
Fic de Unicornlitz. Temporada II
Capítulo 13
Me aparto de la ventana, volviendo al centro de la habitación donde todos pueden verme. Papá piensa en la respuesta que le dará a mi hermano, incluso él mismo organiza sus ideas. Pero demora tanto en responder que lo hago yo…
—Por ahora, la guardamos— digo yo por él —Es información valiosa pero no sabemos cómo aplicarla todavía. Necesitamos entender mejor quién es realmente Benjamín Keller antes de poder usarla en su contra.
—Estoy de acuerdo— dice papá —Pero hay algo más que me preocupa. Toda esta historia… el accidente, el coma, la amnesia, la prisión injusta, y luego ser reclutado por la DEA. Es demasiado conveniente. Demasiado… perfecto.
—¿Perfecto en qué sentido?— pregunta Travis.
—En el sentido de que crea el perfil ideal para un agente encubierto— explica papá —Piénsalo. Un hombre sin pasado verificable, sin familia conocida, sin conexiones que puedan ser rastreadas… es como un lienzo en blanco, como se mencionó antes, pero que la DEA puede moldear como quiera.
Joder. No había pensado en eso.
—Estás diciendo que tal vez toda la historia es falsa— digo lentamente —Que tal vez lo fabricaron todo para crear una identidad que no pueda ser rastreada.
—No lo sé— admite papá —Pero es una posibilidad. Las agencias de inteligencia han hecho cosas más retorcidas. Y si Keller es tan importante como parece, si está liderando operaciones contra nosotros… tiene sentido que lo protejan con capas de desinformación.
Travis silba bajo. —Hostia puta. Si eso es cierto, entonces todo lo que sabemos sobre él podría ser mentira.
—O verdad a medias— corrijo —Probablemente hay algo de verdad mezclado con la ficción. Esa es la mejor forma de mentir, mezclas hechos reales con invenciones. Hace que todo sea más creíble.
Harry, que ha estado escuchando en silencio, levanta la mano tímidamente. Últimamente anda bien pendejo, ¡ja! —Eh… jefes, hay algo más que encontré. No sé si es relevante pero…
—Habla— ordeno con una sonrisa.
—Cuando estaba hackeando los archivos médicos, encontré algo raro en el informe del accidente. Los registros de la ambulancia mencionan que había dos personas en el coche cuando chocó, Keller y otra persona, una mujer.
Todos nos tensamos. —¿Una mujer?— repite papá —¿Quién era?
—Ahí está el problema— dice Harry —En el informe inicial de la ambulancia dice que ambos sobrevivieron al choque. Ambos fueron llevados al hospital, pero después de eso… no hay más menciones de ella. Como si desapareciera de los registros.
—¿Cómo coño desaparece alguien de los registros hospitalarios?— pregunto, frustrado.
—No lo sé— admite Harry —Pero es como si alguien hubiera borrado sistemáticamente cualquier mención de ella después del ingreso inicial, al igual que fotos de ambos. No hay nombre, no hay historial médico. Nada. Solo esa única línea en el informe de la ambulancia que dice: «Dos pacientes transportados. Masculino, 18 o 19 años, estado crítico. Femenino, misma edad, estado crítico.»
Papá se frota la barbilla, pensativo. —Eso es… muy extraño. ¿Por qué la DEA borraría a alguien de los registros?
—Protección de testigos— sugiere Travis —Tal vez ella sabía algo, vio algo y la DEA la escondió.
—O está muerta— digo —Y no quieren que nadie sepa.
—O— añade papá —Es parte de lo que sea que estén ocultando sobre Keller. Si ella estaba con él durante el accidente, probablemente conocía su identidad real. Quién era antes. Y la DEA no puede permitir que esa información salga.
Tiene sentido de una forma retorcida.
—Harry, ¿puedes investigar más sobre esa mujer?— pregunto —Aunque sea un nombre, haz dicho que no hay fotos de ambos entonces, lo que sea.
