Sin ventanas y una mesa larga de roble en el centro rodeada de sillas de cuero negro. Pantallas planas montadas en las paredes, mostrando feeds de cámaras de seguridad de todo el perímetro. Es una de nuestras casas de seguridad más fortificadas. Diseñada para reuniones importantes, para momentos en los que necesitamos privacidad absoluta.

Como ahora.

Estoy sentado a la cabecera de la mesa, con Travis a mi derecha. Georg y Andreas están de pie cerca de la puerta, vigilando. Y Harry está junto a una de las pantallas, con su laptop abierta, listo para mostrarnos lo que ha investigado durante estas dos semanas.

Y en la otra cabecera de la mesa, frente a mí, está mi padre. Gordon o Friedrich, como lo llaman algunos. Alias Odin. El patriarca, el fundador. El hombre que creó el Clan Trümper hace décadas y que lo resucitó como Clan Geist después de fingir nuestra muerte hace diez años. Lleva puesto un traje oscuro impecable, una postura recta, la autoridad emanando de cada poro y está cabreado.

Muy cabreado.

—Explícame— dice con voz calmada pero peligrosa —Por qué tuve que enterarme por las putas noticias de que mi hijo menor voló una bodega con veinte agentes federales dentro.

Hostia.

—Papá, iba a contártelo— comienzo, pero me lanza una mirada que me calla inmediatamente.

—¿Ibas a contármelo? ¿Cuándo, exactamente, Tom? ¿Después de que la DEA viniera a arrestarnos a todos? ¿Después de que esta «guerra» con Nexus que aparentemente habéis empezado escalara hasta el punto de no retorno?

Travis se remueve incómodo en su silla pero no dice nada.

—No fue así— intento explicar —Todo pasó muy rápido. Primero descubrí que Werner nos traicionó y lo maté…

—Sí, vi eso también— me interrumpe papá —Su cuerpo colgando de un puente con una manta donde le declaráis la guerra. Muy sutil, Tom. Muy discreto.

—Eso no fue cosa mía— me defiendo —Fue Raven, el líder de Nexus. Él empezó esta mierda y yo tuve que responder…

—¿Y decidiste que la mejor forma era volando una bodega llena de federales?— papá alza una ceja —¿Sin consultarme? ¿Sin al menos informarme?

—No tuve tiempo— digo rápidamente —Henrik nos avisó del operativo con solo pocas horas de antelación. Tuve que actuar rápido o nos habrían masacrado y tú y mamá estabáis de vacaciones, no quise molestaros.

—Entonces deberías haber actuado evacuando y desapareciendo.— espeta con expresión seria —No convirtiendo la situación en una masacre internacional que ahora tiene a todos los gobiernos de Europa y Estados Unidos buscándonos con más intensidad que nunca.

Joder. Tiene razón, pero no voy a admitirlo.

—Funcionó, ¿no?— menciono encogiéndome de hombros para restarle importancia —Les di una lección. Raven ahora sabe que no puede joderme sin consecuencias, ni siquiera usando a la DEA.

—Raven ahora sabe que eres peligroso— corrige papá con un corto asentimiento de cabeza —Lo cual significa que vendrá con más fuerza la próxima vez y no será tan descuidado.

Antes de que pueda responder, Harry levanta la mano —Perdón, jefe… jefes— se corrige, mirando a mi padre —Pero las noticias están comenzando. La ceremonia…

Ah, sí. El funeral.

He estado siguiendo las noticias durante estas dos semanas. Los estadounidenses están haciendo un gran espectáculo del funeral. Diecinueve ataúdes, banderas, honores militares. Todo el puto teatro mediático. —Ponlo, Harry— ordeno.

Él activa la pantalla principal. La imagen cambia de las cámaras de seguridad a una transmisión en vivo de las noticias estadounidenses. CNN, creo. La cámara muestra el Cementerio Nacional de Arlington. Cielo gris, multitud de trajes negros y esos diecinueve ataúdes cubiertos con banderas.

—Hostia— murmura Travis —Hicieron todo un espectáculo con esto.

—Por supuesto que sí— dice papá, su voz es cínica —Es propaganda. Hacen que sus agentes caídos parezcan héroes mártires. Generan simpatía pública y justifican presupuestos más grandes para la DEA. Es teatro político.

Tiene razón. Pero aun así, ver esos ataúdes me produce… algo. No arrepentimiento, exactamente, eh. Más bien satisfacción. Esos son los soldados enemigos que intentaron destruirme y yo gané. La cámara se mueve, mostrando a los familiares. Mujeres llorando, niños que no entienden por qué sus padres no vuelven a casa. —Es colateral— comento con indiferencia —Ellos sabían los riesgos.

