Silent promise 54

Fic de Unicornlitz. Temporada II

Capítulo 54

By Tom

—La próxima vez que te mande llamar y no vengas echando leches, voy a ir a buscarte donde coño estés y te traeré de las orejas.

Pongo los ojos en blanco al oír a mi hermano, mientras noto cómo mi moreno se acomoda a mi lado en el sofá de cuero negro. Estamos en la zona VIP de mi bar, un sitio privado en la segunda planta con paredes insonorizadas y vigilancia en cada puto rincón. Llegamos hace un rato y ya estamos todos aquí reunidos. La música del bar se cuela amortiguada desde abajo, lo suficientemente bajita como para que podamos hablar sin gritar, pero lo bastante presente como para joderle la vida a cualquier micro o dispositivo de escucha que intenten plantar.

Todos tienen un vaso en la mano. Mi padre va con su whisky escocés de cincuenta años, Travis con su bourbon de siempre, los demás con lo que les haya dado la gana pedir. Yo tengo mi vaso de whisky que apenas he probado; convencí a mi morenito de dejarme tomarme aunque sea una copa. Él va con agua. Todavía está recuperándose y paso de que meta alcohol tan pronto después de salir del hospital.

No sé por qué Travis se pone tan intenso con todo. Joder, solo me he retrasado una hora y cuarto desde que llamó. Nada comparado con otras veces.

—¿Cuál es el tema que tenemos que tratar, que al parecer es tan urgente que estamos todos aquí?— pregunto, mirándole fijo a los ojos, quitándole hierro al hecho de que me haya amenazado —Pensé que hablaríamos de ciertas cosas después, cuando tuviéramos más datos.

—¿Después cuándo, exactamente?— me suelta mi hermano con ese tono cortante que pone —Te has pasado los últimos días prácticamente viviendo en ese hospital, metido en la habitación de Willem, y lo entiendo perfectamente porque estabas preocupado por él. Todos lo entendemos.

Hace una pausa, le da un trago a su bourbon y sigue.

—Pero, joder, Tom. Sabes de sobra que después del hostiazo que le metimos a Rodrigo y a su clan, nos va a caer una avalancha de mierda encima. Y tenemos que hablar de esto ya, antes de que pase algo que ponga en riesgo no solo a nosotros, sino a todos nuestros tíos, nuestras movidas, nuestras familias. Esto no puede esperar más.

Noto cómo Bill se tensa un poco a mi lado. Le paso la mano por el muslo en plan «tranqui». —¿Ha pasado ya algo concreto?— pregunto serio —¿Algún movimiento, alguna presagia?

—Por suerte, todavía no— contesta mi padre, dejando el vaso en la mesa de cristal con un golpe controlado —Pero eso no quiere decir que no vaya a pasar. Es cuestión de tiempo. Y cuando pase, o estamos preparados o nos van a hacer picadillo.

Travis se echa hacia delante, apoya los codos en las rodillas y pone cara más seria de lo que le he visto en meses.

—Tenemos varios frentes abiertos a la vez y todos son jodidos— dice, levantando un dedo —Primero: el rollo con la DEA. Al secuestrar a un agente federal, y encima uno importante como el Agente Keller, no van a parar hasta dar con él. Van a remover cielo y tierra. Ya sabes cómo funcionan: presión política, recursos a tope, colaboración internacional. Nos la estamos jugando a que nos pillen tarde o temprano si no lo manejamos bien.

Georg mete baza, con la voz un poco ronca. Seguro que ha estado fumando justo antes de que llegara. —Ya han subido la recompensa por información sobre el paradero del Agente Keller a dos millones de dólares.— se queda mirándome —¿Dos millones, Tom? Eso es pasta suficiente para que hasta nuestros tíos más fieles se planteen la movida. Y están apretando a todos nuestros contactos, ofreciendo inmunidad a cambio de chivatazo.

Mierda.

—¿Por qué no me lo dijiste?— me suelta mi moreno con cara de cabreo.