—Lo intentaré— dice Harry —Pero si la DEA borró los registros tan a fondo, va a ser difícil. Puede que imposible.
—Inténtalo de todas formas— insiste papá —Cada pieza de información es útil.
Harry asiente, tomando notas en su laptop. Me vuelvo hacia papá y Travis. —Muy bien, entonces. Recapitulemos. Tenemos a Benjamín Keller, un agente de la DEA con un pasado turbio y posiblemente fabricado. Tiene amnesia, o al menos dice tenerla. Está aliado contra un imbécil que está liderando operaciones contra nosotros. Y hay una mujer misteriosa asociada con su accidente que la DEA borró de los registros.
—Y también sabemos que Keller es inteligente— añade Travis —Lo suficientemente inteligente como para diseñar ese operativo contra nuestra bodega. Aunque nosotros fuéramos más listos esa vez, no podemos subestimarlo.
—Exacto— digo —Por eso necesitamos infiltrar a alguien en la DEA, como dijo papá. No solo para investigar a Keller, sino para mantenernos un paso adelante de lo que sea que estén planeando.
—Hablaste de Sophia— dice mi padre —Cuéntame más sobre ella.
Me siento en el borde del escritorio de Travis, organizando mis pensamientos.
—Sophia Schwarz, tiene veintinueve años, Ex-militar alemana, sirvió en el KSK, las fuerzas especiales alemanas, durante cinco años. Tuvo entrenamiento en inteligencia, infiltración, combate. Después de salir del ejército, la recluté hace tres años para trabajar en nuestras operaciones de logística.
—¿Por qué dejó el ejército?— pregunta papá.
—Desilusión con el sistema. Vio demasiada corrupción, demasiadas órdenes que no tenían sentido. Decidió que si iba a arriesgar su vida, sería por algo que ella eligiera, no por políticos en oficinas cómodas.
—Suena como nuestra gente— comenta Travis.
—Lo es. Y es buena, muy buena. Habla cuatro idiomas con fluidez, puede cambiar de identidad como cambiarse de ropa. Y lo más importante: es paciente. Entiende que las operaciones encubiertas toman tiempo.
Papá asiente, satisfecho. —¿Cómo la meterías en la DEA?
—Ahí está el truco— admito —No podemos simplemente hacer que aparezca y diga «oye, quiero trabajar para vosotros». Necesita una tapadera sólida, una razón legítima para estar en su radar.
—¿Qué sugieres?— pregunta papá.
Pienso por un momento, sopesando opciones.
—La DEA siempre está buscando informantes. Gente dentro del mundo criminal que pueda darles información. Podríamos hacer que Sophia se acerque a ellos como informante, ofrecerles información sobre… digamos, una operación rival. No nosotros, obviamente. Pero algo lo suficientemente jugoso como para que muerdan el anzuelo.
—¿Y una vez que esté dentro como informante?— pregunta Travis.
—Construye confianza. Les da información real pero no crítica, cosas que podemos permitirnos perder. Y gradualmente, se vuelve más valiosa para ellos. Eventualmente, podrían ofrecerle un trabajo más permanente, consultora, analista. Lo que sea. Y ahí es donde conseguimos acceso real.
—Es un plan a largo plazo— observa papá.
—Las mejores operaciones lo son— respondo —No podemos apresurarnos en esto. Si Sophia comete un error, si levantan sospechas, no solo la perdemos a ella. También perdemos cualquier oportunidad de conseguir información desde dentro.
Papá se queda en silencio por un momento, considerando. —Está bien— dice finalmente —Hazlo. Contacta con Sophia, explícale la misión. Y ponla en marcha. Pero Tom…— me mira directamente. —Esto no puede fallar. Si la DEA descubre que es nuestra, si la vinculan de vuelta a nosotros, las consecuencias serían desastrosas. No solo para ella, sino para toda la organización.