La ceremonia continúa. Discursos, palabras sobre sacrificio y honor, la misma mierda de siempre. Y entonces aparece él. Un hombre de pelo rubio, alto y de complexión atlética. Lleva puesto un traje negro impecable, encima una gabardina. Y gafas de sol oscuras que cubren la mitad de su cara. Se acerca al podio para hablar.

—¿Quién coño es ese?— pregunto, inclinándome hacia adelante.

Harry teclea rápidamente en su laptop. —Dame un segundo…— busca en sus archivos —Vale, aquí está. Ese es Benjamín Keller, agente de la DEA. Tiene veintiocho años y según mis fuentes… fue el líder del operativo contra nuestra bodega.

Todos en la sala se quedan en silencio, así que ese es el gilipollas. El que diseñó el plan junto a, muy seguramente, Raven. El que llevó a sus hombres a mi trampa, el que, aparentemente, sobrevivió. —Benjamín Keller— repito el nombre, saboreándolo —Interesante.

En la pantalla, Keller comienza a hablar. Su voz suena firme pero hay algo en ella, algo quebrado. Mmm, pobrecito…

«No soy bueno con las palabras. No soy poeta. No soy político. Soy… era el compañero de estos hombres y mujeres. Y su líder.»

—Qué tierno— comento con sarcasmo —El líder asumiendo responsabilidad.

«Marcus Thompson fue mi amigo. Mi compañero. El hombre que siempre tenía una broma lista incluso en los momentos más oscuros…»

Sí, bueno, ahora Marcus está muerto… y es tu culpa, Benjamín.

Travis me lanza una mirada pero no dice nada. Keller continúa su discurso, habla sobre cada caído, sobre sus familias, sobre el sacrificio. Y luego dice algo que capta mi entera atención…

«Pero os prometo esto. Sus muertes no fueron en vano. No vamos a parar. No vamos a rendirnos. Vamos a seguir luchando. Y vamos a asegurarnos de que los que hicieron esto, los que plantaron esos explosivos, los que nos tendieron esa trampa… paguen…»

Sin poderme contener me echo a reír —¿Lo oyes, Travis? Va a hacerme pagar, qué valiente.

—Suena decidido— observa Travis con el ceño ligeramente fruncido.

—Suena como un idiota— declaro poniendo los ojos en blanco —Benjamín Keller, qué gilipollas fue al confiar demasiado. Al pensar que podía simplemente entrar en mi territorio y ganar porque tiene uniformes bonitos y entrenamiento. No funciona así, tío.

En la pantalla, Keller termina su discurso y baja del podio. Se ve… derrotado, roto, y eso está bien.

—Eso es lo que pasa cuando juegas en las grandes ligas, colega— comento, señalando la pantalla —Nexus puede tener a la DEA y a todos esos gilipollas del gobierno de su lado, pero esto demuestra algo muy claro, que ni siquiera la puta DEA puede con nosotros.

Travis sonríe ligeramente. —Les dimos una lección que no van a olvidar.

—Exacto. Y si Raven, quien sea que sea ese cabrón, quiere intentarlo de nuevo… le daremos la misma lección. O peor.— froto mis labios con saña —Harry, ¿qué más tenemos sobre ese tal Keller?— pregunto.

Harry hace clic en su laptop, proyectando información en otra pantalla. —Benjamín Keller. Nacido en Nueva York, o eso dicen los registros oficiales. Pero hay algo raro en su historial… apareció hace unos ocho años de la nada. Antes de eso… nada. Como si no existiera.

—¿Identidad falsa?— sugiere Andreas.

—Posiblemente— dice Harry —O protección de testigos o algo más. Pero lo interesante es esto: hace ocho años fue arrestado y encarcelado por tráfico de drogas y filtración de información clasificada.

—Espera, ¿qué?— Travis se inclina hacia adelante —¿Un agente de la DEA que fue arrestado por tráfico de drogas?

—Exacto. Estuvo en prisión durante dos años y entonces, sorpresa, resulta que era inocente. Todo fue un montaje, lo liberaron, le dieron una identidad nueva, y ahora trabaja para la DEA como uno de sus mejores agentes.

—Un tipo con pasado turbio— observo detenidamente, analizando las palabras de mi amigo —Eso podría ser útil.

—¿En qué sentido?— pregunta Travis.