—No lo sabía, amor— le contesto rápido, y él cierra los ojos, frotándose la frente con dos dedos. Suspira.

—Imposible que no lo supieras, Tom— dice.

—Estaba más pendiente de ti que de cualquier otra cosa, bebé— le susurro.

—Es verdad— sigue Travis, levantando un segundo dedo al momento —Todo lo del Clan de Rodrigo ya ha salido en las noticias. Evidentemente sin todos los detalles, pero la masacre fue imposible de tapar. Diecisiete cuerpos, Tom. Un almacén quemado. Eso no pasa desapercibido. ¿Te imaginas lo que puede pasar si los demás clanes nos ven como un peligro serio para el equilibrio y deciden juntarse para reventarnos?

Sí, joder, claro que me lo imagino.

—Lo de Rodrigo los ha puesto en alerta roja— se pasa la lengua por los labios —Ya no somos el clan nuevo que podían ignorar, ahora somos una amenaza de verdad para su estabilidad. Y cuando clanes potentes se sienten amenazados, hacen alianzas. Si se unen contra nosotros, da igual lo fuertes que seamos, nos aplastan por pura cantidad.

Andy asiente y mete su punto de vista también.

—Ya he oído rumores por la calle— dice con esa precisión suya —El Clan Vásquez está nervioso. El Clan Kozlov también, e incluso el Clan Moretti, que normalmente pasa de todo, está haciendo movimientos defensivos. Están reforzando sus zonas, subiendo la seguridad, revisando arsenales. Todos se están preparando para algo.

—Y hay un tercer problema— dice Travis, levantando un tercer dedo, bajando un poco más la voz —Brian.

Aprieto la mandíbula al oír ese nombre de mierda. La rabia me sube de golpe, un calor que ya me conozco y que me recorre toda la espalda. Noto cómo mi moreno se estremece a mi lado y automáticamente le paso el brazo por los hombros, atrayéndolo más hacia mí. Miro hacia un punto cualquiera de la encimera de mármol negro de la mesa de centro, intentando controlar la furia que ese nombre siempre me despierta.

Ahora que Bill lo recuerda todo, cada puto detalle, cada tortura, cada humillación, sé que le tiene miedo, un miedo de los gordos y con toda la razón. Ese hijo de puta casi lo destroza por completo.

—Si todos los clanes ya se han enterado de lo que pasó con Rodrigo, él también lo sabe— sigue Travis con un tono bastante sombrío. Se le ve preocupado y normal, tiene mujer y una cría, tiene que cuidarlas —Y Brian no es tonto, es un cabrón calculador. Va a analizar esto y se va a dar cuenta de que ahora de verdad somos competencia. Estamos a nada de ponernos a su altura en el mundillo del narcotráfico internacional. Con los territorios que le quitamos a Rodrigo, nuestra distribución ha crecido un cuarenta por ciento. Eso nos pone prácticamente al mismo nivel de influencia que el Clan Nox.

Harry, que hasta ahora había estado callado escuchando, por fin abre la boca. —Brian ha eliminado a cualquiera que se le acercara demasiado a su nivel de poder. El Clan Medina, el Clan Volkov, el Clan Santos… todos fueron desmantelados cuando Brian olió que eran una amenaza. No hay motivo para pensar que con nosotros vaya a hacer otra cosa.

—Exacto— confirma Travis —Y cuando lo haga, querrá quitarnos de en medio de la forma más bestia posible para mandar un mensaje claro. Si los demás clanes ya se nos ponen en contra por lo de Rodrigo, y Brian aprovecha para atacarnos mientras estamos defendiéndonos por varios frentes…

—No hay manera de salir bien parados de esa— termina mi padre con esa voz cargada de experiencia y también de mucha preocupación —Estaríamos metidos en una guerra por varios frentes que no podemos ganar. Y eso sin contar las movidas políticas.

Me incorporo un poco, frunciendo el ceño. —¿Movidas políticas?

Mi padre asiente muy serio.

