
Fic de Unicornlitz. Temporada II
Capítulo 14
By Bill
Me encuentro sentado frente a mi escritorio estándar de la agencia, en la silla giratoria que chirría cuando me muevo demasiado rápido, sobre la mesa del escritorio tengo dos monitores de ordenador, una lámpara pequeña y paredes divisorias de un metro y medio que no dan absolutamente ninguna privacidad real.
Pero al menos tengo la ventana cerca, puedo ver la calle si giro la cabeza. Como dije antes, es gracias a pequeñas victorias.
Estoy rodeado de archivos físicos y digitales. Llevo toda la mañana investigando el Clan Geist, intentando entender cómo coño una organización tan peligrosa pudo crecer bajo nuestras narices durante casi una década sin que la consideráramos una amenaza real. Porque eso es lo jodido del asunto, los archivos viejos sobre ellos son… superficiales.
Como si nadie se hubiera molestado en investigarlos a fondo, lo cuál es tan raro… pero bueno, abro uno de los documentos digitales más antiguos en mi ordenador. La fecha es de hace nueve años y leo con atención.
CLAN GEIST – PRIMERA APARICIÓN DOCUMENTADA:
El Clan Geist apareció por primera vez en nuestros registros en 2010. Organización criminal de origen alemán, enfocada inicialmente en operaciones pequeñas de tráfico de drogas en la región de Berlín.
Durante sus primeros dos años de operación, el Clan Geist se expandió agresivamente eliminando competencia menor:
— Cartel Los Hermanos (tráfico de heroína, Hamburgo) – Desmantelado en 2010.
— Organización Weiss (tráfico de cocaína, Frankfurt) – Absorbida en 2011.
— Red Krieger (tráfico de armas y drogas, Munich) – Eliminada en 2013.
— Clan Nachtfalke (operaciones mixtas, Colonia) – Destruido en 2013.
Método de operación: El Clan Geist no negocia. Ataca directamente a las organizaciones rivales, elimina o absorbe a su personal, y toma control de sus territorios y rutas de distribución. A pesar de su expansión agresiva, el Clan Geist mantiene un perfil relativamente bajo. Sus líderes nunca se dejan ver públicamente. Operan con máscaras o pasamontañas.
No hay fotografías claras de sus caras, no hay nombres reales confirmados.
Nivel de amenaza actual (2013): MEDIO. Si bien son eficientes y despiadados, sus operaciones se limitan principalmente a Alemania. No representan una amenaza directa para Estados Unidos en este momento.
Leo eso último y casi me río. «No representan amenaza directa.» Qué equivocados estábamos. Cierro ese documento y abro otro, más reciente, de hace cinco años.
CLAN GEIST –
ACTUALIZACIÓN DE INTELIGENCIA
El Clan Geist ha continuado su expansión durante los últimos años. Ahora controla aproximadamente el 40% del tráfico de cocaína que entra a Alemania desde Sudamérica. También han diversificado: tráfico de armas, lavado de dinero, operaciones de protección.
Inteligencia alemana (BKA) confirma que el Clan Geist opera con estructura militar. Disciplina estricta, lealtad absoluta. Cualquier traición se castiga con muerte.
Líderes conocidos (alias solamente):
— Klaus König – alias «Frost» –
Considerado el estratega principal.
— Viktor König – alias «Blade» – Especialista táctico.
— Friedrich – alias «Odin» – Patriarca, posiblemente fundador.
Nota: Los apellidos «König» pueden ser falsos.
No hay confirmación de vínculos
familiares reales.
Nivel de amenaza actual (2018): MEDIO-ALTO. El Clan Geist se ha convertido en una fuerza dominante en el mercado alemán. Sin embargo, sus operaciones siguen limitadas principalmente a Europa.
Medio-alto. Todavía subestimándolos, joder, entonces abro el último documento, el que yo mismo añadí hace una semana.
CLAN GEIST – ACTUALIZACIÓN CRÍTICA POST-OPERATIVO BERLÍN
Actualizado por: Agente Benjamín Keller
En Agosto del 2020, la DEA en coordinación con el BKA alemán ejecutó un operativo contra una instalación del Clan Geist en el puerto de Berlín (Bodega #3). El operativo fue diseñado para confiscar cargamento de cocaína y arrestar a miembros de la organización.