—Lo sé— digo seriamente —Por eso elegí a Sophia. Porque confío en ella completamente.
—Bien. ¿Cuánto tiempo crees que tomará?
—Meses— admito —Tal vez más. Depende de qué tan rápido pueda ganarse su confianza, pero vale la pena. La información que podremos conseguir… ubicaciones de operativos futuros, identidades de agentes encubiertos, planes contra nosotros. Todo eso nos dará una ventaja masiva.
—Y específicamente sobre Keller— añade Travis.—Si Sophia puede acercarse a él, observarlo, tal vez descubra algo que los archivos no nos dicen.
—Exacto.
Papá se pone de pie, caminando hacia donde está Harry. —Harry, quiero que prepares un perfil completo de todo lo que sabemos sobre Keller. Todo. El accidente, la amnesia, la prisión, su trabajo actual en la DEA. Organízalo en un dossier que Sophia pueda estudiar antes de infiltrarse.
—Sí, señor— dice Harry, tecleando rápidamente.
—Y también— continúa papá —Quiero que sigas investigando. Sobre la mujer misteriosa, sobre cualquier otro hueco en la historia de Keller. Cualquier cosa que pueda darnos ventaja.
—Entendido.
Papá se vuelve hacia Travis y hacia mí. —Mientras Sophia trabaja en la infiltración, nosotros no nos quedamos de brazos cruzados.
—Ya estoy moviendo algunas operaciones a ubicaciones completamente nuevas que nadie conoce. Ni siquiera nuestro propio personal de bajo nivel.— le digo.
—Bien. ¿Y qué hay de Nexus?
Humm…
—Todavía no sabemos quién es Raven realmente— admito —Harry no ha podido encontrar nada concreto. Solo rumores, historias. Pero nada sólido.
—Porque probablemente es otro fantasma— dice papá —Otra identidad falsa diseñada para confundir. Pero tiene que tener operaciones reales, ubicaciones, gente trabajando para él.
—Henrik podría saber más— sugiere Travis —Ha estado cooperando con nosotros. Tal vez tiene información sobre Raven que no hemos extraído todavía.
—Vale la pena intentarlo— acepto —Georg puede presionarlo más. Ver si hay algo que se esté guardando.
—Hazlo— ordena papá —Y mientras tanto, seguimos como hasta ahora. Operando con cuidado. Asumiendo que nos están vigilando. Asumiendo que cualquier movimiento que hagamos podría estar bajo escrutinio.— se acerca a la ventana, mirando hacia el jardín donde Cristina juega. —Esta guerra con la DEA, con Nexus, con quien sea… no es lo que planeamos— dice en voz baja —Pero ahora que estamos en ella, tenemos que ganarla. Y oren para que vuestra madre no se entere de este lío.
Mi bella madre, siempre preocupándose por todos nosotros.
—Muy bien. Ya tenemos el plan. Tom, contacta con Sophia hoy mismo, ponla al tanto. Y comienza a preparar su tapadera. Travis, coordina con Georg sobre Henrik. Exprímele toda la información posible sobre Nexus y Raven. Harry, sigue investigando a Keller y a esa mujer misteriosa.
Todos asentimos.
—¿Y tú, papá?— pregunto —¿Qué harás?
—Yo— dice con una sonrisa pequeña —Voy a asegurarme de que todas nuestras operaciones secundarias estén protegidas. Y voy a empezar a mover algunas cosas, dinero, recursos, a ubicaciones que solo yo conozco. Porque si todo se va a la mierda, necesitamos un plan de contingencia.— siempre pensando varios pasos adelante. Por eso es el jefe. —Reunión terminada— dice papá —Todos sabéis lo que tenéis que hacer. Ahora hacedlo.
Harry recoge su laptop y sale primero, murmurando algo sobre empezar a organizar el dossier inmediatamente.
—Espero que todo esto sirva…— dice mi hermano.