—Empezar una guerra abierta entre clanes no le interesa nada de nada al presidente. Vienen elecciones en ocho meses escasos. Su popularidad ya está en la cuerda floja, si la gente ve masacres en la calle, tiroteos, cuerpos colgando de puentes y quemados en almacenes, van a tener miedo. Van a empezar a dudar de si sabe mandar o no.

Da otro trago al whisky, se pasa la mano por los labios. Mi moreno está escuchando todo con atención, menos mal que me convenció de venir porque esto es un problemón de verdad.

—La gente va a pensar que el presidente no vale para el cargo porque no hace nada efectivo para parar el caos— sigue mi padre —La oposición lo va a destrozar en los debates. «¿Cómo va a pedir cuatro años más si ni siquiera controla el crimen organizado?» Ya me imagino los titulares.

Travis coge el relevo. —Y el presidente quiere seguir en el poder. Lo sabemos por nuestros contactos en el gobierno. Lleva años moviendo hilos para asegurarse la reelección. Si se ve superado por una guerra de clanes que desestabilice el país, no va a ir por el camino obvio de lanzar operativos a lo bestia porque sabe que no sirve de nada. Lleva décadas intentándolo y el narcotráfico sigue creciendo.

—Entonces irá por el camino pragmático— deduzco asintiendo con la cabeza, qué ironía, ya estoy viendo por dónde van los tiros.

—Así es— confirma mi padre —Pensará en forzar a los clanes a llegar a un acuerdo de paz. Una tregua impuesta. Un alto el fuego orquestado desde el gobierno con la amenaza de meter al ejército si no se cumple. Ya lo hemos visto en Colombia, en México… los gobiernos al final se hartan de la violencia y fuerzan paces temporales.

—Y si lo hace…— empieza Travis —¿A quién crees que pondrán de líder o de mediador en esa tregua?

Vuelvo a notar la rabia subiéndome por dentro. Porque sé la respuesta. Pondrán al que más poder tiene, al que más influencia mueve, al que controla más terreno.

—Brian— suelto entre dientes, apretando el vaso tan fuerte que me sorprendo de que no se haga añicos. Mi nene me mira con comprensión, él también pilla la gravedad del tema —Ese hijo de puta.

—Así es— confirma Travis y su cara es de funeral —El presidente sabe que, por más que se empeñe, no va a poder parar del todo el narcotráfico. Décadas de historia lo demuestran. Solo provocaría una guerra de la que muy pocos saldrían vivos y que dejaría el país hecho mierda: la economía, la seguridad, todo.

Mi padre asiente.

—Por eso va a hacer que estemos «en paz», que no haya follones en la calle, que las operaciones sigan discretas.— traga saliva sin querer —Al menos hasta que gane las elecciones y se asegure otros cuatro años como presidente. Y para conseguir esa paz necesita a alguien con suficiente poder para obligar al resto de clanes a obedecer. Alguien que garantice el orden.

—Brian tiene esa influencia— dice Scar, esto ya lo sabíamos de Brian y lo que fuimos juntando con la información que nos daba mi precioso nene —El Clan Nox controla más o menos el treinta y cinco por ciento de todo el tráfico de drogas en Europa y el veinte por ciento en América. Tiene enchufes con políticos, jueces, polis, militares. Si el presidente quiere paz, Brian es su mejor baza para organizarla.

—Y si Brian se convierte en el mediador oficial, respaldado por el gobierno…— empieza a decir Andy. Pero yo le corto.

—Tendrá inmunidad práctica— termino la frase por él.

—No solo eso— murmura mi moreno, mirándome fijamente —Tom, también tendrá protección política, poder legitimado y seguramente usará esa posición para eliminarnos «legalmente» con la excusa de mantener el orden.

Tiene razón. Mierda.

—Son demasiados problemas…— murmuro, quedándome pensando unos segundos mientras me lo voy procesando todo.