—En el sentido de que alguien con ese historial tiene puntos débiles, inseguridades. Cosas que podemos explotar si es necesario.

Papá, que ha estado escuchando en silencio, se inclina hacia adelante. —Harry— dice —Quiero que investigues todo sobre Benjamín Keller. Y cuando digo todo, es TODO. Su vida antes del arresto, su tiempo en prisión, cómo consiguió salir, quién lo sacó, familia, si tiene una. Amigos, amantes, mascotas. Lo que sea. Necesito un perfil completo.

—¿Para qué, papá?— pregunto.

—Porque si vamos a estar en guerra con la DEA, necesitamos saber contra quién estamos luchando exactamente. Y ese tal Keller parece ser el puto líder de sus operaciones contra nosotros. Conocer al enemigo es la mitad de la batalla.

Tiene razón, como siempre.

—Entendido, señor Gordon— dice Harry, tomando notas —Me pondré a investigar inmediatamente. Puede tomar unos días, pero conseguiré todo lo que pueda.

—Bien.

Me recuesto en mi silla, procesando todo esto. Benjamín Keller, líder del operativo. Un tipo con pasado oscuro y presente complicado y ahora, mi enemigo.

Papá sacude la cabeza. Claramente hablará del tema que fue interrumpido por Harry y aquella ceremonia tonta a personas muertas. Quien sabe que tan descompuestos estaban esos cuerpos en esos ataúdes. —Tom, Travis— musita, su voz bajando a ese tono que usaba cuando éramos niños y habíamos hecho algo malo —Miradme.

Lo hacemos, ambos. Porque cuando Gordon usa ese tono, obedeces.

—Entiendo que las circunstancias fueron urgentes— comienza —Entiendo que tuvisteis que actuar rápido. Pero lo que no entiendo, lo que me cabrea profundamente, es que no me informasteis. Ni siquiera después del hecho. He estado sentado en mi casa de seguridad durante dos semanas, tranquilo con vuestra madre, completamente ajeno a que mi hijo menor había declarado la guerra a una operación de la DEA y había matado a casi veinte agentes federales. ¿Sabéis cómo me enteré?

Se forma ese jodido silencio porque ni Travis ni yo hablamos.

—Me enteré— continúa, su voz subiendo ligeramente —Porque decidí, por capricho, revisar las noticias internacionales. Y vi los titulares sobre una «explosión industrial» en Berlín que mató a docenas. Y pensé, qué curioso, eso suena exactamente como algo que mis hijos harían. Así que investigué más y adivinad qué descubrí.

—Papá…— empieza Travis, pero papá lo calla con un gesto.

—No— dice firmemente —No me vengas con excusas. Ambos sabéis que tenéis que informarme de todo. TODO. No importa si tenéis prisa, no importa si estáis en medio de una crisis, me llamáis, me enviáis un mensaje encriptado. Lo que sea. Pero me mantenéis informado.

—Tienes razón— admito cabizbajo —Debí haberte llamado, lo siento.

—»Lo siento» no es suficiente, Tom— dice papá, poniéndose de pie y yo lo miro —Ambos parecéis olvidar algo muy importante. ¿Sabéis qué es?

Volvemos a quedarnos en silencio.

—Yo soy el jefe— dice, demasiado cabreado pero controlándose —Yo fundé esta organización. Yo la reconstruí para salir de la boca de la DEA y ahora volvemos a estar en ella. Yo os puse a vosotros a cargo de las operaciones diarias porque confío en vosotros, porque sois mis hijos. Pero eso no significa que tengáis carta blanca para hacer lo que os dé la gana sin consultarme.

Se acerca a la mesa, apoyando sus manos en la superficie de madera.

—Así que aquí está la nueva regla— continúa —Cualquier decisión importante, cualquier operación que pueda tener repercusiones internacionales, cualquier acción que ponga en riesgo nuestra organización… me lo consultáis primero. ¿Está claro?

—Claro— respondo.

—Clarísimo— añade Travis.

—Bien— papá se endereza —Porque si vuelvo a enterarme de algo así por las putas noticias en lugar de por vosotros, os juro que os quito el liderazgo. Os bajo de rango y pongo a alguien más competente a cargo.

Hostia.

No está bromeando.

—¿Me habéis entendido?— pregunta, mirándonos fijamente.

—Sí, papá— decimos al unísono como niños regañados, que es exactamente lo que somos en este momento, supongo. Papá suspira, su postura se relaja ligeramente y sus hombros dejan de estar tensos.