—Tiene que…— respondo —Porque si no, estamos volando a ciegas. Y contra un enemigo como la DEA, contra alguien como Benjamín Keller… no podemos permitirnos estar ciegos.
—Keller es bueno— admite Travis —Me cuesta admitirlo pero es verdad. Diseñar ese operativo, aunque cayera en nuestra trampa, requiere habilidad. Inteligencia. Si hubiera sido más cauteloso, si hubiera verificado la información de Werner más a fondo…
—Pero no lo hizo— interrumpo —Y esa es su debilidad. Confía demasiado en su información, en su gente, en sus propias habilidades. Y esa confianza es lo que lo derribará eventualmente.
—Esperemos que tengas razón.
Travis sale del despacho, dejándome solo con papá quién me da una palmada en el hombro y sale, dejándome completamente solo en el despacho. Me acerco a la ventana, mirando hacia el jardín. Cristina sigue jugando con su perro, riendo, feliz, inocente.
Exactamente como deberían ser los niños, mis hijos nunca tuvieron esa oportunidad. Los gemelos que mi morenito y yo creamos. Que amamos durante esas pocas semanas, que fueron arrebatados antes de que pudieran siquiera vivir.
Por Brian.
Todo por ese hijo de…
Aprieto los puños, sintiendo la rabia familiar hirviendo en mi pecho. Benjamín Keller, la DEA, Nexus, Raven. Todo eso es ruido de fondo, distracciones necesarias, sí. Amenazas que debo manejar, sí. Pero no son mi objetivo real.
Saco mi movil del bolsillo de mi pantalón, es hora de llamar a Sophia, es hora de poner en marcha la infiltración, es hora de dar el siguiente paso en esta guerra interminable. Marco el número encriptado, suena una vez, dos veces.
—¿Sí?— responde una voz femenina al otro lado de la línea.
—Sophia, soy Klaus. Necesito que vengas a la casa de seguridad de Viktor. Ahora. Tengo una misión para ti.
—¿Qué tipo de misión?
—El tipo que cambiará todo. ¿Puedes estar aquí en una hora?
—Puedo estar ahí en media hora.
—Perfecto. Te veo entonces.
Cuelgo la llamada, en media hora, Sophia estará aquí y entonces le explicaré lo que necesito, infiltrarse en la DEA, convertirse en mis ojos y oídos dentro de donde está el enemigo. Conseguir información sobre Benjamín Keller, ese chico rubio que vi en la trasmisión durante aquel funeral… es joven aún, si no murió en ese accidente, morirá en algún operativo.
Y en uno de los que haga en mi contra… seré yo mismo quien le atraviese el cráneo con una bala en medio de sus cejas.
&
Sophia Schwarz llega en veintitrés minutos. No media hora, veintitrés. Siempre puntual, siempre eficiente.
La veo llegar desde la ventana del despacho en un BMW gris discreto, no es nada llamativo. Se aparca en el camino de entrada y sale con movimientos fluidos, seguros. Sophia es exactamente como la recordaba. Metro setenta de altura, con complexión atlética pero no exagerada. Su cabello castaño oscuro recogido en una cola de caballo práctica. Ojos verdes que no pierden detalle. Viste ropa casual, vaqueros, chaqueta de cuero, botas, pero hay algo en su postura que grita entrenamiento militar.
Uno de los hombres de Travis la recibe en la puerta, intercambian palabras breves y él la guía hacia la casa. Dos minutos después, llaman a la puerta del despacho, desde donde la estuve viendo mientras tomo whisky.
—Adelante.
La puerta se abre y Sophia entra, cerrándola detrás de ella. Sus ojos escanean la habitación rápidamentez, mira las ventanas, se asegura de que hayan salidas, o posibles amenazas, antes de posarse en mí. Eso es cosa de su entrenamiento, siempre está evaluando.
—Klaus König— me saluda con un asentimiento.
—Sophia, gracias por venir tan rápido.