RESULTADO: FALLO CATASTRÓFICO.
El Clan Geist, específicamente su líder Klaus König (Frost), anticipó el operativo. La instalación fue convertida en trampa con explosivos C-4 distribuidos estratégicamente en soportes estructurales. Cuando nuestros equipos entraron, el edificio fue detonado remotamente.
BAJAS:
— 19 agentes muertos (7 DEA, 12 GSG-9 alemanes).
— 11 sobrevivientes con heridas variadas.
CONCLUSIÓN:
El Clan Geist ya no puede ser clasificado como amenaza «media-alta». Deben ser reclasificados como AMENAZA CRÍTICA NIVEL 1.
Razones:
1. Capacidad de anticipar operativos federales (posible fuga de información o vigilancia avanzada).
2. Disposición a matar agentes federales en masa sin hesitación.
3. Recursos y planificación para operaciones complejas (explosivos, logística, timing).
4. Liderazgo inteligente y despiadado (Klaus König demostró ser estratégicamente superior).
COMPARACIÓN: El nivel de peligrosidad del Clan Geist es ahora comparable al de Alias «Zar» cuyo nombre sabemos que es Brian, considerado uno de los narcotraficantes más buscados internacionalmente.
RECOMENDACIÓN: Dedicar recursos máximos a la investigación y desmantelamiento del Clan Geist. No subestimar a Klaus König. No asumir ningún operativo futuro será sencillo.
– Agente B. Keller.
Leo mis propias palabras y siento ese peso familiar en el pecho. Diecinueve muertos por mi culpa. Porque subestimé a Frost, porque confié demasiado en la información de Werner. Porque no anticipé que podrían estar un paso por delante; debo admitir que es demasiado listo, buffff, bueno, todo narco lo es, pero he detenido a tantos que… joder.
Me muero por saber quién es Klaus König, tengo esa necesidad de ver algo más que sus ojos marrones, necesito ver su cara entera.
Ahora no sé qué hacer para conseguir más información sobre sus naves; Werner dio un montón de datos a la DEA, sabemos de varias de sus bodegas, pero sé que con el operativo contra él todo habrá cambiado para que no les destrocemos la organización. Así que ahora no sabemos nada del Clan Geist… genial.
—¿Sigues dándole vueltas a eso, eh?— la voz de Sheryl me sobresalta y levanto la vista; tiene una sonrisa pequeña en los labios y está de pie junto a mi puesto con dos tazas de café en las manos. Me ofrece una.
—Gracias— murmuro, aceptando la taza.
—De nada— se apoya en el separador —¿Sigues investigando al Clan Geist?
—Intentando entender cómo nos pasaron desapercibidos tanto tiempo— le respondo —Con todo lo que pasó… la información que nos dio Werner pierde mucho valor, Sheryl. Klaus y el resto de los mandos tuvieron que ponerse en marcha, vaciando bodegas y todo eso…
—Tengo entendido que pasaron desapercibidos porque…— Sheryl se relame los labios antes de soplar un poco el humo que sale del líquido caliente y da un sorbito —Mantuvieron perfil bajo— concluye —No llamaron la atención innecesaria y cuando nos dimos cuenta de lo peligrosos que eran… ya fue demasiado tarde.
—Nueve años, Sheryl. Nueve puñeteros años operando y solo ahora los hemos tomado en serio— digo con un suspiro, dándole otro sorbo al café.
—Bueno, matar a diecinueve agentes federales suele llamar la atención— dice con un pragmatismo oscuro. Frunzo un poco los labios; tiene razón y duele admitirlo —¿Has encontrado algo útil?— pregunta, señalando los archivos, las hojas revueltas sobre mi mesa.
—Nada que no supiéramos ya. Empezaron pequeños, crecieron eliminando a la competencia y ahora son una de las organizaciones más potentes de Europa— hago una pequeña pausa —Pero hay algo que me mosquea.
—¿Qué?