—No hago esto para ser un cabrón— dice con voz más suave —Lo hago porque os quiero. Porque esta familia, esta organización, es todo lo que nos queda después de todo lo que pasó… a ti en especial, Tom— desvío la mirada al suelo sabiendo perfectamente a que se refiere —Y no voy a permitir que la destruyamos desde dentro por falta de comunicación.

—Lo entendemos— dice Travis.

—Más os vale.— papá vuelve a sentarse en su silla, mirando de nuevo la pantalla donde todavía se está transmitiendo el funeral. —Ahora— dice —Hablemos de qué coño vamos a hacer con esta situación. Porque aunque hayáis ganado esta batalla, la guerra apenas está comenzando.

Tiene razón, de nuevo. Benjamín Keller, o Raven, quien quiera que vaya a dar el siguiente golpe, no va a quedarse quieto después de perder tanto, Benjamín especialmente a diecinueve de sus hombres. Va a venir con todo.

—¿Qué sugieres?— pregunto.

Papá piensa por un momento.

—Me imagino que ya habéis reforzado todas nuestras operaciones, ¿no?— asiento lentamente con la cabeza. —Bien, asumimos que tanto la DEA como Nexus ahora van a venir con más recursos y más determinación. Así que investigamos más sobre este Benjamín Keller y sobre el Cartel. Quiero saber todo lo que podamos sobre ambos. Keller es claramente importante para la DEA si lo pusieron a cargo del operativo. Y Nexus… necesitamos saber más sobre quién es realmente Raven y cómo opera esa organización.

—Bueno, Harry empezará con Keller— murmuro.

—Que continúe investigando a Nexus también. Cualquier pista sobre Raven, cualquier información sobre sus operaciones, lo quiero todo.

—Entendido, jefe— confirma Harry.

—¿Algo más?— pregunto.

Papá me mira directamente. —Sí, dejáis de pensar que sois invencibles.— espeta señalando con su dedo índice acusadoramente entre mi hermano y yo —Sí, ganasteis esta ronda. Pero Keller es claramente inteligente, mira que atacar nuestra bodega… si no hubieseis puesto esa trampa él hubiese ganado. Pero no fue así, cometió un error quizás y si se adapta, si aprende de este error… la próxima vez podría ser diferente.

—No lo será— digo con confianza —Porque yo también aprendo. Yo también me adapto y Benjamín Keller, por muy valiente que sea, por muy decidido que esté… no es rival para mí.

—Espero que tengas razón— dice papá —Por todos nuestros bienes.

La transmisión del funeral continúa en la pantalla. Keller ha vuelto a su posición entre la multitud, con esas gafas oscuras todavía puestas. Me pregunto qué esconden, me pregunto qué hay detrás de ese rostro parcialmente oculto. Pero más que nada, me pregunto cuánto tiempo pasará antes de que él y yo vayamos a enfrentarnos. Porque esto no ha terminado, ni de coña. Benjamín Keller declaró que me haría pagar, Nexus sigue ahí fuera, operando, amenazando mi territorio y yo declaré guerra contra ambos.

¿Quién ganará al final? Solo el tiempo lo dirá, pero si hay algo que sé con certeza… es que no pienso perder.

—Muy bien— dice papá, poniéndose de pie —Me quedaré aquí durante unos días. Quiero revisar personalmente todas nuestras operaciones. Asegurarme de que realmente estamos preparados para lo que venga. Y vosotros dos— nos señala —Vais a informarme de cada puto movimiento que hagáis. ¿Está claro?

—Claro— respondemos.

—Bien. Ahora, Georg, Andreas, mostradme los informes de seguridad actualizados de todas nuestras ubicaciones. Quiero números exactos.— mi dos colegas asienten y comienzan a preparar los documentos. Papá sale de la sala hacia una oficina adyacente con ellos y me quedo sentado, mirando la pantalla donde Benjamín Keller todavía está de pie en ese funeral.

—¿Sabes, Travis? Benjamín Keller tiene huevos— admito con un asentimiento de cabeza y los labios apretados —Matar a diecinueve de sus hombres y aun así prometer venganza… eso requiere agallas.

—O locura.— añade mi hermano.

—Tal vez ambas cosas.

Travis se recuesta en su silla. —¿Crees que papá tiene razón? ¿Qué la próxima vez podría ser diferente?

—No lo sé— respondo honestamente —Pero no voy a arriesgarme, vamos a estar preparados para lo que sea que venga.

Continúa…

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por unicornlitz

Escritora del Fandom

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