—Dijiste que era importante.— se acerca, quedándose de pie frente al escritorio —¿De qué va esto?
Suelto una risita —¿No quieres algo de tomar, primero?— pregunto y ella niega con la cabeza, bueno, si no quiere… —Siéntate— le indico una de las sillas —Esto va a llevar un rato.— se sienta, cruzando las piernas, con las manos descansando tranquilamente en su regazo. Postura relajada pero alerta. Lista para moverse en un segundo si fuera necesario. —¿Qué sabes sobre lo que pasó hace tres semanas?— pregunto —El operativo de la DEA contra nuestra bodega.
—Lo básico— responde —Que atacaron la bodega número tres, pero lo llamaron accidente. Ya que volaste el edificio con ellos dentro y que murieron casi veinte federales.— hace una pausa —Fue todo un puto espectáculo.
—Fue necesario— aclaro —Me declararon la guerra y respondí.
—No te estoy juzgando— dice con una sonrisa pequeña —Solo estableciendo hechos.
—Bien. Porque ahora estamos en guerra abierta con la DEA y con una organización rival llamada Nexus, liderada por alguien conocido como Raven.— tomo un sorbo de mi whisky observando su expresión pensativa.
—He oído rumores sobre Nexus— dice Sophia —Operan en las sombras y nadie sabe realmente quién es Raven.
—Exacto. Y necesitamos saber. Necesitamos información sobre ellos, sobre la DEA, sobre lo que están planeando contra nosotros.— me inclino hacia adelante —Y ahí es donde entras tú.
Sus ojos se estrechan ligeramente. —¿Qué necesitas que haga?
—Quiero que te infiltres en la DEA.
Se queda callada al instante. Sophia no reacciona visiblemente, solo me mira, procesando. —Eso es… peligroso…— dice finalmente.
—Es necesario. Estamos volando a ciegas, cada movimiento que hacemos, la DEA podría estar anticipándolo. Necesitamos ojos y oídos dentro. Y tú eres la mejor persona para eso.
—¿Por qué yo?
—Porque tienes el perfil perfecto. Ex-militar, con entrenamiento en inteligencia. Hablas varios idiomas, puedes adaptarte y lo más importante: no tienes vínculos directos conmigo que puedan ser rastreados fácilmente. Trabajas en logística, operaciones secundarias. Tu nombre no aparece en ningún lado importante.
Sophia considera esto. —¿Y cómo exactamente propones que me infiltre?
—Vas a acercarte como informante— me acerco al escritorio, lo rodeo y me recuesto en la silla —La DEA siempre está buscando informantes. Gente dentro del mundo criminal dispuesta a dar información a cambio de dinero o protección. Tú serás esa persona.
—¿Informante sobre qué?
—Sobre una operación rival. No nosotros, eh. Pero hay suficientes organizaciones pequeñas operando en Alemania. Elegimos una, tú te acercas a la DEA con información sobre ellos. Será algo jugoso, algo que les haga morder el anzuelo.
—¿Y entonces?
—Entonces construyes confianza. Les das información real pero no crítica para nosotros, cosas que podemos permitirnos perder, gradualmente, te vuelves más valiosa. Y eventualmente, podrían ofrecerte algo más permanente. El punto es que consigas acceso real.
Sophia asiente lentamente, su mente claramente trabajando en los detalles. —Es un plan a largo plazo.
—Lo sé…
—¿Y mi identidad? No puedo usar mi nombre real. Si investigan podrían encontrar algo…
—Por eso vamos a construirte una identidad completamente nueva.— saco una carpeta del cajón del escritorio que estuve haciendo durante el tiempo que demoro en llegar, con ayuda de Leonel, claro —Ya tengo los documentos básicos listos, solo necesitamos pulir los detalles contigo.
Le paso la carpeta, deslizándola por la mesa hasta que llega frente a ella. La abre, revisando el contenido. —Eva Wigel— lee en voz alta —Nacida en Munich, veintinueve años, ex-analista de inteligencia para una firma de seguridad privada que quebró hace seis meses. Ahora freelance, buscando trabajo estable.