—Los nombres…— respondo —Klaus König, Viktor König, Friedrich… son alias, evidentemente, porque dudo que sean sus nombres reales, pero ¿por qué elegir «König»? Significa «rey» en alemán, ¿no?
—Sí, rey— ella asiente, tomando otro sorbo de su café.
—Entonces es deliberado, como un mensaje… «Somos los reyes de este mundo»— murmuro, poniendo comillas con los dedos —Qué arrogantes, tía. Me muero por atraparlos ya, ¿sabes? Les prepararé una celda a cada uno, y a Klaus una bien especial por lo que ha hecho— espeto con dureza —Delincuentes como esos no merecen estar ni un minuto más fuera…
—Va a ser muy difícil— dice ella —Pero bueno… en nuestro mundo el bien siempre gana…
Sonrío y asiento con la cabeza, bebo otro trago del café y dejo la taza sobre la mesa después de apartar un par de hojas. —Frost no parece descuidado— comento —Todo lo contrario; esa trampa en la bodega fue… perfecta. El timing, la ejecución, todo.
—Por eso Crawford autorizó que siguieras investigándolos— menciona ella —Necesitamos entender cómo piensan y cómo operan para anticiparnos a su próximo movimiento.
Iba a responder, pero antes de que pueda, veo a Alex acercarse por el pasillo. Su expresión es seria, más seria de lo habitual. —Benjamín— dice cuando llega a mi puesto —Te necesito.
Me pongo en pie al instante. —¿Qué pasa?
—Tenemos una visita— me responde —Es alguien con información y Crawford quiere que estés presente.
—¿Información sobre qué?— pregunto, frunciendo ligeramente el ceño.
—Sobre una operación criminal. No dio muchos detalles por teléfono, solo dijo que es urgente— Alex me mira —Vamos, es en la sala de interrogatorios dos.
Miro a Sheryl, que se encoge de hombros. —Ve, yo guardo tus cosas.
—Gracias.
Sigo a Alex por el pasillo. Otros agentes están en sus puestos, currando en sus casos. Es gratificante verlos currar por algo que les mola; me recuerda que estoy aquí en la DEA por un trato con Alex, que si algún día decido largarme, vuelvo a la cárcel. No porque él lo quiera, sino porque así lo pone mi contrato, la ley, y hay que cumplirla. He dedicado tanto tiempo a esto, a conseguir un buen puesto en este sitio que, poco a poco, la idea de pillar a más delincuentes me ha empezado a gustar.
Este es mi hogar, dulce hogar.
—¿Quién es la visita?— pregunto mientras caminamos.
—Se identifica como Eva Wigel, es alemana y dice que tiene información sobre un cártel que opera en Alemania.— Alex guarda silencio un segundo, me mira sin dejar de andar y esboza una media sonrisa —Y está dispuesta a compartirla a cambio de protección y pasta.
Informante potencial… mmm… —¿La verificaste?
—Básicamente.— dice —Tiene documentación en regla, sin antecedentes y curró para una empresa de seguridad privada que quebró hace meses.— me explica con calma —Ahora está por libre.
—¿Y cómo consiguió información sobre un cártel?
—Eso es lo que vamos a averiguar.
Llegamos a la sala de interrogatorios dos. Es una habitación pequeña con una mesa de metal, cuatro sillas y un espejo unidireccional en una pared. Incluso hay una cámara en la esquina; lo típico. Crawford ya está dentro, de pie junto a la pared, y sentada en una de las sillas está la tal informante.
Eva Wigel.
La miro con detenimiento; tiene el pelo castaño oscuro recogido en una coleta alta, sus ojos verdes nos evalúan cuando entramos. Va vestida de forma casual: vaqueros oscuros, blusa gris, y una cazadora de cuero negro colgada en la silla vacía junto a ella. Tiene esa postura, esa presencia… no está nerviosa, no es tímida, es… contenida. Controlada es la palabra perfecta.
Como alguien con entrenamiento.
—Señorita Wigel— dice Alex, sentándose frente a ella —Soy el Agente Alex, director de esta división. Este es el Agente Benjamín y ya conoció al Subdirector Crawford.