No hay salida fácil por ningún lado. El nudo está tan apretado que no veo cómo deshacerlo sin cortarlo de un hachazo. Y joder, estoy empezando a entrar en un estrés que hacía años que no sentía. Hay líos por donde mire: la DEA, los otros clanes, Brian, el gobierno. Sabía que después de lo de Rodrigo vendrían movidas. Sabía que habría consecuencias. Pero no pensé que tantas y tan gordas al mismo tiempo. Es más, le había quitado toda la importancia al tema porque estaba centrado en Bill. Y ahora que lo hablamos a las claras… estamos en peligro de verdad.

El silencio se alarga unos momentos mientras todos digerimos lo jodida que está la cosa. Se les ve en la cara que están esperando que yo, como uno de los jefes y, en sí, culpable de que esto esté pasando, proponga alguna solución. Es mi responsabilidad.

Respiro hondo, organizando los pensamientos como si fuera una partida de ajedrez.

—Tenemos que evitar que los demás clanes se nos pongan en contra— digo al fin con voz firme y decidida —Y más bien hacer que se unan a nosotros. Es la única forma de cambiar la dinámica de poder.

Travis levanta una ceja, interesado. —¿Cómo propones hacer eso? Nos ven como una amenaza.

—Los demás clanes nos ven como una amenaza inmediata, eso es verdad— admito asintiendo con la cabeza —Eso ya hay que darlo por hecho después de lo de Rodrigo, pero también podemos convertirnos en su mejor aliado contra una amenaza mucho mayor.

—¿Tom, hablas de…?— pregunta Billie bajito a mi lado, no termina la frase, pero sé que ya va pillando por dónde voy.

—Sí, bebé— confirmo, mirándolo con aprobación antes de volver a centrarme en el grupo —Tenemos que cambiar la narrativa. En vez de que nos vean como el clan agresivo que se está expandiendo a hostias, necesitamos posicionarnos como el clan que está dispuesto a defenderse contra el verdadero tirano, que es Brian.— me pongo de pie, necesito moverme mientras pienso —Debemos convencerlos de que no queremos ir a por ellos. Que no somos su enemigo. Que nuestro objetivo no es quitarles sus territorios, sino proteger los nuestros y ayudarles a proteger los suyos contra alguien que sí quiere cargárselos a todos.

—Brian lleva años robando territorios a otros clanes— añade Harry, siguiendo mi razonamiento —El Clan Medina perdió el veinte por ciento de sus operaciones. El Clan Volkov fue prácticamente absorbido. Nadie lo quiere, le tienen miedo, pero lo odian a muerte.

—Exacto— afirmo, sintiéndome orgulloso de haber encontrado una posible salida a todo este marrón —Vamos a usar ese resentimiento. Firmamos un acuerdo formal entre nosotros y los otros clanes principales: Vásquez, Kozlov, Moretti, incluso los más pequeños como Shimizu y Al-Rahman. Un pacto de defensa mutua específicamente contra el Clan Nox. Si Brian ataca a uno, atacamos todos.

Travis se frota la barbilla, pensativo, pero con una sonrisilla. —Es arriesgado. Estás proponiendo una alianza masiva, eso requiere confianza, y en este negocio la confianza escasea, hermanito.

—Por eso tiene que ser un acuerdo que beneficie a todos— explico rápido, ¿acaso este idiota de mi hermano no puede usar el cerebro? —No solo defensa. También proponemos rutas compartidas de distribución en zonas donde no compitamos directamente, intercambio de información sobre los movimientos de Brian, e incluso reparto equitativo de cualquier territorio que le quitemos al Clan Nox si conseguimos debilitarlo.

Mi padre asiente despacio, viendo el potencial del plan. —Si logras convencerlos, si de verdad firmas ese acuerdo, tendrías el respaldo de al menos el sesenta por ciento de los clanes que operan en Europa. Brian se vería superado en número.

—Pero— interrumpe Georg, siempre el pragmático —el Clan Nox es conocido por ser fuerte. Los tíos de Brian son despiadados, están muy bien entrenados y llevan años sembrando el miedo. No creo que sea fácil convencer a los demás clanes de que vale la pena jugársela contra la ira de Brian solo por unirse a nosotros, Tom. Van a necesitar garantías muy gordas.