—Esa es tu historia de tapadera— explico —Trabajaste en el sector privado, tienes habilidades útiles. Pero ahora estás sin trabajo y desesperada, perfecta candidata para convertirse en informante a cambio de dinero.— Sophia sigue leyendo, estudiando cada detalle. —Tienes dirección en Munich, cuentas bancarias con historial de transacciones y hasta referencias laborales falsas que si llaman, confirmarán tu historia.
—Habéis hecho los deberes— comenta, impresionada.
—Siempre. Pero necesitamos personalizarlo más. Hacerlo más real, más tuyo.— me inclino hacia adelante poniendo mis codos sobre la encimera —Háblame de Eva Wigel. ¿Quién es? ¿Qué le gusta? ¿Qué odia? ¿Cómo se comporta?
Sophia cierra la carpeta, pensando. —Eva Wigel es… pragmática. Entró al mundo de la seguridad privada porque es buena con los análisis, puede leer patrones, anticipar movimientos. Pero cuando su empresa quebró, se quedó sin opciones. Tiene deudas, alquiler que pagar. Y está dispuesta a hacer lo necesario para sobrevivir.
—Bien. Eso suena creíble. ¿Familia?
—Padres muertos, por un accidente de coche cuando tenía veinte años, sin hermanos, sin pareja. Vive sola. Es… solitaria por naturaleza y no tiene muchos amigos cercanos.
—Perfecto. Eso explica por qué no tiene redes de apoyo que la DEA pueda verificar fácilmente.— tomo notas mentales —¿Hobbies?
—Correr. Le gusta correr por las mañanas, le ayuda a pensar. También lee novelas de espionaje, irónicamente. Y cocina, no es chef profesional pero es competente.
—Detalles pequeños pero importantes, hacen que el personaje sea más real.— asiento con aprobación —¿Algo más?
—Tiene miedo a las alturas— añade Sophia —No pánico total, pero evita edificios altos si puede y tiene una cicatriz en el hombro izquierdo, de una operación después de lesionarse en el gimnasio hace unos años.
—Esa cicatriz es real, ¿verdad?— pregunto.
—Sí. Del entrenamiento militar pero, la historia es diferente.
—Bien. Mezclar verdades con mentiras es la mejor forma de mantener la tapadera.— me pongo de pie, caminando hacia la ventana —Eva Wigel suena sólida, ahora tenemos que hacer que la DEA la encuentre creíble.
—¿Cómo me acerco a ellos?
—Eso lo decidiremos en la reunión. Mi padre, Travis y yo vamos a sentarnos contigo en un rato. Tenemos un dossier completo sobre el objetivo principal que queremos que investigues una vez dentro.
—¿Quién es el objetivo?
—Benjamín Keller, Agente de la DEA. Veintiocho años. Fue el líder del operativo contra nuestra bodega.— hago una pausa —Y tiene un pasado muy interesante que queremos que investigues.
Sophia alza una ceja. —¿Interesante cómo?
—Amnesia, prisión injusta, identidad posiblemente falsa. Todo muy turbio. Y necesitamos saber la verdad porque si vamos a estar en guerra con la DEA, necesitamos entender a quien la está liderando contra nosotros.
—Entendido. ¿Algo más sobre él que deba saber ahora?
—Todo estará en el dossier. Pero hay una cosa.— me vuelvo hacia ella —Keller es inteligente, muy inteligente. Cayó en mi trampa esta vez, sí, pero no va a cometer el mismo error dos veces. Así que cuando te acerques, cuando eventualmente interactúes con él… tienes que ser perfecta. Un solo desliz y te descubre.
—No voy a cometer deslices— dice Sophia con confianza —He hecho esto antes.
—Lo sé, por eso te elegí.
Llaman a la puerta en ese preciso instante —Adelante.