—Encantada— dice Eva, saludando con un apretón de manos. Su voz es firme y algo grave —Gracias por recibirme.
—Entiendo que tiene información para nosotros— dice Crawford, cruzándose de brazos.
—Así es.
—¿Sobre qué exactamente?
Eva respira hondo, como ordenando las ideas. —Sobre una organización criminal llamada el Cartel Sombra.— responde —Operan sobre todo en el sur de Alemania con tráfico de armas. Algo de droga también, pero su foco principal son armas ilegales.
Me siento en la silla junto a Alex, observando a Eva con cuidado. —¿Y cómo obtuvo esta información, señorita?— pregunto, con voz tranquila pero sin dejar de examinarla.
Eva me mira de frente. Sus ojos son… calculadores, listos. —Trabajo como analista de seguridad freelance— explica con calma —Tras el cierre de mi empresa, he ido aceptando trabajos donde puedo. Hace dos meses un cliente me contrató para hacer análisis de riesgo para una serie de transacciones comerciales que estaba valorando.
—¿Qué tipo de transacciones?— pregunta Alex, levantando una ceja.
—Importación de material industrial desde Europa del Este, o eso decían los papeles.— Eva hace una pausa de unos segundos para relamerse los labios —Pero cuando empecé a investigar las empresas implicadas, las rutas de transporte, los intermediarios… encontré inconsistencias, demasiadas. Empresas fantasma, direcciones falsas, dinero moviéndose por demasiadas cuentas offshore.
—¿Y qué concluyó?— pregunto.
—Que no era material industrial, era una tapadera. Y cuando hurgué más a fondo, descubrí que las rutas coincidían con movimientos conocidos del Cartel Sombra.
—¿Cómo sabe del Cartel Sombra?— pregunta Crawford con desconfianza.
—Porque cuando trabajaba en la firma de seguridad, uno de nuestros clientes fue víctima de extorsión por parte de ellos; investigamos, recopilamos información y al final el cliente pagó y se cerró el asunto.— cuenta —Pero yo guardé copias de lo que recopilamos.— Eva saca un USB del bolsillo del pantalón y lo coloca sobre la mesa, deslizándolo al centro con parsimonia —Aquí está todo. Nombres, ubicaciones, rutas… y, en concreto, información sobre una transacción grande que van a hacer la semana que viene.
Alex coge la USB, mirándola con atención. —¿Qué tipo de transacción?
—Venta de armamento militar. AK-47s, granadas y posiblemente C-4.— contesta —Todo robado de arsenales militares del Este de Europa. El comprador es un grupo separatista en Oriente Medio; la operación se cerrará en un almacén a las afueras de Múnich. La fecha es el próximo viernes, la hora estimada, sobre las seis de la mañana…
Eso es… específico. Muy específico. —¿Por qué venir a nosotros con esto?— pregunto con precaución, entrecerrando un poco los ojos —¿Por qué no a la policía alemana?
Eva me mira. —Porque el Cartel Sombra tiene contactos en la policía local, lo sé, lo he visto. Si voy con ellos, la información podría filtrarse. El operativo fallaría. Y yo…— traga saliva con fuerza —Yo quedaría expuesta como fuente y eso significaría mi muerte.
Eso es verdad; estaría en peligro.
—Entonces vino con nosotros— concluye Alex.
—La DEA no tiene las mismas filtraciones, o eso espero.— musita ella —Y tenéis recursos para actuar internacionalmente. Podéis coordinar con las autoridades alemanas sin comprometer la operación.
—¿Y qué quiere a cambio?— pregunta Crawford.
—Protección.— dice sin rodeos —Si el Cartel Sombra descubre que fui yo quien los delató, me matarán. Necesito garantías de que me protegerán.— Eva se frota los labios antes de seguir —Y compensación económica; digamos… cincuenta mil dólares, por la información y por el riesgo que asumo.
Crawford y Alex se miran en cuanto oyen la cifra; incluso a mí se me pone la piel de gallina.
—Eso es… mucho dinero— dice Crawford.