—Les vamos a enseñar fuerza— respondo —Organizaremos una demostración. Los invitamos a todos a una reunión neutral, bajo bandera de paz. Les presentamos nuestra propuesta formal con números concretos: cuántos hombres tenemos, cuánto armamento, cuántas rutas controlamos, cuánto dinero movemos al mes. Les demostramos que juntos somos más fuertes que el Clan Nox.

—Y tendrán que ver que estamos dispuestos a pelear de verdad— añade Scar por segunda vez en toda la conversación. Ha estado muy callado, escuchando todo —No solo hablar. Brian ha sobrevivido amenazando y eliminando, si mostramos debilidad, no nos tomarán en serio.

—Por eso, antes de la reunión, hacemos otro movimiento estratégico— digo, la idea se me va formando rápido en la cabeza y sonrío por eso —Atacamos uno de los almacenes principales de Brian. Uno importante. Le quitamos un cargamento grande, lo hacemos público en nuestros círculos. Eso demuestra dos cosas: que somos capaces de tocarle los huevos a Brian, y que estamos comprometidos con la causa.

Harry silba bajito. —Eso es declarar la guerra abiertamente, ¿eh?

—La guerra ya está declarada desde que maté a Werner— respondo —Solo la estamos escalando formalmente. Igual… quizás el Clan Nexus quiera unirse también.

Mi moreno tose de repente, se atraganta con un sorbo de agua que estaba tomando. Pero se aclara la garganta para recomponerse.

—No creo que quieran— susurra Andy —Le declaraste la guerra a Raven…

—Ese idiota aceptará, nos conviene tenerlo de nuestro lado. Tiene contacto con la DEA…

—¿Cómo lo sabes?— pregunta mi moreno.

Lo miro y sonrío. —Porque a través de ese clan han desmantelado a varios clanes. No me sorprende que estén trabajando con la DEA para cargarse a todos.— le digo y él entrecierra un poco los ojos. Se contiene de sonreír también y eso me desconcierta un poco —Aunque, pensándolo bien, no podemos confiarnos. Así que mejor metemos a ese tal Raven. Igual, me debe una ese cabrón.

—¿Quieres matar a Raven?— pregunta Bill.

Asiento con la cabeza. —Es lo mejor, bebito. Se les caerá un buen informante.

Él sonríe mordiéndose la puntita de la lengua.

—No creo que lo mates, Tommie…

—Tendré diez balas listas para descargar en su frente. Tú debes saber quién es, ¿no? Porque ese gilipollas es igual que Brian, no se deja ver, actúa desde las sombras. Si la DEA y él trabajan juntos entonces se han visto las caras…

Alza las cejas. —Yo sí, joder… lo veo más que nadie. Incontables veces, tantas que ya perdí la cuenta.

—Otra razón más para matarlo.

Se ríe. —Tom…— aspira un poco de aire para controlarse y no seguir riéndose. ¿Qué tan divertido es el asunto? —No vas a matarlo, ¿quieres saber por qué?

—A ver. ¿Por qué no puedo descargar diez balas en su frente y acabar con su patética vida?

—Porque Raven… soy yo.

Decir que no me sorprendió sería mentir, porque claramente me dejó con la boca abierta con lo que me ha soltado. ¡¿Cómo coño que mi morenito es el ser al que he odiado y que quería matar desde el principio?! Imposible, joder, no me lo creo. Tiene esa miradita inocente y burlona que me deja claro que le flipa ver mi cara de perplejidad. Igual que todos. Se han quedado con la boca abierta con su confesión.

—¿Qué?— es lo único que consigo decir después de varios minutos de silencio.

—Eso— me dice así, como si nada.

—Bill, ¿cómo no me dijiste eso antes, joder?

—Se me olvidó.

—¿Cómo se te va a…?— resoplo, intento calmarme un poco —Debiste decírmelo y no quedarte callado como si nada.