Travis entra, seguido de papá. Ambos miran a Sophia, evaluándola. —Tú debes ser Sophia— dice papá, acercándose para estrecharle la mano —He oído cosas buenas sobre ti.
—Señor König— responde Sophia, poniéndose de pie para saludar —Es un honor.
—El honor es mío. Cualquier persona lo suficientemente valiente como para infiltrarse en la DEA merece respeto.— Papá se sienta en el sillón principal —Mi hijo me ha puesto al día sobre tu tapadera, Eva Wigel, suena sólida.
—Gracias, señor.
—Llámame Friedrich. Aquí no necesitamos formalidades.— Papá gesticula hacia la mesa —Sentémonos, tenemos mucho que discutir.
Todos nos acomodamos alrededor de la mesa. Harry vuelve y entra con su laptop, colocándola frente a Sophia. En la pantalla hay un documento extenso y detallado sobre lo que sabemos de Benjamín, como lo pidió mi padre. —Este es el dossier sobre Benjamín Keller— dice Harry —Tiene todo lo que hemos conseguido. Historial médico, expediente policial, información sobre su trabajo actual en la DEA. Todo.
Sophia comienza a leer, sus ojos moviéndose rápidamente sobre el texto. —Joder— murmura después de unos minutos —Este tío tiene una historia complicada, ¿no hay fotos?
—No, todo ha sido borrado…— responde Harry.
—Por eso necesitamos que te acerques a él específicamente.— le digo yo.
Sophia levanta la vista y la pone en mí —¿Por qué él específicamente? Hay otros agentes en la DEA, otros objetivos potenciales.
—Porque Keller, como puedes ver, tiene un historial demasiado extraño… creemos que puede estar siendo protegido por la DEA y asumimos qué hay algo más en todo eso— explica papá —Si queremos entender qué está pasando, si queremos anticipar sus movimientos, necesitamos entenderlo a él.
—Y hay algo más— añado —Su historia no cuadra, hay huecos y cosas que no tienen sentido. Una mujer misteriosa que desapareció de los registros, amnesia que podría ser real o falsa, es como un puto rompecabezas. Y necesitamos que tú encuentres las piezas que faltan.
Sophia sigue leyendo, absorbiendo la información. —Dice aquí que tiene amnesia y que no recuerda nada de antes del accidente.
—Eso dice— confirmo —Pero no sabemos si es verdad. Podría ser una tapadera elaborada o podría ser real. De cualquier forma, es una debilidad potencial que podemos explotar.
—¿Cómo?
—Si la amnesia es real, significa que hay información en su pasado que ni él mismo conoce. Información que podríamos descubrir y usar, si es falsa, significa que está ocultando algo. Y descubrir qué es nos daría ventaja.
Sophia asiente, entendiendo la lógica. —¿Y cómo se supone que me acerco a él? Un agente de su nivel no va a interactuar con una simple informante.
—No inmediatamente— acepta papá —Primero te estableces, te ganas la confianza de la DEA, te vuelves valiosa. Y eventualmente, cuando estés lo suficientemente dentro, encontrarás formas de cruzarte con él. En reuniones, briefings, operativos. Lo que sea.
—Y cuando lo hagas— añado —Observas, escuchas, analizas. Buscas inconsistencias en su historia, buscas señales de que está ocultando algo. Lo que sea que puedas encontrar.
—Pero sin levantar sospechas— advierte Travis —Porque si Keller sospecha que estás investigándolo específicamente, se cerrará. O peor, te investigará a ti.
—Y si te investiga— dice papá con seriedad —Tu tapadera tiene que ser impecable. Por eso hemos invertido tanto tiempo en construir a Eva Wigel. Cada detalle tiene que resistir escrutinio.
Sophia cierra la laptop, mirándome directamente de nuevo —¿Cuánto tiempo tengo para estudiar esto?