—Es mucho riesgo— replica Eva con firmeza; tiene un punto —Os estoy entregando una operación completa en bandeja de plata; si actuáis sobre esta información, desmanteláis una venta de armas importante y arrestáis a miembros claves del Cartel Sombra. Yo diría que merece la pena.
Tiene agallas, hay que reconocerlo. Alex conecta la USB a un portátil que hay en la esquina de la sala y empieza a revisar los archivos. Yo observo a Eva mientras lo hace. Hay algo en ella que no consigo definir del todo. Está nerviosa, sí, cualquiera lo estaría en esta situación… Pero hay algo más…
Una calma de fondo, como si ya hubiera pasado por esto antes. —¿Ha trabajado alguna vez con agencias gubernamentales?— pregunto, de forma casual.
—No directamente— responde —Pero en mi trabajo anterior coordinábamos a menudo con agencias locales; ya sabe, agente Keller, la policía y, de vez en cuando, la BKA.
—¿BKA?
—Bundeskriminalamt. La oficina federal de investigación criminal alemana…— dice con un deje de obviedad en la voz; ese tonillo, disimulado pero con intención, me molesta un poco.
—Sé lo que es— respondo con cierto tono seco, aunque sin mostrar enfado —Solo me sorprende que una analista de seguridad privada tenga esos contactos.
—Cuando trabajas en seguridad el tiempo suficiente, haces contactos— dice ella sonriendo levemente —Es parte del negocio.
Alex levanta la vista del portátil. —Esto es… impresionante. Hay documentos detallados aquí: manifiestos de carga, registros de comunicaciones encriptadas. Hasta fotos de vigilancia de algunos miembros del cartel.
—Les dije que tenía información sólida— afirma Eva.
Crawford se acerca a mirar la pantalla también, y tras unos minutos asiente. —Muy bien, señorita Wigel, vamos a verificar esta información. Si resulta legítima, tenemos un trato que incluye protección y compensación económica a cambio de su cooperación.
—¿Y el operativo?— pregunta Eva —¿Vais a actuar?
—Si la información es correcta, coordinaremos con las autoridades alemanas de inmediato— dice Alex —Pero quiero que entienda algo. Si esto resulta ser falso, si nos está enviando a una trampa, las consecuencias serán severas.
—No es falso— responde ella —Y no es trampa, agente. Es información real sobre criminales reales haciendo cosas reales e ilegales; podéis verificarlo vosotros mismos.
—Lo haremos— dice Crawford —Mientras tanto, necesitaremos que se quede en Washington. Tenemos instalaciones seguras donde puede alojarse; no puede volver a Alemania hasta que esto esté resuelto.
—Entiendo.
Alex se levanta. —Agente Keller, encárgate de procesar a la señorita Wigel. Documentación, instalación segura, lo de siempre.
—Sí, señor.— contesto al instante. Crawford y Alex salen de la sala, dejándome solo con Eva. Ella me mira, esperando. —Muy bien, señorita Eva— digo, sacando mi bloc de notas del bolsillo del pantalón del uniforme —Necesito algunos detalles más: información de contacto, dirección actual, referencias… en fin, todo lo habitual para tramitarla como informante.
—Por supuesto.
Durante los veinte minutos siguientes, apunto todos sus datos. Eva responde a cada pregunta con calma, con detalles tan concretos que suenan legítimos. Pero sigue ahí ese algo que no consigo definir. Una sensación en el estómago que me dice que hay más en Eva Wigel de lo que muestra. Quizá es paranoia después de lo de Frost, tras caer en su maldita trampa.
Quizá estoy viendo fantasmas donde no los hay.
O quizá… quizá mi instinto está intentando decirme algo.
—Listo— digo por fin, cerrando el bloc —La llevaré a la instalación segura. ¿Tiene equipaje?
—En mi coche, que está en el parking.
—Perfecto. Lo recuperaremos.— me pongo en pie; Eva hace lo mismo y se pone la chaqueta. Y mientras la guío por los pasillos de la sede de la DEA, y otros agentes nos miran con curiosidad, no puedo evitar preguntarme…
¿Por qué tengo la sensación de que acabamos de dejar entrar algo peligroso?
Continúa…
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