—¿Lo siento…?— me sonríe —Igual no es un problema en sí. Nexus es una organización fantasma creada para usar como carnada, atraer a más organizaciones y desmantelarlas. La manejan los superiores de la DEA, pero yo soy el principal cabecilla porque fui el de la idea. Soy el líder de dicho «Clan», el mismísimo Raven al que quieres matar. Es mi código operativo.

—Increíble…— murmura Travis, flipando.

—Bill, si tienes algo más que soltar, como que tienes más clanes falsos, dilo ahora o calla para siempre— dice Harry y mi moreno se ríe.

—Resultó ser mejor agente que los demás…— comenta Georg.

—No, bueno…— carraspeo un poco —En primer lugar yo no sabía, ¿vale? Ni siquiera se me pasó por la cabeza que tú pudieras ser Raven y que Nexus fuera una organización falsa. No puedes culparme, bebé.

—Sí supieras todas las veces que te maldijo— maldito Andreas y su bocaza, joder.

—¿Ah, sí?— inquiere mi moreno.

—No sabía que eras tú— le recuerdo rápido y él se ríe.

—Ya lo sé, idiota— me dice y yo frunzo el ceño dolido por cómo me ha llamado. Se supone que soy su amor, su vida, su baby, su Daddy, ¿qué son estos tratos, joder? —Volviendo al tema central, yo creo que funcionará— dice, relamiéndose los labios, su mirada se pone un poco perdida como cuando está procesando mil variables a la vez —Si les haces ver claramente que juntos son más poderosos que el Clan Nox, con números reales y pruebas tangibles, aceptarán. El miedo los mantiene separados, pero un liderazgo fuerte y una estrategia sólida pueden unirlos. La clave está en presentarlo no como una alianza bajo tu mando, sino como una coalición de iguales con un objetivo común.

Me mira directamente a los ojos, sus preciosos ojos marrones brillan solo para mí.

—Pero cuando logres firmar ese acuerdo, Tom, cuando tengas a los clanes de tu lado… debes sacar a la DEA del camino primero antes de poder ir realmente contra Brian a tope. Si la DEA te está pisando los talones mientras intentas orquestar una guerra, te van a pillar en medio. Y para sacar a la DEA…— hace una pausa importante para mirarme serio —Debes «dejarme libre».

El silencio que sigue es denso. Todos los ojos se clavan en Bill y Travis se inclina hacia delante.

—¿Ya tienes pensado cómo vas a orquestar la liberación del Agente Keller?— me pregunta —Porque tiene que ser extremadamente convincente. La DEA no es tonta. Van a interrogarlo a fondo. Van a buscar incoherencias en su historia. Si sospechan aunque sea un poco que fue intencional o que hubo colaboración…

—Van a investigar todo— añade Andy —Cada detalle de cómo escapó, dónde estuvo, qué hizo, con quién habló. Van a hacerle pruebas de polígrafo, análisis psicológicos, todo.

—Y debe ser lo suficientemente convincente no solo para la DEA, sino también para que a Bill no le hagan preguntas comprometedoras cuando vuelva— agrega Harry —Si alguien dentro de la agencia sospecha que hubo complicidad, su vida estará en peligro. Lo acusarían de traición federal. Eso es cadena perpetua o pena de muerte.

Bill asiente, consciente de los riesgos. Pero su expresión es tranquila, confiada. Confía en mí.

—Eso es lo de menos— respondo con seguridad, mirándolo a los ojos —Ya sé exactamente qué hacer para que tu «liberación» sea completamente creíble y sin ningún punto débil que puedan investigar. No te preocupes por eso.

Le sonrío levemente, transmitiéndole mi confianza. Bill asiente despacio, sus labios se curvan en una pequeña sonrisa que es solo para mí. Qué ganas de besarlo me entran. Hmm…

Vuelvo la atención al grupo.

—Armemos el plan completamente— comento muy decidido.

Continúa…

por unicornlitz

Escritora del Fandom

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