—Tres días— respondo —Tienes tres días para memorizar cada detalle de ese dossier, cada fecha, cada nombre, cada evento. Porque cuando te acerques a la DEA, cuando finalmente interactúes con Keller, tienes que saber más sobre él de lo que él sabe sobre sí mismo.
—Tres días— repite —Es ajustado pero factible.
—Y durante esos tres días— continúa papá —También vas a ensayar tu identidad, vivir como Eva Wigel, hablar como Eva, pensar como Eva. Hasta que no haya diferencia entre tú y ella.
—Entendido.
—He mandando a que te preparen un apartamento en Munich — digo —Es donde supuestamente Eva vive. Pasarás los próximos tres días ahí, estudiando, preparándote. Y al cuarto día, viajarás a Estados Unidos y te acercarás a la DEA. Pides hablar con alguien sobre información que tienes, sobre una operación criminal y cuando te pregunten sobre qué, les das el nombre.
—¿Qué nombre?
—El Cartel Sombra— le contesto —Es una organización pequeña que opera en el sur de Alemania. Tráfico de armas principalmente, no están afiliados con nosotros. Y tenemos información sobre una transacción grande que van a hacer la semana que viene. Esa información es tu anzuelo.
—¿Y si verifican que la información es real?
—Lo es— confirma Travis —Tenemos fuentes confiables. La transacción va a pasar y cuando la DEA actúe sobre tu información y tengan éxito, te ganarás su confianza inmediatamente.
Sophia sonríe ligeramente. —Saboteáis a una organización rival para ganar credibilidad con la DEA, que inteligente, eh.
—Nena, es estrategia.— le digo —El Cartel Sombra son competencia, eliminarlos nos beneficia. Y de paso, te da credibilidad. Es como matar dos pájaros de un tiro.
—Muy bien— dice Sophia, poniéndose de pie —Tres días para prepararse. Cuarto día, contacto con la DEA y después… improvisación basada en cómo responda.
—Exacto— confirmo —Pero Sophia, una última cosa.— todos me miran automáticamente —Esta misión es peligrosa. Más peligrosa que cualquier cosa que hayas hecho antes, si te descubren, si la DEA se da cuenta de que eres nuestra, no podré sacarte. No podré enviarte ayuda. Estarás completamente sola.
—Lo entiendo— dice con calma —Y lo acepto. Esto es lo que hago, lo que soy buena haciendo.
—Y por eso confío en ti— sonrío ligeramente —Pero necesito que entiendas los riesgos, ya sabes, prisión, tortura para extraer información o simplemente desaparecer. Todo es posible si algo sale mal.
—Klaus— dice Sophia, mirándome directamente —He estado en zonas de guerra, he infiltrado células terroristas, he estado en situaciones donde cada segundo podría ser el último. Esto no es diferente y estoy lista.
Asiento, satisfecho. —Bien. Entonces estamos en marcha. Harry, dale a Sophia todas las llaves del apartamento, los accesos, los códigos. Papá, Travis, ¿algo más que añadir?
—Solo una cosa— dice papá, poniéndose de pie —Sophia, cuando estés ahí dentro, cuando estés rodeada de agentes federales que matarían por arrestarnos… recuerda por qué lo haces. Por tu familia, por nosotros, por la organización que te ha cuidado durante años.
—No lo olvidaré, señor… Friedrich.
—Bien. Entonces buena suerte y que los dioses estén de tu lado.
Sophia asiente, tomando la USB que Harry le extiende con toda la información. —Hablamos en una semana— dice, dirigiéndose hacia la puerta.
—Sophia— la llamo antes de que salga, ella se detiene, volviéndose. —Vuelve con vida, ¿vale? Y con información útil, pero sobre todo, vuelve con vida.
Sonríe. —Siempre lo hago.
Y sale, la puerta se cierra detrás de ella y me quedo mirándola por un momento, espero que esto salga bien…
Continúa…
Para las que tengan duditas, así se ve Billie en esta segunda temporada de Please.